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domingo, 5 de julio de 2009

El reino de los Elefantes



No es el parque nacional más grande de Botswana pero con sesenta mil elefantes -la mitad de la población de todo el país- y una variedad de paisajes única en el continente africano, el Parque Nacional del Chobe sigue siendo, con el delta del Okavango, uno de los puntos culminantes de cualquier viaje al sur de África. La abundancia de animales es tan grande y tan accesible que todavía la mayoría de los visitantes proceden de Livingstone, en Zambia, donde después de contemplar las Cataratas Victoria y disfrutar de sus hoteles de lujo, pasan un solo día a orillas del río Chobe. A diferencia de otros grandes parques, el espectáculo comienza incluso antes de adentrarse en su territorio y no da un respiro. En cualquier momento del año se ven animales, pero a partir de abril y hasta noviembre, hay muy pocos lugares del planeta donde se pueda disfrutar de tanta exuberancia natural en estado salvaje. No es raro que a los pocos minutos de entrar en el parque se vea una inmensa manada de elefantes acercándose a las orillas del río, para luego divisar a lo lejos otra de búfalos en una de las muchas islas que forman el complejo ecosistema del Chobe.

Dicen que con permanecer cuatro días en este remoto rincón del noreste de Botswana, no se necesita ver nada más de esta parte de Africa. Cuenta con cuatro zonas muy diferenciadas: por un lado la orilla sur del río Chobe, la más verde y frondosa; al oeste, el pantanal de Savuti; al noroeste, la ciénaga de Linyati; y en el centro, una zona esteparia, casi desértica.

Mapa de localización del parque

Mientras que su acceso desde el mismo Botswana es relativamente difícil a causa de unas carreteras y caminos en muy malas condiciones, desde Livingstone, en Zambia, no puede ser más fácil, incluyendo además la experiencia del paso fronterizo de Kazungula, un cruce de caminos con mucho ambiente y un trafico continuo desde donde se entra en el país a través de un corto paseo por el Zambezi en 'ferry'. Desde allí al parque -ya se acceda por el embarcadero de Kasani o a través de Sedudu-, se tardan apenas unos minutos. Muy pronto el visitante se encuentra sentado en una lancha rodeado de aves exóticas por todas partes, sin saber dónde mirar. No tardan en aparecer los rotundos lomos de los hipopótamos que, detrás de esa apariencia bonachona, esconden un carácter despiadado si por casualidad se sienten amenazados o corren peligro sus crías. Según parece, son los mayores 'asesinos' de este hábitat, actuando sobre todo por la noche, cuando algún despistado se cruza en su camino.

Si en tierra firme para ver momentos de la vida íntima de muchos animales se necesita esperar durante horas, agazapados, a primera hora de la mañana o al atardecer, a orillas del Chobe esas escenas que sólo conocemos a través de los documentales surgen a cada momento. Basta detener un instante la mirada para ver cómo un depredador se avalancha sin piedad sobre su víctima o comienza una compleja ceremonia nupcial.

EN LOS CANALES.

Durante el camino la lancha se adentra por estrechísimos canales, rodea islas para luego volver al cauce principal, entrando sin prácticamente darse cuenta, en la franja de Caprivi, bajo jurisdicción de Namibia. Es cierto que las autoridades internacionales le han dado la razón a Botswana otorgándole la soberanía de gran parte de las islas del río, pero todavía no queda muy claro dónde termina un país y comienza el otro. Sólo cuando aparecen pequeños poblados muy primitivos en el mismo borde del agua, el guía no suele tener duda. Estamos en Namibia. En cambio, cuando aparece un atractivo 'lodge' en un lugar prominente dominando el río, la respuesta suele ser «We are in Botswana». Un país modélico en la región, donde todo funciona como un reloj.

Alojamiento en el Parque Nacional de Chobe

Salvo rinocerontes, se pueden ver todos los grandes animales de áfrica en esta zona y muchísimas aves. El leopardo y el león son más esquivos, pero si se permanece un par de días y se sale a las horas adecuadas, hay muchas posibilidades de verlos y siempre se les escucha. Los verdaderos reyes son sin duda los elefantes, que en esta parte del continente nunca desaparecieron y mantuvieron un número estable. Son los de mayor tamaño del mundo incluso en el mismo África pero, en cambio, nunca tienen grandes colmillos ya que su marfil es muy quebradizo, algo que posiblemente haya evitado su depredación. Se mueven en grandes manadas, trasladándose centenares de kilómetros según la estación del año entre el Chobe y el Linyanti. Sólo los viajeros que permanecen algunos días tienen tiempo para llegar al remoto cauce de ese misterioso río que antes de unir sus aguas a las del Kwando reproduce el ecosistema del delta de Okavango pero quizás manteniendo un ambiente más genuino y solitario.


...un territorio entre cinco países. Tan sólo hay que acercarse a la orilla norte del río Chobe para entrar en Caprivi, una estrecha franja de 'tierras movedizas' de 450 kilómetros de largo y muy pocos de ancho que por esos caprichos de la Historia (fue intercambiada entre Inglaterra y Alemania por la isla de Zanzíbar) forma parte de Namibia desde 1890. Rodeado por Angola, Botswana, Zambia y Zimbabwe ofrece paisajes muy similares a los del parque de Chobe al este, mientras que en el extremo occidental es la continuación natural del delta del Okavango. Es una zona muy curiosa, llena de peculiaridades y contrastes.

Mientras que en la isla Mpalila, entre los ríos Chobe y Zambezi, se esconden hoteles exclusivos para turistas exigentes que buscan un lugar donde aislarse con todo lujo de comodidades, el resto del territorio se debate entre polvorientas poblaciones genuinamente africanas como Uutapi o Katima Mulilo y parques solitarios y salvajes como el de Bwabwata o el coto de Khaudom.

Fuente: El Mundo. Suplemento de Viajes.
Texto: Javier Mazorra

Si quieres saber más:
"Botswana y Cataratas Victoria"
"Zambia sabor a maíz y cacahuete"

1 comentario:

Gaston Maqueda dijo...

El Parque Nacional Chobe es increible
Cuando voy a Botswana nunca dejo de visitarlo porque para mi es mejor lugar para ver animales

me encanto el articulo

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