Desde diciembre de 2008 nos han visitado

Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

Kenia, la cuna de los pagos a través del 'smartphone'

El teléfono móvil ya irrumpió como un elemento revolucionario en África. El número de terminales en el continente es cada vez más elevado. Los africanos adoran la comunicación y la inmediatez, y las compañías telefónicas lo saben. Las recargas de saldo y datos de Internet para los teléfonos móviles pueden encontrarse en los más remotos lugares, así como la cobertura y el 3G (a veces incluso en lugares insospechados).

Que el teléfono móvil diera un paso más y facilitara la vida a sus usuarios era cuestión de tiempo. Y entonces, nació M-pesa.En un universo tan inmediato y, para qué negarlo, tan consumista -abarcando todos los ángulos de la palabra-, facilitar el acceso económico y fomentar los pagos rápidos es una necesidad a la orden del día.


Sin embargo, no es lo mismo ser un cosmopolita europeo que vivir en un suburbio o poblado de una ciudad africana. Una tarjeta de crédito y una cuenta bancaria aún son grandes desconocidas para la mayor parte de la población de los países en vías de desarrollo. Aunque los bancos traten de expandirse en África subsahariana, la incapacidad de ahorro hace que el origen de una cuenta bancaria no tenga mucho sentido.

Sin embargo, la incipiente necesidad del envío de dinero al momento y del pago inmediato está presente en todos los niveles de sociedad. "Con M-pesa, el envío del dinero es instantáneo y se puede realizar en cualquier lugar, lo que supone una ventaja frente a un banco, ya que no es necesario desplazarse", cuenta a MERCADOS Alex, dueño de uno de los miles de establecimientos autorizados para gestionar transacciones de M-Pesa.

Pagos mediante el móvilM-pesa es la unión de M -móvil- y pesa -dinero en el idioma swahili-, y nació en Kenia en el año 2007 bajo el abrigo de la compañía de móvil Safaricom (filial de Vodafone).

Las posibilidades que ofrece el servicio de M-pesa son numerosas: desde realizar pagos mediante el teléfono móvil, enviar y recibir dinero entre usuarios, reservar hoteles o entradas o retirar dinero en cajeros. Es como una cuenta bancaria y tarjeta de crédito al mismo tiempo, pero sin necesidad de pisar el banco.

El procedimiento es sencillo


Mediante el número del teléfono móvil de la compañía Safaricom el usuario queda registrado con sus datos y simplemente tendrá que facilitar ese número de contacto para recibir ingresos de otras personas.

Asimismo, se puede hacer un ingreso propio en el número para tener dinero disponible que utilizar como si fuera una tarjeta de crédito. Para realizar las retiradas, tanto el emisor del dinero como el receptor simplemente tienen que acudir a uno de los establecimientos autorizados e identificarse con sus datos.

"Solemos atender una media de 80 personas que quieren hacer algún envío o retirada de dinero", explica Alex. Su pequeña tienda en el suburbio de Kabiria, en el noeste de Nairobi, no sólo permite este servicio, también presta mantenimiento de los terminales y vende recargas y otros productos necesarios para los vecinos.

"Actuamos como una sucursal bancaria sin necesidad de pagar tasas por abrir una cuenta. A veces llegamos a tener en efectivo hasta 100.000 kshs (unos 860 euros), pero nunca hemos tenido ningún intento de robo". Desde que empezaron como agentes de M-pesa, el número de personas que se han dado de alta no ha dejado de aumentar, así como el uso del servicio.

Beneficiarios de microcréditos

El servicio que proporcionaba M-pesa rápidamente fue extendido y copiado por otras compañías telefónicas. En 2014 contaba con más de 17 millones de usuarios (lo que equivale a más de dos tercios de la población adulta) y más de 40.000 distribuidores en todo el país. Más del 25% del producto nacional del país fluye mediante el sistema.


Aunque el origen comenzó en Kenia, países como Ruanda, Uganda, Tanzania e incluso India y Afganistán cuentan con versiones propias de M-pesa como MTN o AirtelMoney. En sus orígenes, el propósito de M-pesa era el de dar con un servicio de gestión a los beneficiarios de microcréditos, tanto para recibir el dinero como para pagar los préstamos con comodidad.

Así se conseguía evitar el paso por el banco y agilizar el proceso, haciendo más competitivos a los usuarios. Pronto se vio que podría ser extendido a toda la población con el fin de ayudar al flujo de capital. El éxito se debe a más factores aparte de la gratuidad del servicio, la posición dominante de la compañía Safaricom en el mercado y una perfecta estrategia de marketing. Muchos kenianos confían más en M-pesa para guardar su dinero que en los propios bancos.

El despegue del producto se produjo tras la ola de violencia posterior a las elecciones de 2008, cuando miles de personas utilizaron el servicio para enviar dinero a las personas atrapadas en las zonas marginales de Nairobi.

Fuente: EL MUNDO

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Viola tu movil los derechos humanos?

La relación entre teléfonos móviles e infancia es un tema de debate recurrente, sobre todo, en cuanto al uso que hacen los pequeños de las nuevas tecnologías y el acceso a las redes sociales. Uno más de los problemas del mundo desarrollado. Pero hay un lado oscuro en esa relación entre los dispositivos y los niños: cuando son ellos los que trabajan 12 horas al día por uno o dos dólares, en el mejor de los casos, en condiciones infrahumanas para extraer el cobalto necesario para fabricar las baterías. Ocurre en la República Democrática del Congo (RCD) y lo han documentado Amnistía Internacional y Afrewatch en un amplio informe.

Y sí, ese mineral arrancado de la tierra por los minúsculos dedos de un crío posiblemente malnutrido y envuelto en harapos en una mina ilegal puede haber acabado en el bolsillo de cualquier occidental medio. “Hay grandes marcas de aparatos electrónicos como Apple, Samsung y Sony que no hacen comprobaciones básicas para asegurarse de que en sus productos no se utilice cobalto extraído con mano de obra infantil”, denuncian las organizaciones en su investigación.



Por esto morimos: violaciones de los derechos humanos en la República Democrática del Congo para alimentar el comercio mundial de cobalto. Un jugoso negocio del que poco se beneficia el país, uno de los más pobres del mundo, que ocupa el puesto 176º de 188 en el Índice de Desarrollo Humano y en el que apenas un 28% de sus habitantes tienen un móvil y sólo 1,7% dispone de acceso a Internet, según datos de Unicef.

Paul, huérfano de 14 años, comenzó a trabajar en la minería a los 12. El suyo es uno de los testimonios recogidos por Amnistía en sus pesquisas. “Pasaba 24 horas allí abajo, en los túneles. Llegaba por la mañana y me marchaba a la mañana siguiente [...] Tenía que hacer mis necesidades allí abajo [...] Mi madre adoptiva quería que fuera al colegio, pero mi padre adoptivo estaba en contra y me explotaba haciéndome trabajar en la mina”.

La denuncia de la precaria situación en la que trabajan los mineros, y el drama del trabajo infantil en las explotaciones de RDC, no es nueva. Ya hace 15 años, el Consejo de Seguridad de la ONU alertó de la turbia relación entre la extracción ilegal en el país, el conflicto y las violaciones de derechos humanos. Pero Amnistía Internacional y Afrewatch han dado un paso más allá que el de la mera constatación de un secreto ya conocido.

“Los investigadores han seguido la trazabilidad del cobalto. Cómo las minas ilegales, donde se produce el 20% del total, lo venden a empresas autorizadas, y estas a otras más grandes”, subraya Gerardo Ríos, responsable del trabajo sobre empresas de Amnistía Internacional en España.

Tal como detalla el documento, se preguntó a 87 mineros de cobalto, 17 de ellos niños, en cinco minas en el sur de RCD entre abril y mayo de 2015. Los autores también entrevistaron a 18 comerciantes y siguieron los vehículos de otros tantos para averiguar que lo llevan a mercados legales donde las grandes empresas lo compran. La más importante de ellas es la Congo Dongfang Mining (CDM), filial en propiedad exclusiva del gigante chino del comercio de minerales Zhejiang Huayou Cobalt Ltd (Huayou Cobalt). Y voilá, entre sus clientes, tres fabricantes de componentes de la batería de iones de litio —Ningbo Shanshan y Tianjin BAMO de China, y L & F Materiales de Corea del Sur— que proveen, según sus propias memorias empresariales, a 16 marcas de consumo internacionales, asegura el informe.

La lista “de la vergüenza”, cita Ríos el término usado en el informe, la componen: Microsoft, Apple, Huawei, Lenovo, Daimler, Volkswagen, HP Inc, Samsung electronics, Samsung SDI, Sony, Tianjin Lishen Battery Joint-Stock Co, Vodafone Group, Tianjin Bamo Science and Technology, Coslight, Inventec (propietario del fabricante de móviles OKWAP), y LG.

Ante la evidencia hallada de que estas 16 compañías podrían estar ensamblando en sus aparatos o coches eléctricos baterías fabricadas con cobalto extraído por niños y adultos explotados, Amnistía Internacional se puso en contacto con las marcas. Todos negaron tener conocimiento de su relación (aunque indirecta) con la china Huayou Cobalt y reconocieron no saber de dónde procedía esta materia prima, ni se lo habían cuestionado antes del contacto de la ONG.

"Muchas de estas multinacionales dicen que tienen una política de tolerancia cero con el trabajo infantil. Pero esta promesa no vale ni el papel en que está escrita, cuando ni siquiera investigan a sus proveedores. Sus afirmaciones simplemente no son creíbles", censura el investigador Mark Dummett en el documento.

En resumen: “Una empresa admitió la relación, mientras que otras cuatro no supieron decir con seguridad si compraban cobalto de la RDC o Huayou Cobalt. Seis afirmaron que estaban investigando el asunto. Cinco negaron abastecerse de cobalto a través de Huayou Cobalt, pese a que figuran como clientes en los documentos comerciales de los fabricantes de baterías. Y dos negaron abastecerse de cobalto de la RDC”.

Para Ríos, “las respuestas son evasivas… La mayoría dice que van a intentar comprobarlo”. El responsable del trabajo sobre empresas de AI en España anuncia que volverán a contactar con las compañías en el futuro para interesarse por sus indagaciones (y medidas) sobre el origen de su cobalto. “Haremos seguimiento. Este informe es parte de una serie de investigaciones sobre las cadenas de suministro de minerales de países en conflicto”, detalla.

“Los riesgos para la salud y la seguridad convierten la minería en una de las peores formas de trabajo infantil. Unas empresas cuyas ganancias globales ascienden a 125.000 millones de dólares no pueden afirmar con credibilidad que les resulta imposible comprobar de dónde proceden los minerales esenciales para sus productos”, manifiesta su colega Mark Dummett.

La responsabilidad de cambiar las cosas no solo recae en las citadas empresas, sino también en los gobiernos, en este caso el congoleño, subraya Ríos. Asimismo, añade, tienen que estar comprometidos diferentes organismos internacionales, desde la OCDE hasta la Organización Mundial de Comercio y el FMI, para que violaciones de los derechos humanos como las expuestas no se repitan.

“RDC es el mayor productor de cobalto del mundo y tiene las mayores reservas, el 50%. El siguiente es Australia con un 20%”, anota Ríos. Por eso, el investigador destaca una de las recomendaciones que Amnistía dirige al Gobierno del país. “Se deben ampliar las zonas para la minería artesanal”, pide. De este modo, explica, las que ya operan en territorios vedados, dejarían de ser ilegales y se verían obligadas a respetar los derechos de sus trabajadores y no emplear a niños en sus explotaciones, práctica prohibida por ley".

En definitiva, la ONG reclama más control de autoridades, productores y compradores. A nivel internacional y local. En absoluto, apostilla Ríos, llaman a un boicot a la compra de cobalto congoleño. “Sería arruinar el país”, abunda. “Se trata de ayudar a la gente”.

Unicef estima que 40.000 niños trabajaban en 2014 en minas artesanales en RDC, muchas de ellas de cobalto. “Lo lógico es que estuvieran en la escuela”, reclama el investigador español. “Las empresas que se están beneficiando, tienen que contribuir, pagar cantidades justas...”, sugiere. Así los padres de estos niños, que trabajan para paliar como pueden su situación de extrema pobreza, no mandarían a sus hijos a la mina a cargar con bolsas llenas de piedras y expuestos a sufrir daños pulmonares permanentes, ahogados en la fiebre de otros por su cobalto.

viernes, 13 de marzo de 2015

Los robots policía que dirigen el tráfico en República del Congo

Robocop se ha vuelto realidad, pero tal vez no como te lo esperabas con estos robots policía.Se han instalado en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, para intentar dirigir el caótico tráfico de la ciudad más grande del país. Coches y motocicletas mas que circular, luchan entre sí por el asfalto, así que en vez de colocar guardias de tráfico el gobierno ha decidido probar con algo de mano dura, literalmente hablando.

Estos robots policía tienen un aspecto algo cómico, como si hubiesen sido diseñados por alguien que ha visto demasiadas películas de serie B; no son capaces de perseguir a los infractores, sino que en cada mano tienen luces verdes y rojas con las que dirigen el tráfico en los cruces. Una cubierta con paneles solares se asegura de que puedan funcionar sin gastar electricidad.

Al fin y al cabo estos robots policía no son más que semáforos con aires de grandeza, pero curiosamente han sido mejor recibidos. Incluso algunos conductores aseguran que el robot les impone más respeto. Puede que sea por las cámaras integradas que cazan a los infractores para mandarles multas, no necesariamente por ser un robot.




Dos de los robots ya se usaban desde 2013, pero ahora una asociación de mujeres ingenieras ha creado tres más, mejorados para que reaccionen más rápidamente, para colocarlos en los puntos más calientes de la ciudad, cada uno con un coste de unos 21.000 €.

Fuente: Omicrono

Te puede interesar

Related Posts with Thumbnails

Por ahora nos siguen...




Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias
(Marzo 2009)

Concedido por Ong Mediterránea (Marzo 2009)

Concedido por Cristina y Diego desde "Mi trocito de África" (Marzo 2009)

Concedido por Bet y Marc de "Camí d'África" (Julio 09)

Concedido por Kagurafrica (Octubre 2009)