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domingo, 21 de agosto de 2016

El 98 % de las mujeres y niñas en Somalia han sufrido ablación

El 98% de las mujeres y niñas han sufrido ablación en Somalia, la tasa más alta en todo el mundo, debido a que la extirpación genital femenina sigue siendo una práctica cultural "universal" en el país, alertó hoy Unicef.

En el informe "Análisis de la situación de los niños en Somalia 2016" presentado hoy en Mogadiscio, Unicef alerta de que este conflictivo país del Cuerno de África es uno de los menos seguros en el mundo para los menores, que solo durante año pasado sufrieron más de 2.000 violaciones graves. A pesar de los esfuerzos para frenar la ablación por parte de sanitarios, grupos civiles, clero y agencias de ayuda, esta práctica sigue siendo habitual y supone un importante riesgo para la salud de todas las jóvenes somalís, advierte el informe.


Además, los matrimonios infantiles siguen siendo una práctica habitual en Somalia, donde las autoridades y líderes religiosos no priorizan la protección de las chicas y cerca de la mitad de los matrimonios se producen con menores de 18 años, denuncia Unicef. Esto se debe, entre otros factores, a la pobreza sistemática, la escasa escolarización, los altos niveles de mortalidad y el largo conflicto armado que azota el país.

"El futuro de la mayoría de las niñas en Somalia puede ser desolador. Nuestras leyes les pueden dar derechos y garantizar la igualdad hasta cierto punto, pero en la práctica todos sabemos que sus derechos son violados con frecuencia", lamentó la ministra de la Mujer, Zahra Samatar, quien prometió que su Gobierno desarrollará un plan para ofrecer un futuro a mujeres y niñas.

Somalia también tiene una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo, ya que uno de cada siete niños no llega a su quinto cumpleaños y más de 300.000 menores de cinco años sufren malnutrición aguda.


El informe también alerta de los bajos niveles de escolarización en el país, donde más de la mitad de los niños no acuden al colegio. "Los niños menores de 18 años suponen más de la mitad de la población y necesitan ser el centro de la agenda humanitaria y de desarrollo", aseguró el representante de Unicef en Somalia,

Steven Lauwerier. Junto a los niños, las mujeres somalís también afrontan problemas sanitarios graves: cada tres horas muere una mujer por complicaciones relacionadas con el embarazo, apunta el informe. Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, caudillos tribales y bandas de delincuentes armados.

Fuente: Antena 3

martes, 22 de diciembre de 2015

¿Un muro antiterrorista de 700 kilómetros entre Kenia y Somalia?

Las virtudes de un muro para enfrentar una amenaza externa han resultado dudosas: a pesar del gigante de cemento que levantó Israel, las relaciones con su vecino Palestina desmejoran y el trato a los palestinos es discriminador; el Muro de Berlín sólo produjo una fuerte desdicha en los habitantes del lado oriental y la muerte de cientos que quisieron cruzar; Hungría erigió este año una verja extensa para prohibir el paso a los inmigrantes hacia Europa, y sin embargo los miles de exiliados tomaron camino por Eslovaquia o por Grecia sin que el problema de fondo se terminara. En esta ocasión, el gobierno de Kenia tiene la intención de levantar un muro de 700 kilómetros, que iría de punta a punta en la frontera que comparte con Somalia (desde Mandera en el norte hasta Kiunga en el sur). El único objetivo es detener a las milicias de Al Shabab, un ejército extremista que pretende imponer la ley islámica, fundado en 2006 y responsable de numerosos atentados en ciudades principales de Kenia.

Manifestantes en Nairobi
El centro de operaciones de Al Shabab es Somalia. En 115 ataques cometidos en 2014, por ejemplo, asesinaron a más de 1.000 personas. Dado que es una región vecina, las autoridades keniatas han hecho frente a sus militantes a través de las Amisom, el ejército de la Unión Africana conformado sobre todo por soldados de Uganda y Kenia. Por esa intención, Al Shabab anunció que atacaría a Kenia y cumplió: en 2013 realizó un tiroteo en el centro comercial Westgate en Nairobi, donde murieron 67 personas; otro más en la Universidad de Garissa sumó 148 muertos y 79 heridos. Ahora, Al Shabab es una amenaza latente para Kenia y las autoridades, en parte, han reculado en sus estrategias para detenerlo.

La construcción del muro parece una ensoñación. Fue el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, presionado por las muertes que Al Shabab ejecutó en su territorio, quien prometió a principios de 2015 que levantaría un muro de lado a lado en la frontera. La realidad económica es distinta. Para tomar un ejemplo, el muro que construyó Israel costó US$2 millones por kilómetro y en su mantenimiento se invierten US$260 millones cada año. Justo la semana pasada, Kenyatta dijo que la corrupción era una “amenaza nacional” y, aunque el gobierno podría poner su dinero en el levantamiento de un muro, tiene otras prioridades como el mejoramiento del sistema de salud, reducir la mortalidad infantil y aumentar el nivel educativo de los keniatas. Además, la economía creció en 2014 más de 5 puntos y Kenia se ha convertido, poco a poco, en un ambiente proclive a los negocios. En este momento, la construcción de un muro que lo separe de Somalia sólo afectaría la imagen de Kenia; en vez de convertirla en una aldea más segura, le daría el aspecto de un país en sitio. Un miembro del gobierno, en entrevista con Al Jazeera, dijo además que no existe dinero para dicha obra.

Las autoridades keniatas han mantenido en secreto el progreso de las obras. Según un reciente reportaje de Al Jazeera, hasta ahora no se ha levantado el primer bloque del muro (que incluiría puestos de vigilancia, muros de ladrillo y rejas), pero la intención está a la vista: en las zonas fronterizas se encuentra maquinaria y personal del Ejército en constante vigilancia. La utilidad del muro está basada en una premisa: dado que la frontera ha sido porosa por años, y por allí se han desplazado sin freno los militantes de células extremistas, cerrarla es el modo de detener a los enemigos foráneos.

De acuerdo con Simon Allison, corresponsal de The Guardian en África, la construcción de muros en la historia ha impactado el modo en que las sociedades interactúan pero, en el fondo, eluden el problema central. En este caso, una de las dificultades más profundas que enfrenta Kenia es el crecimiento de su enemigo dentro de sus propias fronteras (una característica que comparte con el conflicto entre Francia y los extremistas después de los atentados del 11 de noviembre). El muro cerraría el paso a grupos que, de hecho, ya cruzaron la frontera y de cualquier modo tienen redes que superan la mera barrera física.

El gobierno keniata ha dicho que confía en que el muro eliminará las posibilidades de que las células extremistas crezcan. La premisa es, por demás, incompleta: el conflicto con Al Shabab no es sólo político, sino también religioso y económico. Un reportaje de la revista Quartz anotaba que Al Shabab recoge cerca de US$12,2 millones al año por contrabando de azúcar, a través del cobro de “peajes” en ciertas zonas (el Ejército habría recibido, por lo menos, US$13 millones por el mismo concepto). La situación de escasez de las zonas de frontera (74% de la población está por debajo de la línea de pobreza), donde Al Shabab tiene gran influencia y el Estado muy poca, han creado un caldo de cultivo para la radicalización, pues Al Shabab toma las funciones de estado del mismo modo en que lo hace el Estado Islámico en, por ejemplo, Raqqa (Irak).

Al Shabab también ataca —acusándolos de “infieles”— a los cristianos y ha ejecutado masacres en las que separa a musulmanes de cristianos y mata a estos últimos. En el caso del Estado Islámico, la coalición occidental se ha propuesto cortar las fuentes de financiación de ese grupo; según reportes oficiales, Rusia ha destruido de plantas de procesamiento de petróleo, porque de allí viene el dinero que soporta sus actividades. Para terminar a Al Shabab, dicen analistas, la estrategia debería ser similar.

Las fuerzas de seguridad keniatas tienen también su parte en el origen del conflicto, recuerda un documental de Al Jazeera. En redadas constantes, son detenidos sospechosos de actividades terroristas y el acoso a los musulmanes (en un país de mayorías católicas) es constante. En las calles, la gente habla de los “escuadrones de la muerte” que se encargarían de dar muerte a cualquier persona que “empate” con el perfil de un terrorista (las víctimas son, en su mayoría, musulmanes). El líder de una mezquita dijo a Al Jazeera que esa se había convertido en una razón para que muchos se radicalizaran y viajaran hasta Somalia a unirse a las tropas de Al Shabab. Sumado a esto, los servicios de inteligencia estarían desconectados de las actividades de los oficiales en campo, imbuidos también en un círculo de corrupción.

Fuente: El Espectador.com
Texto: Juan David Torres Duarte

miércoles, 14 de enero de 2015

Somalilandia, un país en el Cuerno de África que nadie reconoce

¿Había oído hablar de la República de Somalilandia? Según sus 3,5 millones de habitantes, es un país por derecho propio. Pero no para la comunidad internacional, que lo considera una región autónoma de Somalia. Ninguna nación del mundo lo reconoce como país, y no se cuenta entre los miembros de la ONU. 


Somalilandia es una pequeña porción de tierra en el Cuerno de África. Bañado por las aguas del Océano Índico, en el Golfo de Adén, se ubica en la puerta de acceso al Mar Rojo, enclave estratégico por su situación. Concretamente, tiene 137,600 kilómetros cuadrados, divididos en cuatro regiones. Situado en el cuerno de África, este pequeño Estado se independizó de Somalia en 1991; tiene ejército, marina y policía propios.

De clima tropical monzónico, este país fue protectorado británico hasta 1960. Tras lograr su independencia, se integró en la antigua Somalia italiana, creándose la actual Somalia. Más tarde, en 1991, quiso revocar este estatus y se separó de Somalia, declarando una independencia que Mogadiscio no reconoce.


La capital de Somalilandia es Hargeisa, y aunque cuenta con otras poblaciones urbanas reseñables, el 55% de la población es nómada. La gran mayoría profesa el Islam, y pertenece a la rama sunní.

Tiene bandera propia y tres lenguas oficiales: somalí, árabe e inglés. Su divisa es el chelín somalindés, pero no tiene tasa de cambio con otras monedas. La agricultura es su principal actividad económica, siendo el ganado el recurso que más exporta al exterior.

Este país incluso tiene prefijo telefónico: el 252. Destina el 25% de su presupuesto al ejército, que incluye una rama de marina. No puede comprar armas en el mercado exterior por el embargo que pesa sobre Somalia. También tiene policía propia.

En cuanto a su organización política, Somalilandia es una república presidencialista, que como otras naciones celebra elecciones de forma regular. Las últimas tuvieron lugar en 2010, y dieron la victoria a Ahmed M. Mahamoud Silanyo, líder del partido Kulmiye, y su actual Jefe de Estado.

Además de buscar ser reconocido por la comunidad internacional, este país también trata de de anexionar dos territorios que considera suyos: Sanaag y Sool. Según los expertos, integrar ambos enclaves sería crucial para garantizar su viabilidad económica como estado.


Por su parte, Somalia considera que Somalilandia forma parte de su país, pero no parece tener capacidad para controlar la región. Oficialmente, los habitantes de Somalilandia tienen pasaporte somalí, que desde 2011 está prohibido. Para acceder a la zona, los extranjeros deben conseguir una visa en la oficina de asuntos consulares de Somalilandia en Addis Abeba.

Aunque Somalilandia no esté reconocida, sí mantiene contactos a nivel político con otros estados. Concretamente, con sus vecinos más inmediatos, Etiopía y Yibuti. También con algunos países de la Unión Europea, como Bélgica, Francia, Reino Unido o Suecia. Fue precisamente Etiopía el primer país que denominó a Somalilandia oficialmente como Estado soberano; en 2007. Un gesto que no implica explícitamente un reconocimiento oficial, pero que se interpreta como su antesala.

Los clanes, la clave del conflcito

¿Por qué Somalilandia se quiso escindir de Somalia? Después de todo, en ambos lugares se profesa la rama sunní del Islam y sus habitantes pertenecen a la misma etnia. Dos variables imposibles de conciliar muchas veces en África. En la práctica, son luchas de clanes las rencillas que desangran al país.

De hecho, lejos de provocar el caos que en ocasiones se asocia a este tipo de secesiones, su independencia sirvió para desarrollar instituciones y comenzar a construir país. La clave está en que en que predomina un único clan, los Isaq. Mientras, en la Somalia reconocida internacionalmente, las luchas entre clanes se diezman entre sí, haciendo que el país sangre por los cuatro costados y convirtiéndole en la práctica en un estado fallido.

En opinión de algunos expertos, quizá sea esta variable la que incline al resto de países de la Unión Africana a reconocer a Somalilandia como país, y a la propia ONU a aceptarle como país miembro, en un intento por controlar la violencia y descontrol que imperan en la zona.

Fuente: TE INTERESA

jueves, 15 de agosto de 2013

Niños sin infancia en los países africanos

Más de dos décadas después de la teórica adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, la utilización de menores con fines bélicos continúa siendo una realidad. ¿El último en demostrar su falta de compromiso moral? República Democrática del Congo, donde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denuncia que cerca de 2.000 niños están siendo utilizados como soldados en el conflicto al Este del país.

Niño soldado en Liberia en 2006

«Los responsables deben ser identificados, detenidos y procesados en el menor tiempo posible», reconoce Barbara Bentein, representante de Unicef en la región.

En la actualidad se estima que al menos 300.000 niños -menores de 18 años- son utilizados en cerca de 20 enfrentamientos globales. En este sentido, la organización Child Soldiers International señala al continente africano como el punto más crítico. Solo entre enero de 2010 y junio de 2012, miles de jóvenes intervinieron en crisis armadas como las de República Centroafricana, Costa de Marfil, Chad, Congo, Libia, Ruanda, Somalia y Sudán (norte y sur).

Menores de 9 años
Sirva de muestra el caso somalí. A finales de 2011, Unicef aseguraba que en ese año cerca de 600 menores fueron reclutados por las diferentes facciones armadas que combatían (y combaten) en el país.

Sin embargo, esta infamia moral no se limita tan solo a los rebeldes islamistas de Al Shabab. Doce meses antes, la representante del secretario general de la ONU para los Niños en Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, advertía de que el Gobierno somalí estaría captando para sus filas a decenas de menores soldado, algunos de tan sólo nueve años.

De igual modo, Coomaraswamy aseguró sentirse «muy decepcionada» por la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de seguir prestando apoyo financiero al Gobierno de, por entonces, Sharif Sheikh Ahmed, pese a su más que palpable violación de derechos humanos.

Aunque los motivos parecen obvios. En la actualidad, tanto EE.UU. como Somalia y Sudán del Sur son los únicos países del mundo que se mantienen sin ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Un texto que impide la participación de menores en conflicto así como su tráfico.

Mientras, la sangría educativa continua. Entonces, la organización Global Campaign for Education, reconocía que el índice de escolaridad de Somalia era de tan sólo el 10% y su analfabetismo del 70%; lo que convertía al país africano en el «peor lugar del mundo para los menores en edad colegial».

Así que ante la ausencia de escuelas, no es extraño que el conflicto continúe retroalimentándose.

Texto: Eduardo S. Molano
Fuente: ABC
Foto: EPA

miércoles, 27 de marzo de 2013

Somalia retira cargos contra el periodista que entrevistó a una mujer violada


El Tribunal Supremo de Somalia retiró hoy los cargos contra el periodista somalí Abdi Aziiz Abdi Nur Ibrahim, detenido por las autoridades del país hace dos meses y condenado a un año de cárcel en febrero pasado por entrevistar a una mujer somalí que denunció haber sido violada por la Policía.

Según dijo a la prensa el juez del Tribunal Supremo Aidid Ilka Hanaf, retiró los cargos tras interrogar de nuevo al periodista, que fue acusado por el fiscal general de difundir información falsa y de insultar al Gobierno."Se ha llegado a la conclusión de que los investigadores iniciales no informaron bien al tribunal, por lo que se ha decidido poner a Ibrahim en libertad", afirmó Hanaf.

El pasado 5 de febrero, un tribunal regional de Mogadiscio condenó a Ibrahim y a la mujer, madre de cinco niños, que dijo haber sido violada por un policía, a un año de cárcel por difamar a una institución del Estado. Sin embargo, esta decisión fue apelada y el pasado 3 de marzo el Tribunal de Apelaciones de Mogadiscio puso en libertad a la mujer y rebajó la pena de cárcel del periodista de un año a seis meses.

El periodista, un reportero "freelance" que ha trabajado para medios locales -Radio Dalsan y Radio Ergo- y medios internacionales como el diario británico "Daily Telegraph", había sido acusado de difundir la entrevista con la mujer. Sin embargo, el Sindicato Nacional de Periodistas Somalís (NUSOJ), afirmó hoy que la entrevista "no fue publicada en ningún medio".

Periodistas somalís y grupos defensores de los derechos humanos consideran que tras el caso se escondían motivaciones políticas. A pesar de los avances logrados el año pasado en el terreno político, con la elección de un Parlamento, un presidente y un primer ministro que puso fin al Ejecutivo de transición, Somalia se encuentra todavía inmersa en un conflicto armado.

En él, las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias pro gubernamentales combaten a los integristas islámicos de Al Shabab, la milicia radical dominante desde 2006.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra y bandas de delincuentes.

Fuente El Confidencial .com 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Los criminales el apartheid hacen fortuna en Somalia


Río revuelto en busca de pescadores. Según un informe hecho público por Naciones Unidas, el Gobierno sudafricano se muestra incapaz de contener el creciente (y polémico) papel que juegan las compañías de seguridad locales (muchas de ellas, herederas directas del régimen del apartheid) en Somalia.

En el estudio, se denuncia cómo estos profesionales de la guerra suministran armas a las milicias encargadas de la defensa de Mogadiscio, pese al embargo que impera en el país africano desde 1992, así como ofrecen capacitación técnica a las tropas.

Precisamente, en enero pasado, la ONU ya lamentaba la falta de participación del «país del arco iris» en un informe encaminado a investigar las violaciones de derechos humanos cometidas por parte soldados de fortuna sudafricanos durante el conflicto de Libia.

«En las últimas dos décadas, Sudáfrica se ha convertido es el caldo de cultivo de mercenarios para los conflictos regionales», aseguraba recientemente Sabelo Gumedze, del Instituto de Estudios de Seguridad de la capitalina Pretoria.

Para el analista, pese a que estos actores no estatales juegan un papel cada vez más importante en los conflictos internacionales, su impacto a largo plazo en la política exterior todavía es desconocido.

Éste es el caso de «Saracen International», a quien en mayo de 2010 el Ejecutivo de Somalia ofreció una contrata para «capacitar a las tropas, combatir la piratería y luchar contra el terrorismo islamista».

¿Entre los principales beneficiarios del acuerdo? Nombres de infame pasado como Lafras Luitingh -director de operaciones de la compañía- y que durante el apartheid formó parte de la Oficina sudafricana Civil de Cooperación, una fuerza seguridad famosa por matar a opositores al Gobierno.


O «Bancroft Global Development», compañía estadounidense compuesta en el terreno por cerca de 40 exmilitares sudafricanos (como no) franceses, norteamericanos y escandinavos y que, solo en el periodo 2010-2011, ingresó cerca de siete millones de por entrenar entrenar a las tropas que combaten a la milicia islamista de Al Shabab.

El caso del mar, infame
«A día de hoy, la mitad de los buques que navegan por aguas del Índico utilizan seguridad privada para garantizar su protección. Hace un año tan solo era el 25%», aseguraba recientemente a ABC Andrew Mwangura, coordinador del Programa de Asistencia a Marineros para el Este de África. Y es que el dinero llama al dinero.

Frente a los 170 millones de dólares en rescates que generó la piratería en 2011, la Asociación de Seguridad de la Industria Marítima (Sami) estima que más de 200 empresas de seguridad operan contra los bucaneros en la costa de Somalia (cerca de un 80%, británicas, no obstante).

Fuente: ABC
Texto: Eduardo S. Molano

domingo, 4 de septiembre de 2011

Un niño ghanés reúne dinero para ayudar a Somalia


La ayuda para las víctimas de la hambruna en Somalia puede provenir de una fuente inusual: un escolar ghanés de 11 años empeñado en cumplir un sueño millonario para salvar a los niños hambrientos de ese país del Cuerno de África.

El pequeño Andrew Adansi Bonnah, un alumno de una escuela de Accra, está empecinado en recaudar 20 millones de cedis (algo más de 13 millones de dólares) para asistir a los muchos niños somalíes que sufren los devastadores efectos de la sequía en su país. "Quiero ayudar para obtener alimentos, medicinas, ropa, agua. Quiero que los niños puedan volver a la escuela", comentó.




Andrew no tiene ni un cedis (la moneda ghanesa) en sus bolsillos, pero sí una idea muy solidaria que, con el apoyo de su familia, ya ha empezado a poner en práctica: la apertura de una cuenta bancaria para atraer donaciones. El niño abrió la cuenta la semana pasada tras pedir consejo al representante del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) en Ghana, Ismail Omer, y puso en marcha la campaña "Salvad a los Niños Somalíes del Hambre", lema impreso en pegatinas y prospectos.




Andrew contó que, tanto el PMA como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), le está ofreciendo asesoramiento técnico, y también pretende hablar con empresas para que contribuyan generosamente a la causa de las víctimas de la hambruna en Somalia. Además, tiene programadas reuniones con dos expresidentes de Ghana.


Fuente: Fm Bolivia

viernes, 29 de julio de 2011

Somalia vive la peor sequía y hambruna de los últimos 60 años



Somalia sufre la peor sequía de los últimos 60 años, según datos de la ONU y del Gobierno del país, que está dejando a millones de niños y ancianos famélicos y a madres con pechos estériles, situación que se ve agravada por la presencia del grupo terrorista Al Shabab, vinculado a Al Qaida. 

A pesar de las lluvias torrenciales, que han acabado en los últimos días con la vida de al menos 15 personas en Mogadiscio, la sequía del Cuerno de África ha colocado a cerca de 11 millones de somalíes en situación de emergencia humanitaria, han advertido numerosas organizaciones no gubernamentales.
  
"Esto es más que una sequía. No ha llovido en los últimos tres años. Somos granjeros y dependemos de la lluvia, así que estamos pasando la peor hambruna", dijo Haji Ali Osman, un anciano que guió recientemente a 74 familias desde la zona rural de Gurban hasta Mogadiscio en una travesía de cientos de kilómetros para huir de la miseria y buscar alimento en la capital somalí. Pero "Al Shabab nos está afectando más que el hambre y las sequías. Han secuestrado a todos los hombres para que combatan para ellos. Y no dejan que la población hambrienta se acerque a las zonas controladas por el Gobierno para obtener ayuda", asegura Osman. Según el anciano, los 18 días de marcha con las familias hasta Mogadiscio causaron estragos en el numeroso grupo de desplazados, que se tenía que alimentar de las hojas de los árboles. 


"Cada una de las 74 familias perdieron al menos a un niño. Algunas los perdieron todos", afirma Osman, al tiempo que denuncia la "desesperanza y olvido" que sufren por parte de la comunidad internacional. El viaje también dejó a su esposa, Madina, en una situación crítica, pues aún no ha podido enseñarle a un médico las heridas en sus pies y piernas que la mantienen casi inmovilizada.
"Tengo las piernas infectadas. No puedo estar de pie. Cuando cayeron las fuertes tormentas estos días pasados, me tuve que arrastrar por el suelo para no quedarme bajo la lluvia", narra Madina. Sus hijos, Dahira, Nur, Ziyad y Hassan (4, 7, 13 y 16 años) padecen malnutrición y han enfermado de sarampión. Saredo Hilowle, de 39 años, apenas puede contar los sufrimientos del camino, en el que perdió a sus cuatro hijos: "No pude enterrar a ninguno. Los dejé bajo un árbol".



Si la sequía acabó con sus hijos, Al Shabab hizo lo propio con su marido, a quien mató bajo la acusación de espiar para el Gobierno Federal de Transición de Somalia. Esta conjunción de factores ha forzado a desplazarse a cientos de miles de personas, bien a Mogadiscio, bien a la vecina Kenia, mientras que la ayuda humanitaria tarda en llegar. El Ejecutivo somalí trató la semana pasada esa situación con cuatro organismos de la ONU: el Fondo para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Alto Comisariado para los Refugiados (ACNUR) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
"Hemos distribuido algunos alimentos, lonas para tiendas y otros bienes básicos, pero no son suficientes para cubrir las necesidades de la gente. Esperemos que la ONU pueda ayudar más", subrayó el ministro somalí de Defensa, Abdi Hakim Hji Fighi. Sin embargo, la sequía y el hambre son sólo una parte de un conflicto agravado por la presencia de los integristas de Al Shabab, que el pasado día 5 levantó el veto fijado en 2010 a la actuación de organizaciones humanitarias en las zonas del país bajo su control. "Al Shabab prohibió a las agencias humanitarias operar en las zonas afectadas y ahora está dejando morir a la gente sin dar ningún tipo de ayuda. Tratan de ocultar lo que está sucediendo", señala Meymun Sheij, un trabajador de una ONG.



"De esta forma -agrega Sheij-, están llevando a cabo un lento pero constante genocidio. La sequía ha acabado con miles de vidas, pero como no hay medios presentes, nadie lo sabe". Al Shabab pretende derrocar al Gobierno Federal de Transición somalí, respaldado por la comunidad internacional, e instaurar un Estado radical musulmán de corte wahabí. Somalia vive sin Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, y pasaron a controlar su territorio señores de la guerra tribales, milicias islámicas y bandidos.



Campos de refugiados


Por su parte, La ONU ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional para realizar una intervención "urgente" que acabe con la crisis alimentaria que vive el Cuerno de África, en particular las dos regiones del sur de Somalia donde ha sido declarado el estado de hambruna. Varias agencias de la ONU y representantes gubernamentales se reunieron este lunes de urgencia en Roma para abordar la emergencia humanitaria que vive esa zona del planeta, donde preocupa, sobre todo, la supervivencia de los más pequeños, pues, según UNICEF, más de 500.000 niños corren el riesgo de una muerte "inminente" como consecuencia de una 
"malnutrición grave". Lo que más preocupa a Naciones Unidas es la situación que, según UNICEF, viven unos 2,3 millones de niños afectados por malnutrición "aguda" tanto en Somalia, como en Etiopía y Kenia, los dos países que están recibiendo el mayor flujo de refugiados somalíes desde las zonas que padecen la hambruna.


"Lo que nos preocupa más es el estado de los niños, el hambre de los niños, que están tan débiles. Tienen solo un 40 por ciento de posibilidades de sobrevivir", indicó la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, Josette Sheeran, durante la rueda de prensa concluyente del encuentro. En el campamento de refugiados de Dadaab hay los que venden, los que compran y los que piden. Y también los que no sobreviven. Hay refrescos y harina, la que los burros arrastran en carros después de que sus dueños hayan recogido los sacos que distribuye el Programa Mundial de Alimentos. Pero no suficiente. Dadaab era originalmente una pequeña localidad, de hecho el pueblo aún existe, pero la continua llegada de refugiados durante los últimos 20 años la ha convertido en la tercera ciudad de Kenia, después de la capital, Nairobi, y de Mombasa. Aunque sus cerca de 400.000 actuales inquilinos que cuadruplican su capacidad inicial son en su mayoría somalíes.
Fuente: Europa Press y EFE

martes, 15 de febrero de 2011

Somalia: 20 años sin gobierno central y un conflicto que la ha destruído

Cuando se cumplen dos décadas de la caída del gobierno central de Somalia, un país en ruinas tras varias guerras civiles, conflictos religiosos y anarquía que han causado la muerte de medio millón de personas, forzado al exilio a un millón de refugiados y desplazado internamente a varios millones más.


El 26 de enero de 1991, grupos guerrilleros al mando de líderes tribales conocidos como "señores de la guerra" derrocaron a Siad Barré, el dictador pro socialista que gobernaba Somalia desde octubre de 1969, y dividieron el país en feudos en los que imperaba la ley del más fuerte.
"Las generaciones de somalíes nacidos en la era de los conflictos han perdido su futuro, adoptaron la guerra como modo de vida y perpetúan las confrontaciones mediante motivaciones religiosas, étnicas y económicas", afirma Hassan Moalim Yusuf, presidente del Centro para la Paz y los Derechos Humanos (CPHR).

Según Yusuf, los últimos veinte años han sido de "continuos conflictos y violaciones de los derechos humanos y en todo ese tiempo el mundo no ha conseguido ayudar al pueblo somalí".

"Hay niños y niñas nacidos durante la guerra y lo único que saben es la terminología y situaciones de la conflagración, entienden bien lo que es huir, matar, violar, los desplazados internos, campamentos de refugiados y otras cosas por el estilo, pero desconocen el (verdadero) significado de palabras como paz, gobierno y democracia ya que nunca las experimentaron en la práctica", añade.
La guerra civil comenzó cuando un grupo de políticos somalíes, respaldados por algunas autoridades regionales, formaron un gobierno temporal encabezado por Ali Mahdi Mohamed, un hotelero que se convirtió en "señor de la guerra" cuando su administración fue desafiada por otro líder tribal, Mohamed Farah Aideed, cuyas milicias lo derrocaron.

Ali Mahdi rechaza las aseveraciones de que fue él quien desató la prolongada guerra civil en Somalia.
"Fui elegido legalmente por los delegados de la primera conferencia de reconciliación celebrada en (el vecino) Yibuti. Aideed no estuvo en esa reunión, aun seguía combatiendo en el sur del país, y cuando se enteró de que yo había sido designado (presidente) me declaró la guerra", señala.
Según Mahdi, "si Aideed hubiera respetado mi mandato, él habría sido mi sucesor (en el poder) y Somalia no se encontraría en el estado en que está".

La confrontación entre Ali Mahdi y Aideed, cuyas milicias fueron las que expulsaron a Siad Barré de Mogadiscio, cambió el carácter del conflicto, que dejó de ser una guerra de liberación para convertirse en enfrentamientos entre clanes y hundió en la incertidumbre el futuro del pueblo somalí.
Asha Osman Ali, de 20 años y con tres hijos, nació al costado de una carretera el 28 de enero de 1991, cuando su padres huían de los combates en Mogadiscio tras el colapso del régimen de Barré.

"No he tenido suerte, nací dos días después de la caída del Gobierno y mi madre murió en el parto. Lo mismo me pasó cuando nació mi segundo hijo, lo parí al borde de un camino cuando huía de Al-Shabab", la milicia islamista actualmente en guerra con el Gobierno Federal de Transición (TFG) del país, relata Asha. La joven recalca que nunca pudo ir a la escuela y que ha vivido toda su vida en un campamento de desplazados internos.

"He crecido sin madre y mi padre, que es un maletero, nunca tuvo dinero suficiente para alquilar una casa, mucho menos para enviarnos a la escuela", agrega Asha, que murmura, "toda mi vida ha sido de tragedias, quizás hubiera sido mejor no haber nacido, pero no culpo a mis padres".

Tal como ella, millones de somalíes sobreviven, desesperados, en medio de la guerra, la anarquía y el hambre. Desde la caída del régimen dictatorial de Barré, Somalia no ha tenido un gobierno central funcional y decenas de intentos para restaurar el estado de derecho también han fracasado.


El TFG, encabezado por Sharif Sheikh Ahmed, un líder islámico moderado, sólo controla una parte de Mogadiscio con ayuda de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), un contingente militar de 7.000 soldados enviados por Uganda y Burundi. El Gobierno se encuentra cercado por los insurgentes de Al-Shabab, un grupo extremista vinculado a Al-Qaeda, que controla todo el sur de Somalia y el resto de la capital y quiere instalar en el país un régimen de gobierno basado en la "sharia".

Fuente: ABC

domingo, 7 de febrero de 2010

Somalia muestra la peor situación humanitaria de su historia

Somalia muestra hoy la peor situación humanitaria en su historia al coincidir la guerra, la sequía extrema, hambruna y piratería, todo lo cual disparó a cifras millonarias los desplazados internos y los refugiados en países vecinos.


  Datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) dan fe que cerca de un millón y medio de somalíes huyeron del conflicto y 560 mil están refugiados, fundamentalmente, en las vecinas Kenya (55 mil), Yemen (32 mil), Etiopía (22 mil) y Djibouti (tres mil).
Solo en los primeros días del año, el ACNUR confirma que unos 63 mil civiles abandonaron sus hogares y viven en improvisados campamentos que cambian constantemente de lugar por los violentos combates entre las milicias radicales islámicas y tropas afines al gobierno.

Un caos sin precedentes asola en el país del cuerno africano, opinan expertos, donde reina la ingobernabilidad desde 1991 y una guerra intermitente e interminable agudizada desde mayo pasado entre los radicales musulmanes de Al Shabaab e Hizbul Islam.



Somalia está dividida por regiones autodeclaradas autónomas y resultan baldíos los intentos del Gobierno Federal de Transición (GFT) por controlar los disímiles flancos sin apenas recursos. Sus habitantes sufren también las consecuencias de la sequía, típica de esa región africana, agudizada por los efectos del cambio climático y la crisis económica internacional que lacera aún más la inseguridad alimentaria.



A inicios de 2010 el Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció la disminución de sus actividades en el sur del país por "razones de seguridad", entre otras, porque el movimiento de resistencia islámica de Somalia, Al Shabaab exigió la entrega de 20 mil dólares semestrales para garantizar la vida de empleados de ONU y puso como requisito el retiro de las mujeres de la misión.

Aunque la portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU, Elizabeth Byrs, aseguró que varias agencias trabajan en el resto de la nación africana, a pesar de afrontar difíciles condiciones y el secuestro, asalto o asesinato de varios colaboradores. Lo cierto es que crecen los temores de mayores desplazamientos de grupos de somalíes hacia los países cercanos y se avizora un agravamiento del conflicto.

En mayo pasado los rebeldes de Al Shabaab e Hizbul Islam comenzaron una embestida contra el GFT, presidido desde hace un año por el islámico moderado Sharif Sheik Ahmed, quien recibe el apoyo de la comunidad internacional.


Los rebeldes ocuparon gran parte del territorio nacional incluida Mogadiscio, la capital, donde solo en las últimas semanas ocurrieron sangrientos combates que dejaron alrededor de 150 muertos y 14 mil desplazados. Ambos grupos insurgentes luchan contra el GFT y además entre sí, por el control de las zonas conquistadas a las cuales les imponen la ley islámica (Sharia) en su forma más extrema, admitiendo lapidaciones y crueles castigos corporales.

La invulnerabilidad del país acrecienta con la retirada de la ayuda en algunas zonas de Somalia y con el retraso y descoordinaciones de las organizaciones humanitarias que en 2009 incumplieron su compromiso con la nación.

Parece imposible cumplir entonces el nuevo pacto trazado a fines de año de entregar 689 millones de dólares para mitigar la peor crisis que vive Somalia en los últimos 18 años de guerra civil. Un país sumergido en el caos político asomó en 2010 para presentar en una sola nación el retrato del subdesarrollo del continente, que continúa siendo el más pobre del mundo.

Fuente: Prensa Latina

sábado, 26 de diciembre de 2009

Kenia afronta una de las peores sequías de la última década

Se supone que aquí no debería haber sequía, a un par de horas por carretera al este de Nairobi, la capital de Kenia. En la zona de Mwingi viven pequeños agricultores y granjeros, que cuando llegan las lluvias, dos veces al año, plantan maíz y alubias en su espesa tierra roja y sobreviven con lo ya recogido hasta la siguiente estación húmeda. Pero en los últimos años no ha llovido nada.

Mafuo David, una mujer de 36 años con cinco hijos, asegura que su finca de poco más de una hectárea produce unos ocho sacos de maíz y alubias. Pero habla sólo en teoría, porque el año pasado el maíz murió y no logró recoger nada, y el año anterior sólo consiguió dos sacos de cosecha; y el anterior a ese, nada de nada.

A lo largo de África oriental y del sur las comunidades se enfrentan a situaciones de hambruna debido a una sequía que va camino de convertirse en la peor de una década o más. Veinticinco años después de que un reportaje de la BBC desde Etiopía diese lugar a Band Aid y después a Live Aid y nos hiciese llegar la imagen real de África contemporánea (los niños escuálidos, las moscas sobre sus ojos que miran indiferentes a la cámara), la hambruna se cierne sobre Kenia, Etiopía, Yibuti y Somalia, y hay escasez de alimentos en Sudán, Eritrea, Uganda y Tanzania.

La organización humanitaria Oxfam calcula que la vida de más de 23 millones de personas está en peligro, y que sólo sobrevivirán si se les facilita rápidamente comida de emergencia.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), dependiente de las Naciones Unidas, ha pedido 1.000 millones de dólares para poder dar de comer durante los próximos seis meses a los habitantes de esta región del mundo castigada por la sequía. Pero no le está resultando fácil conseguir el dinero en un mundo en donde la recesión está bloqueando las ayudas caritativas.

Cosechas fallidas y almacenes vacíos

Grandes espacios de esta franja de África están habitados por una población dispersa de pastores, granjeros semi nómadas que viven en tierras semiáridas o desérticas del norte de Kenia y el sur de Somalia y Etiopía.

Estos pastores están acostumbrados a la vida dura, en condiciones severas, pero los últimos años de sequía han diezmado sus rebaños y han hecho que su existencia sea más marginal y precaria que nunca.
Es tal la dureza de la sequía que los granjeros e incluso los habitantes de las ciudades necesitan ayuda para subsistir, una situación que ha empeorado debido al encarecimiento de los alimentos en el mercado. Los pobres no pueden permitirse comprar maíz cuando se terminan las reservas de sus cosechas.

“Ha habido cuatro cosechas fallidas, los almacenes están vacíos y también se han agotado los pequeños ahorros para comprar comida”
, explica Gabrielle Menezes, del PMA en Kenia, que está alimentando a 3,8 millones de personas en el país: a uno de cada 10 habitantes. Los programas de alimentación en las escuelas alcanzan ahora a 1,1 millón de niños, algunos de ellos en las zonas consideradas tradicionalmente como el granero de Kenia.

 



Mucha agua para cambiar la situación

Las montañas escarpadas y bosques achaparrados de Mwingi deberían de estar salpicados por campos de maíz y alubias. Pero en vez de eso, sus habitantes se pasan el día mirando al cielo en espera de las lluvias. Hace unos días cayeron las primeras gotas, y el hijo mayor de Mafuo David, de 16 años, pudo por fin arar la tierra, a mano, y colocar las preciosas simientes en pequeños huecos abiertos entre el barro.

Ella nos asegura que está feliz de que haya vuelto a llover, pero sabe que un poco de agua no va a cambiar la situación.  “Cada año llueve un poquito y podemos llegar a plantar, pero no crece. Si llueve durante tres meses, entonces tendremos una buena cosecha”, dice. Mientras tanto, su familia sobrevive con la escasa ayuda mensual que reciben de maíz, alubias y aceite para cocinar.


En un pueblo cercano, Mutindi Maithya, de 36 años, también desea que la lluvia se prolongue. Ella complementa la ayuda de alimentos que recibe para su familia de seis hijos con el dinero que gana lavando ropa para los vecinos o cortando setos.

Aumentan las epidemias

Pero la lluvia en época de sembrado significa que no habrá tiempo para trabajar en otras cosas, así que los meses que vienen se presentan más duros. Y eso que para ella y su familia ya es extraño poder tener más de dos comidas al día, siendo la primera una simple taza de té negro con azúcar.
Las lluvias probablemente servirán de poco. En algunas partes del norte de Kenia ya se han producido inundaciones, lo que dificultará aún más el transporte de los alimentos a los hambrientos, ya que las carreteras se han convertido en mares de lodo.



También aumenta el riesgo de epidemias de malaria, cólera y enfermedades que se transmiten por el agua. El ganado, débil por el hambre y la sed, puede sucumbir rápidamente con el frío. En las zonas de cultivos, las inundaciones arrastran las capas fértiles de la tierra y las valiosas semillas. “La lluvia cambia el tema del agua, pero no acaba con el hambre”, apunta Menezes.

Texto y foto: Tristan McConnell 

lunes, 21 de diciembre de 2009

La infancia muere en la guerra

Según un informe de UNICEF, se estima que existen 300.000 menores de 18 años involucrados en más de 30 conflictos armados en todo el mundo. Estos niños y niñas no solamente actúan como combatientes, sino que también son usados como mensajeros, cocineros y esclavos sexuales. Es por ello, que a partir del Protocolo Opcional a la Convención sobre los Derechos del Niño, se ha matizado el término "niños soldados" por el de "niños involucrados en los conflictos armados".

Algunos son reclutados por la fuerza, separados de sus familias y llevados a vivir en zonas de combate, y otros se incorporan "voluntariamente" a causa de la pobreza extrema, ya que se les promete la provisión de comida y algunas comodidades de vida mínimas.





Al puntualizar quiénes son los que utilizan en mayor medida a los niños, la Coalición mundial contra la utilización de niños soldados estima que en su más alto porcentaje son los grupos armados no estatales en países como Chad, BurundiGuinea, Congo, Afganistán, Irak, Irán, Somalia, Myanmar, Sudan, Yemen, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Sri Lanka y Filipinas. En Colombia se estima que existen 11.000 niños involucrados, que forman parte mayoritariamente de las FARC y el ELN.

Desde las organizaciones internacionales se han reforzado los mecanismos normativos, mediante la búsqueda de adhesiones a los tratados que protegen a los niños del reclutamiento y uso como soldados. Paralelamente, existen programas de desarme y desmovilización. Sin embargo estas medidas no han sido exitosas ya que no hay esfuerzos internacionales formales para detener este fenómeno y aún la reinserción postconflicto de estos niños en la sociedad es una tarea muy compleja.

Entrenados en hábitos violentos y tácticas de guerra de guerrillas, estos menores no solamente son víctimas del conflicto, sino que a la vez se vuelven victimarios de sus compatriotas y hasta de sus familiares. Se vuelven así protagonistas de lo que a su edad solamente es concebible en un tablero de juego, enterrando para siempre su infancia.

Fuente: Clarin

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los piratas del nuevo milenio

Después de pasar retenidos 46 días por los piratas somalíes, los miembros de la tripulación del Alakrana ya descansan tranquilos entre sus familias. Mientras el buque ya trabaja en una nueva campaña en aguas del ïndico. A través de este secuestro todos hemos seguido con atención la evolución de los acontecimientos, pero ¿sabemos realmente que se esconde tras un secuestro como el del Alakrana?, ¿quereis conocer más sobre las redes de piratería en Somalia? aquí os pongo un extenso artículo que explica a fondo como son los piratas del nuevo milenio.

La piratería en el Océano Índico -en las costas de Somalia y en torno al Golfo de Adén- se ha convertido en los últimos años en la principal amenaza para el tráfico marítimo internacional en una zona clave (geográfica, económica y estratégicamente) y, a la vez, en el negocio más lucrativo de este castigado y empobrecido país africano.

El Centro de Información sobre la Piratería, de la Oficina Marítima Internacional, contabilizó 306 ataques de piratas en todo el mundo en los nueve primeros meses de 2009, frente a los 293 documentados en 2008. De ellos, al menos 168 fueron cometidos por piratas somalíes. A 17 de noviembre de 2009, eran 12 los barcos en poder de piratas somalíes, con al menos 272 tripulantes, según datos de Ecoterra, la ONG de vigilancia marítima en el este de África.

Los piratas prefieren asaltar cargueros y barcos de pesca, porque son más lentos. De los cometidos este año, 188 han sido a cargueros y contenedores, 52 a petroleros y 11 a pesqueros.
De acuerdo con el informe Bruxelles 2 (L'Europe de la Défense et de la Sécurité), entre el 1 abril de 2008 y el 13 de noviembre de 2009 la guerra contra los piratas del Índico se ha saldado con 41 muertos, 19 heridos, 148 liberados (a los que habría que sumar los 36 del Alakrana), 52 piratas condenados, 285 entregados a la justicia (a Kenia, Seychelles, Somalia, Yemen, Francia, EE UU, Holanda y España) y 558 detenidos. El Ministerio de Defensa español gasta 166.000 euros diarios en la Operación Atalanta, (las fragatas y aviones que tiene en el Golfo de Adén).

Evolución
Con el paso de los años, los piratas han ido mejorando su infraestructura tanto en equipos de comunicaciones, como en medios de navegación y armamento, que consiguen gracias al dinero logrado po los rescates para la liberación de los barcos secuestrados. Además, han aumentado su radio de acción inicial de las costas somalíes y el Golfo de Adén, para adentrarse en zonas más lejanas como el Mar Rojo, el estrecho de Bab el Mandab (entre Yemen y Yibuti) y la costa de Omán.

El informe Piratería en el Golfo de Adén, realizado por el Instituto Noruego para la Investigación Urbana y Regional por encargo del Ministerio de Defensa de ese país ha revelado que medio centenar de empresarios somalíes están financiando a los piratas, prestándoles dinero para los asaltos. Luego se reparten el botín con el jefe del clan y los corsarios.
Se calcula que, actualmente, existen entre 1.000 y 1.500 corsarios en la zona. Disponen de en torno a 60 pequeñas embarcaciones y barcos nodriza que les permiten atacar a hasta 500 millas de la costa.


Pescadores y guardacostas
La mayoría de los piratas son jóvenes pescadores procedentes de zonas pobres del país que han visto en esta actividad un modo de sobrevivir. Pero, además de los pescadores, las bandas (o clanes) están integradas también por ex combatientes, técnicos, expertos en aparatos de última tecnología y antiguos miembros del servicio de guardacostas somalí, entrenados en su día, por compañías británicas. Muchos, por tanto, tienen altos conocimientos de navegación.

Las bandas están muy organizadas. Aparte de los que se encargan de los secuestros en sí, hay especialistas negociadores (como Mohamed Aden -en la foto junto a estas líneas-, jefe de uno de los cuatro clanes que intervinieron en el secuestro del Alakrana y uno de los hombres clave en las negociaciones para el pago del rescate y la liberación del atunero vasco), contables, traductores... Un traductor, según informó El País, puede ganar unos 5.000 euros por subirse a un barco y conversar con los rehenes.

Lujos y drogas

Según informó la BBC, el flujo de dinero por los rescates ha llevado a muchos piratas a llevar una vida ostentosa y de lujos. La cadena británica señalaba que algunos se están construyendo casas nuevas y se permiten tener dos y hasta tres esposas.
Todo ello, sin embargo, ha resultado en el encarecimiento de la economía local por la gran cantidad de dólares, que varía las tasas de cambio de moneda. El poder de compra, además, está incentivando el consumo de drogas y alcohol.
Muchos de ellos consumen de forma habitual khat (también llamado qat, o chat), unas hojas que mastican y les provocan estados de agresividad y euforia durante los secuestros.


Clanes
Los piratas están divididos en muchos grupos, pero los principales son cuatro: los Marines Somalíes (el más organizado y uno de los participantes en el secuestro del atunero vasco Playa de Bakio), los Grupos de Putlandia, los Grupos de Marka y los llamados Guardacostas Voluntarios Nacionales. Se estructuran en una especie de jerarquía militar, con almirantes, vicealmirantes. jefes de operaciones...


Pese a que no existe ningún jefe reconocido de todos los grupos, muchos expertos señalan como máximo líder a Mohamed Ali Hassann alias Afweyne (apodo que significa "boca ancha", por la cuantía de los rescates que cobra). Uno de sus hijos dirigía a uno de los grupos implicados en el secuestro del Alakrana. Según La voz de Galicia, Afweyne suele estar en Libia, donde le protegería Gadafi, y tiene negocios en los Emiratos Árabes Unidos, India y Kenia.



Cómo actúan

Los grupos de corsarios más preparados están compuestos por entre 15 y 35 miembros. Cuando planean un ataque se dividen en dos subgrupos: el de asalto y el de bodega, que se hará cargo de los secuestrados.

La empresa danesa Risk Intelligence (especializada en asesorar a empresas y gobiernos en la lucha contra la piratería) ha calculado que las tripulaciones son retenidas unas cinco semanas de media hasta ser liberadas a cambio de un rescate.

En los asaltos, que suelen realizar con con ganchos, cuerdas y escaleras por las que trepan a los barcos, llevan fusiles de asalto Kalashnikov, pistolas, pequeñas ametralladoras e incluso lanzagranadas. Disponen de teléfonos por satélite, de sistemas GPS y hasta de gafas de visión nocturna. Parte de este material se lo facilitan los empresarios que les financian. Atacan en grupos de entre dos y cuatro embarcaciones rápidas, y el asalto suele durar unos 15 minutos. Una vez secuestrado, llevan el barco a alguno de sus puertos seguros en la costa.
Aunque no hay
referencia de ningún secuestrado asesinado, los piratas tratan a los secuestrados con violencia. El patrón del Alakrana calificó su secuestro de "infierno": "Nos trataron mal, peor imposible", dijo.

Cómo se les está combatiendo



En junio de 2008, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 1816 que autorizaba a navíos de guerra extranjeros a perseguir las embarcaciones piratas hasta diciembre siguiente, si contaban con el consentimiento del Gobierno somalí. En noviembre de ese año, la ONU impuso nuevas sanciones a personas y entidades vinculadas a los piratas, y, en diciembre, el Consejo de Seguridad autorizó el uso de "toda las medidas necesarias" en tierra y aire a los países que contaran con consentimiento somalí.
En octubre de 2008, el presidente del Gobierno de Transición, Abdulahi Yusuf Ahmed, pidió a las fuerzas navales internacionales en el Índico que luchasen contra la piratería. Tras ser secuestrado el Playa de Bakio en abril de 2008, un avión español  P-3 Orión comenzó a patrullar en septiembre la costa norte somalí, en aguas internacionales.

La UE lanzó, en diciembre de 2008, la misión Atalanta, en la que participan diez países, incluida España, y que durará hasta finales de 2010. España estuvo al mando desde el pasado 6 de abril hasta el 13 de agosto. Es la primera operación naval común de la UE. El pasado marzo, la UE firmó un acuerdo con Kenia para juzgar y recluir a los piratas en este país africano. La Armada estadounidense por su parte, ha creado una fuerza especial, la Fuerza Combinada 151, para luchar contra los piratas.

Hasta mayo del año pasado, las fuerzas internacionales habían frustrado 85 ataques de corsarios. En la defensa de los barcos están implicados también agentes privados de seguridad, ex militares y mercenarios. La semana pasada, setenta agentes privados de seguridad españoles, todos ellos ex militares, volaron a las islas Seychelles para embarcarse el lunes en 13 atuneros vascos. Cobrarán 5.165 € al mes.
En general, los intentos por acabar con la piratería se ven limitados por la barrera que significa las aguas territoriales de Somalia. Las persecuciones a embarcaciones piratas se ven interrumpidas cuando éstas ingresan en el mar territorial, ya que no existe permiso por parte del Gobierno para poder entrar.

Dónde

La mayor parte de las bases de los piratas se encuentran en la provincia de Puntland (Puntlandia, en español) y, concretamente, en el poblado de Eyl. Situada en uno de los puntos geográficos más estratégicos del Mar Rojo y el Océano Índico, en el Cuerno de África, Puntland  no ha sido reconocida por país ni organización internacional alguno, pese a que se autoproclamó independiente de Somalia el 24 de julio de 1998, hace ya más de 10 años.

En diciembre de 2004 la costa somalí, y especialmente la de Puntland, sufrió serios daños por el tsunami que barrió las costas del Índico tras el terremoto de Indonesia. Se acusó entonces a la comunidad internacional de ignorar tanto Puntland como otras zonas afectadas.

Cuándo

Desde 2007 dos pesqueros españoles han sido secuestrados por piratas somalíes, el Playa de Bakio que permaneció retenido del 20 al 26 de abril de 2008 y el atunero vasco Alakrana, secuestrado en aguas internacionales del Océano Índico, con 36 tripulantes a bordo, el 2 de octubre de 2009 y liberado el 17 de noviembre tras el pago de un rescate que oscila entre 2,3 y 2,7 millones de euros, según distintos medios de comunicación.. No obstante, se han producido varios intentos de asalto a embarcaciones españolas en las costas de Somalia. Ésta es la cronología de estos ataques:

2008

  • Del 20 al 26 de abril. Secuestro del atunero Playa de Bakio.
  • 11 de septiembre. El Playa de Anzoras, un atunero, escapa de un intento de secuestro.
2009

  • 13 de marzo. Los piratas intentan secuestrar el atunero Felipe Ruano, que logra huir tras ser perseguido y acosado por lanchas.
  • 3 de septiembre. El Alakrana consigue huir de los piratas.
  • 7 deseptiembre. El Campo Libre Alai abandona la zona en la que se encontraba tras detectar una embarcación de piratas.
  • 9 de septiembre. El atunero Intertuna dos, con base en Seychelles, escapa de un intento de asalto cuando faenaba a 420 millas de la costa de Somalia.
  • 2 de octubre. El pesquero vasco Alakrana, con base en el municipio vizcaíno de Bermeo, es secuestrado en aguas internacionales, a unas 800 millas del perímetro de la operación de seguridad Atalanta y a unas 400 millas de la costa de Somalia. Era el segundo ataque sufrido por esta embarcación, el anterior fue el 3 de septiembre. Fue liberado el 17 de noviembre.
  • 30 de octubre. Unos piratas en un esquife intentan secuestrar el buque Iria Flavia, embarcación auxiliar de la flota atunera. El buque español aprovechó una avería en la embarcación pirata que le seguía para escapar y refugiarse en el archipiélago de Chagos.
  • 31 de octubre. El atunero vasco Artza, que faena con bandera de Seychelles, logra escapar de tres embarcaciones piratas gracias a los disparos efectuados por la seguridad privada que viaja abordo. El pesquero, con una treintena de tripulantes, se encontraba a unas 250 millas de las costas de Somalia.
  • 19 de noviembre. El atunero vasco Txori Gorri avista una embarcación pirata, pero los guardias de seguridad privada que llevaba a bordo les disuaden de un posible abordaje.

Por qué
La piratería en Somalia surge a principios de los años noventa, propiciada por la caída del Gobierno tras el inicio la guerra civil en este país. Sus causas son múltiples y complejas. Los siguientes factores juegan, todos ellos, un papel fundamental.

Somalia está inmersa en el caos y si un gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el régimen del dictador Siad Barre por un grupo de señores de la guerra, que controlan distintas zonas del país. La inexistencia de un gobierno central hace de Somalia un estado fallido, incapaz de imponer autoridad y en una situación de ausencia total de legalidad. Los señores de la guerra y los clanes mafiosos se han multiplicado. El problema, además, está unido a la inestabilidad política de las provincias somalíes de Puntland y Galmudug, que cuentan con gobiernos propios.

Según un informe de la ONU de 2008, los piratas obtuvieron ese año más de 24 millones de euros en concepto de rescates. Otras fuentes hablan de 50 millones. Para financiar un ataque pirata hacen falta unos 30.000 dólares (20.000 euros). Mantener un secuestro en alta mar cuesta unos 70 euros diarios. Los piratas ganan un millón de dólares de media por barco, mientras que el ingreso per cápita somalí es de 600 dólares anuales. Estas ganancias han atraído a señores de la guerra e inversores, que apoyan y financian sus actividades.

Desde la caída del Gobierno, flotas extranjeras comenzaron a practicar la pesca ilegal en aguas de Somalia,  esquilmando las costas de este país. Actualmente se calcula que hay unos 700 barcos extranjeros faenando ilegalmente en la zona.  Algunas compañías han aprovechado, además, para verter toneladas de residuos tóxicos en un mar no vigilado. Los piratas habrían decidido proteger la costa para asegurar sus recursos, antes de que la milicia se viera envuelta.
El asunto, no obstante, es polémico. Para unos, los piratas son víctimas de la explotación del primer mundo, y han encontrado en esta actividad la única forma de defender lo poco que tienen y de sobrevivir. Para otros, son simples delincuentes envueltos en redes mafiosas.

Otro de los aspectos controvertidos es la posible implicación de grupos fundamentalistas islámicos en la piratería. La compañía danesa Risk Intelligence, por ejemplo, rechaza esta teoría y asegura que "carece de fundamento", añadiendo que los movimientos islámicos han sido sus principales oponentes.
En este sentido, recuerda que la piratería comenzó a decaer tras el alzamiento de la Unión de Cortes Islámicas en 2006, y que volvió a crecer con la invasión etíope en diciembre de ese mismo año.
Sin embargo, y según informó la página Jane's Terrorism and Security Monitor, citada por el periodista Hernán Zin en su blog Viaje a la guerra, cuando la invasión etíope respaldada por EE UU volvió a sumir al país en el caos, los islamistas del sur del país establecieron una nueva relación con los piratas, usándolos para que les transportasen armas desde Eritrea.

Y ahora qué

A corto plazo, Risk Intelligence propone aumentar el control y la presencia naval en la zona, pero a medio plazo señala que será necesario estabilizar las estructuras políticas e impulsar el desarrollo. La UE, para ayudar a estabilizar Somalia, aprobó el 17 de noviembre de 2009 la creacion de una misión militar para la formación de miembros de las fuerzas de seguridad en este país. Ésta podría comenzar sus trabajos antes de 2010, tendría una duración inicial de un año y los emntrenamientos se llevarían a cabo en campos de Uganda.

Las aguas del Golfo de Adén son ahora las más peligrosas del mundo, seguidas de la costa este somalí. A continuación figuran las aguas de Nigeria y Perú, que han desplazado al Estrecho de Malaca, antaño la ruta más insegura.

Fuente: 20 Minutos

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