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jueves, 5 de enero de 2017

El saltamontes, una delicia culinaria en Uganda


Los niños corren entre los arbustos, saltando por aquí y por allá para atrapar saltamontes. En un día bueno, muchos regresarán a casa con bolsas de plástico llenas de insectos para freír y comer como botana.

Los "nsenene", como los ugandeses llaman a estos verdes insectos saltarines, son una delicia culinaria buscada por muchos en esta época del año, cuando millones de insectos nacen con la temporada de lluvias. La gente dice en broma que les caerá una maldición si la temporada de saltamontes pasa sin que ellos prueben los insectos.

"Vine a comprar estos nsenene porque mi esposa me envió por ellos", dice O.J. Gerald mientras compra a un vendedor ambulante en la capital Kampala. "A ella realmente le encantan. Se fríen con cebolla y un poco de sal y saben muy bien. Son muy crujientes en la boca". Cuando se fríen, los verdes saltamontes cambian a un color dorado y despiden un aroma a tierra que encanta a los entusiastas.

La cacería de saltamontes se ha vuelto una actividad comercial en Uganda. Algunos colocan brillantes lámparas para atraer a los insectos, los cuales se estrellan en sábanas estratégicamente colocadas y caen en barriles donde quedan atrapados.

Pueden verse cientos de trampas para saltamontes en toda Kampala, muchas veces violando las normas locales de seguridad debido a que las instalaciones pueden ocasionar peligrosos cortos circuitos. La temporada de insectos corre de noviembre a enero, cuando el país por lo general recibe fuertes lluvias, y otra vez en abril y mayo.

Los vendedores callejeros hacen buenos negocios con cada bolsa de medio kilo (una libra) de saltamontes que venden ya listos para comer por unos 2,75 dólares cada una. Para prepararlos, les quitan las alas, las patas y la antena mientras todavía están vivos.

Los saltamontes cocinados tienen enormes cantidades de proteína y grasa, además de fibra dietética, dice Geoffrey Ssepuuya, nutriólogo ugandés e investigador de los saltamontes en la Universidad de Leuven en Bélgica. "Los saltamontes son muy nutritivos", agrega el experto. "De hecho son más ricos en comparación con las fuentes convencionales de proteína".


En un ajetreado mercado en Kampala, Sylvia Namwanje fríe los insectos con aceite, cebolla y ajo, creando un acento distintivo que puede olfatearse a metros de distancia. Las personas estacionan sus camionetas y esperan a que les sirvan. Entre sus clientes también hay ugandeses que viven en el extranjero.

"Los nsenene son muy deliciosos", dice Namwanje. "Solo están en temporada ciertos momentos del año. Las personas los comen porque saben que es el único periodo que podrán comerlos. Son mucho más deliciosos que el pollo o cualquier carne".

La comerciante asegura que la venta de saltamontes representa una parte importante de su ingreso anual."Con lo que gano he podido educar a mis hijos, cuidar a mi madre y familia", comenta orgullosa.

Fuente: El Horizonte

miércoles, 29 de junio de 2016

Los Abayudaya, judíos de Uganda

1917. Mientras en Rusia asesinan al zar y su familia, en Uganda un general del ejército, Simi Kakungulu, dirige una secta de carácter judeo-cristiano, resultado de las luchas políticas entre la administración británica y las tribus africanas convertidas al cristianismo. Dos años después ordenó a sus feligreses cumplir los Mandamientos de la Ley de Moisés, circuncidó a sus hijos y les llamó Yuda, Israel, Nimrod, Abraham, Jonás y Miriam. Los británicos, entonces, le dieron la espalda.


Kakungulu estableció una comunidad, la Kibina Kya Bayudaya Absesiga Katonda (la “Comunidad de Judios que confían en el Señor”). Con el tiempo, sus seguidores fueron conocidos como la Abayudaya. Y empezaron a guardar la kashrut en la medida de lo posible– esto incluye no comer carne de cerdo y sólo comer animales que habían sacrificado por sí mismos, así como la separación de la leche y la carne. También empezaron a observar el sábado como día de reposo. Kakungulu, sin embargo, permitió la poligamia masculina, citando que el patriarca Abraham lo hizo.

Gran parte del conocimiento de la comunidad sobre el judaísmo vino de un viajero, judío y comerciante, llamado José, que visitó la comunidad en 1920. Joseph, se dice, procedía de Europa y les enseñó acerca de las fiestas judías y el calendario judío. Por medio de José, el Abayudaya eliminó cualquier oración cristiana, dejó de leer el Nuevo Testamento y comenzó a usar kipá para cubrir la cabeza. Joseph se quedó con los Abayudaya durante unos seis meses.

Simi Kakungulu murió en 1928 a causa del tétanos, después sus seguidores divididos en dos grupos, uno que volvió al cristianismo y otra que fortalece su práctica judía, resistiendo al incalificable y sangriento dictador ugandés Idi Amín, que prohibió las prácticas judías. Conocieron entonces el cripto-judaísmo.

La comunidad, que está formada por unos mil miembros, tiene ahora su propio Libro de la Torá y un rabino conservador, Gersón Sizomu, que fue ordenado en la Escuela Ziegler de Estudios Rabínicos en la Universidad de Judaísmo (ahora llamado el American Jewish University) en Los Ángeles, en el año 2008.

Sizomu, un hombre de 39 años, es cuarta Generación Abayudaya. Se crió en la localidad de Nangolo, una pequeña comunidad a unas cinco millas de Nabugoye. Su abuelo y su padre ya fueron los líderes espirituales de la comunidad en su tiempo…Dice que unos 400 Abayudaya se han convertido bajo los auspicios del movimiento conservador y que otros 130 están realizando la conversión ortodoxa, pues esperan inmigrar a Israel una vez cumplimentada.

Hoy en día, la mayor parte de la comunidad vive alrededor de la sinagoga Moisés en Nabugoye, colina fuera de Mbale o la sinagoga cercana en el pueblo de Namanyoyi. Otros viven a varias millas de distancia de Mbale en Nasenyi y Putti. Una quinta sinagoga está en el pueblo de Magada.

La comunidad judía de Uganda, además, cuenta con dos escuelas judías (tanto de primaria como de secundaria), una clínica médica, una casa de huéspedes y hasta una “yeshiva”. Todo financiado por el Movimiento Conservador.

Fuente: CCIU

domingo, 8 de marzo de 2015

En Uganda lanzan una revista sobre la comunidad gay


La 75 páginas de 'Bombastic' contienen decenas de artículos sobre experiencias reales del gremio LGBT. La buena acogida de la revista, que es gratuita y se distribuye en algunos quioscos y supermercados del país, ha sido tal que en pocas semanas se han agotado los 15.000 ejemplares impresos, y en breve esperan lanzar una segunda edición con otros 30.000 ejemplares.

"La respuesta ha sido increíble, ya que esperábamos recibir muchas críticas y ha sido todo lo contrario: nos han llegado comentarios muy positivos de gente que apoya nuestra iniciativa", dice la activista y editora de la publicación, Kasha Jacqueline Nabagesera.

'Bombastic' busca convencer a la sociedad de que su opción sexual es una cuestión natural y no una conducta delictiva. Ha sido un largo viaje para un colectivo que sigue viviendo en la sombra de una sociedad conservadora y hostil hacia los gays, que ha apoyado en diversas ocasiones los intentos de endurecer las condenas contra la homosexualidad, considerada como delito en este país.

En diciembre de 2013, el Parlamento aprobó una ley que aumentaba de forma significativa las penas de cárcel para los homosexuales, con cadena perpetua incluida. El presidente del país, Yoweri Museveni, encargó un informe a un grupo de "expertos" para tratar de justificar esta iniciativa.

El grupo concluyó que la homosexualidad "no es genética", sino una opción derivada de una conducta social "anormal"; según el estudio, su origen es la educación recibida durante la infancia, y por lo tanto se trata de un defecto "corregible". Tras este informe, el presidente ratificó la ley en febrero de 2014, pero en agosto el Tribunal Supremo la anuló por un defecto de forma durante el trámite parlamentario, algo que se interpretó como una cesión a las presiones de las potencias internacionales.

Más de 130 voluntarios se han encargado de la distribución de 'Bombastic' en diversos puntos del país, y algunos de ellos han sufrido agresiones, sobre todo en el este de Uganda, donde "las revistas fueron confiscadas y quemadas", reconoce la editora.


Otro activista, que prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a represalias, cuenta a Efe que la idea de publicar una revista surgió de la necesidad de responder a la desinformación y a la cobertura negativa que se hace sobre la comunidad homosexual en los grandes medios de comunicación de Uganda.

"Queríamos contar nuestras propias historias en una plataforma que podemos controlar, así que buscamos testigos y ejemplos del día a día de homosexuales y lesbianas en Uganda para reflejar sus vidas en este primer ejemplar", señala el activista.


Otra de las dificultades que se han encontrado ha sido conseguir que una imprenta accediera a editar la revista, ya que muchos querían cobrarles precios fuera de mercado para hacerlo. Finalmente llegaron a un acuerdo con una de ellas y la publicación es una realidad. El éxito de 'Bombastic' solo es una pequeña victoria en un camino que todavía está lleno de obstáculos, pero al mismo tiempo supone un paso adelante en la lucha para que la sociedad ugandesa acepte las diferencias sexuales como algo natural.

"Mi viaje personal, y el de toda la comunidad gay, es el mismo de siempre. Todavía tengo que ir con cuidado cuando voy a según qué sitios o hago según qué cosas para no exponerme a mí misma", concluye Kasha.

Fuente: Pulzo.com

sábado, 6 de septiembre de 2014

HWR denuncia abusos y extorsión policial a menores sin hogar en Uganda

Human Rigths Watch (HRW) denunció hoy que los menores sin hogar de las principales ciudades de Uganda están sufriendo constantes abusos físicos por parte de policías y funcionarios del Gobierno, que les extorsionan para conseguir dinero. Más de las mitad de los niños ugandeses menores de quince años viven en situación de pobreza, y un gran número de ellos, aunque no se tiene una cifra exacta, viven en la calle.

Según ha documentado HRW, la Policía maltrata a estos niños y niñas durante la noche, golpeándoles con porras y látigos para exigirles sobornos, o como simple "castigo por vagancia".


Los menores se ven obligados a conseguir dinero para evitar sufrir nuevas palizas o ser detenidos. En las celdas de las comisarías, los menores son encerrados con adultos, que en ocasiones abusan sexualmente de ellos, y quedan liberados cuando sobornan a un funcionario o hacen un trabajo forzado para ellos, asegura HRW.

Dado que los niños de la calle son a menudo los primeros sospechosos de algunos delitos como el robo, la Policía les arresta con frecuencia sin tener ningún indicio. "Las autoridades ugandesas deben proteger y ayudar a los niños sin hogar, no golpearlos o tirarlos en las cárceles con los adultos", dijo Maria Burnett, investigadora principal de HRW en África.

Según HRW, la comunidad internacional debería denunciar activamente estos abusos y establecer un sistema coordinado con autoridades y ONG para garantizar la protección infantil.

Fuente: Agencia EFE

sábado, 9 de agosto de 2014

Un safari de ensueño en el norte de Uganda

EN EL PARQUE NACIONAL DEL VALLE DE KIDEPO, EN LA FRONTERA CON SUDÁN DEL SUR, SE ENCUENTRA EL LUJOSO APOKA SAFARI LODGE.

El Parque Natural del Valle de Kidepo es una zona de más de 1.400 kilómetros cuadrados en la que la sabana africana se ha conseguido mantener casi intacta. Dominada por el Monte Morungole y cruzado por los ríos Kidepo y Narus, se encuentra en una de las esquinas del norte de Uganda, aunque la extensión real le lleva también a Sudán del Sur, dentro de la Reserva de Kidepo.


Allí se encuentra un lodge de lujo que ha hecho de la cultura del safari su medio de vida. Poder ofrecer la naturaleza en estado puro, a pocos pasos de nuestras cabañas, es el punto fuerte del Luxury Apoka Safari Lodge, donde las experiencias se viven a flor de piel. No en vano, hay catalogadas más de 460 especies en la zona y la reserva cuenta con cuatro de los cinco grandes mamíferos (sólo falta el rinoceronte). A cambio, multitud de primates, jirafas, cebras… y el guepardo, majestuoso y único aquí con respecto al resto de Uganda.

El lodge se compone de 10 cottages separados y cada uno de ellos cuenta con sus propias instalaciones, entre ellas un completo baño con ducha. Fuera también se ha dispuesto una pequeña piscina en cada una de las cabañas, así como una terraza con balaustrada para, desde ella, poder disfrutar de una pequeña siesta con el ruido de la sabana de fondo.

Estar situado tan al norte del continente le da, además, un aire exótico a todo el complejo, con muros naturales, mucha vegetación y algo elevado con respecto a la sabana. En sus cabañas se ha cuidado el interiorismo con alfombras de algodón y todo tipo de comodidades nada convencionales, como toallas o juegos de cama de hilo egipcio. Además, piscina exterior escavada en la roca y protección contra los mosquitos en cada ventana.


Aunque hay vuelos regulares a través de la compañía Eagle Air, los vuelos al aeropuerto de Apoka suelen ser privados, existiendo la posibilidad de concertarlo previamente con la hotelera, que se encarga, a su vez, del transfer al lodge, situado al norte de la ciudad.

Fuente: Sergio Cabrera

sábado, 2 de agosto de 2014

Una vacuna contra el ébola para los grandes simios

El ébola ha matado en los últimos años en África a un tercio de la población mundial de gorilas. "Las enfermedades infecciosas suponen una amenaza para la supervivencia de los grandes simios africanos: una amenaza equiparable a la caza furtiva y la pérdida de hábitat", escriben Peter Walsh, de la Universidad de Cambridge, y sus colaboradores en la revista 'Procedings of the National Academy of Sciences' ('PNAS'), donde presentan los resultados del exitoso ensayo en primates cautivos de una vacuna contra la fiebre hemorrágica que podría evitar muertes entre sus parientes salvajes
.
Walsh y su equipo han probado una vacuna contra el ébola hecha a partir de fragmentos del virus. Es segura y capaz de provocar una respuesta inmutaria en chimpancés. Vacunaron a seis individuos con dos formulaciones diferentes, y ninguno mostró síntomas de la enfermedad ni alteraciones en el peso ni en las analíticas. Entre dos y cuatro semanas después de la primera inmunización, los investigadores detectaron anticuerpos contra el ébola en algunos ejemplares, y en todos dos semanas después de la segunda vacuna.

Los científicos no inocularon el virus del ébola a los chimpancés para no correr el riesgo de que enfermaran, pero probaron en ratones la efectividad de los anticuerpos desarrollados en los simios. El ébola es una enfermedad con una tasa de mortalidad del 90% en humanos y todavía mayor entre los grandes simios. El resultado de la transferencia de los anticuerpos a los roedores fue prometedor: la superviviencia de los ratones infectados con el virus aumentó de cero al 30% y el 60%, dependiendo de la formulación de la vacuna empleada.


"La comunidad de conservación de los simios ha sido durante mucho tiempo no intervencionista, tomando un enfoque 'Jardín del Edén' de la medicina moderna para animales salvajes, pero terminamos con el Edén destruyendo los hábitats y propagando enfermedades", ha dicho Walsh. Él y sus colaboradores plantean en 'PNAS' que se dé un giro hacia una política conservacionista pragmática que salve a estos animales "antes de que desaparezcan para siempre", y creen que la vacunación podría ser clave. En la actualidad, "la mitad de las muertes de chimpancés y gorilas que viven próximos a los humanos se deben a nuestro virus respiratorios. Para nosotros es un dolor de garganta; para ellos es la muerte".

Los autores advierten de que hay muchas vacunas experimentales seguras y efectivas que nunca llegarán a administrarse a humanos y que, sin embargo, protegerían a chimpancés y gorilas. Las vacunas 'huérfanas', dicen, pueden ser críticas en la lucha por la supervivencia de los simios salvajes. Para ello, hay que contar con chimpancés en cautividad en los que probarlas antes de usarlas en poblaciones libres.

El Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de Estados Unidos estudia limitaciones legales que, en unos años, desembocarán en la prohibición total del uso de chimpancés para investigación. Los autores creen que debería seguir habiendo poblaciones cautivas de chimpancés, en 'condiciones humanas', con el único objetivo de probar en ellos vacunas dirigidas a la conservación de sus parientes salvajes.

Fuente: El Correo

miércoles, 19 de marzo de 2014

La Ley homófoba de Uganda

La reciente firma del proyecto de ley sobre homosexualidad por el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, ha centrado los debates locales e internacionales. El último comentario proviene de un alto funcionario del gobierno, Hon Amama Mbabazi, primer ministro de Uganda. Amama, quien también es abogado, sostiene que la firma del proyecto no era necesaria, ya que Uganda tenía una ley que criminalizaba antes actos como la homosexualidad.

Hasta hace poco no se conocía la existencia de homosexuales en Uganda. El grupo homosexual forma una población muy pequeña y no hay ningún informe que haya publicado su aumento o descenso.
Hemos preguntado a un número de personas en Kampala para conocer sus puntos de vista sobre la homosexualidad y estos son algunos de los comentarios:

Jackline Mutonyi (58 años), vendedora de ropa tradicional de mujeres: “¿de qué va el tema gay? Nunca he visto un homo (maricón) en mi vida y estoy segura de que todos mis hijos no lo son porque están casados con mujeres y tienen hijos. No sé nada del tema gay y no me afecta de ninguna manera”.
Al igual que Mutonyi, Evadine vende en la misma tienda y tampoco entiende el tema, y mientras hablábamos , ella añadió rápidamente: “Estoy leyendo en los periódicos y viendo en la televisión y me pregunto: ¿tenemos cuestiones de amor entre hombres en Uganda? Si es así: ¿están en su sano juicio? ¿Cómo puede un hombre casarse con otro hombre?”

Para algunos ugandeses, las cuestiones homosexuales tienen mucho que ver con la educación moral.John Ojok, cristiano reconvertido, dice que “algunos padres han dejado a sus hijos, concretamente jóvenes, sin guía. Por eso, se unen a grupos gays”. Sin embargo, añadió que “puesto que no se sabe mucho acerca de ellos y, ya que podría ser un porcentaje pequeño de nuestra población, no veo ninguna razón de por qué una ley tuviera que castigarlos”.

No obstante, ugandeses como Josephine Watmon piensan que antes de aprobar el proyecto de ley, se debería hacer un estudio y después un debate público, de manera que cada ciudadano sería consultado y no sólo una minoría del Parlamento.

Para Samuel Oduny, de Gulu (norte de Uganda) y partidario de Museveni, el presidente tomó la decisión correcta aprobando la ley anti gay. Oduny en un post reciente dijo: “La ley es una de las mejores obras del Gobierno Democrático de NRM. Durante muchos años, nuestros jóvenes se estaban comportando de la misma manera irrespetuosa que los extranjeros nos estaban imponiendo. Deberíamos alabar al Presidente Museveni por su punto de vista firme a pesar de las presiones del exterior. Así nació”.En el último desarrollo, el tema homosexual se está convirtiendo en un asunto político con analistas dentro del continente que han llegado a la conclusión de que la posición de Museveni sobre la homosexualidad era un movimiento perfectamente calculado para ganar votos de cara a las elecciones presidenciales de 2016.

Este punto de vista se puede confirmar en el último transcurso después de que un grupo de mujeres de la zona oriental del distrito Kumi salieran a la calle con pancartas apoyando al presidente Museveni por hacer lo que ellas describen como una “posición clara frente a la homosexualidad”. En sus pancartas se leía: “Le vamos a reelegir en 2016”.
La nueva ley anti gay condena a cadena perpetua a los homosexuales que se hayan casado o hayan tenido relaciones o prácticas homosexuales. Una sección de la ley también contempla los delitos de deseo, así como el apoyo a homosexuales a 7 años de cárcel; lo mismo para aquellas personas que inciten la homosexualidad.

Recientemente, el Banco Mundial pospuso la decisión de prestar 90 millones de dólares a Uganda para el sector sanitario. Esto sucede después de que tres países europeos, Holanda, Noruega y Dinamarca, publicaron su intención de suspender o aplazar su ayuda directa al Uganda.

Fuente: Inout Post

martes, 19 de noviembre de 2013

Veinte países africanos prohíben las bolsas plásticas para reducir la contaminación

La bolsa de plástico se ha expandido de tal modo en el continente que en Sudáfrrica se la llama irónicamente “la flor nacional”, en tanto no queda ya un árbol, una brizna de parque ni campo de cultivo que se escape de la basura plástica en su peor expresión. Obstruyendo los canales pluviales genera inundaciones y estanca millones de cauces, expandiendo enfermedades mortales como la malaria y contaminando lo poco que va quedando del hábitat para las especies de la fauna nativa.

Pero si bien algunos países como Ruanda –que ya llevan seis años con la prohibición vigente- tienen estrictas normas y hasta un cuerpo inspectivo estatal para controlar el tema en las fronteras evitando ingresos, el futuro del plástico en forma de bolsas es una tentación demasiado grande para industriales y capitalistas que luchan denodadamente para saltear la veda.


Un “frente africano” contra las bolsas plásticas

Uganda, Gabón, Etiopía, Tanzania, Kenia, Sudáfrica, Marruecos, Botswana, Chad, Ghana, Togo, Congo, Eritrea, Burkina Faso, Argelia, Costa de Marfil, Mauritania y Mali han decidido ya la conformación de un “frente africano” que lucha para evitar la expansión de las bolsas plásticas: algunos ya tienen leyes con penas vigentes, otros caminan rumbo a su concreción.

Algunos países –como Mauritania- están acelerando procesos: el 80% de las vacas sacrificadas en la capital, Nuakchot, tenían bolsaas de plástico en sus estómagos. Cabras, ovejas y camellos también las comen y mueren tiempo después, ya que las bolsas impiden que el animal absorba los alimentos que ingiere.

Lentamente, la costumbre de las bolsas de tela para llevar alimentos está volviendo a la plaza, pero los comerciantes se niegan a su uso en tanto son más caras que el plástico. Los africanos no obstante lideran el mundo en la materia, luchando contra un flagelo que demorará cuatrocientos años en degradarse.

Fuente: La Red21

viernes, 1 de noviembre de 2013

El "carnicero" de Kampala

Más conocido como ‘Big Daddy’, se calcula que en su régimen más de 500 mil personas fueron cruelmente asesinadas, muchas de ellas terminaron en su plato. Presidente de Uganda de 1971 a 1979, Idi Amin llegó incluso a declarar: “Me gusta la carne humana porque es más blanda y salada y el Corán por religión, en un banquete es lo que más extraño cuando estoy fuera de mi país”.

Durante sus ocho años de régimen dictatorial, murieron alrededor de 500 mil personas y Uganda quedó sumida en una profunda crisis económica. Al final, permaneció exiliado 20 años en Arabia Saudita. Siempre se mostró reticente a hablar de su vida previa a la llegada al poder. Dentro del ejército consiguió suscitar admiración, proclamándose en diez ocasiones campeón nacional de boxeo en la categoría de pesos pesados.
Idi Amin decidió implantar en Uganda un régimen que combinara los principios del sagrado Corán con una visión izquierdista y profundamente antioccidental. El resultado fue la creación de una de las peores dictaduras del siglo XX, en la que, paradójicamente, sus propias esposas experimentaron sufrimientos reales que dejaron de manifiesto que, en ocasiones, las primeras víctimas de un tirano son las mujeres que se encuentran cerca de él y sus propios descendientes.

Uganda era aún colonia británica cuando un oficial blanco descubrió que uno de sus soldados había alojado a dos mujeres en su acuartelamiento.

Como el reglamento sólo permitía tener una esposa, el oficial inquirió a su subordinado sobre las causas de aquella irregularidad. La respuesta fue indicar que no había quebrantado ninguna norma porque si la primera era su mujer legal, la segunda era su dada, es decir, su hermana mayor en lengua suajili. Fue así como aquel personaje recibió el apodo de Dada, que unió a su nombre de Idi Amin.

Nacido en Koboko (1925), en una familia musulmana de la tribu kakwa, la vida de Amin iba a girar en torno a los extremos que aparecen dibujados en la anécdota anterior: la violencia, la manipulación de la verdad y el sexo promiscuo. En 1946, se alistó en los Rifles africanos del Rey, una unidad colonial del ejército británico cuyo cuartel se hallaba en Langata, cerca de Nairobi. La elevada estatura de Amin (casi 1,90 metros) y su corpulencia le hicieron destacar entre los demás reclutas. Al servicio de los británicos en Somalia, norte de Uganda y Kenia, Amin demostró ser un soldado despiadado muy útil para intervenir en conflictos como la represión de la revuelta de los Mau-Mau. Pero no brillaba por su inteligencia y durante los años 50 fue la razón de que no pudiera pasar el examen para ascender a sargento.

En esa época, sus superiores británicos estuvieron a punto de llevarle ante un consejo de guerra por las atrocidades que había cometido acostumbraba a introducir pañuelos en las gargantas de los detenidos o a amenazarles con la amputación del pene, aunque el proceso de descolonización lo impidió.
Amin llegó al poder en 1971 con un rápido y sangriento golpe de estado contra el presidente Milton Obote, de cuyo gobierno fue jefe del ejército.

Convencido de que grupos extranjeros podían intentar algo en su contra, se rodeó de más de 23 mil guardaespaldas, no abandonó la jefatura del ejército y fue expulsando o matando a todos los que veía como posibles enemigos.

Fue calificado por sus críticos de “paranoico” y “megalómano”, Amin se convirtió en el primer líder africano negro que rompió relaciones con Israel, hasta entonces principal aliado de Uganda.

Antes de que llegara al poder en 1971, ya había dado muestras de ser un soldado despiadado. Sus superiores estuvieron a punto de llevarle a un consejo de guerra por las atrocidades que cometía con los prisioneros: les metía pañuelos en la garganta hasta ahogarlos, los sometía a castigos inhumanos y a muchos les amputo los órganos sexuales. Pero lo que hizo durante la dictadura rebasó todos los límites. Ordenaba la retransmisión televisada en directo de sus oponentes, a los que hacía vestir de blanco “para verles mejor derramar la sangre”.

En una ocasión, su ministro de Justicia llegó a contradecirlo públicamente. La leyenda urbana es que el funcionario, después de ser sometido a fuerte reprimenda televisada y a una tortura despiadada, se convirtió en el plato fuerte de un banquete que se ofrecía en palacio.

Se consideraba una máquina sexual. En una ocasión, le envió un mensaje a la reina Isabel de Inglaterra, de la que se consideraba amigo, en el que se refería a ella como “Liz” diciéndole: “Deberías venir a Uganda si quieres conocer a un hombre de verdad”.

Esposas e hijos
Sus esposas tampoco se escaparon de su crueldad. Su primera esposa, Kay, fue asesinada y luego desmembrada en el interior de un automóvil. Sus brazos y sus piernas fueron cosidos al revés y fue exhibida durante muchos días como ejemplo de la crueldad a la que el dictador podía llegar. El también llamado “Carnicero de Kampala” fue famoso por otras excentricidades, como hacer visitas sorpresa a la reina de Inglaterra, proclamarse “último rey de Escocia” o “conquistador del Imperio Británico”.

No fue mejor la situación de sus hijos. Tras jactarse de su número de descendientes lo que creía muestra de su virilidad, no parece haber mostrado un especial cariño hacia ellos. Incluso, la costumbre de llevar siempre consigo a uno de sus vástagos más pequeños obedecía a razones prácticas: una hechicera le había advertido de que corría el riesgo de ser asesinado si no lo hacía.

En 1973, Amin implantó la poligamia, a la vez que desataba una campaña directa contra los cristianos del país. Pese a todo, durante algún tiempo fue considerado "políticamente correcto". Su fraseología era izquierdista, se presentaba como un enemigo de Estados Unidos y de Israel y atacaba el colonialismo. No resulta extraño que a inicios de los 70 se le definiera como un "héroe " y que gozara del apoyo de los países árabes y buena parte de los africanos.

En realidad, no pasaba de ser un genocida a imagen y semejanza de Adolf Hitler, uno de sus ídolos reconocidos. Por ejemplo, en 1972, expulsó del país a 70.000 asiáticos. Al año siguiente, mientras colaboraba con el ataque árabe contra Israel en la guerra del Yom Kippur, decretó diversas medidas de carácter antisemita y al menos 300.000 ugandeses fueron asesinados por las fuerzas de Idi Amin.

Las acusaciones de canibalismo se multiplicaron tras su expulsión de Uganda en 1979 ya que se encontraron frigoríficos con carne humana en los sitios que acostumbraba a frecuentar y muchos de sus funcionarios confesaron esta macabra afición.

sábado, 30 de marzo de 2013

El milagro de Phiona, la niña ajedrecista de Uganda


El ajedrez es un deporte barato, que no requiere materiales lujosos ni un vestuario específico, aunque a veces se impongan ciertas normas. Que en algunos lugares florezca un maestro es, sin embargo, un pequeño milagro. O no tan pequeño, porque ocurre aún menos a menudo que los oficiales. La joven Phiona Mutesi, de Uganda, es un ejemplo único de superación, después de vivir en unas condiciones penosas incluso para lo que se considera habitual en África.


En el libro «La princesa de Katwe», publicado en Estados Unidos, Tim Crothers hace un recuento de las fronteras que ha tenido que saltar esta joven para llegar a ser alguien. O para estar viva. «Phiona Mutesi es el último eslabón de los marginados», dice el autor. «Nacer africano es ser un marginado en el mundo. Nacer en Uganda es ser un marginado en África. Nacer en Katwe es ser un marginado en Uganda. Nacer niña es ser una marginada en Katwe».

Crothers no exagera. Al padre de Phiona se lo llevó el sida cuando ella tenía tres años. Después de perder a una hermana, dormía en la calle y era corresponsable de alimentar a su familia. Ella misma llegó a asomarse tanto a la muerte que con ocho años llegaron a ponerle la mortaja para enterrarla, pero Phiona se escapó de las garras de la malaria y demostró tener un talento especial para el ajedrez. Hasta hace poco, confesaba a la CNN, no se consideraba una persona desgraciada: «Pensaba que todo el mundo llevaba la misma vida que yo». Mutesi cree que tiene 15 o 16 años, aunque en su ficha de la FIDE le han puesto 1993 como año de nacimiento.

Si el ajedrez tiene rostro, para Phiona tendría el de Robert Katende, un misionero con otra gran historia detrás, director regional de una organización cristiana que intenta recuperar a los niños más desfavorecidos a través del deporte. Después de rescatarse a sí mismo gracias al fútbol, Katende impulsó un programa de ajedrez, la tabla de salvación a la que un día se agarró una niña sucia y desvalida, una de tantas. La pequeña Phiona buscaba algo de comida para su hermano. Katende le ofreció un cuenco con avena y unas clases de ajedrez, como a todo el mundo, y le descubrió un mundo nuevo y prometedor.  

Aparte de distraer el hambre, el tablero demostró ser un arma magnífica. «Te enseña a evaluar, a tomar decisiones, hacer pronósticos, resistir y a no darte por vencido», explica Katende. «La disciplina, la paciencia... todo se puede conseguir en el juego». Después de largas caminatas diarias de cinco o seis kilómetros para recibir más clases (mal vistas por los hombres de su pueblo, que consideraban el ajedrez un juego de blancos), Phiona Mutesi tardó un año en aprender los secretos de aquel bendito juego, según ha contado. 

Con 11 años ganó el campeonato juvenil de su país. Poco después pudo salir por primera vez de Uganda para ir a un torneo en Sudán. Supo lo que era volar en avión y dormir en una habitación de hotel. Al volver a su casa, las preguntas no eran sobre la competición o su elección de aperturas, por supuesto. ¿Has montado en el pájaro plateado? ¿Por qué has vuelto? Ella, a su vez, lo primero que quiso saber es si tenían suficiente comida para el desayuno.

En 2010 participó en la Olimpiada de Khanty-Mansisyk (Siberia), donde conoció el hielo. El año pasado repitió en Estambul, donde se convirtió en la primera africana que lograba un título de la FIDE. Le queda un largo trecho para ser una de las grandes, pero ha adquirido mucha experiencia y trae de fábrica la firme determinación de llegar a gran maestra.


En cualquier otro lugar, sus logros no habrían atraído a las cadenas de televisión, pero nadie negará que el caso de Phiona es especial. Hasta hace poco, no había oído hablar de Idi Amin, el nefasto dictador que durante casi una década dejó a Uganda incrustada en el culo de la civilización. Ahora sabe que Nueva York no le gusta porque hay demasiado ruido. Disney ya ha comprado los derechos para rodar la película de su vida.

Fuente: ABC

jueves, 21 de febrero de 2013

‘Dios ama Uganda’, film contra la violencia homófoba cristiana


"Dios ama Uganda", un nuevo y controvertido documental, se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en Utah la semana pasada, tratando de exponer lo que sus autores dicen que es el lado oscuro de la evangelización cristiana en los países africanos . La película, producida por Julie Goldman y Fotos Motto, está siendo proyectada en salas selectas en los EE.UU.

La película sostiene que las iglesias evangélicas cristianas, y especialmente las ultraconservadoras, conscientes de la tendencia del descenso de la fe en América, están expandiéndose en África, donde hay un número cada vez mayor de países, como Uganda, que registran un crecimiento explosivo del cristianismo, afirma la película. 

Pero el film no trata del avivamiento cristiano, sino que  denuncia algo que los autores del mismo ven crecer de forma paralela al aumento del cristianismo; y es que observan un “fervor anti-gay” entre la población africana unido al fervor religioso .

"El mundo nunca ha tenido una mirada cercana de cómo el espíritu anti-gay está siendo exportado de los Estados Unidos a lugares como Uganda", dijo Banks Andre, director ejecutivo y co-fundador de All Out, un grupo de defensa de derechos de los homosexuales. "Dios ama Uganda’ nos muestra cómo la guerra de valores de EE.UU. está siendo enviada a África al por mayor, a veces sin saberlo, pero siempre con consecuencias desastrosas. La película debería ser de visión obligada."

Ganador de un Oscar, el autor de “Dios ama Uganda” es el cineasta Roger Ross Williams, que se crió en la iglesia protestante negra, y que expresa que fue rechazado al crecer y hacer pública su homosexualidad.

No todo lo cristiano es negativo

Deja claro Williams, sin embargo, que el documental no trata de retratar a todos los cristianos de forma negativa, ni siquiera a una mayoría de ellos. De hecho algunos de los comentaristas de la película son pastores evangélicos africanos que han visto el movimiento ultraconservador anti-gay extendido por todo el continente, y que denuncian esta corriente como un peligro para los derechos humanos.

"El movimiento evangélico estadounidense en África hace una valiosa labor de ayuda a los más necesitados", dice Williams en un artículo de opinión en The New York Times. “Pero ese lado positivo no quita -como se ve en el video Op-Doc- que parte del esfuerzo y dinero que se destina a la obra evangélica en África termina invirtiéndose en una peligrosa ideología que trata de demonizar a las personas LGBT , y que intensifica la retórica religiosa que produce violencia contra ellos. Es importante que las congregaciones evangélicas estadounidenses sean responsables en lo que se hace con su dinero en África".

"La película también plantea cuestiones urgentes a los creyentes norteamericanos que se preocupan sinceramente por la justicia y los derechos humanos", ha añadido Banks Andre. "La gran mayoría de las iglesias en los EE.UU. ofrendan su dinero para hacer el bien en sus comunidades y en el extranjero. Pero esta película deja claro que cada uno debe tener la certeza de que nuestras contribuciones puden ir, directa o indirectamente, a apoyar leyes que piden que se mate a gays y lesbianas. "Magistralmente diseñada y asombrosamente provocativa, puede ser la película más impactante del año", comentó David Courier, programador senior en el Festival de Cine de Sundance.

Otras opiniones de la película, sin embargo, han sugerido que “Dios ama Nigeria” tienen un sesgo tendencioso en su presentación . Justin Chang, crítico de cine senior de Variety, escribió que la película es una "evaluación recortada del movimiento cristiano misionero en África" ​​y que tiene "una agresiva misión personal: retratar a los evangélicos estadounidenses como arrogantes e ingenuos, y sin embargo a la vez peligrosamente eficaces en su represión de las libertades sexuales".

Sin embargo el mismo crítico añade: "la fuerte polémica que crea Roger Ross Williams consigue en un grado sorprendente que se condene el uso del Evangelio que incita a la homofobia, y logra poner en evidencia a los entrevistados más apasionados contra la homosexualidad con sus propias palabras. Es fuerte, pero nos sacude las ideas. "

Chang le da crédito a la película, pero señalando que debe entenderse que "centra su ataque no contra la creencia cristiana y los cristianos en sí, sino más bien en la expresiones más fundamentalistas del movimiento, y en especial a las agendas sexualmente represivas". 

El crítico de Variety concluye que aunque sin duda la película tiene "poco interés en promover los beneficios sociales o los genuinos impulsos altruistas del movimiento misionero cristiano, Williams permite al obispo anglicano Christopher Senyonjo (defensor de los derechos LGTB) ser la imagen razonable del cristianismo en Uganda, llamando a un ambiente de tolerancia y respeto mutuo. "

 Uganda y la pena de muerte a los homosexuales  

Uganda, un país de carácter cristiano conservador en gran parte, se enfrenta actualmente a una intensa presión internacional para asegurar que no avance una propuesta de proyecto de ley anti-gay presentada en el Parlamento. Esta Ley haría que las prácticas homosexuales fuesen castigadas con la muerte. 

El propio líder evangélico  Rick Warren , de la Iglesia Saddleback en California, que ayuda en la evangelización y la obra social en África, se ha manifestado públicamente en contra de esta ley, que calificó de "injusta, extrema y poco cristiana en su trato a las personas homosexuales".


Fuente: Protestante Digital. com

lunes, 31 de diciembre de 2012

Uganda pide fin a la persecución de homosexuales


El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, se pronunció contra la persecución de homosexuales. Museveni pidió a la población que no mate ni persiga a los gays.

El mandatario también aseguró que la homosexualidad no debe promoverse. Los comentarios de Museveni llegan en momentos en que los diputados consideran un polémico proyecto de ley contra la homosexualidad.
La versión original del proyecto de ley estipulaba la pena de muerte para algunos actos homosexuales, pero luego esa pena fue dejada de lado. El corresponsal de la BBC en Kampala dice que el presidente tuvo cuidado de no condenar ni apoyar abiertamente el proyecto de ley.
Donantes extranjeros habían amenazado con cortar la ayuda si no se respetaban los derechos de los homosexuales.

David Kato, quien era representante de la Organización Minorías Sexuales de Uganda, demandó el año pasado a un periódico local llamado Rolling Stone por identificarlo como gay. Esa publicación no tiene ninguna relación con la revista especializada de temas musical basada en Estados Unidos.

Ese medio de comunicación publicó un artículo con las fotografías de varias personas a las que identificó como homosexuales. La policía de Uganda confirmó la muerte de Kato y aseguró que, en el marco de la investigación sobre su muerte, un sospechoso fue arrestado.

La homosexualidad es ilegal en Uganda y es castigada con 14 años de prisión. Un parlamentario intentó aumentar las penas para incorporar la pena de muerte en algunos casos. El corresponsal de la BBC en la nación africana, Kevin Mwachiro, señaló que no es claro el vínculo entre la muerte de Kato y la campaña emprendida por la revista Rolling Stone. Pero, añade el corresponsal, la policía dijo que no hay conexión entre el activismo de Kato y su muerte. "Recientemente se ha registrado una serie de asesinatos perpetrados con barras de hierro en Mukono, localidad donde vivía Kato", señaló Mwachiro.

Testigos le dijeron a la BBC que un hombre entró a la casa de Kato, lo golpeó hasta matarlo y se escapó. Fue asesinado por alguien que entró a su casa con un martillo, dando a entender que cualquier otro podría ser el próximo objetivo. De acuerdo con su grupo Minorías Sexuales de Uganda, Kato empezó a recibir amenazas de muerte después de que su nombre, su fotografía y su dirección fueron publicadas en la revista el año pasado.

Frank Mugisha, director ejecutivo del grupo, le dijo al programa de la BBC Network África que se encontraba "devastado" tras escuchar la noticia en Nueva York. "Fue asesinado por alguien que entró a su casa con un martillo, dando a entender que cualquier otro podría ser el próximo objetivo". Organizaciones como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional han hecho un llamado para que se investiguen las circunstancias de la muerte de Kato.

"La muerte de David Kato es una pérdida trágica para la comunidad que lucha por los derechos humanos", dijo María Burnett, vocera de HRW. Kato había hecho campaña en contra del proyecto de Ley Anti Homosexual, el cual parece haber sido discretamente descartado luego de provocar una tormenta de críticas internacionales cuando se propuso en 2009.

"Precauciones extras"

A raíz de la denuncia presentada por Kato y otras tres personas, un juez ordenó en noviembre que el periódico Rolling Stone dejara de publicar las fotografías de personas que aseguraba eran homosexuales, argumentando que contraviene su derecho a la intimidad. Varios activistas dijeron que habían sido atacados después de que sus fotografías fueron publicadas.

Mugisha pidió al gobierno de Uganda reforzar la seguridad de las personas homosexuales. "Estamos pidiendo enérgicamente a cada persona gay, lesbiana, bisexual y transgénero en Uganda que estén alerta por su propia seguridad... (ellos) deben tomar precauciones extras". El editor del diario Rolling Stone, Giles Muhame, dijo a la agencia de noticias Reuters que condenaba el asesinato y que el periódico no pretendía que los homosexuales fueran atacados. "Ha habido una gran cantidad de delitos, puede que no sea porque él era gay", dijo. "Queremos que el gobierno cuelgue a las personas que promueven la homosexualidad, no que el público los ataque".

Los "asesinatos con barras de hierro" eran comunes en Uganda, cuando el ex líder Idi Amin estaba en el poder en la década de 1970. Un equipo de respuesta rápida de la policía ha sido enviado a la zona y varios sospechosos han sido arrestados por los asesinatos.

Fuente: BBC Mundo

lunes, 8 de octubre de 2012

Ley del aborto en Uganda


Muchas mujeres y niñas recurren al aborto en Uganda cuando se enfrentan con el estigma o trauma de un embarazo no deseado por situaciones tales como la falta de planificación familiar, violación, incesto y el matrimonio forzado.

Sin embargo la ley ugandesa no es clara sobre el tema. El Artículo 22 (2) establece que ninguna persona tiene derecho a acabar con la vida de un niño nonato excepto en el caso de ser autorizado por ley, por lo que se plantea la cuestión de cómo y cuándo el médico legalmente puede ayudar a una mujer a abortar. El aborto también es considerado como un tabú por la mayoría de culturas y tribus en Uganda y se cree que trae desgracia a la familia.

Como resultado, las mujeres recurren a clínicas de aldea o curanderos, o utilizan métodos poco seguros tales como: perchas, golpes con piedras en el estómago, ingestión de una gran cantidad de hojas de té o una sobredosis de drogas, lo cual puede causar sangrado excesivo y finalmente en algunos casos la muerte. La activista y abogada del aborto en Law and Advocacy for Women in Uganda (Ley y Promoción de la mujer en Uganda), Kaboneke Zaamu, dijo: "Si quienes supuestamente deben dar el servicio no entienden la ley entonces ¿qué se puede esperar de una persona común en la aldea?".

Se producen aproximadamente 267.000 abortos en Uganda cada año; el Center for Reproductive Rights & Development [en] (CEHURD) (Centro de derechos reproductivos y desarrollo) cree que Uganda necesita hacer algo sobre el aborto y la ley. La institución ha organizado una campaña para asegurarse que la ley sea revisada e igualmente dejar claro a la gente local y a los médicos cuándo deben ayudar a una mujer a abortar. No todos los ugandeses comparten este punto de vista. Según Silver Kayondo [en] en el sitio web de la Uganda Christian University [en] (Universidad cristiana de Uganda) el aborto no puede ser claramente legalizado.

CEHURD está actualmente trabajando en una campaña nacional para educar el país sobre el aborto, los derechos de la mujer para recibir ayuda médica en casos de violación, incesto y cuando la vida de la mujer está en peligro.

Fuente: Global Voices


martes, 5 de junio de 2012

Un niño ugandés de 10 años con piernas de elefante lucha por su vida

Vincent Oketch es un niño de diez años que lucha por su vida después de que sus piernas se hincharan de forma desorbitada. Nadie en Uganda sabe cómo tratarle. Se cree que padece un problema linfático que ha causado que sus extremidades se hinchen tanto. También se cree que sufre de elefantiasis y de deformidad del tejido. Además, la hinchazón le ha provocado una dislocación de la cadera y los tobillos rotos.

Los tests sugieren que también padece fascitis necrotizante, lo que significa que deberán amputarle las piernas para que pueda sobrevivir, explica The Sun.

Este diagnóstico tan complejo ha provocado que los médicos de Kampala, en Uganda, no sepan cómo tratarle. 

El médico Isaac Osire, que trabaja para la organización EDYAC que ayuda a los niños de pueblos pobres a obtener tratamiento médico, apela a expertos británicos para que ayuden a salvar al niño.
“Necesitamos un médico británico o experto médico extranjero que pueda ofrecen consejo sobre el caso de Vincent”, explica. “El caso es extremadamente complejo y nos gustaría saber si se puede hacer algo para salvarle las piernas”.


El padre de Vincent, Tito Opoya, explica que los problemas de su hijo empezaron cuando tenía 18 meses. Sus padres son demasiado pobres para llevarle a una clínica por lo que la hinchazón continuó hasta convertir a sus piernas en una especie de ‘piernas de elefante’. Ahora no puede andar y apenas arrastrarse. Tiene que vestir vestidos de niña y faldas porque ningún pantalón o shorts le valen.

“Le molesta porque tiene que vestir de rosa y otros chicos le toman el pelo. Es pequeño, pero sus piernas pesan más que él”, añade. Osire señala que “estaremos extremadamente agradecidos por cualquier ayuda. Quiero hacer lo que pueda por salvar a este niño y darle la oportunidad de llevar una vida normal”.

Tito añade que “espero que los médicos puedan hacer algo para ayudar a mi hijo. Le estoy muy agradecido al doctor Osire por todo lo que ha hecho por nosotros”.

Fuente: Telecinco

domingo, 15 de abril de 2012

El síndrome que solo mata niños


La primera vez que el doctor Warren Cooper oyó hablar de la misteriosa enfermedad del cabeceo fue en 1998, en el destartalado y rudimentario hospital donde trabajaba, en la ciudad sursudanesa de Lui. Pero las preocupaciones del cirujano se ceñían entonces a mantener unas mínimas condiciones en el quirófano y a atender a los miles de heridos de la larga y sangrienta guerra civil que devastaba Sudán en esos años.

Con el tiempo, las historias que le contaban algunas familias empezaron a llamar su atención. Los padres aseguraban que sus hijos padecían unos extraños ataques que les hacían balancearse de atrás adelante, especialmente cuando comían. Los niños sufrían además mareos, convulsiones y pérdidas de consciencia. Eran los primeros síntomas del síndrome del cabeceo, una enfermedad desconocida entonces y que en 10 años ha matado a miles de niños en Sudán del Sur, Uganda y Tanzania, según las autoridades sanitarias, que han señalado un aumento de casos en los últimos años. Los relatos que escuchó el cirujano eran también el principio de un enigma científico que sigue irresoluble hasta la fecha.


Cooper, un médico misionero que trabajaba para la ONG cristiana La Bolsa del Samaritano, visitó las aldeas de la zona y grabó horas de vídeo con los pacientes. Los afectados apenas podían hablar y sufrían un retraso mental. Muchos ni siquiera lograban mantenerse en pie y tenían cicatrices causadas por los continuos golpes que se daban contra el suelo. "La enfermedad avanzaba con el paso del tiempo y los niños mostraban cada vez más síntomas de malnutrición. Tenían problemas para atender en la escuela y finalmente acababan presentando discapacidades mentales", recuerda Cooper desde Kansas, en Estados Unidos.

En una ocasión, Cooper atendió a un paciente que había caído al fuego y se había quemado la cara; en otra tuvo que amputar las manos de una niña con heridas similares. El cirujano informó a las autoridades médicas del misterio y les envió los vídeos que había grabado. "Intenté conseguir ayuda de varias organizaciones", comenta el médico. "Llegaron varios equipos de la Organización Mundial de la Salud. Uno de ellos contaba con especialistas en enfermedades infecciosas, toxicología, neurología y epidemiología. Hicieron encuestas y tomaron muestras biológicas. Los resultados no fueron concluyentes".

Una década después de que Cooper y otros médicos alertaran a la comunidad científica, el síndrome del cabeceo (nodding syndrome) continúa siendo un misterio que por ahora afecta exclusivamente a niños de 5 a 15 años en tres zonas de África oriental: Sudán del Sur, norte de Uganda y sur de Tanzania. El cabeceo es solo un síntoma de esta especie de epilepsia que se produce en la mayoría de los casos cuando los niños tienen frío o empiezan a comer. Pero las consecuencias van más allá. La enfermedad afecta al crecimiento y al desarrollo del cerebro. Los espasmos se hacen más incontrolables con la edad y acaban consumiéndoles hasta provocarles la muerte. A veces, esta llega antes si los niños, en uno de esos ataques, caen al agua o al fuego.
"Durante mi estancia en Sudán, intenté llamar la atención sobre la enfermedad", prosigue Cooper, "pero no parecía haber mucho interés sobre un mal que afectaba a una pequeña área de una zona destrozada por la guerra". "Afortunadamente, eso está cambiando", concluye el cirujano.

Eso está cambiando por el alarmante aumento de casos que se está produciendo, según las autoridades de Sudán del Sur y Uganda. Aunque no hay cifras exactas, las investigaciones parecen confirmar la existencia de miles de afectados.

En el oeste de Sudán del Sur, los ataúdes son últimamente demasiado pequeños. Junto a los tukuls, las típicas chozas de barro y paja, los hombres cavan las tumbas de sus hijos, destrozados por la enfermedad. La escena se repite en algunos reportajes emitidos por televisión. Entre un grupo de niños que juegan en el poblado, uno cabecea junto a un árbol sin que los demás le presten atención. Luego el niño cae al suelo y entra en una especie de letargo que dura unos minutos. Después despierta, como si nada hubiera pasado, aunque su rostro sigue aturdido. A veces es frecuente verles atados al tronco de los árboles para evitar que se adentren en el bosque y se pierdan.


Nadie en las aldeas tiene explicación para lo que les pasa a los niños. Los más viejos han contado a los investigadores las teorías más peregrinas. Los dinka, la tribu mayoritaria en Sudán del Sur, culpaban del mal a la costumbre de algunas tribus de comer carne de mono. La superstición también sembró dudas sobre las vacunas occidentales, las armas químicas utilizadas durante los conflictos, los matrimonios entre los miembros de algunas tribus con desplazados de la guerra, el ataque de unas moscas y otras causas sobrenaturales, según relataron en 2011 a un grupo de expertos sudaneses en Witto Payam, al oeste de Sudán del Sur. (Investigation into the Nodding syndrome in Witto Payam, Western Equatoria State, 2010, Southern Sudan Medical Journal).

Ninguno de los investigadores que estudiaron los casos encontró ni una sola prueba que apoyara estas teorías. En otras ocasiones han sido los propios científicos los que han anotado curiosidades que solo han servido para oscurecer aún más el enigma. A principios de la década, algunos estudios señalaron como curiosidad que los ataques solían producirse cuando los niños ingerían comida local, normalmente un plato de alubias y fécula. Los científicos señalaban que, aparentemente, las barritas de chocolate y otras golosinas que los niños jamás habían probado previamente no habían causado el mismo efecto.


Por supuesto, los curanderos locales tampoco han encontrado remedio para aliviar la enfermedad. En Witto, los jefes de la comunidad determinaron que lo mejor sería aislar a los niños que padecían los ataques. Los afectados dormían solos, bebían solos y comían solos. Pero eso no sirvió para que no hubiera más casos. Una de las pocas cosas que parecen estar claras, según todas las investigaciones, es que el síndrome no es contagioso.

Lo único que ha servido para calmar los ataques, o más bien para distanciarlos en el tiempo, ha sido el fenobarbital. El pediatra ugandés Martin Otine utilizó este frecuente anticonvulsivo a principios de la década para tratar a los pacientes. "Algunos mejoraban, pero solo temporalmente", señala el doctor Cooper, que intentó hacer una biopsia cerebral a un niño que había fallecido. "No conseguí que me dejaran, probablemente por razones culturales".

En Lui, la ciudad donde Cooper trabajó durante cinco años, hay familias en las que dos o más niños tienen la enfermedad. La revista The Lancet encontró en 2003 casos como el de la familia Badi. Charity Badi, madre de seis niños, tres de ellos afectados por el síndrome, lo relataba así: "Mis hijos estaban creciendo bien. Entonces empezaban a dejar de comer y a cabecear. La enfermedad venía y les atacaba". Otro testimonio publicado en la revista médica, el del administrador de Amadi, señalaba: "Hace tiempo ni siquiera veíamos la enfermedad. Ahora nuestros hijos ni siquiera pueden crecer".

Enfermedad parasitaria
La principal pista que siguen los investigadores se encuentra en una enfermedad común a las tres zonas donde se han dado casos del síndrome del cabeceo. Se trata de la oncocercosis o ceguera del río, una enfermedad parasitaria causada por un gusano llamado Onchocerca volvulus que es transmitido por varias especies de moscas negras. Efectivamente, el gusano es un habitual en Sudán del Sur, Uganda y Tanzania, pero también lo es en otros países africanos, asiáticos y sudamericanos donde no se ha documentado ni un solo caso del síndrome del cabeceo.

El Centro para el Control de Enfermedades, en Atlanta, sigue esa pista desde hace un par de años. En su último informe, de enero de 2012, el centro proporciona datos que apuntan a algún tipo de asociación entre ambos males.

Los investigadores evaluaron a 38 pacientes que padecían el síndrome en dos localizaciones del oeste, Witto y Maridi. El 76% de los niños con el síndrome tenía oncocercosis. En los que no padecían la enfermedad, la prevalencia era solo del 47%. Los investigadores no tienen la más remota idea de cuál de las dos enfermedades surgió primero. Los datos tampoco son concluyentes porque, según el informe del CDC, la coincidencia de ambas enfermedades solo era significativa en Maridi, una zona semiurbana. En el poblado de Witto, la coincidencia solo se daba en un 58% de los pacientes. "Lo que sabemos es que los niños con la enfermedad del cabeceo tienen más probabilidades de tener oncocercosis. Pero no estamos seguros de que haya una relación causal", explica el epidemiólogo Jim Sejvar, del CDC.


"No tenemos ninguna prueba de que el parásito esté entrando en el sistema nervioso. Se necesitan más estudios para entender la etiológía de este posible nuevo tipo de epilepsia", había declarado años antes, en 2008, Andrea Winkler, autor de un estudio que analizaba casos del síndrome en la localidad de Mahenge, al sur de Tanzania. Este país pudo ser el primero en el que se registraron casos del síndrome. A principios de los sesenta, la doctora Louise Jilek-Aall había descubierto que la tribu wapogoro, en las montañas de Mahenge, hablaba de un mal que les estaba aniquilando. Le llamaban kifafa y quienes lo padecían sufrían convulsiones y un extraño cabeceo. Los wapogoro creían que estaban malditos y los apartaban de la comunidad. La doctora les proporcionó medicinas para tratar la epilepsia y trató de aliviar sus miserables vidas con la fundación de la Clínica de Epilepsia Mahenge. La relación entre los brotes de Tanzania y los de Uganda y Sudán del Sur no ha sido comprobada del todo.


Para el CDC, el síndrome del cabeceo se ha convertido en una prioridad. Ocupa el primer lugar en una lista de las enfermedades que está investigando. Desde 2009, sus expertos visitan las zonas afectadas habitualmente y están en permanente contacto con las autoridades para tratar de saber si la enfermedad va en aumento. Dicen que pueden tardar años en encontrar la causa, pero prometen que no cejarán en su empeño y resolverán el misterio.

Para ello no necesitan más dinero. Sejvar no se queja de falta de financiación. "Nosotros tenemos para seguir investigando, los que necesitan el dinero son las comunidades. Estos pueblos tienen ahora un montón de niños con discapacidades, y eso supone un gran coste para las familias", explica el epidemiólogo.

En el caso de Sudán del Sur, existen además otros problemas. El país se convirtió en un nuevo Estado el año pasado. Tras la guerra civil, que duró más de 20 años (1983-2005), y un periodo de autonomía, los sudaneses del sur, cristianos, decidieron en referéndum separarse de sus hermanos del norte, musulmanes, y emprender un nuevo rumbo solos. Pero sigue habiendo tensiones en la frontera con el norte.

Y la enfermedad del cabeceo es solo una más dentro de la larga lista de enfermedades que se dan en el país: tuberculosis, sida, fiebre tifoidea, lepra, oncocercosis, dracontosis, filariasis, malaria o enfermedad del sueño. Todo está por hacer en Sudán del Sur, un país pobre pese a sus reservas de petróleo donde a todas las instituciones, también a las sanitarias, aún les queda mucho camino por recorrer.

Fuente: El País
Texto: Álvaro de Cozar



jueves, 9 de febrero de 2012

Los gorilas de Uganda simpatizan con los turistas

En Uganda, un turista se quedó paralizado cuando una familia de gorilas apareció repentinamente y lo rodeó. 

Sorprendentemente, los primates no lo atacaron. Por el contrario se acercaron para tocarlo y olerlo, incluso lo dejaron permanecer unos minutos entre la manada.

La Fundación Africana para la Vida Salvaje difundió el video grabado por otro turista para promover la protección a los gorilas en el Parque Ecológico de Uganda.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La empresa que expulsó a 20.000 campesinos africanos


La New Forests Company (NFC) fue fundada en Londres en 2004 con un ambicioso objetivo: convertirse en la principal empresa forestal del África oriental. Siete años después -y con una superficie de plantación y tala de 27.000 hectáreas que se extienden por Uganda, Tanzania, Mozambique y Ruanda-, no solo ha alcanzado su meta, sino que en el camino se ha convertido en un centro de poder e influencia en el cada vez más rentable negocio de la compra de tierras en los países pobres. Nombrada “Inversionista del Año” por las autoridades ugandesas en 2008, la NFC ha llamada la atención de importantes financiadores e instituciones internacionales de desarrollo, desde el Banco Europeo de Inversiones hasta el HSBC o un gran fondo de inversión respaldado por el Banco Mundial.
No es para menos. Como destaca la NFC en su página web, su negocio es “garantizar tanto retornos atractivos para los inversores como beneficios sociales y medioambientales significativos”. De hecho, la responsabilidad social y medioambiental constituye una marca de identidad para esta compañía, que parece tener las cosas claras: “prevenir es mejor que curar”. 
Los hechos, sin embargo, muestran el peculiar concepto de ‘responsabilidad social’ de la National Forest Company. De acuerdo con la minuciosa investigación realizada por Oxfam, las inversiones de la NFC en Uganda han provocado la expulsión de entre 20.000 y 25.000 personas de los distritos de Kiboga y Mubende. Miles de familias fueron expulsados de sus tierras entre 2005 y 2010 por la Autoridad Nacional Forestal, que les acusó de haber ocupado ilegalmente este territorio. Aunque en un país cuajado de limbos legales pocas de ellas pudieron demostrar sus títulos de propiedad, existen pruebas de que buena parte de los habitantes han residido en estas áreas desde hace al menos veinte, treinta e incluso cuarenta años.
Apoyándose en el ejército y la policía, la NFC podría haber sido responsable del desalojo violento, el maltrato y la destrucción de las propiedades, cultivos y animales de estas personas. Peor aún, de la pobreza a la que han sido condenadas. Su reacción, sin embargo, ha sido negar cualquier responsabilidad. Durante las últimas semanas se ha producido un amargo intercambio de acusaciones entre Oxfam y la NFC, que afirma que los habitantes de estas regiones abandonaron sus tierras de manera “voluntaria y pacífica”. La compañía niega su implicación en los episodios de violencia y se remite a una evaluación independiente que investigará las alegaciones. Pero todavía no está claro si se permitirá una investigación en profundidad por parte de observadores no controlados por la empresa. Lo único que sabemos hasta ahora es que varias de las personas que denunciaron las acciones de la NFC han sufrido amenazas. Tras un llamamiento de Oxfam a la sociedad británica, la compañía ha realizado el compromiso público de detener los interrogatorios.


Los episodios de Kiboga y Mubende no solo han volatilizado la imagen de fantasía de uno de los principales inversores europeos en la agricultura africana, sino que también han puesto de manifiesto la inutilidad de los códigos voluntarios de conducta promovidos por el Banco Mundial y otros organismos internacionales para regular un fenómeno conocido como ‘acaparamiento de tierras’. Como señala un contundente informe de Oxfam publicado hace algunas semanas, el único modo de garantizar que las inversiones en la tierra de los países pobres no violan derechos  fundamentales de sus poblaciones es someter a todas las partes a reglas firmes, transparentes y equilibradas, incluyendo leyes nacionales de consentimiento libre e informado. Hasta que eso ocurra, los 227 millones de hectáreas vendidos o arrendados desde 2001 en decenas de países pobres ofrecen las garantías jurídicas del Salvaje Oeste.
El vídeo que les presentamos a continuación ha sido cedido en exclusiva este blog por el diario The Guardian y sus autores, Simon Rawles y Noah Payne-Frank, que viajaron a Uganda para documentar este caso. Sus autores han dudado hasta el último momento sobre su publicación en España, ya que varias de las personas que aparecen en él han sufrido coacciones y amenazas. Sin embargo, sus rostros ya eran públicos, así que el modo mejor modo de contribuir ahora a su protección es multiplicar el alcance de estas imágenes.
Texto: Gonzalo Fanjul
Fuente: El País 

miércoles, 20 de julio de 2011

Un colegio ugandés utilizaba una bomba sin explotar como campana

Los miembros del equipo, según el diario local Daily Monitor, se encontraban en la escuela primaria de Kitholhu (Uganda), un centro de 700 alumnos, para explicar a los niños cómo detectar bombas, cuando descubrieron que los profesores golpeaban con piedras una bomba sin explotar para avisar a los niños. Se trata de la segunda mina que encuentran los miembros de la organización local Red de Trabajo Antiminas en los últimos seis meses.
"Su cabezal seguía activo, por lo cual, si hubiera sido golpeado con más fuerza, hubiera estallado inmediatamente y causado una destrucción imprevisible en la zona", declaró el coordinador de la organización, Wilson Bwambale. La bomba ha sido almacenado en un lugar acordonado a la espera de un equipo de expertos de Europa y el centro de la mina de Acción de Uganda para que explote, junto con otros encontrados en diferentes partes del distrito.

A lo largo de las dos últimas décadas, el ejército ugandés se ha enfrentado a dos grupos armados insurgentes, razón por la cual hay numerosas minas dispersas por el país.

Se trata de la segunda mina que encuentran los miembros de la red en un colegio de Uganda en los últimos seis meses. La anterior bomba era utilizada por los niños como juguete en las horas de la comida y guardada en un armario durante las clases.

Fuente: Cadena Ser

miércoles, 6 de julio de 2011

Españoles en el Mundo: Uganda

Espanoles por el Mundo sigue recorriendo el continente africano. En esta ocasión os dejo el reportaje que emitieron sobre Uganda, país al que Winston Churchill la llamaba la "perla de África". Un país que deja atrás un pasado gris y se prepara para un futuro esperanzador. Con sus diez parques naturales, las fuentes del Nilo, el Lago Victoria y con sus gentes, acogedoras y hospitalarias, Uganda se ha convertido en uno de los destinos más reclamados del continente africano.

Para ver el video pincha en el siguiente enlace:  Emitido en abril de 2010.

ESPAÑOLES EN EL MUNDO: UGANDA



lunes, 27 de junio de 2011

"La horca es para los pobres"

Edmary Mpagi y su primo Fred Masembe fueron condenados en un tribunal de Uganda y sentenciados a muerte por el asesinato de un hombre que luego fue hallado vivo. Fred Masembe falleció en prisión antes de sufrir la horca, en tanto que Mpagi pasó 18 años en el corredor de la muerte. Mpagi dijo que su condena se basó en evidencia fabricada por el Estado.Él afirma que un médico fue sobornado para testificar falsamente que había realizado una autopsia al cuerpo de William George Wandyaka, la supuesta víctima del crimen.

Mpagi fue liberado de prisión en julio de 2000 luego de recibir un perdón presidencial. Ahora pasa gran parte de su tiempo haciendo campaña contra la pena de muerte.

¿Por qué se opone a la pena capital?
Hago campaña porque hay muchas personas esperando la ejecución o que ya fueron ejecutadas a pesar de ser inocentes. La pena es también cruel y bárbara en naturaleza.
Muchos inocentes, los pobres por ejemplo, mueren porque no pueden pagar una representación legal. Algunos son acusados de delitos capitales por alguna rencilla, y otros son condenados porque la investigación policial es mala. Aunque algunos sí cometieron crímenes, es mejor liberar 99 personas culpables que matar a un inocente.

¿Su campaña ha tenido algún resultado?
Sí, he trabajado con Amnistía Internacional en la Organización de las Naciones Unidas para pedir una moratoria de las ejecuciones en los estados miembro del foro.
En Uganda, 170 prisioneros en el corredor de la muerte han sido perdonados y las sentencias a 400 han sido conmutadas por cadenas perpetuas luego de una apelación a la Corte Constitucional.
Ese tribunal falló que la pena de muerte obligatoria era inconstitucional. Fue algo bueno para nosotros, pero queríamos que declarara también inconstitucional la pena capital en sí. Sin embargo, los jueces no lo hicieron. No hemos tenido una ejecución desde 1999, aunque aún hay cientos de prisioneros en el corredor de la muerte en Uganda.

¿Qué es lo que personalmente lo mueve a realizar esta campaña?

No le estaría hablando hoy si el Estado me hubiera asesinado. Tuvimos un juicio completo y el Estado llamó a varios testigos. El juez y los asesores concluyeron que el Estado había demostrado su caso más allá de la duda razonable y que habíamos cometido el delito. Fuimos condenados y sentenciados a muerte.
Todo esto ocurrió mientras George William Wandyaka, el hombre que afirmaban había sido asesinado, se escondía en el distrito de Jinja y gozaba de la vida. Pasé 18 años en el corredor de la muerte y dos años en libertad bajo fianza. Mi primo y yo no podíamos creer que un sistema legal podía condenar a personas inocentes.

Entonces su condena se debió a un error del sistema judicial. ¿Esto es común en Uganda?

Siempre he dicho que los errores en el sistema judicial han llevado a la ejecución de personas inocentes. Mi condena fue un ejemplo típico. En un país como el nuestro, en el que las investigaciones son hechas desde la oficina, no se puede descartar la posibilidad de que la evidencia llevada a los tribunales sea defectuosa y derive en conclusiones erróneas.
La mayoría de los prisioneros ejecutados mientras yo estaba en el corredor de la muerte eran inocentes, pero sufrieron la horca porque eran pobres. No podían contratar a abogados para que los defendieran. En nuestro caso tuvimos a un abogado del Estado con el que sólo nos reunimos dos veces. No tuvimos un defensor en el sentido real. También hay casos de torturas durante los interrogatorios a determinados sospechosos, sobre todo los acusados de traición, que terminan admitiendo crímenes que no cometieron.

¿Cómo es estar en el corredor de la muerte en Uganda?

Es terrible. A nadie se le informa nunca que va a ser ejecutado. Siempre éramos tomados por sorpresa. Sentíamos miedo ante cualquier actividad inusual de los guardias.
En Uganda, las condiciones en el corredor de la muerte son crueles, degradantes e inhumanas. Siempre nos negaron medicamentos. En 1984, mi primo contrajo malaria y tuvo complicaciones estomacales. Solicité a las autoridades de la prisión que le dieran tratamiento, pero me dijeron que habíamos sido traídos a la cárcel para morir y que curarlo era un derroche de dinero de los contribuyentes. Mi primo falleció en 1985. Esto realmente me asustó.
 ¿Hubo ejecuciones durante el tiempo en que usted estuvo en prisión? 
Hubo cinco rondas de ejecuciones. La última fue en 1999, cuando el Estado mató a 28 reclusos. Pero para empeorar las cosas, las ejecuciones fueron realizadas en un lugar cercano. Escuchábamos el llanto de los reos. Las ejecuciones por lo general eran llevadas a cabo en la noche. Cuando un prisionero llegaba a la horca, todos lo escuchábamos. Después de unos momentos, oíamos un sonido fuerte como una explosión: era cuando se abría la trampilla en la plataforma de la horca.
Fuente: IPS

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