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miércoles, 16 de septiembre de 2015

La proximidad de las elecciones presidenciales "caldea" el ambiente en Costa de Marfil



El ambiente comienza a "caldearse" en Costa de Marfil y en concreto en la capital Abidjan a medida que se acerca la fecha de la celebración de las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 25 de octubre. En los últimos días las manifestaciones celebradas en el país contra el actual presidente ya han causado 3 muertos y 65 heridos.

Las discrepancias por los resultados electorales de las últimas elecciones en Costa de Marfil, sumieron al país en un conflicto armado entre diciembre de 2010 y abril de 2011 provocando graves enfrentamientos y causando la muerte de 3.000 marfileños y el desplazamiento de casi un millón de personas. Ahora la población teme que la situación se repita de nuevo con esta convocatoria electoral, donde queda patente la fractura social que apoya políticamente al partido del gobierno y al principal partido de la oposición.

La última guerra marfileña motivó la detención del candidato de la oposición Laurent Gbagbo, de 69 años, que se mantuvo en el poder durante diez años, y que en 2011 fue acusado de crímenes contra la Humanidad asesinato, violación, actos inhumanos o degradantes, intento de asesinato y persecución. Los delitos fueron presuntamente cometidos durante la represión de las manifestaciones en Costa de Marfil entre diciembre de 2010 y abril de 2011, cuando Gbagbo quiso mantenerse en el poder pese a haber perdido las elecciones presidenciales frente a Alassane Ouattara en 2010.

Gbagbo detenido y trasladado a La Haya se encuentra desde entonces a la espera de juicio por parte de la Corte Penal Internacional, mientras muchos de sus seguidores y hombres fuertes del partido siguen encarcelados o en el exilio. Pero esta detención ha provocado en sus seguidores un efecto contrario al esperado, y lejos de desanimarse sus votantes se han hecho fuertes y no pierden la esperanza de que el partido de Gbagbo regrese a la presidencia del país.

LOS CANDIDATOS

Un total de 10 candidatos se disputarán el gobierno marfileño para los próximos cinco años. Entre esos candidatos se encuentran:


Alassane Ouattara (actual presidente) y que encabeza el partido RHDP: A sus 73 años, este economista cuenta con el respaldo de países como Francia así como del segundo partido político más importante del país el PDCI de Henri Konan Bedié, que ya le facilitó la presidencia en 2011 gracias a los votos de sus afiliados. Alassane siempre ha sido acusado por sus opositores de no ser realmente marfileño, sino burkinabés, y por lo tanto no cumplir uno de los requisitos que establece la constitución marfileña para presentarse como candidato a la presidencia del país, y que ya le impidió presentarse en los comiciones del año 2.000


Affi N’Guessan Pascal, ingeniero de telecomunicaciones y candidato por el FPI, anterior partido en el gobierno, y principal opositor de Alassane. N'Guessan representa ahora a la población descontenta con el gobierno actual que sueña con que el partido de Laurent Gbagbo regrese al poder. 

La validación de la candidatura de Alassane para presentarse de nuevo como candidato a la presidencia ha motivado las protestas de parte de la población en Abidjan que se han saldado con 3 muertos y 65 heridos.  Los enfrentamientos entre distintos grupos armados en la localidad de Bayota, al Este del país, se sumaron a los actos vandálicos registrados en el barrio de Yopougon en Abidjan, donde un grupo de personas quemó un autobús provocando varios heridos y la intervención de la policía. Las manifestaciones fueron convocadas por un nuevo bloque de oposición, la Coalición Nacional para el Cambio (CNC), en la que algunos de sus miembros vienen del Frente Popular Marfileño (FPM) una escisión del partido de Gbagbo. 

En Bonoua, localidad natal de la esposa de Gbagbo, condenada a 20 años de prisión, los manifestantes paralizaron la ciudad, mientras que en Gagnoa a 230 kilómetros de Abidjan, y ciudad natal de Gbagbo, los manifestantes quemaron neumáticos en las calles.



DETENCIONES

Una semana después de la celebración de estas manifestaciones, miembros de esta coalición opositora denuncian la detención de 21 de sus integrantes, que según su portavoz Cesar Etou, "están bajo custodia policial. La Policía les detuvo en sus viviendas o en la calle", dice Etou.

El presidente Ouattara ha ordenado por su parte extremar la vigilancia y control en las calles marfileñas de cara a los comicios electorales. Un total de 34.000 soldados, de los que 6.000 son cascos azules, asegurarán la celebración de las elecciones el 25 de octubre, y el escrutinio de los votos. A partir del día 1 de octubre 28.000 soldados (gendarmeria, policía y ejército) y 6.000 soldados de la ONU en Costa de Marfil serán movilizados y el dispositivo se mantendrá en alerta hasta el recuento final o hasta la celebración de la segunda ronda de elecciones, si esta se celebrase. 

Mientras Ouattara asegura que garantizará unas elecciones democráticas y tranquilas, los miembros de la oposición advierten que los grupos armados situados en el interior del país y conocidos como "dozos" podrían perturbar la seguridad del escrutinio.


sábado, 9 de abril de 2011

Abidjan: la ciudad sin ley

Abidjan se ha convertido en los últimos días en una ratonera de la que es difícil escapar y en la que la muerte espera en cualquier esquina. Miles de marfileños lograron huir de la capital administrativa antes de que estallaran los enfrentamientos armados entre las fuerzas militares de Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara. Las estaciones de autobuses se abarrotaron y las víctimas de esta enfrentamiento político-social se lanzaban a los vehículos intentando conseguir un asiento que les sirviera como visado para salir de la ciudad.


Mientras el deprimido barrio de Abobo trataba de recuperarse de las múltiples explosiones, los asesinatos, la violencia callejera y los incendios, el resto de la capital parecía impasible intentando seguir la actividad diaria de esta bulliciosa ciudad. Pero el avance de las tropas de Ouattara era el preludio de una gran batalla que cambiaría por completo Abidjan convirtiéndola en un auténtico campo de guerra.

Algunos precavidos temiendose lo peor huyeron hacia localidades cercanas o hacia el interior del país, mientras otros se resignaron a aguardar en sus casas con la incertidumbre de lo que podía ocurrir.
Seguidores de ambos lados no querían perder la esperanza de que su líder saldría vencedor, muchos votantes de Gbagbo ni imaginaban que el escenario podría cambiar tan rápidamente y que las tropas del Estado pudieran convertirse en "las tropas rebeldes" y viceversa.

La entrada en Abidjan de los tanques y los militares de Ouattara, dispuestos a acabar con esta crisis política que comenzó a finales de noviembre de 2010, avanzaron desde el norte de la ciudad en dirección al centro de la capital con el objetivo de expulsar de una vez por todas a Gbagbo del sillón presidencial.
Pero esta intervención militar apoyada por los efectivos de la ONUCI y las tropas francesas de la base de La Licorne situada en las proximidades del aeropuerto de Abidjan, han traido unas conscuencias desastrosas para la población civil.


¡¡Que contradicción!! la intervención de los franceses y de los cascos azules ha sido justificada alegando que se trataba de proteger a la población civil, sin embargo los bombardeos y tiroteos en el centro de la ciudad han desatado el caos y han dejado un panorama desolador para los habitantes de Abidjan.
Las calles vacías por el toque de queda, los comercios arrasados por los pillajes, las puertas de la mayor cárcel del país abiertas y la huida de 6.000 presos, el cierre de los bancos desde mediados de febrero, la falta de liquidez en los bolsillos de los abiyaneses, la huída de miles de extranjeros, la constante presencia militar...

Lo que podía haber sido el sueño marfileño de salir a flote y convertir al país en un referente económico y democrático para el contienente africano, ha supuesto un desastre de consecuencias incalculables. Las tan esperadas  elecciones que Gbagbo aplazó durante cinco años han supuesto el hundimiento total de Costa de Marfil y una brecha social y económica que necesitará mucho tiempo para cerrarse.

Las historias de penurias y desgracias se suceden por doquier. Hogares donde ya no queda nada para comer y muy poca agua potable, hospitales arrasados y otros con medios precarios y sin medicamentos, cortes de agua durante días, falta de electricidad en la mayoría de los barrios de Abidjan, grupos de civiles armados que amenazan al que se encuentren por delante y no dudan en pegarle un tiro sin motivo alguno, enfermos a los que nadie puede atender, mujeres que salen en busca de agua potable o algo que darle a sus hijos, carreteras cortadas con barricadas, saqueos, casas quemadas, robos, cadáveres por doquier abandonados en las calzadas... la imagen de Abidjan es dantesca. El gesto de los que se atreven a salir a las calles cuando se levanta el toque de queda es caminar con las manos en alto para evitar que les disparen.


No solo los abiyaneses son víctimas en esta trampa mortal, ya que muchos extranjeros residentes en la capital marfileña se han visto atrapados sin salida entre ellos 150 españoles que la embajada intenta localizar, eso si, por el momento sin previsión de evacuarlos.

Cuando la embajadora española Cristina Díaz se reunió el 13 de diciembre con Alassane Ouattara en el Hotel du Golf para prestarle su apoyo y reconocimiento como presidente electo de Costa de Marfil, es probable que no imaginara que meses más tarde su "nuevo alidado" no podría ni echarle una mano para salvar la vida de los ciudadanos españoles. Al contrario, los hombres de Ouattara se han convertido en un obstáculo "incómodo" para muchos diplomáticos que ven como Alassane no es capaz de controlar a todos sus hombres que campan a sus anchas por las calles de la ciudad armados y con actos violentos.

Lo que hasta hace solo unos meses era una ciudad bulliciosa, alegre, con una actividad imparable y con una población que desbordaba sus ganas de vivir y de ser alguien se ha convertido en una ciudad sin ley, donde los violentos son los que mandan sin que ni siquiera las tropas extranjeras que acudieron de "salvadoras" puedan frenar esta oleada de muerte.

Ahora que Gbagbo y un reducido grupo de sus militares y seguidores se encuentran cercados en el bunker presidencial, los hombres de Alassane exhiben públicamente a los partidarios de Gbagbo que consiguen capturar y que son hechos prisioneros.


Ouattara intenta que el país retome su actividad económica y que todo vuelva a la normalidad lo antes posible pero para eso todavía queda mucho camino que recorrer.

- Miles de refugiados y desplazados deberán regresar a sus hogares y reconstruirlos.
- Los hospitales tendrán que abrir sus puertas y contar con medios suficientes para atender a los miles de heridos que ha causado esta guerra.
- Los supervivientes tendrán que llorar, encontrar y enterrar a sus muertos.
- Los niños tendrán que regresar a las aulas en un curso que ya está perdido e intentar superar el trauma de un conflicto armado.
- Los desplazados recorrerán el camino andado de vuelta a sus aldeas y pueblos.
- Los bancos tendrán que garantizar sus fondos y el reembolso del dinero depositado en las cuentas de sus clientes.
- Las familias separadas buscarán a sus miembros desaparecidos.
- Las empresas tendrán que reabrir sus puertas y reiniciar su actividad.
- Las economías familiares deberán recuperarse.
- Los trabajadores esperarán a poder cobrar sus salarios atrasados y de nuevo disponer de efectivo.

El país deberá recuperar la confianza en si mismo, olvidar los odios, las diferencias políticas y convivir de nuevo para salir adelante. Personalmente confío en la fuerza de los marfileños, en su resistencia y en que tarde o temprano conseguirán salir de nuevo de este agujero que quedará marcado en la historia del pais.

jueves, 31 de marzo de 2011

Costa de Marfil: los últimos días de la era Gbagbo

Casi de forma encubierta, sigilosa, sin que el resto del mundo apenas se haya dado cuenta, Alassane Ouattara reconocido como el presidente electo de Costa de Marfil por la comunidad internacional desde las elecciones presidenciales de noviembre de 2010, ha comenzado su particular guerra en Costa de Marfil.

Tras casi cuatro meses de conversaciones diplomáticas, negociaciones infructuosas entre líderes africanos, imposición de embargos económicos sobre Costa de Marfil, presiones y amenazas internacionales, Ouattara ha decidido inicia su propia batalla para llegar al poder y de una vez por todas sacar del sillón presidencial a Laurent Gbagdo su eterno rival, que se niega a dejar el poder proclamándose vencedor de los comiciones marfileños.

Desde que en la segunda vuelta electoral del 28 de noviembre Gbagbo y Ouattara iniciaran los enfrentamientos autoproclamándose ambos presidentes de Costa de Marfil y declarándose vencedores de las presidenciales, el país ha navegado a la deriba en un mar de enfrentamientos primero verbales y actualmente militares. Desde el primer momento Gbagbo fue fiel a su mensaje electoral "Ganamos o ganamos", mientras Ouattara se  empeñaba en reclamar a la Unión Africana una intervención militar externa que le alzara al sillón presidencial, sin embargo las discrepancias entre los países africanos no consiguieron nunca que esa ayuda exterior en forma de ejército llegara.

Cansando de promesas y de esperas Ouattara y su primer ministro Soro han decidido poner en marcha su propia máquina militar, una guerra que ha pasado desapercibida mientras el resto del mundo se fijaba en los alzamientos populares de los paises árabes, en la catástrofe natural y nuclear de Japón y en la nueva guerra del petróleo sobre Libia. Una guerra a la que muchos no han querido mirar de frente y que prefieren que se resuelva entre marfileños. Algunos expertos consideran que los intereses extranjeros en Costa de Marfil no son tan importantes como para intervenir siguiendo la estela del conflicto libio, otros creen que la mejor fórmula es que el problema lo solucionen los propios marfileños entre si.

Avance de las tropas pro-Ouattara

Primero fueron las rebeliones puntuales en la ciudad de Abidjan, después enfrentamientos de guerrillas urbanas con la ayuda de milicias y mercenarios, pero el ejército de Gbagbo logró disiparlas a golpe de duras respuestas con armamento pesado en las que murieron decenas de civiles, pero ahora la lucha es meramente militar y las fuerzas de Alassane avanzan desde hace días para "liberar" Abidjan bajo el lema "Operación: Restaurar la paz y la democracia en Costa de Marfil".

Desde el Norte, Este y Oeste el ejército integrado por los ex rebeldes marfileños ha ido tomando posiciones y ganando ciudades y pueblos en dirección a la capital administrativa del país. El objetivo "llegar al palacio presidencial y sacar a Laurent Gbagbo de alli", el hombre que nunca quiso ceder el poder y que ahora tendrá que enfrentarse a su propio pueblo. Un Gbagbo que a día de hoy ya había perdido mucho de sus apoyos y al que a pesar de la situación, el propio Ouattara le prometía mantener su integridad física y la de su familia.

En los últimos días Gbgabo ha reclutado a miles de jóvenes marfileños sin formación militar alguna pero fieles a su lider y dispuestos a luchar y a morir por él. Con apenas unos días de entrenamiento estos "militares noveles" saldrán armados para entrar en combate y defender a un Gbagbo que tiene los días contados en la presidencia del país. Una locura suicida en la que morirán civiles manipulados en muchos casos por falsas promesas electoralistas basadas en una futura Costa de Marfil con identidad propia. Una forma distinta de luchar contra el colonialismo europeo del siglo XXI sobre el continente africano.

La escena que se vive en tierra marfileña no es sin embargo una sorpresa para todos, algunos hombres muy próximos a Gbgabo veían ya desde hace semanas que la derrota podía llegar y por temor a lo que pudiera ocurrir ya se han encargado de sacar del país a sus familias en dirección a Togo, Benin o Ghana.  Otros líderes políticos cercanos a Gbagbo intentaban hoy subirse a un avión en dirección a Dubai, cuando fueron retenidos en el aeropuerto de Abidjan.

En el seno del gobierno de Laurent Gbagbo no disimulan el miedo, y las llamadas telefónicas entre algunos de sus cabecillas hacia el equipo de Alassane Ouattara se sucedieron en los últimos días tratando de llegar a un entendimiento pacífico, que por el momento no ha llegado.

El ejército se desmorona

Pero además entre los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado ya han comenzado las deserciones. La primera la del Genegal de las Fuerzas Armadas de Gbagbo, Philippe Mangou que se encuentra refugiado con su mujer y sus cinco hijos en la Embajada de Sudáfrica en Abidjan.  La incógnita de lo que puede ocurrir si Ouattara se hace con el poder en los próximos días ronda por la cabeza de miles de militares ,que en los últimos cuatro meses han defendido a Gbagbo.


El ejército marfileño integrado por 60.000 efectivos incluyendo a 15.000 miembros de la Gendarmería, se ha ido desmoronando poco a poco como las piezas de un dominó. En los cuarteles y comisarías son pocos los que se atreven a hablar de su futuro, pero el miedo está patente. Son muchos los que durante estos meses se han mantenido en su puesto de trabajo jugándose la vida porque creían en las palabras de Gbagbo y en el país prometedor que les ofrecía. Otros sin embargo han seguido trabajando día a día porque era su único medio de vida para sacar a la familia adelante, y sobrevivir a la crisis, a pesar de arriesgar su vida por unos ideales en los que nunca habían creido.
Hace unos días Ouattara anunciaba la creación de las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil, un nuevo ejército de unión en el que tratará de unificar a todos los efectivos militares del país. Pero tras los enfrentamientos armados que se suceden estos días en los que los marfileños luchan entre si, muchos se preguntan ¿cómo se va a llevar a cabo esta unificación militar? no será fácil que los ex rebeldes y los miembros de un ejército profesional convivan bajo un mismo mando después de protagonizar sangrientas batallas con decenas de muertos.

En las calles muchos ya no creen en ninguno de los dos líderes políticos e incluso piensan que la mejor opción es que ambos se retiren. El afán por el poder les ha llevado a los dos a tomar decisiones extremas sacrificando a su propio pueblo, eso si siempre alegando que eran las mejores para el país. Ouattara seguraba ayer en un discurso que a medida que sus tropas han ido ganando terreno en el mapa marfileño, la población los ha ido recibiendo contentos y como verdaderos liberadores del país.

Tensión en Abidjan
El miedo se apoderaba desde hace semanas de la población civil que ha abandonado la capital buscando refugio en pueblos pequeños y localidades más tranquilas, donde el riesgo a morir de un tiro o una explosión es menor. Hoy mismo en barrios tan céntricos de Abidjan como Plateau o Yopougon los disparos se sucedían mientras los pocos civiles que se atrevían a permanecer en las calles corrían esquivando los tiros mortales.

La liberación  esta mañana por parte de las fuerzas rebeldes de 5.000 prisioneros de la cárcel de la MACA (la más grande del país) en Abidjan complicaba aún más la situación con el temor de pillajes y saqueos en las calles de la capital.  Mientras en el Hotel du Golf (Cuartel General de Ouattara desde que comenzó la crisis) se levantaba el bloqueo que desde hacía 4 meses impedía salir de las instalaciones a los seguidores del Alassane.


La ciudad se ha convertido en las últimas horas en el escenario de los enfrentamientos más importantes que sin embargo no se están desarrollando como se creía en un momento, ya que muchos de los militares pro-Gbagbo se han negado a poner resistencia a las fuerzas de Ouattara y a matar a sus propios compatriotas. Mientras de Laurent Gbagbo poco más se sabe después de que ayer aplazara sin previo aviso el anunciado discurso televisado a la nación. Algunos aseguran que se encuentra refugiado en una embajada en Abidjan y otros dicen que sigue en el palacio presidencial esperando el desenlace.

Las calles aparecen desiertas en Abidjan, comercios y mercados cerrados, civiles encerrados en sus casas temerosos de los pillajes y actos violentos esta es la escena que marca el final de una virulenta etapa política.


El futuro marfileño se presenta pues incierto sea quien sea el vencedor. Un futuro en el que Costa de Marfil tendrá que cerrar la enorme brecha social abierta a lo largo de estos últimos cuatro meses y conseguir que la maquinaria del país se ponga de nuevo en marcha para recuperar una economía hundida y un pueblo obligado al éxodo y cansado de sufrir penurias.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Los dos candidatos a la presidencia de Benin se declaran ganadores

Los dos principales rivales en las elecciones presidenciales de Benín se disputan la victoria de los comicios celebrados este mes lo que ha aumentado la preocupación de que exista una nueva disputa en otro país de África Occidental.  El presidente interino, Boni Yayi, se enfrentó en las elecciones a catorce rivales, de los que el más importante es el veterano político Adrien Houngbedji al que venció en los comicios de 2006.
Benín, con una población de nueve millones, es uno de los pocos países que ha permanecido alejado del "cinturón de golpes de Estado", ya que ha conseguido celebrar elecciones libres y justas, lo que le ha granjeado elogios de la comunidad internacional.
Mientras, las facciones rivales han publicado sus propios resultados que muestran que la oposición lidera el escrutinio. Los simpatizantes de Yayi aseguran que el presidente interino gana por un amplio margen en primera ronda.


Los analistas no esperan que una disputa en las elecciones provoque un estancamiento del país y una ola de violencia, como en el vecino Costa de Marfil.  "Dando resultados cogidos directamente de los colegios electorales, es difícil imaginar una segunda vuelta", aseguró el portavoz de Yayi, Marcel de Souza, a los periodistas. Souza indicó que Yayi iba en cabeza en ocho de los doce departamento del país, mientras que Houngbedji lideraba en cuatro.
Houngbedji convocó su propia rueda de prensa y comunicó que iba en cabeza con un amplio margen en al menos cinco departamentos y que esperaba que la votación se decidiese en una segunda vuelta. "Ha comenzado una gran maniobra para condicionar las mentes de nuestros queridos ciudadanos (...) Tenemos estudios que nos dan una mayoría", indicó Houngbedji en Cotonou, la capital.
Unos 3,5 millones de personas estaban convocadas a las urnas para elegir al quinto presidente de Benín desde la llegada de la democracia multipartidista en 1990.
El Tribunal Constitucional de Benin confirmó hoy la reelección de Thomas Boni Yayi como presidente del país, tras las elecciones del pasado 13 de marzo, tachadas de fraudulentas por la oposición.


Según los resultados publicados por el presidente del Tribunal Constitucional, Me Robert Dossou, Boni Yayi obtuvo 1.579.550 votos frente a 1.059.396 de su principal adversario, Adrien Houngbédji. "Boni Yayi ha obtenido la mayoría absoluta que se requiere para ser declarado electo", aseguró Dossou durante una audiencia constitucional. Dossou añadió que "el anuncio no se hará definitivo hasta después de que el Tribunal Supremo haya decidido sobre las impugnaciones de los candidatos".


Según afirmó el viernes pasado la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA), Boni Yayi obtuvo más del 53 por ciento de los votos, mientras que Houngbédji se hizo con un 35 por ciento. Sin embargo, el día después de la publicación de los resultados provisionales de la CENA, Houngbédji reivindicó su victoria en los comicios, y aseguró que "el pueblo de Benin no renunciará a lo que se ganó (...) para caer en la servidumbre de los traficantes de elecciones y déspotas".
"Nosotros hemos ganado las elecciones y reclamamos lo que es nuestro", añadió el líder opositor. Los observadores internacionales que vigilaron los comicios han valorado el buen desarrollo de las votaciones tanto en la capital económica, Cotonú, como en el interior del país, a pesar de los numerosos problemas de organización, especialmente en el censo, que complicaron la jornada electoral.
Las votaciones, que debían iniciarse a las 07.00 hora local (06.00 GMT), se retrasaron al menos una hora en buena parte de los 13.152 colegios electorales repartidos por todo el país, por la ausencia de responsables de las mesas y, sobre todo, por la falta de material que debía haber distribuido el Ejército.


Fuente:
Terra.es
Europa Press

martes, 15 de marzo de 2011

Costa de Marfil: el miedo cambia de bando



Costa de Marfil se desliza desde hace dos semanas por el filo de la delgada línea que lo separa de un nuevo conflicto armado. Los esfuerzos diplomáticos por sacar al país de una crisis que ya dura casi cuatro meses, apenas han valido de nada y el papel de la Unión Africana se ha limitado hasta el momento en advertencias, embargos económicos y reuniones de altos cargos sin resultados contundentes.
Mientras los marfileños presencian cada día como mudos espectadores como su tierra natal se va deteriorando y retrocede a pasos agigantados todo el camino recorrido en casi dos décadas, ni el gobierno de Gbgabo ni el de Alassane han dado pasos firmes en las últimas horas para solucionar el conflicto.

Las alarmas han saltado ya en distintos puntos de la geografía de Costa de Marfil, siendo Abidján uno de los lugares más candentes en los últimos días. Ayer lunes se registraban los enfrentamientos más graves en la ciudad desde que comenzó esta crisis a finales de noviembre pasado. Los adversarios de Gbgabo intentan abrirse paso en los barrios más céntricos e importantes de Abidjan defendidos desde hace dos días por cientos de policías y militares del gobierno.

 Los desplazados por miedo a una nueva guerra civil ya se cuentan por miles, y las organizaciones humanitarias como ACNUR o UNICEF cifran en 400.0000 el número de personas que han tenido que abandonar sus hogares por miedo a los enfrentamientos armados que se suceden diariamente. Al Oeste del país en la frontera con la vecina Liberia el número de desplazados ya alcanza los 65.000 y algunas de las localidades liberianas no disponen de más capacidad o medios para acoger a más marfileños. Se calcula que casi la mitad de los desplazados son niños. Muchos hogares liberianos se han visto obligados a convertirse en albergues improvisados y las propias familias atienden a los refugiados marfileños que llegan agotados después de caminar durante días por la selva para huir de la muerte.

Día a día el gobierno de Ouattara anuncia los avances de su ejército las Fuerzas Nuevas (FN) en el Oeste del país y la ocupación de pueblos y ciudades casi fronterizas con Liberia como Toulepleu o Blolequin, donde los combates se ha sucedido durante días. Unos enfrentamientos que incluso ha provocado que un centenar de militares de la FDS (Fuerzas de Defensa y Seguridad) del Gobierno Gbgabo hayan desertado y cruzado la frontera para escapar hacia Toetown (Liberia) por miedo a ser detenidos por las FN de Soro.

El temor a una fractura militar planea desde hace semanas sobre el gobierno de Gbagbo, que ayer mismo a través de un comunicado por televisión reafirmaba el apoyo de los generales de las fuerzas armadas. La necesidad de demostrar públicamente que matiene el respaldo del ejército es sin embargo una muestra de que algo se está moviendo en el seno del ejército marfileño, y los rumores de deserciones entre los dirigentes militares son cada vez mayores.

Hasta el Oeste de Costa de Marfil se ha desplazado Guillaume Soro, el primer ministro de Alassane Ouattara, que recorre los pueblos donde el ejército rebelde tiene una presencia mayoritaria, para animar a los militares a que sigan luchando, y en localidades tan importantes como Man ha asegurado a su población que las FN garantizarán su seguridad y velarán por el territorio marfileño. El objetivo de las FN es sin duda seguir avanzando y abrirse paso hacia San Pedro, una de las ciudades más importantes del país y donde está el primer puerto exportador de cacao del mundo, y conquistar en el norte Yamoussokro, la capital.

Por su parte el gobierno de Gbgabo se ha limitado a enviar 32 toneladas de arroz a noroeste del país para paliar la hambruna y la falta de medicamentos a la que se han visto sometidos miles de refugiados.

Las decisiones del Panel Africano:

La reunión de la Unión Africana en Etiopía era para millones de marfileños la última esperanza de ver como esta pesadilla terminaba. Sin embargo para la desdicha de muchos, el encuentro no terminó con un acuerdo de paz. El Panel Africano nombrado para resolver la crisis ivoriense ratificó el nombramiento de Ouattara como presidente de Costa de Marfil, algo que los dos representantes enviados por Gbgabo rechazaron de inmediato.

Ambos acusaron una vez más al presidente francés Sarkozy de manipular desde la sobra las decisiones del panel. “Contábamos con el apoyo de Mauritania, Tanzania y Sudáfrica pero en el último momento el presidente tanzano se echó atrás. Todo porque Sarkozy se reunió con él hace unos días y llegó al acuerdo de cancelas todas las deudas contraidas con Francia. Esto es todo pura comedia”, señaló el presidente del Consejo Económico y Social, Laurent Dona Fologo, enviado por Gbgabo a Etiopía. “¿Para que han venido a Abidján a reunirse. La posición de la Unión Africana no ha cambiado, de lo contrario sería un milagro”, añadió Fologo.

Por su parte Alassane Ouattara se mostró tranquilo diciendo: “La resolución de la Unión Africana se ha hecho pública. El problema está resuelto”.

Pero además ¿cuáles fueron las conclusiones presentadas por el Panel Africano?:
1- Ratificar a Alassane Ouattara como vencedor de las elecciones presidenciales de 2010 en Costa de Marfill
2- Felicitar a los cinco miembros del Panel Africano así como a los presidentes de UA, CEDEAO y ONU por su intervención en las negociaciones.
3- Advertir del grave deterioro de la sociedad marfileña desde la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en noviembre de 2010, y de que si no se soluciona rápidamente la crisis es muy probable que el país se hunda en una ola de violencia generalizada de consecuencias incalculables no solo para Costa de Marfil sino para toda la región de África del Oeste.
4- Reiterar su condena a todas las violaciones de los derechos humanos, amenazas e intimidación a la que han sido sometidos miles de marfileños, así como a las muertes y actos de destrucciones de bienes.
5- Reafirmar su convicción de que la crisis post electoral marfileña requiere de una solución política que garantice la democracia y la paz en el país, y que promueva la reconciliación duradera entre todos los marfileños.
6- Nombrar a un alto representante que se encargue de poner fin a esta crisis política y completar el proceso de paz.
7- Establecer un plazo máximo de dos semanas para que ambas partes lleguen a un acuerdo político que ponga fin a esta situación.
8- Movilizar el apoyo de todos los socios de la Unión Africana para llegar a una rápida salida de la crisis.
9- Pedir la colaboración de ambas partes para aplicar los acuerdos del Panel Africano y que se abstengan de cualquier acción de violencia que complique más el panorama marfileño.

Visto el resumen podríamos decir que las negociaciones y gestiones del Panel apenas han dado su fruto y han sido bastante “descafeinadas” quedándose casi en una mera propuesta de intenciones más que de hechos.

Tras la reunión en Etiopía Alassane Ouattara tuvo problemas para regresar a territorio marfileño. Su rival Gbagbo aprovechó el viaje de Ouattara para declarar la prohibición a los aviones de la ONU y de las fuerzas francesas de sobrevolar y aterrizar en Costa de Marfil.

El presidente de Nigeria invitó entonces a Ouattara a su país, invitación que éste aceptó como visita en calidad de presidente marfileño. La visita proyectada por 48 horas se prolongó y Ouattara no regresó hasta ayer lunes a Abidján trasladado en un helicóptero de la ONU a pesar de la prohibición de Gbagbo de sobrevolar territorio marfileño.

El comando invisible de “Bagdad”

No estamos en Irak seguimos en Costa de Marfil ahora en Abidján, en concreto en el barrio de Abobo uno de los más degradados de la ciudad y al que ahora los propios ivorienses han bautizado como “Bagdag”. Los enfrentamientos armados de las últimas semanas han provocado un exodo masivo de Abobo, un barrio donde vivían cerca de 300.000 personas. Miles de marfileños se han visto obligados a abandonar sus casas y sus hogares huyendo de los tiroteos, los saqueos, los incendios de vehículos, y las guerrillas urbanas que dotadas de armamento pesado luchan contra los miembros de las FDS.


El gobierno Gbagbo sin embargo no se ha replegado y al contrario de lo que podía esperarse en un principio los militares, policías y gendarmes han invadido cada metro cuadrado de Abobo en busca de los comandos de guerrilla que intentan desestabilizar a las fuerzas de seguridad del Estado. Los enfrentamientos se suceden cada día y los muertos y heridos se cuentan por decenas.

Las teorías sobre quienes están detrás de estos comandos se han sucedido y los rumores han corrido como la pólvora entre los marfileños y los responsables gubernamentales.

El sentir general es que el gobierno de Alassane Ouattara ha extendido sus brazos para contar con grupos armados integrados por milicianos que luchen camuflados entre la población civil. Otros aprovechan la difusión de los acontecimientos en los medios de comunicación para ocupar un espacio protagonista en la crisis marfileña. Bajo el apodo de “comando invisible” se han presentado un grupo de militares cuyo cuartel general está en PK18, el punto más candente de Abobo, y que aseguran que han tomado las armas para sacar a Gbgabo del país. Seria entonces un tercer grupo armado que lucha en territorio marfileño, además de las FDS de Gbagbo y las FN de Ouattara.

El portavoz de este comando, que cuenta con un importante arsenal de armamento pesado, Timité Ben Rassoul explicó incluso que están a las órdenes del general Ibrahima Coulibaly comocido como “IB”. Este militar es ex integrante de las FN de Soro, en 1999 fue uno de los que encabezó el golpe de estado en Costa de Marfil y en 2002 luchó contra el gobierno de Laurent Gbagbo.

Al mismo tiempo que las fuerzas militares combaten en Abobo, las principales entradas al barrio se encuentran prácticamente bloqueadas por grupos de civiles armados que han instalado barricadas improvisadas para controlar a todos los vehículos que entran en esta zona. El barrio de Abobo se ha convertido en un barrio sin ley, donde los coches son asaltados y quemados, los conductores son desvalijados por los propios civiles que controlan los accesos, y en muchos casos tienen que pagar un “peaje” para poder seguir circulando.

Los comercios, hospitales, colegios..todos permanecen cerrados y son muy pocos los negocios que se atreven a abrir sus puertas. El transporte público apenas existe y los taxis ni se atreven a acercarse hasta el barrio.

Esta huída masiva de población ha provocado que zonas como el barrio de Yopougon o la localidad de Bingerville al noroeste de Abidján sean ahora refugio de miles de desplazados que han buscado cobijo en casas de familiares y amigos, en centros religiosos o incluso en iglesias.

Los enfrentamientos armados continúan en Abidján, pero han cambiado de escenario. Desde ayer a las cinco de la madrugada se registraban tiroteos y explosiones de armamento pesado en Yopougon, uno de los barrios considerados como feudo de Gbgabo, y donde reside el jefe del Estado Mayor del presidente, el general Philippe Mangou, cuya casa fue atacada.

En las últimas semanas han sido varias las residencias de miembros del gobierno de Alassane las que han sido saqueadas y destruidas por grupos desconocidos que han vaciado las lujosas mansiones de políticos y aliados de Ouattara. Sin duda el miedo está cambiando de bando.

Ante el temor de que el ataque a la residencia de Mangou fuera un acto de venganza, ayer miembros de las FDS se desplazaron hacia la zona para combatir a los rebeldes que intentaban avanzar y ganar terreno en Yopougon, un bastión de Gbgabo donde reside 1,5 millones de personas, muchos temerosos de que su barrio, el más poblado de Abidján, se convierta en el segundo “Bagdad” marfileño.

martes, 22 de febrero de 2011

La cuenta atrás ¿para Gbagbo o para el pueblo marfileño?



Las semanas transcurren en Costa de Marfil sin apenas novedades aparentes que podamos percibir desde el exterior, sin embargo la población marfileña vive un tenso día a día en el que los enfrentamientos a pie de calle van en aumento y las manifestaciones entre los seguidores de Gbagbo y Ouattara no cesan.

La esperanza de que el “panel africano” nombrado por la Unión Africana y formado por Idriss Deby Itno (Tchad), Jikaya Kikwete (Tanzania), Jacob Zuma (Sudáfrica) y Mohamed Ould Abdel Aziz (Mauritania) pusiera fin a la situación de ruptura social y política que se vive en el país, sigue siendo una incógnita. La comunidad internacional y los dirigentes marfileños miran atentamente a los miembros del “panel africano” que estos días se han entrevistado en Abidjan con ambos candidatos a la presidencia. Los 4 líderes africanos tienen previstos encuentros además con los miembros de la Comisión Electoral, Comité Constitucional... pero las tensiones ya se han dejado entrever. Hace unos días los seguidores de Gbgabo rechazaban la presencia del presidente de Burkina Faso alegando que no era imparcial y que se posicionaba a favor de Ouattara. Ayer el presidente sudafricano era recibido de igual forma a las puertas del Hotel du Golf por los partidarios de Alassane que le dieron la bienvenida con gritos de "corrupto" al considerarlo "amigo" de Gbgabo.

Será el próximo día 28 cuando expongan con detalle las propuestas que se plantearán tanto a Gbagbo como a Ouattara después de haber barajado numerosas posibilidades como: la posibilidad de un reparto de poder, un gobierno de alternancia hasta las próximas elecciones, el nombramiento de Ouattara como presidente y Gbgabo como vicepresidente…


Lo que sí parece claro es que los miembros del panel dan por hecho que el vencedor de las elecciones es Alassane Ouattara y proponen un lugar en el nuevo gobierno para algunos de los miembros del equipo de Gbgabo. Además apuestan por una salida digna para Gbagbo, con garantías personales, el reconocimiento como exjefe de Estado, y la inmunidad judicial así como ventajas financieras. Todo ello siempre y cuando Gbagbo acepte y respete las propuestas del “panel africano”.


Mientras el toque de queda impuesto durante los fines de semana por Laurent Gbgabo en todo el país, nos ha hecho retroceder de nuevo a mediados del mes de diciembre momento en el que la situación fue la más tensa desde que comenzó la crisis marfileña.

La llamada “Revolución Anaranjada” impulsada por Ouattara y su primer ministro Soro tampoco ha servido de mucho, a pesar de que cientos de marfileños se han echado a las calles para protestar contra Gbgabo y su gobierno, reclamar que deje el poder y que ceda la presidencia a Ouattara.

La represión de las Fuerzas de Seguridad del gobierno ha frenado en gran medida lo que podría haber sido una gran manifestación. Siguiendo el ejemplo egipcio los seguidores de Alassane Ouattara pretendían echar a Gbagbo del poder, pero en este caso Costa de Marfil no cuenta con la unanimidad del pueblo, y la fractura que existe entre los partidarios de ambos líderes políticos es tal, que el país nunca podría vivir algo semejante a lo que ha ocurrido en Egipto o Túnez. El resultado: víctimas mortales a causa de los ataques con artillería pesada por parte de las fuerzas de seguridad.

 Algunos periódicos marfileños se hacían eco de que el final de Gbagbo era algo irremediable y que incluso ya habían comenzado a preparar cerca de 600 pasaportes diplomáticos para facilitar la salida de Gbagbo, su familia, los miembros de su gobierno y sus respectivas familias así como sus asesores y hombres de confianza. Pasaportes que les permitirían viajar hacia Guinea Bissau, Cabo Verde, Angola o Sudáfrica.
El cierre en cadena de los bancos más importantes establecidos en el país ha provocado una falta de liquidez entre la población marfileña que se grava día a día. Además ayer las agencias de viajes anunciaban también el cierre inminente, ya que muchos de los billetes que venden a sus clientes son electrónicos y la imposibilidad de pagar a través de las entidades bancarias no permite emitirlos. 
Además las dificultades que tiene el gobierno de Gbagbo para pagar los salarios de sus funcionarios amenaza con provocar una brecha mayor entre los policias y militares que forman parte de las Fuerzas de Seguridad y que a pesar de jugarse la vida no tienen garantizado su sueldo.

La población comienza a sufrir las consecuencias de la falta de dinero en efectivo para la vida cotidiana, para el abastecimiento doméstico, para el transporte o para los gastos del día a día de cualquier familia. A eso se suma además el cierre previsto de la empresa SIR (Sociedad Ivoriense de Refinería) que compra el petróleo bruto en Nigeria y Angola para refinarlo y venderlo. Un cierre que supondrá un inevitable desabastecimiento de combustible que pronto se dejará notar en los precios y en las gasolineras. El cálculo actual es que el país cuenta con un stock de gasolina super para dos meses y un stock de gasoil para un mes. ¿Y después qué?

El gas butano, que se usa en gran parte de los hogares marfileños, también escasea desde hace semanas tras el cierre de la productora de gas Societé Afren, y los cortes en el suministro eléctrico son cada vez más frecuentes en las ciudades más importantes del país.

Ante esta desesperada situación, los comercios van cerrando, sobre todo los que son propiedad de libaneses, una amplia comunidad extranjera que controla gran parte de la actividad comercial y que se ha posicionado a favor de Laurent Gbgabo. Esto ha hecho que sus negocios sean asaltados por parte de los seguidores de Ouattara.
Mientras la población trata de malvivir sin apenas dinero, gas, electricidad o combustible las calles de Abidjan se van paralizando poco a poco, muchos comercios de barrios como Koumassi  o Adjamé han cerrado sus puertas y los continuos atascos que viven las calles  apenas se repiten estos días. 


El bloqueo internacional hacia la economía marfileña ha hecho saltar las alarmas en los últimos días y ayer Ouattara prolongaba la prohibición de exportaciones de cacao hasta el 15 de marzo. Desde hace días las plantaciones de cacao comienzan a paralizar su producción ante la imposibilidad de exportaciones y el precio alcanza los índices más elevados de los últimos 32 años desde que el pasado 24 de enero Ouattara anunciara la paralización de las exportaciones. Hay que tener en cuenta que Costa de Marfil es el primer productor de cacao del mundo con casi un 45% de la produccion mundial, y que la comercialización de cacao y café supone para el país el 40% de sus exportaciones y el 20% de su PIB. En las últimas semanas los puertos de Abidjan y San Pedro han reducido notablemente su actividad  y algunos sectores como el farmacéutico ya anuncian restricciones. 

El presidente del Colegio de Farmacéuticos adelantaba ayer por radio que el stock de medicamentos es muy limitado. En el sector privado los medicamentos almacenados cubrirán solo la demanda durante un mes mientras que en el sector público el stock está casi agotado.

 Los barcos cargados con medicinas y que continuamente entran en el país no han podido descargar en los puertos marfileños ante las amenazas de sanciones por parte de la Unión Europea, algo de consecuencias tremendas teniendo en cuenta que cerca del 80% de los medicamentos que entran en el país lo hacen por barco. El gobierno marfileño importa cerca de 300 mil millones de FCFA de medicinas al año, es decir casi 457,5 millones de euros.

La crisis marfileña también ha afectado a la actividad escolar. Desde la segunda vuelta de las elecciones el pasado 28 de noviembre cerca del 57% de los centros de enseñanza secundaria permanecen cerrados, y el 21% permanecen abiertos pero apenas funcionan por eso los responsables en Educación ya dan por perdido este curso y temen las graves consecuencias que supondrán este parón en la educación de los más pequeños.

martes, 18 de enero de 2011

Costa de Marfil: el peligro de una fractura militar


Cuantas más noticias leo y cuanto más escucho a mis hermanos marfileños al otro lado del teléfono más entiendo como debe sentirse Laurent Gbagbo en estos momentos. Supongo que después de tantas semanas de tensión y enfrentamientos políticos la presión externa ha empezado a hacer mella y el cerco se estrecha cada vez más sobre él.

Este profesor de Historia que desembarcó en el escenario político marfileño a comienzos de los años 70 y que sufrió un encarcelamiento de dos años por activismo político, y después un exilio en Francia por fundar un partido de corte socialista, nunca debió imaginar que el país que le acogió entonces durante 8 años se volvería en su mayor pesadilla después.

De carácter tenaz y perseverante Gbagbo ha demostrado en los últimos tiempos que no teme a casi nada y que está dispuesto a seguir en su lugar cueste lo que cueste. Los resultados electorales del pasado 28 de noviembre le han colocado sin embargo en el punto de mira de la comunidad internacional y en el blanco de graves acusaciones con delitos contra los derechos humanos. “Contratación de mercedarios liberianos y angoleños, asesinatos y desapariciones, fosas comunes, maltratos en cárceles marfileñas…” son algunos de los delitos que se le achacan desde el lado contrario encabezado por su eterno rival Alassane Ouattara.


Mientras Gbagbo sigue en su lugar sin pestañear y fiel a sus ideales socialistas y nacionalistas, gracias principalmente al apoyo de sus votantes pero sobre todo al respaldo que conserva de las Fuerzas de Defensa y Seguridad (FDS) integradas por el ejército y la policía. Muchos pensamos que si ese apoyo falla, la silla en la que se sienta Ggagbo caerá sin remedio y esa caída parece que es cada vez más probable.

Los últimos incidentes en el barrio de Abobo con la muerte de 8 policías y 3 civiles y numerosos heridos, son la primera señal de esa posible caída. Lo que en principio nos pareció un enfrentamiento callejero entre los miembros de las FDS y militares rebeldes partidarios de Ouattara vestidos de civiles e infiltrados entre la población del barrio, ahora el bando de Ouattara nos quiere hacer creer otra historia. Algunos diarios marfileños se hacían eco de la versión que partidarios de Alassane se han encargado de difundir en los últimos días apartando a las Fuerzas Nuevas (FN), ejército rebelde que apoya a Ouattara, del conflicto: “todos estos enfrentamientos de Abobo y de Anyama son entre miembros de las FDS y las propias milicias extranjeras para el servicio de Laurent Gbagbo”.

¿Qué sentido tendría entonces provocar un enfrentamiento armado dentro de las propias fuerzas de seguridad del estado marfileño?. Estas declaraciones también han sido calificadas de absurdas por los partidarios de Gbagbo que aseguran que miembros de las FN han ido situándose estratégicamente a través de comandos armados en distintos barrios de Abidjan y en poblaciones cercanas a la capital. El objetivo: tomar posiciones y generar alarmismo en las calles marfileñas protagonizando violentos actos armados contra las FDS, se trata de ir eliminando poco a poco a miembros del ejército y la policía, ante la pasividad de las fuerzas de la ONU y la falta de una intervención militar externa que tanto ha demandado el propio Alassane Ouattara.

Lo que ocurrió en el sector PK18 del barrio de Abobo puede ser el comienzo de la mecha que ha comenzado a arder y que demuestra que el enfrentamiento político ha dado paso al enfrentamiento callejero, con actos violentos a modo de guerrilla urbana. Una guerrilla protagonizada por las fuerzas armadas de ambos bandos y que incluso podría extenderse a otros barrios de la ciudad de Abidjan, enmascarada entre la población civil que diariamente lucha contra esta crisis política y económica que pesa sobre Costa de Marfil. Por el momento se mantiene el toque de queda anunciado por el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas marfileñas, general Philippe Mangou, y que afecta a los barrios de Abobo y Anyama entre las 19:00h a las 06:00h. Una medida que trata de controlar los disturbios y evitar más muertes en la calle.

¿Podríamos decir que además estamos presenciando la posible fractura interna de las FDS? Un comunicado hecho público a través de la red y supuestamente firmado por militares y policías marfileños podría ser la prueba de esta nueva crisis interna. Dicho documento señala que a medida que la crisis marfileña se prolonga van surgiendo dudas y posibles excisiones dentro del ejército y de la policía. Una parte de la base militar no está tan convencida de que el respaldo a Gbagbo sea la mejor opción y por el momento se limitan a cumplir órdenes con las que muchos no están de acuerdo, pero que responden al juramento que han realizado de fidelidad a la República. El descontento y el malestar de policías y militares es cada vez mayor , mientras por su parte Alassane mueve sus hilos y poco a poco intenta que los oficiales y generales se vayan acercando a su postura.


Intervenciones policiales como la de Abobo han sido duramente criticadas por los propios militares y policías que ven como sus compañeros caen muertos en enfrentamientos callejeros innecesarios. La muerte de policías en Abobo provocó el pasado jueves un debate interno entre las FDS tratando de depurar responsabilidades sobre quien dio la orden de intervenir y por qué no fueron informados de tal misión algunos de los altos cargos de las FDS.

Pero además estas diferencias en el seno de las Fuerzas de Defensa y Seguridad se verían todavía más agravada con la posibilidad de que militares y policías no puedan cobrar sus sueldos a finales de este mes. El BCEAO (Banco Central de Estados de África del Oeste) es una de las entidades financieras más fuertes de este lado del continente y a través del cual se realiza el pago de los salarios de la mayor parte de los funcionarios marfileños. Mientras desde el Ministerio de Finanzas de Gbagbo aseguran que nada puede hacer peligrar los sueldos del funcionariado, las presiones económicas sobre el gobierno actual ponen en duda esta afirmación.

Otros documentos infiltrados por la red nos dan también una nueva pista que habrá que seguir atentamente en las próximas semanas y que se basa en las discrepancias que han comenzado a surgir entre Alassane Ouattara y Guillaume Soro (su primer ministro y ex cabecilla de las Fuerzas Nuevas). Según un documentos de los servicios secretos suizos redactado el pasado 3 de enero, la posible intervención militar para sacar a Gbagbo del poder es la cuestión que ha provocado las discrepancias entre los que por el momento son “socios” en el gobierno candidato a la presidencia marfileña. Mientras Ouattara se muestra partidario de una presión económica sobre Gbagbo para hacerle abandonar el palacio presidencial, Soro aboga por una intervención militar para acabar con el conflicto.

Soro desea una caída de Gbagbo por la fuerza o una partición del país con el fin de consolidar el control en la zona "norte" y teme además que la crisis se dilate dando tiempo a Gbagbo para cambiar por completo la situación marfileña en su favor. Por su parte, Alassane Ouattara no desea recurrir a estos métodos sino prefiere las estrategias de estrangulación financiera y de aislamiento diplomático con el fin de que Gbagbo renuncie al poder.

Según este documento: “Ouattara y Soro coinciden sin embargo en un punto: lo que sea hay que hacerlo rápidamente, porque cuanto más el tiempo pasa, más credibilidad pierde Alassane Ouattara y corre el riesgo de perder apoyos y de quedarse bloqueado en el Hotel du Golf ".

Excluida la idea del recuento de votos, y la intervención militar como última opción según el primer ministro de Kenia; Raila Odinga ahora solo queda esperar a que sobre la mesa se presente una nueva opción de diálogo que encauce las negociaciones entre ambas partes y sirva de puerta de salida de la crisis ivoriense.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Qué se esconde tras la crisis marfileña?

A medida que pasan los días, las semanas y casi se cumple un mes desde el inicio de la crisis marfileña cada vez entiendo menos lo que está ocurriendo dentro de Côte d'Ivoire. La trama política, económica, bélica.... se va extendiendo a medida que leo noticias, indago por internet, echo un vistazo a los blogs y a la prensa marfileña o levanto el teléfono para hablar con mis "hermanos" marfileños.
Quizás mis conocimientos sobre la política africana son escasos para lograr comprender hasta que punto los brazos políticos internacionales son capaces de abrazar a un país con el objetivo de asfixiarlo.

Los marfileños han celebrado sus fiestas navideñas con bastante normalidad gracias al levantamiento del toque de queda, que coartaba su libertad de movimiento, algo importante en un país donde sus gentes hacen casi toda su vida en la calle, y en ciudades como Abidjan el ir y venir no cesa en las 24 horas del día. A pesar de la complicada situación política y económica que traviesa Costa de Marfil, sus gentes salieron de sus casas, celebraron reuniones familiares, prepararon sus platos típicos marfileños, festejaron la Navidad bebiendo "Flags" e intentaron vivir al margen del enfrentamiento existente en las altas esferas del país.

La llamada a la huelga general de Ouattara para el día 27 no tuvo éxito y se quedó en un intento de paralizar el país, un país cansado de este parón obligatorio que ya ha provocado bastantes pérdidas económicas y que a duras penas deja que el país continúe su ritmo de crecimiento.

La sombra de la "guerra" planea sobre Costa de Marfil desde hace semanas sin embargo la "guerra mediática", "la guerra intelectual" y "la guerra económica" esas ya comenzaron hace tiempo. Un enfrentamiento protagonizado por los medios de comunicación extranjeros, principalmente franceses, y los medios de comunicación marfileños controlados por Laurent Gbagbo desde Abidjan, un "tira y afloja" entre Sarkozy y Gbagbo, un afán de control desde dentro y fuera del país.

Los peridódicos y televisiones internacionales nos dibujan a un Gbagbo asediado, aferrado a su sillón presidencial, solitario y sin apoyos, un Gbagbo dispuesto a llevar a su pueblo a una nueva guerra civil para mantener el control de su país. Sin embago esa falsa caricatura se va difuminando a medida que pasa el tiempo y cada vez son más los medios que se desmarcan de esa imagen que han querido proyectar desde Paris para seguir controlando a la ex-colonia francesa. Franceses expertos en cuestiones socioeconómicas y políticas en África como Philippe Evanno (profesor de la Sorbona, doctor en historia y especialista en temas africanos) o Jean François Probst (director del Instituto Francés de Prospectiva Africana) ya han comenzado a difundir sus propias teorías y opiniones en las que Gbagbo esta más cerca de Mandela que de Mugabe (presidente de Zinbabwe), o en las que Soro (actual primer ministro de Ouattara y cabeza de las tropas rebeldes del norte) se muestra como un criminal de guerra perseguido por la justicia gracias a las "hazañas" realizadas durante la última guerra marfileña.
Somos testigos de una guerra política cargada de intereses, de antiguas alianzas y de estrategias que buscan ante todo mantener el control sobre el África del Oeste. Así bajo esta premisa podemos encontrarnos con contradicciones increibles entre la diplomacia y la política:

Desde la Casa Blanca niegan el visado a Gagbo y a su entorno más próximo para entrar en EE.UU, anuncian a "bombo y platillo" que su gobierno no está reconocido internacionalmente y piden que abandonde el Palacio Presidencial. Pero el pasado 22 de diciembre el antiguo Ministro de Agricultura estadounidense con Bill Clinton, Alfonso Mickaël, llegaba a Abidjan donde se reunía con Gbagbo para estudiar la posibilidad de poner en marcha planes agrícolas en Costa de Marfil que hicieran de este sector un terreno más competitivo sobre todo en lo referente al cacao y al café, garantizando así la continuidad de las exportaciones. ¿Por qué no se reunión con el gobierno nombrado por Alassane Ouattara y reconocido por la comunidad internacional?

Al mismo tiempo nos enteramos que el propio gabinete de Gbagbo cuenta con un asesor muy especial que desde hace 2 meses trabaja codo con codo con él para afrontar su nueva etapa política al frente de Costa de Marfil. Se trata de Lanny Davis, un afamado abogado estadounidense, ex-asesor de Bill Clinton, especializado en estrategias políticas internacionales y que cobra a Gbagbo 100.000 $ mensuales.


También en los medios marfileños nos descubren documentos clasificados de secretos y que comprometen al gobierno de Sarkozy en su afán por seguir "colonizando" tierras africanas, así como las "maniobras del dirigente francés para colocar a su amigo Ouattara en la presidencia marfileña".

Según estos documentos el pasado 1 de octubre el general de brigada Castres Didier enviaba un comunicado a Autran Francis, comandante al mando de las tropas francesas Licorne en Abidjan, dicho documento señalaba que Alassane Ouattara, era el candidato del Eliseo es decir el candidato de Nicolás Sarkozy y por lo tanto el candidato de Francia. La relación Sarkozy-Ouattara no es nueva sino que se remonta a hace años y se basa en cuestiones de negocios y de amistad personal, ya que Sarkozy incluso ofició la boda civil en octubre de 1990 entre Alassane Ouattara y Dominique Nouvian Folleroux (Presidenta de la Fundación Children of Africa) en el ayuntamiento francés de Neully.
                                                              Dominique Nouvian Folleroux

El objetivo de Francia se plasmó en la que se conoció hace unos días como operación "Kahia 2", una misión geoestratégica basada en neutralizar los principales edificios institucionales, las residencias oficiales y no oficiales de los presidentes de las instituciones y obtener un interlocutor en la cumbre del Estado de Costa de Marfil "para garantizar por efecto inducido el mantenimiento del liderazgo francés en la región". Es decir "dar caza a Laurent Gbagbo y reemplazarle por Alassane Ouattara, el candidato del Elíseo ".

El Kahia 2 se vio trastocado con los resultados de la primera vuelta de las presidenciales y se recurrió entonces al Plan B consistente en contratar a un grupo de mercenarios para atentar contra las autoridades marfileñas. Gbagbo denuncia entonces públicamente un "complot fraco-americano" para que deje el asiento presidencial y asegura que desde Paris se han contratado a 12 mercedarios alemanes para asesinarlo. La llegada de estos mercedarios en un avión fletado con la ayuda del embajador norteamericano en Abidjan, levantó las sospechas hasta el punto en que tuvieron que aterrizar en el aeropuerto de Bouaké, sede de los rebeldes, tras denegarle el aterrizaje en el aeropuerto de Abidjan. Los rostros en blanco y negro de los mercedarios fueron publicados en la prensa marfileña para el conocimiento de toda la población.
Y mientras las dos partes del conflicto siguen usando los medios de comunicación para lanzarse torpedos y desacreditar al adversario al máximo, el Papa llama a la calma en Costa de Marfil en su discurso navideño, el popular capitán de la selección marfileña de futbol Drogba emite un comunicado pidiendo que se respete la democracia y la paz en su país, estudiantes y seguidores de Ouattara toman la embajada marfileña en Paris, y Ouattara su familia y su gobierno celebran las fiestas navideñas encerrados en el Hotel du Golf .

Para hoy se ha convocado una manifestación popular de apoyo a Gbagbo y que supuestamente sería "pacífica" se trataba de la respuesta a la fracasada huelga general que convocó Ouattara para el pasado lunes y que apenas tuvo seguimiento en Abidjan. Finalmente la manifestación ha sido desconvocada, sin embargo la población si ha comenzado a responder a la huelga general y en algunos puntos de la ciudad de Abidjan se paralizaba la actividad comercial y apenas había transporte público.

Mientras la CEDEAO amenaza con una intervención militar para sacar a Gbagbo del poder, la población marfileña ya se muestra cansada de tanta batalla dialéctica, y política, de amenazas exteriores, de presiones económicas que ponen en riesgo los salarios de los funcionarios marfileños , la subida incesante de los precios y la caída de los mercados. Dentro de todas estas limitaciones , que no son pocas, las familias preparan la fiesta de Nochevieja, intentando vivir el día a día con la incertidumbre del mañana que está en manos ajenas.

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