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lunes, 3 de octubre de 2016

Cinco leonas 'transexuales' en una reserva de Botsuana


Cinco leonas de la Reserva africana de Moremi, en Botsuana, a las que les ha crecido la melena, han empezado a mostrar comportamientos de leones macho, según ha publicado hace unos días 'New Science'. Incluso, según la publicación, hay una de ellas que ruge e intenta montar a las otras leonas hembras.
Los leones macho se distinguen claramente por su melena, que de hecho utilizan para atraer a las hembras, y rugen para proteger su territorio y/o llamar a los miembros de su manada. Las hembras, por su parte, carecen de melena (son pelonas) y no rugen.

Pero a veces, por causas que se desconocen, hay leonas a las que le crecen la melena e incluso muestran algún tipo de comportamiento de los machos. A pesar de ello, hasta la fecha no se había tenido conocimiento de un grupo tan nutrido de leonas que hayan tenido esas características; se sabía que existían, pero no demasiado cómo actuaban.

Fuente: El Periódico

martes, 7 de abril de 2015

África tendrá el radiotelescopio más potente del mundo

Sudáfrica y otros ocho países del continente construyen el mayor y más potente radiotelescopio, unas 50 veces más sensible y 10.000 veces más rápido que los actuales, que permitirá avanzar en el conocimiento de la formación de las galaxias y en la exploración de nuevos planetas.

Ese es el proyecto en el que trabajan ya nueve países africanos, que albergarán en su territorio las antenas receptoras -en forma de plato, algunas de ellas de unos 60 metros de diámetro- que compondrán la ambiciosa instalación. "En la provincia sudafricana del Cabo Septentrional tenemos unas 14.000 hectáreas donde se ubicará la mayoría de las antenas", anunció esta semana en Pretoria la ministra sudafricana de Ciencia y Tecnología, Naledi Pandor.

La ministra habló tras un encuentro con sus homólogos de Botsuana, Ghana, Kenia, Madagascar, Mauricio, Mozambique, Namibia y Zambia, que acordaron impulsar con dinero, infraestructuras y formación la parte africana del llamado Sky Kilometer Array (SKA). El proyecto se completa con otro grupo de antenas en conexión desde Australia.


Las 3.000 antenas o radiotelescopios, repartidas en 250 estaciones instaladas en territorio africano, funcionarán a la manera de una radio convencional y podrán recibir ondas del espacio exterior a millones de años luz. Estas ondas serán posteriormente procesadas por ordenadores de los centros del SKA, que las transformarán en imágenes para ser interpretadas por los científicos, entre cuyas tareas se encuentra la búsqueda de señales de vida extraterrestre.

Las obras arrancarán en dos años

La primera fase comenzará a construirse en 2017, pero sus responsables ya han levantado en el desierto sudafricano del Karoo parte de las 64 antenas del radiotelescopio MeerKAT, un proyecto precursor del SKA que se integrará en este sistema.

Esta sección del radiotelescopio debe concluir en 2020, cuando echará a andar la segunda fase, que incluye las estaciones repartidas en el resto de países africanos y se espera que acabe en 2024. La localización de las antenas en lugares desérticos de países africanos y Australia no es casual, explicaron a EFE fuentes del Gobierno sudafricano.

Los radiotelescopios funcionan mejor en lugares sin las interferencias de los teléfonos móviles u otras tecnologías utilizadas por la población, y las zonas elevadas y secas, con cielos despejados, facilitan la nitidez de la recepción de las ondas. Además de contribuir al desarrollo de la astronomía y de incluir a países africanos generalmente ajenos a la investigación científica, el SKA tendrá numerosas repercusiones positivas para las naciones que participen en él.

Los radiotelescopios funcionan mejor en lugares sin las interferencias de los teléfonos móviles u otras tecnologías. "En los primeros compases veremos un desarrollo del capital humano", según la ministra Pandor, que destaca el estímulo que el SKA ofrece a campos tradicionalmente descuidados en las universidades africanas como la astronomía, las matemáticas o la física.

Pandor, que aseguró que se necesitarán "miles" de científicos, subrayó además que el radiotelescopio requerirá la preparación de técnicos de nivel intermedio en escuelas profesionales, lo que puede ser un balón de oxígeno para unos países con altas tasas de paro juvenil.

Además, la creación en los países africanos del SKA de una red de recolección, estudio y difusión de los datos del radiotelescopio conllevará una mejora de las instituciones científicas existentes y al desarrollo de nuevos centros. "Junto con las antenas construiremos centros de investigación", dijo la viceministra de Ciencia y Tecnología de Mozambique, Leda Florinda Hugo, que destacó la importancia de estas infraestructuras para las tres zonas rurales en que serán levantadas.


El trabajo en el SKA ya ha propiciado acuerdos de instituciones investigadoras africanas con Google y con otras multinacionales tecnológicas como Intel o IBM, y algunos de los proyectos surgidos de esta colaboración han sido adoptados por la NASA.

Fuente: El Confidencial

lunes, 30 de abril de 2012

Los bosquimanos, entre arena, intereses y diamantes

Los bosquimanos, indígenas que habitan la región sur de África (Botswana) desde hace 70 mil años, luchan entre intereses de grandes empresas y contra la peor de la modernidad, la discriminación.


Hacia 1961 se creó la reserva de caza "Kalahari Central" en Botswana para proteger sus tierras ancestrales, sin embargo esta reserva, más grande que Suiza, está ubicada en la región más rica de diamantes del mundo.Ese, al parecer, es el problema.
Después de que se descubrieran diamantes en la reserva en los años ochenta, el Gobierno de Botsuana expulsó por la fuerza a los habitantes más antiguos del país. Entre 1997 y 2002, casi todos los bosquimanos fueron expulsados de sus hogares y trasladados a campos de reasentamiento.

“En 1997, 2002 y 2005 se realizaron tres grandes desalojos en los que se expulsó a casi todos los bosquimanos, por medio de amenazas y llevándoselos en camiones. Asimismo, durante estos desalojos, sus hogares fueron desmantelados, se cerraron la escuela y el centro de salud y se destruyó su suministro de agua”, relata Survival Internacional. Durante las expulsiones forzosas sus casas tradicionales fueron derribadas, sus clínicas y escuelas clausuradas y el pozo que habían usado hasta entonces destruído, derramando el agua en la arena. Arrancar por la fuerza a las personas de sus tierras, de sus hogares, mitos, rituales y recuerdos, es en realidad una vía rápida hacia la aniquilación de la autoestima y el colapso de toda sociedad.



Los bosquimanos viven en reasentamientos.  Ya no se les permite cazar para alimentarse, algo que hacían por siglos. Sufren de enfermedades como el TBC Y SIDA, además de la depresión. 

Su modo de vida se destruye día a día. Incluso en el 2010 el Gobierno les quitó su único pozo de agua, que felizmente “en febrero de 2011, el tribunal más poderoso de Botswana dictaminó que los bosquimanos tienen derecho a acceder al agua dentro de su hogar en la Reserva de Caza del Kalahari Central”.
Tras 9 años sin agua recuperaron el pozo y ahora solo viven alrededor de 5 mil, pero su vida se ha trastocado. Se realiza un reparto mensual de comida en el reasentamiento de Nuevo Xade, en el que los bosquimanos firman en un registro con su huella dactilar para recibir las provisiones. ´¿Cómo puede alguien decir que es mejor vivir en la naturaleza con los animales que aquí, en los reasentamientos?´, se preguntaba James Kilo, un representante del Gobierno. Pero los reasentamientos son lugares donde la depresión, la prostitución, el sida y el alcoholismo son rampantes. Los bosquimanos los llaman ´lugares de muerte´.

Los bosquimanos llevaron al Gobierno de Botswana a los tribunales por las expulsiones y en una victoria judicial histórica en 2006 ganaron su derecho a regresar a casa. Los jueces dictaminaron que su expulsión había sido ´ilegal e inconstitucional´. Sin embargo, el Gobierno continuó impidiendo el regreso, prohibiendo a los bosquimanos acceder al pozo que había destruido durante las expulsiones y cazar en la reserva.

Con el apoyo de Survival International, los bosquimanos apelaron contra una sentencia del Tribunal Supremo en 2010 que confirmaba la mencionada prohibición de acceder al pozo. El 27 de enero de 2011, en otra nueva victoria para los pueblos bosquimanos y los derechos humanos en todo el mundo, el Tribunal de Apelaciones de Botswana revocó el veredicto de 2010. 

Fuente: RPP Crónicas
Fotos: Dominick Tyler
Texto: Consejera Editorial de Survival International Joanna Eede.

martes, 6 de septiembre de 2011

Surge la reserva biológica más grande de África

Los jefes de Estado de Angola, Botswana, Namibia, Zambia y Zimbabwe han firmado un acuerdo en Luanda para la creación de la mayor reserva biológica de África, que será la segunda más grande del mundo, informó la agencia de noticias angoleña Angop.


El nuevo megaparque entrelazará 6 zonas protegidas en una sola que comprenderá 350,000 kilómetros cuadrados en el sur del continente, informó el World Wide Fund for Nature (WWF).  Los ríos Kavango y Zambeze darán nombre al parque natural "Kaza", donde circularán en libertad leopardos, hipopótamos y cebras, según WWF. Además, habrá nuevos trayectos para la emigración de unos 300,000 elefantes.

El director de WWF Eberhard Brandes consideró que la creación del parque es un "pilar fundamental para el sur de África". Lo especial de este parque es que combinará la protección de la naturaleza con la lucha contra la pobreza, puesto que los ingresos recaudados por el turismo irán destinados a la población de los clanes y comunidades locales.

Fuente: Vanguardia

domingo, 28 de agosto de 2011

Okavango, el fascinante encuentro del agua con el desierto




Descrito como "la joya" del Kalahari, el delta de Okavango es un oasis en la aridez del territorio de Botswana. Las lluvias periódicas subtropicales ocasionan las crecidas del río Cubango de Angola central, atraviesan Namibia con el nombre de río Kuvango y finalmente entran en Botswana como el Río Okavango, en Mohembo, en el norte. Con estas crecidas llegan unos 11 mil millones de metros cúbicos de agua cada año que drenan el gran delta de 15000  km2 a través de un laberinto de lagunas, de canales y de islas antes de desaparecer en las arenas del desierto del Kalahari, en el sur.

El delta del Río Okavango es uno de los lugares más fascinantes y desconcertantes del continente africano, donde el agua se encuentra con las arenas del desierto de Kalahari, formando un pequeño universo de vida salvaje único y extraordinario. El delta se divide entre una zona permanentemente inundada en el norte y una zona estacionalmente inundada en el sur. La zona norte contiene bosque de rivera inmediatamente adyacente a los arbolados áridos del Kalahari. La zona estacionalmente inundada tiene grandes de arbolado de hoja caduca.

Fauna y flora irrepetibles

Estos habitats diferentes dan la oportunidad al desarrollo de una fauna y una vegetación sorprendentemente variada y rica en especies de mamíferos, aves y anfibios, así como una amplia gama de especies vegetales diferentes.
Los leones del Okavango son famosos por su tamaño y fortaleza, y porque se dice que son los únicos leones nadadores que existen, ya que se ven obligados a hacerlo cuando la crecida veraniega los deja aislados en islotes. Los elefantes también son abundantes en la zona, donde también pueden verse rinocerontes y leopardos.




La mejor época para visitar el delta depende de lo que se quiera observar. Si lo que se busca son animales grandes, el mejor periodo es entre mayo y octubre, cuando las aguas bajan y aquellos se concentran alrededor del agua. Si lo que se quiere ver son aves y una vegetación exuberante, la mejor época es entre noviembre y abril, la época de las lluvias.

Hay unos cuarenta lodges y campamentos en el delta del Okavango. Los campamentos, donde se puede acampar o alquilar un lodge (casa o pabellón) propiedad del gobierno se encuentran en la reserva de Moremi, pero no en el corazón del delta, donde se hallan los de carácter privado. Para acceder a ellos es preciso un todo terreno, un mokoro, un helicóptero o una avioneta, reservada para los más caros, que no tienen otra vía de acceso. Muchos de los campamentos organizan salidas a pie y acampadas en las islas a las que se puede llegar en moroco y desde las que se pueden hacer pequeños safaris. Los desplazamientos en vehículo todo terreno, dentro de las islas grandes y en los alrededores del delta están condidionados en muchos casos por la altura del agua, que en tiempo de crecida cubre los arenosos caminos.
En las zonas privadas incluso se pueden organizar salidas nocturnas en todo terreno, pero nunca en el interior del parque nacional a no ser que se sea un científico.
La intención del gobierno de Botsuana es evitar el turismo de masas en el frágil ecosistema del parque, y por tanto la estancia y los alojamientos dentro del parque son muy caros. 






sábado, 27 de marzo de 2010

"Young Voices" defiende los derechos de los adolescentes africanos

La Fundación Leonard Cheshire de Bostwana ha preparado 'Young Voices Project', una iniciativa que beneficiará a adolescentes de 15 y 16 años con discapacidad de dicho país, así como de Namibia, Suazilandia y Zimbabwe, según informa discapnet.


El objetivo del proyecto, que durará dos años, es que los principios de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad beneficien de forma práctica en su vida diaria a los jóvenes con discapacidad de estos países.

El próximo mes de mayo, representantes con discapacidad de las cuatro naciones participantes asistirán a la Conferencia Global que se celebrará en Etiopia con el fin de debatir los problemas que les afectan. Así se pretende mejorar el acceso a la educación y el empleo de las personas con discapacidad.

Se organizarán diversos programas para la mejora de la calidad de vida, cuyos participantes se agruparán según su tipo de discapacidad. Además, prevé un modelo de comunicación en el que se traducirán sus materiales informativos a todos los idiomas hablados en los países participantes, así como a braille, multimedia accesible, audio y otros formatos compatibles con las nuevas tecnologías.

A lo largo de los dos años que durará el proyecto, Leonard Cheshire se propone colaborar con los ministerios de Educación, Empleo e Interior de dichas naciones, con el fin de mejorar el acceso a la educación y el empleo de las personas con discapacidad. En el marco del proyecto también se organizarán diversos programas para la mejora de la calidad de vida, cuyos participantes se agruparán según su tipo de discapacidad.
La iniciativa también prevé un modelo de comunicación en el que se traducirán sus materiales informativos a todos los idiomas hablados en los países participantes, así como a braille, multimedia accesible, audio y otros formatos compatibles con las nuevas tecnologías.
Fuente: El Mundo
Foto: Leonard Cheshire Disability

domingo, 5 de julio de 2009

El reino de los Elefantes



No es el parque nacional más grande de Botswana pero con sesenta mil elefantes -la mitad de la población de todo el país- y una variedad de paisajes única en el continente africano, el Parque Nacional del Chobe sigue siendo, con el delta del Okavango, uno de los puntos culminantes de cualquier viaje al sur de África. La abundancia de animales es tan grande y tan accesible que todavía la mayoría de los visitantes proceden de Livingstone, en Zambia, donde después de contemplar las Cataratas Victoria y disfrutar de sus hoteles de lujo, pasan un solo día a orillas del río Chobe. A diferencia de otros grandes parques, el espectáculo comienza incluso antes de adentrarse en su territorio y no da un respiro. En cualquier momento del año se ven animales, pero a partir de abril y hasta noviembre, hay muy pocos lugares del planeta donde se pueda disfrutar de tanta exuberancia natural en estado salvaje. No es raro que a los pocos minutos de entrar en el parque se vea una inmensa manada de elefantes acercándose a las orillas del río, para luego divisar a lo lejos otra de búfalos en una de las muchas islas que forman el complejo ecosistema del Chobe.

Dicen que con permanecer cuatro días en este remoto rincón del noreste de Botswana, no se necesita ver nada más de esta parte de Africa. Cuenta con cuatro zonas muy diferenciadas: por un lado la orilla sur del río Chobe, la más verde y frondosa; al oeste, el pantanal de Savuti; al noroeste, la ciénaga de Linyati; y en el centro, una zona esteparia, casi desértica.

Mapa de localización del parque

Mientras que su acceso desde el mismo Botswana es relativamente difícil a causa de unas carreteras y caminos en muy malas condiciones, desde Livingstone, en Zambia, no puede ser más fácil, incluyendo además la experiencia del paso fronterizo de Kazungula, un cruce de caminos con mucho ambiente y un trafico continuo desde donde se entra en el país a través de un corto paseo por el Zambezi en 'ferry'. Desde allí al parque -ya se acceda por el embarcadero de Kasani o a través de Sedudu-, se tardan apenas unos minutos. Muy pronto el visitante se encuentra sentado en una lancha rodeado de aves exóticas por todas partes, sin saber dónde mirar. No tardan en aparecer los rotundos lomos de los hipopótamos que, detrás de esa apariencia bonachona, esconden un carácter despiadado si por casualidad se sienten amenazados o corren peligro sus crías. Según parece, son los mayores 'asesinos' de este hábitat, actuando sobre todo por la noche, cuando algún despistado se cruza en su camino.

Si en tierra firme para ver momentos de la vida íntima de muchos animales se necesita esperar durante horas, agazapados, a primera hora de la mañana o al atardecer, a orillas del Chobe esas escenas que sólo conocemos a través de los documentales surgen a cada momento. Basta detener un instante la mirada para ver cómo un depredador se avalancha sin piedad sobre su víctima o comienza una compleja ceremonia nupcial.

EN LOS CANALES.

Durante el camino la lancha se adentra por estrechísimos canales, rodea islas para luego volver al cauce principal, entrando sin prácticamente darse cuenta, en la franja de Caprivi, bajo jurisdicción de Namibia. Es cierto que las autoridades internacionales le han dado la razón a Botswana otorgándole la soberanía de gran parte de las islas del río, pero todavía no queda muy claro dónde termina un país y comienza el otro. Sólo cuando aparecen pequeños poblados muy primitivos en el mismo borde del agua, el guía no suele tener duda. Estamos en Namibia. En cambio, cuando aparece un atractivo 'lodge' en un lugar prominente dominando el río, la respuesta suele ser «We are in Botswana». Un país modélico en la región, donde todo funciona como un reloj.

Alojamiento en el Parque Nacional de Chobe

Salvo rinocerontes, se pueden ver todos los grandes animales de áfrica en esta zona y muchísimas aves. El leopardo y el león son más esquivos, pero si se permanece un par de días y se sale a las horas adecuadas, hay muchas posibilidades de verlos y siempre se les escucha. Los verdaderos reyes son sin duda los elefantes, que en esta parte del continente nunca desaparecieron y mantuvieron un número estable. Son los de mayor tamaño del mundo incluso en el mismo África pero, en cambio, nunca tienen grandes colmillos ya que su marfil es muy quebradizo, algo que posiblemente haya evitado su depredación. Se mueven en grandes manadas, trasladándose centenares de kilómetros según la estación del año entre el Chobe y el Linyanti. Sólo los viajeros que permanecen algunos días tienen tiempo para llegar al remoto cauce de ese misterioso río que antes de unir sus aguas a las del Kwando reproduce el ecosistema del delta de Okavango pero quizás manteniendo un ambiente más genuino y solitario.


...un territorio entre cinco países. Tan sólo hay que acercarse a la orilla norte del río Chobe para entrar en Caprivi, una estrecha franja de 'tierras movedizas' de 450 kilómetros de largo y muy pocos de ancho que por esos caprichos de la Historia (fue intercambiada entre Inglaterra y Alemania por la isla de Zanzíbar) forma parte de Namibia desde 1890. Rodeado por Angola, Botswana, Zambia y Zimbabwe ofrece paisajes muy similares a los del parque de Chobe al este, mientras que en el extremo occidental es la continuación natural del delta del Okavango. Es una zona muy curiosa, llena de peculiaridades y contrastes.

Mientras que en la isla Mpalila, entre los ríos Chobe y Zambezi, se esconden hoteles exclusivos para turistas exigentes que buscan un lugar donde aislarse con todo lujo de comodidades, el resto del territorio se debate entre polvorientas poblaciones genuinamente africanas como Uutapi o Katima Mulilo y parques solitarios y salvajes como el de Bwabwata o el coto de Khaudom.

Fuente: El Mundo. Suplemento de Viajes.
Texto: Javier Mazorra

Si quieres saber más:
"Botswana y Cataratas Victoria"
"Zambia sabor a maíz y cacahuete"

sábado, 13 de diciembre de 2008

Elefantes de Kenia, nada de medias tintas


Joan Simba, periodista en Nairobi, Kenya.


Quema de colmillos de marfil producto de la caza furtiva en presencia de guardias forestales.

El comercio del marfil, incluso controlado, alienta a los contrabandistas. Kenya ha obtenido de nuevo que sea totalmente prohibido, al menos durante tres años. Los defensores del medio ambiente en Kenya aún tiemblan cuando recuerdan la década de los ochenta. Casi no pasaba un día sin que los guardabosques descubrieran esqueletos de elefantes con los colmillos burdamente seccionados. Por falta de medios y de personal, los guardias kenianos no podían garantizar una vigilancia eficaz de las reservas.No es de extrañar que los amigos del medio ambiente y el gobierno de Kenya experimentaran un gran alivio cuando la Conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) prohibió la venta de objetos de marfil.
Sin este acuerdo, los elefantes kenianos estarían hoy en vías de desaparición: su población, que en 1972 se acercaba a 140.000 cabezas, en 1989 sólo ascendía a 19.000.Medidas que alientan el contrabandoLa prohibición impuesta por la CITES y las consiguientes campañas internacionales hicieron bajar la demanda de marfil y, por ende, su precio. El contrabando disminuyó en Kenya y en los países vecinos, y el servicio keniano responsable de la fauna (KWS) reforzó las unidades anticontrabando que operaban en los 26 parques nacionales y las 32 reservas del país. Como consecuencia, el número de elefantes ha aumentado gradualmente: en la actualidad son cerca de 27.000. Esos progresos quedaron estancados cuando en 1997 algunos países miembros de la CITES obtuvieron una anulación parcial de la prohibición a fin de que Zimbabwe, Namibia y Botswana pudieran vender excepcionalmente 60 toneladas de marfil procedentes de sus reservas. La operación arrojó un beneficio de tres millones de dólares que los países en cuestión afirman haber dedicado a la salvaguarda del medio ambiente.
Sin embargo, los defensores de la naturaleza estiman que esas normas más flexibles, incluso con un control estricto, han incrementado la demanda de marfil, con lo que el contrabando ha recrudecido. Según las autoridades kenianas, en 1999 se dio muerte a 67 elefantes, contra 15 en 1998. Ese aumento, afirman, está estrictamente ligado al comercio parcial autorizado en 1997.
“El contrabando persiste porque sigue habiendo demanda; como las fronteras africanas son porosas, ello facilita el transporte del marfil a través del continente”, explica Francis Mukungu, miembro del KWS.A la luz de esas informaciones, durante la última conferencia de la CITES, en abril de 2000, los kenianos se opusieron enérgicamente a que se levantara la prohibición del comercio del marfil.
Por su parte, Botswana, Namibia y Zimbabwe, países a los que se sumó Sudáfrica, pidieron nuevamente que se dejara sin efecto la prohibición a fin de poder deshacerse de sus existencias de marfil. Por su parte, Kenya hizo hincapié en que esta iniciativa llevaría implícito el mensaje de que la compra de artículos de marfil no tiene nada de reprensible, lo que alentaría aún más a los contrabandistas.Los signatarios de la CITES llegaron finalmente a una solución de compromiso: el comercio del marfil se prohibirá totalmente durante los próximos tres años, en cambio el comercio de ciertos productos, como pieles y objetos de cuero de elefante, se autorizaría parcialmente, así como la venta de elefantes vivos.
En Kenya este tema divide a la opinión pública. Las comunidades rurales que viven cerca de las reservas se quejan de que los rebaños de elefantes invaden sus granjas y destruyen sus cosechas, cuando no provocan accidentes. En efecto, contrariamente a las de Sudáfrica, las reservas kenianas no están cercadas. Esas poblaciones deploran además que los ingresos generados por el turismo en las reservas nunca se reinviertan en sus regiones desfavorecidas. Estiman que la preservación a ultranza de los elefantes no debería ser una prioridad en un país donde la mayoría de la población vive por debajo del límite de pobreza.Para los ecologistas, la salvación de los elefantes sólo se logrará a largo plazo si las comunidades establecidas en torno a las reservas participan en las actividades turísticas y de salvaguarda del medio ambiente, obteniendo de ellas un beneficio económico.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Protestas por el encarecimiento de los alimentos

Violencias impulsadas por la carestía de la vida provocaron en Camerún decenas de muertos y cientos de detenidos. Desde principios de año hubo también disturbios en protesta por los precios de los alimentos en Mozambique, Mauritania y Senegal entre otros países. Más recientemente conmovieron a tres ciudades de Burkina Faso, y en ciertos países (como Guinea, donde en el último año y medio hubo cinco violentas protestas por la carestía de la vida) la intranquilidad popular parece volverse crónica.

El monto de las alzas varía de país a país, pero por casi todas partes va teniendo efectos dramáticos para los sectores pobres. En Djibouti los precios de los alimentos se han estado manteniendo un 20% por encima de sus promedios históricos; Sudáfrica ha visto duplicarse el costo del trigo y aumentar sensiblemente el del maíz; en Kenia, donde en 2007 las familias ya gastaban más de la mitad de sus ingresos en alimentación, a principios de 2008 el dinero necesario para pagar por esos productos –liderados por los cereales, la leche, los huevos y la carne– subió un 50%, y ello sin dudas desacelerará el crecimiento, impulsado en los últimos años por el consumo.

También puede verse comprometido el crecimiento de Botswana por una inflación que –alentada por la subida de precios de alimentos y combustibles– se acerca al 9%: en Burkina Faso los disturbios fueron motivados por encarecimientos de los alimentos y otros productos básicos en un rango del 10-65%.
Un informe de la FAO de febrero pasado observa que 21 de los 36 países que experimentan crisis de seguridad alimentaria son africanos: la agricultura fue afectada por la sequía en Lesotho y Swazilandia, pero también ha habido inseguridad en Sierra Leona, Ghana, Kenia y Chad. En países como Djibouti los crónicos problemas climáticos son los principales causantes de retirados fracasos de las cosechas, que hacen muy vulnerable al país a las alzas de los precios mundiales de los alimentos. En una amplia zona del África occidental las cosechas sufrieron irregularidades climáticas, y hubo rumores de que en Nigeria septentrional, Ghana y otros sitios, los especuladores acaparaban comida, aunque lo cierto es que la caída de la producción en el norte nigeriano por falta de lluvia impulsó el alza de precios en toda la región debido a la enorme escala de la economía nigeriana. La crisis provocó acusaciones enfiladas contra los ministerios de Agricultura de varios estados del norte de Nigeria por desoír advertencias de tomar oportunas medidas contra la sequía.


Como en la mayoría de los países, las autoridades de Burkina Faso atribuyen la aguda espiral del costo de los alimentos a la revalorización de los combustibles. Empresarios de la industria láctea de Namibia también culpan a estos (y a los precios del forraje) por el encarecimiento de la leche, pero observan que las causas se extienden más allá, a toda la estructura económica y financiera mundial, al vincularlo también a la creciente demanda de trigo y al alza de las tasas de interés en casi todas partes.


La escasez de alimentos en Kenia, y su concomitante encarecimiento, puede atribuirse en parte a los disturbios en el país tras los recientes comicios, que asolaron la región productora de dos tercios del maíz y las tres cuartas partes del trigo nacionales, donde los manifestantes incluso quemaron importantes reservas de granos y obligaron a desplazarse a unas 50 000 familias campesinas. Aunque las reservas nacionales de cereales deben alcanzar para unos siete meses, se advierte que podría haber una hambruna este año por el creciente costo de insumos del cultivo (el precio de los fertilizantes se duplicó), el desplome de los circuitos comercializadores y la irregularidad de las lluvias. De seguir caros los fertilizantes, los campesinos volverían a recurrir al estiércol de res, reduciendo así los rendimientos y, en cualquier caso, se vaticinan nuevos encarecimientos de los alimentos este año.


La intervinculación del problema de los precios de país a país es muy evidente en ciertas regiones africanas: buena parte de la carestía en Botswana es importada de Sudáfrica, donde los alimentos cuestan cada vez más desde octubre pasado. Igual pasa en África oriental, donde a pesar de la tensa situación alimentaria, los comerciantes de Kenya acaban de exportar 12 000 t métricas de maíz a la vecina Tanzania para cubrir un déficit causado allí por la falta de lluvias. También los alimentos en la enclaustrada Uganda se encarecieron por el conflicto que recién conmovió a Kenya, donde varios cargamentos destinados al vecino país fueron destruidos por los manifestantes, si bien las autoridades de Kampala esperan que la firma del acuerdo para cesar la violencia post-electoral permita mover las mercancías detenidas en el puerto keniano de Mombasa y que ello contribuya a bajar los precios.


El gobierno de Sudáfrica está investigando si, aparte de otras causales, el alto costo del trigo pudo deberse también a fijaciones erróneas de precios de la producción nacional. En ese país los opositores a la reforma agraria aprovechan la situación para llamar a paralizar cualquier medida que ponga en riesgo el aumento de la producción, aunque es cierto que –por ejemplo– muchos nuevos granjeros comerciales negros, beneficiados por dicha reforma, no han podido poner a producir sus tierras por la interposición de una variedad de reclamaciones sobre ellas presentadas a la justicia. Mientras tanto, en Zimbabwe la reforma agraria sigue demorando en producir el esperado despegue de la producción alimentaria, de modo que, de nuevo este año, el país necesitará importar muchos cereales.


Otros países que aun se encuentran en fases diversas de reconstrucción tras conflictos armados nacionales seguirán requiriendo ayuda alimentaria del exterior: es el caso de Guinea–Bissau, donde se requerirán más de 20 000 t de alimentos del Programa Mundial de Alimentos. Pero como en otras partes, no se trata solo de secuela de guerra: los campesinos guineenses, habituados a cultivar no solo arroz, sino también maní con el cual comprar arroz importado, descubren que los precios mundiales del maní se desplomaron y los del arroz suben vertiginosamente.
Y no solo aumenta el costo de los alimentos producidos en tierra: en Sierra Leona y otros países el pescado se encarece, debido a los impuestos a pagar por los pescadores, la creciente escasez de los peces y –de nuevo– los altos precios de los combustibles.

No es fácil contrarrestar la tendencia. Los disturbios en Burkina Faso ocurrieron apenas dos semanas después de que el gobierno anunciara “fuertes medidas” para controlar los precios: lanzar al mercado las reservas de emergencia, bloquear las exportaciones de cereales y reducir en el 30–35% los impuestos a ciertos productos básicos. En Ruanda y otros países se urge desesperadamente a los campesinos a emplear fertilizantes en aras del rendimiento, aunque habría que garantizar la accesibilidad al producto. Benin y Senegal impusieron controles de precios y eliminaron aranceles, Zimbabwe impuso controles y precios subsidiados a los cereales importados y Zambia reintrodujo la prohibición de nuevos contratos de exportación de cereales. Etiopía también prohibió las exportaciones de sus principales cereales (incluso suspendió las ventas locales al Programa Mundial de Alimentos) e impuso una sobretasa del 10% a las importaciones suntuarias para subsidiar el trigo para los pobres. Muchos elogian la estrategia de prevención y enfrentamiento de desastres de Etiopía para hacer frente a sus crónicas crisis de alimentos, pero se observa que por más voluntad política que exhiban países pobres, de frágil institucionalidad y pocos recursos, seguirán requiriendo por bastante tiempo ayuda externa para ejecutar sus programas.

En Sudáfrica muchas voces que antes pedían el alejamiento total del Estado de los asuntos del mercado ahora critican al gobierno por su falta de protección a los granjeros mediante subsidios o aranceles. Pero allí, como en muchos otros países africanos, el impacto social de las alzas de precios, la polémica en torno a los biocombustibles, los efectos del crecimiento de la demanda de economías emergentes como las de China y la India, así como los sombríos pronósticos del cambio climático parecen estar empujando al centro del escenario político las discusiones en torno a la agricultura y a la seguridad alimentaria, que pocos años atrás, según los funcionarios de muchas agencias internacionales, iban a ser garantizadas por el mercado. Por ello no son totalmente justas las generalizaciones de esos mismos funcionarios cuando arguyen que es “la falta de voluntad política para invertir en la agricultura” la que imposibilita cumplir los objetivos de reducir a la mitad la pobreza y el hambre en África para el 2015.

Otro problema es el de los biocombustibles, al que ya hay amplio consenso para identificar como una de las principales y probablemente más duraderas causas del encarecimiento mundial de los alimentos: Desmond van Jaarsveld, director-gerente de Lecherías de Namibia observó su impacto en la oferta y demanda de varios alimentos; Kanayo Nwanze, vice-presidente del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, los mencionó junto al cambio climático, la crisis económica global y los precios de los combustibles –agregando que, por tanto, la solución requiere “un esfuerzo concertado de las agencias de la ONU”.
Incluso un reciente informe del Banco Mundial advierte que el alza de precios –que, dice, deberá continuar “a mediano plazo”– es producto de “los altos precios de la energía y los fertilizantes, la demanda de cosechas de alimentos para producción de biocombustible y las bajas reservas de alimentos.” Un artículo de la prensa de Gambia advierte que la explotación de biocombustibles acelerará el cambio climático que ya está erosionando las costas del país y afectando su industria turística. Y aunque un equipo de expertos de la FAO acaba de anunciar la puesta a prueba de una herramienta analítica que ayudaría a los países a determinar si es o no riesgoso para ellos producir biocombustibles (valorando su potencial técnico de biomasa, costos de producción de esta, potencial económico de bioenergía, consecuencias macroeconómicas, impacto nacional y a nivel de hogares y consecuencias para la seguridad nacional) son muchas y muy serias las interrogantes que siguen pendiendo, cual espada de Damocles, sobre las cabezas de legiones de pueblos del mundo subdesarrollado con respecto a las implicaciones de los biocombustibles.
Texto: David González

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