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martes, 22 de septiembre de 2015

El 'Terminator' del Congo se declara no culpable de crímenes de guerra y contra la humanidad

Bosco Ntaganda, el exlíder congolés apodado "Terminator" y acusado de crímenes de guerra y ataques contra la humanidad presuntamente cometidos en la República Democrática del Congo (RDC) entre el 2002 y el 2003, se ha declarado este miércoles "no culpable" ante los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI).

"Me declaro no culpable de todos los cargos que se me acusan", ha señalado el exlíder guerrillero Bosco Ntaganda, después de la lectura de los cargos en la primera jornada del juicio contra él en La Haya.

El proceso contra Ntaganda comenzó con la lectura de la cronología de los hechos por el juez Robert Fremr, desde que en el 2006 la corte dictara su orden de detención contra el que fuera jefe adjunto del Estado Mayor General de las denominadas Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo. El exlíder de las milicias rebeldes compareció más delgado que en las últimas imágenes difundidas tras su traslado a La Haya en el 2013.

Su consejero legal, Stéphane Bourgon, ya había explicado este martes en una rueda de prensa que el acusado había perdido peso, si bien confirmó que se encuentra "con buena salud".

RUANDÉS DE LA ETNIA TUTSI

Tras los alegatos iniciales que durarán hasta el próximo viernes, a partir del 15 de septiembre empezarán los testimonios y careos.

Ntaganda, que aunque tiene la nacionalidad congoleña es ruandés de la etnia tutsi de nacimiento, se enfrenta a trece cargos de crímenes de guerra y otros cinco contra la humanidad presuntamente perpetrados en la región de Ituri (al noreste de la República Democrática de Congo).

Se trata de los cargos de asesinato e intento de asesinato, ataque a civiles, violación, esclavitud sexual de civiles, pillaje, desplazamiento de civiles, ataque a objetos protegidos, destrucción de la propiedad del enemigo y violación y esclavitud sexual.

También se le acusa del alistamiento y reclutamiento de niños soldados menores de 15 años y de utilizarlos para participar activamente en hostilidades, de persecución y de transferencia forzosa de la población entre el 1 de septiembre del 2002 y finales de septiembre del 2003 en Ituri.

Fuente: El Periodico Internacional

miércoles, 4 de marzo de 2015

La Unicef denuncia el secuestro de centenares de niños en Sudán del Sur por un grupo paramilitar

Centenares de niños fueron secuestrados hace dos semanas por un grupo paramilitar en Sudán del Sur supuestamente vinculado con el ejército del país, dijo el sábado el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). 


De acuerdo a un informe "más de 1.000" hombres y niños fueron enrolados a la fuerza Previamente, UNICEF había dicho que 89 menores, algunos de 13 años, fueron reclutados a la fuerza por un grupo armado a mediados de febrero cerca de la localidad de Malakal, capital del estado de Alto Nilo. La agencia dijo que los menores fueron secuestrados cuando hacían exámenes durante una operación de reclutamiento dirigida al parecer principalmente contra adultos en la zona conocida como Wau Shilluk.

UNICEF dijo en un comunicado que ahora "está seguro de que el grupo armado que secuestró a los menores... está alineado con el ejército de Sudan del Sur". El grupo lo encabeza Johnson Oloni, un general que alguna vez combatió al gobierno pero que se unió en 2013 al ejército nacional. Oloni tiene ahora el rango de general de división en el ejército de Sudán del Sur después de la integración de su milicia, según el brigadier Malaak Ayuen, funcionario militar del país a cargo de información y relaciones públicas.

El presidente Salva Kiir solicitó a Oloni que se presentara en Juba, capital de Sudán del Sur, para examinar las acusaciones sobre los secuestros, afirmó. El año pasado, 12.000 menores fueron utilizados como soldados por el ejército. El gobierno de Sudán del Sur condenó los secuestros y afirmó que está en marcha una investigación. De acuerdo con un informe semanal sobre asuntos humanitarios en Sudán del Sur difundido el viernes en la noche, "más de 1.000" hombres y niños fueron enrolados a la fuerza mediante la operación de reclutamiento en Wau Shilluk. El año pasado, 12.000 menores fueron utilizados como soldados por el ejército y grupos armados en diversas partes en Sudán del Sur, según el UNICEF.

Fuente: 20 Minutos


domingo, 12 de octubre de 2014

Amnistía critica condición de niños presos en Malí

Los menores acusados de pertenecer a milicias armadas en Malí y de participar en disturbios son encarcelados y permanecen detenidos junto con adultos, denunció un grupo internacional defensor de los derechos humanos.

En un breve reporte Amnistía Internacional indicó que el encarcelamiento de niños con adultos, frecuentemente sin permitir el acceso a abogados o sus familiares, viola las leyes internacionales.

Los investigadores que visitaron el país de África Occidental en junio pasado hablaron con siete detenidos que sospechan son menores de edad. El grupo señaló que por mucho tiempo les ha preocupado que los niños reclutados por grupos militantes en Malí no reciben oportunidades para rehabilitarse y están siendo encarcelados junto con adultos.

"Los niños han sufrido a lo largo de este conflicto", dijo Gaetan Mootoo, investigador para Amnistía Internacional en África Occidental. "Varios de ellos de apenas 16 años han sido reclutados como niños soldados, y aquellos acusados de ser integrantes de grupos armados están siendo detenidos junto con adultos sin acceso a sus familias o asesoría legal".


El norte de Malí cayó bajo el control de separatistas y extremistas entonces vinculados con la red al-Qaida luego de un golpe militar en 2012. Una intervención encabezada por Francia el año pasado causó la dispersión de los extremistas, pero algunos siguen sembrando violencia en la región norte.

Amnistía Internacional ha exhortado a las tropas malienses y al ejército francés, que sigue colaborando en operaciones en Malí, a verificar la edad de quienes detienen. También pidió al gobierno de Malí que se asegure de que ningún menor se encuentra encarcelado.

Amnistía agregó que el Ministerio de Justicia dijo que atendería las acusaciones. Después de la visita de los investigadores, cuatro menores de edad han sido liberados, pero el grupo subrayó que aún hay más detenidos.

El reporte criticó además las condiciones de todos los encarcelados y documentó la muerte de dos reos, que, de acuerdo con Amnistía, no recibieron la atención médica adecuada.

Amnistía dijo que el Ministerio de Justicia reconoció que las condiciones de encarcelamiento son "infrahumanas" pero que se construye una nueva prisión.

FUENTE: EL NUEVO HERALD

jueves, 15 de agosto de 2013

Niños sin infancia en los países africanos

Más de dos décadas después de la teórica adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, la utilización de menores con fines bélicos continúa siendo una realidad. ¿El último en demostrar su falta de compromiso moral? República Democrática del Congo, donde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denuncia que cerca de 2.000 niños están siendo utilizados como soldados en el conflicto al Este del país.

Niño soldado en Liberia en 2006

«Los responsables deben ser identificados, detenidos y procesados en el menor tiempo posible», reconoce Barbara Bentein, representante de Unicef en la región.

En la actualidad se estima que al menos 300.000 niños -menores de 18 años- son utilizados en cerca de 20 enfrentamientos globales. En este sentido, la organización Child Soldiers International señala al continente africano como el punto más crítico. Solo entre enero de 2010 y junio de 2012, miles de jóvenes intervinieron en crisis armadas como las de República Centroafricana, Costa de Marfil, Chad, Congo, Libia, Ruanda, Somalia y Sudán (norte y sur).

Menores de 9 años
Sirva de muestra el caso somalí. A finales de 2011, Unicef aseguraba que en ese año cerca de 600 menores fueron reclutados por las diferentes facciones armadas que combatían (y combaten) en el país.

Sin embargo, esta infamia moral no se limita tan solo a los rebeldes islamistas de Al Shabab. Doce meses antes, la representante del secretario general de la ONU para los Niños en Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, advertía de que el Gobierno somalí estaría captando para sus filas a decenas de menores soldado, algunos de tan sólo nueve años.

De igual modo, Coomaraswamy aseguró sentirse «muy decepcionada» por la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de seguir prestando apoyo financiero al Gobierno de, por entonces, Sharif Sheikh Ahmed, pese a su más que palpable violación de derechos humanos.

Aunque los motivos parecen obvios. En la actualidad, tanto EE.UU. como Somalia y Sudán del Sur son los únicos países del mundo que se mantienen sin ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Un texto que impide la participación de menores en conflicto así como su tráfico.

Mientras, la sangría educativa continua. Entonces, la organización Global Campaign for Education, reconocía que el índice de escolaridad de Somalia era de tan sólo el 10% y su analfabetismo del 70%; lo que convertía al país africano en el «peor lugar del mundo para los menores en edad colegial».

Así que ante la ausencia de escuelas, no es extraño que el conflicto continúe retroalimentándose.

Texto: Eduardo S. Molano
Fuente: ABC
Foto: EPA

domingo, 7 de abril de 2013

Joven actor liberiano demanda al Unicef por 25 millones de dólares


Un joven actor liberiano anunció este jueves que demandará al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al que reclama 25 millones de dólares por haberlo presentado en un filme como un niño soldado de 13 años que mataba y mutilaba a sus víctimas.

Mike James, que hoy tiene 28 años, considera que tanto él como los otros actores fueron “estigmatizados de rebeldes, asesinos, caníbales y drogadictos” en Niños soldados, documental de ficción de 1997.

En una demanda presentada ante la Corte de Justicia de la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao), James indica que recibió 300 dólares de un equipo danés enviado por el Unicef para producir la cinta, que debía tener difusión restringida, pero fue ampliamente difundida en el mundo. Esa jurisdicción trata los litigios entre sus países miembros, así como sobre las violaciones a los derechos humanos. La oficina de Unicef en Liberia “ayudó y colaboró con el equipo danés para contratar jóvenes actores en escuelas y orfanatos”, comentó Mike James en la demanda.

El productor les aseguró que el filme sólo sería visto por donantes potenciales, pero se distribuyeron copias en África y otras partes del mundo, fue proyectado en salas de cine, videoclubes y en la televisión, declaró Syrenus Cephas, abogado de James. “El demandante y los otros actores fueron reconocidos fácilmente y estigmatizados como rebeldes, asesinos, caníbales, drogadictos y prostituidos”, se indica en la demanda. “Esta estigmatización es aún más perjudicial para él, ya que no sólo se le mostró ‘matando’ a su hermano en la película, sino que los productores lo persuadieron de que utilizara su propio nombre y no un seudónimo”, añade.

La cinta de cuatro minutos se vende a 100 o 200 dólares, según la página de Internet de Unicef, organismo en el que no se pudo localizar a nadie este jueves para comentar las acusaciones.

Mike James, contactado por Afp en Estados Unidos, donde vive, se dijo consternado al enterarse de que la copia del filme se vendía a 200 dólares. “No recibí ni un centavo de los millones que el Unicef amasó con la venta de esta película que destruyó mi vida”, dijo.

La guerra civil en Liberia, en la que numerosos niños soldados fueron enrolados por las milicias, dejó 250 mil muertos entre 1989 y 2003.

Fuente: La Jornada

sábado, 30 de marzo de 2013

El milagro de Phiona, la niña ajedrecista de Uganda


El ajedrez es un deporte barato, que no requiere materiales lujosos ni un vestuario específico, aunque a veces se impongan ciertas normas. Que en algunos lugares florezca un maestro es, sin embargo, un pequeño milagro. O no tan pequeño, porque ocurre aún menos a menudo que los oficiales. La joven Phiona Mutesi, de Uganda, es un ejemplo único de superación, después de vivir en unas condiciones penosas incluso para lo que se considera habitual en África.


En el libro «La princesa de Katwe», publicado en Estados Unidos, Tim Crothers hace un recuento de las fronteras que ha tenido que saltar esta joven para llegar a ser alguien. O para estar viva. «Phiona Mutesi es el último eslabón de los marginados», dice el autor. «Nacer africano es ser un marginado en el mundo. Nacer en Uganda es ser un marginado en África. Nacer en Katwe es ser un marginado en Uganda. Nacer niña es ser una marginada en Katwe».

Crothers no exagera. Al padre de Phiona se lo llevó el sida cuando ella tenía tres años. Después de perder a una hermana, dormía en la calle y era corresponsable de alimentar a su familia. Ella misma llegó a asomarse tanto a la muerte que con ocho años llegaron a ponerle la mortaja para enterrarla, pero Phiona se escapó de las garras de la malaria y demostró tener un talento especial para el ajedrez. Hasta hace poco, confesaba a la CNN, no se consideraba una persona desgraciada: «Pensaba que todo el mundo llevaba la misma vida que yo». Mutesi cree que tiene 15 o 16 años, aunque en su ficha de la FIDE le han puesto 1993 como año de nacimiento.

Si el ajedrez tiene rostro, para Phiona tendría el de Robert Katende, un misionero con otra gran historia detrás, director regional de una organización cristiana que intenta recuperar a los niños más desfavorecidos a través del deporte. Después de rescatarse a sí mismo gracias al fútbol, Katende impulsó un programa de ajedrez, la tabla de salvación a la que un día se agarró una niña sucia y desvalida, una de tantas. La pequeña Phiona buscaba algo de comida para su hermano. Katende le ofreció un cuenco con avena y unas clases de ajedrez, como a todo el mundo, y le descubrió un mundo nuevo y prometedor.  

Aparte de distraer el hambre, el tablero demostró ser un arma magnífica. «Te enseña a evaluar, a tomar decisiones, hacer pronósticos, resistir y a no darte por vencido», explica Katende. «La disciplina, la paciencia... todo se puede conseguir en el juego». Después de largas caminatas diarias de cinco o seis kilómetros para recibir más clases (mal vistas por los hombres de su pueblo, que consideraban el ajedrez un juego de blancos), Phiona Mutesi tardó un año en aprender los secretos de aquel bendito juego, según ha contado. 

Con 11 años ganó el campeonato juvenil de su país. Poco después pudo salir por primera vez de Uganda para ir a un torneo en Sudán. Supo lo que era volar en avión y dormir en una habitación de hotel. Al volver a su casa, las preguntas no eran sobre la competición o su elección de aperturas, por supuesto. ¿Has montado en el pájaro plateado? ¿Por qué has vuelto? Ella, a su vez, lo primero que quiso saber es si tenían suficiente comida para el desayuno.

En 2010 participó en la Olimpiada de Khanty-Mansisyk (Siberia), donde conoció el hielo. El año pasado repitió en Estambul, donde se convirtió en la primera africana que lograba un título de la FIDE. Le queda un largo trecho para ser una de las grandes, pero ha adquirido mucha experiencia y trae de fábrica la firme determinación de llegar a gran maestra.


En cualquier otro lugar, sus logros no habrían atraído a las cadenas de televisión, pero nadie negará que el caso de Phiona es especial. Hasta hace poco, no había oído hablar de Idi Amin, el nefasto dictador que durante casi una década dejó a Uganda incrustada en el culo de la civilización. Ahora sabe que Nueva York no le gusta porque hay demasiado ruido. Disney ya ha comprado los derechos para rodar la película de su vida.

Fuente: ABC

lunes, 25 de enero de 2010

Estado Crítico en Congo

Médicos Sin Fronteras (MSF) pone fin a una de las iniciativas más importantes para atender a las olvidadas víctimas del conflicto en el Congo.
Fue en diciembre de 2008 cuando MSF se lanzó "Estado: Crítico", una página web destinada a sacar del olvido y del silencio a las víctimas de los conflictos armados de la República Democrática de Congo.

Foto: Sebastiao Salgado

 Médicos Sin Fronteras es una de las pocas organizaciones humanitarias que todavía trabaja en las regiones más violentas de los Kivus y Haut y Bas-Uélé. Ha sido a través de vídeos, fotografías, blogs y testimonios directos que MSF que ha escuchado el sufrimiento de miles de congoleños.

Foto: Dominic Nahr / Oeil Public

Tras estos doce meses de trabajo, el proyecto llegará a su fin con un monográfico titulado "Heridas", en el cual MSF apuesta por recordar al mundo que el sufrimiento de la población congoleña continúa y que el conflicto no ha terminado aún.

Miles de personas del este de Congo siguen siendo agredidas, violadas y expoliadas; siguen huyendo para salvarse; siguen perdiendo a sus seres queridos y siguen temiendo por sus propias vidas. Las diversas guerras, insurgencias terroristas y la escasez mantienen en jaque al país desde hace 15 años en continuas violaciones de los derechos humanos a la población congoleña.

Foto: Kate Holt


Mediante crudos testimonios de mujeres y hombres muy jóvenes (no hay que olvidar que la edad media del país es de 16'4 años) y de niños - cuyos nombres han sido cambiados para protegerles -, la ONG ha querido presentar los datos que mejor relatan la realidad: las vivencias del horror. Además, mediante su iniciativa «Estado: Crítico» han llevado a cabo toda una labor de documentación y divulgación del problema, tan terriblemente silenciado y relegado a «problema olvidado», de manera que personas de todo el mundo puedan enviar su apoyo a la población congoleña y denunciar esta situación en su país. Además ha querido recordar que, a pesar de que el informe «Heridas» cerrará el seguimiento de «Estado: Crítico» no dejarán de abastecer con equipos móviles de médicos y psicólogos a la República Democráctica del Congo para ayudar a sus habitantes además de proclamarse una de las pocas organizaciones que se encuentran en las zonas peligrosas del conflicto prestando auxilio a sus víctimas.

Muchos no saben por qué han vivido lo que han vivido: no se explican por qué han sido obligados a matar, a ver morir. Otros conocen la gravedad de la situación o al menos, saben que tienen que huir y buscan cierta estabilidad en medio del caos. Todas estas historias han sido recogidas por MSF y puestas en imágenes y palabras.


lunes, 21 de diciembre de 2009

La infancia muere en la guerra

Según un informe de UNICEF, se estima que existen 300.000 menores de 18 años involucrados en más de 30 conflictos armados en todo el mundo. Estos niños y niñas no solamente actúan como combatientes, sino que también son usados como mensajeros, cocineros y esclavos sexuales. Es por ello, que a partir del Protocolo Opcional a la Convención sobre los Derechos del Niño, se ha matizado el término "niños soldados" por el de "niños involucrados en los conflictos armados".

Algunos son reclutados por la fuerza, separados de sus familias y llevados a vivir en zonas de combate, y otros se incorporan "voluntariamente" a causa de la pobreza extrema, ya que se les promete la provisión de comida y algunas comodidades de vida mínimas.





Al puntualizar quiénes son los que utilizan en mayor medida a los niños, la Coalición mundial contra la utilización de niños soldados estima que en su más alto porcentaje son los grupos armados no estatales en países como Chad, BurundiGuinea, Congo, Afganistán, Irak, Irán, Somalia, Myanmar, Sudan, Yemen, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Sri Lanka y Filipinas. En Colombia se estima que existen 11.000 niños involucrados, que forman parte mayoritariamente de las FARC y el ELN.

Desde las organizaciones internacionales se han reforzado los mecanismos normativos, mediante la búsqueda de adhesiones a los tratados que protegen a los niños del reclutamiento y uso como soldados. Paralelamente, existen programas de desarme y desmovilización. Sin embargo estas medidas no han sido exitosas ya que no hay esfuerzos internacionales formales para detener este fenómeno y aún la reinserción postconflicto de estos niños en la sociedad es una tarea muy compleja.

Entrenados en hábitos violentos y tácticas de guerra de guerrillas, estos menores no solamente son víctimas del conflicto, sino que a la vez se vuelven victimarios de sus compatriotas y hasta de sus familiares. Se vuelven así protagonistas de lo que a su edad solamente es concebible en un tablero de juego, enterrando para siempre su infancia.

Fuente: Clarin

sábado, 29 de agosto de 2009

Uma Thurman, una monja en Uganda


Uma Thurman interpretará a una monja misionera en la película independiente "Girl Soldier", producida por Caspian Pictures y dirigida pr Will Raee.

“Girl Soldier” narrará hechos reales: en 1996 un grupo de rebeldes secuestraron en Uganda a 110 alumnas de un internado. El objetivo: convertirlas en esclavas sexuales o niñas soldado. Una de las profesoras, la hermana Caroline (el personaje que interpretará Thurman), persiguió a los guerrilleros hasta su campamento y logró finalmente que fueran liberadas la mayoría de las niñas.

Posteriormente, la valiente misionera lideró un movimiento en el que implicó a la ONU, al gobierno ugandés y al Papa para luchar contra el uso de niños en los conflictos civiles africanos.
“Esta es una película que tenía que hacerse. No hace falta que recuerde que la explotación de los niños soldados es prácticamente ignorada por los grandes medios de comunicación occidentales”, dijo Thurman (Gattaca, Pulp Fiction, Kill Bill, Mi super ex-novia, Marido por accidente, La vida ante sus ojos) en recientes declaraciones.

El guión de “Girl Soldier“, basado en el libro “Stolen Angels”, es de Stephanie Pinola y Karen Croner.

sábado, 27 de junio de 2009

Traumatizados niños soldado regresan a sus hogares en Congo



Algunos se golpean la cabeza contra la pared hasta que los médicos les inyectan tranquilizantes. Otros permanecen mudos días enteros, con sus ojos moviéndose en todas direcciones, como si fuesen animales aterrorizados.

En semanas recientes, centenares de niños soldados, que peleaban drogados y cometieron toda clase de atrocidades en la guerra del Congo, han retornado a sus hogares, en ocasiones, a las mismas poblaciones donde mataron civiles y saquearon sus propiedades.

Algunos han sido obligados a abandonar sus hogares, amenazados por sobrevivientes de las matanzas. En otras ocasiones, sus propias familias no quieren saber nada de ellos.

Esos niños fueron secuestrados por rebeldes y usados como combatientes, trabajadores, maleteros o esclavos sexuales en una guerra que devastó durante años la parte oriental del Congo, rica en minerales.

Los niños soldados ayudaron en noviembre a asesinar a 150 civiles en una matanza que se prolongó durante dos días en Kiwanja, pero en enero el presidente Joseph Kabila invitó a soldados de la vecina Ruanda a ayudar a poner fin al conflicto.

El líder rebelde Laurent Nkunda fue detenido y sus milicianos integrados en el ejército. Esa circunstancia ha hecho que grupos de defensa de los niños, aprovechando la estabilidad relativa, intenten persuadir a milicianos y a rebeldes que dejen partir a aquellos combatientes menores de 18 años.

Por lo menos 478 niños, entre ellos 15 jovencitas, fueron desmovilizados en la parte oriental del Congo entre enero y febrero, informó la Unicef.

Despojados de sus uniformes, armas de fuego y machetes, muchos de esos menores mantienen su agresividad, fomentada durante años en los que fueron drogados y lanzados al combate. Algunos tienen cicatrices en sus brazos, pues sus jefes solían cortarles la piel con cuchillos a fin de frotar hierbas en ellas y convencerlos de que las balas rebotarían de sus cuerpos sin hacerles daño.

Los trabajadores de grupos de asistencia humanitaria dijeron a un periodista de The Associated Press que esos menores habían sido programados para mentir. Tanto milicianos como rebeldes les ordenaban que no revelaran su edad, sus nombres, de donde provenían y cómo habían sido reclutados.

Cuatro de los menores hablaron con el periodista de The Associated Press a condición de no revelar sus identidades y describieron cómo se unieron de buena gana al Frente de Resistencia Patriótica Mai-Mai un mes antes de la matanza de Kiwanja.
“Nuestra tierra fue invadida. Por lo tanto, nos vimos obligados a pelear. Decidimos ir y combatir juntos'', dijo uno de los menores.

Su amigo dijo que sus padres lo alentaron a que se uniera a los rebeldes. “Los niños fueron usados como carne de cañón. Algunos tenían apenas 10 años'', afirmó Joseph N. Giza, quien trabaja para el grupo congoleño Curar al Africa.

Los empleados de agencias de ayuda humanitaria tienen esperanzas de que los ex niños soldados puedan ser rehabilitados.

Desde 2004, más de 30,000 niños de diferentes partes del Congo han sido desmovilizados y reintegrados a sus hogares y a sus escuelas con ayuda de la Unicef, pero se estima que unos 3,500 menores siguen combatiendo en Congo.

En los meses finales de 2008, rebeldes leales al general desertor Nkunda capturaron grandes sectores del este del Congo, desalojando a soldados del gobierno y a milicianos. Nkunda, de la tribu tutsi, comenzó combatiendo a perpetradores del genocidio de Ruanda. En 1994, miembros de la tribu hutu masacraron a medio millón de tutsis en Ruanda y luego huyeron al este del Congo.

Civiles congoleños también formaron milicias y se alzaron en armas contra los rebeldes. Los políticos que financiaron esas milicias alentaron el reclutamiento de niños.
“En vez de defender al pueblo, el ejército comenzó a saquear y a violar, del mismo modo que los rebeldes. El pueblo se sintió absolutamente abandonado'', dijo Giza.

Un funcionario encargado de proteger a los ex niños soldados y quien pidió no ser identificado por temor a represalias, dijo que está ayudando a crear grupos comunitarios y a persuadirlos de aceptar a los niños combatientes, "pues éstos fueron manipulados por los adultos y no entienden qué estaban haciendo. Esos niños necesitan gran cantidad de amor y de atención'', añadió.

Sin embargo, decenas de menores que retornaron a sus hogares fueron amenazados de muerte.

Fidele Rutabagisha, director del grupo congoleño Curar al Africa, dijo que desde el 20 de enero la organización ha logrado reunir a 360 niños con sus familiares, pero 35 han debido abandonar sus hogares, pues temen ser asesinados.

Entretanto, en Kiwanja, los ex niños soldados también se preocupan por su futuro. Uno, que es un apasionado de toda clase de máquinas, ha tenido suerte. La Federación de Niños Exploradores del Congo le ha encontrado un empleo como aprendiz de mecánico.

Otro dice que desea retornar a la escuela, pero su madre señala que carece del dinero necesario. La madre muestra su cabaña de adobe, con un techo que filtra agua y los repollos que vende para sobrevivir.

Faustin Lyabahinduka, un empleado de un grupo de asistencia humanitaria, dice que “debemos preocuparnos por lo que ocurrirá cuando esos niños tengan 20 años, pues lo que hemos cometido contra ellos hasta ahora es un genocidio intelectual''.

domingo, 14 de junio de 2009

86 países aún tienen niños soldado

Al menos 86 países aún reclutan a niños y niñas para sus ejércitos y para grupos paramilitares, pese a que algunos de esos Estados han firmado la Convención sobre los Derechos del Niño, según denuncia la Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas soldados y que ha difundido Amnistía Internacional.
"Los niños soldados son ideales porque no se quejan, no esperan que les paguen y si les dicen que maten, matan". De esta forma resumía un alto mando del Ejército Nacional de Chad las ventajas de reclutar, incluso por la fuerza, a menores de 18 años, a muchos de los cuales también se les usa como espías o para que participen de forma activa en hostilidades.

Según un informe difundido por Amnistía Internacional, el número de Estados que han ratificado la Convención de los Derechos del Niño ha ascendido desde 2004 de 77 a los 120 de la actualidad, pero eso no significa que la protección a la infancia sea efectiva. La Coalición para acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados recoge datos de países del primer mundo en el que esa práctica parecería inimaginable pero es real.

Es el caso del Reino Unido, que envió a menores de 18 años a Irak pese al riesgo de sufrir las consecuencias bélicas del derrocamiento de Sadam Hussein. Es también el caso de Alemania, "cuya utilización de menores soldados es evidente", y de Australia, Austria, Canadá, Estados Unidos, Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos. Sin embargo, la explotación militar de niños y ni las es especialmente grave en algunos países africanos y asiáticos, y eso pese a que desde finales de 2004, con el fin de algunos conflictos tribales en países subsaharianos, "decenas de miles de niños y niñas han sido liberados de ejércitos y grupos armados".

Las primeras medidas adoptadas para evitar ese salvaje maltrato a la infancia han llegado de la ONU y de la Corte Penal Internacional, que en 2007 presentó cargos por crímenes de guerra relacionados con el reclutamiento, el alistamiento y la participación activa de menores de 15 años en hostilidades contra miembros de grupos armados de la república democrática del Congo y de Uganda. Ese año, el Tribunal Especial para Sierra Leona declaró a cuatro personas culpables de cargos que incluían el reclutamiento y la utilización de menores durante la guerra civil que asoló ese país de la costa occidental africana.


El ´halal de sangre´

El informe de la Coalición recoge una entrevista con un líder religioso de Pattani, al sur de Tailandia, en la que explica que "cuando los grupos armados reclutan niños y jóvenes les hacen prestar juramento. Una vez que lo han hecho ya no se pueden echar atrás porque, si no, otros miembros los matarán. Es lo que llaman ´halal de sangre´ (homicidio sin culpa) porque castiga un acto de traición a la religión por un munafi". Es cierto que se ha reducido el reclutamiento de menores en lo que va de siglo, pero también lo es que algunos Estados como Myanmar, Chad, Israel, Uganda, Yemen, Sudán, República Democrática del Congo, Somalia o Yemen, no solo los reclutan o usan como espías y mensajeros de guerra, sino que insisten en exponerlos a los peligros psicológicos y físicos del combate.

En el caso de las niñas, formar parte de un ejército incluye la esclavitud sexual, las violaciones y otras formas de violencia sexual. Rescatar a un menor de la actividad militar o paramilitar en la que ha sido adiestrado no es fácil. Para ello se creó un programa de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) que ha logrado devolver a la vida civil desde 2004, aunque con importantes traumas psicológicos, a más de 500.000 menores, la mayoría varones.

Por contra, muchas niñas quedan excluidas de ese proceso de reintegración, tanto que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hizo una seria advertencia al respecto en su resolución 1460. En Liberia, cerca de 3.000 niñas fueron desmovilizadas, pero nada menos que 8.000 quedaron excluidas de ese proceso. En la República Democrática del Congo también se logró desmovilizar a otras 3.000 niñas, pero esa cifra se cree que es solo el 15 por ciento de las que participaron en la guerra civil de ese país. El informe concluye que la vigilancia y presión internacional debe ser más contundente y también que el camino por recorrer es aún muy largo.

Texto: Belén Molina

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