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miércoles, 13 de mayo de 2015

La violencia preelectoral en Burundi provoca la huida de 20.000 personas a Ruanda

Más de 20.000 ciudadanos de Burundi han llegado a la vecina Ruanda en las últimas dos semanas huyendo de la violencia desencadenada por las aspiraciones del presidente del país, Pierre Nkurunziza, a prolongar su mandato, informó hoy el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El número de muertos en los enfrentamientos registrados desde ayer entre manifestantes y la policía asciende a cinco, según fuentes de la oposición recogidas por medios locales.

Además, 157 personas han sido detenidas, indicó hoy el director general de la Policía, André Ndayambaje, quien no dio cifras de muertos ni heridos en las protestas que Burundi vive después de que Nkurunziza anunciara el sábado que volvería a presentarse a las elecciones, algo que la oposición considera ilegal. Hasta ayer y en las últimas dos semanas, un total de 20.408 burundeses han cruzado la frontera con Ruanda, según datos del ACNUR.


La ONU, junto al Gobierno de Ruanda y otros socios locales, trabaja para trasladar a 16.000 refugiados desde los que hasta ahora han sido los dos principales centros de recepción, en Bugesera y Nyanza, en el sur del país, al nuevo campamento de Mahama, en el este. El "brusco aumento" en la llegada de refugiados ha obligado a redistribuirlos desde los asentamientos en el sur de Ruanda, que se encuentran desbordados, indicó el ACNUR en un comunicado.

Desde el pasado sábado, cada día han llegado 3.000 refugiados desde el país vecino, mientras que en la semana anterior Ruanda había recibido 500 burundeses al día. Otros 4.000 burundeses han buscado asilo en la República Democrática del Congo (RDC) mientras Tanzania acoge a apenas un centenar.

En la capital de Burundi, Buyumbura, las protestas se retomaron hoy con choques entre detractores de Nkurunziza y la policía, que usó gas lacrimógeno y también dispersó a miembros de las juventudes del partido del Gobierno, conocidas como "Imbonerakure". Sobre las 15.00 horas locales (14.00 horas GMT) funcionarios judiciales se personaron en la sede de la Radio Pública Africana (RPA), una emisora independiente, para clausurarla por orden de la Fiscalía de Buyumbura, según el portal digital local "Iwacu".

Aunque todavía no existe una emergencia humanitaria en Burundi, ACNUR estima que necesitará más de once millones de dólares para atender a las 50.000 personas que podrían verse afectadas en las primeras ocho semanas de violencia. "En el peor escenario posible, 350.000 personas podrían necesitar ayuda humanitaria en los próximos seis meses", alertó ACNUR.

El flujo de refugiados comenzó semanas antes de que el gobernante Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD) anunciara que el hutu Nkurunziza se presentaría de nuevo a las elecciones presidenciales, cuya primera ronda se celebrará en junio. El anuncio, hecho público el sábado, provocó una ola de protestas entre los partidarios de la oposición, que considera que la Constitución burundesa prohíbe las aspiraciones del presidente.

La candidatura de Nkurunziza ha suscitado el temor entre grandes sectores de la población burundesa, que apenas hace una década salió de una guerra civil (1993-2005) que hundió al país y todavía afecta a la sociedad. Tras su independencia de Bélgica en 1962, Burundi ha vivido dos sucesos calificados como genocidios: la masacre de hutus por el Ejército dominado por tutsis en 1972, y el asesinato masivo de tutsis por hutus en 1993. Ahora, son miembros de la oposición y familias tutsis los que han comenzado a dejar el país, ante las informaciones que apuntan a la distribución de armas a las Imbonerakure.

Fuente: LaVanguardia

domingo, 4 de enero de 2015

Escolares valencianos se solidarizan con los niños ruandeses

Proyecto Amakuru es el título de la nueva iniciativa solidaria con la finalidad de recaudar  fondos con su venta y poder escolarizar a menores sin recursos del país africano, según han informado los promotores de la iniciativa en un comunicado. Se trata de un libro de cuentos elaborado por escolares valencianos y niños ruandeses.


El libro, que se puede adquirir en las librerías París Valencia,  recoge una selección de historias fantásticas escritas por los pequeños, alumnos de  los centros Liceo Hispano, Escola Gavina, IES Marhuenda Prats, IES San Fulgencio, CEIP Virgen de la Puerta y CEIP Sagrados Corazones.

Este proyecto nació hace 2 años con el impulso de voluntarios no adscritos a organizaciones, algunos de los cuales han trabajado en o para Ruanda antes, durante y después de la guerra, en colaboración con la Asociación de Padres, Madres y Alumnos de Secundaria de Twirerere Murambi, cellule Murambi, secteur Murambi, district de Gatsibo, province de l’Est, y miembros de Vita et Pax, instituto secular que trabaja en Ruanda en el campo educativo y sociosanitario desde hace más de 30 años. Amakuru (‘Hola, ¿cómo estás?’ en kinyaruada) adelantó dinero para las matrículas del año escolar 2012 y para la compra de animales domésticos para liberar así a los niños de su trabajo en el campo y permitirles ir a la escuela.


Fuente:Ahora VALENCIA

sábado, 10 de mayo de 2014

Ruanda se atreve a tener dulces sueños, y con sabor a helado

De todos los rincones de Ruanda, e incluso del vecino Burundi, la gente llega en bandadas al sureño poblado de Butare para conocer la pequeña tienda Inzozi Nziza (dulces sueños) y degustar algo desconocido: un helado.

Louise Ingabire, de 27 años, está al frente de Inzozi Nziza (dulces sueños), la primera heladería de Ruanda, ubicada en Butare. Aquí, en la primera heladería de la historia de esta nación del centro de África que abrió sus puertas hace cuatro años, los clientes pueden ordenar helado suave en sabores como crema dulce, fruta de la pasión, fresa y piña. Las coberturas incluyen frutas frescas, miel y granola artesanal. También se sirve té negro de Ruanda y café.

El pequeño comercio, cuyo eslogan es “Helado. Café. Sueños.”, explota la curiosidad ruandesa por un dulce desconocido, y está “cambiando vidas”, dijo Louise Ingabire, su gerenta.

Sentada ante una mesa de su negocio, a punto de devorar un helado suave con sabor a miel, Ingabire, de 27 años, dijo a IPS: “El helado es importante. A mí me gusta porque me da energía, pero también es relajante. A algunos ruandeses les gusta, pero es algo nuevo. Todavía tenemos trabajo que hacer para darlo a conocer”.


Fiel a su eslogan, esta heladería ha vuelto realidad algunos de los sueños de Ingabire.

“Yo no tenía empleo, simplemente me quedaba en casa. Ahora tengo una visión sobre mi futuro. Estoy ganando dinero y puedo darle parte de él a mi familia”, dijo. Butare, que tiene 89.600 habitantes y se ubica a 135 kilómetros de Kigali, la capital, es sede de la Universidad Nacional de Ruanda. Y la heladería Inzozi Nziza se ha convertido en un centro social para estudiantes cansados que buscan algo dulce, fresco y diferente.

“Es algo que junta a la gente”, dijo la estudiante de ciencias agrícolas Kalisa Migendo, de 24 años.“Si tienes que salir y conversar con un amigo o amiga, vienes a tomar un helado a Inzozi Nziza”, explicó.

La mayoría de los ingredientes del helado son locales, y la leche procede de una granja lechera de la cercana localidad de Nyanza. Las vainas de vainilla y los granos de cacao son importados. Quien abrió Inzozi Nziza fue la directora teatral Odile Gakire Katese, también conocida como Kiki. Katese se juntó con Alexis Miesen y Jennie Dundas, dueñas de la heladería Blue Marble Ice Cream de Brooklyn, Nueva York, con quienes se asoció para inaugurar este negocio en 2010.

Katese cree que “una heladería puede ayudar a rearmar las piezas humanas, reconstruyendo espíritus, esperanzas y tradiciones familiares”, dijo Miesen.

Al comienzo, Miesen y Dundas eran las propietarias en asociación con las empleadas, y tenían acciones en la heladería, que es una cooperativa sin fines de lucro. No se fijaron objetivos financieros, pero esperaron 18 meses para transferir sus acciones a las trabajadoras, que habían demostrado sus habilidades empresariales. El éxito de esta heladería no es una excepción. Fatuma Ndangiza, vicepresidenta del Consejo de Gobierno de Ruanda, destacó que hay muchas pequeñas empresas de propiedad femenina.

Sin embargo, “en las grandes empresas, donde hay que competir por licitaciones, hay muy pocas mujeres. Son las recién llegadas a los grandes negocios”, dijo. “Tenemos más mujeres empresarias. Es un área que está interesando a las mujeres, tanto dentro como fuera de Kigali”, agregó.

Aunque el helado es algo nuevo en Ruanda, ella defiende la idea del negocio.

La heladería de Butare emplea a nueve mujeres, y todas pasan su tiempo libre practicando con Ingoma Nshya, el primer y único grupo femenino de tamborileras de este país, creado por Katese hace 10 años. La comparsa está compuesta por mujeres hutus y tutsis, algunas sobrevivientes del genocidio de 1994, en el que fueron asesinadas entre 800.000 y un millón de tutsis y hutus moderados.

Algunas integrantes de Ingoma Nshya son viudas, otras son huérfanas. Y las demás también se han visto afectadas de uno u otro modo por la matanza generalizada. En Ruanda, las mujeres tenían prohibido tocar el tambor, y mucha gente consideraba el instrumento inadecuado y muy pesado para que lo cargara una mujer, dijo Ingabire.

“Es algo que genera unidad”, señaló esta mujer, que perdió a su padre, dos hermanos y muchos primos en el genocidio. “Algunas somos sobrevivientes; otras conocen a alguien que fue asesinado. Tocar el tambor con ellas me da poder, porque todavía estamos vivas”, dijo.

El período oficial de duelo por el genocidio, del que se están cumpliendo 20 años, empezó el 7 de este mes y continuará hasta el 4 de julio. En este plazo, las mujeres de la heladería de Butare también recordarán otro hecho simbólico en sus vidas: el cuarto aniversario de Inzozi Nziza, en junio.

La heladería también protagoniza un documental de los premiados hermanos cineastas Rob y Lisa Fruchtman. “Sweet Dreams” (dulces sueños) cuenta la historia de mujeres ruandesas que intentaron forjarse un futuro tras el genocidio, y también muestra a las tamborileras.

Se exhibió en más de una decena de países de América, Europa y África, incluyendo Estados Unidos y Gran Bretaña. En Ruanda se estrenará este año.

“La película trata sobre la resiliencia, la esperanza, la valentía, los recursos y la capacidad de cambiar el curso de nuestra vida”, dijo la cineasta Lisa Fruchtman, quien en 1984 ganó un premio Oscar al mejor montaje.

FUENTE: IPS


jueves, 15 de agosto de 2013

Niños sin infancia en los países africanos

Más de dos décadas después de la teórica adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, la utilización de menores con fines bélicos continúa siendo una realidad. ¿El último en demostrar su falta de compromiso moral? República Democrática del Congo, donde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denuncia que cerca de 2.000 niños están siendo utilizados como soldados en el conflicto al Este del país.

Niño soldado en Liberia en 2006

«Los responsables deben ser identificados, detenidos y procesados en el menor tiempo posible», reconoce Barbara Bentein, representante de Unicef en la región.

En la actualidad se estima que al menos 300.000 niños -menores de 18 años- son utilizados en cerca de 20 enfrentamientos globales. En este sentido, la organización Child Soldiers International señala al continente africano como el punto más crítico. Solo entre enero de 2010 y junio de 2012, miles de jóvenes intervinieron en crisis armadas como las de República Centroafricana, Costa de Marfil, Chad, Congo, Libia, Ruanda, Somalia y Sudán (norte y sur).

Menores de 9 años
Sirva de muestra el caso somalí. A finales de 2011, Unicef aseguraba que en ese año cerca de 600 menores fueron reclutados por las diferentes facciones armadas que combatían (y combaten) en el país.

Sin embargo, esta infamia moral no se limita tan solo a los rebeldes islamistas de Al Shabab. Doce meses antes, la representante del secretario general de la ONU para los Niños en Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, advertía de que el Gobierno somalí estaría captando para sus filas a decenas de menores soldado, algunos de tan sólo nueve años.

De igual modo, Coomaraswamy aseguró sentirse «muy decepcionada» por la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de seguir prestando apoyo financiero al Gobierno de, por entonces, Sharif Sheikh Ahmed, pese a su más que palpable violación de derechos humanos.

Aunque los motivos parecen obvios. En la actualidad, tanto EE.UU. como Somalia y Sudán del Sur son los únicos países del mundo que se mantienen sin ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Un texto que impide la participación de menores en conflicto así como su tráfico.

Mientras, la sangría educativa continua. Entonces, la organización Global Campaign for Education, reconocía que el índice de escolaridad de Somalia era de tan sólo el 10% y su analfabetismo del 70%; lo que convertía al país africano en el «peor lugar del mundo para los menores en edad colegial».

Así que ante la ausencia de escuelas, no es extraño que el conflicto continúe retroalimentándose.

Texto: Eduardo S. Molano
Fuente: ABC
Foto: EPA

martes, 7 de agosto de 2012

Del genocicio de Ruanda a abanderado olímpico


Del genocio de Ruanda a Londres: Adrien Niyoshuti tiene 25 años. Hace 18 iba de escondite en escondite. Para huir de la masacre que mató a 800.000 personas en Ruanda. La guerra entre Hutus y Tutsis acabó con el 10% de la población. Entre ellos, sus seis hermanos.


De esa época, Adrien, que en Londres buscará una medalla en Mountain Bike, guarda una cicatriz en la pierna. “Yo no sé muy bien lo que pasó en 1994, era muy joven. No sé explicarlo. Recuerdo que mis padres vinieron a buscarme y me dijeron: ‘vienen hacia nuestro poblado. Tenemos que movernos de aquí’. Nos escondimos en unos arbustos. Hasta que nos dimos cuenta, una semana después, de que seríamos los siguientes en ser asesinados”, ha contado Niyoshuti en una entrevista en ‘Sport Illustrated’.

“Para no morir, tenías que ponerte a correr. Tal cual. Mi padre me dijo: ‘ve, corre hacia otro sitio’. Empecé a correr. La cicatriz que tengo en la pierna es de aquel periodo. Me puse a correr y no sé lo que pasó después. Perdí a mi familia, a mi abuelo y a mis seis hermanos. Después de aquello, el genocidio terminó”.

Ahora corre en bici. Gracias a Tom Ritchey –pionero en la construcción de bicicletas de montaña- que se trasladó en 2006 en Ruanda y montó una carrera en Kibuye. Hasta aquel entonces las bicis allí se usaban para transportar hortalizas, productos de la huerta. La mayoría ni siquiera llevaban frenos.

“Estoy feliz pero no me siento una persona especial. De Ruanda somos siete atletas”, dijo ayer Niyoshuti después de la ceremonia. Pero sí pidió un esfuerzo para que la gente empiece a mirar a Ruanda bajo otra lupa. “Me gustaría que el mundo mirara a mi país pensando solo en el deporte. Todos siguen acordándose del genocidio, es lo primero que se les viene a la cabeza. Pero eso pasó hace 18 años…”.

Fuente: El Pais

viernes, 1 de junio de 2012

En Ruanda iluminan una aldea pedaleando

En Ruanda, la empresa de energía Nuru contrata a personas para pedalear y de esta manera generar la electricidad necesaria para la aldea de Kayonza, a 60 kilómetros de la capital, Kigali.

Según publica una nota de la BBC, “apenas un minuto de pedaleo alcanza para suministrar seis horas de luz”.
La iniciativa de la empresa posibilita un precio accesible para los clientes de la empresa y genera una ganancia para quienes la generan (pincha aquí para ver video de BBC).

La empresa tiene proyectos en otros países como India, pero hasta ahora Ruanda es el único país africano que implementa la generación de energía a partir del pedaleo.

Fuente: La Voz 

miércoles, 18 de enero de 2012

Los gorilas salvan a los ruandeses

Apartando a un lado una gran rama, entro en un claro y me topo cara a cara con Muninya, un gorila de montaña de 199 kilos. Me mira fijamente. Estamos a unos 15 metros de distancia, pero parece que podría agarrarme con uno de sus largos brazos desde ahí “Uh uhh uhh!”, gruñe Muninya, y nuestra guía ruandés responde, diciendo que los gruñidos fuertes son una llamada amistosa. Sigo a nuestra guía y salgo del claro.

 Pronto los ocho miembros de nuestro grupo nos encontramos al borde del claro de la selva. Además de Muninya, vemos a otros 15 gorilas- cinco mujeres adultas y nueve adolescentes y pequeños. Con un conjunto de músculos cubiertos de piel color azul-negro, Muninya tiene la espalda plateada distintiva de un hombre adulto. Ha conseguido atraer a las hembras de otros grupos que hay en el parque y es el jefe de su creciente familia.
 La mayoría de los gorilas se tumban sobre su espalda y dormitan al sol. Han estado muy ocupados comiendo un desayuno de brotes de bambú y otros tipos de vegetación desde primeras horas del día, y ahora se echan una siesta a media mañana.
Excepto Kabatwa, la madre de los gemelos de ocho meses. Está tratando de dormir la siesta, pero los dos pequeños se suben al pecho y luchan entre ellos junto a la cabeza de su madre pisándole la cara. Visiblemente irritada, les aparta de su lado y les da una palmadita como si dijera: “tranquilizaos y descansad un poco”.
El grupo de gorilas sigue descansando en el claro de la selva, rascándose ociosamente las axilas. A través del claro se divisa una vista del valle y, sorprendentemente, se vislumbran algunas casas. Es domingo y podemos escuchar los tenues ecos de la música de la iglesia.
Luego Muninya se cuela por un arbusto y se sienta al lado de los gemelos. Pronto la familia de gorilas se despierta. La joven madre Kabatwa se carga a los gemelos a la espalda y lanzándonos una mirada al pasar, trepa por delante de nosotros y desaparece entre los árboles de bambú.
 Toda la familia le sigue y ágilmente rompe los brotes de las cañas de bambú, tira la cáscara exterior dura y mastica el núcleo jugoso. Los gorilas son vegetarianos. Un adulto come unos 66 kilos de plantas por día. Rara vez bebe agua, ya que ingieren mucho líquido de las plantas, nos cuenta el guía.
Los gorilas de montaña son la especie en mayor peligro de extinción de todos los grandes simios. Hay sólo 800 gorilas de montaña en la selva, y 280 de ellos están en el Parque de los Volcanes de Ruanda. El resto está en la vecina Uganda y en la República Democrática del Congo.

 
A pesar del tamaño relativamente pequeño del Parque Nacional de los Volcanes, de 62 kilómetros cuadrados, y de un alto nivel de presencia humana que lo rodea, Ruanda ha creado una población próspera de gorilas de montaña, así como un negocio en auge del turismo de gorilas.
 
En 1999, 417 turistas visitaron los gorilas de Ruanda, y para 2010 ese número había aumentado a 23.000 personas. Cada turista paga al parque una cuota de 500 dólares, que dan al parque unos ingresos considerables de 11,5 millones de dólares.
 Para mantener el turismo sostenible, el Parque ha reducido sustancialmente el nivel de la caza furtiva, y ahora está registrando un número creciente su población de gorilas.
“Dian Fossey no estaba a favor del turismo, pero ahora estamos convencidos de que el turismo controlado puede ser beneficioso para los gorilas”, dice Félix Ndagijimana, director interino del Centro de Investigación Karisoke, el programa de Ruanda del Fondo Internacional de Gorilas Dian Fossey. Los gorilas están protegidos contra la caza furtiva y están controlados por los veterinarios.
Los gorilas habituados a los turistas humanos tienen mayores tasas de reproducción que los gorilas salvajes y mejor salud general. “Sin el turismo, probablemente ya no habría gorilas en la zona”, dice Ndagijimana.
 
 No es fácil conseguir que los gorilas vivan tan cerca de las poblaciones humanas. Los seres humanos, que se ven atraídos por el suelo volcánico especialmente fértil, cultivan hasta los límites del Parque. Tradicionalmente, cazaban animales salvajes mediante trampas. Sin embargo, los parques han convencido a la mayoría para que dejen de hacerlo.

 
 El 5% de la cantidad recaudada por los parques del turismo de gorilas se destina a la comunidad local. Además, contratan a los residentes de la zona para cuidar el parque. “Nos hemos convertido, porque tenemos una vida diferente a cuando éramos cazadores furtivos”, dice Francois Ndungutse, de 40 años, presidente de una asociación de excazadores furtivos. El grupo tiene 565 miembros que han renunciado a la caza y ahora trabajan con el parque.
 “Todos nuestros miembros están en niveles diferentes, pero todos hemos mejorado nuestras vidas con respecto a cuando éramos cazadores furtivos”, dice Ndungutse en un pueblo cerca del Parque de los Volcanes. Una docena de otros hombres lo rodean asintiendo con la cabeza en señal de aprobación.
 "Hemos visto que las carreteras, la electricidad y las escuelas llegan a nuestra comunidad gracias al Parque", dice Ndungutse. "Ganamos dinero trabajando en él, con lo que podemos comprar carne de vacuno y ovina en el mercado. Y estamos enseñando a nuestros hijos para que sigan nuestro ejemplo”.

 
Fuente: La Información.com

martes, 15 de noviembre de 2011

La fiebre y sangre de oro en África


De extracciones de minerales a extracciones de derechos humanos, la maquinaria no suele diferir. El Gobierno de Sudán anunció la pasada semana la concesión de 50 contratos internacionales para la explotación de sus yacimientos de oro en seis estados del país, entre ellos, la región de Kordofán del Sur, sede de violentos combates fronterizos. «El mayor reto ahora es contener el agujero presupuestario que han dejado los ingresos del petróleo. No hay intenciones ocultas», asegura Abdel Baqi al Jailani, ministro de Minería del país africano.

Sinceras o no (de los tres nuevos países que participarán del pastel minero -Jordania, Turquía y China-, tan solo el primero reconoce plenamente la autoridad del Tribunal Penal Internacional, quien ha ordenado la detención del presidente Omar al Bashir por crímenes contra la humanidad), las palabras del político reflejan el actual agujero económico de Sudán.

No es un problema menor. Desde la independencia del Sur el pasado 9 de julio, la producción de crudo por parte de Jartumse ha reducido hasta los 117.900 barriles diarios (cuando la conjunta entre ambos territorios ascendía a 459.900). «Jartum siempre mintió sobre la capacidad real de sus reservas. Ahora le toca asumir sus consecuencias», asegura a este diario Deng Alor Kuol, titular de Exteriores de Sudán del Sur. Y es precisamente, tras el embuste, cuando la búsqueda de ingresos alternativos se presenta necesaria por parte del Gobierno de Bashir (porque la defensa de los derechos humanos es ya otra historia).

Expolio consentido
A finales del pasado año, Sudán firmó cuatro acuerdos para la extracción de oro y hierro con empresas internacionales, entre ellas, una filial de la británica Toro Gold. De igual modo, la canadiense La Mancha cuenta con el 40% de los derechos de explotación de la mina de Hassai, cuyas reservas ascienden a 579.000 onzas de oro. Curiosamente, el yacimiento se encuentra a tan solo 30 kilómetros de Bir Ajam, localidad natal de Bashir.

«Sudán es uno de los últimos países africanos que tiene un potencial significativo de oro y no ha sido objeto de intensa exploración sistemática en la era moderna», reconocía Howard Bills, de la empresa minera Toro Gold, durante la cumbre celebrada a comienzos de octubre en Jartum. En otras palabras, en este expolio consentido, es ahora el turno de Sudán. No en vano, desde el pasado año, esta industria da empleo a cerca de 200.000 personas en el país africano.

Aunque otros ya tuvieron (y tienen) similar destino. En 2005, un informe de Human Rights Watch denunciaba que la sudafricana AngloGold Ashanti subvencionó, en la República Democrática del Congo, a la milicia Frente Nacionalista e Integracionista para proteger la mina de Mongbwalu. En sus alrededores, cerca de 2.000 personas fueron asesinadas. «Estas muertes son sólo una parte de los cuatro millones de civiles que han perdido la vida en el Congo (a partir de 1998), el conflicto más sangriento desde el final de la Segunda Guerra Mundial», reconocía el informe.

Aunque el enemigo, a veces, se encuentra en la propia casa. Solo tres años después, otra investigación, en este caso de la ONU, revelaba la implicación de «cascos azules» paquistaníes en una trama de venta de armas a grupos rebeldes a cambio de oro procedente de los yacimientos del Este del país. En la región, a nadie pilló por sorpresa. Convertido en los últimos años en el centro financiero del coltán –mineral indispensable para la fabricación de productos electrónicos–, la región de los Kivus, en la frontera entre el Congo y Ruanda, ejemplifica a la perfección las contradicciones del llamado «oro azul». Un verdadero Wall Street del coltán y el oro, cuyos 200.000 habitantes sobreviven bajo la más absoluta miseria, pero que cuenta con dos de las principales distribuidoras dedicadas a su exportación: JMT y Olive Depot.


Contaminación
Precisamente, para paliar esta carnicería, el Gobierno de Kinshasa obligó, en septiembre de 2010, a todas las compañías mineras de oro que operaban al este del país a cesar su actividad. La medida, de la que estuvo exenta la canadiense Banro, tan solo duró seis meses (algunas analistas aseguran que el veto fue ideado para beneficiar a la propia empresa norteamericana).

Sin embargo, las miserias en la extracción de este mineral no se limitan al Congo y Sudán. Recientemente, la organización Action Aid denunciaba en un informe -«La fiebre del oro: el impacto de la extracción en Ghana»- la escandalosa contaminación sufrida en las zonas lindantes a la mina de Obuasi. Las cifras eran pavorosas: solo los acuíferos de esta localidad del sur ghanés contaban con unos niveles de hierro y manganeso 38 veces superiores al máximo legal. ¿La compañía gestora de este yacimiento? De nuevo, la infame AngloGold Ashanti. Porque la carretera entre Sudán, Congo y Ghana, a veces, es de línea recta.

Fuente: ABC
Texto: Eduardo S. Molano

jueves, 3 de noviembre de 2011

La empresa que expulsó a 20.000 campesinos africanos


La New Forests Company (NFC) fue fundada en Londres en 2004 con un ambicioso objetivo: convertirse en la principal empresa forestal del África oriental. Siete años después -y con una superficie de plantación y tala de 27.000 hectáreas que se extienden por Uganda, Tanzania, Mozambique y Ruanda-, no solo ha alcanzado su meta, sino que en el camino se ha convertido en un centro de poder e influencia en el cada vez más rentable negocio de la compra de tierras en los países pobres. Nombrada “Inversionista del Año” por las autoridades ugandesas en 2008, la NFC ha llamada la atención de importantes financiadores e instituciones internacionales de desarrollo, desde el Banco Europeo de Inversiones hasta el HSBC o un gran fondo de inversión respaldado por el Banco Mundial.
No es para menos. Como destaca la NFC en su página web, su negocio es “garantizar tanto retornos atractivos para los inversores como beneficios sociales y medioambientales significativos”. De hecho, la responsabilidad social y medioambiental constituye una marca de identidad para esta compañía, que parece tener las cosas claras: “prevenir es mejor que curar”. 
Los hechos, sin embargo, muestran el peculiar concepto de ‘responsabilidad social’ de la National Forest Company. De acuerdo con la minuciosa investigación realizada por Oxfam, las inversiones de la NFC en Uganda han provocado la expulsión de entre 20.000 y 25.000 personas de los distritos de Kiboga y Mubende. Miles de familias fueron expulsados de sus tierras entre 2005 y 2010 por la Autoridad Nacional Forestal, que les acusó de haber ocupado ilegalmente este territorio. Aunque en un país cuajado de limbos legales pocas de ellas pudieron demostrar sus títulos de propiedad, existen pruebas de que buena parte de los habitantes han residido en estas áreas desde hace al menos veinte, treinta e incluso cuarenta años.
Apoyándose en el ejército y la policía, la NFC podría haber sido responsable del desalojo violento, el maltrato y la destrucción de las propiedades, cultivos y animales de estas personas. Peor aún, de la pobreza a la que han sido condenadas. Su reacción, sin embargo, ha sido negar cualquier responsabilidad. Durante las últimas semanas se ha producido un amargo intercambio de acusaciones entre Oxfam y la NFC, que afirma que los habitantes de estas regiones abandonaron sus tierras de manera “voluntaria y pacífica”. La compañía niega su implicación en los episodios de violencia y se remite a una evaluación independiente que investigará las alegaciones. Pero todavía no está claro si se permitirá una investigación en profundidad por parte de observadores no controlados por la empresa. Lo único que sabemos hasta ahora es que varias de las personas que denunciaron las acciones de la NFC han sufrido amenazas. Tras un llamamiento de Oxfam a la sociedad británica, la compañía ha realizado el compromiso público de detener los interrogatorios.


Los episodios de Kiboga y Mubende no solo han volatilizado la imagen de fantasía de uno de los principales inversores europeos en la agricultura africana, sino que también han puesto de manifiesto la inutilidad de los códigos voluntarios de conducta promovidos por el Banco Mundial y otros organismos internacionales para regular un fenómeno conocido como ‘acaparamiento de tierras’. Como señala un contundente informe de Oxfam publicado hace algunas semanas, el único modo de garantizar que las inversiones en la tierra de los países pobres no violan derechos  fundamentales de sus poblaciones es someter a todas las partes a reglas firmes, transparentes y equilibradas, incluyendo leyes nacionales de consentimiento libre e informado. Hasta que eso ocurra, los 227 millones de hectáreas vendidos o arrendados desde 2001 en decenas de países pobres ofrecen las garantías jurídicas del Salvaje Oeste.
El vídeo que les presentamos a continuación ha sido cedido en exclusiva este blog por el diario The Guardian y sus autores, Simon Rawles y Noah Payne-Frank, que viajaron a Uganda para documentar este caso. Sus autores han dudado hasta el último momento sobre su publicación en España, ya que varias de las personas que aparecen en él han sufrido coacciones y amenazas. Sin embargo, sus rostros ya eran públicos, así que el modo mejor modo de contribuir ahora a su protección es multiplicar el alcance de estas imágenes.
Texto: Gonzalo Fanjul
Fuente: El País 

viernes, 15 de julio de 2011

El Tribunal Penal Internacional dicta sentencia por genocidio a la primera mujer ruandesa

El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), con sede en Arusha (Tanzania), ha dictado la primera sentencia por genocidio contra una mujer. Se trata de Pauline Nyiramasuhuko, de 65 años y antigua ministra ruandesa de la Mujer y la Familia, que ha sido condenada a cadena perpetua. La procesada es de etnia hutu, mayoritaria en el país africano, y los jueces han fallado que organizó el secuestro y violación de mujeres y niñas tutsi, la comunidad minoritaria. Ayudada por su hijo, Arsene Shalom Ntahobaki, que recibe la misma pena, también ordenó el asesinato de civiles tutsi en su ciudad, Butare, al sur de Ruanda. En 1994, el intento de exterminio de la población tutsi por parte del Gobierno hutu, dejó al menos 800.000 muertos. Naciones Unidas calcula que ello supone el 11% del total de la población. La tragedia se desató ante la pasividad de la comunidad internacional, más preocupada por mantener su influencia en África que por evitarla.

Museo del genocidio en la Escuela Técnica Murambil

Según el TPIR, las milicias hutu, que la procesada contribuyó a crear desde el Gobierno, debían impedir nacimientos dentro del grupo tutsi. En un país donde la pertenencia a una etnia está ligada al linaje paterno, forzar a una mujer y dejarla embarazada equivale a destruir a la comunidad atacada. Las supervivientes de las masacres y violaciones recordaron ante los jueces momentos dantescos. Cuando las que eran ya madres pedían clemencia, "eran degolladas sin miramientos", rezan sus testimonios. Otro pasaje cita la respuesta dada por los milicianos que salían a violar: "Lo hacemos en nombre de Nyiramasuhuko. Es nuestro premio por poner en su lugar a las mujeres (tutsi) que nos miran con desprecio", decían.

También se ha recogido en el juicio un episodio sobre la presencia de la acusada en un puesto de la Cruz Roja y la catástrofe posterior. Se trataba de repartir comida, y los refugiados tutsi acudieron a cientos. Una vez allí, los hombres fueron separados de las mujeres. Ellos perecieron ametrallados. Ellas fueron violadas antes de morir. La fiscalía de Tribunal subrayó el hecho de que la procesada y su hijo, "forzaran a sus víctimas a desnudarse antes de meterlos en camiones para darles muerte". La ex ministra huyó a Congo tras el genocidio y trabajó como asistente social con los refugiados. En 1997 fue arrestada en Kenia. Siempre ha negado los hechos.


El caso de Nyiramasuhuko ilustra dos aspectos señalados de la justicia internacional. Por un lado, confirma que la violación constituye genocidio cuando se utiliza como método de tortura generalizada. De otro, muestra la lentitud de algunos procesos que han dividió a comunidades enteras. El juicio de la ex ministra africana ha tardado 10 años en cerrarse y ello lastra las posibilidades de una reconciliación nacional. Además, como en el caso del Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia (TPIY), con sede en La Haya, el de Ruanda tiene varios prófugos. Uno de los más notorios es Felicien Kabuga, un empresario que habría financiado el genocidio. Estados Unidos cree que se oculta en Kenia.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Las muertes por malaria en el mundo podrían acabar en 2015


Más de 578 millones de personas en riesgo de contraer malaria en el África Subsahariana se protegieron gracias a la provisión de mosquiteras impregnadas de insecticida adquiridas en el marco de los programas de control de la malaria desarrollados entre 2008 y 2010, según el informe mundial sobre malaria de la OMS 2010. Si se mantienen los esfuerzo, se logrará acabar con las muertes por malaria en 2015.

   Durante la última década, un total de 11 países de África mostraron una reducción en los casos, ingresos y muertes por malaria de más de un 50 por ciento. Además, 32 de los 56 países fuera de África en los que esta enfermedad es endémica mostraron un descenso de más del 50 por ciento en el número de casos confirmados. Una tendencia descendente entre el 25 y el 50 por ciento se dio en otros 8 países.
   "Marruecos y Turmenistán recibieron en 2009 el certificado de la OMS que les declaraba territorios libres de malaria. También ese año, la OMS en Europa no registró casos de malaria por primera vez en su historia", destaca la OMS.
   Hasta finales de 2009, un total de 11 países africanos recibieron suficientes terapias de combinación basadas en artemisinina (ACTs, por sus siglas en inglés) para cubrir a más del 100 por cien de los casos de malaria vistos en el sector público. 


   Así, el número de muertes por malaria ha descendido de los 985.000 registrados en el año 2.000 hasta los 781.000 de 2009. La disminución se ha observado en todas las regiones, sobre todo en las regiones europeas y americanas. No obstante, el mayor descenso absoluto de los fallecimientos por malaria se observó en África, resalta la OMS.

"LOS MEJORES RESULTADOS EN DÉCADAS"
   Según la directora general de la OMS, Margaret Chan, "los resultados que muestra este informe son los mejores en décadas". "Tras varios años de deterioro y estancamiento en la situación de la malaria, los países y sus socios en el desarrollo están ahora trabajando en su ofensiva. Las estrategias funcionan", asevera. Según el enviado especial para Malaria de la Secretaría General de Naciones Unidas, Ray Chambers, "la fenomenal expansión en el acceso a las intervenciones para el control de la malaria se está traduciendo, de forma directa, en vidas salvadas, como indica claramente el informe 2010 de la OMS sobre malaria".

   "La estratégica intervención que está minando la influencia de la malaria es un paso clave en el esfuerzo para enfrentar los retos sanitarios relacionados con la pobreza. Manteniendo estos avances sustanciales, podemos acabar con las muertes por malaria para 2015", asegura.
   Sin embargo, a pesar de los progresos contra la malaria, se han observado un resurgimiento de la enfermedad en partes de al menos tres países africanos: Ruanda, Santo Tomé y Príncipe y Zambia.
   Los motivos de esta reaparición de la enfermedad se desconocen, pero ilustran "la fragilidad del control de la malaria y la necesidad de mantener la cobertura, incluso cuando el número de casos se reduce sustancialmente", según apunta la OMS en su informe.

RETOS PENDIENTES
  La financiación para los programas contra la malaria alcanzó sus mayores niveles en 2009, llegando a los 1.500 millones de dólares. Sin embargo, los fondos se han estabilizado en 2010 en los 1.800 millones de dólares. 

   "El dinero destinado a la malaria, aunque importante, aún es insuficiente para lograr el control de la enfermedad, una cifra estimada en más de 6.000 millones de dólares para 2010", apuntan.
   Este año más propietarios de una casa en África (42%) poseían al menos una mosquitera con insecticida y más menores de cinco años utilizaban estas mosquiteras (35%), en comparación con años anteriores. Los propietarios de casas con estas mosquiteras superaron el 50 por ciento en 19 países de África. 

   No obstante, advierten, "el porcentaje de niños que utilizaron estas mosquiteras está aún por debajo de la meta fijada en el 80 por ciento, en parte porque, hasta finales de 2009, los propietarios de estas redes bajaron en algunos de los mayores países de África".
   La proporción de casos confirmados de malaria en África a través de test diagnósticos ha aumentado desde el 5 por ciento que se registró al principio de la década hasta el 35 por ciento registrado en 2009. Sin embargo, dicen, "se mantienen tasas bajas en la mayoría de los países africanos y en una minoría de países de otras regiones".
Fuente: Europa Press

lunes, 18 de octubre de 2010

De comadronas a parteras

En este país, casi la mitad de las mujeres paren en su casa. La mayoría con ayuda de comadronas sin formación profesional, que recurren a conocimientos aprendidos de las ancianas de la comunidad. Muchas de ellas usan equipos sin esterilizar, lo que puede hacer más mal que bien.

Las mujeres pobres suelen recurrir a las comadronas pues no pueden llegar hasta los servicios de salud pública porque no tienen dinero para trasladarse hasta la clínica o el hospital más cercano. Laetitia Mureshyankwano, del meridional distrito montañoso de Gisagara, tiene dos hijos. La madre de 42 años tuvo cinco partos con ayuda de comadronas y sólo sobrevivieron dos bebés.

Como ella, numerosas mujeres de zonas rurales sufren mucho cuando tienen embarazos y/o partos complicados. También temen infectarse con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), por la falta de higiene.
"Usan guantes y túnica, pero no nos sentimos seguras porque no sabemos cuán limpios están sus instrumentos", explicó Mureshyankwano. El programa de capacitación es una buena iniciativa para mejorar la salud materna en zonas alejadas, según ella.

En 2008, la mortalidad materna fue de 750 muertes cada 100.000 nacidos vivos, según Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). El Ministerio de Salud confía en que el próximo informe, previsto para 2011, muestre una mejora de la situación.

Ruanda fue aplaudida en la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio, realizada en septiembre en Nueva York, por el "significativo avance" logrado con vistas a alcanzar la meta número cinco, la materna en tres cuartos, entre 1990 y 2015

Los otros objetivos apuntan a reducir la mortalidad infantil en dos tercios y a la mitad la proporción de personas que viven en la indigencia y padecen hambre, lograr la educación primaria universal y promover la igualdad de género en el mismo periodo.
También luchar contra la expansión del VIH, el paludismo y otras enfermedades, asegurar la sustentabilidad ambiental y generar una sociedad global para el desarrollo entre el Norte y el Sur.

"El gobierno aspira que no muera ninguna mujer porque no hay razones para ello", señaló Agnes Binagwaho, secretaria permanente del Ministerio de Salud.

El programa de formación de comadronas, lanzado en agosto de 2008, brinda información sobre atención básica y conocimientos de partería. La iniciativa también permite paliar la escasez de personal, en especial en zonas rurales. Ruanda tiene menos de una partera cada 10.000 personas, según fuentes oficiales.

Las comadronas que no hicieron el curso de formación tienen prohibido atender partos, pero ayudan a controlar embarazos, alientan las mujeres a realizarse chequeos periódicos y les brindan información.

El Ministerio también entregó teléfonos móviles a 432 trabajadores comunitarios, también responsables de la salud materna en los distritos. A través de ellos, las comadronas pueden denunciar casos difíciles, complicaciones y situaciones de emergencia a la clínica u hospital más cercano.

La secretaría también compró 67 ambulancias, una por cada hospital de distrito, para poder trasladar a las mujeres de localidades alejadas hasta el hospital en casos de emergencia.


Para que el programa de formación se sostenga a largo plazo es importante que las parteras reciban una remuneración que las motive a trabajar en zonas rurales, en vez de buscar trabajo en clínicas y hospitales, como ya ocurrió.

Marie Rose Mujawamariya, del distrito de Kamonyi, al sur de Kigali, participó en uno de los programas de formación de parteras. Todavía no recibe ninguna remuneración, pero espera mejorar sus ingresos gracias al curso.

Mujawamariya, quien antes negociaba el pago de su trabajo, ahora tiene previsto cobrar 10 dólares por parto debido a los conocimientos adquiridos. Antes basaba su trabajo en los conocimientos heredados de su abuela, pero ahora habla con orgullo de sus nuevas habilidades de partería como controlar la posición del feto, asegurarse de que el parto pueda ser natural y evaluar la necesidad de recurrir a un médico.

Fuente: IPS
Texto: Aimable Twahirwa

martes, 5 de octubre de 2010

La proximidad, el éxito de la sanidad en Ruanda

La combinación de un sistema de salud muy jerarquizado pero descentralizado, con agentes de salud voluntarios elegidos por su comunidad para ofrecer atención primaria y el uso masivo de la tecnología, ayuda a Ruanda a luchar con éxito contra las enfermedades.
Cardiopatías, diabetes y presión alta son dolencias que comienzan a diagnosticarse y tratarse en los hospitales rurales de Ruanda, una realidad que las autoridades sanitarias consideran muy positiva, dado que demuestra que las enfermedades transmisibles y más mortíferas retroceden. 

"En los últimos tiempos hemos notado el incremento de enfermedades que antes no se diagnosticaban, como las cardiopatías. No es que antes no existieran, simplemente la gente las sufría o directamente se moría, porque no podíamos curarlas dado que estábamos demasiado ocupados tratando las enfermedades transmisibles", explica Dariya Mukamusoni, directora del hospital del distrito de Bugesera.
"Ahora la demanda es mayor, el sistema de mutua de salud ha permitido dar acceso a personas que antes no venían al hospital porque no podían pagarlo", agregó la doctora Mukamusoni. 

La mutua de salud es un sistema de seguro médico por el cual todo ciudadano debe invertir una pequeña suma de sus ingresos para poder, eventualmente, tratarse de una dolencia, un fondo que se complementa con dinero público, y que ha dado acceso al sistema sanitario a centenas de miles que antes estaban excluidos.
"Cuando no existen barreras financieras, y se controlan las dolencias más mortíferas, las consultas aumentan por otro tipo de enfermedades y eso es muy positivo porque significa que el sistema funciona", señala a su vez Jorn Heldrup, responsable de África Oriental de la Alianza Mundial para la Inmunización y la Vacunación (GAVI).
Precisamente, en abril del 2009, Ruanda se convirtió en el primer país en desarrollo del mundo en incluir la vacuna contra la bacteria del neumococo (principal causante de la neumonía) en su sistema nacional de inmunización.
Esta vacuna, que tiene el potencial de salvar la vida de 6.000 niños ruandeses, fue introducida gracias a una donación de GAVI.
"La neumonía, y en general las dolencias respiratorias, son las principales enfermedades que tratamos en el hospital, unidos menores y adultos. Aunque aún es pronto para evaluar el efecto de la vacuna contra el neumococo, estamos viendo una tendencia positiva de reducción de los casos. Y tenemos que recordar que al hospital sólo llegan los casos más graves", señala la doctora Mukamusoni.
El resto de casos se tratan en los centros de salud esparcidos por el país, cuyo objetivo es atender "el 70 por ciento de las consultas a nivel comunitario", en palabras de la viceministra de Sanidad de Ruanda, Agnes Binagwaho.
Una de las normas de este "sistema de salud piramidal", como le gusta definirlo a la viceministra, es que ningún ciudadano tenga que caminar más de 5 kilómetros hasta un centro de salud.
Para evitar hacer el viaje en balde, el ministerio ha formado a 60.000 agentes de salud voluntarios -una media de tres por municipio- que están a disposición de su comunidad para ejercer la atención primaria.
Sistema descentralizado
"Es un sistema totalmente descentralizado pero en el que todos los niveles tienen un sistema de control propio y otro de supervisión superior, que permite que todo el mundo aplique los mismos programas y obtenga resultados parecidos", señala la viceministra. 

Es el caso de Pauline Mukabalisa, madre de 3 hijos, y que fue elegida por los miembros de su comunidad para ser agente de salud en el pueblo de Nyakabanda.
Los agentes de salud informan sobre defunciones, embarazos, nacimientos, casos de malnutrición, porcentajes de enfermedades, y pueden administrar medicamentos para paliar dolencias menores, así como para hacer un tratamiento de urgencia contra, por ejemplo, la malaria.
Mukabalisa no sólo trata dolencias, sino que pone especial énfasis en la prevención, clave en salud pública y mucho más en el caso de países como Ruanda "donde aún existe la propia percepción tradicional de cómo tratar la higiene y curar las enfermedades", recordó Heldrup.
"A veces es complicado, como cuando les distribuyes mosquiteras para evitar malaria, pero las personas no tienen cama donde sujetarlas; o les explicas la importancia de las letrinas y ellos dicen que eso es cosas de ricos", comenta Mukabalisa.
"Desde que yo empecé ningún niño ha muerto", afirma, orgulloso, Joseph Ngabo, agente de salud rural el municipio de Kayenzi, donde viven 87 niños menores de cinco años.
Ngabo muestra todas las hojas informativas con las que cuenta para hacer la diagnosis primaria y que explican los síntomas más visibles de cada dolencia, incluido un aparato que cuenta la respiración y que en función de la cifra de inhalaciones por minuto determinará si el paciente sufre de una dolencia respiratoria, y si es leve o grave.  En caso de que haya que trasladarlos al centro de salud y no sea posible hacerlo andando -método utilizado en la inmensa mayoría de los casos - se alquila una moto-taxi a cargo del paciente.
Ya, si el paciente sufre una dolencia severa y necesita tratamiento urgente y de más nivel, la ambulancia del hospital se trasladará hasta el centro.
"El último traslado al hospital fue en junio, de un niño que padecía complicaciones respiratorios; el anterior había sido en septiembre, de un caso que detecté de malaria", agregó Ngabo. 

Novedades
Una de las novedades que está a punto de ser implementada gracias a la ayuda de Unicef es la detección y control de todos los embarazos que hay en el país a través de la distribución de teléfonos móviles a todos los agentes de salud.
Éstos deberán registrar y hacer el seguimiento de todos los embarazos, así de las complicaciones que puedan surgir, y enviar un mensaje de texto que llegará directamente al ministerio, que se encargará de reenviarlo al centro de salud más próximo a la residencia de la paciente añadiendo una respuesta con el tratamiento a dar.
Por ahora, los agentes han obtenido el teléfono y están a la espera de recibir los cursos de formación.
"Con este sistema se superarán varias barreras: la toma de decisión por parte de las madres de visitarse o no; la distancia de los centros de salud, y la rapidez del tratamiento", explica, optimista, el doctor John Kalach, director del Hospital de Ruhengeri, donde se aplica el programa piloto de mensajes de texto.
"En mi distrito, los resultados son excepcionales: el año pasado murieron 10 mujeres embarazadas; este año sólo dos y ambas se negaron a seguir los consejos del agente de salud y parieron en casa", agregó Kalach.
El director del hospital, señala, además, que este sistema no será útil sólo para evitar y paliar enfermedades, sino que servirá para conocer más en detalle el desarrollo de la población infantil y que los datos también se podrán usar, por ejemplo, en el sistema educativo.
A pesar de éstas excelentes perspectivas la realidad a veces no se ajusta a los avances, como en el caso de Pauline Mukabalisa, que tiene que caminar varios kilómetros hasta el punto de energía donde puede cargar su teléfono.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Kigali, la ciudad de los prodigios

 
La primera lección que reciben los recién llegados a Ruanda advierte que el país está formado, fundamentalmente, por una minoría de individuos altos y una amplia mayoría de bajos. Los primeros parecen tener un origen hamítico, mientras que a los segundos se les suponen raíces bantúes. Los espigados y enjutos fueron objeto del genocidio de 1994, una masacre que cuenta 800.000 víctimas, mientras que los menos esbeltos sufrieron la terrible venganza de aquellos guerrilleros que desalojaron del poder a los asesinos. 
 
No, no hay que llamarlos por su verdadero nombre, tutsis y hutus, ni cuestionar la versión oficial de la historia. Quizás, la Policía secreta está cerca, oído avizor, y reconozca las palabras malditas o comprenda los comentarios improcedentes en torno a la concordia impuesta por decreto. 
 
A Peter Erlinder se le atragantó el desayuno cuando, el pasado mes de junio, varios agentes lo rodearon y se lo llevaron del restaurante. Poco importó que fuera miembro del Tribunal Penal Internacional. El abogado había iniciado una querella contra el presidente Jean Paul Kagame y se le aplicó la legislación contra quienes niegan el genocidio, unas medidas también extendidas a los líderes opositores y que les han privado de concurrir en las elecciones presidenciales de esta semana. Kagame ha revalidado su mandato con un contundente 93% de los sufragios. 
 
 
Pero, curiosamente, la capital ruandesa niega el genocidio, la represión que denuncian las organizaciones de derechos humanos e, incluso, disipa cualquier nubarrón tercermundista.
 
La pujanza de la ciudad de Kigali resulta evidente. Sus numerosas colinas aparecen salpicadas de rudimentarios andamios de madera que informan de la inminente apertura de las nuevas sedes oficiales, centros comerciales, hoteles y entidades financieras. 
 
El clamor que resuena en el estadio nacional de Amahoro llega hasta el cercano boulevard de L'Umuganda, una vía sinuosa rodeada de flamantes edificios modernos como la embajada de Gran Bretaña y pequeñas tiendas que no expiden las prohibidas bolsas de plástico, abundantes peluquerías e insólitas carnicerías alemanas. Hace dieciséis años, el centro deportivo fue el primer refugio de las tropas de Naciones Unidas desplegadas en el país, temerosas de que la población buscara venganza por el asesinato de su presidente, Juvénal Habyarimana. 
 
Hoy no existe sensación de inseguridad. Cuando la noche del sábado cae, los extranjeros pueden pasear por sus calles más céntricas, bien pavimentadas, tan sólo previniéndose de la nube de mototaxis, las rancheras y el bullicio de curiosas discotecas emplazadas en primeros pisos abiertos a amplias galerías. 
 
La periferia de esta ciudad con vocación de montaña rusa, también revela los cambios acaecidos en los últimos años. Mientras se asciende por una pendiente más cabe observar, a un lado de la calle, el cúmulo de míseras casas apretadas marcadas por aspas pintadas, anuncio de derribo inminente, y en la acera opuesta, el surgimiento consecuente de numerosas residencias con escalera exterior, muro protector y servicio de vigilancia privada. 
 
Alquileres triplicados
Los expatriados, al servicio de ONGs o agencias internacional comentan junto a la piscina del Hotel des Milles Colines, aquella que, literalmente, se bebieron los refugiados tutsis, las transformaciones experimentadas. El alquiler de los pisos se ha triplicado en los últimos cinco años y aseguran que los inmigrantes que llegan del campo atraídos por el auge inmobiliario se hacinan en barracas siempre amenazadas por el afán especulador. ¿El auge de Kigali es un síntoma del desarrollo de este pequeño país en el corazón de África? «Es un decorado, incluso se llevan a los niños de la calle a Gisenyi, otra población, para que no perturben». 
 
 
Atrezzo o no, según el Banco Mundial, Ruanda es señalado como un destino ideal para las inversiones y la entidad independiente Transparencia Internacional apunta sus bajos índices de corrupción, inusuales en la región. Pero, ¿hay vida y optimismo más allá de la prístina capital? Abandonarla e internarse en las zonas rurales supone también dejar el siglo XXI y adentrarse en la imagen tópica del continente negro. La carretera que conduce a la frontera congoleña descubre un paisaje en el que se suceden las pequeñas plantaciones de té, café y los cultivos de subsistencia. Las humildes cabañas con tejados de lata se vislumbran entre las palmeras y los márgenes de la calzada aparecen ocupados por una multitud en incesante trasiego. 
 
Entonces encontramos la faceta menos esplendorosa del país de los Grandes Lagos. La otra cara de Ruanda revela un pequeño territorio superpoblado, deforestado y con escasos recursos minerales. La pretensión de atraer capitales ha de enfrentarse a la realidad de que su mercado es minúsculo y el 60% de sus habitantes se halla bajo el umbral de la pobreza. El hecho de que sólo un 10% de la población goce de servicio eléctrico y Kigali concentre la décima parte de sus diez millones de ciudadanos parece despojar al campo de infraestructuras tan básicas. 
 
El penacho blanco que cubre el volcán Karisimbi puede ser contemplado desde cualquier punto de Ruhengeri, una ciudad cercana a la frontera con Congo y Uganda. En sus faldas, un parque natural acoge varias comunidades de primates que viven en libertad y a cuya preservación Dian Fossey dedicó buena parte de su vida, tal y como retrata la película 'Gorilas en la niebla'. La zoóloga se encuentra enterrada en las inmediaciones y la Administración pretende fomentar un turismo ecológico como otra fuente de recursos. Pero en sus rutas verdes, siempre respetuosas con el medio, nada se dice del asesinato de Flors Sirera, Manuel Madrazo y Luis Valtueña, tres cooperantes españoles que descubrieron fosas comunes en la localidad, prueba del asesinato de hutus a cargo de guerrilleros del FPR, e intentaron informar de las masacres. 
 
Pero nada es evidente en Ruanda. El país parece guardar tantas contradicciones como colinas salpican su geografía. Una minoría étnica controla un país teóricamente democrático y su líder recibe el beneplácito occidental, a pesar de que las organizaciones de derechos humanos lo involucran en crímenes masivos. Incluso se habla del surgimiento de una pequeña potencia cuando los analistas aseguran que tras las luces se esconden las sombras de un expolio, el del oro, el coltán y diamantes de Congo, gestionado desde sus instancias gubernamentales. Tal vez, lo único evidente es que los milagros, sobre todo en África, tienen una naturaleza incierta. 
 
Fuente: Diario Vasco
Texto: GERARDO ELORRIAGA
 
Si quieres saber más:

viernes, 7 de mayo de 2010

Ruanda un mar de energía, pero sin electricidad

Ruanda anda en búsqueda de energía. Los dos pasados decenios ese pequeño país se encontraba todavía en escombros, tras el genocidio de 1994 y una prolongada guerra civil en la frontera con la República Democrática del Congo.

Ruanda se convirtió en la 'preferida' de los donativos occidentales. El Estado – cuyo apetito se ha despertado – sigue en búsqueda de fondos para realizar las enormes ambiciones. Y en el lecho del Lago de Kivu, Ruanda encontró un enorme yacimiento de gas natural. Miles de luces brillan en las colinas de la capital ruandesa de Kigali. Ésta es una ciudad llena de anuncios que dicen: 'Crece con tus sueños ' y 'Saber es Poder'. Por doquier se ven muchachos ocupados en la construcción de enormes edificios de oficinas.
 
Orgullo
Un sonriente vigilante de un aparcamiento, que lleva un chaleco verde, quisiera compartir conmigo su orgullo. "Estoy orgulloso de mi país ", me dice. "Naturalmente no siempre. No me enorgullezco de lo que pasó en 1994. Pero ahora tenemos más esperanzas. Nos está yendo mucho mejor."

La campaña de relaciones públicas del presidente ruandés Paul Kagame - cuyo severo retrato cuelga por doquier - hace horas extras. Ruanda es uno de los países más pobres del mundo, apenas si tiene materias primas y se apoya demasiado en el sector agrícola. Pero de acuerdo a los portavoces oficiales, Ruanda cuenta ahora con muchas oportunidades.
 
El precio que sea
”Energía” es ahora la palabra mágica. La región africana de los grandes lagos tiene un enorme déficit de energía: también países vecinos como Tanzania, Burundi y la República Democrática del Congo, se ven obligadas a importar energía. Y pagan el precio que sea. Un litro de gasolina en la capital ruandesa de Kigali cuesta algo más de 1,60 dólares. Nueve de cada diez habitantes - principalmente en las zonas rurales – se encuentran sin electricidad.

Yacimiento de gas

Ruanda no tiene petróleo, pero sí tiene gas. En el lecho del Lago de Kivu, un inmenso lago de aguas intensamente azules en la zona montañosa, en la frontera occidental con el Congo, se ha encontrado un enorme yacimiento de gas metano a 350 metros de profundidad. Una enorme riqueza que pide ser explotada. Ahora se encuentra en marcha un proyecto experimental: se bombea a pequeña escala gas del lago y éste es transformado por generadores en electricidad.
Es una delicada operación, ya que una enorme cantidad de CO2 en el subsuelo hace que sea una situación realmente explosiva. De acuerdo a un ingeniero de una plataforma de exploración en el lago de Kivu – en el que ahora nerviosamente navego en un pequeño bote - Ruanda necesita ayuda tecnológica de Occidente. Y mucho dinero. Y el ingeniero señala un gráfico: la situación es ahora estable.
 
Gasunie
La carrera energética ha comenzado. "Energía es la columna vertebral de nuestro desarrollo", dice la ministro ruandesa de infraestructura Colette Uniweza Ruhamya. "Sin energía no hay comercio, ni proyectos de construcción, ni industria. Para el 2020, Ruanda deberá estar abasteciendo de energía a toda la región!"
Que las enormes ambiciones del Gobierno sean realistas, depende de los nuevos inversionistas. Una reciente visita de una delegación ruandesa a la empresa explotadora de gas Gasunie, en la ciudad holandesa de Groninga, no arrojó de momento ningunos nuevos fondos.
Entretanto la situación en las zonas rurales sigue siendo de inmensa pobreza. Un campesino me cuenta la realidad de su vida diaria: "Para cargar mi teléfono y mis baterías tengo dos sitios a elegir. Uno queda a 7 kilómetros de camino, el otro a 15."

miércoles, 28 de abril de 2010

Circuncidar a los bebés puede ayudar a combatir el sida en África

Circuncidar a los recién nacidos para frenar el avance del VIH/sida en África es una medida más simple, rápida y coste-efectiva que circuncidar a varones adultos, según un estudio realizado por el Ministerio de Sanidad de Ruanda, quienes han detectado que esta iniciativa puede reducir de forma drástica la trasmisión del virus de mujeres a hombres. Este hallazgo fue publicado recientemente en 'PLoS'.


   Según Agnes Binagwaho, del equipo investigador, este trabajo sugiere que Ruanda "debería aumentar las circuncisiones en un amplio grupo de edades, priorizando a los más jóvenes".

   Los investigadores compararon el coste de las intervenciones médicas y sus beneficios en general y descubrieron que la circuncisión de un recién nacido podría costar unos 15 dólares (unos 10,5 euros), mientras que la de un adolescente o adulto subiría hasta los 59 dólares, unos 41 euros.

   Asimismo, descubrieron que circuncidar bebés podría, en último término, ahorrar más dinero que el que cuesta porque la operación prevendría las infecciones por VIH, que son caras de tratar y desembocan el la aparición del sida, una enfermedad que ha matado a cerca de 25 millones de personas en el mundo desde que fue identificada a principios de los 80.
Fuente: Europa Press

lunes, 26 de abril de 2010

Así se hizo la luz...África

El 90% de la población africana no tiene acceso a la electricidad o bien pasa buena parte del día sin ella. En India, es el 40%. Las lámparas de queroseno son la alternativa más extendida, pero son peligrosas porque provocan incendios y, ante todo, son muy caras. Las familias gastan hasta un 30% de sus ingresos en el queroseno que alimenta su llama, que produce además una luz pobre y es muy contaminante. El programa Iluminar África, del Banco Mundial, premió la idea de un grupo de ingenieros que durante 14 meses diseñaron un nuevo sistema de iluminación accesible y barato. Sameer Hajee está dispuesto a hacer llegar el mecanismo a las zonas más recónditas de África e India mediante un sistema de distribución sostenible, que a la vez promueva la creación de un pequeño tejido empresarial local. 


Para ello, ha creado la empresa Nuru Light, una iniciativa que, sin renunciar a obtener rentabilidad, busca facilitar la vida a miles de personas. "Fuimos a Ruanda para observar cómo vivía la población. Por la noche, no es posible ver ni tus propias manos", explica Hajee, director ejecutivo de la compañía. Hajee ha sido invitado estos días a las jornadas Doing Good and Doing Well sobre negocios responsables, organizadas por la escuela de negocios IESE en Barcelona.

Las luces diseñadas, que cuestan cinco dólares, permiten iluminar zonas concretas, pero pueden conectarse entre sí y alcanzar mayor superficie.
Su principal ventaja es el bajo coste de recarga mediante placas solares o un aparato que se asemeja a una bicicleta con pedales, que es el sistema más eficaz. En 20 minutos, pueden cargarse cinco luces que conservan una autonomía de 35 horas. En las zonas donde sí llega la electricidad, pero sólo en contados momentos, pueden recargarse enchufándose a la corriente.

Nuru Light vende su producto a bancos que ofrecen microcréditos a pequeños emprendedores que adquieren las luces y el sistema de recarga. Los emprendedores locales, a su vez, venden o alquilan las luces en las zonas rurales en las que viven y son los encargados de recargarlas a cambio del cobro de 20 céntimos por luz. Según los cálculos de la empresa, el emprendedor puede ganar 13,5 dólares al día, mientras que una familia gasta sólo 6,50 dólares al año y se ahorra el 90% de lo que destinaba al queroseno.
Nuru Light acaba de empezar a operar, pero ya cuenta con 75 emprendedores en Ruanda y 15 en Kenia, y ha distribuido 9.000 luces. "Queremos vender 500.000 al año" en África e India, explica Hajee. La empresa espera tener beneficios en 2011.

Fuente: Público.es
Texto: Gloria Ayuso

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Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias

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(Marzo 2009)

Concedido por Ong Mediterránea (Marzo 2009)

Concedido por Cristina y Diego desde "Mi trocito de África" (Marzo 2009)

Concedido por Bet y Marc de "Camí d'África" (Julio 09)

Concedido por Kagurafrica (Octubre 2009)