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sábado, 11 de marzo de 2017

Más de 25.000 elefantes asesinados en una década en Gabón

La población de elefantes africanos de bosque (Loxodonta cyclotis) en Gabón, una de las reservas más grandes e importantes de África Central, ha descendido en más de un 80% en una década, lo que supone una pérdida de alrededor de 25.000 elefantes. Esta caída en su población se achaca a la caza furtiva que proviene del país vecino, Camerún.


"Se cree que cerca de la mitad de los elefantes de bosque de África Central, estimados en 100.000 ejemplares, viven en Gabón. La pérdida de 25.000 de ellos en este santuario es un retraso considerable para la preservación de la especie", declara John Poulsen, de la Universidad de Duke (EE UU) y coautor del estudio. "La subespecie entrará en peligro de extinción si los gobiernos y los organismos de conservación no actúan con rapidez”, añade.

Los investigadores calcularon el número de elefantes en 2014 utilizando métodos basados ​​en muestras de estiércol. Después las compararon con estimaciones de tamaño de la población para 2014 y 2004.

"Ya no podemos asumir que las grandes y remotas áreas protegidas conservarán a las especies. Los cazadores furtivos se desplazarán a cualquier parte donde puedan obtener ganancias. La caza furtiva transfronteriza es una gran amenaza para la protección de especies, y los esfuerzos bilaterales y multilaterales son esenciales para la conservación”, añade Poulsen.

Reducir la demanda de marfil y aplicar las leyes internacionales

Los investigadores explican que no se sorprendieron al descubrir que el número de estos elefantes había disminuido. Pero sí se asombraron al ver la rapidez y la gran pérdida sufrida en tan solo diez años.

El paso más importante para salvar a los elefantes de bosque es reducir la demanda de marfil. “Hay que crear nuevas áreas multinacionales protegidas y coordinar la aplicación de la ley internacional para garantizar el procesamiento de aquellos ciudadanos extranjeros que cometan o fomenten los crímenes sobre la vida silvestre en otros países", subraya el científico.

La prohibición anunciada recientemente por China del comercio interno de marfil ayudará si se implementa efectivamente. “La comunidad internacional necesita presionar a todas las naciones restantes que permitan este negocio para que todo el comercio legal se detenga. Necesitamos fondos de conservación y voluntad política para poner fin a la masacre", enfatiza Poulsen.

Los investigadores también abogan por reconocer a los elefantes de bosque como una especie distinta de los elefantes de la sabana africana. Tal diferenciación está apoyada por evidencias genéticas y morfológicas, y ayudaría a llamar la atención sobre estos elefantes olvidados.

"Los elefantes son ingenieros de los ecosistemas que desempeñan un papel importante en la dispersión de semillas y el ciclo de nutrientes. Tenemos muy poca información sobre cómo va a alterar la composición y estructura de los bosques la ausencia de elefantes en grandes extensiones de África Central y, por lo tanto, de los servicios ecosistémicos que proporcionan los bosques", apunta.

A pesar de las conclusiones, Poulsen se muestra optimista y piensa que sobrevivirán, aunque cree que muy probablemente vivirán en áreas restringidas dentro de parques nacionales bien protegidos.

Fuente: Agencia Sinc

jueves, 25 de agosto de 2016

Explotación y tráfico de niños en África: una realidad en Togo y Gabón


La explotación y el tráfico infantil siguen siendo un problema sin resolver pese a que, en países como Togo y Gabón, las autoridades han adoptado en los últimos años leyes para tratar de atajarlo que sin embargo apenas están teniendo cumplimiento.

Ante ello, la sensibilización es clave, indica a Europa Press la misionera Covadonga Orejas, que trabaja en proyectos en estos dos países. “El tema de la trata y el reconocimiento del problema en los países en los que me muevo es reciente. Solo a partir del año 2000 después de una serie de encuentros internacionales, los gobiernos aceptaron que había un problema, aprobaron leyes y acogieron propuestas para combatirlo”, explica.

“En países en los que la comunicación es difícil y la educación escasa, que exista una ley no quiere decir ni que la conozcan ni que la apliquen”, subraya esta misionera carmelita vedruna, que vive desde hace 12 años en el continente. Por ello, siguen siendo necesarios “esfuerzos para divulgar la legislación existente contra el tráfico y sensibilizar a gobierno y sociedad para que la protección a las víctimas sea real”.

“No todo el mundo entiende que si una menor es extranjera tiene los mismos derechos que un niño del país”, incide Orejas, que trabaja en proyectos en ambos países destinados a la “protección de los menores en dificultad”.

 En el caso de Togo, el Centro KEKELI gestionado por las hermanas carmelitas vedrunas, ayuda a niñas víctimas de abuso sexual y a aquellas que trabajan y son explotadas en el mercado. Muchas de estas niñas han abandonado sus pueblos para viajar a la ciudad en busca de un futuro mejor y para ayudar a sus familias.

La realidad con la que se encuentran es muy distinta: en muchos casos nadie les paga, sufren malos tratos y reciben una alimentación deficiente, además de no poder ir a la escuela, explica la misionera, que también trabaja con niñas víctimas de abusos sexuales.

Dentro de una federación de asociaciones que luchan contra el tráfico, RELUTET, el Centro KEKELI trabaja en la “sensibilización en colegios y barrios para educar a niños y adultos sobre lo esencial de la protección del menor” y para que conozcan las leyes y acuerdos internacionales sobre la materia.

“Desgraciadamente aún tenemos el testimonio de maestros que nos explican en los pueblos de Togo cómo al comienzo del año tienen la clase llena y cómo se van yendo los jóvenes hacia Nigeria y Gabón para buscar una salida a la miseria”, lamenta.

En Gabón, las misioneras gestionan dos centros, Arcoiris y Esperanza, en los que acogen a niños y niñas que son víctimas de la trata y de cualquier otro tipo de violencia, así como a niños de la calle. En este caso, según Orejas, “el riesgo de exclusión o de terminar en prisión son fuertes”.

Hasta estos centros, según la misionera española, han llegado incluso menores procedentes de Camerún y de Congo, lo que demuestra que “es un fenómeno internacional”. La dificultad para combatirlo está, además de en la corrupción que permite la aparición de estas redes internacionales, “en la miseria de los lugares de origen que obliga a los menores a luchar por la supervivencia”, resalta.

En algunos casos, esta lucha les lleva “hasta el punto de arriesgar su vida en pateras, ser drogados durante el viaje, maltratados al llegar a su destino, ‘cosificados’ pues se comercia con ellos y a recibir un tratamiento inhumano para someterles por la violencia y obligarles a producir al máximo”.

Como en Togo, el trabajo de sensibilización también es fundamental en Gabón, donde las misioneras trabajan en colegios y mercados para recuperar a los menores que están pasando por situaciones difíciles puesto que los servicios sociales del Estado no realizan el trabajo de barrios o de calle, lo que genera “mucha indefensión”.

Asimismo, participan en las reuniones del Gobierno en las que se discuten leyes que afectan a los menores y realizamos informes complementarios a los del Ejecutivo. Sin embargo, según reconoce, todavía hay “muchas asignaturas pendientes en Gabón en lo relativo al tráfico de personas”.

“En el año 2000 la sensibilización se hacía continuamente pero se ha ido dejando y la corrupción ha impedido que a pesar de la ley de 2004 hayamos visto una sola condena de una persona gabonesa por tráfico de personas”, lamenta la misionera.

Para la hermana Covadonga, lo más “impresionante” de su trabajo es “experimentar al lado de las jóvenes que padecen este crimen, el proceso que se da en ellas”. Según explica, “llegan abatidas, enfermas, humilladas, deprimidas y después de un tiempo vamos viendo cómo cambia su rostro, recuperan la fuerza, aprenden a leer y a escribir, se atreven a contar su historia”.

“Y así llegan a rehacer su proyecto de vida, con objetivos de formación a corto plazo, el ahorro a medio plazo y la idea de regresar y recomenzar en su país con el tiempo”, añade la religiosa, subrayando que “cada caso es único”. “Hay que permanecer cerca para que tengan al menos una oportunidad de no quedarse atrapadas en las redes de la explotación y el abuso”, remacha.

Manos Unidas ha financiado con más de 57.000 euros la construcción por parte de las carmelitas vedrunas del centro KEKELI, al que asisten desde diciembre de 2015 más de 700 niñas rescatadas de un mercado situado a las afueras de Lomé, la capital. Este proyecto también cuenta con el apoyo de la Diputación de Vitoria.

Asimismo, Manos Unidas ha respaldado con 38.800 euros el proyecto ‘Formación y prevención comunitaria contra el maltrato infantil’ llevado a cabo por las religiosas en Gabón desde 2013 gracias al cual 970 niños en situación de vulnerabilidad están recibiendo formación y sensibilización sobre las posibles situaciones de trata y abusos a los que pueden enfrentarse.

Fuente: Irispress

martes, 8 de octubre de 2013

Españoles en el Mundo: Gabón

Situado en la Cuenca del Congo, Gabón tiene tanto selva como progreso y modernidad. El 85% de su territorio está cubierto por junglas casi vírgenes, con más de 1.000 especies de árboles. Los pigmeos son una tribu que vive alejada de la civilización y conservan las mismas costumbres desde hace siglos.


Considerado como el segundo pulmón verde del planeta, este santuario de la biodiversidad viven los seis españoles de esta semana. De su mano, los espectadores conocen el contraste de Port Gentil y la capital Libreville, ciudades con frenético desarrollo comercial, frente a vastos Parques Naturales y recónditas aldeas de pigmeos.

Aqui os dejo el reportaje

Españoles en el Mundo: Gabón. Emitido el 10 de julio de 2013

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las tortugas "baula" encuentran un santuario en las costas de Gabón




La tortuga baula es una de los titanes del océano y el integrante más largo de la familia de las tortugas. También es uno de los reptiles más grandes, sólo superado por algunas especies de cocodrilos. Los adultos pueden pesar más de 900 kilos y llegar a medir más de dos metros de largo. La más grande que han descubierto medía tres metros de pico a cola.

La especie obtiene su nombre por su caparazón estriado y punteado que, a diferencia de otras tortugas marinas, tiene la textura de hule rígido. Al pasar casi toda su vida en el mar, la baula, la única tortuga de sangre caliente, puede soportar aguas más frías que otras especies. Esto le ha permitido ser el reptil geográficamente más disperso: se ha observado desde las costas de Terranova y el norte de Noruega, hasta Nueva Zelanda y la punta del sur de África.

Pero a pesar de su propagación por los océanos del mundo, la población baula ha ido en picada en las décadas recientes. El impacto de la pesca comercial, la caza ilegal de sus huevos y otros peligros, hicieron que sus números bajaran en un 80% durante las décadas de 1980 y 1990, y hoy la especie es clasificada como en peligro de extinción.

Sin embargo, en las playas de Gabón, al oeste de África, hay signos alentadores. Aquí un importante proyecto de conservación hecho por una ONG local, Aventures Sans Frontieres (ASF o Aventuras sin Fronteras), intenta salvar este antiguo gigante de la extinción. Gabón es el hogar de la población de nidos más grande de las baulas con una población estimada de 15,000 a 45,000 hembras usando sus cálidas playas tropicales como un lugar para incubar sus huevos. Como lo explica Celine Gagnde, de ASF, si sabes dónde buscar, las baulas del tamaño del hombre se pueden ver todas las noches por meses enteros.

“Probablemente hay tortugas viniendo a la playa a dejar sus huevos todos los días de octubre a marzo o incluso hasta abril”, dijo. Después de aparearse con un macho en la costa, la hembra baula esperará al anochecer para ir a la playa, escavar un hoyo en la arena y depositar sus huevos, hasta 150 por vez. Los entierra a unos 80 centímetros de profundidad con sus aletas traseras, compactando la arena húmeda con el peso de su cuerpo para proteger los huevos y cuando termina su tarea en tierra regresa al mar.

Gagne dice que por cada 1,000 huevos depositados, a lo mejor solo una tortuga sobreviva hasta llegar a la madurez. Algunos de los recién nacidos de 10 centímetros no podrán cavar su camino a la superficie para llegar al mar y se sofocarán en los nidos. A otros se los llevan fácilmente cangrejos, perros, aves de mar y otros predadores.

El programa de ASF incluye recolectar información de los patrones de anidación de las poblaciones de baulas, y de cómo operan sus nacimientos. Los huevos silvestres son protegidos por una barda, antes de que los recién nacidos se internen en el océano para aumentar sus probabilidades de sobrevivir. La organización también trabaja para educar al público acerca de la conservación de las tortugas. “Hay muchas amenazas para las tortugas jóvenes”, dijo Gagne. “Las amenazas humanas son las más importantes, porque sus actividades, sonidos y luces son un verdadero problema para las tortugas”.

Dijo que es importante minimizar la actividad humana alrededor de las áreas de las playas que usan las baulas para anidar. Los nidos pueden ser aplastados fácilmente por vehículos o por los peatones playeros, y el ruido que hacen puede ahuyentar a las hembras que vienen a anidar. Más aún, como las madres y los recién nacidos usan la luz de la luna para regresar al mar, el brillo de la luz artificial puede confundirlas y guiarlas hacia el peligro.

Aunque no le han puesto un precio a su carne, en varias partes del mundo buscan sus huevos por ser una fuente de proteínas, un afrodisíaco o para usarlas en la medicina tradicional. Gabón no fue una excepción, dijo Gagne.

“La gente solía comer huevos de tortuga, pero sólo en familia”, continuó Gagne. “Sólo toman unos cuantos huevos para los hijos y la esposa”. ASF alienta a los lugareños a no comer o vender los huevos, haciendo énfasis en el gran valor económico que le dan a la comunidad los esfuerzos de conservación. “Las tortugas pueden ser un producto turístico importante y si ellas desaparecen… los turistas pueden desaparecer junto con ellas. Es una fuente de ingresos”.

Aunque las baulas sobrevivan al proceso de nacimiento, se enfrentan a más peligros en su viaje. Muchas mueren cada año en las grandes líneas o en las redes de los pescadores comerciales, en las que los animales pueden ser atrapados y asfixiados en 40 minutos. La contaminación también presenta un gran problema: las bolsas de plástico flotantes se parecen mucho a las medusas que usan como su alimento principal, las cuales se han encontrado en el sistema digestivo de casi la mitad de las baulas estudiadas en épocas recientes.

Si pueden evitar los peligros, estos gigantes solitarios pueden vivir hasta 50 años. Los machos pueden nunca regresar a tierra después de sobrevivir el pesado proceso de procreación. Extraordinariamente, cuando es tiempo de poner sus propios huevos, las hembras cruzarán el océano para regresar precisamente a la misma playa en donde pusieron sus huevos 15 años atrás.

Fuente: Planeta CNN

domingo, 18 de julio de 2010

Hallan raras formas de vida compleja en Gabón de hace 2.000 millones de años


La vida compleja pudo haber empezado en la tierra mucho antes de lo que se creía. El descubrimiento en Gabón de más de 250 fósiles en excelente estado de conservación ha aportado la prueba, por primera vez, de la existencia de unos organismos multicelulares de 2.100 años de antigüedad. Nunca antes se había visto una forma de vida tan desarrollada perteneciente a una época tan temprana. Hasta ahora, las primeras formas complejas, aquellas compuestas por varias células, conocidas tenían alrededor de 600 millones de años. El hallazgo aparece publicado de forma destacada en la revista Nature.

Los primeros rastros de vida sobre nuestro planeta aparecieron en forma de organismos procariotas (con una célula sin núcleo diferenciado) hace alrededor de 3.500 millones de años. Después, durante la llamada «explosión del Cámbrico», ocurrida hace 600 millones de años, se originó un importante aumento en el número de especies vivas, al tiempo que se produjo una brusca subida de la concentración de oxígeno en la atmósfera. Los científicos tienen muy poca información acerca de lo que ocurrió durante ese período de tiempo, pero fue entonces cuando se diversificó la vida.
Estos nuevos fósiles, de varias formas y tamaños, desafían los conocimientos actuales sobre el origen de la vida. Los especímenes fueron descubiertos por un equipo internacional de científicos dirigido por Abderrazak El Albani, de la Universidad de Poitiers en Francia. Hace dos años, el equipo estudiaba un yacimiento situado cerca de Franceville, en Gabón, cuando los técnicos descubrieron inesperadamente restos fósiles muy bien conservados en sedimentos de hace 2.000 millones de años. Recogieron 250 fósiles, de los que un centenar han sido estudiados al detalle. Estas criaturas primitivas, que pueden alcanzar los diez o doce centímetros, son demasiado grandes y complejas para ser unicelulares. Esto significa que diferentes formas de vida coexistían en el Proterozoico. 
Colonias Marinas
Los científicos fueron capaces de reconstruir las muestras en tres dimensiones. Estos organismos suponen el ejemplo de eucariotas multicelulares más antiguos descritos hasta la fecha. Vivían en colonias (se recogieran más de 40 ejemplares por cada medio metro cuadrado), en ambientes marinos poco profundos, de 20 a 30 metros, sometidos a veces a la influencia de las mareas, las olas y las tormentas. Los investigadores creen que su aparición pudo estar influida por algún aumento significativo, aunque temporal, en la concentración de oxígeno en la atmósfera hace unos 2.000 millones de años. Luego, el nivel de oxígeno descendió hasta el Cámbrico.
Los científicos continuarán con su investigación para conocer qué permitió la aparición tan temprana de esta vida compleja.
Fuente: ABC Ciencia

domingo, 2 de mayo de 2010

El gorila, víctima de traficantes y milicias


El gorila de la cuenca del Congo, víctima de traficantes de animales y de milicias, vive en un hábitat que se reduce inexorablemente, hasta el punto que habrá desaparecido de regiones enteras en un plazo de 10 a 15 años. En un informe titulado 'La última batalla del gorila', presentado en Doha, donde se realiza la conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), expertos de la ONU pidieron la ayuda de Interpol y de la MONUC, la misión de paz de la ONU en la República Democrática del Congo (RDC).

La conferencia de la CITES, que termina sus trabajos el jueves, se preocupó particularmente del aumento de la caza furtiva y del tráfico de especies, señalando la implicación en el mismo del crimen organizado.
Los gorilas son cazados por su carne y como trofeos de caza, pero son sobre todo víctimas colaterales de los traficantes y de las milicias que actúan en la RDC, afirma Christian Nellerman, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
La zona en la que viven los gorilas se extiende de Nigeria a Camerún, de Gabón a los dos Congos y a la región de los Grandes Lagos (Ruanda, Burundi, Uganda). "En un estudio realizado en 2002, se estimó que apenas un tercio del territorio de los gorilas subsistiría en 2030. Pero las cosas van mucho más rápido" y "al ritmo actual, sólo quedará el diez por ciento", señala Nellerman.

El funcionario culpa a "la extracción ilegal de recursos naturales, minerales y madera, sobre todo en el este de la RDC, donde ciertas firmas exportan de dos a diez veces más que lo autorizado por sus concesiones oficiales". "Las milicias que operan en el este de la RDC son los actores principales de ese contrabando, cuyos productos son vendidos a empresas de Europa y Asia". Este tráfico, que Nellerman estima en 700 millones de dólares anuales, reduce paulatinamente el hábitat natural del gorila y amenaza su supervivencia.
Ian Redmond, consultante del Programa sobre la Supervivencia de los Grandes Monos (GRASP), dirigido por el PNUMA y la UNESCO, considera que "todas las especies de gorilas están amenazadas, exceptuando el gorila de montaña" (que vive entre Ruanda, la RDC y Uganda).


"El tráfico de carne es una de las causas (...) pero esto sólo representa de uno a dos por ciento del mercado", señala, explicando que las crías de los gorilas son demandadas por coleccionistas del mundo entero, y que la especie es víctima colateral de los cazadores furtivos de rinocerontes y elefantes, cuyo objetivo son los cuernos y el marfil. Finalmente, las especies tan cercanas al hombre están expuestas también a epidemias, como las fiebre hemorrágica de tipo Ébola.

La acumulación de amenazas llevó al PNUMA a pedir el apoyo de Interpol "para que nos ayude a investigar y a demandar ante la justicia a las empresas cómplices de esos delitos", dice Nellerman.

Fuente: AFP

Si quieres saber más:

miércoles, 24 de junio de 2009

Luanda, la capital más cara del mundo


La capital de Angola, Luanda, es la ciudad más cara del mundo para trabajadores extranjeros, por segunda vez consecutiva, situándose por delante de ciudades como París y Londres, según una investigación de la consultora de recursos humanos ECA International.


El estudio elaborado por ECA comparó el coste de vida en más de 370 ciudades en todo el mundo y en él se engloban gastos como la vivienda.“El hecho de que Luanda lidera la lista puede sorprender a algunos”, afirmó Lee Quane, de ECA International, explicando que tal hecho se debe a que “el estudio engloba bienes y servicios típicamente adquiridos por expatriados, que pueden ser muy caros en ciudades como esta, ya que no existen en el mercado local”. Además de Luanda, también la capital de Gabón, Libreville; Kinshasa, en la República Democrática del Congo; Abidján, en Costa Marfil y Abuja, en Nigeria, se encuentran en la lista de los 25 países con costes de vida más elevados para los expatriados. Los datos reflejados son utilizados por las empresas multinacionales para calcular las ayudas de costes pagados a funcionarios en el extranjero.


Según la consultora, la presencia de varios países africanos en el liderazgo de la lista se relaciona con el hecho de que los trabajadores extranjeros compren frecuentemente productos caros importados. La segunda ciudad más cara es Oslo, capital de Noruega, seguida de Stavanger, también en aquel país.En cuarto lugar, surge Copenhague, en Dinamarca, y después Moscú, en Rusia.Zurich, Ginebra, Basilea y Berna, en Suiza, forman también parte de la lista de las ciudades más caras para trabajadores extranjeros, constando en el top de las 10 ciudades con costes de vida más elevados. El estudio sitúa la capital británica en vigésimo cuarto lugar.

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