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sábado, 20 de junio de 2015

La Xunta firma convenios de ayuda a la cooperación en Chad y Palestina

La Xunta de Galicia, a través de su Vicepresidencia, ha firmado dos convenios de colaboración con los comités españoles de las Agencias de Naciones Unidas ACNUR y UNRWA para la realización de dos proyectos de ayuda humanitaria en Chad y Palestina.

El primero de los convenios lo firmó la Xunta con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, para la ejecución del proyecto "Acceso a agua potable para los refugiados sudaneses en el este del Chad", con el que se pretende mejorar las condiciones de vida de cerca de 23.000 personas en el campo de Iridimi.

En el segundo convenio, Vicepresidencia colabora con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, UNRWA, para reducir el conflicto y la crisis humanitaria en la vida de la población en situación de mayor vulnerabilidad de la Franja de Gaza. Con ese objetivo, se proveerá a los refugiados de cestas alimentarias que incrementen su aporte calórico y mejoren su nutrición.

En el III Plan Director da Cooperación Galega, recientemente aprobado por la Xunta y el Parlamento gallego, se identifica la acción humanitaria como una prioridad sectorial dentro de la cooperación y se establece la necesidad de promover la presencia de la cooperación gallega en la acción multilateral. Asimismo, en el Plan Anual 2015 también está recogida la firma de estos convenios, para los que se hace una aportación de 20.000 euros a cada uno.

La Xunta colabora desde el año 2008 con ACNUR, realizando distintos proyectos de ayuda humanitaria en apoyo a las personas refugiadas en países como Chad, Somalia, Uganda, Kenia o Siria. La relación con la UNRWA data del año 2010, cuando el Gobierno gallego firmó con ella un Memorando de entendimiento que ha propiciado diversas actuaciones en materia de seguridad alimentaria infantil y de apoyo psicológico a las víctimas.
Fuente: ABC

domingo, 2 de octubre de 2011

Komoé enviará una ambulancia, medicamentos y material sanitario a Costa de Marfil


Después de casi un año desde que la ASOCIACIÓN KOMOÉ presentará su proyecto de cooperación en Costa de Marfil, el PROYECTO BAYASSOU es casi una realidad. 

Gracias a la colaboración de administraciones públicas, empresas privadas, socios y colaboradores Komoé enviará a Costa de Marfil un contenedor por barco con una ambulancia y material destinado al Centro de Salud de Ouellé, situado a 280 kilómetros al norte de Abidjan.


Una ambulancia de traslados donada por la empresa AMBULANCIAS CASABLANCA de Santiago de Compostela a través del 061 en Galicia. Se trata de una ambulancia dotana de equipamiento básico, de 8 años de antigüedad y en buen estado.

13 camas de hospitalización donadas por la Clínica O Castro de Vigo, con sus correspondientes colchones, mesas auxiliares para enfermos, goteros, sillas, aparatología médica....


Material sanitario y aparatos médicos donados por el Complejo Hospitalación de Pontevedra asi como 9 cunas de maternidad, 2 sillas de ruedas, 2 camas-bañeras, 2 spiradores de quirófano, instrumental ginecológico, un ecógrafo, medicamentos....


9 bidones de medicamentos, alimentos infantiles y material sanotario donado desinteresadamente por farmacias de Pontevedra, Santiago, A Coruña, San Sebastián y Barcelona, así como 14 almohadas, 1 silla de ruedas, 1 muletas, instrumental de otorrino, 500 kilos de ropa (bebé, niño, mujer y hombre) y 100 kilos de zapatos (Niño y adulto), 3 cajas de juguetes y 25 kilos de material escolar. Todo gracias a las aportaciones de socios y colaboradores de Komoé.





Además la Asociación Komoé ha firmado un protocolo de colaboración con la Diputación Provincial de Pontevedra de la que ha recibido una ayuda económica para pagar parte del coste del envío del contenedor por barco desde el Puerto de Vigo al Puerto de Abidjan.

Llegada a Abidjan:

El contenedor con la ambulancia y todo el material llegará a Abidjan a comienzos del mes de noviembre donde gracias a la colaboración de la ASSOCIATION MUROB (MUTUELLE DES RESSORTISSANTS DE OUELLE BAYASSOU),  se enviará por carretera hasta Ouelle. 


Una vez en el pueblo el material será instalado y distribuido, y tendrá lugar el acto de donación de la Asociación Komoé a toda la población de Ouellé.


El PROYECTO BAYASSOU es el primero que Komoé lleva a cabo en Costa de Marfil gracias a la colaboración de muchos de nuestros socios y amigos. Se trata del primer paso importante que da la asociación teniendo en cuenta la grave crisis política que ha atravesado el país en el primer semestre de este año.

sábado, 9 de julio de 2011

Da-mán: Un viaje por la vida en Senegal

La ONG gallega "Da mán" son un grupo de profesionales gallegos, la mayoría del ámbito sanitario, que no cierran los ojos ante las injusticias. Un equipo de la ONG acaba de regresar de un viaje a Senegal donde desarrollan varios proyectos relacionados con la salud y la educación centrados especialmente en las mujeres embarazadas y en los niños.

Cuando un niño nace en Senegal, una fogata debe estar encendida durante una semana, el mismo tiempo que la madre debe permanecer dentro del habitáculo. La pediatra viguesa Pilar Martínez conoce a fondo las dificultades que muchas mujeres de este país africano han tenido para llevar a buen término su embarazo y las que encuentran cuando salen de esta peculiar cuarentena: la lucha de sus bebés para sobrevivir en un medio muchas veces hostil.

Esta comprometida profesional no dudó hace dos años en hacer las maletas y viajar a Senegal para ofrecer su ayuda a las mujeres y niños que más la necesitasen. De ese primer impulso nació la Organización Galega polo Desenvolvemento "Da man", una institución sin fines de lucro formada por medio centenar de gallegos, muchos de ellos del ámbito sanitario, que comparten su tiempo y sus conocimientos con los habitantes de Senegal. "Cooperación es ayudarles y aprender también de ellos", destaca Pilar, recién llegada de un nuevo viaje a la zona. Junto a varias enfermeras y otras personas de apoyo, el equipo continuó durante este viaje el desarrollo de los proyectos que tienen ahora mismo en marcha. El primero de ellos es la atención sanitaria y medicación para el cien por cien de la población en las regiones de Kedougou (Bandafassi y Dindefelo), Thies (Pout) y Touba Merina (Boulen).

"Nos pusimos en contacto con el Ministerio de Salud de Senegal para ofrecerles nuestra ayuda y ellos nos propusieron trabajar en estas zonas de interior, más desprotegidas que las de la costa", explica la pediatra. Cuando viajan allí –el de marzo ha sido su sexto viaje– las jornadas son muy largas. "Atendemos al día a un millar de personas; hay que entender que muchos enfermos no acuden al médico porque no tienen con qué pagarlo y tampoco pueden costearse los tratamientos por eso nos reciben con los brazos abiertos", describe. "Da mán" se vuelca especialmente en las mujeres embarazadas y los niños. "El índice de mortalidad infantil por desnutrición y anemias es muy alto y también el número de muertes en el momento del parto (la anemia hace que un mínimo sangrado produzca el fallecimiento de la mujer) ; desde los seis meses, los niños tienen como base de alimentación, junto a la leche materna, únicamente el mijo, lo que explica las terribles anemias, muchas incompatibles con la vida, que encontramos", apunta.

Además de atender a la población y realizarles un seguimiento y sus historias clínicas, la ONG desarrolla talleres de alimentación, higiene y prevención de enfermedades de transmisión sexual. "Desde el principio la población nos recibió muy bien y estuvo muy predispuesta a aceptar nuestros tratamientos y consejos; pero también nosotros hemos aprendido mucho de su medicina", asegura Pilar. Por otra parte, han becado a varias matronas tradicionales para que se formen en un hospital de la zona. Estas mujeres se encargan también de sacar adelante el proyecto de reparto de leche infantil y huevos (una forma de que tomen proteínas mucho más barata que la carne) que ha puesto en marcha "Da man". "Con estos suplementos alimentarios vamos consiguiendo paliar las anemias", destacan. Tras la construcción de una maternidad en Bandafassi, entre sus próximos proyectos se encuentra la construcción de una escuela en Touba Merina (la mayoría de los niños de la zona no están alfabetizados porque la escuela más cercana está a ocho kilómetros) que tendrá también una huerta y una granja en las que continuar los proyectos alimentarios. La aparejadora viguesa Carmen García Freire viajará con un nuevo equipo en octubre para levantar la infraestructura. "Compraremos el material en el propio país y creo que podremos conseguirlo en quince días", adelanta.

Los voluntarios de esta ONG se costean ellos mismos los desplazamientos y la estancia en Senegal. "Todo el dinero que llevamos es para los proyectos; nada se queda en burocracia ni en publicidad", asegura su responsable, al tiempo que solicita la colaboración de más personal sanitario. "Sería muy bueno que contásemos con algún oftalmólogo, porque hay muchos problemas a causa de la arena y el polvo, y algún ginecólogo". Y, por supuesto, socios y colaboraciones económicas (cuentan ya con el apoyo de algunas instituciones como La Caixa y el Concello de Redondela) para que éste sueño de un grupo de gallegos sea la sonrisa de miles de senegaleses.

Fuente: Faro de Vigo
Texto: Amalia Mauleón

lunes, 20 de septiembre de 2010

Casa do Gaiato: acogida en Mozambique

La Casa do Gaiato de Mozambique es una organización que forma parte de la institución social portuguesa Obra da Rua. Comenzó sus trabajos en el año 1991, en respuesta a la llamada de ayuda del gobierno mozambiqueño para solucionar el problema de los niños huérfanos o abandonados tras la guerra civil que había sufrido el país a lo largo de varios años.



El equipo que está trabajando a pie de obra en Mozambique es: Padre José María Ferreira, Quiteria Torres, Blanca Abad, María José Castro, María Jesús Abad, Carmen Ruiz, así como voluntarios que anualmente colaboran, junto con la población de las aldeas de Massaca, Picoco, Maelane, Mahanhane, Changalane y Ndividuane.

La Casa do Gaiato acoge y educa a estos niños, los protege y los prepara para un futuro digno. Asimismo, se ocupa también de la integración en el medio en el que viven, llevando a la población, a su vez, a participar en este proceso, mejorando de esta manera el desarrollo comunitario. Sus objetivos principales se concretan en:

1. Atención a niños abandonados, repudiados, huérfanos del sida o en situación difícil, constituyendo familias para aquellos que no las tienen.
2. Desarrollo Comunitario en los distritos de Boane y Namaacha, estableciendo actuaciones prioritarias en las áreas de salud, educación, formación profesional, construcción de viviendas e infraestructuras, así como el apoyo a pequeñas iniciativas y a la formación de microempresas.

La Fundación Mozambique Sur colabora estrechamente con la Casa do Gaiato de Mozambique, apoyando y complementado su labor en este país.

martes, 31 de agosto de 2010

Etiopía asegura que no necesitará más ayuda humanitaria

Etiopía no necesitará recibir más ayuda alimentaria dentro de cinco años gracias al Plan de Desarrollo 'Crecimiento y Transformación', que prevé un crecimiento del 14,9 por ciento durante ese periodo, ha asegurado este miércoles el primer ministro, Meles Zenawi. "En el futuro, nos alimentaremos a nosotros mismos y seremos capaces de gestionar nuestras propias estrategias de seguridad social", declaró a los periodistas, al tiempo que calificó el objetivo como "bastante factible".

   El plan quinquenal predice un escenario base de crecimiento del 11 por ciento y una media de crecimiento del 14,9 por ciento. Etiopía aspira a expandir sus relaciones comerciales con China, India y Turquía e intenta atraer a visitantes de estos países para dar un empuje al sector turístico nacional. Entretanto, inversores extranjeros están interesados en sus reservas de gas y petróleo y en la exportación de mercancias.


   Las autoridades etíopes prevén a su vez que la producción agrícola se multiplique para 2015. El país es el mayor exportador de café de África y el cuarto mayor exportador de sésamo del mundo. "Creo que es un plan muy ambicioso", estimó Meles.

   Mientras que el Gobierno vaticina que en el curso 2010/2011 habrá un crecimiento de cerca del 10 por ciento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebaja ese porcentaje al siete.

   La población etíope suma los 80 millones de habitantes, lo que lo convierte en uno de los grandes mercados africanos, pero la mayoría de la población no tienen teléfono o una cuenta bancaria. Meles ha descartado privatizar los sectores bancarios y de telecomunicaciones pese a las presiones de donantes occidentales. 'Crecimiento y Transformación' también contempla importantes inversiones en infraestructuras y energía.

   Según datos oficiales, en los últimos cinco años la economía ha crecido del orden del 11 por ciento anual, si bien la oposición cree que estas cifras están manipuladas. Además, uno de cada diez etíopes continúa dependiendo de la ayuda humanitaria para subsistir y el país sigue siendo uno de los que más asistencia recibe del exterior.
 
Fuente: Europa Press

sábado, 27 de marzo de 2010

"Young Voices" defiende los derechos de los adolescentes africanos

La Fundación Leonard Cheshire de Bostwana ha preparado 'Young Voices Project', una iniciativa que beneficiará a adolescentes de 15 y 16 años con discapacidad de dicho país, así como de Namibia, Suazilandia y Zimbabwe, según informa discapnet.


El objetivo del proyecto, que durará dos años, es que los principios de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad beneficien de forma práctica en su vida diaria a los jóvenes con discapacidad de estos países.

El próximo mes de mayo, representantes con discapacidad de las cuatro naciones participantes asistirán a la Conferencia Global que se celebrará en Etiopia con el fin de debatir los problemas que les afectan. Así se pretende mejorar el acceso a la educación y el empleo de las personas con discapacidad.

Se organizarán diversos programas para la mejora de la calidad de vida, cuyos participantes se agruparán según su tipo de discapacidad. Además, prevé un modelo de comunicación en el que se traducirán sus materiales informativos a todos los idiomas hablados en los países participantes, así como a braille, multimedia accesible, audio y otros formatos compatibles con las nuevas tecnologías.

A lo largo de los dos años que durará el proyecto, Leonard Cheshire se propone colaborar con los ministerios de Educación, Empleo e Interior de dichas naciones, con el fin de mejorar el acceso a la educación y el empleo de las personas con discapacidad. En el marco del proyecto también se organizarán diversos programas para la mejora de la calidad de vida, cuyos participantes se agruparán según su tipo de discapacidad.
La iniciativa también prevé un modelo de comunicación en el que se traducirán sus materiales informativos a todos los idiomas hablados en los países participantes, así como a braille, multimedia accesible, audio y otros formatos compatibles con las nuevas tecnologías.
Fuente: El Mundo
Foto: Leonard Cheshire Disability

martes, 12 de enero de 2010

Jóvenes de Burundi crean un "pequeño laboratorio de paz"

Manteniendo con discreción su condición de católico, el Centro Juvenil de Kamenge, en las afueras de Bujumbura trata de eliminar las barreras étnicas organizando tareas comunes. De un lado de la calle se encuentra el barrio hutu, del otro el barrio tutsi. La organización de la zona norte de Bujumbura, capital de Burundi, muestra todavía los estigmas de la guerra civil que tuviera lugar entre 1993 y 2008. A las masacres de 1994 se sucedieron los bombardeos de los grupos rebeldes. “Cuando se producía un ataque nos refugiábamos en la montaña, - cuenta un habitante de la comuna de Kamenge -luego cuando llegaba la calma bajábamos para enterrar a los viejos que, una vez más, no habían querido huir”

Algunos jóvenes de este barrio predominantemente hutu se enrolaron entonces en los grupos rebeldes que combaten al ejército, predominantemente formado por tutsis. Pero otros tienen la oportunidad de aprender informátic , hacer deportes y formarse en compañía de otros jóvenes hutus y tutsis, en un centro único en su género el Centro Juvenil Kamenge (CJK)

Creado en 1992 por iniciativa del arzobispo de Bujumbura y animado por misioneros javerianos, el centro se halla ubicado en la interseccion de seis comunas integrantes de la zona norte de la capital. Cuenta hoy en día con 25 mil inscriptos de entre 16 y 30 años y es conducido por 80 animadores la mayoría voluntarios.

“Aquí tú no sabes a que etnia pertenece el otro” Parece un hormiguero donde se ofrece - gratuitamente – todo lo que un joven africano o de cualquier otro lugar del mundo puede soñar: música, baile, deportes, cine, Internet, conferencias, cursos de informática, de costura, de idiomas, actividades religiosas… Disponen de un enorme campo de fútbol, que a veces se usa para rugby, canchas de básquet y una de tennis. En un salón, los jóvenes crean una coreografía hip-hop, mientras que un grupo de acróbatas se entrena en el jardín. La sala de musculación está llena de muchachos – ampliamente mayoritarios en el CJK- que tampoco dejan de frecuentar la biblioteca.




Todo está al alcance de la mano siempre que se “siga el juego” dice el responsable y cofundador del lugar el Padre Claudio Marano: “Hacer cosas juntos considerando a los demás como compañeros de ruta sin distinción étnica, política, social, religiosa o de género” Para favorecer esta idea el centro acentúa el desarrollo de actividades colectivas.

“Cuando tú llegas aquí no sabes a que etnia pertenece el otro, son como hermanos” asegura Jeff Riragonya un joven formado en el centro y convertido en animador, “Ni aún en los peores momentos hubo aquí problemas entre los jóvenes” señala el P. Claudio “comprendían que la guerra era un problema de los políticos y de los hombres de negocios que querían lograr el poder”.

Apertura internacional

Sin embargo concurrir al centro no está bien visto en los barrios étnicamente divididos, explica Jeff Riragonya, la gente dice que el centro es para la gente de la otra etnia sin embargo y a pesar de todo la fuerza del centro los arrastra.

Con otros cinco colaboradores permanentes Jeff lleva adelante el proyecto “Paz y reconciliación” que aplica los métodos del centro entre los habitantes de los barrios sin distinción de edad. “Organizamos actividades culturales, torneos deportivos, concurso que permiten a los miembros de las dos etnias encontrarse y establecer vínculos de amistad, explica. Los torneos de danzas tradicionales y las competiciones futbolísticas entre los diferentes barrios tienen mucho éxito. Los jóvenes del barrio hutu de Kamenge disputan así competencias deportivas con los del barrio tutsi de Ngagara".
Una de las marcas de fábrica del centro es su apertura internacional por medio de voluntarios extranjeros, sobre todo europeos que vienen por decenas a pasar aquí desde un mes hasta un año de sus vidas. Van generalmente a los campamentos de verano a los que concurren 2000 jóvenes que organizados por unos 180 animadores construyen casas para las familias más necesitadas.

“Esto ayuda a abrirse explica Fleuriste de 23 años. Y además impulsa a aprender idiomas” Pero los jóvenes que frecuentan el centro no son forzosamente los más pobres del barrio norte pues son generalmente francófonos.

“En contacto con los otros se operan cambios en ellos” El centro CJK que acoge jóvenes de todas las confesiones y trabaja en red con parroquias protestantes y mezquitas, mantiene serenamente su identidad católica. “Cuando el arzobispo nos pidió que construyéramos una capilla, temí reacciones negativas, explica Claudio Marano. Pero nuestros jóvenes nos aseguraron que nada cambiaría por eso para ellos”.

Antes que un lugar religioso el centro de considera un “pequeño laboratorio de paz” según el Padre italiano. Nada permitirá medir sus efectos atenuantes si un día vuelven a surgir las tensiones étnicas. “Lo que es cierto es que con muy pocos recursos uno alcanza a mucha gente y pone en movimiento muchas cosas, estima Claire Olivier-Gatabazi formadora y coordinadora de proyectos. “Hay aún jóvenes racistas. Pero cambian en contacto con los demás”

La joven francesa que permaneció dos años en el centro el 2000 y el 2001, antes de regresar en el 2005, subraya la importancia del marco que ofrece el centro .“En esta sociedad en donde reina la ley del más fuerte, los jóvenes necesitan refugios, explica. A menudo les digo que muchos jóvenes quisieran tener un lugar como este no solamente en Africa sino en otros países del mundo”.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Todos con el Sáhara

Los participantes de la 5ª edición del festival del Sahara hemos estado en uno de los campamentos de refugiados saharauis donde se vive un drama humanitario.
La situación empeora año tras año. El proceso de paz está bloqueado y eso afecta especialmente a los más débiles. Mujeres, niños y ancianos. Hay 200.000 personas que fueron españolas abandonadas en el desierto desde hace 33 años.

Es urgente que la ciudadanía ayude a devolver la libertad a el pueblo saharaui. Por eso pedimos al gobierno de España que reconozca el status diplomático del frente polisario.
Hoy se pone en marcha una plataforma de recogida de firmas para conseguir que esto sea posible entre todos.
Firmado:

Los miembros de la plataforma TODOS CON EL SAHARA


El objeto de esta plataforma es lograr el máximo número de firmas de apoyo al manifiesto. El fin es hacer entrega de ellas al Presidente de Gobierno para que España lidere la búsqueda de una solución pacífica y justa a un conflicto que nos afecta directamente.



Ya han firmado: Joan Manuel Serrat, Mario Benedetti, Pedro Almodóvar, Eduardo Galeano, Chico Buarque, Pilar Bardem, Oscar Niemeyer, Icíar Bollaín, Javier Bardem, Rosa María Sardá, Fernando Colomo, Rosa Regas, Diego Galán, Carmelo Gómez, Benito Zambrano, Guillermo Toledo, Penélope  Cruz, Imanol Uribe, Fernando León, Juanjo Puigcorbé, Verónica Forqué, Silvia Munt, Carlos Iglesias, Lola Marceli, Alberto San Juan, Paul Laverty, Emma Suárez, Carlos Bardem, Amparanoia, Luisa Martín, Eva Hache, Juan Diego Botto, Manu Chao, Fermín Muguruza, Fran Perea, Gianni Mina, Jorge Perrugorría, Silvia Abascal, Javier Gutiérrez, Silvia Valverde, Marta Nebot, Dafne Fernández y miles de firmas más...

Si quieres saber más:
 

lunes, 7 de diciembre de 2009

Una bicicleta para no caminar cuatro horas hasta la escuela

A 1.000 bicicletas por mes hasta llegar a los 50.000 estudiantes, especialmente chicas, que se beneficiarán de disponer de un vehículo con el que recorrer los kilómetros (muchos en demasiados casos) entre sus casas y escuelas e institutos en las áreas rurales. Es el proyecto que ha iniciado en Zambia World Bycicle Relief, una ONG estadounidense que se formó tras el tsunami de 2002 con la creencia de que las bicicletas tienen la capacidad perfecta para acercar a la población más necesitada a hospitales, escuelas y desarrollo e independencia económica.

Si el objetivo en Sri Lanka fue conseguido con la producción local de 24.000 bicicletas tras el tsunami, en Zambia el éxito de la organización ha radicado asimismo en la provisión de bicicletas para trabajadores comunitarios y sanitarios que trabajan en el área de VIH-SIDA: "Antes de recibir las bicicletas, los cuidadores caminaban de una casa de un paciente a otra. Ahora su capacidad para llegar a los pacientes se ha multiplicado por cuatro y por lo tanto la duración y extensión de sus cuidados", explica Chris Strout, responsable de comunicación de la ONG, cuya filosofía pasa también por el adiestramiento de mecánicos locales, tanto para el montaje de las bicis como para su mantenimiento posterior.



"Establecemos asociaciones en materia de salud, desarrollo económico y educación. En Zambia teníamos las dos primeras ya cubiertas, así que la lógica nos llevaba a entrar en educación. El Ministerio de Educación del país identificó 500 escuelas de 16 distritos que podían necesitar bicicletas por la extensa área geográfica de alumnos que cubren. Es un país en el que el 50% de la población es menor de 16 años y donde la tasa de abandono del colegio es muy elevada, de un 40%".
Parte de la razón de ello son las largas distancias que deben cubrir los estudiantes, pero, para las chicas además, las responsabilidades domésticas son más (especialmente en un país con un elevado porcentaje de fallecimientos por sida que ocasionan que las chicas mayores deban ocuparse de sus hermanos) y las posibilidades de ser agredidas o asaltadas en los largos caminos de la escuela a casa también mayores.

"Es por eso que en un 70% de los casos, las bicicletas van destinadas a las chicas. Por supuesto, pueden utilizarlas para ayudar en la economía familiar o de forma privada, pero siempre y cuando la usen de forma regular para llegar al cole", explica Strout, que añade que se estipulan unos mínimos de asistencia a clase, controlados por monitores, voluntarios en el proyecto. Por cada 50 bicicletas entregadas en una comunidad, un mecánico es adiestrado para atender su funcionamiento correcto. A los mecánicos, además, se les enseñan conocimientos básicos en administración, "por lo que pueden iniciar si así lo desean su propio negocio privado". El objetivo de la organización es llegar a cubrir 5.000 escuelas en Zambia y, aunque World Bicycle Relief, trabaja con patrocinio, "dependemos de las donaciones de particulares", dice Strout.

De acuerdo con un informe del Ministerio de Educación de Zambia, algunos estudiantes llegan a caminar 20 kilómetros para ir a la escuela. Cuatro horas de camino cada día. Según el estudio, estas distancias suponen mayor riesgo para los pequeños de ser asaltados, agredidos sexualmente, no contribuye a una adecuada nutrición y supone ocupar un tiempo que puede ser precioso si ayudan en la economía familiar. Para los estudiantes de secundaria, las distancias son todavía más largas y algunas veces alquilan habitaciones en las poblaciones grandes, lo que expone a las chicas "a un mayor riesgo de caer en comercio sexual y otros peligros, alejadas de la supervisión paterna".

World Bicycle Relief tiene como patrocinadores principales a la productora de componentes SRAM y a la distribuidora Trek, lo que posibilita que las bicicletas que llegan a los diferentes países estén ajustadas técnicamente a las condiciones de los mismos: "Por ejemplo, la que adaptamos en Zambia tiene mayor capacidad de carga atrás (el doble), los frenos son más robustos, así como los neumáticos y los pedales; el marco también es más fuerte, acondicionado para los caminos y carreteras africanas". De acuerdo con Strout, su organización está en constante diálogo con asociaciones de países africanos (y otros países en vías de desarrollo) para el establecimiento de proyectos que necesiten "de más de 1.000 bicicletas, por lo que nuestras decisiones de dónde actuar están basadas en la necesidad y también en la capacidad de apoyar un programa integral basado en las dos ruedas".




Uno de los ejemplos, también en Zambia, de tal proyecto es el que les llevó a asociarse con RAPIDS, un consorcio de seis ONG que procuraba el adiestramiento de voluntarios en las comunidades que apoyaran a los pacientes con HIV-Sida (la falta de médicos y enfermeras obliga a que sean las propias comunidades las que se responsabilicen de sus enfermos y los voluntarios ocupan un papel primordial en ello). La ONG World Vision hizo una evaluación del programa: "Las bicicletas juegan un papel primordial en la tarea de los voluntarios, que han superado los problemas de transporte para acceder a los pacientes y atenderles. Durante una entrevista, los cuidadores testificaron que el uso de bicicletas ha supuesto una mejora en la atención y duración de sus visitas".

Fuente: Soitude
Texto y Fotos: Lali Cambra

martes, 1 de diciembre de 2009

La semilla extremeña crece en Senegal

La Asociación Sociocultural Macodou S.Sall trabaja por el codesarrollo del país subsahariano gracias a la ayuda de la Diputación de Cáceres, el Ayuntamiento de Romangordo y la Junta de Extremadura, entre otros. Es conocido como el país de los cayucos, como la meta de un conocido rally, como el puerto de partida de los esclavos que llegaron a América. También es el país del color y del calor, del respeto a la religión, de ser zona de fusión entre desierto, sabana y selva, de ser cuenca de grandes ríos, de ser el principal puerto de Africa Occidental. Senegal está definido por todo esto, pero también por ser uno de los lugares a los que Extremadura destina fondos de cooperación.

Casi diez años lleva trabajando la Asociación Sociocultural Macodou S.Sall (Asomacs) para cambiar la realidad de Senegal, para que haya un sistema de saneamiento, para eliminar las basuras de las calles, para que todo el mundo tenga acceso al sistema sanitario y educativo, para que los cultivos sean rentables... Para que las miradas llenas de esperanza, ternura y emoción de los niños de ahora se conviertan en miradas de trabajo, desarrollo y, sobre todo, oportunidades en un futuro cercano. Ni siquiera han pasado 50 años desde que Senegal se independizó de Francia y hay muchas cosas por hacer. El trabajo que resta es inmenso, casi inabarcable, pero ya se han recorrido los primeros pasos de un camino que Extremadura ha decidido andar. Las semillas extremeñas germinan en las tierras senegalesas.



La Agencia de Cooperación regional ha destinado 271.000 euros para que la comunidad rural de Meouane labre 100 hectáreas con plantas como el mango o la jatrofa. A varias horas de allí, se encuentra la ciudad de Touba, marcada por la silueta de su mezquita y por la fe que profesan sus habitantes, donde Macodou tiene varios proyectos, y donde también han llegado los fondos extremeños. La semana pasada, el presidente de la Diputación de Cáceres, Juan Andrés Tovar, inauguró un centro de salud, que forma parte de un ambicioso centro multidisciplinar. Allí, ante más de un centenar de senegaleses, Tovar habló de Extremadura, una de las regiones más pobres de España, pero también de las más solidarias, según afirmó.



La delegación extremeña -de la que también formaba parte el párroco de Navalmoral David González, activo colaborador y socio de la asociación- también acudió a una escuela de Touba, en la que Ayuntamiento de Romangordo y la Diputación han construido cuatro nuevas aulas. La sonrisa de los niños y el cariño transmitido marcó a Rosario Cordero, alcaldesa de Romangordo, quien no dudó en comprometerse ante el director y los docentes para continuar enviando material escolar en el futuro. El reparto de los casi 150 kilos de cuadernos, bolígrafos y lapiceros que los vecinos del pueblo han donado hizo vivir a la delegación extremeña momentos de emoción y reflexión.
Todo viaje tiene su fin. Y a pesar del despegue del avión, la huella extremeña continúa en Senegal. Alfa Bocar y Amadou Bamba Sall, los responsables de Macodou en el país africano y en España, no tienen horarios y sus ideas para nuevos proyectos marcaron la mayoría de las conversaciones con la delegación extremeña, que se comprometió in situ a seguir colaborando. La colocación de la primera piedra de un centro de recuperación y transformación de plásticos, al que la Junta ha destinado 100.000 euros, ha sido la última semilla plantada.

Texto: M.A. Fernández

sábado, 19 de septiembre de 2009

Médicos de la Fundación NED de Valencia colaboran en operaciones en Ruanda

Es casi imposible imaginar qué queda después del genocidio más rápido de la historia, cómo será el lugar donde hace quince años una séptima parte de la población fue asesinada a manos de sus familiares, vecinos o amigos. Uno llega a Ruanda con alguna comparación en la cabeza: entre abril y junio de 1994 murieron y fueron heridas más personas, hubo más desplazados internos y refugiados que durante los seis años de conflicto en Yugoslavia. Casi un millón de muertos en apenas 100 días. Asesinados en masa, uno a uno, rajados. 
 
La masacre dejó un país en ruinas, con más de tres millones de refugiados y desplazados internos, decenas de miles de huérfanos y una infraestructura devastada. Las cifras oficiales indican que el 85% de la etnia tutsi fue asesinada y más de 500.000 mujeres fueron violadas, muchas de ellas infectadas con el sida que sus violadores les transmitieron. En julio de 1994, tras el triunfo del Frente Patriótico Ruandés (FPR) sobre las milicias hutus interahamwe, Ruanda era antes que nada sus muertos y sus fosas comunes, la mayor tragedia de la historia reciente del continente. 
 
Hoy la esperanza de vida es de 47 años y pobreza, trauma y división siguen formando parte de la historia de los ruandeses. Algunos de los mayores retos se encuentran en el ámbito de la sanidad. Los ruandeses y los donantes internacionales lo saben y trabajan a contrarreloj. Ésta es la segunda visita de la Fundación Neurocirugía, Educación y Desarrollo (NED) en el marco de un proyecto médico de colaboración auspiciado por el Colegio de Cirujanos de África del Este, Centro y Sur de África (COSECSA, en inglés).
La fundación tiene su sede en Valencia y trabaja en la docencia práctica de las neurociencias y su establecimiento en áreas geográficas desfavorecidas a través de la organización de cursos, cirugías tuteladas y la financiación de programas de formación para personal médico y de enfermería. «Hasta ahora hemos concentrado nuestro trabajo en África del Este y Central, donde hemos puesto en marcha proyectos en Kenia, Tanzania, Uganda, Etiopía y Ruanda», apunta el doctor Piquer, fundador de NED y jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital de la Ribera. 
 
El continente africano, con una población de más de 650 millones de habitantes, tiene los ratios más altos de enfermedades neuroquirúrgicas. Sin embargo, la región del COSECSA sólo dispone de 34 neurocirujanos para cubrir las necesidades de casi 240 millones de personas. En Ruanda, dos neurocirujanos deben atender a todos los pacientes de un país con más de 9 millones de habitantes. El doctor Sévérien Muneza es el único neurocirujano del Centre Hospitalier Universitaire de Kigali (CHUK). Antes de regresar definitivamente a Ruanda, el doctor Muneza vivió y estudió 12 años en China y cerca de 5 años en Camboya trabajando como médico de familia. Hace cuatro años que logró reunir el instrumental básico para volver a Ruanda y empezar de cero. Entonces sólo un neurocirujano cubano trabajaba en el King Faisal Hospital, un hospital que sirvió de campo de refugiados y centro de atención para desplazados durante el genocidio. 
 

 
Hoy se encarga de las mismas tareas que en cualquier hospital español realizarían cinco departamentos distintos. «Me faltan horas para atender todas las llamadas durante las noches. No tengo tiempo libre porque el CHUK atiende al 90% de los pacientes», reconoce cuando se le insiste. Pero no hay queja en sus palabras. La sanidad es uno de los sectores que más atención e inversiones está recibiendo en los últimos años. El gasto en sanidad del Gobierno ruandés pasó de representar el 4% del presupuesto total en 1999 a alcanzar el 10% en 2007. 
 
El CHUK está cerca del Hotel Mille Collines, el mismo en el que está basada la conocida película 'Hotel Rwanda'. Llegamos al hospital tras pasar por la residencia oficial de Paul Kagame, presidente de Ruanda desde el año 2000 (aunque ganó sus primeras elecciones presidenciales en 2003) y ex-general del FPR. Para conseguir la acreditación internacional el hospital se ha pintado en los últimos meses, hay un nuevo quirófano en construcción y las salas de espera y los pasillos del recinto son limpiados varias veces al día. Parte de las obras son financiadas con apoyo de una organización belga.
 
Las infraestructuras mejoran, pero las secuelas de décadas de conflictos siguen presentes. Durante años miles de enfermos se han enfrentado a una disyuntiva crucial: viajar a otro país para ser tratados, o morir. Muchas de esas muertes no han sido causadas por enfermedades incurables, sino porque no había médicos especialistas para tratarlos. La vuelta del doctor Muneza permitió que esos pacientes tuvieran donde acudir. Un reto titánico que emprendió en solitario y que ahora cuenta con el respaldo de NED y de otros colegas de la región como el doctor Mahmood Qureshi. 
 
El doctor Qureshi trabaja en Nairobi (Kenia) y es presidente de la Sociedad Neurológica de Kenia. Ha llegado a Ruanda junto al doctor Piquer con la finalidad de introducir la neuroendoscopia para el tratamiento de la hidrocefalia infantil. Él conoce bien las acuciantes necesidades de la región y ha sido testigo del drama que vivieron muchos ruandeses. Emiliane Muzingo [nombre ficticio para respetar el anonimato de la paciente] viajó desde Ruanda para ser tratada en su consulta de una hemorragia cerebral. «Los escáneres que le realizamos -cuenta Qureshi- revelaron un defecto craneal que no pudimos explicar en aquel momento».
Sólo cuando empezó a recuperarse de la hemorragia, E. M. fue capaz de explicar su historia. «Tras mejorar la hemorragia, Emiliane nos explicó la causa de sus heridas: había sido agredida y violada durante el genocidio». Emiliane trabaja hoy en el Departamento de Comunicación y Relaciones Públicas del hospital y sólo tiene palabras de agradecimiento para el doctor Qureshi. 
 
El drama de la hidrocefalia
Al igual que los familiares de los pacientes que esperan ser operados esta semana. La mayoría de estos niños padecen hidrocefalia y muchos se encuentran en estado crítico. En la región esta enfermedad tiene una incidencia estimada de 14.000 casos anuales y se calcula que sólo alrededor de 600 casos son tratados. La falta de neurocirujanos, el pobre equipamiento de las instalaciones, la escasez de recursos e inversiones y las altas tasas de infección neonatal (incluyendo meningitis) son algunas de las razones que han impedido que los niños fueran atendidos. Cabezas enormes y deformes, problemas para andar y movimientos descoordinados en los ojos son algunos de los signos de la enfermedad. Ello ha hecho que muchos niños sean abandonados y confundidos con Joseph Carey Merrick, el que fuera conocido como el 'Hombre Elefante'. 
 
Shingiro tiene 5 años y es el caso más extremo: un perímetro craneal de 80 centímetros le impide mantenerse en pie y se necesitan tres enfermeros para tumbarla en la camilla. El anestesista tarda más de hora y media en dormirla.
La vuelta de Muneza no sólo supuso una oportunidad única para desarrollar la neurocirugía en el país, sino la ruptura con una tendencia que ha condicionado durante años el desarrollo de muchos países. Como reconocía el informe 'Puertas al mar' que Intermón Oxfam publicó en 2007, la salida continuada de profesionales de la salud puede provocar graves dificultades en la provisión de servicios esenciales. Es la llamada fuga de cerebros y se produce cuando más de un 10% de la población formada está fuera de su país. Supone la salida de las personas más cualificadas de un país con destino a otro en busca de un salario y unas condiciones de vida mejores y afecta de manera especial a los llamados países en desarrollo. 
 
El informe citaba el caso de Etiopía, que perdió la mitad de sus patólogos entre 1984 y 1996. O el de Ghana, donde el 60% de los médicos formados allí emigraron durante los años ochenta. O la situación en Malawi, un país en el que una de cada diez personas padece VIH-SIDA y en el que la salida de enfermeras supuso un problema de primer orden. Pero el doctor Muneza volvió para quedarse. Al igual que su nuevo colega, el doctor Kusiae, quien tras 8 años formándose en Sudáfrica ha regresado a Ruanda para trabajar en el King Faisal Hospital. Para muchos sus casos son una anécdota estadística; para sus pacientes se ha convertido en la mejor de las noticias. 
 
«El mayor miedo que teníamos -explica Muneza- es que no acudiera nadie a la consulta, que no tuviéramos pacientes». El primer día temió lo peor cuando llegó y encontró la consulta vacía. Pensó que sería buena idea emitir un anuncio en la radio anunciando las fechas en las que los pacientes podrían ser operados. «Grabé un segundo anuncio y llamé a los familiares de los pacientes para que acudieran al hospital», apunta. «Al día siguiente teníamos la consulta llena». Seleccionó entonces los casos más graves y urgentes para cuando los doctores Qureshi y Piquer llegaran.
En cualquier otro lugar, estos anuncios apenas tendrían importancia. Aquí la tienen. La radio fue el medio por excelencia de los genocidas, el megáfono más potente para el exterminio. Durante meses la Radio de las Mil Colinas emitió todo tipo de mensajes incitando a denunciar y a perseguir a los tutsis a quienes calificaban de 'cucarachas' y 'serpientes'. 
 
Aunque él no lo sepa, la iniciativa de Muneza simboliza un cambio esperanzador en un lugar donde los quirófanos se han convertido en los más fieles repetidores de los extremos del continente. En Ruanda las operaciones no dependen de las listas de espera porque hay problemas más urgentes. No hay cirujanos cardiovasculares ni pediátricos y faltan escáneres y aparatos que en los hospitales españoles llevan utilizándose más de 30 años. 
 
En la actualidad cualquier hospital español dispone de una Tomografía Axial Computerizada (TAC). En Ruanda simplemente no existe. «Uno de los retos principales -explica Piquer- es el desarrollo de la neuroradiología de apoyo a los hospitales». En los países de nuestro entorno es habitual la renovación de los TAC y otros aparatos cada cierto tiempo. «Muchos de ellos podrían reutilizarse y traerse a estos países. Para la mayoría de los pacientes conseguir una radiografía supone andar muchos kilómetros desde sus casas, largas horas de espera y un coste que pocos pueden permitirse»
 
Prisioneros
Junto a las carencias técnicas, el drama humano persiste. Aquí mismo, en la sala de consultas del hospital, donde esperan ser atendidos unos hombres y mujeres vestidos con pijamas rosas y escoltados por dos militares. Son prisioneros condenados en los gacacas, tribunales locales creados con la finalidad de juzgar en comunidad algunos de los crímenes cometidos durante el genocidio. 
 
Víctimas y verdugos conviven día a día sin más barrera que un macabro silencio. En el año 2004, apenas 6.500 personas habían sido juzgadas en los tribunales colapsados de Ruanda. Se estimó que a ese ritmo serían necesarios entre 2 y 4 siglos para juzgar todos los casos pendientes. Sé que puede ser una excepción, pero en las consultas nadie los señala. 
 
Y puede que ése sea el futuro de Ruanda, de sus hospitales y sus enfermos. Un futuro incierto. Quince años después de aquel infierno moral que desquició al mundo, uno sólo puede esperar que ese futuro vaya unido al de personas como Muneza o Emiliane. Hombres y mujeres que se levantan por la mañana, acuden al trabajo y regresan a casa con el ánimo de quien no ha podido hacer todo lo que hubiera deseado. Lo que más conmueve, en verdad, es la consecuencia última de ese fracaso. La turbadora e inexplicable prueba de que hay luz después del mayor horror. De que la vida sigue, a pesar de tanto. Desde hace años cargan con una losa insoportable. Se han convertido a su pesar en héroes inadvertidos. 
 
Algunos de los datos utilizados en el reportaje pueden encontrarse en el libro Thompson, A. (ed.) (2007). 'The Media and the Rwanda Genocide'. London: Pluto Press.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Benín: Sobrevivir en la pobreza

Ya por las mañanas el calor se hace insoportable. Al joven holandés estudiante de medicina le baja el sudor por la frente mientras corre por el patio polvoriento hacia el edificio donde se encuentran las salas de operaciones. Se trata de una emergencia. "Complicaciones durante un parto o una operación. En la mayoría de los casos salimos adelante", dice Jorden Moorlag. En su país está a punto de finalizar los estudios. Aquí, en Nikki, un pequeña ciudad al norte de la república africana de Benín, su experiencia ya vale oro ahora.

En el hospital local, que recuerda más bien a un campo de refugiados con muchas chozas y colas de pacientes que esperan ser atentidos, cada mano para prestar ayuda es recibida con alegría. Y aún así, en muchas ocasiones se llega demasiado tarde. "Continuamente mueren personas víctimas de la malaria o del tifus, las enfermedades más corrientes aquí", explica este joven de 25 años, que hace sus prácticas a modo voluntario por algunos meses. "El problema es que mucha gente sigue sin confiar en la medicina moderna y prefieren acudir a un curandero tradicional y entonces a veces ya es demasiado tarde".

La localidad de Nikki pertenece a ese tipo de ciudades africanas en las que parece que el tiempo se detuvo: La gente vive en chozas de barro, sin agua corriente. Internet es una palabra extranjera. Y algunos niños pequeños empiezan a llorar ante la llegada de un blanco. El índice de analfabetismo es tan elevado que no hay ni diarios para comprar. Y a pesar de que la ciudad posee cierto prestigio por ser la sede real de la tribu de los "bariba", por ningún lado se ve un bienestar de realeza.


Mujeres y niños cruzan el río cerca de Nikki

Eso lo demuestra también poca oferta en cuanto a alimentos: prácticamente no hay productos lácteos y en muy pocas ocasiones hay frutas y verduras. En el humilde mercado, escasamente abastecido, se encuentra ñame, el principal alimento de los benianos. Aquí nadie tiene por qué pasar hambre mientras no haya cosechas catastróficas. "No nos podemos quejar", dice un hombre mayor, sentado en el suelo frente a su pequeña cabaña. "Si Dios quiere, nos va bien".

En realidad la confianza en Dios, que aquí se llama Alá, es mucho mayor que la confianza en el propio gobierno. "Los políticos son iguales en todo el mundo", opina este anciano mientras observa a un grupo de chiquillos que con gran alboroto intentan ahuyentar a una gallina. "Antes de las elecciones, lo prometen todo, pero después no lo cumplen".









Venta de gallinas en el mercado de Cotonou

Y una cosa está clara: Los políticos no han encontrado ningún medio para solventar la pobreza de este país del Atlántico, situado entre Nigeria y Togo. Con una renta per cápita de menos de 500 euros anuales, un alto índice de mortalidad infantil y una esperanza de vida de menos de 60 años, Benín figura entre los países más pobres del mundo. La economía es débil y está sustentada sobre todo por la agricultura y el comercio. Sin embargo, este país de muchas etnias es una de las democracias más estables del continente. Los contrastes quedan especialmente de manifiesto en la metrópolis costera de Cotonou, la sede del gobierno y el centro económico de Benín.

Más de un millón de personas le dan cierto encanto y vida a la ciudad. Personas pertenecientes a diferentes tribus y religiones pueblan sus calles. Motocicletas y un sinfín de taxis-motos, las llamadas "Zémidjan", dominan el tráfico. Pasando por edificios con riesgo de derrumbe, el palacio presidencial, estrictamente vigilado, y cibercafñes, se llega a "Dantokpa", el mercado más grande de África occidental.

Aquí se puede comprar fruta y verdura, gallinas vivas y utensilios de todo tipo, fetiches misteriosos y objetos de arte. La gente charla animosamente y tanto discute sobre política como sobre el cambio climático o las nuevas acusaciones de corrupción. Se trata de una sociedad abierta en la que la gente blanca no llama la atención.

Ciudad de Cotonou

Cotonou es considerada a veces como "la puerta hacia Europa" porque cada dos días parte un avión de la compañía Air France hacia París. Sin embargo, para la mayoría de los beninos el sueño de volar sigue siendo una utopía, por ejemplo, para las miles de personas que viven en una barriada en la zona periférica de la ciudad. Las calles están atiborradas de chozas de barro y de hojalata, y montañas de basura despiden un olor fuertísimo. Aquí parecen darse cita los graves problemas que sacuden el país: agua subterránea contaminada, sida, malaria, chicos sin formación escolar.

"La falta de educación es el origen de muchos de los problemas de aquí", explica Rudolf König, un empleado alemán del servicio de desarrollo, mientras su todorreno trota por las calles polvorientas de la barriada. La radio del coche comunica sobre el robo a dos bancos durante los cuales murieron varias personas. De los ladrones faltan todo tipo de pista.

En realidad en Benín hay pocos secuestros y asesinatos y en comparación con países fronterizos como Nigeria es un país relativamente seguro. Esto se debe en parte a la estabilidad política de la antigua colonia francesa: Una constitución, elecciones independientes y libertad de expresión forman parte de los logros del "golpe de estado civil" de 1990.

Por otra parte, la seguridad es un concepto relativo en África, como demuestran los robos a bancos. Desde entonces, el gobierno ha ordenado soldados ante las filiales bancarias del país para transmitir la sensación de seguridad a la gente. "El gobierno cuida de ustedes", reza el mensaje.

El servicio de desarrollo alemán y numerosas instituciones occidentales intenta ayudar a la gente. "Trabajamos en distintos frentes", explica Rudolf König. "Impulsamos la democracia, el suministro de agua potable y el manejo de los recursos naturales, entre otras cosas". Él y su mujer viven desde hace un año en Benín. El trabajo es lento y a veces frustrante, y en pocas ocasiones se ve el resultado. Sin embargo, "el trabajo siempre es muy variado y uno hace algo con sentido".

Jorden Moorlag también lo ve así. Para el joven holandés estudiante de medicina se trata de su primera estancia en África. "Algún día volveré", dice. "Todavía no sé dónde quiero trabajar, pero lo que está claro es que aquí se necesita mucha ayuda", concluye.

Texto y Fotos: Bastian Beege (dpa)

lunes, 31 de agosto de 2009

Los "Ángeles del Desierto" aparecerán en la deprimida Malí


Son muchas las religiones que el pueblo malí adora, desde las ancestrales animistas hasta el mayoritario musulmán. Pero en esta ocasión dos ángeles andaluces son los que llevan a la tierra de Ali Farka Touré y Toumani Diabaté algo de luz. Lejos de los preceptos propios del culto religioso, la cordobesa Elena Turnes y el hispalense Manuel Marcos emprenden la que puede ser una de las mayores aventuras de su vida: conducir una ambulancia desde la capital española hasta las orillas del río Níger, una travesía de más de 5.500 kilometros por el desierto africano.
Estos amigos autodenominados Angeles del desierto pretenden llevar personalmente ayuda humanitaria a la ONG Ayuda al Desarrollo y a la congregación cordobesa María Inmaculada. Para ello se han dotado de una ambulancia donada por Los Angeles de la Noche, y medicinas y material médico del Hospital Reina Sofía, de los Laboratorios Pérez Jiménez y de la fundación Cofares. Así como todo cuanto han podido aportar las hermanas de María Inmaculada, desde alimentos a material educativo, desde ropa a una máquina de coser.


La empresa Ruta y Retos inaugura así su proyecto Rally a Mali , en el que una caravana de quince vehículos transportan todo el material humanitario que han podido reunir durante el último año. Necesitan dos semanas para alcanzar Bamako. Dos semanas en que transitarán las maravillas del vecino marroquí, el desolado polvo del pueblo saharauí, la tierra de nómadas mauritanos hasta llegar a su destino, uno de los países más pobres del tercer mundo.
Elena Turnes se mostró abrumada ante la ayuda que ha recibido, especialmente de la ciudad de Córdoba. Nunca se había embarcado en un proyecto similar. Nunca participó activamente en una ONG. De hecho, éstas son sus vacaciones, su pequeña aventura solidaria.


Allí se encontrará con la congregación de María Inmaculada. Estas hermanas llevan trabajando en Mali más de 30 años y saben qué se mueve por aquellos lares. Saben que no todo es alimento, que es importante la formación, darles un futuro a los malís. Por eso allí no solo alimentan y curan, sino que enseñan y forman a nuevas generaciones. "El trabajo ha sido muy duro, aunque no complicado. Aunque sí que se ha necesitado mucha organización", explica Turnes. Ha sido más de un año de trabajo, pero ahora empieza la aventura.


Texto: Oscar M. Cuevas

Foto: Patricia Cachinero

sábado, 15 de agosto de 2009

Cinco africanos huyen de sus hogares cada minuto por los conflictos armados







Cerca de 1,4 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares este año como resultado del incremento de la violencia en República Democrática del Congo (RDC) , Sudán y Somalia.

Así lo denunció este miércoles la agencia Oxfam Internacional (OI), mientras los dirigentes de este continente se reúnen en la Cumbre de la Unión Africana (UA) en Libia para debatir la paz y la seguridad en el continente.

Oxfam denuncia que cinco africanos se ven obligados a huir cada minuto y pide acciones a la Unión Africana.

En la última cumbre, celebrada en enero de este año, "los líderes no consiguieron manejar los conflictos actuales ni tomar medidas para proteger a los civiles de la violencia", señaló OI.

La violencia ha aumentado

Desde entonces, la violencia en el este de RDC, el sur y centro de Somalia y Sur de Sudán ha aumentado más y han sido destrozadas innumerables vidas. El resto de la comunidad internacional también ha sido ineficaz, afirma la ONG.

"Cada minuto de cada día desde que los líderes de la UA se reunieron ha visto el equivalente de una familia de cinco personas convertirse en 'sin techo' por estos conflictos, y la UA debe condenar inequívocamente este sufrimiento", dijo Desire Assogbavi, de OI.

"Es inaceptable que ahora mismo las mujeres africanas sigan siendo violadas, los hombres asesinados y las familias divididas", añadió.

RDC ha visto los mayores niveles de desplazamiento desde comienzos de año. Más de 800.000 congoleños en el este del país han huído por la nueva ofensiva del Ejército congoleño respaldada por la ONU, que comenzó en enero y ha llevado a numerosos ataques de represalia por los ataques de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).

Los habitantes de esta zona han asegurado al personal que hay violaciones generalizadas, saqueos e incendios de las aldeas en los dos Kivus , según OI.

En los últimos seis meses, el Sur de Sudán también ha visto la violencia y desplazamientos desde el acuerdo de paz. Cerca de 200.000 personas han huido de los conflictos.

Por su parte, la región de Darfur sigue siendo la escena de una de las mayores crisis humanitarias, y el conflicto actual ha desplazado al menos a 140.000 personas este año. Ahora se alojan en los campos ya superpoblados y reciben incluso menos ayuda por la expulsión de las agencias humanitarias.

Mientras, en Somalia han huido de la capital, Mogadiscio , más de 160.000 personas desde mayo, después de un aumento del enfrentamiento entre las fuerzas gubernamentales y los grupos opositores.

La mayor parte se refugia en campamentos en los alrededores de la ciudad, donde las condiciones son graves, mientras el deterioro de la seguridad hace que sea más difícil que llegue ayuda por parte de las ONG.

"La paz y la seguridad en África han dado grandes pasos durante la última década, pero el sufrimiento humanitario y los conflictos en estos países están dando un golpe mortal a las esperanzas de un futuro con esperanza. La UA debe cuestionar a los responsables.", afirmó Assogbavi.

Fuente: El Mundo

sábado, 18 de julio de 2009

El abrazo entre la belleza y la pobreza





Foto: Carlos Pardos con unos niños de Gambia


Gambia y Senegal se hallan en el Sahel, una región semidesértica o de sabana que forma una franja ancha a lo largo de África entre el desierto del Sahara al norte y los países arbolados del sur. Gambia, con solamente 11.300 kilómetros cuadrados, es el país más pequeño de África y se halla completamente rodeado por Senegal, con la excepción de un litoral de 80 kilómetros.
El territorio del país, y toda su existencia, depende del río Gambia, que desemboca en el océano Atlántico. En el lado sur de su desembocadura se encuentra su capital, Banjul. En la costa atlántica están las ciudades turísticas de Bakau, Fajara, Kotu y Kololi. Río arriba hay muchas más localidades, pero las únicas con un tamaño reseñable son Farafenni, Georgetown (Jangjang-Bureh) y Basse Santa Su.

La mayoría de sus visitantes se dirige hacia los 80 kilómetros de costa, donde se concentra la mayor parte de la industria turística, y a los parques nacionales del interior como el Baobolong Wetland Reserve y el Kiang West. Gambia es un lugar ideal para la observación de aves. Su diversidad ornitológica es muy importante, se han registrado más de 560 especies (proporción muy importante si se compara con el diminuto tamaño del país). Por esta razón atrae a gran número de ornitólogos cada año.
Pero Gambia es uno de los países más pobres del continente negro. Logró su independencia del Imperio Británico en 1965. Con una población de 1,6 millones de habitantes (2006) y carente de recursos económicos importantes, su Producto Interior Bruto por habitante es de unos 1.900 dólares (2006). El idioma oficial es el inglés. La esperanza de vida es de 54 años. El promedio de hijos por mujer es de 5,20. Menos del 50% de la población está alfabetizada.
No posee yacimientos minerales de importancia ni otros recursos naturales. Su economía se basa en los productos agrícolas y la ganadería para consumo interno del que depende el 75% de la población. También es fuente de ingreso la emisión de sellos postales destinados principalmente al coleccionismo filatélico. La industria se centra en la transformación de productos agrícolas (cacahuete) y de pescado. El turismo fue una importante fuente de ingresos hasta el 2000, donde se produjo una reducción. Su actividad depende fundamentalmente de las ayudas al desarrollo del Fondo Monetario Internacional y las de emergencia de los países desarrollados. Las expectativas futuras del Banco Mundial, tras la condonación parcial de la deuda externa en 2005, son positivas Wassu Gambia Kafo (WGK) es una ONG, integrada por profesionales de diferentes ámbitos, que ha tomado contacto sobre el terreno con personal sanitario y autoridades del país africano, y que tiene como objetivo, entre otros, cooperar en el desarrollo de sus programas de salud. En este marco, recientemente, sanitarios de diversas especialidades han creado el grupo de trabajo "Doctors 4 Gambia" (D4G), con la intención de colaborar con la Facultad de Medicina de la Universidad de Gambia para la formación de profesionales del propio país.
Esta iniciativa formativa surgió tras un viaje organizado por la ONG a Senegal y Gambia en enero de 2009, que perseguía tanto la aproximación a los expertos etnográficos y sociosanitarios de esta región, como a temas de cooperación y co-desarrollo. Esta experiencia permitió a los asistentes conocer de primera mano la estructura del Sistema Nacional de Salud Gambiano.

Entre los integrantes de la iniciativa, se encontraba el pediatra zaragozano afincado en Huesca, desde hace ya 24 años, Carlos Pardos (Centro de Salud del Perpetuo Socorro). "Adriana Kaplan, antropóloga y presidenta de la ONG WGK, a la cual conocí en octubre del pasado año cuando vino a dar una conferencia a Huesca, organizó un viaje para profesionales sanitarios, con el fin de que conocieran en qué situación vive la población subsahariana, para entenderla y poder, de esta manera, trabajar mejor con ella", explica el pediatra. "Era una invitación a descubrir su realidad, sus necesidades, sus migraciones, su pobreza y su riqueza. Una invitación al conocimiento y a la solidaridad. Como ella dice, no emigran los continentes ni los colores, sino las personas y las cultura. En el Centro de Salud del Perpetuo Socorro atendemos a muchos pacientes de origen gambiano. Era una oportunidad que no podía dejar pasar de largo".

En la región de Senegambia, los sanitarios españoles encontraron un sistema público de salud en el que primaba la escasez de recursos humanos, basado prácticamente en la cooperación internacional. Apenas hay profesionales nativos y eso motivó, en el seno de la ONG WGK, el nacimiento de "Doctors 4 Gambia", que se planteó la necesidad de buscar fórmulas de cooperación con la Facultad de Medicina de la Universidad del país africano para formar médicos gambianos. En un segundo plano, pero también entre sus finalidades, el grupo quiere promover la cooperación internacional entre los estudiantes de medicina españoles.
Todo este proyecto de cooperación se estructura en dos actividades: la donación de material bibliográfico para las distintas unidades docentes de la Facultad de Medicina y la creación de becas para el pago de la matrícula universitaria a los alumnos gambianos sin recursos, para lo cual se aboga por involucrar a estudiantes españoles.

Cooperación
El panorama sanitario no escapa a esta realidad de penurias, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años por su gobierno y la cooperación internacional. A la mayoría de la población le falta una educación sanitaria adecuada y todavía mantiene creencias populares que le llevan a pedir el consejo de los curanderos ante una enfermedad, frente al uso de la medicina convencional. En época de lluvias, la malaria es una enfermedad muy común, y la malnutrición infantil no es infrecuente. Las neumonías, la tuberculosis, y otras infecciones respiratorias son otro grave problema de salud y, en el tiempo de la recogida de mango, son habituales los accidentes.

Doce sanitarios–entre ellos el pediatra oscense-, una bióloga y la antropóloga Adriana Kaplan, con la ayuda logística de su hijo, iniciaron un recorrido por el país en un pequeño autobús, acompañados por la embajadora de Venezuela, que aprovechó el viaje del grupo de colaboradores españoles al interior del país para también ella conocer de primera mano sus necesidades reales. Pudieron comprobar in situ que los recursos materiales son escasos.














Hospital de Farafenni (Gambia)

Tan sólo hay tres hospitales en el país y algunos dispensarios. La dotación de medicamentos y otros bienes sanitarios depende en buena medida de la cooperación internacional. "La situación de los dispensarios y hospitales es precaria -explica Carlos Pardos-. Casi todos los recursos llegan a través de las ONG. El Gobierno no tiene dinero. Faltaban cosas elementales. Por ejemplo, en uno de los hospitales que visitamos nos comentó el cirujano que, durante esos días, no podían operar por falta de suturas. En ocasiones se quedan sin determinados antibióticos. Allí no es que haya tres camas en una habitación; en época de malaria, hay tres niños en cada cama. Pero, por suerte, lo que nunca falta es el tratamiento para la malaria, porque la OMS (Organización Mundial de la Salud) se encarga de enviarlo con regularidad". Los centros reciben también donaciones de material de hospitales de diversos países del mundo que se van quedando anticuados, pero que funcionan, como ecógrafos o incubadoras. Sin embargo, los cambios de tensión y, en general, el deficiente sistema eléctrico de Gambia terminan por estropearlos. Por eso, no es tan raro ver en los pasillos de los hospitales aparatos inservibles acumulados.

"Con frecuencia están varias horas al día sin corriente eléctrica y tienen que servirse de generadores –señala Pardos-. Las incubadoras que mejor funcionan allí son las que fabrican ellos mismos con madera y unas bombillas. Es bueno conocer lo que realmente necesitan; posiblemente se beneficien más de suturas que de una súper incubadora". Por eso, añade, es tan importante la labor de las ONG sobre el terreno, porque "ven allí lo que se precisa, cuánto se precisa, se encargan de entregárselo a quien deben y controlan que se utilice en el lugar adecuado en lugar de que se venda en un mercado negro".
Pero, de entre todos los déficits que acechan la sanidad de Gambia, pronto descubrieron que uno de los problemas más acuciantes de esta grave situación es la escasez de recursos humanos. Tradicionalmente, el Sistema de Salud Público de Gambia ha estado formado por enfermeros y comadronas autóctonos, y el Gobierno ha contratado a menos de veinte sanitarios para atender las necesidades de toda la población. Desde 1991, la cooperación cubana, con financiación del Gobierno de Taiwán, aporta en torno a 150 médicos para completar los 170 que configuran el Sistema de Salud de Gambia. Así, más del 90 por ciento de sus médicos es proporcionado por la cooperación internacional. La mayoría son cubanos, pero del restante 10 por ciento no hay ninguno de nacionalidad gambiana. Esta ayuda internacional propició que, en los últimos años, haya disminuido mucho la mortalidad infantil. Pero los médicos cubanos no suelen quedarse permanentemente en Gambia. Tras trabajar un par de años suelen retornar a su país. Durante los seis primeros meses, son destinados al hospital o al dispensario más alejado de la capital y poco a poco se acercan a ella. Por su parte, los facultativos gambianos que se forman fuera ya no regresan.











Hospital de Bansang
Para crear un cuerpo de médicos autóctonos que pudiera vertebrar un Sistema de Salud propio, en 1999 la cooperación cubana decidió crear la Facultad de Medicina de la Universidad de Gambia. Su sede se encuentra en Banjul y dispone de una unidad docente adscrita al Royal Victoria Teaching Hospital, así como cuatro unidades docentes distribuidas a lo largo del país (los hospitales de Farafenni y Bansang y los dispensarios mayores de Basse y Bwiam). Las primeras promociones que han salido de esta Facultad se encuentran realizando distintas especialidades médicas fuera del país.
Desde marzo del 2008, se instauró, además, un nuevo modelo basado en el programa de Formación de Médicos en las Comunidades, de tal manera que los estudiantes seleccionados son originarios de la zona que corresponde a cada uno de los escenarios docentes. A cada alumno, que recibe instrucción teórica y práctica en su propia comunidad, se le asigna un tutor, que es el encargado de orientarle y evaluarle. Al finalizar la formación, el nuevo sanitario se compromete a permanecer allí y trabajar, al menos, durante cinco años. La primera promoción comenzó en el 2008.

Actualmente, cada curso reúne a 45 alumnos que, para acceder a la Facultad de Medicina, además de superar los cursos previos de educación primaria y secundaria, han de aprobar un examen de acceso.
Pero los estudios de Medicina no son gratuitos durante el primer año. El coste de la matrícula corre a cargo del propio alumno y su entorno familiar. Los restantes cursos académicos los asume el Estado, que aporta también las condiciones materiales básicas para el programa, como las aulas, los ordenadores, una conexión a internet y equipos reproductores de video, así como generadores eléctricos. La misión médica cubana, por su parte, proporciona el cuerpo de profesores, el Programa de Estudios y los materiales docentes en formato digital.

A pesar de todo este esfuerzo, todavía hay algunas carencias que dificultan el desarrollo de este proyecto, entre las que destacan la falta de libros entre los estudiantes y la imposibilidad de algunos alumnos de acceder a los estudios, por no disponer del dinero necesario para financiar el primer año de matrícula. "Hay jóvenes muy buenos, con muy buenas notas, pero no pueden acceder a la Facultad porque el primer año se lo tienen que costear ellos y no tienen los aproximadamente 250 euros que cuesta la matricula. A partir del segundo, es el Gobierno gambiano, a través de la Universidad, el que sustenta los estudios –comenta Carlos Pardos-. Pensamos que no es justo que un joven que sea válido intelectualmente y tenga vocación se quede fuera por motivos económicos".

Por eso, para contribuir a la formación de médicos gambianos y desarrollar una conciencia que fomente la cooperación internacional entre los estudiantes de las Facultades de Medicina de Zaragoza (iniciando con la sede de Huesca), Alcalá de Henares y Salamanca, el grupo de trabajo "Doctors 4 Gambia" va a desarrollar unas actividades dirigidas tanto a la adquisición de material docente para la Facultad de Medicina de la Universidad de Gambia como al establecimiento de vínculos entre los estudiantes de Medicina gambianos y los estudiantes de Medicina españoles.



Texto: Mirian Martínez
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Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

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