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domingo, 31 de enero de 2016

La sequía de Etiopía pone en grave peligro a los bebés recién nacidos y a sus madres

Uno de cada diez etíopes, alrededor de 10,2 millones de personas, no pueden proveerse de alimentos porque sus cosechas se han estropeado y su ganado ha muerto a causa de la sequía.

"Dar a luz en una situación desesperada en donde hay una grave escasez de alimentos y en donde el ganado ha muerto en masa llevándose el principal recurso para la nutrición de las madres embarazadas o que amamantan a sus niños, es extremadamente peligroso tanto para los bebés como para sus madres", ha denunciado el director de Save the Children en Etiopía, John Graham.

Las madres embarazadas o que dan el pecho y que están desnutridas tienen más posibilidades de sufrir problemas durante el parto, además, sus hijos nacerán con un peso inferior al adecuado y no podrán alimentarles, ha asegurado mediante un comunicado.

"Esto es un código rojo de emergencia y se tiene que tratar como tal, pero todavía no he visto ninguna respuesta ante esta sequía de gran magnitud por parte de Naciones Unidas o de la comunidad internacional", ha lamentado Graham.

La ONU se ha comprometido a dar un cuarto de los 1.400 millones de dólares (1.300 millones de euros) que se necesitan para solucionar esta crisis, ha informado la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Ayuda Humanitaria. Sin embargo, la mayoría de estas contribuciones aún no se han pagado.

"No he visto una sequía así en Etiopía en los 19 años que llevo viviendo en este país", ha lamentado Graham. Se espera que más de 2,5 millones de niños abandonen el colegio por la sequía de este año, ha asegurado la organización.

Etiopía es el segundo país más poblado de África. Ha sido golpeado por dos sequías consecutivas, la más reciente a causa del fenómeno meteorológico 'El Niño', un calentamiento en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico que está causando hambre alrededor del mundo.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, se encuentra entre los asistentes a la cumbre de la Unión Africana, que se inició la semana pasada y que culminará con una reunión de los jefes de Estado el sábado y el domingo.

Fuente: Te Interesa. es

viernes, 20 de julio de 2012

La sequía provoca una fiebre del oro entre los campesinos de Burkina Faso


La crisis alimentaria que vive Burkina Faso empuja a miles de campesinos a abandonar sus tierras para trabajar a destajo en minas artesanales de oro, excavadas por ellos mismos sin las mínimas medidas de seguridad en busca de trazas de este mineral que creen les sacará de la pobreza.

Aunque este tipo de minas que nacen espontáneamente existen desde hace tiempo en Burkina, en el último año estos asentamientos se han multiplicado coincidiendo con el agravamiento de la escasez de comida entre la población, según han podido constatar periodistas españoles en un viaje organizado por la ONG Intermon Oxfam.


Los campesinos cavan agujeros de más de 40 metros de profundidad y, ayudados sólo por picos, palas, cuerdas y sus propias manos, extraen rocas que luego son seleccionadas y reducidas a una especie de arena, en la que ya empieza a ser visible las trazas de oro.
Al final del proceso, se suele utilizar el mercurio para acabar de aislar el oro. La manipulación de este material, altamente tóxico, se realiza sin cumplir con las medidas de seguridad que requiere y sin proteger la salud de las personas expuestas, algunas de ellas niños.

Las ONG que trabajan en Burkina y organizaciones internacionales como Unicef han alertado de las dimensiones que está tomando el fenómeno de las minas, que provoca un éxodo del campo de los hombres, los responsables precisamente de cultivar las tierras, y que arrastra incluso a muchos niños que abandonan así la escuela.
Además, las minas impulsan la instalación de asentamientos humanos anexos en los que crece la prostitución, la transmisión de enfermedades como el sida y el vandalismo, además de resultar un atentado contra el medio ambiente, ya que el mercurio y el cianuro se filtra en el subsuelo y produce enfermedades.
La mina Village Poegodo, en la provincia de Passoré, en el centro de Burkina, es una de ellas. Aparecida en septiembre de 2011, cientos de hombres trabajan en turnos de doce horas -no se descansa nunca- extrayendo rocas del interior.
La gran mayoría de los que trabajan allí son hombres jóvenes, algunos casi adolescentes, pero también se ven niños de unos 8, 9 y 10 años. Las únicas mujeres que se ven venden mangos entre los hombres y tienen el aspecto de prostitutas.
"No hay nada que comer en nuestros campos y por eso nos metemos en el hoyo para buscar oro", aseguran a los periodistas algunos de estos hombres, vestidos con camisetas y pantalones sucios y raídos, cuando no casi destrozados.

Lassané Guira, de 21 años, lleva algo más de dos meses en esta mina, aunque todavía no ha ganado nada porque no ha podido encontrar oro. "Tengo mi propio hoyo. Encontraré oro, podré comer y luego prepararé mi futuro", asegura con un cierto brillo de orgullo en su mirada.
En las minas de Koutula, en la provincia de Yarcé, Koanda Mohaimini, de 43 años y siete hijos, asegura que cada grupo de trabajo (de unas 7 personas) pueden ganar 100.000 francos CFA por semana (150 euros). Otros hombres dicen ganar entre 20 y 30 euros al día.
Pese a estos testimonios, la oficina de UNICEF en Burkina asegura que son muy pocos los hombres que ganan dinero en las minas.

"Es una fiebre. Se crean verdaderos pueblos alrededor de las minas y las costumbres que se generan son muy nocivas. Se dice, por ejemplo, que si un minero hace el amor con una mujer que tiene la regla y no se limpia después es más fácil encontrar oro. Esta práctica aumenta las enfermedades de transmisión sexual, entre ellas, el sida", asegura Mauro Brero, un portavoz de UNICEF.

Pese a que, en apariencia, cualquier hombre puede llegar y abrirse su propio agujero, está claro que hay una estructura de poder.
Al atardecer, en la mina de Kutula aparece una persona que dice ser el responsable de la seguridad y de la compra del oro que se encuentre y que pide explicaciones por la presencia de los periodistas. Asegura que trabaja para una empresa conocida como Oro Metal, de Burkina.
Pese a no existir estadísticas oficiales, los medios de comunicación locales contabilizan hasta 500 los emplazamientos mineros que existen en cinco de las provincias del país.
El oro es el principal producto que exporta Burkina, donde se han instalado multinacionales, entre las que destacan una de Canadá y otra de Rusia, que llevan a cabo las actividades extractivas con licencias del gobierno burkinés.

Fuente: Diario Vasco
Texto:  María Jesús Ezquerro

sábado, 19 de mayo de 2012

La SER lucha contra el hambre en el Sahel


Desde que se lanzó la campaña ‘La SER lucha contra el hambre’ todos los profesionales de la SER (@La_SER)  se han volcado en informar a los oyentes y usuarios sobre la grave situación que atraviesa el Sahel, además de activar una acción recaudatoria lanzando el sitio golescontraelhambre.com 

Ángels Barceló y un equipo formado por Nicolás Castellano, José Luis Sastre y Paco Quiroga, junto con la ONG Acción contra el Hambre, se adentrarán en los centros de nutrición, aldeas y casas de familias con niños desnutridos, y visitarán a los retornados de Libia y Costa de Marfil, a los refugiados de Mali y los suburbios de Niamey.

Por ello el 21 de mayo, a lo largo de toda la programación se realizará un especial `La SER lucha contra el hambre desde El Sahel´ con conexiones en todos los programas del equipo desplazado a Níger, y en Hora 25,  a partir de las 21,00 horas, se podrán escuchar los análisis y las reflexiones de expertos como Antonio Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR); Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre; Thierry Métais, director de País de ACH en Níger; miembros de la Oficina Técnica de Cooperación Española en la zona y representantes de organismos internacionales que trabajan sobre el terreno.

La campaña social ‘La SER lucha contra el hambre’ llega así a su segunda etapa después de lanzar exitosamente el pasado mes de abril golescontraelhambre.com,  que gracias a la solidaridad de los oyentes alcanza hasta el momento más de 22.000 goles marcados al hambre. Esta campaña culmina el próximo 30 de mayo con la celebración de un Encuentro POR desde Sevilla; expertos nacionales e internacionales analizarán el problema del hambre en el mundo, y en particular, la situación del Sahel.

sábado, 24 de marzo de 2012

El hambre obliga a los habitantes de Chad a robar el grano a las hormigas


Casi 13 millones de personas están expuestas a "una grave crisis alimentaria que amenaza con convertirse en emergencia humanitaria en la región del Sahel", según ha denunciado la organización humanitaria Oxfam, que ha lanzado un llamamiento de asistencia urgente.


Según las ONG, los países y regiones más afectados son Chad, Burkina Faso, Malí, Mauritania, Níger y el norte de Senegal, que se ha hecho de altas tasas de malnutrición - "10 al 15%" , el 15% es el "umbral de emergencia", y "más de un millón de niños se enfrentan a un riesgo de desnutrición severa".

Hizo hincapié en que la crisis actual "es causada por la combinación de muchos factores como la sequía, los precios altos de los alimentos, la pobreza endémica y los conflictos regionales", incluyendo los combates desde mediados de enero en el norte de Malí entre el ejército y los rebeldes tuareg.

En Chad, la situación es tan desesperada que, en algunas comunidades, sus habitantes han empezado a destruir hormigueros para poder recoger el grano almacenado por las hormigas y alimentarse con él.

Acción humanitaria concertada ya

"Todos los signos indican que la sequía se convertirá pronto en un desastre si no se hace nada. El mundo no puede permanecer de brazos cruzados. Una acción humanitaria concertada es necesaria para evitar la muerte de decenas de miles de personas. La comunidad internacional será responsable si no se moviliza", asegura Mamadou Biteye, director de Oxfam en África Occidental.

"El año pasado la situación se deterioró rápidamente en África oriental, porque la comunidad internacional no intervino a tiempo. Lo peor puede evitarse y millones de vidas pueden salvarse si se actúa ahora", dice.

Oxfam estima que necesita más de 28 millones de euros para ayuda de emergencia, que incluye el suministro de "dinero, comida y agua" poblaciones vulnerables y "la implementación de los programas de salud, la asistencia para el ganado y las campañas para promover la higiene".




Fuente: El Mundo.es

domingo, 4 de septiembre de 2011

Un niño ghanés reúne dinero para ayudar a Somalia


La ayuda para las víctimas de la hambruna en Somalia puede provenir de una fuente inusual: un escolar ghanés de 11 años empeñado en cumplir un sueño millonario para salvar a los niños hambrientos de ese país del Cuerno de África.

El pequeño Andrew Adansi Bonnah, un alumno de una escuela de Accra, está empecinado en recaudar 20 millones de cedis (algo más de 13 millones de dólares) para asistir a los muchos niños somalíes que sufren los devastadores efectos de la sequía en su país. "Quiero ayudar para obtener alimentos, medicinas, ropa, agua. Quiero que los niños puedan volver a la escuela", comentó.




Andrew no tiene ni un cedis (la moneda ghanesa) en sus bolsillos, pero sí una idea muy solidaria que, con el apoyo de su familia, ya ha empezado a poner en práctica: la apertura de una cuenta bancaria para atraer donaciones. El niño abrió la cuenta la semana pasada tras pedir consejo al representante del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) en Ghana, Ismail Omer, y puso en marcha la campaña "Salvad a los Niños Somalíes del Hambre", lema impreso en pegatinas y prospectos.




Andrew contó que, tanto el PMA como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), le está ofreciendo asesoramiento técnico, y también pretende hablar con empresas para que contribuyan generosamente a la causa de las víctimas de la hambruna en Somalia. Además, tiene programadas reuniones con dos expresidentes de Ghana.


Fuente: Fm Bolivia

viernes, 29 de julio de 2011

Somalia vive la peor sequía y hambruna de los últimos 60 años



Somalia sufre la peor sequía de los últimos 60 años, según datos de la ONU y del Gobierno del país, que está dejando a millones de niños y ancianos famélicos y a madres con pechos estériles, situación que se ve agravada por la presencia del grupo terrorista Al Shabab, vinculado a Al Qaida. 

A pesar de las lluvias torrenciales, que han acabado en los últimos días con la vida de al menos 15 personas en Mogadiscio, la sequía del Cuerno de África ha colocado a cerca de 11 millones de somalíes en situación de emergencia humanitaria, han advertido numerosas organizaciones no gubernamentales.
  
"Esto es más que una sequía. No ha llovido en los últimos tres años. Somos granjeros y dependemos de la lluvia, así que estamos pasando la peor hambruna", dijo Haji Ali Osman, un anciano que guió recientemente a 74 familias desde la zona rural de Gurban hasta Mogadiscio en una travesía de cientos de kilómetros para huir de la miseria y buscar alimento en la capital somalí. Pero "Al Shabab nos está afectando más que el hambre y las sequías. Han secuestrado a todos los hombres para que combatan para ellos. Y no dejan que la población hambrienta se acerque a las zonas controladas por el Gobierno para obtener ayuda", asegura Osman. Según el anciano, los 18 días de marcha con las familias hasta Mogadiscio causaron estragos en el numeroso grupo de desplazados, que se tenía que alimentar de las hojas de los árboles. 


"Cada una de las 74 familias perdieron al menos a un niño. Algunas los perdieron todos", afirma Osman, al tiempo que denuncia la "desesperanza y olvido" que sufren por parte de la comunidad internacional. El viaje también dejó a su esposa, Madina, en una situación crítica, pues aún no ha podido enseñarle a un médico las heridas en sus pies y piernas que la mantienen casi inmovilizada.
"Tengo las piernas infectadas. No puedo estar de pie. Cuando cayeron las fuertes tormentas estos días pasados, me tuve que arrastrar por el suelo para no quedarme bajo la lluvia", narra Madina. Sus hijos, Dahira, Nur, Ziyad y Hassan (4, 7, 13 y 16 años) padecen malnutrición y han enfermado de sarampión. Saredo Hilowle, de 39 años, apenas puede contar los sufrimientos del camino, en el que perdió a sus cuatro hijos: "No pude enterrar a ninguno. Los dejé bajo un árbol".



Si la sequía acabó con sus hijos, Al Shabab hizo lo propio con su marido, a quien mató bajo la acusación de espiar para el Gobierno Federal de Transición de Somalia. Esta conjunción de factores ha forzado a desplazarse a cientos de miles de personas, bien a Mogadiscio, bien a la vecina Kenia, mientras que la ayuda humanitaria tarda en llegar. El Ejecutivo somalí trató la semana pasada esa situación con cuatro organismos de la ONU: el Fondo para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Alto Comisariado para los Refugiados (ACNUR) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
"Hemos distribuido algunos alimentos, lonas para tiendas y otros bienes básicos, pero no son suficientes para cubrir las necesidades de la gente. Esperemos que la ONU pueda ayudar más", subrayó el ministro somalí de Defensa, Abdi Hakim Hji Fighi. Sin embargo, la sequía y el hambre son sólo una parte de un conflicto agravado por la presencia de los integristas de Al Shabab, que el pasado día 5 levantó el veto fijado en 2010 a la actuación de organizaciones humanitarias en las zonas del país bajo su control. "Al Shabab prohibió a las agencias humanitarias operar en las zonas afectadas y ahora está dejando morir a la gente sin dar ningún tipo de ayuda. Tratan de ocultar lo que está sucediendo", señala Meymun Sheij, un trabajador de una ONG.



"De esta forma -agrega Sheij-, están llevando a cabo un lento pero constante genocidio. La sequía ha acabado con miles de vidas, pero como no hay medios presentes, nadie lo sabe". Al Shabab pretende derrocar al Gobierno Federal de Transición somalí, respaldado por la comunidad internacional, e instaurar un Estado radical musulmán de corte wahabí. Somalia vive sin Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, y pasaron a controlar su territorio señores de la guerra tribales, milicias islámicas y bandidos.



Campos de refugiados


Por su parte, La ONU ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional para realizar una intervención "urgente" que acabe con la crisis alimentaria que vive el Cuerno de África, en particular las dos regiones del sur de Somalia donde ha sido declarado el estado de hambruna. Varias agencias de la ONU y representantes gubernamentales se reunieron este lunes de urgencia en Roma para abordar la emergencia humanitaria que vive esa zona del planeta, donde preocupa, sobre todo, la supervivencia de los más pequeños, pues, según UNICEF, más de 500.000 niños corren el riesgo de una muerte "inminente" como consecuencia de una 
"malnutrición grave". Lo que más preocupa a Naciones Unidas es la situación que, según UNICEF, viven unos 2,3 millones de niños afectados por malnutrición "aguda" tanto en Somalia, como en Etiopía y Kenia, los dos países que están recibiendo el mayor flujo de refugiados somalíes desde las zonas que padecen la hambruna.


"Lo que nos preocupa más es el estado de los niños, el hambre de los niños, que están tan débiles. Tienen solo un 40 por ciento de posibilidades de sobrevivir", indicó la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, Josette Sheeran, durante la rueda de prensa concluyente del encuentro. En el campamento de refugiados de Dadaab hay los que venden, los que compran y los que piden. Y también los que no sobreviven. Hay refrescos y harina, la que los burros arrastran en carros después de que sus dueños hayan recogido los sacos que distribuye el Programa Mundial de Alimentos. Pero no suficiente. Dadaab era originalmente una pequeña localidad, de hecho el pueblo aún existe, pero la continua llegada de refugiados durante los últimos 20 años la ha convertido en la tercera ciudad de Kenia, después de la capital, Nairobi, y de Mombasa. Aunque sus cerca de 400.000 actuales inquilinos que cuadruplican su capacidad inicial son en su mayoría somalíes.
Fuente: Europa Press y EFE

miércoles, 24 de marzo de 2010

El hambre amenaza a tres millones de personas en Níger


El hambre vuelve a amenazar de nuevo a Níger. Según ha alertado la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi tres millones de personas en Níger se encuentran bajo esta amenaza. Más de la mitad de la población del país oeste africano tiene alimentos almacenados sólo para dos meses más y luego debe sobrevivir hasta la próxima cosecha de octubre, según señaló el portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Paul Garwood.

"En las primeras seis semanas de 2010, se reportaron casi 29.000 casos de personas con malnutrición grave", dijo el portavoz de la organización. Paul Garwood añadió que el problema afecta a más del 10% de los niños menores de 5 años.

Níger es el país más pobre del mundo, según el último 'Índice de Desarrollo Humano' del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además, más de la mitad de la población de este país, es decir, cerca de unos siete millones de habitantes, tiene alimentos almacenados sólo para dos meses y deben sobrevivir hasta la próxima cosecha, que comenzará en octubre.

Otros datos alarmantes

Según la última edición del Estado Mundial de la Infancia, de Unicef, Níger es el cuarto país con la tasa de mortalidad más alta del mundo para los menores de cinco años, con unas 173.000 muertes al año.
El país africano cuenta con una esperanza de vida de 56 años, tiene una tasa de alfabetización del 29% de las personas adultas y un 40% de sus habitantes ha completado la enseñanza primaria.

Fuente: Agencia EFE

Si quieres saber más:
"El presidente de níger advierte de una hambruna en su país".

sábado, 13 de marzo de 2010

Conejillos de indias, solución a la hambruna en Congo


Una legión de organizaciones humanitarias no ha podido poner fin a años de hambruna en la convulsionada R.D. Congo, pero ahora un grupo de investigación sudamericano dice que puede haber hallado otro modo de subsanar el hambre: los conejillos de Indias.

 
Los pequeños roedores, atesorados como mascotas en naciones occidentales, podrían suministrar a las aldeas afectadas por la guerra ''una fuente muy necesaria de proteína y micronutrientes en un país con una de las mayores incidencias de desnutrición en el mundo'', según el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), un instituto de investigación con sede en Colombia.
La zona del este se ha visto conmovida por la violencia desde que en 1994 repercutió tras la frontera el genocidio de Ruanda, desplazando a millones de personas y provocando años de enfrentamientos entre soldados, rebeldes y milicias de ambas naciones.
 
Se desconoce cómo y cuándo los conejillos de Indias  - nativos de Sudamérica - llegaron al Congo, pero investigadores del CIAT los descubrieron el año pasado en las provincias de Kivu del Sur y del Norte, fronterizas con Uganda, Ruanda y Burundi. ''Pequeños y fáciles de ocultar, los conejillos de Indias son muy convenientes en las zonas de conflicto (en el Congo), donde la pobreza extrema y la anarquía generalizada significan que el saqueo de ganado más grande es frecuente'', dijo el grupo en una declaración.
 
Los animalitos tienen otras ventajas: pueden alimentarse con desperdicios de cocina y representan una inversión relativamente de bajo costo en comparación con otro ganado. Y además se reproducen rápidamente. Las hembras dan a luz de 10 a 15 crías por año. ''También sufren menos enfermedades que los cerdos, pollos y conejos, y en el caso de brotes de enfermedades, su elevada tasa de reproducción significa que las poblaciones tienen una etapa de recuperación mucho más breve'', dijo el grupo.
Los conejillos de Indias son consumidos en partes de Sudamérica, particularmente Perú.

Fuente: El Mundo 

domingo, 7 de febrero de 2010

Somalia muestra la peor situación humanitaria de su historia

Somalia muestra hoy la peor situación humanitaria en su historia al coincidir la guerra, la sequía extrema, hambruna y piratería, todo lo cual disparó a cifras millonarias los desplazados internos y los refugiados en países vecinos.


  Datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) dan fe que cerca de un millón y medio de somalíes huyeron del conflicto y 560 mil están refugiados, fundamentalmente, en las vecinas Kenya (55 mil), Yemen (32 mil), Etiopía (22 mil) y Djibouti (tres mil).
Solo en los primeros días del año, el ACNUR confirma que unos 63 mil civiles abandonaron sus hogares y viven en improvisados campamentos que cambian constantemente de lugar por los violentos combates entre las milicias radicales islámicas y tropas afines al gobierno.

Un caos sin precedentes asola en el país del cuerno africano, opinan expertos, donde reina la ingobernabilidad desde 1991 y una guerra intermitente e interminable agudizada desde mayo pasado entre los radicales musulmanes de Al Shabaab e Hizbul Islam.



Somalia está dividida por regiones autodeclaradas autónomas y resultan baldíos los intentos del Gobierno Federal de Transición (GFT) por controlar los disímiles flancos sin apenas recursos. Sus habitantes sufren también las consecuencias de la sequía, típica de esa región africana, agudizada por los efectos del cambio climático y la crisis económica internacional que lacera aún más la inseguridad alimentaria.



A inicios de 2010 el Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció la disminución de sus actividades en el sur del país por "razones de seguridad", entre otras, porque el movimiento de resistencia islámica de Somalia, Al Shabaab exigió la entrega de 20 mil dólares semestrales para garantizar la vida de empleados de ONU y puso como requisito el retiro de las mujeres de la misión.

Aunque la portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU, Elizabeth Byrs, aseguró que varias agencias trabajan en el resto de la nación africana, a pesar de afrontar difíciles condiciones y el secuestro, asalto o asesinato de varios colaboradores. Lo cierto es que crecen los temores de mayores desplazamientos de grupos de somalíes hacia los países cercanos y se avizora un agravamiento del conflicto.

En mayo pasado los rebeldes de Al Shabaab e Hizbul Islam comenzaron una embestida contra el GFT, presidido desde hace un año por el islámico moderado Sharif Sheik Ahmed, quien recibe el apoyo de la comunidad internacional.


Los rebeldes ocuparon gran parte del territorio nacional incluida Mogadiscio, la capital, donde solo en las últimas semanas ocurrieron sangrientos combates que dejaron alrededor de 150 muertos y 14 mil desplazados. Ambos grupos insurgentes luchan contra el GFT y además entre sí, por el control de las zonas conquistadas a las cuales les imponen la ley islámica (Sharia) en su forma más extrema, admitiendo lapidaciones y crueles castigos corporales.

La invulnerabilidad del país acrecienta con la retirada de la ayuda en algunas zonas de Somalia y con el retraso y descoordinaciones de las organizaciones humanitarias que en 2009 incumplieron su compromiso con la nación.

Parece imposible cumplir entonces el nuevo pacto trazado a fines de año de entregar 689 millones de dólares para mitigar la peor crisis que vive Somalia en los últimos 18 años de guerra civil. Un país sumergido en el caos político asomó en 2010 para presentar en una sola nación el retrato del subdesarrollo del continente, que continúa siendo el más pobre del mundo.

Fuente: Prensa Latina

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un joven de 15 años inventa un sistema para acabar con el hambre en el mundo



Los desechos de una parte del planeta podrían servir para dar alimento a la otra parte del mundo en el que 4.000 personas mueren de hambre al día, según Cáritas. Javier Fernández-Han es un joven de 15 años que pasará a la historia por haber diseñado un sistema extremadamente eficiente, Versatile, destinado a ayudar a satisfacer las necesidades de los pobres de la Tierra. Cuando tenía nueve años se preguntó qué sistema podría mejorar la vida de la gente pobre cubriendo sus necesidades más básicas. Versatile se ha merecido el premio Ashoka´s Invent Your World Challenge por dar respuesta a estos interrogantes: El sistema une doce tecnologías ya existentes con seis nuevos subsistemas. El motor del sistema son las algas de agua salada. Pero lo que convierte al invento en efectivo es la versatilidad del sistema total que retira los desperdicios de uno para utilizarlos como alimento del otro.


Con esta idea como base, Javier creó un digestor anaeróbico que convierte las aguas residuales en desechos alimenticios. El responsable de convertir los gases producidos por el digestor en alimento para las algas y producir combustible es un actualizador de biogás. Unos fogones abiertos queman metano. Es un dispositivo que no contamina y que captura dióxido de carbono indirectamente. Los biorreactores de algas los utiliza para producir biomasa de algas y oxígeno gracias a la luz del sol, el agua salada y el dióxido de carbono, además de aprovechar los nutrientes del digeridor. Para aportar la energía que el sistema necesita Javier ha dispuesto a su invento de letrinas con cisternas y un columpio de bombeo.


El resultado es la creación de un sistema mucho más saludable para la localidad que lo instale: las estufas queman metano sin contaminar; se salvan árboles al no necesitar su madera como combustible; se vendería biomasa de algas para productos farmacéuticos o nutricionales; la elaboración de pienso para el ganado engordaría la producción del mismo y conseguiría una iluminación gracias a las lámparas LED alimentadas por la electricidad producida por el sistema, además de disfrutar de una fuente de combustible de origen biológico: el biocombustible de las algas.


La importancia del sistema de aguas residuales
Javier no quería caer en el error que habían caído todos los inventores: centrarse en solucionar únicamente una pequeña parte de un problema global. Como ejemplo puso a un pueblo llamado Djenne, en Chad (África). No tenía agua corriente. Un grupo de ingenieros instaló un sistema que dotara a las casas de agua corriente. Al principio, el proyecto parecía un completo éxito. Después, se convirtió en un desastre sanitario y medioambiental. Los mismos ingenieros no se dieron cuenta de que el poblado no disponía de un sistema de aguas residuales. Cuando no tenían acceso al agua corriente, cada familia vertía sus residuos en un cubo que se vaciaba cuando terminaba el día. Cuando le dieron vía libre al acceso, usaban mucha más de la que necesitaban, y rápidamente el sistema de eliminación de aguas residuales no dio abasto.

Las aguas residuales terminaron fluyendo por las calles de la población, causando un alto riesgo para la salud pública.


Según la idea de Javier, su sistema puede ser construido tanto para suplir las necesidades de 200 personas como de 200.000. Ahora trabaja en un sistema que pueda ser lo suficientemente pequeño como para ser usado por una familia individual y cuyo coste no supere los 300 dólares. Dice, incluso, que Versatile se puede instalar en los desiertos. El secreto de su sistema es simplemente las algas de agua salada y su interconectividad, cuya eficiencia se obtiene en la habilidad de retirar los desechos de una parte del sistema y ofrecérselos como alimento a la otra parte. Si se comprueba su efectividad, Javier podría convertirse en la revolución del siglo XXI.


Texto: Ana L. Gracia

Fuente: El Confidencial

viernes, 3 de julio de 2009

Unicef denuncia la situación de la infancia en Somalia

Más de 117.000 personas se han visto obligadas a desplazarse en los últimos días para salvar su vida en Mogadiscio, la capital de Somalia, que vive los peores brotes de violencia desde hace años, alerta el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), que eleva a más de 1,2 millones los desplazados en el centro y sur del país. Una de las principales preocupaciones es el alarmante incremento de las tasas de desnutrición, ya que uno de cada seis menores de cinco años está gravemente malnutrido.Unicef advierte sobre el incremento de las tasas de desnutrición, enfermedad que afecta a uno de cada seis menores.


"La violencia no cesa, por lo que se teme que haya más víctimas y más movimientos de población. Además, los almacenes y oficinas de Unicef en Jowhar han sido saqueados y llevan semanas ocupados por grupos antigubernamentales. Esto pone aún más en peligro el bienestar y la supervivencia de miles de niños y niñas en la zona", advierte el organismo.

Somalia es uno de los dos únicos países del mundo que no ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño. "La situación del país es caótica, sin un gobierno estable que pueda, no sólo ratificar un acuerdo internacional, sino garantizar en la práctica los derechos de los niños y niñas que habitan el país", señala Unicef. Desde hace 18 años, las continuas luchas entre los jefes tribales y la imposibilidad de que prospere ningún gobierno impiden la puesta en marcha de políticas públicas orientadas a la infancia. Los niños y niñas somalíes ni siquiera disfrutan de un sistema educativo reglado y miles de jóvenes han llegado a la mayoría de edad sin haber conocido la estabilidad política ni la paz.

Durante los muchos años de inestabilidad, una amplia red constituida por más de 100 Ong's ha dependido cada vez más de los suministros y la ayuda técnica de Unicef para poder prestar todo tipo de servicios sociales, desde los de salud y nutrición hasta los de educación y protección. Esa red "está ahora al borde del colapso" debido al saqueo de las dependencias de la agencia de la ONU en Jowhar y a los constantes actos de hostilidad contra los trabajadores de ayuda humanitaria, expuso Hannan Suleiman, representante de Unicef en Somalia.

"Se trata de suministros que pueden representar la diferencia entre la vida y la muerte", indicó Wafa Saeed, jefa de la oficina sobre el terreno de Unicef. Además, el saqueo ha paralizado la puesta en marcha de la segunda ronda de una campaña de salud que iba a beneficiar a 1,2 millones de menores de cinco años y a 840.000 mujeres.

jueves, 2 de julio de 2009

Tres de cada diez niños se mueren de hambre en el norte de Kenia



La región de Mandera, al norte de Kenia necesita ayuda urgente. Allí tres de cada diez niños y niñas sufren desnutrición aguda, un lento camino hacia la muerte si Occidente no hace nada para remediarlo.


Un remedio en forma de ayuda humanitaria es precisamente lo que reclaman las ONG Acción contra el Hambre, Islamic Relief, y Save the Children las cuales hacen un llamamiento a la comunidad internacional ante la alarmante situación que se vive en Mandera.
"Lo que estamos viendo es sumamente preocupante: la escasez de agua ha desplazado al ganado fuera de la región, provocando la insuficiencia de leche y deteriorando la salud de los lactantes y los niños", señala Sophie Bruas, jefa de la oficina de Acción contra el Hambre en Kenia. “Necesitan asistencia de manera inmediata", añade Sophie.



Desde Acción Contra el Hambre apuntan a “múltiples causas” para explicar lo que está ocurriendo en Kenia. De un lado culpan a la escasez de lluvias de los tres últimos años que no han hecho sino empeorar la situación de “las comunidades, el ganado y los cultivos”.
A ello suman “el aumento de los precios de los alimentos, la escasez de agua generalizada, la carencia de prácticas de higiene y de saneamiento adecuadas (un 60% de las comunidades en Mandera Occidental no tienen acceso a letrinas), y una disminución en el comercio regional provocado por los últimos cierres de pasos fronterizos”.
“Estamos ante una grave emergencia", afirma Yesuf Abdella de Islamic Relief. “Durante mucho tiempo el problema de la desnutrición en la región no ha recibido fondos suficientes, pero nos encontramos ante un incremento espectacular y necesitamos ayuda de manera inmediata".

sábado, 6 de junio de 2009

Diecinueve millones de personas necesitan alimentos en Kenia, Etiopía y Somalia



Unos 19 millones de personas necesitan urgentemente ayuda alimentaria en Etiopía, Somalia y Kenia, los tres países de la región conocida como el "Cuerno de África", que sufre de constantes sequías y conflictos, y ahora también padece el impacto de la crisis alimentaria y financiera.

El secretario adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, John Holmes, sostuvo hoy que 12 millones de personas "necesitan alimentos de una manera u otra" en Etiopía, de los que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) logra asistir a 10 millones.

En Somalia, la mitad de la población recibe actualmente raciones de víveres debido a la gravedad de la falta de alimentos, a causa de la sequía, de los combates en ciertas zonas del país y a la crisis alimentaria, que en esa región del mundo no ha terminado.

Holmes comentó que aunque los precios de las materias agrícolas han caído en el mercado internacional, éstos siguen siendo demasiado elevados para países donde la gente tiene ingresos extremadamente bajos.

Otro elemento que ha empeorado la situación en la región es la disminución de las remesas, como consecuencia de la crisis económica mundial.

Según datos de la ONU, esos envíos de dinero han bajado el 40 por ciento en Kenia, mientras que el turismo -una fuente esencial de ingresos para el país- ha caído el 30 por ciento en los últimos meses.

En Kenia, 10 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria y se pronostica que en los próximos meses habrá escasez de cereales, lo que afectará tanto a la población local como a cientos de miles de refugiados de Etiopía y Somalia que viven allí.

Si quieres saber más:

"La CE destina 54 millones de euros a proyectos de cooperación en el Cuerno de África"

domingo, 31 de mayo de 2009

Casi la mitad de los recién nacidos en África mueren durante las primeras 24 horas de vida

En África se localizan 19 de los 20 países con mayor índice de mortalidad infantil y materno neonatal, prevenible hasta el 86% de los casos. En este sentido, señaló el responsable del sector de Salud y Nutrición de Intervida, Arturo Silva, las principales causas de morbi-mortalidad infantil en esta franja de edad son las enfermedades diarreicas agudas, las infecciones respiratorias agudas, la malaria, el VIH, las muertes neonatales y la desnutrición. Cada año mueren en África unos 4,5 millones de niños menores de cinco años, mientras que hasta un 45 por ciento de los recién nacidos en este continente mueren durante sus primeras 24 horas de vida, según informó la ONG Intervida con motivo del Día Mundial de África que se celebró el pasado 25 de mayo.


Asimismo, según informó Intervida, en este continente se registra más del 90 por ciento de las muertes maternas, dado que el riesgo de morir durante el parto es 300 veces superior para las mujeres africanas en comparación con los países desarrollados, como España, donde mueren 4 mujeres por cada 100.000 nacimientos.

Las mujeres más vulnerables son aquellas que residen en las zonas rurales, analfabetas con bajo nivel de formación, adolescentes menores de 17 años, sin acceso a los servicios básicos de salud durante el período de gestación, el parto y el post-parto, ni a los programas de salud reproductiva.

Sólo en Burkina Faso la desnutrición afecta a más de 2 millones de personas, de las cuales el 34% son menores de 5 años. Intervida combate la malnutrición en este país del África occidental en Yatenga, la provincia con la segunda mayor tasa de mortalidad neonatal y de niños menores de 5 años, desde el Centro de Recuperación Nutricional (CREN). Las madres que acuden al CREN, tras ser atendidas, participan en sesiones de formación y prevención en las que se las enseña a seleccionar los grupos de alimentos imprescindibles para una correcta nutrición y se las proporciona información sobre pautas de higiene y tratamientos para la diarrea, así como de enfermedades de transmisión sexual y virus VIH. En este sentido, Arturo Silva añade: “La mayoría de muertes maternas que encontramos en nuestras áreas de intervención en África se producen por complicaciones obstétricas relacionadas con el parto. El estado nutricional de las embarazadas es esencial para evitar estas complicaciones, el 80% de las muertes maternas es evitable”.

En Níger 1 de cada 7 mujeres muere durante el embarazo o el parto y 1 de cada 6 niños muere antes de los cinco años. Como media, cada madre de Níger verá morir a uno de sus hijos antes de su quinto cumpleaños. España mejora un puesto con respecto al pasado año, ocupando la posición 11, junto a Francia.

De los 20 países con mayores índices de mortalidad materna, 19 se encuentran en África. Las mujeres más vulnerables son aquellas que residen en las zonas rurales, analfabetas con bajo nivel de formación, adolescentes menores de 17 años, sin acceso a los servicios básicos de salud durante el período de gestación, el parto y el post-parto, ni a los programas de salud reproductiva.

lunes, 23 de marzo de 2009

La revolución del Plumpy Nut


El Plumpy Nut fue inventado en 1999 por el científico francés André Briend. Muy usado en las crisis alimentarias, es una pasta alta en proteínas realizada a base de cacahuetes y envasada en un sobre metálico. Su facilidad de distribución, almacenamiento y uso hacen que sea un elemento clave para que las propias familias puedan tratar la malnutrición de los niños y niñas en casa. No hace falta ninguna preparación para comerlo y su sabor es parecido al de la mantequilla de cacahuete. La Organización Mundial de la Agricultura y la Alimentación (FAO) considera el Plumpy Nut como un alimento terapéutico.

Antes de que existiera esta pasta de cacahuete, las familias no podían tratar la malnutrición de sus hijos sin ir a un centro de alimentación terapéutica. Ahora, una vez establecido el estado nutricional del niño, cualquier adulto puede darle las cantidades de Plumpy Nut necesarias para reestablecer su salud. Esta sencillez de uso supone un enorme avance en la lucha contra la malnutrición infantil

Lo más revolucionario del Plumpy Nut, producido por la empresa Nutriset, es precisamente su sencillez de uso y que no necesita una supervisión especial del tratamiento nutricional, lo que reduce considerablemente los gastos en los servicios de alimentación terapéutica. Además

    • Es muy difícil comer más de la cantidad necesaria y se conserva bien una vez abierto, aún a temperatura ambiente.
    • Sin abrir tiene una caducidad de dos años.
    • Cualquier adulto puede administrárselo a un niño malnutrido, sin necesidad de tener conocimientos especiales, como ocurre con las fórmulas terapéuticas que se disuelven en agua.
    • Los costes del Plumpy Nut son similares a los de la leche terapéutica, pero son más fáciles de transportar y ocupan menos espacio de almacenamiento.

La malnutrición es tratada frecuentemente con leches terapéuticas en polvo (como la Fórmula F-75 o Fórmula F-100). Estos productos deben ser preparados con agua potable y respetando unas normas higiénicas que no siempre se dan en los hogares de los niños y niñas con malnutrición. Esto complica su uso cotidiano y obliga a las familias a acudir a los centros de alimentación terapéutica para que sus hijos reciban tratamiento de personal médico cualificado.

Por el contrario el Plumpy'Nut no necesita mezclarse con agua, pertenece a los productos llamados RUTF (siglas en inglés para "alimento terapéutico listo para usar"). Sólo hay que abrir una esquinita del paquete y esperar a que el niño se lo coma. Es más barato que las antiguas fórmulas lácteas (el tratamiento completo en África de un niño durante dos semanas cuesta unos 12 euros) y puede almacenarse durante dos años sin que pierda sus propiedades. La madre sólo tiene que ir una vez por semana a recoger sus saquitos, controlar en casa que el hijo coma dos al día (lo hará con sumo gusto) y verlo engordar. El tratamiento se realiza en casa, permitiendo que la madre continúe con sus labores habituales y liberando recursos en los hospitales para ocuparse de los niños más enfermos

Los ingredientes del Plumpy Nut son: mantequilla de cacahuete, aceite vegetal, leche en polvo, vitaminas y minerales esenciales. Cada paquete contiene 500 kilocalorías.

Si quieres saber más:

"Un milagro contra el hambre, Plumpy Nut"

"El saquito salva vidas"

jueves, 5 de febrero de 2009

"Pídeselo a Al Gore"- Contra la Desnutrición Infantil

Gracias a Cristina que me envió un mail me pude enterar de esta campaña que me pareció interesante y por eso os la pego aquí. Espero que muchos os animeis a participar. La canción del video es de Teo Cardalda y vale la pena escuchar la letra.

Únete a la campaña NO HUNGER contra la desnutrición en el mundo. Se trata de una iniciativa de Acción contra el Hambre para gritar al mundo que podemos acabar con la desnutrición, y que los gobiernos y administraciones tienen el deber y los recursos paa lograrlo.

3.000 millones de euros serán suficientes para acabar con el hambre que padecen 19 millones de niños que viven bajo la desnutrición aguda severa. Para que la campaña se difunda a nivel mundial Acción contra el Hambre pretende que el norteamericano Al Gore dirija la película y use su poder mediático para luchar contra el hambre. Si quieres colaborar dejando tu firma pincha aquí. Los nombres de todos los que participen saldrán en los créditos de la película.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Protestas por el encarecimiento de los alimentos

Violencias impulsadas por la carestía de la vida provocaron en Camerún decenas de muertos y cientos de detenidos. Desde principios de año hubo también disturbios en protesta por los precios de los alimentos en Mozambique, Mauritania y Senegal entre otros países. Más recientemente conmovieron a tres ciudades de Burkina Faso, y en ciertos países (como Guinea, donde en el último año y medio hubo cinco violentas protestas por la carestía de la vida) la intranquilidad popular parece volverse crónica.

El monto de las alzas varía de país a país, pero por casi todas partes va teniendo efectos dramáticos para los sectores pobres. En Djibouti los precios de los alimentos se han estado manteniendo un 20% por encima de sus promedios históricos; Sudáfrica ha visto duplicarse el costo del trigo y aumentar sensiblemente el del maíz; en Kenia, donde en 2007 las familias ya gastaban más de la mitad de sus ingresos en alimentación, a principios de 2008 el dinero necesario para pagar por esos productos –liderados por los cereales, la leche, los huevos y la carne– subió un 50%, y ello sin dudas desacelerará el crecimiento, impulsado en los últimos años por el consumo.

También puede verse comprometido el crecimiento de Botswana por una inflación que –alentada por la subida de precios de alimentos y combustibles– se acerca al 9%: en Burkina Faso los disturbios fueron motivados por encarecimientos de los alimentos y otros productos básicos en un rango del 10-65%.
Un informe de la FAO de febrero pasado observa que 21 de los 36 países que experimentan crisis de seguridad alimentaria son africanos: la agricultura fue afectada por la sequía en Lesotho y Swazilandia, pero también ha habido inseguridad en Sierra Leona, Ghana, Kenia y Chad. En países como Djibouti los crónicos problemas climáticos son los principales causantes de retirados fracasos de las cosechas, que hacen muy vulnerable al país a las alzas de los precios mundiales de los alimentos. En una amplia zona del África occidental las cosechas sufrieron irregularidades climáticas, y hubo rumores de que en Nigeria septentrional, Ghana y otros sitios, los especuladores acaparaban comida, aunque lo cierto es que la caída de la producción en el norte nigeriano por falta de lluvia impulsó el alza de precios en toda la región debido a la enorme escala de la economía nigeriana. La crisis provocó acusaciones enfiladas contra los ministerios de Agricultura de varios estados del norte de Nigeria por desoír advertencias de tomar oportunas medidas contra la sequía.


Como en la mayoría de los países, las autoridades de Burkina Faso atribuyen la aguda espiral del costo de los alimentos a la revalorización de los combustibles. Empresarios de la industria láctea de Namibia también culpan a estos (y a los precios del forraje) por el encarecimiento de la leche, pero observan que las causas se extienden más allá, a toda la estructura económica y financiera mundial, al vincularlo también a la creciente demanda de trigo y al alza de las tasas de interés en casi todas partes.


La escasez de alimentos en Kenia, y su concomitante encarecimiento, puede atribuirse en parte a los disturbios en el país tras los recientes comicios, que asolaron la región productora de dos tercios del maíz y las tres cuartas partes del trigo nacionales, donde los manifestantes incluso quemaron importantes reservas de granos y obligaron a desplazarse a unas 50 000 familias campesinas. Aunque las reservas nacionales de cereales deben alcanzar para unos siete meses, se advierte que podría haber una hambruna este año por el creciente costo de insumos del cultivo (el precio de los fertilizantes se duplicó), el desplome de los circuitos comercializadores y la irregularidad de las lluvias. De seguir caros los fertilizantes, los campesinos volverían a recurrir al estiércol de res, reduciendo así los rendimientos y, en cualquier caso, se vaticinan nuevos encarecimientos de los alimentos este año.


La intervinculación del problema de los precios de país a país es muy evidente en ciertas regiones africanas: buena parte de la carestía en Botswana es importada de Sudáfrica, donde los alimentos cuestan cada vez más desde octubre pasado. Igual pasa en África oriental, donde a pesar de la tensa situación alimentaria, los comerciantes de Kenya acaban de exportar 12 000 t métricas de maíz a la vecina Tanzania para cubrir un déficit causado allí por la falta de lluvias. También los alimentos en la enclaustrada Uganda se encarecieron por el conflicto que recién conmovió a Kenya, donde varios cargamentos destinados al vecino país fueron destruidos por los manifestantes, si bien las autoridades de Kampala esperan que la firma del acuerdo para cesar la violencia post-electoral permita mover las mercancías detenidas en el puerto keniano de Mombasa y que ello contribuya a bajar los precios.


El gobierno de Sudáfrica está investigando si, aparte de otras causales, el alto costo del trigo pudo deberse también a fijaciones erróneas de precios de la producción nacional. En ese país los opositores a la reforma agraria aprovechan la situación para llamar a paralizar cualquier medida que ponga en riesgo el aumento de la producción, aunque es cierto que –por ejemplo– muchos nuevos granjeros comerciales negros, beneficiados por dicha reforma, no han podido poner a producir sus tierras por la interposición de una variedad de reclamaciones sobre ellas presentadas a la justicia. Mientras tanto, en Zimbabwe la reforma agraria sigue demorando en producir el esperado despegue de la producción alimentaria, de modo que, de nuevo este año, el país necesitará importar muchos cereales.


Otros países que aun se encuentran en fases diversas de reconstrucción tras conflictos armados nacionales seguirán requiriendo ayuda alimentaria del exterior: es el caso de Guinea–Bissau, donde se requerirán más de 20 000 t de alimentos del Programa Mundial de Alimentos. Pero como en otras partes, no se trata solo de secuela de guerra: los campesinos guineenses, habituados a cultivar no solo arroz, sino también maní con el cual comprar arroz importado, descubren que los precios mundiales del maní se desplomaron y los del arroz suben vertiginosamente.
Y no solo aumenta el costo de los alimentos producidos en tierra: en Sierra Leona y otros países el pescado se encarece, debido a los impuestos a pagar por los pescadores, la creciente escasez de los peces y –de nuevo– los altos precios de los combustibles.

No es fácil contrarrestar la tendencia. Los disturbios en Burkina Faso ocurrieron apenas dos semanas después de que el gobierno anunciara “fuertes medidas” para controlar los precios: lanzar al mercado las reservas de emergencia, bloquear las exportaciones de cereales y reducir en el 30–35% los impuestos a ciertos productos básicos. En Ruanda y otros países se urge desesperadamente a los campesinos a emplear fertilizantes en aras del rendimiento, aunque habría que garantizar la accesibilidad al producto. Benin y Senegal impusieron controles de precios y eliminaron aranceles, Zimbabwe impuso controles y precios subsidiados a los cereales importados y Zambia reintrodujo la prohibición de nuevos contratos de exportación de cereales. Etiopía también prohibió las exportaciones de sus principales cereales (incluso suspendió las ventas locales al Programa Mundial de Alimentos) e impuso una sobretasa del 10% a las importaciones suntuarias para subsidiar el trigo para los pobres. Muchos elogian la estrategia de prevención y enfrentamiento de desastres de Etiopía para hacer frente a sus crónicas crisis de alimentos, pero se observa que por más voluntad política que exhiban países pobres, de frágil institucionalidad y pocos recursos, seguirán requiriendo por bastante tiempo ayuda externa para ejecutar sus programas.

En Sudáfrica muchas voces que antes pedían el alejamiento total del Estado de los asuntos del mercado ahora critican al gobierno por su falta de protección a los granjeros mediante subsidios o aranceles. Pero allí, como en muchos otros países africanos, el impacto social de las alzas de precios, la polémica en torno a los biocombustibles, los efectos del crecimiento de la demanda de economías emergentes como las de China y la India, así como los sombríos pronósticos del cambio climático parecen estar empujando al centro del escenario político las discusiones en torno a la agricultura y a la seguridad alimentaria, que pocos años atrás, según los funcionarios de muchas agencias internacionales, iban a ser garantizadas por el mercado. Por ello no son totalmente justas las generalizaciones de esos mismos funcionarios cuando arguyen que es “la falta de voluntad política para invertir en la agricultura” la que imposibilita cumplir los objetivos de reducir a la mitad la pobreza y el hambre en África para el 2015.

Otro problema es el de los biocombustibles, al que ya hay amplio consenso para identificar como una de las principales y probablemente más duraderas causas del encarecimiento mundial de los alimentos: Desmond van Jaarsveld, director-gerente de Lecherías de Namibia observó su impacto en la oferta y demanda de varios alimentos; Kanayo Nwanze, vice-presidente del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, los mencionó junto al cambio climático, la crisis económica global y los precios de los combustibles –agregando que, por tanto, la solución requiere “un esfuerzo concertado de las agencias de la ONU”.
Incluso un reciente informe del Banco Mundial advierte que el alza de precios –que, dice, deberá continuar “a mediano plazo”– es producto de “los altos precios de la energía y los fertilizantes, la demanda de cosechas de alimentos para producción de biocombustible y las bajas reservas de alimentos.” Un artículo de la prensa de Gambia advierte que la explotación de biocombustibles acelerará el cambio climático que ya está erosionando las costas del país y afectando su industria turística. Y aunque un equipo de expertos de la FAO acaba de anunciar la puesta a prueba de una herramienta analítica que ayudaría a los países a determinar si es o no riesgoso para ellos producir biocombustibles (valorando su potencial técnico de biomasa, costos de producción de esta, potencial económico de bioenergía, consecuencias macroeconómicas, impacto nacional y a nivel de hogares y consecuencias para la seguridad nacional) son muchas y muy serias las interrogantes que siguen pendiendo, cual espada de Damocles, sobre las cabezas de legiones de pueblos del mundo subdesarrollado con respecto a las implicaciones de los biocombustibles.
Texto: David González

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