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martes, 21 de noviembre de 2017

"Parque Jurásico" no se equivocaba: había dinosaurios gigantes antes del Cretácico

Un equipo internacional de paleontólogos ha encontrado huellas de una criatura que vivió en el actual África meridional hace unos 200 millones de años. Se trata de Kayentapus ambrokholohali, una nueva especie presentada recientemente en PLOS ONE y que está representada por un dinosaurio de nueve metros de altura que pertenecía al temible grupo del Tyrannosaurus rex: el de los megaterópodos, criaturas inmensas que se alimentaban de carne y que caminaban sobre dos patas. Por eso también se les conoce como «megacarnívoros».


La nueva especie ha sido descubierta gracias al trabajo de un equipo de científicos de la Universidad de Mánchester (Reino Unido), de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y de San Pablo (Brasil) alrededor de unas de las mayores huellas descubiertas en África. Recuerdan mucho a las de un ave actual pero con un tamaño gigantesco. Están formadas por tres dedos y miden unos 57 centímetros de largo y 50 de ancho. Según los cálculos de los paleontólogos, pertenecían a un animal de nueve metros de alto y 12 de largo, como cuatro leones actuales.

«Este último descubrimiento es muy interesante porque arroja nueva luz sobre un tipo de carnívoro que rugió en lo que ahora es el Sur de África», ha dicho en un comunicado Fabien Knoll, investigador de la Universidad de Mánchester. «Además, esta es la primera prueba de la presencia de un animal tan grande en un paisaje dominado por varios herbívoros, omnívoros y dinosaurios carnívoros mucho más pequeños. Realmente debió estar en la cima de la cadena alimentaria».

Los investigadores están convencidos de que las huellas se remontan al Jurásico temprano, en una era en que la mayoría de los terópodos eran mucho más pequeños que Kayentapus ambrokholohali: de hecho, apenas solían medir entre tres y cinco metros de largo. Pero ya al final del Jurásico y al comienzo del Cretácico, hace unos 145 millones de años, aparecieron los grandes terópodos, como el famoso T. Rex.

«Este descubrimiento marca la primera aparición de un carnívoro muy grande a comienzos del Jurásico en Gondwana –el gran continente que después se fragmentó y dio lugar a África y a otra masas de tierra–. Esto convierte al hallazgo en algo significativo», ha dicho Lara Sciscio, investigadora en la Universidad de Ciudad del Cabo y coautora del estudio. De hecho, según añadió, «solo hay un ejemplo comparable en edad con unas huellas de ese tamaño, pero este fue encontrado en Polonia». De esta forma, el filme «Parque Jurásico», que presentaba animales gigantes en una época en la que se creía que no tenía ese tamaño.

Las huellas fueron encontradas en la antigua superficie de un lago, (en lo que se suele conocer como paleosuperficie), en el distrito de Maseru (Lesoto). Alrededor de las huellas se encontraron restos de grietas de desecación y marcas de corrientes que indican la pretérita presencia de agua.

Tal como ha concluido Knoll, si hasta ahora se habían encontrado huellas de terópodos del Jurásico al sur de África, incluyendo huellas y hasta marcas de las colas y los cuerpos, ahora también tienen evidencias de la presencia de los más grandes: los megacarnívoros.

lunes, 13 de febrero de 2017

Arqueólogos hallan en Egipto una momia de un cocodrilo de 4 metros



Un cocodrilo momificado de 4 metros de largo ha sido hallado en el norte de la provincia egipcia de Qina durante unas excavaciones realizadas cerca de la localidad de Nag Hammadi, a unos 100 kilómetros de Luxor, en el Alto Egipto, informa TASS, que cita al jefe de la OficinaProvincial de Antigüedades, Aiman Handi.

La zona es conocida por sus tumbas de nobles y de personas cercanas a los faraones, así como por varios templos erigidos en honor de las divinidades más importantes del antiguo Egipto, entre ellas Sober, el antiguo dios del agua representado en la mitología egipcia por los cocodrilos.

Los arqueólogos han descubierto también otros de estos reptiles momificados de una longitud superior a 1,2 metros, así como las cabezas embalsamadas de algunos animales más pequeños que los egipcios también consideraban sagrados.

Además, se han encontrado herramientas especiales que se utilizaban en las labores de embalsamamiento y rollos de tela en la que envolvían a las momias antes del entierro.

Los restos de los animales son únicos, ya que son los primeros símbolos de Sobek que se encuentran momificados. Antes de este hallazgo no se sabía que los antiguos habitantes de Nag Hammadi adoraban a esta deidad.

Ahora los científicos se plantean el objetivo de determinar a qué reino de los faraones pertenecen estas momias de cocodrilos, y en qué medida el culto a Sobek era común en la zona.

Fuente: R.T.com

domingo, 4 de octubre de 2015

Lalibela: la maravilla de Etiopia




Las iglesias talladas en la roca de Lalibela, en Etiopía, son consideradas Patrimonio de la Humanidad desde 1978. Visitarlas es una experiencia de otro mundo. Lalibela es una ciudad monástica del norte de Etiopía, la segunda ciudad santa del país, después de Aksum; es un importante centro de peregrinación. Su población pertenece casi en su totalidad a la Iglesia ortodoxa etíope.

Los viajeros dicen que Labibela es la “octava maravilla del mundo”. Y si no lo es, por lo menos debería abrirse un debate al respecto. No se puede estar más de acuerdo con eso cuando uno visita este lugar. Se trata de una ciudad que saca cara por el turismo en Etiopía, una ciudad dibujada entre valles de belleza surrealista y casitas hechas de paja.


Son las iglesias talladas en la roca de la ciudad las que cautivan aún más la atención de los viajeros incrédulos. Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, son un conjunto de iglesias rupestres excavadas en la roca basáltica rojiza de las colinas.

Constituyen los vestigios de la antigua Dinastía Zagüe. Solo cuatro de ellas están separadas, las demás están unidas a la roca madre, bien por alguna pared o por el techo. 


Aunque la fecha de construcción de las iglesias no ha sido establecida con exactitud, se piensa que la mayor parte fue construida durante el reinado de Gebra Maskal Lalibela, hacia 1200. Biet Mariam es posiblemente la más antigua.

No importa la arquitectura de la que hayas sido testigo alrededor del mundo, nada te prepara para la grandiosa experiencia de asistir a una ceremonia con la interminable procesión de peregrinos con túnica blanca, el wagi, que recitan en tono monocorde mientras se admira a las iglesias perfectamente realizadas.

domingo, 9 de junio de 2013

El Museo de El Cairo, visita obligada para los amantes del antiguo Egipto

Egipto sigue siendo uno de los países más atractivos del continente africano para los amantes del arte antiguo y la arqueología. Los cientos de restos arqueológicos y hallazgos continuos que cada vez suman más la enorme riqueza histórica del país, han servido desde hace decenas de años como motivo principal para que miles de turistas viajen cada año a este país africano.


El museo de arte faraónico de El Cairo ha sido sin duda uno de los lugares obligados para cualquier turista que haya pisado por primera vez el país. Inaugurado en el año 1.902 este museo obra del arquitecto francés Marcel Dourgrion , está situado en el centro de la ciudad, en la Plaza El Tahrir, y cuenta con dos plantas que pueden ser visitadas donde se exponen unas 130.000 piezas pertenecientes a las distintas épocas del Antiguo Egipto. Este museo ha sido considerado como el más importante del mundo en arte egipcio.

A partir del año 1922 el museo de El Cairo experimenta un impulso importante gracias a los descubrimientos de los arqueologos ingleses Howard Carter y Lord Carnarvon que hallaron la tumba del faraón Tutankamón, en la cual fue encontrada un gran tesoro, compuesto por más de 3.500 piezas. Los trabajos para extraer todas las piezas del gran tesoro se prolongaron durante 10 años. 

El Rey Tutankhamón, conocido como el ¨Faraón Niño¨, gobernó en Egipto durante la dinastía XVII (1354-1346 a.n.e.),y murió a los 18 años de edad. Su tumba situada en el Valle de los Reyes, al oeste del Nilo en la localidad de Luxor, es considerada uno de los grandes descubrimientos arqueológicos del país.
Las piezas halladas en la tumba se trasladaron al Museo de El Cairo y ocupan dos de las cuatro salas situadas en la planta superior del edificio. Esta valiosa colección de Tutankhamón se ha convertido desde entonces en el principal atractivo del museo que recibe a cerca de 2 millones de turistas cada año, destacando la máscara funeraria del faraón.


La maldición del faraón

Con el descubrimiento de la tumba del faraón comenzó la famosa maldición que llevaría la tragedia a la expedición inglesa de arqueólogos. Unos días después del hallazgo, Carnarvon, el promotor de la expedición, murió a causa de una neumonía. Tras el fallecimiento del inglés, la expedición vivió numerosos problemas burocráticos con el gobierno egipcio, que finalmente decidió apropiarse de la tumba, mientras que los miembros del equipo arqueológico se sumaron en una depresión y pasaron a formar parte de la leyenda alimentada por noticias publicadas en la prensa local de la época.

En la planta baja del museo se ubican los famosos sarcófagos egipcios y el visitante también puede contemplar una extensa colección de papiros y monedas del antiguo Egipto. Los papiros, tan característicos del país, están escritos en latín, árabe, griego o con geroglíficos, mientras que las monedas representan al importante comercio que durante siglos se estableció entre Egipto y otros países. 


Sin duda el Museo de El Cairo es el más importante actualmente en todo el mundo en arte del antiguo Egipto, a pesar de las interesantes exposiciones de piezas que también pueden encontrarse en los museos de Londres, y Louvre en Paris, o muestras más modestas como la que ha sido adquirida por El Louvre Abu Dhabi Art Gallery,  en Dubai.

Los almacenes del museo guardan hoy en día cientos de objetos procedentes de unas 600 tumbas y que no están expuestas al público, puesto que el edificio carece de espacio físico para ello. La necesidad de contar con un lugar adecuado para exhibir estas piezas es uno de los motivos que ha llevado al gobierno de Egipto comenzar la construcción de un nuevo museo. 

El nuevo edificio se situará a 15 kilómetros de la capital y en las proximidades de las Pirámides de Giza. Con  una extensión de 50 hectáreas y espacio para exponer más de 150.000 piezas, el nuevo museo combinará el atractivo del arte antiguo egipcio con las nuevas y modernas tecnologías museísticas, que permitirán una importante mejora en la conservación de las piezas mientras que los visitantes podrán realizar un recorrido entretenido y educativo a lo largo de 7.000 años de historia. Está previsto que una vez inaugurado el nuevo museo, el antiguo continuará abierto para investigadores y estudiosos. 

domingo, 18 de marzo de 2012

Similitud entre los hombres prehistóricos y las redes sociales


Un estudio de la Universidad de California en San Diego (UCSD) asegura que los orígenes de la tendencia en comunicación humana que hoy despliegan las redes sociales se remontan a las comunidades cavernícolas. De acuerdo con la Universidad de California un pueblo nómada de Tanzania de 205 adultos que salían a cazar, generaron mil 263 vínculos de campamentos y 426 directamente con regalos, lo que emanó una relación social, con respeto hacia sus amigos y las propiedades de éstos.

"Lo sorprendente es que las antiguas redes sociales humanas se parezcan tanto a las que vemos ahora", dijo el profesor de sociología médica Nicholas Christakis al divulgar este jueves su trabajo. El estudio se publica este jueves en la revista especializada Natura, y dice que los primeros hombres competían para preservar su descendencia o por algunos animales, pero tenían un lado amable para organizarse y cooperar de manera altruista. 

La investigación analiza si Twiter, Facebook y otras redes sociales son producto del hombre moderno o surgieron por la necesidad de los antepasados de enfrentar sus condiciones. Tal y como ahora se forman grupos de seguidores del Twitter o de amigos del Facebook, los ancestros se unían para cazar mamuts, "conseguían colaboradores para agruparse en un espacio social", según otro investigador, Coren Apicella.

En la parte de análisis de campo, los investigadores estudiaron al pueblo nómada Hadza, de Tanzania, que conserva un modo de vida parecido al de los ancestros de la humanidad antes de que se descubriera la agricultura. Siguieron dos meses hordas de unos 205 hadzas adultos en un territorio de unos cuatro mil kilómetros cuadrados en busca de jirafas y otros animales para cazar.

El grupo generó mil 263 vínculos de campamentos y 426 directamente con regalos. La base de relación social hadza es la amistad y los miembros de la horda guardan respeto por sus amigos y las propiedades de éstos.

Christakis concluyó que "los seres humanos son únicos entre las especies en cuanto a que forman uniones a largo plazo no reproductivas; en otras palabras, no sólo tienen sexo, sino que también tiene amistades" y se acercan mediante redes sociales.

Fuente: Milenio

domingo, 17 de julio de 2011

El Plan Madagascar: el Auschwitz africano

Lo llamaba 'El Plan Madagascar', que no era otra cosa que trasladar a los judíos de Europa a la isla más grande de África. Iba a ser su nuevo Auschwitz. El Mundo da cuenta en su suplemento Crónica, de los oscuros y secretos planes de un Adolfo Hitler aún en horas altas, en febrero de 1942.

Concretamente, y según el macabro plan, las SS transportarían a los judíos hasta el puerto de Trieste en Italia, atravesarían el canal de Suez en embarcaciones y seguirían hasta Diego. En total, serían trasladados más de un millón de ciudadanos a fin de "librar" de judíos a Europa.

El Auschwitz africano estaría dividido por sectores. El norte sería zona militarizada y en el este y oeste se levantarían "guetos inmensos" construidos por los propios judíos. Todo bajo control de un gobernador policial de las SS.
Trabajarían doce horas al día con poca comida. De hecho, en Madagascar no se construirían, en principio, cámaras de gas porque los nazis planeaban la eliminación de los judíos consecuencia del trabajo extenuante, desnutrición y enfermedades tropicales.
El diseño de colonización se puso en marcha un año después del control de Alemania, si bien se aceleró tras la toma de Francia en 1940, tal y como da cuenta el libro El Reich Africano, del que se nutre El Mundo.

Fuente: Libertad Digital
El Mundo

Si quieres saber más:

lunes, 6 de septiembre de 2010

Las otras pirámides de Egipto

Egipto, tierra de faraones, de pirámides y del Nilo, un lugar que siempre será una visita obligada para los turistas de todo el mundo. Son numerosas las pirámides que se encuentran en este territorio, y, sin embargo, a pocas se puede o se sabe que es posible acceder.

A partir de este verano eso sí, ya no puede uno conformarse sólo con visitar las famosas pirámides de Giza y Saqqara, pues ya se ha abierto al público una serie de pirámides a las que no se podía acceder previamente. Nos referimos a las ubicadas en Abusir y en la zona de Dahshur, donde se emplaza una amplia necrópolis real, en la ribera occidental del Nilo y a sólo 40 kilómetros al sur de El Cairo.


Las pirámides de esta zona son anteriores a las construcciones de Giza. En particular, las pirámides a las que a partir de fines de año se podrá acceder son las construidas durante la cuarta dinastía (2613-2494 a.C.). De esta época datan las pirámides: Acodada, Roja, Meidum y de Seila. La Acodada es particularmente interesante al ser una de las mejor conservadas del antiguo Egipto.


Con 105 metros de altura, su principal característica es su doble pendiente, producto de un cambio de plantes durante su construcción; además, posee dos entradas independientes, para cada una de las dos cámaras funerarias. Estos pasadizos estarán abiertos a partir de diciembre. Existe además un tercer pasadizo, que va desde la Acodada a otra más pequeña en la que descasaría el faraón Seneferu, y que según se cree tenía como motivo el permitir las visitas conyugales tras la muerte. Otro dato interesante es que en la cara oriental existe un pequeño templo funerario para ofrendas.


La Pirámide Roja ya se encuentra abierta al público y tiene la particularidad de ser la primera del mundo con caras triangulares, siendo considerada además la tercera más grande con 104 metros de altura. El interior de esta pirámide es uno de los pocos a los cuales ya se puede acceder, si se logra circular un buen trecho por un túnel 91 cm. de alto, y donde si se fija bien, en los pasadizos que se adentran se pueden observar numerosas pinturas hechas en el S.XIX. Además, para grabar dentro hay que pagar un coste extra.

Fuente: 20 Minutos 


martes, 18 de mayo de 2010

Descubren en Etiopía fósiles de insectos de 95 millones de años de antigüedad

"Este ámbar etíope es de una gran importancia para mejorar nuestro conocimiento de la historia evolutiva de los artrópodos terrestres, las plantas y los hongos", dice en su informe el grupo de científicos encabezados por Alexander Schmidt de la Universidad de Gotinga, en Alemania, publicado por la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA" (PNAS).


El ámbar contiene fósiles de especies prehistóricas de avispas, polillas, escarabajos, una araña y el ejemplar de hormiga más antiguo encontrado en lo que fue el antiguo Gondwana.
Gondwana era uno de los dos macrocontinentes que formaban entonces la Tierra -junto con Laurasia- y que hoy se ha dividido en África, Sudamérica, Arabia, India y Oceanía.
Los restos encontrados provienen de la era cretácica, cuando los dinosaurios poblaban la tierra, aunque también fue durante este período cuando empezaron a desarrollarse nuevas especies de mamíferos y de aves.
Al mismo tiempo, fue en el cretácico cuando aparecieron en la Tierra las plantas con flores, que no existían antes y que condicionaron la aparición y evolución de nuevas especies de insectos, entre ellas las hormigas.

Según los investigadores, el descubrimiento de estos fósiles arrojará luz sobre la evolución de las hormigas, que pasaron de ser una especie rara durante el cretácico a convertirse en "el animal social más diverso y ecológicamente dominante en el mundo durante el paleógeno", que es la era prehistórica que siguió al cretácico.

La era cretácica finalizó hace 65 millones de años, coincidiendo con una extinción masiva de especies que significó la desaparición de los dinosaurios, pero en la que los pequeños mamíferos y aves pudieron sobrevivir, dando origen a la actual fauna del planeta y a los seres humanos. 

Fuente: EFE

viernes, 30 de abril de 2010

Hallan un trozo del Arca de la Alianza

Miembros de la etnia africana lemba, que afirman ser descendientes de judíos, expusieron en la capital de Zimbabwe, Harare, un trozo de madera del que afirmaron que formó parte del Arca de la Alianza, donde Moisés guardó las tablas con los Diez Mandamientos. Según la prensa local, el objeto, que había estado perdido durante años, fue recuperado recientemente de un almacén de Harare.  

Los lemba, unas 70.000 personas, afirman que sus ritos y creencias religiosas tienen trazas hebraicas, como el monoteísmo, la prohibición de comer carne de cerdo y de cocinar carne y leche juntas, la circuncisión de los niños y la estrella de seis puntas, que suelen usar en las lápidas de sus cementerios. 

Según la Biblia esta Arca fue construida por los antiguos israelitas mientras estaban en la antigua montaña sagrada del desierto de Sinaí, tras haber huido de la esclavitud en Egipto. Este Arca recubierto en oro puro, albergaba las Tablas de la Ley, así mismo se confeccionó dos querubines de oro, ubicados en ambos extremos del oráculo o propiciatorio.

Fuente: ABC Digital

jueves, 18 de febrero de 2010

Las pirámides de Egipto fueron levantadas por hombres libres y no por esclavos


Los látigos no azotaron las espaldas de los pobres esclavos que construyeron las faraónicas pirámides de Egipto. Y no lo hicieron porque nunca hubo esclavos levantándolas, sino hombres libres. Arqueólogos egipcios han hallado un grupo de tumbas junto a las pirámides que dan peso a esta teoría.
Las tumbas, de 2,74 metros de profundidad, alojaban 12 esqueletos perfectamente conservados. Los huesos fueron encontrados en posición fetal, con la cabeza hacia el oeste y los pies hacia el este, según las antiguas creencias egipcias. En las fosas también había vasijas que alguna vez tuvieron cerveza y pan.
El descubrimiento, según el ministro de Cultura egipcio, Faruk Hosni, "es uno de los más significativos del último siglo" y da un giro total a las investigaciones realizadas hasta la fecha. "Las tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo que indica que esta gente no era, de ninguna manera, esclava. No los habrían enterrado de una forma tan honorable si se tratara de esclavos", explicó Zahi Hawass, el jefe de la excavación.


En la necrópolis de Giza
Las fosas pertenecen a los trabajadores que construyeron las pirámides de Jufu y Jafra, en la necrópolis de Giza. Su edificación se remonta al reinado del faraón Keops (entre los años 2609 y 2584 antes de Cristo), el segundo faraón de la IV dinastía. La de Jufu, más conocida como la Gran Pirámide de Giza, es la más antigua de todas y la única de las siete maravillas del mundo que aún perdura.
Estos obreros recibían un salario por su trabajo, según Hawass, otra evidencia más que demuestra que no eran esclavos, "además, se han encontrado en las paredes rayados hechos por estos trabajadores, que se hacían llamar los amigos de Jufu".

La mayoría provenían de familias pobres del norte y del sur de Egipto y eran respetados por su trabajo, tanto que quienes morían en la construcción tenían el honor de ser enterrados en estas tumbas, cerca de las pirámides sagradas de sus reyes. Eran empleados por periodos de tres meses.


Trabajo muy duro
Aun así, su trabajo era duro, muy duro. Sus esqueletos tienen signos de artritis y sus vértebras bajas señalan una vida llena de dificultades. No es de extrañar. Sólo en la pirámide de Jufu se utilizaron 2,3 millones de bloques de piedra, cuyo peso medio es de dos toneladas y media.

En cuanto al número de obreros que formaron parte de esta faraónica construcción, los arqueólogos hablan de 10.000, una décima parte de los 100.000 trabajadores que describió el historiador griego Herodoto después de visitar Egipto en el año 450 a. C. Con este hallazgo, una cosa está clara, Hollywood tendrá que cambiar los guiones que escriba a partir de ahora.

Fuente: 20 minutos
Fotos: Tarek Mostafa/ Reuters

miércoles, 17 de febrero de 2010

El paludismo remató al faraón

Las sombras se mueven a su alrededor pero la oscuridad nunca se desvanece del todo, dijo de Tutankamón Howard Carter, el descubridor de su tumba. Tutankamón, icono de maravilla y de misterio, revela poco a poco sus secretos. Ahora, la ciencia ha hurgado más a fondo en su maltrecho cuerpo tres veces milenario y arroja un puñado de nuevos descubrimientos, unos concluyentes y otros no tanto pues no es fácil escudriñar en el pasado de los faraones ni en los viejos corazones de las momias.

Bajo la supervisión del jefe de la arqueología egipcia, Zahi Hawass, se ha sometido a Tutankamón y a otras 15 momias, 11 de ellas acreditadas como de miembros de la familia real de la famosa XVIII Dinastía (incluidos los dos tristes fetos femeninos de su tumba), a una batería de análisis, entre ellos de ADN, que demuestran, según el estudio publicado en Journal of the American Medical Association (JAMA), que el joven faraón padecía paludismo y que ello influyó en su muerte. La investigación arroja también información sobre las relaciones de parentesco de Tutankamón, algo que, junto con las causas de su fallecimiento, forma parte de los grandes misterios de la historia del Antiguo Egipto.


Ancestry and pathology in king Tutankhamun's family es el título del artículo que firman 17 científicos encabezados -cómo no- por Hawass y que se adelanta a la presentación pública hoy de los resultados del estudio (habrá que ver cómo defiende las hipótesis más aventuradas el rais de la egiptología). La imagen que se desprende del dorado Tutankamón es la de un joven realmente hecho polvo que sufría múltiples dolencias parte de las cuales habrían conducido por acumulación "a un inflamatorio e inmuno-supresivo, y por tanto debilitador, síndrome". Un chico divino que necesitaba bastones (de los cuales se hallaron hasta 130 en su ajuar) para caminar a causa de "la necrosis de los huesos, a menudo dolorosa, causada por la enfermedad de Köhler", que se ha detectado en la momia. Añádase oligodactilia (hipofalangismo) en el pie derecho y pie deforme en el izquierdo.


Según el estudio, una repentina fractura de la pierna, posiblemente causada por una caída (que ya se halló en el escaneado hace unos años de la momia), habría llevado a que la vida de Tutankamón peligrara cuando se produjo una infección por malaria. Determinados productos de uso médico hallados en la tumba apoyarían este diagnóstico. Enfin, no es raro que el chico se cayera con esos pies...


Más allá del asunto de la muerte, los científicos creen haber aclarado quiénes eran los ancestros de Tutankamón. Los análisis de ADN señalan a Yuya y Tuya, pareja cuyas momias están hace tiempo identificadas, como bisabuelos del chico; a Amenofis III, también identificado, como el abuelo, y a la momia de la "dama anciana" denominada oficialmente KV35EL (seguramente la reina Tiye) y hallada en la tumba 35 del Valle de los Reyes, como la abuela.

Más complicado es el tema de los padres. Papá de Tut sería, según los análisis de parentesco, la polémica momia hallada en la controvertida tumba 55 del Valle de los Reyes y que algunos han identificado como la de Akenatón y otros como la del enigmático faraón Smenkara, que sucedió a este (y que algunos han teorizado que pudo ser la propia Nefertiti convertida en rey a la muerte de su marido). Mientras que mamá sería KV35YL (cierto, no suena muy tierno), la otra momia femenina hallada en la tumba 35 junto a KV35L (y un tercer personaje, un chico, que vamos a obviar para no seguir liándola). ¿Y quién se esconde tras la denominación KV35YL? La estudiosa Joann Fletcher la identificó en 2003 con Nefertiti, aunque los especialistas consideran que las evidencias no son suficientes. Sin duda es una reina o princesa de la XVIII Dinastía y es probable que hoy Hawass se saque un conejo de la chistera y revele de quién, en su opinión, se trata. 

Quizá de una hija de Akenatón, con lo cual, tendríamos un hermoso caso de incesto y Tutankamón sería hijo de su padre y su propia hermana (recuérdese que se casó con otra -medio- hermana, Ankesenamón, que sería acaso además, oh, Dios, su tía; algunos la han identificado con una de las dos damas anónimas de KV21). Es cierto que Akenatón y Nefertiti tenían hijas creciditas y que Tut parece haber sido más jovencito.
Hasta ahora, la teoría más aceptada era que Tutankamón era hijo de Akenatón y una esposa secundaria, Kiya, cuyo momia no ha sido identificada. De hecho, durante un tiempo, mientras se excavaba, se abrigó la esperanza de que la última tumba descubierta hasta ahora en el Valle de los Reyes, KV63, en 2006, fuera la suya (en realidad no había nadie dentro, sólo ataúdes vacíos).

Parece que Hawass también anunciará hoy evidencias arqueológicas que probarían que Akenatón es realmente la momia de la tumba 55 (a cuyo precioso ataúd momiforme se le arrancó la cara y los cartuchos con el nombre de realeza). Todo este lío tiene, por supuesto, su explicación: el final de la XVIII Dinastía vio las convulsiones de la herejía amarniana de Akenatón, un cambio religioso radical que provocó lo que parece haber sido un verdadero cataclismo espiritual (y político) en Egipto. La vuelta a la ortodoxia llegó aparejada con una condena de Akenatón y Nefertiti, por el revuelo, y sus sepulcros y momias sufrieron de manera acorde.
Los análisis de ADN van a contribuir a arrojar luz pero hay demasiada incertidumbre -como ven- sobre la identidad de algunas de las momias de las que se han tomado muestras para que los resultados sean todo lo concluyentes que se desearía. Así que, las sombras se mueven, pero...

Fuente: El País
Texto: Jacinto Anton

martes, 29 de diciembre de 2009

En busca del ejército perdido

Arqueólogos italianos afirman haber hallado las tropas de Cambises II sepultadas en el Sáhara hace 25 siglos - Egipto denuncia que el equipo no tiene permisos

Ni arcas perdidas, ni tumbas de faraones, ni ciudades sumergidas, ni ejércitos de terracota. El mayor espectáculo arqueológico de la antigüedad, que quizá yace en algún lugar del gran desierto de Egipto, es un ejército de verdad, compuesto según diversas fuentes por 50.000 hombres, enterrado enterito hace 25 siglos por una tormenta de arena que se lo tragó -soldados, camellos, caballos, armas, estandartes y pertrechos- sin dejar ni rastro. Era el ejército enviado en el 525 antes de Cristo por el rey persa Cambises II -los persas dominaban a la sazón Egipto- para sojuzgar a los amonios, los habitantes del remoto oasis de Siwa, sede de uno de los más célebres oráculos del mundo antiguo (el que dos siglos después designaría a Alejandro Magno hijo del dios Amón y legitimaría sus conquistas). La expedición punitiva persa nunca llegó y nadie regresó.


Cambises II

Desde la misteriosa desaparición de la enorme tropa, atestiguada por el historiador Heródoto (aunque algunos estudiosos consideran el asunto una leyenda), han sido numerosos los intentos de exploradores -entre ellos el conde Almásy, el romántico protagonista de El paciente inglés-, aventureros y arqueólogos por encontrar ese ejército perdido. Hallarlo, con el inimaginablemente rico tesoro de sus pertenencias, pues puede suponerse que quedaron enterrados todos con lo puesto, constituiría uno de los descubrimientos más sensacionales de la historia.

Estos días, un polémico equipo científico italiano, encabezado por los hermanos gemelos Angelo y Alfredo Castiglioni, ha levantado una gran polvareda -y valga la imagen- al anunciar el descubrimiento de lo que consideran son restos del ejército de Cambises. Dichos hallazgos, que consisten, según los descubridores, en un surtido de objetos pequeños -puntas de flecha, una daga de bronce, un brazalete de plata, un pendiente- pero de incontestable factura aqueménida (la dinastía persa a la que pertenecía Cambises), han sido realizados, sostienen, en diferentes campañas a lo largo de 13 años de intensa búsqueda.

Los Castiglioni y su equipo, del que forma parte el controvertido geólogo egipcio Ali Barakat, opinan que el ejército, que según Heródoto (Historia, III) partió de Tebas, no siguió el itinerario lógico, tomando la ruta de los oasis y hacia el norte directamente, sino que, para sorprender a los amonios, se internó profundamente en el oeste hasta la meseta del Gilf Kebir para sólo entonces ascender y eventualmente enterrarse, como todo el mundo supone, en algún lugar del Gran Mar de Arena, el pavoroso desierto en cuyo borde septentrional está Siwa. Parte del material encontrado estaría en un refugio natural en el que los soldados habrían tratado de protegerse de la tormenta de arena.


Grabado del ejército Cambises II

Los investigadores aseguran haber hallado asimismo en lo que creen fue la ruta del ejército acumulaciones de vasijas que han podido datar por termoluminiscencia hacia el 500 a. C. También, gracias a viejas historias beduinas, han dado con un "valle de huesos", sembrado de numerosos esqueletos blanqueados por el sol, entre los que habrían aparecido puntas de flechas persas y un bocado de caballo.

Todo el relato, del que han dado buena cuenta, entre otros, medios italianos y el canal Discovery, hace arquear las cejas. El poderoso Zahi Hawass, jefe de la arqueología egipcia y recién nombrado viceministro de Cultura, ha calificado el hallazgo de "infundado y engañoso", puesto en tela de juicio la profesionalidad de los gemelos y anunciado que éstos carecen de permiso de excavación. Aparte de lo feo y sospechoso que es el que los italianos hayan estado trabajando sin las autorizaciones precisas, todo invita a ser muy cautos con el asunto. El egipcio Barakat habría encontrado los objetos ya en 1996 en Wadi Mastour (el Valle Oculto), cerca del oasis de Bahrein, en el curso de una expedición geológica que buscaba meteoritos.

Los indicios son muy pocos, cuestionables, y el hallazgo de material persa -si ése es realmente el caso- no prueba por sí sólo su pertenencia al ejército perdido: los persas dominaron Egipto más de un siglo y realizaron diferentes expediciones hacia el oeste. Los huesos pueden atribuirse a cualquier tragedia más o menos reciente, como la represión italiana de los senoussi en los años 30 que empujó a poblaciones enteras a morir de sed al desierto. Eso sin contar con que Heródoto no es una fuente muy fiable. El hecho de que un ejército persa entero se perdiera es raro: las tropas de Cambises tenían experiencia en el medio pues habían llegado a Egipto atravesando los desiertos árabes y contaban con contingentes de pueblos nómadas. Acaso los guías, quizá garamantes, no eran muy fiables o los engañaron -Cambises no era muy popular: ultrajó la momia de Amasis y apuñaló con su propia mano al sagrado buey Apis-. Tampoco se entiende que el ejército no partiera desde el Delta dado que el acceso a Siwa desde allí es mucho más seguro.

El gran saharista Theodore Monod menciona una caravana de 2.000 personas enterrada al completo en el desierto en 1805. Sin duda, el Gran Mar de Arena es peligrosísimo y en él el qibli, el temible viento caliente del sur, puede soplar inmisericorde durante días. Heródoto escribe: "Un viento del sur sumamente violento se desató sobre los persas mientras tomaban el almuerzo y arrastrando torbellinos de arena los sepultó". El Almásy real, que toda su vida estuvo obsesionado con la búsqueda del ejército de Cambises (de hecho, por eso se alistó en el Afrika Korps de Rommel y no por llegar hasta la ficticia Katherine Clifton de El paciente inglés), estuvo a punto de palmarla en ese océano de dunas de 600 kilómetros de largo en abril de 1935 con su colega Von der Esch, tres sudaneses y dos coches; les castigó un qibli inusual de ¡nueve días!, pero logró llegar a Siwa. "¿Quién sabe en qué punto nos hemos abierto paso sobre la tumba de arena del ejército persa?", escribió.

No es la primera vez que se encuentran restos que pudieran estar relacionados con la infausta tropa de Cambises (a cuya búsqueda ha dedicado una emocionante novela Paul Sussman): en 2000 un equipo geológico de la universidad de Helwan que hacía prospecciones petrolíferas en el desierto halló restos humanos, fragmentos de objetos metálicos que parecían armas y tejidos atribuibles al ejército persa.

Fuente: El Pais
Texto: Jacinto Antón

jueves, 27 de agosto de 2009

Holanda devuelve a Ghana la cabeza de un rey decapitado hace 171 años




Badu Bonsu II, rey de Ghana en el siglo XIX, por fin podrá descansar en paz. O por lo menos su cabeza, la única parte del cuerpo que se conserva del jefe africano decapitado por un general holandés en 1838. La cabeza ha sido devuelta a su país de origen tras pasar 171 años en un bote de formol en Holanda. Su historia recuerda a la del negre de Banyoles, el guerrero africano disecado del Museo Darder de Historia Natural, que tras casi dos siglos fue devuelto a Botsuana para ser enterrado.


La cabeza de Badu Bonsu II nunca fue mostrada al público, sino que pasó años olvidada en un armario del Centro Médico Universitario de Leiden (Holanda), donde se conserva una colección de anatomía. Durante décadas nadie reparó en ella hasta que el escritor holandés Arthur Japin la descubrió por casualidad hace cuatro años, cuando investigaba para una novela histórica sobre dos princesas ghanesas. El hallazgo dejó tan perplejo a Japin que decidió indagar sobre su origen.


La historia se remonta a los años de colonización africana. Los holandeses se habían instalado en Ghana –entonces Costa de Oro– para explotar las minas de oro y comerciar con esclavos. En aquella época el rey Badu Bonsu II tuvo una disputa con dos emisarios holandeses y los hizo decapitar. Las dos cabezas acabaron colgadas de su trono, un acto que levantó la ira de los Países Bajos. Los holandeses aplicaron a rajatabla le ley del talión: organizaron una expedición cuya única misión era asesinar a Badu Bonsu II. Lo ahorcaron, lo decapitaron y se llevaron de vuelta a Holanda la cabeza en un bote con formol.




Lo que nadie sabe con certeza, según han admitido las mismas autoridades holandesas, es como llegó al Centro Médico Universitario de Leiden. Tampoco se ha podido ver la cabeza, porque la institución universitaria no ha hecho pública ninguna fotografía por respeto al difunto, pero el escritor ha descrito que tiene una "pequeña barba" y los ojos están cerrados, "como si durmiera". Japin alertó del hallazgo a la embajada de Ghana en La Haya y el país pidió oficialmente la devolución de la testa. El jueves se celebró en La Haya una ceremonia para escenificar su entrega a los descendientes de Badu Bonsu II, en la cual el Gobierno de los Países Bajos se disculpó por haberla tenido durante tantos años. El ministro de Exteriores holandés, Maxime Verhagen, también pidió disculpas por el comercio de esclavos que practicó su país durante tres siglos en Ghana. Miembros de la tribu Ahanta, indignados por la historia del que fue su rey, viajaron a La Haya para participar en la ceremonia y llevarse la cabeza a Ghana. Quieren enterrar con todos los honores al jefe africano. Y quizás también restituirle la dignidad que perdió encerrado en el armario de un centro universitario.


Texto: Laia Florés


sábado, 21 de febrero de 2009

Bioko, la isla bella

Bioko es una isla perfecta para visitar, se encuentra en el Golfo de Guinea, y tiene una historia increible desde que los cartagineses la visitaran en el Siglo VI a. C hasta nuestros días. Los Bubis fueron los primeros moradores de esta isla, hasta que a finales del Siglo XV llegó el conquistador portugués Fernando Poo, con ímpetu de aventura y sed de naturaleza.
Deslumbrado por las cascadas, la selva tropical y las laderas de un volcán dormido, bautizó a la isla como Formosa la Bella.


Después fueron los españoles, los ingleses, y finalmente, los guineanos los que se hicieron con las riendas de la isla a fines del Siglo XX, con su independencia en octubre de 1968. El nombre de Bioko de esta isla se le puso allá por el Siglo XX, cuando se alcanzó la independencia. Las principales ciudades de la Isla, además de Malabo, la capital, son Luba y Riaba. La Guinea Ecuatorial moderna surge en 1926, cuando España fusiona todas sus colonias en el Golfo de Guinea creando la llamada Colonia de la Guinea Española y desarrollando grandes plantaciones de cacao en la isla de Bioko con miles de trabajadores nigerianos importados como braceros.
Foto: Mercado indígena

Fuera de lo común, ese pedazo de tierra flotando situada entre Camerún y Gabón, cuenta con 2.000 kilómetros cuadrados de extensión, una población de 140.000 habitantes y representa sólo una parte de Guinea Ecuatorial, a pesar de que es en esta isla donde se sitúa la capital del país, Malabo. Los numerosos volcanes a lo largo de la línea del Camerún propiciaron el nacimiento de las islas del Golfo de Guinea. Específicamente en Bioko, territorio de Guinea Ecuatorial, reposan sin ruido tres de ellos que han adquirido la forma de montañas con cráteres abatidos.
Foto: Finca de cacao

Altas montañas, cascadas, hospitalarias tribus, melancólicos estuarios, hermosas islas, solitarias playasesperan ser descubiertas por los sorprendidos ojos del viajero que anhela recuperar la naturaleza y tranquilidad perdida. La Isla se caracteriza por poseer un clima ecuatorial de tendencia boreal, con dos estaciones. La estación seca boreal se extiende de diciembre a febrero, con precipitaciones inferiores a 50 mm/mes. La estación de lluvias dura meses, de los cuales 8 cuentan con precipitaciones superiores a 100 mm/mes.

Las vertientes del sur, expuestas al monzón reciben precipitaciones todo el año, las cuales oscilan entre los 4.000 y los 10.000 mm/año. En cambio, las zonas bajas, protegidas del monzón, tienen una pluviosidad media anual comprendida entre los 2.000 y los 2.500 mm. La temperatura media anual en la Ciudad de Malabo es de 24 ºC.

Fotos: Monte Alen y Cascadas de Moka

La isla de Bioko se ha convertido en un importante centro de la conservación global de la biodiversidad, gracias en parte a su localización en el golfo de Guinea veinte millas de la costa de Africa Occidental, una existencia insular que permitió que sus monos en peligro y la otra fauna prosperaran en abundancia relativa. Al ser una de las áreas más importantes biológicamente en toda el África, el gobierno de Guinea Ecuatorial ha guardado más del 17% de las tierras del país para conservación de la vida silvestre.

Sobre sus pobladores se sabe que grupos de pigmeos y después poblaciones de bubis se establecieron en la isla de Bioko hacia el siglo V, procedentes de Camerún y pertencientes al grupo Bantú. Los Bubis se establecieron en las zonas altas de la isla para poder divisar la presencia de posibles enemigos. El poblado bubi estaba formado por unas veinte o treinta familias y se contituía por la agrupación de chozas, separadas unas de otras. Estas chozas (wetchá) se agrupaban por familias separadas o se separaban mediante unos setos o troncos de lecho. Los Bubi vivían de la caza con trampas, redes o perros.

Foto: Miembros de la tribu Bubi

Actualmente esta etnia constituye solo el 6,5% de la población total de Guinea Ecuatorial.


Si quieres saber más:
Nacimiento y muerte de la escritura Bubi

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