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sábado, 28 de diciembre de 2013

Gambia, atractivo rutístico en África del Oeste

Gambia se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos turísticos más novedosos del continente africano. Su cercanía geográfica con Europa, su reducida extensión y su atractiva costa son tres de las claves que han convertido a este país en una de las elecciones preferidas de los viajeros que buscan un lugar exótico y un clima excepcional.


La región de Tendaba es uno de los lugares de partida de muchas de las rutas programadas para recorrer las distintas zonas del país. Esta zona se caracteriza por su ancho río, manglares y sabanas por eso es de gran interés para los amantes de las aves y la fauna silvestre. A pocos kilómetros de la costa se encuentra también Kololi, un complejo de vacaciones muy concurrido por los turistas entre los meses de octubre y abril. Kololi ha ido creciendo y ampliándose en los últimos años con distintos alojamientos hoteleros que han contribuído además a mejorar las infraestructuras de la zona.

Para los viajeros que buscan más animación en la costa en la zona conocida como Senegambia, encontrarán
bares y locales de música donde disfrutar además del paisaje del océano Atlántico, o incluso disfrutar de las actuaciones de grupos de danza y música que recorren las playas, mientras pueden degustar pescados y frutas tropicales. Las extensas playas plagadas de cocoteros invitan al visitante a disfrutar de la costa tanto de día como de noche.

Otro de los atractivos de Gambia es el Parque Nacional de Kiang West, fundado en 1987 y situado en la zona sur del país. Salpicado de manglares, bosques y sabanas, esta área natural cuenta además con una variada fauna compuesta de cocodrilos, monos, jabalís, buitres, aves rapaces...Para llegar hasta el parque es necesario desplazarse en un vehículo 4x4 y los visitantes tienen la posibilidad de alojarse en el propio parque.

El viajero que llega a Gambia puede combinar el relax de sus playas y zonas naturales con otras visitas de interés cultural e histórico como a la localidad de Janjanbureh, fundada en 1832, en la isla de Janjanbureh en el río Gambia en el este del país, y conocida anteriormente como Georgetown.



Frente a Janjanbureh se encuentran los círculos de piedra Wassu, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad desde el año 2000. Estas representaciones megalíticas, levantadas con fines funerarios, se extienden  a lo largo de 15.000 kilómetros cuadrados entre los ríos Saloum y Gambia. Cada una de las piedras que forma cada circulo son de la misma altura y tamaño siendo las más grandes de unas 10 toneladas de peso.

No podemos dejar Gambia sin desplazarnos hasta la localidad de Basse Santa Su, parada de muchos de los cruceros fluviales y que se caracteriza por su animación y su extenso mercado de puestos callejeros, el comercio, la compra-venta. Con cerca de 19.000 habitantes esta localidad alberga también una de las bodegas más antiguas del país construidas durante la etapa colonial del país, y que actualmente se ha convertido en un museo con librería y restaurante. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

República Centroafricana: las claves de un conflicto al borde del genocidio

Como parece ser la norma cuando se trata de África, el conflicto no ocupa demasiado espacio en los informativos, ni provoca la urgencia política internacional con la que se responde a otras crisis en zonas teóricamente más estratégicas del mundo. De hecho, de no ser por la inminencia de una intervención militar francesa, es probable que ni siquiera hubiese alcanzado un lugar mínimamente visible en los medios de comunicación occidentales. Y, sin embargo, los devastadores efectos del caos y la violencia en que está sumida la República Centroafricana desde hace meses pueden verse incluso desde el espacio.

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha publicado esta misma semana unas imágenes tomadas por satélite de la remota aldea de Camp Bangui, un poblado minero situado en el noroeste del país. Según la ONG, las fotografías se realizaron el pasado 23 de noviembre, un par de semanas después de un ataque brutal que dejó más de 200 viviendas (la mitad del poblado) reducidas a cenizas. De momento, la inseguridad existente en toda la zona ha hecho imposible acceder a la aldea para poder llevar a cabo un cómputo independiente de las víctimas, pero, en palabras de la propia organización, la imagen es "el aspecto que tiene un crimen de guerra visto desde el espacio"

Ataque

Según denunció HRW, la aldea, de mayoría cristiana, fue víctima, como muchas otras en toda la región, de un ataque de los exrebeldes de la coalición Seleka, de mayoría musulmana y responsables del golpe de Estado (el quinto desde que el país proclamó su independencia, en 1960) que el pasado mes de marzo derrocó al presidente François Bozizé.

El ataque habría sido una represalia contra las milicias civiles cristianas, responsables, a su vez, de numerosos atropellos. Se trata, en cualquier caso, de un episodio más en una escalada de violencia que está adquiriendo tintes cada vez más sectarios, en un país donde la autoridad estatal ha quedado totalmente desintegrada, y que carece de gobierno efectivo desde el golpe de Estado.

Según datos de la Agencia de Refugiados de la ONU, cerca de 470.000 civiles (el 10% de la población total) se han visto obligados a abandonar sus casas en el último año, dejando aldeas enteras vacías. En su defensa de una intervención militar por parte de su país, el ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius, ha llegado a decir que la excolonia francesa se encuentra "al borde del genocidio", una palabra que han empleado también, reflejando el temor a lo que puede ocurrir, funcionarios de la ONU. La embajadora estadounidense en Naciones Unidas, Samantha Power, calificó lo que está ocurriendo como "una de las peores crisis que se han oído jamás".

La guerra en República Centroafricana ha dejado ya unos 108.000 desplazados en Bangui, la capital del país. Una cifra que se ha multiplicado en los últimos dos días por los intensos enfrentamientos entre los combatientes de Séleka y los milicianos 'antibalaka' que continúan a pesar del despliegue de 1.600 soldados franceses y que han provocado la muerte de más de 400 personas.


Claves:

Estas son algunas de las claves de un conflicto que ha venido a agravar, más aún si cabe, las difíciles condiciones de vida de una población cuya esperanza de vida es de 51 años, en un país que, al igual que otras excolonias europeas en África, apenas ha conocido un momento de estabilidad desde su independencia, y que, a pesar de sus grandes reservas de uranio, oro, diamantes y madera (pasto abonado para la proliferación de 'señores de la guerra'), es uno de los diez más pobres del mundo, con una renta per cápita de 535 dólares.

El origen: Un golpe de Estado tras otro el 15 de marzo de 2003 el general François Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército, dio un golpe de Estado en ausencia del presidente del país y al día siguiente se proclamó presidente de la República Centroafricana, cerrando un paréntesis de diez años de legalidad constitucional. Era la cuarta asonada militar con éxito (intentos fallidos ha habido varios más) desde que la excolonia francesa proclamó su independencia en 1960. El país ha sufrido cinco golpes de Estado desde su independencia, en 1960.

El nuevo líder suspendió la Constitución y el Parlamento, e instauró un gobierno de unidad nacional, tras lo que fue elegido en referéndum con el 64% de los votos. En enero de 2011 Bozize renovó su mandato con acusaciones de fraude electoral, y en diciembre de 2012 la coalición de fuerzas rebeldes Seleka ("alianza", en lengua sango) tomó varios pueblos del noroeste, aduciendo que Bozizé no había respetado los acuerdos de paz firmados en 2007, unos acuerdos que contemplaban, entre otras cosas, la integración de combatientes rebeldes en el Ejército centroafricano, la liberación de prisioneros políticos y el pago a los milicianos sublevados que optaran por el desarme.

La revuelta, que originó la intervención de soldados de Chad y el envío de un contingente de militares franceses y de una misión de paz de la ONU (BINUCA), culminó el 24 de marzo de 2013 con la toma de la capital, Bangui por parte del líder de la coalición rebelde, Michel Djotodia. En un nuevo golpe de Estado, y tras la huida de Bozizé a la vecina República Democrática del Congo, Djotodia asumió el poder, convirtiéndose en el primer presidente musulmán en un país donde el 50% de la población es cristiana, y solo pertenece al islam el 15%.

Exodo:

Días más tarde se formó un gobierno de unidad nacional con los partidos de la oposición, que finalmente acabaron abandonando el Ejecutivo por discrepancias por la distribución de carteras. Se inició entonces una crisis que provocó decenas de muertos por los enfrentamientos entre grupos armados leales a Bozizé y los exrebeldes de Seleka, y que ha acabado causando la huida de más de 37.000 personas a los países vecinos y cerca de medio millón de desplazados internos.

La Comunidad Económica de Estados Centroafricanos (CEECA) ha reconocido a Djotodia como líder de un gobierno de transición que deberá celebrar elecciones en un plazo de 18 meses.

Los protagonistas: Milicias y grupos de autodefensa, la coalición Seleka, un movimiento formado originalmente por cinco milicias, se deshizo el pasado mes de septiembre tras no acatar la mayoría de sus hombres la orden del presidente Djotodia de que se integrasen en el Ejército nacional. Desde entonces, los exrebeldes (más de 20.000 milicianos con fácil acceso a armas, de acuerdo con Amnistía Internacional) habrían reclutado, según sus oponentes (ellos lo niegan), a centenares de mercenarios de Chad, Sudán y Níger, a quienes estarían pagando con las grandes reservas de oro y diamantes existentes en la zona que controlan.

Organizaciones de derechos humanos denuncian asimismo la presencia en las milicias de miles de niños soldado. En el bando opuesto están los grupos de autodefensa conocidos como anti balaka (antimachete), enfrentados a Djotodia, partidarios del expresidente Bozizé y contrarios a la llegada de mercenarios extranjeros. Los ataques: ¿Un conflicto confesional? Ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos. Los milicianos de Seleka atacan sobre todo barrios y aldeas de mayoría cristiana; los grupos de autodefensa, enclaves musulmanes. La violencia interconfesional, sin embargo, es un fenómeno reciente en el país, donde los diferentes grupos religiosos han convivido hasta ahora en relativa armonía, a pesar de las históricas quejas de la minoría musulmana del norte, que se ha sentido abandonada por los sucesivos gobiernos cristianos que han dominado la excolonia francesa.


Ahora, ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos, pero resulta difícil obviar los intereses económicos y la corrupción generados en la lucha por el control del lucrativo tráfico de diamantes y de madera, tanto en el interior del país como en los países vecinos. No obstante, y con independencia de las auténticas motivaciones, la realidad sí parece estar girando hacia un enfrentamiento general de carácter sectario.

Según señaló el embajador de Ruanda ante la ONU, Eugene Richard Gasana, el conflicto se parece cada vez más a la situación que desembocó en el genocidio sufrido por su país en 1994. Las consecuencias: Pánico, violencia, éxodo y emergencia sanitaria. El caos es total. Las organizaciones humanitarias sobre el terreno y testigos, que responsabilizan principalmente a los ex-rebeldes, denuncian ejecuciones extrajudiciales, torturas, ataques indiscriminados a civiles, agresiones sexuales a mujeres y niñas, pueblos arrasados, infraestructuras destruidas, viviendas y cosechas incendiadas, hospitales saturados, escuelas saqueadas... La falta de seguridad, además, hace que ni Naciones Unidas ni las agencias internacionales puedan acceder a los lugares más remotos en los que se precisa ayuda.

Población infantil:

Aproximadamente un 70% de los niños en edad escolar no pueden acudir a clase. Los desplazados han buscado refugio en el campo, en la selva o en las misiones católicas, donde, según ha alertado el Comité Internacional de la Cruz Roja, las condiciones son muy precarias, sin acceso a agua potable o a comida, y sin las necesarias medidas de higiene, por lo que se teme la propagación de enfermedades como la malaria. 

En la localidad de Batangafo, por ejemplo, el número de consultas en el hospital que mantiene Médicos sin Fronteras aumentó en 5.000 casos entre enero y julio con respecto al año pasado (de 33.000 a 38.000), debido al cierre de puestos de salud en la zona después del golpe de Estado, que forzó al personal del Ministerio de salud a buscar refugio, principalmente en la capital. 

La respuesta internacional: Presencia insuficiente 

Actualmente hay dos misiones internacionales desplegadas en la República Centroafricana, una de la ONU (BINUCA), que trata de fomentar el diálogo entre los grupos rivales, y otra regional (Misión Internacional de Apoyo a la República Centroafricana, MISCA), cuya misión es supervisar un desarme y proteger a la población civil. La Unión Africana prevé aumentar a 3.600 los soldados de la MISCA, pero Naciones Unidas no cree que sea suficiente, y tampoco la UE, que calcula que habría que multiplicar por cuatro el número de efectivos. El vicesecretario general de la ONU, Jan Eliasson, ha pedido al Consejo de Seguridad que refuerce la presencia militar hasta 6.000 soldados y que convierta la misión en una operación de pacificación.

El problema, como explicaba un miembro de la ONG Comité Internacional de Rescate a la BBC, es que no basta con proteger las ciudades, ya que en cuanto llegan las fuerzas extranjeras, los milicianos se desplazan a regiones más remotas. Una nueva intervención en África por parte de Francia, que tiene ya 410 militares desplegados en la capital del país, Bangui, empezó este jueves con el envío de más hombres y material desde países vecinos, a la espera de una próxima resolución de la ONU que autorice una intervención militar.

El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, anunció el martes el próximo despliegue de un millar de soldados para "restablecer el orden" en la República Centroafricana. Francia, que está a la espera de una resolución de la ONU, ha anunciado el despliegue de un millar de soldados. El pasado mes de enero, Francia emprendió una operación militar en Mali para contener el avance de grupos islamistas, y actualmente cuenta en este país africano con unos 2.800 militares. Evitar que la República Centroafricana se convierta en un "vivero de grupos extremistas" es, también en este caso, el principal objetivo estratégico de París. La República Centroafricana, un territorio rico en minerales y sin salida el mar, está encajonada entre seis países, cada uno de ellos vinculado a una zona más amplia de inestabilidad, y Francia teme que el vacío causado por la descomposición del Estado en su excolonia pueda atraer a redes de traficantes de drogas o armas, o a grupos radicales islamistas o de terroristas regionales.

El conflicto tiene repercusiones directas en los países vecinos de la República Centroafricana. Por un lado, el expresidente Bozizé llegó al poder apoyado por el ejército de Chad, país que ha acogido a miles de refugiados centroafricanos, y para el que el ascenso de Djotodia representa ahora una seria amenaza. Por otro lado, el ejército de Uganda combate en la República Centroafricana a facciones del tristemente famoso grupo rebelde ugandés, Ejército de Resistencia del Señor, cuyo líder, el fanático Joseph Kony, ha sido acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes contra la humanidad. Djotodia asegura, aunque sin ofrecer pruebas, que está a punto de lograr la rendición de Kony, uno de los jefes guerrilleros más buscados del continente.

El contexto: Una historia turbulenta

El territorio Ubangui-Shari, actual República Centroafricana, fue ocupado por Francia en 1894. La región se convirtió en colonia en 1905, se vinculó a la denominada África Ecuatorial Francesa (junto a Gabón y el Congo Central) en 1910, y se constituyó en territorio de ultramar de la Unión Francesa en 1946. En 1958 Francia le otorgó el autogobierno y se declaró la autonomía de la República Centroafricana en el seno de la Comunidad Francesa. Su primer presidente, Barthélemy Baganda, fue sustituido tras su muerte por su sobrino David Dacko, quien el 13 de agosto de 1960 proclamó la independencia plena del país. Desde entonces, la inestabilidad política ha sido constante.


En 1965 el coronel Jean-Bedel Bokassa da un golpe de Estado, abole la Constitución y disuelve la Asamblea Nacional. En 1972 se declara presidente vitalicio y en 1976, en una fastuosa ceremonia, se proclama "primer emperador del Imperio Centroafricano". Su mandato, dictatorial y caracterizado por represiones y torturas, tendrá el apoyo de Francia, que recibe del país africano el uranio necesario para su programa nuclear. En 1976 Bokassa es depuesto por su asesor personal, David Dacko, quien asume la presidencia del país. El exemperador será condenado a muerte en 1988, acusado de traición, asesinato, apropiación indebida de fondos estatales e incluso canibalismo.

En 1979 Dacko promulga una nueva Constitución, aprobada en referéndum, que establece un sistema multipartidista. Tras ganar las elecciones, Dacko será depuesto en 1981 por el general André Kolingba, quien promulga una nueva Carta Magna, aprobada en 1986. La nueva norma institucionaliza el partido dirigente de la Agrupación Democrática Centroafricana (RDC), partido único, y confía el poder ejecutivo al presidente de la República. En el año 1993 Ange-Félix Patassé gana las elecciones y es designado jefe de Estado, acabando con el régimen militar. Durante su mandato habrá tres sublevaciones y cuatro intentos de golpe de Estado.

En 2003 el general François Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército cesado por Patassé, da un nuevo golpe de Estado y se proclama presidente de la República. El nuevo líder instaura un gobierno de unidad nacional integrado por todas las fuerzas políticas y dirigido por Abel Goumba. En 2005 Bozizé es elegido presidente con el 64% por ciento de los votos. Renovará su mandato en 2011en unos comicios que fueron calificados de fraudulentos por la oposición. En diciembre de 2012 la coalición de fuerzas rebeldes Seleka toma varios pueblos del noroeste del país. El 24 de marzo de 2013 se produce la toma de la capital, Bangui, por parte del líder de Seleka, Michel Djotodia, quien se proclama nuevo presidente, tras la huida de Bozizé.

Fuente: 20 minutos

domingo, 22 de diciembre de 2013

Marginados de Camerún quieren hacerse oír

Lydia Njang, viuda y madre de cinco hijos en la Región del Noroeste de Camerún, perdió sus cultivos en tres ocasiones. La primera fue cuando su esposo murió y los parientes de este heredaron la propiedad. Ellos le cedieron otra parcela para que pudiera trabajar, pero debió abandonarla cuando su cuñado se casó. Finalmente le permitieron cultivar una tercera porción de tierra, que perdió cuando decidieron venderla.

“Me quedé con un terreno muy pequeño, de 150 metros cuadrados, donde solamente puedo cultivar maíz. Pero esto no es suficiente para alimentar a mi familia. Antes tenía granjas en lugares muy fértiles y solía vender los excedentes de mis cosechas, pero ya no tengo derecho a cultivar aquí”, dijo Njang.

Mary Fosi, de la Fundación Myrianthus Fosi, organización no gubernamental dedicada a promover el desarrollo sostenible en Camerún, dijo a IPS que la experiencia de Njang era común en esta nación de África occidental. “Los ricos compran grandes terrenos para invertir en ellos, dejando a los miembros de las comunidades pobres, en especial a las mujeres, sin nada para plantar y peleándose por los pequeños predios remanentes”, dijo Fosi.

Aunque la economía camerunesa registra un crecimiento de 4,9 por ciento, es claro que las ganancias no se distribuyen de forma equitativa. El estudio Perspectivas Económicas de África señala que, aunque Camerún cuenta con una gran riqueza natural, “los ingresos obtenidos por la explotación de los recursos, y del petróleo en particular, no se han canalizado de modo suficiente en inversiones estructurales en la infraestructura y en los sectores productivos”.

De los 20 millones de personas que se estima viven en Camerún, 8,1 millones viven en áreas rurales, de los cuales solo 14 por ciento tienen acceso a electricidad. Esto es significativamente menos que en las áreas urbanas donde, según el Banco Mundial, entre 65 y 88 por ciento de la población cuenta con energía eléctrica. Para que los pobres se beneficien del crecimiento económico es necesario que participen en la toma de decisiones que los afectan, dijo a IPS el subdirector del Departamento de Ingeniería Rural y Mejoramiento del Entorno Agrario de Camerún, Celestin Ondoa.


“En el pasado, los principales actores, como las mujeres vulnerables, los jóvenes, los indígenas y otros grupos marginados, fueron excluidos de la formulación y de la planificación de los esfuerzos de desarrollo”, señaló Ondoa. “Las comunidades en Camerún carecen de acceso a servicios básicos y están marginadas de las oportunidades sociales y económicas. Estas poblaciones tienen que lidiar con conflictos agrarios, mala infraestructura, corrupción y acaparamiento de tierras, lo cual se ve agravado por la degradación ambiental”, añadió.

Según Princely Njong, uno de los organizadores de las Audiencias Públicas sobre Equidad y Sostenibilidad, realizadas en comunidades locales, los cameruneses desean que se incluya una reforma agraria en una política de reducción de la pobreza.

Esas audiencias son parte de un proyecto de la Iniciativa para la Igualdad, organización internacional de investigación y difusión que abre vías para que los más pobres y excluidos se expresen y puedan influenciar el diálogo mundial sobre desarrollo sostenible. “Las comunidades locales quieren que el desarrollo reciba apoyo concreto, con la creación de clínicas, calles, escuelas y acceso a tierra, ingresos agrícolas y mercados”, dijo Njong.

Actualmente, el sistema de tenencia de tierras en Camerún dificulta que los ciudadanos adquieran títulos de propiedad, pues eso implica un costoso y largo proceso administrativo que solo los más adinerados pueden pagar.

Según la Ley de Tierras de 1974, todos los terrenos no registrados del país son propiedad del Estado. Esto incluye también a aquellos que son cultivados u ocupados históricamente por comunidades. En Camerún, “solo aproximadamente tres por ciento de los predios rurales están registrados, en su mayoría a nombre de propietarios de grandes granjas comerciales”, según la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Camerún también tiene sufre el problema del acaparamiento de tierras. Cientos de miles de hectáreas han sido arrebatadas a comunidades. En el sur del país, el gobierno arrendó gran parte de los terrenos forestales, unas 47.000 hectáreas, a la compañía internacional United Forest Cameroon. En 2012 aceptó devolverles 14.000 hectáreas a las comunidades locales. En el Parque Nacional Korup, en el sudoeste del país, una firma agrícola con sede en Nueva York, Herakles Farms, planea iniciar una plantación de palmas aceiteras en 73.000 hectáreas. Y en la Región del Noroeste, la comunidad indígena mbororo acusa al millonario Alhadji Baba Ahmadou Danpullo de haberle robado su tierra. Los mbororos son tradicionalmente pastores nómadas.

Pero Deborah Rogers, coordinadora global de las Audiencias Públicas sobre Equidad y Sostenibilidad, dijo a IPS que “encontraron una forma de llevar a los más pobres y marginados directamente a los debates regionales y mundiales . Esto no es una investigación, sino un esfuerzo para empoderar a las personas, para que tengan una voz directa y colectiva, que es mucho más fuerte que la de individuos aislados o que los pensamientos de los grupos de la sociedad civil”, añadió.

En la pequeña aldea de Nshi-o-doh in Ndu, en la Región del Noroeste, Irene Kimbi sabe bien qué podría mejorar su vida: la creación de una cooperativa agraria. Las 1.500 personas que viven allí cultivan frijoles, maíz y papas. “Eso nos ayudaría a afrontar las dificultades de cultivo y del mercado, así como a reducir la pobreza en nuestra comunidad”, dijo a IPS.

Fuente: IPS Agencia de Noticias
Texto: onde Kingsley

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El mango, motor de la igualdad de género en Burkina Faso

"Trabajar en la transformación del mango me ha cambiado la vida”, asegura Rosalie Soma, responsable de una unidad de secado de mango que emplea a 150 personas en Bérégadougou, una localidad de la región de Cascades, al suroeste de Burkina Faso. El 90% de las personas que trabajan en la planta de Rosalie son mujeres.

 "Gano lo suficiente para mantener a mi familia", continúa Rosalie, "somos mujeres que ahora podemos pagar el colegio de nuestros hijos, podemos darles de comer y mantenerles sanos". Soy una mujer independiente económicamente y me siento responsable.

 La transformación del mango no solo ha cambiado la vida de Rosalie, también la de cientos de mujeres que se quedaban relegadas en casa hasta que empezó a florecer esta pequeña industria impulsada por la actividad de la Asociación Wouol, con la que Intermón Oxfam colabora desde 2002. "Yo vendía el mango en la calle", dice Rosalie, "unas veces vendía más, otras menos, pero siempre era poco".

La vida cotidiana en Bérégadougou ha cambiado. Ahora los hombres tienen que ayudar en casas y en una de las plantas de secado han conseguido montar una guardería para cuidar a los hijos de las empleadas.



Omou Kone, empleada de una unidad de transformación del mango, observa que tener un empleo tiene más ventajas que tener un sueldo. "Trabajar ha contribuido a que cambie mi rol en casa y en la comunidad", cuenta, "soy una mujer independiente económicamente y me siento responsable". Omou tiene cuatro hijos y su sueldo le permite pagar su educación, la comida, la ropa y otros cuidados para su familia. "Mi marido estaba enfermo del riñón y ahora ya está curado", explica.

La asociación Wouol inició su actividad en Bérégadougou a finales de los años 70 con el objetivo de impulsar los cultivos propios en una zona en el que el 90% de la población es campesina. El cultivo del algodón o de los cereales los hacía vulnerables a los intereses comerciales internacionales, así que Wouol apostó por el mango. Este fruto autóctono demuestra cómo un solo alimento puede convertirse en el motor del cambio de cientos de vidas, como el arroz que enseña a leer o el maíz que evita el exilio. Es uno de los Alimentos con poder a los que Intermón Oxfam ha dedicado su última campaña "Alimentos con Poder". (Arroz, mango, café, patata, caña de azúcar...)

Treinta años después de que Wouol comenzara a trabajar en la región, la industria del mango se ha asentado y da empleo a unas 600 mujeres y genera riqueza para toda la comunidad. Pero esto es el resultado de años de trabajo. Antoine Sombié, presidente de la asociación, explica que a finales de los años noventa recogían unas 300.000 toneladas de fruta de las cuales más de la mitad eran mangos. Un 56% de la cosecha del mango se pudría bajo el árbol porque no encontraban compradores. Fue entonces cuando se topó con la solución: secar el fruto.


Gracias a este proceso, Wouol comenzó a exportar mangos secos a través de redes de comercio justo y los campesinos de la zona vendían hasta el 90% de su producción. Wouol ya está metido en la transformación del anacardo, el plátano, la piña y la papaya Esto también ha beneficiado a los agricultores.

Albert Hebir, campesino de la zona, ha recibido cursos de formación de la organización, ha aprendido nuevas técnicas y ha abandonado los pesticidas. "Mi producción ahora es mejor", reconoce Albert, "he aumentado mis ingresos con los que he podido escolarizar a mis hijos, atender a las necesidades alimenticias y sociales de mi familia y autofinanciar mis explotaciones". Y no solo eso, Albert ha contratado a tres hombres para que le ayuden en el campo, exiliados por la guerra en Costa de Marfil. 

Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo: un 65,7% de sus 16,4 millones de habitantes vive en “situación de pobreza extrema”, según las Naciones Unidas, y la OMS señala que un 73% de su población vive en zonas rurales. No es de extrañar que un proyecto como el de Wouol haya llamado la atención de las autoridades del país.

El primer ministro de Burkina Faso, su ministro de agricultura y expertos de organismos como el Banco Mundial o la ONU han viajado hasta Bérégadogou para ver sobre el terreno cómo funciona este proyecto. Wouol ya está metido en la transformación del anacardo, el plátano, la piña y la papaya, con los que consigue caramelos, aceite, jabón, confituras y zumos que se venden en el mercado local. En los próximos años, está previsto que construyan otras dos unidades de transformación, que su producción aumente en 80 toneladas y que se necesiten otros 400 trabajadores para llevarlo todo, lo que dará salida a la producción de más agricultores. En esta pequeña región de Burkina Faso hay futuro para el mango, para los agricultores, para los niños y para las mujeres.

Foto: Pablo Tosco

Mi hijo beberá agua potable

Lúcidos, raros, imposibles, premonitorios. Existen multitud de sueños, y Nahla, pasa las horas soñando. Sueña despierta. Abiertos los ojos y dormidos los miedos, Nahla no canta, no vacila, no se queja. Sus dolores son el eco del más profundo silencio.

Ya no llueve en el Chad, y sin embargo Nahla camina mojada, ahogada en su propio sudor y sumergida en sus pensamientos. El mantón de percal atado a su espalda sostiene a Sindu, que dormido no reacciona a pesar del “en ocasiones” ajetreado caminar de su madre. A Sindu le sonríe la suerte. Gran hazaña por su parte la de no perecer en su primer año de vida, cosa tan habitual en las distintas partes del continente Africano.

Aunque quizás sería más correcto otorgar los honores de tal peripecia a Nahla. Las otras opciones diferentes a superar con sus rutinas el día a día son inviables, por ello, Nahla camina todas las mañanas. Emprende el viaje del agua con la esperanza de poder apagar su sed y la del niño que lleva a cuestas. En su cabeza, una palangana, y en su mano derecha otro pequeño barreño. Con suerte podrá utilizar parte del agua para cocinar alguna verdura al final del día. El precio a pagar no es mucho...”sólo” 14 kilómetros a pie por la sofocante estepa subsahariana.

Si el cielo se dignase a ofrecer algo de lluvia las cosas serían un poco diferentes. Nahla podría obtener el agua en el pozo de su aldea y el tiempo invertido en el viaje sería dedicado a otros menesteres, ya que ni el hambre, ni la malaria, ni la guerra separan a Nahla de su cometido. Mientras tanto, Nahla sueña lo mismo todos y cada uno de los días. “Mi hijo beberá agua potable” y es entonces cuando una fuerza inexplicable surge de ella como si de una gran corriente de agua se tratase. Donde unas potentes olas se dirigen a una orilla y Nahla no hace otra cosa que dejarse llevar, dejarse arrastrar.

Hay tantas cosas en la vida, tantas aspiraciones imposibles, tantas cosas que se desean y a veces no se consiguen, y sin embargo Nahla sigue intentándolo. Busca lo que no espera hallar, pero esa búsqueda sí le merece la pena.

Algún día lloverá, y ese día Nahla, dejará de soñar por un mísero instante. Ese día cantará bajo la lluvia. Porque es el agua el noventa por ciento de su cuerpo. Y es el agua lo que hará de Nahla una mujer feliz.

Fuente: Hechos de Hoy
Texto: Angeles Álvarez

lunes, 9 de diciembre de 2013

El mundo entero dice adiós a Madiba

Madiba, Tata, Mandela... en definitiva uno de los padres de África. Político, abogado, defensor, hombre de paz, recluso, demócrata, pensador, negociador, reconciliador... son muchos los adjetivos que podrían definir a Nelson Mandela lamentablemente desaparecido el pasado 5 de diciembre a la edad de 95 años.

Tras cumplir una prisión de 27 años Nelson Mandela fue excarcelado, recibió el Premio Nobel de la Paz y fue elegido presidente de Sudáfrica, cargo que ocupó entre 1994 y 1999. Su país y el mundo entero lloran ahora su pérdida, su marcha tras una larga agonía.

Su tercera esposa Graça Machel le acompañó sin descanso los 181 días que Mandela estuvo encamado a causa de su enfermedad. Fue ella la que avisó a todos los miembros de la familia Mandela alertándoles del grave estado del patriarca y de que era el final. Mandela permaneció conectado a varias máquinas que le permitían respirar y luchar día a día contra su enfermedad pulmonar. 


Desde su fallecimiento rodeado de toda su familia y sus seres más queridos, el mundo entero llora su muerte, los sudafricanos celebran los funerales del que fue el padre del país, el guía de su pueblo, el reconciliador que evitó una guerra racial en su propia tierra que sin su presencia hubiera sido inevitable.

La muerte de Mandela reunirá hoy en Sudáfrica a decenas de mandatarios de todo el mundo en un funeral mutitudinario que se celebrará en una ceremonia prevista en el estadio de futbol de Soweto en Johannesburgo, hasta donde se desplazarán entre otros, Obama, Raúl Castro, David Cameron, Mariano Rajoy y Nicolás Maduro, así como representantes de 34 países africanos que ya han confirmado su asistencia, o miembros de distintas realezas europeas.

 El mundo entero tiene estos días la mirada y el alma puestos en Sudáfrica, y para que todos los sudafricanos puedan ver la ceremonia se han instalado más de 90 pantallas gigantes en parques y espacios públicos de todo el país.

Tras la ceremonia está previsto que los restos de Madiba viajen al pequeño poblado de Qunu donde el ex-presidente creció y deseaba ser enterrado.

Mandela dijo: "Si tengo que morir, declaro para todos los que quieran saberlo, que iré al encuentro de mi destino como hombre".

jueves, 5 de diciembre de 2013

La ONU acusa al gobierno marfileño de intentar asesinar a partidarios del ex-presidente Gbagbo

Un informe de la ONU acusa al gobierno marfileño de intentar matar y secuestrar en Ghana a partidarios del antiguo presidente, Laurent Gbagbo, que tras la crisis de 2011 se refugiaron en el pais vecino. El informe es fruto de las investigaciones realizadas por un grupo de expertos de la ONU que investigaron durante meses el enbargo de armas y sanciones al que está sometido Liberia. 

Según este documento de 60 páginas a lo largo de dicha investigación los expertos descubrieron que el gobierno marfileño habría enviado a Ghana agentes para matar o secuestrar a simpatizantes del ex-presidente marfileño y que se encuentran ocultos en el país vecino.

Según el informe de la ONU, el pasado mes de julio el Gobierno de Ghana explicó a los expertos que las autoridades ganesas baría conseguido desmontar dos de estas misiones este año, y que un simpatizante pro-Gbagbo, que había regresado a Costa de Marfil, había desaparecido. El documento señala además que el gobierno de Alassane pagó a mercenarios pro Gbagbo en la vecina Liberia, para que no llevasen a cabo ataques en la frontera.

La noticia ha levantado el revuelo entre la sociedad y la clase política marfileña con el cruce de acusaciones y desmentidos por parte del gobierno actual y los miembros del FPI, partido político que representó Gbagbo en los últimos años. El hecho ha sido calificado de "escándalo y vergüenza" por parte de la oposición, mientras que el gobierno de Alassane Ouattara desmiente las acusaciones y antiguos pro-Gbagbo, que actualmente se encuentran en Accra, aseguran que "desearíamos regresar a Costa de Marfil pero tenemos miedo de que nos maten cuando lleguemos a Abidjan".

Por su parte, el gobierno marfileño apela al Consejo de Seguridad de la ONU sobre las consecuencias de estas acusaciones y asegura que "existen muy buenas relaciones con sus países vecinos Liberia y Ghana, en materia de seguridad y cooperación bilateral".

El pasado mes de octubre y durante una visita a Liberia el presidente Alassane Ouattara realizó un llamamiento a los refugiados marfileños que todavía permanecen fuera del país. Fuerzas de seguridad de Liberia y Costa de Marfil así como miembros de la ONU participan en tareas diarias de control y seguridad a lo largo de la frontera entre ambos países, considerada como una de las zonas más activas durante los enfrentamientos armados de 2010 y 2011, y recientemente escenario de ataque por parte de grupos armados desconocidos que atraviesan la frontera de Liberia y entran en territorio marfileño.

Ex-combatientes marfileños
Gbagbo se encuentra actualmente en la Corte Penal Internacional, donde se enfrenta a cargos por crímenes contra la humanidad. Entre 2010 y 2011 cerca de 250.000 marfileños buscaron refugio en Liberia y Ghana huyendo de la violencia post-electoral. Se estima que actualmente cerca de 54.000 marfileños permanecen en Liberia y 8.000 en Ghana. 

Desde el gobierno de Alassane también se ha llamado en varias ocasiones a los militares y ex-combatientes marfileños que todavía permanecen en el exilio para que entren en el país y regresen a sus puestos. El plazo para responder a este llamamiento finalizó el pasado 30 de noviembre, y a partir de entonces el gobierno considera que aquellos que no hayan regresado "serán considerados como desertores y se les aplicarán las leyes que correspondan 

Ataque a una comisaría

Entre este cruce de acusaciones políticas en la noche del pasado miércoles se produjo un ataque a la Comisaría 16 situada en la Comuna de Yopougón, y que se saldó con un FRCI muerto (Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil) y cinco detenidos. Un grupo de desconocidos fuertemente armados protagonizaron el ataque que provocó el pánico en el barrio, donde los disparos comenzaron hacia las 20h y se prolongaron durante algo más de una hora. 


Mientras desde el Ministerio de Defensa han explicado que el ataque responde a una operación antidroga para desmantelar un escondite de armas, municiones y granadas y un foco de tráfico de estupefacientes situado en las inmediaciones de la comisaría.

La zona fue tomada por patrullas de la Gendarmería y FRCI para controlar la situación y enfrentarse a los atacantes, provocando un prolongado intercambio de disparos. Sin embargo fuentes de las fuerzas de seguridad han ofrecido otra versión de los hechos en la que señalan que "el tiroteo econtra la comisaría se produjo como represalia a una búsqueda de droga llevada a cabo por la policía durante el día". 

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