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martes, 9 de junio de 2015

El presidente de Gambia decapitará a los gays que vivan en el país

El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, tomó una decisión drástica, degollar a los hombres gays que vivan en el país; y aseguró que además que occidente no podrá hacer nada para detenerlo.

Jammeh, de 49 años, gobierna el país desde 1994. El líder gambiano siempre ha dado a conocer sus opiniones homofóbicas y nunca se ha inmutado por ellas. En esta oportunidad  hizo estas declaraciones durante su gira en una visita a la región de North Bank.


“Si eres un hombre que desea casarse con otro hombre en este país y te encuentro, te cortaré el cuello y nadie pondrá los ojos en ti otra vez" sentenció el mandatario.

Yahya Jammeh durante un evento, aseguró en lengua  wolof  "que ninguna persona blanca podrá hacer nada contra la medida que piensa adoptar”. 

Estados Unidos y la Unión Europea han reducido tanto la ayuda al país en el último año, citando preocupaciones generales sobre las continuas violaciones de los derechos humanos, que incluye la introducción al país de una ley contra la homosexualidad que puede conducir a cadena perpetua en prisión.

Este ha sido uno de los último de sus comentarios hostiles que ha hecho sobre la homosexualidad, con el que intentar mostrarse como el dictador que busca mantener el control del poder, el cual fue puesto en peligro por un intento de golpe de estado mientras él estaba fuera del país el 30 de diciembre del año pasado, informó el portal estadounidense Vice News.

Fuente: 

sábado, 28 de diciembre de 2013

Gambia, atractivo rutístico en África del Oeste

Gambia se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos turísticos más novedosos del continente africano. Su cercanía geográfica con Europa, su reducida extensión y su atractiva costa son tres de las claves que han convertido a este país en una de las elecciones preferidas de los viajeros que buscan un lugar exótico y un clima excepcional.


La región de Tendaba es uno de los lugares de partida de muchas de las rutas programadas para recorrer las distintas zonas del país. Esta zona se caracteriza por su ancho río, manglares y sabanas por eso es de gran interés para los amantes de las aves y la fauna silvestre. A pocos kilómetros de la costa se encuentra también Kololi, un complejo de vacaciones muy concurrido por los turistas entre los meses de octubre y abril. Kololi ha ido creciendo y ampliándose en los últimos años con distintos alojamientos hoteleros que han contribuído además a mejorar las infraestructuras de la zona.

Para los viajeros que buscan más animación en la costa en la zona conocida como Senegambia, encontrarán
bares y locales de música donde disfrutar además del paisaje del océano Atlántico, o incluso disfrutar de las actuaciones de grupos de danza y música que recorren las playas, mientras pueden degustar pescados y frutas tropicales. Las extensas playas plagadas de cocoteros invitan al visitante a disfrutar de la costa tanto de día como de noche.

Otro de los atractivos de Gambia es el Parque Nacional de Kiang West, fundado en 1987 y situado en la zona sur del país. Salpicado de manglares, bosques y sabanas, esta área natural cuenta además con una variada fauna compuesta de cocodrilos, monos, jabalís, buitres, aves rapaces...Para llegar hasta el parque es necesario desplazarse en un vehículo 4x4 y los visitantes tienen la posibilidad de alojarse en el propio parque.

El viajero que llega a Gambia puede combinar el relax de sus playas y zonas naturales con otras visitas de interés cultural e histórico como a la localidad de Janjanbureh, fundada en 1832, en la isla de Janjanbureh en el río Gambia en el este del país, y conocida anteriormente como Georgetown.



Frente a Janjanbureh se encuentran los círculos de piedra Wassu, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad desde el año 2000. Estas representaciones megalíticas, levantadas con fines funerarios, se extienden  a lo largo de 15.000 kilómetros cuadrados entre los ríos Saloum y Gambia. Cada una de las piedras que forma cada circulo son de la misma altura y tamaño siendo las más grandes de unas 10 toneladas de peso.

No podemos dejar Gambia sin desplazarnos hasta la localidad de Basse Santa Su, parada de muchos de los cruceros fluviales y que se caracteriza por su animación y su extenso mercado de puestos callejeros, el comercio, la compra-venta. Con cerca de 19.000 habitantes esta localidad alberga también una de las bodegas más antiguas del país construidas durante la etapa colonial del país, y que actualmente se ha convertido en un museo con librería y restaurante. 

jueves, 4 de octubre de 2012

El silencio de 2.000 muertos

El 26 de septiembre de 2002, hace ahora 10 años, el Le Joola, un barco estatal que hacía la ruta entre Ziguinchor y Dakar, en Senegal, se hundía frente a las costas de Gambia en medio de un inmenso aguacero. De un pasaje de 2.000 viajeros, solo 64 pudieron ser rescatados. 


Fue uno de los peores naufragios de la historia, superior en número de víctimas al Titanic (1.491 muertos). Una década después, los familiares de los fallecidos siguen reclamando justicia. Mariama Diouf vive en una humilde casa de Yene, a unos 40 kilómetros de Dakar, rodeada de sus nueve hijos. Todos la conocen como Mariama Joola. Fue la única mujer que se salvó. Entonces tenía 38 años y, embarazada de cuatro meses, acudía a Ziguinchor a ayudar en el parto de su hermana. “Cuando llegué al barco y vi a tanta gente a bordo me asusté, pero era la primera vez que viajaba, no sabía bien de qué iba la cosa”, asegura. El Le Joola, construido por unos astilleros alemanes en 1990, tenía una capacidad oficial de 600 personas.

 “Sobre las once de la noche, empezó a llover muy fuerte y toda la gente corrió a refugiarse en el interior. Entonces el barco se inclinó hacia un lado, se apagaron todas las luces y empezó el caos”, relata Diouf. El brusco desplazamiento de cientos de personas bastó para quebrar la frágil estabilidad de un barco que no estaba diseñado para navegar en alta mar. En cuestión de segundos, el ferri se dio la vuelta. Mariama, como tantos otros, quedó atrapada en su interior. Tuvo que bucear para salir del navío volcado y encaramarse a la quilla, la única parte que asomaba a la superficie. Allí pasó toda la noche junto a 21 personas.

La tragedia fue inmensa, colosal. La lista oficial, elaborada semanas después, hablaba de 1.863 fallecidos, aunque los familiares confeccionaron un nuevo recuento incluyendo a las personas que viajaban sin título de transporte y que llegó a los 1.953 muertos. El Gobierno en pleno dimitió. El país estuvo meses conmocionado y, lo que es peor, la herida sigue abierta. El proceso judicial está bloqueado en Senegal (la Fiscalía General del Estado atribuyó, en 2003, toda la responsabilidad del accidente al capitán del barco, Issa Diarra, y ordenó el cierre de la investigación) y las autoridades nunca han mostrado interés en llegar hasta el final. Los familiares de las víctimas se sienten abandonados. Y el mejor indicio de que la herida sigue sangrando es que el propio barco, “el cuerpo del delito”, sigue en el fondo del mar hundiéndose lentamente en la arena.

“No sé cuánto tiempo pasamos encaramados a la quilla”, prosigue Mariama Diouf. “Solo pensaba en mis hijos y en qué sería de ellos si moría. Hablábamos entre nosotros y decidimos que si el barco se empezaba a hundir del todo, había que saltar y nadar, porque de lo contrario nos aspiraría hasta el fondo. Oíamos los gritos de los pasajeros que estaban debajo. El único blanco que estaba con nosotros [Patrice Auvrey, que perdió a su mujer en el naufragio y acaba de publicar un libro sobre la tragedia, Souviens-toi du Joola (¿Te acuerdas del Joola?)] empezó a golpear el casco con su anillo, para que supieran que estábamos fuera e intentaran salir. Pero no vi salir a nadie más”, recuerda. Este grupo fue rescatado a las siete de la mañana por una piragua de pesca.

Sobre esa misma hora, Idrissa Diallo, que se encontraba de viaje en Atlanta (Estados Unidos), recibe una llamada: “El Le Joola, donde iban tus tres hijos, se ha hundido. Han muerto casi todos”, dijo la voz al otro lado. “Se llamaban Cheikh Tidiane, Souleyman y Saliou. Eran mis tres únicos hijos, de 15, 13 y 8 años. ¿Sabes lo difícil que es asumir algo así? Me preguntaba todo el tiempo si iba a tener fuerzas para seguir adelante, pensaba mucho en la muerte”. Diallo preside en la actualidad una de las asociaciones de familiares de víctimas. “Esta lucha que empezamos me ayudó mucho, a veces me preocupaba más de los demás que de mí mismo, y eso me ayudó”.
Los casos eran terribles. Un hombre había perdido a su mujer y a sus nueve hijos. Otro que logró sobrevivir perdió a sus hijos... “Todavía esta persona se culpa de esas muertes, se pregunta cómo es posible que él lograra salir de allí con vida dejando atrás a sus hijos”, explica Diallo, quien señala a las autoridades y al entonces presidente senegalés, Abdoulaye Wade, como el gran responsable de lo ocurrido. “Su religión era el dinero, sabía que este barco necesitaba una reparación y prefirió gastarse una millonada en arreglar su avión que invertir en el barco. Sabía que el Le Joola no podía navegar. Si Dios se lleva a Wade antes que a mí, iré a molestarlo hasta su tumba porque esa persona no merece descanso”.
Entre las víctimas había tres españoles, Margarita Jiménez Salvador y sus dos hijos, Lara y Jorge Díaz de Tudanca, vecinos del madrileño barrio de Carabanchel, de turismo en Senegal. Sin embargo, en un primer momento se informó de que eran cinco los españoles a bordo. Y es que Fernando Cabezas y Jesús Beltrán Cuesta figuraban en el registro porque habían comprado billete. “En el último momento decidimos no subir”, recuerda Beltrán. “No quedaban plazas en cabina y tras más de diez días por Senegal estábamos cansados, así que optamos por el avión”, asegura este guionista jubilado de RNE.
Martine Kourouma se enteró de la muerte de su madre por televisión. Esta estudiante de Sociología en la Universidad de Dakar tenía entonces solo 11 años. “Los mayores tardaron varios días en decírmelo, pero la tele hablaba de esto todo el tiempo. Yo me aferraba en secreto a la esperanza de que estuviera viva, pero su cuerpo nunca apareció”, explica. Cada año, cuando se acerca el aniversario del naufragio, acude con el resto de huérfanos a limpiar el cementerio construido por el Estado a las afueras de Dakar. Allí están enterrados unos 200 cuerpos anónimos. “El Gobierno dijo que iba a garantizarnos la educación y la sanidad, pero apenas hemos recibido nada”, asegura.
“Nunca te imaginas que pueda ocurrir una tragedia así, ni siquiera en África. Pero lo más sorprendente de todo es el olvido. En Occidente apenas han oído hablar del Le Joola, apenas mereció unos segundos en las televisiones y un poco de espacio en los periódicos. Y luego nada, como si no hubiera pasado nada”, concluye Beltrán.
Fuente: El País
Texto: José Naranjo

domingo, 1 de mayo de 2011

Turismo sostenible en África

Muchos sueñan con descubrir África, la verdadera África. Y muchos operadores ofrecen safaris, coronar el Kilimanjaro o pernoctar en el desierto del Sáhara. Me apuntaría a todo eso pero ¿por qué no empezar por calmar ese afán de autenticidad buscando alojamiento en hoteles locales?


A voz de pronto parece un lío conseguir información sobre hoteles y casas rurales africanas fuera del circuito de grandes cadenas hoteleras extranjeras que ofrecen las agencias de viajes. Pero imaginad qué gustazo que los dueños de vuestro hotel fueran cameruneses, etíopes o senegaleses cuando vayáis a Camerún, Etiopía o Senegal. África es tan inconmensurable, tan enorme, tantas cosas, que sería una pena quedarse sin conocer lo que es África: su gente.

¿No os gustaría que vuestro dinero se quedara en el destino que habéis escogido porque os alojáis, coméis, vais de excursión y compráis en tiendas regentadas por locales? Imaginad si además vuestra iniciativa contribuye al éxito de muchas mujeres emprendedoras en África.
Con la Guía de Turismo Sostenible y Solidario de la Fundación Banesto podéis organizar esa tipo de viaje con la garantía de que los 293 hoteles en las 83 regiones de los 13 países que arroja su buscador cumplen esos criterios.

Dichos establecimientos han sido evaluados por empleados de la entidad financiera. Fueron voluntariamente durante sus vacaciones para conocer esos países, ponerse en contacto con mujeres emprendedoras con ganas de regentar un hotel pero con muchas dificultades para acceder a crédito. Al concederles microcréditos se ha impulsado no sólo su negocio, sino todo el desarrollo económico de la región.

Oumie Sise, una chica muy dulce de Gambia que se pasó por Fitur explica en este vídeo cómo su empresa, Discovery Tours, genera riqueza a su comunidad con visitas turísticas con un toque personal: “Nosotras intentamos involucrar a otros negocios locales y otras mujeres emprendedoras en las actividades turísticas que ofrecemos, por ejemplo organizamos tours en los que recogemos a una mujer local y la acompañamos al mercado a comprar frutas y verduras, regresamos a su casa para vestirnos con ropa tradicional, todo para tener una auténtica experiencia de la vida cotidiana al estilo de Gambia”, de esta forma los vendedores del mercado y las demás personas con las que interactúan en ese tour también se benefician.


Dos de los voluntarios más veteranos, Ander Pomposo y Javier Leandro, me cuentan que no es tan fácil como parece organizar un viaje usando sólo servicios locales, por ejemplo, “te das cuenta de que si quieres alquilar un coche es casi imposible hacerlo a través de una empresa local y acabas contratando ese servicio a una empresa alemana, por ejemplo”. A los africanos les cuesta mucho acceder a créditos para ser dueños de negocios y no tener que trabajar por cuenta ajena.
Os recomiendo el siguiente vídeo, con los hoteles seleccionados en Camerún, y las rutas sugeridas para empezar a soñar. Si queréis podéis proponer otras rutas y hoteles. Es una guía abierta a enriquecerse con vuestras experiencias.
Los criterios para recomendar hoteles e incluirlos en su guía son:
1 => Que el 50% de empleados sean mujeres, con un mínimo de un 15% en funciones de gestión.
2 => Que al menos el 50% de la propiedad esté en manos locales. Que al menos el 80% del aprovisionamiento sea local (comida, muebles).
3 => Que sean negocios respetuosos con el medio ambiente.
4 =>Que los alojamientos colaboren en otras iniciativas solidarias o de conservación, como por ejemplo el Hotel “École Les petit Louh” en Camerún, un hotel familiar que tiene su propio jardín botánico con flores y plantas autóctonas, y que ha construido una escuela primeria para los alumnos de la ciudad de Foumban.

Texto: Raquel García Pajín

Por si quieres saber más:  Turismo Solidario en Madagascar

lunes, 16 de agosto de 2010

Los africanos, más vulnerables a la tuberculosis por una variante genética


Un equipo internacional de investigadores de la Genome-Wide Association (GWA) ha identificado la variante genética que hace a las personas de origen africano ser más susceptibles a desarrollar tuberculosis, demostrando por primera vez que este tipo de estudios son viables en el continente africano, que tiene una de las poblaciones con mayor diversidad genética del planeta.  
  
La investigación, publicada en 'Nature Genetics', utilizó más de 11.000 muestras -3.699 casos de infección y 7.726 de personas sanas- de Ghana, Gambia y Malawi en busca de variantes genéticas que aumentaran la sensibilidad a la infección por tuberculosis, causada   por la bacteria 'Mycobacterium Tuberculosis'.

De este modo, los científicos identificaron una variante genética en el cromosoma 18, localizado en un de los denominados "desiertos genéticos" o regiones tranquilas del genoma humano, donde se sitúa el ADN menos importante o "ADN chatarra", y que era común en la mayor parte de las personas infectadas. El descubrimiento sugiere que no se trata de un nuevo gen, aunque la mutación sí que podría estar implicada en la regulación genética. 

Las zonas adyacentes a la variante africana parecen estar prácticamente inalteradas, explican los autores del estudio, o lo que es lo mismo, no se han modificado significativamente con la evolución de la especie, algo que sugiere que esas regiones juegan un papel importante en el organismo humano.

Según explica uno de los autores del estudio, el profesor Adrian Hill, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), "ya se han identificado diferentes variantes genéticas que aumentan la   sensibilidad a la infección por tuberculosis, pero este estudio es el primero que relaciona una variante con el resto del genoma". 


"Este punto es muy importante ya que demuestra que se pueden hacer con fiabilidad estudios de este tipo -que ya se han realizado co  éxito en poblaciones como la europea- en los países africanos, que soportan la mayor carga de enfermedades infecciosas", comenta Hill.

Hasta ahora, más de 150 estudios diferentes habían identificado con éxito variantes genéticas usando estas técnicas, pero la gran mayoría -entre el 95 y el 98%- se había hecho con gente de linaje europeo. 

"La población africana es sumamente diversa genéticamente", subraya otro de los líderes de la investigación, el profesor Rolf Horstmann, del Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de   Hamburgo (Alemania). "En Gambia, por ejemplo, hay al menos siete comunidades lingüísticas, cada una con un perfil genético ligeramente diferente".

No obstante, tras analizar los resultados obtenidos por el estudio del GWA, los investigadores creen que "esta complejidad añadida puede ser vencida aumentando el número de muestras en los estudios en los que se implique a todo el genoma".




A este respecto, el estudio del GWA "es un hito fundamental para reducir la inequidad que actualmente existe en el acceso a los avances del genoma, así como para entender las bases genéticas de las enfermedades que afectan de forma desproporcionada a los africanos",   comentan.

Fuente: La Razón.es

martes, 17 de noviembre de 2009

Una Ong lleva a Gambia plantas de artemisa para combatir la malaria

Gratis y fácil de cultivar. Una simple infusión de artemisa se "vende" como la receta más natural para combatir la malaria, enfermedad que causa en el mundo más de dos millones de muertes al año. Y esa materia prima se cultiva ya en Catalunya. De un invernadero de Balaguer han salido con destino a Gambia doscientas plantas de artemisa, especie milenaria originaria de China. La ONG que las ha replantado en ese país africano (Stop a la Malaria) defiende la iniciativa como la forma más rápida y directa para llevar ese remedio a las zonas donde no suelen llegar los medicamentos.


Josep Pàmies en su invernadero de Balaguer, donde cultiva plantas de artemisa

Un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) corrobora esa tesis, pues el drama es que muchos enfermos no tienen acceso a los tratamientos. Y ahí es donde cobra relevancia el proyecto de la ONG Africa, Stop Malaria. Uno de sus miembros, Iago Vázquez, se muestra convencido de que si Áfricase sembrara de plantaciones de artemisa, se ganaría una gran batalla en la lucha contra la malaria. Los profesionales de MSF atienden cada año a 1,3 millones de enfermos de malaria en África y han constatado la efectividad de la artemisina en terapias combinadas con derivados de esa planta.

Vázquez sostiene que son varios los estudios que ya avalan la eficacia de una simple infusión con hojas secas de esa planta como remedio para combatir la enfermedad. "Lo que pretendemos es ofrecer una alternativa al medicamento, que suele ser caro, no llega a todas las regiones y en muchas ocasiones es rechazado por la población", revela el portavoz de esta ONG.

El pasado mes de agosto salieron de un invernadero de Balaguer, propiedad de Josep Pàmies, doscientas plantas de artemisa que actualmente crecen en dos plantaciones en el sur y norte de Gambia. "Las plantas han soportado bien la época de lluvias y se han adaptado al nuevo clima. Ahora lo que hay que conseguir es extenderlas por el país para que los ciudadanos tengan a mano ese remedio natural", añade Iago Vázquez.

Josep Pàmies, miembro de la ONG Slow Action importó de Alemania las semillas de artemisa y las ha cultivado en su invernadero de Balaguer. Afirma que cada planta de artemisa puede multiplicarse por cien. "Este es un antibiótico natural, que además sale gratis", recalca Josep Pàmies, sin olvidar en ningún momento lo difícil que resulta llevar a cabo iniciativas como ésta "por el gran poder que tienen las empresas farmacéuticas a la hora de introducir en esos países sus medicamentos".




Iago Vázquez considera que dar la planta a esos habitantes de África es "ofrecerles una alternativa al medicamento que muchas veces no llega a tiempo". Además, se muestra convencido de que la mayoría de africanos interpretarán este remedio como uno más de la lista de sus medicinas obtenidas con hierbas. "Hay que tener presente que en esos países muchas personas todavía desconfían de la medicina occidental y resulta prácticamente imposible controlar si siguen los tratamientos con medicinas",añade. Josep Pàmies lo tiene también muy claro: "Si tienen la planta cerca de sus casas, tomarse una infusión cuando se detecten los primeros síntomas de la malaria no cuesta nada".

La ONG en la que colabora Pàmies está preparando también un viaje a Mali -buscan a un patrocinador- para llevar otra partida de las plantas cultivadas en el invernadero de Balaguer, después de haber cedido a sus colegas de 'Africa, Stop Malaria' las primeras que han salido de la Noguera y que ya crecen en Gambia.



Fuente: La Vanguardia
Foto: Mercé Gili
Texto: Javier Ricou

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un gallego en el corazón de Gambia


 Colegio de niñas gambianas


Un vuelo entre las Palmas de Gran Canaria conectaba la isla con el pequeño país africano de Gambia y Javier Blanco, gallego residente en Canarias, organizaba viajes turísticos. Un día, el director de un colegio de la aldea de Lamin, en el interior del país, paró el autobús en el que viajaban, les pidió que visitaran las instalaciones y fue entonces cuando cofundó Proyecto Gambia. "El colegio se caía aquello era deprimente, así que nos comprometimos a hacer un edificio de dos plantas", relata Blanco.

Ocho años después gracias a las donaciones de los turistas –a los que ellos prefieren llamar visitantes– y al compromiso de la asociación, el colegio está casi acabado con 380 niños matriculados este año. Para el próximo, se espera que sean 500.
Aunque la educación es gratuita en Gambia, los colegios públicos escasean y los privados –pertenecientes a otras asociaciones, muchas religiosas– cuestan más de lo que las familias pueden permitirse. En el centro Canarias Lamin, la cuota anual asciende a 17 euros y la matrícula, a siete. "Es lo único que pagan", explica Blanco, uno de los fundadores de la asociación que cuenta ahora con doce miembros y numerosos voluntarios que pasan temporadas en la zona.

Como el poblado es de etnia mandinga, las clases se dan en ese idioma, aunque el último curso (son ocho) se imparte en inglés. Ningún niño es expulsado por no pagar y ahora han admitido a 118 pequeños de forma gratuita: sus madres trabajan para la escuela y ellos pueden aprender a leer y a escribir.

Javier lo define como "un intercambio, así no tienen nada que agradecernos". La asociación no pide dinero sino que busca que la gente se comprometa con pequeños proyectos, aportaciones como la compra de una nevera por parte de un visitante, la adquisición de un ventilador por otro o el envío de material escolar.
En una ocasión, un holandés de 83 años donó 30.000 euros. "Todavía queda mucha gente buena en el mundo", asegura Javier, quien recalca que no quieren rotuladores de colores porque "usando lápiz y goma pueden reutilizar las libretas".
En www.infogambia.com, la asociación informa sobre las actividades y proyectos actuales y futuros como canalizar el agua de una fuente totalmente destrozada, a un pozo que se encuentra a 500 metros del colegio. Para esta iniciativa, ya cuentan con apoyo económico en un país donde la mano de obra es muy barata (un obrero gana tres euros al día).

"No es fácil organizar África", opina Blanco quien confiesa que los comienzos fueron duros. "Aquello era un circo. Ahora, señala, si los visitantes quieren ver el colegio tienen que pedirle permiso a un profesor. Se acabó sacar a los niños de clase".

Canarias Lamin, además, es el único colegio del país que tiene dispensario y un enfermero fijo para luchar contra la malaria, a enfermedad que más muertes causa en el país. Combatirla es posible con una inyección que sólo cuesta 1,20 euros, cuantía que muchas madres no pueden afrontar.
Texto: Ángela Liñares
Foto: Aldo Ruiz

domingo, 27 de septiembre de 2009

La ONG Nakupenda lleva gafas a medio millar de personas en Gambia

'Ojo por ojo, diente por diente', dice la ley del talión. Esta ancestral llamada a la venganza ha sembrado el dolor durante siglos. Pero, ¿qué pasaría si cambiamos por completo el sentido de estas palabras y las convertimos en un mensaje de esperanza? Precisamente eso es lo que ha hecho la asociación malagueña Nakupenda, que ha dado el nombre de 'Ojo por ojo' a un proyecto en Gambia con el que acaban de revisar la vista a medio millar de personas.

Paqui Báez ha visitado a los habitantes de seis poblados distintos para medir su agudeza visual. No es la primera vez que esta especialista realiza el proyecto con Nakupenda. Antes de las dos semanas de duro trabajo de campo, hay una labor importante de concienciación en España. «Durante todo un año, recogemos gafas usadas para llevar a Gambia lentes de distintas graduaciones», explica Paqui.



Para comprobar la vista de grandes y pequeños, esta óptica lleva un autorefractómetro y un retinoscopio con el que mide los problemas de los ojos. Los más comunes, según explica, son la vista cansada, cataratas, leucomas y glaucomas en los adultos. «También revisamos a los niños, aunque ellos apenas presentan dificultades porque, al contrario que en el mundo desarrollado, no se les estropea tanto la vista con el estudio o con las pantallas de televisión», dice.

Medios sanitarios
Cuando Paqui se encuentra con un problema de cataratas o glaucoma, poco se puede hacer con los escasos medios sanitarios con los que cuentan en el país. En estos casos, sólo puede proveerles de unas gafas oscuras para protegerles del sol y de algunos consejos para que la patología no empeore y conserven algo de visión.
Los casos más agradecidos son los de miopía. «Hay personas que llevan 30 años sin ver bien y cuando les pones las gafas vuelven a tener una visión nítida del mundo», señala Paqui, quien añade que esa expresión de felicidad cuando recuperan la visión es el mejor premio a su trabajo altruista.
Otra cuestión importante es la de la higiene. «Aunque en un país en el que no siempre tiene acceso al agua potable, esto es complicado», asegura. Paqui trata los casos con graduación estándar. Más del 30% de las personas tratadas se lleva sus gafas. Para los casos más específicos, Paqui se lleva la graduación a España y envía las gafas a posteriori. Todo para dar a estas personas una nueva visión del mundo.

Fuente: Sur
Texto: Amanda Salazar

sábado, 18 de julio de 2009

El abrazo entre la belleza y la pobreza





Foto: Carlos Pardos con unos niños de Gambia


Gambia y Senegal se hallan en el Sahel, una región semidesértica o de sabana que forma una franja ancha a lo largo de África entre el desierto del Sahara al norte y los países arbolados del sur. Gambia, con solamente 11.300 kilómetros cuadrados, es el país más pequeño de África y se halla completamente rodeado por Senegal, con la excepción de un litoral de 80 kilómetros.
El territorio del país, y toda su existencia, depende del río Gambia, que desemboca en el océano Atlántico. En el lado sur de su desembocadura se encuentra su capital, Banjul. En la costa atlántica están las ciudades turísticas de Bakau, Fajara, Kotu y Kololi. Río arriba hay muchas más localidades, pero las únicas con un tamaño reseñable son Farafenni, Georgetown (Jangjang-Bureh) y Basse Santa Su.

La mayoría de sus visitantes se dirige hacia los 80 kilómetros de costa, donde se concentra la mayor parte de la industria turística, y a los parques nacionales del interior como el Baobolong Wetland Reserve y el Kiang West. Gambia es un lugar ideal para la observación de aves. Su diversidad ornitológica es muy importante, se han registrado más de 560 especies (proporción muy importante si se compara con el diminuto tamaño del país). Por esta razón atrae a gran número de ornitólogos cada año.
Pero Gambia es uno de los países más pobres del continente negro. Logró su independencia del Imperio Británico en 1965. Con una población de 1,6 millones de habitantes (2006) y carente de recursos económicos importantes, su Producto Interior Bruto por habitante es de unos 1.900 dólares (2006). El idioma oficial es el inglés. La esperanza de vida es de 54 años. El promedio de hijos por mujer es de 5,20. Menos del 50% de la población está alfabetizada.
No posee yacimientos minerales de importancia ni otros recursos naturales. Su economía se basa en los productos agrícolas y la ganadería para consumo interno del que depende el 75% de la población. También es fuente de ingreso la emisión de sellos postales destinados principalmente al coleccionismo filatélico. La industria se centra en la transformación de productos agrícolas (cacahuete) y de pescado. El turismo fue una importante fuente de ingresos hasta el 2000, donde se produjo una reducción. Su actividad depende fundamentalmente de las ayudas al desarrollo del Fondo Monetario Internacional y las de emergencia de los países desarrollados. Las expectativas futuras del Banco Mundial, tras la condonación parcial de la deuda externa en 2005, son positivas Wassu Gambia Kafo (WGK) es una ONG, integrada por profesionales de diferentes ámbitos, que ha tomado contacto sobre el terreno con personal sanitario y autoridades del país africano, y que tiene como objetivo, entre otros, cooperar en el desarrollo de sus programas de salud. En este marco, recientemente, sanitarios de diversas especialidades han creado el grupo de trabajo "Doctors 4 Gambia" (D4G), con la intención de colaborar con la Facultad de Medicina de la Universidad de Gambia para la formación de profesionales del propio país.
Esta iniciativa formativa surgió tras un viaje organizado por la ONG a Senegal y Gambia en enero de 2009, que perseguía tanto la aproximación a los expertos etnográficos y sociosanitarios de esta región, como a temas de cooperación y co-desarrollo. Esta experiencia permitió a los asistentes conocer de primera mano la estructura del Sistema Nacional de Salud Gambiano.

Entre los integrantes de la iniciativa, se encontraba el pediatra zaragozano afincado en Huesca, desde hace ya 24 años, Carlos Pardos (Centro de Salud del Perpetuo Socorro). "Adriana Kaplan, antropóloga y presidenta de la ONG WGK, a la cual conocí en octubre del pasado año cuando vino a dar una conferencia a Huesca, organizó un viaje para profesionales sanitarios, con el fin de que conocieran en qué situación vive la población subsahariana, para entenderla y poder, de esta manera, trabajar mejor con ella", explica el pediatra. "Era una invitación a descubrir su realidad, sus necesidades, sus migraciones, su pobreza y su riqueza. Una invitación al conocimiento y a la solidaridad. Como ella dice, no emigran los continentes ni los colores, sino las personas y las cultura. En el Centro de Salud del Perpetuo Socorro atendemos a muchos pacientes de origen gambiano. Era una oportunidad que no podía dejar pasar de largo".

En la región de Senegambia, los sanitarios españoles encontraron un sistema público de salud en el que primaba la escasez de recursos humanos, basado prácticamente en la cooperación internacional. Apenas hay profesionales nativos y eso motivó, en el seno de la ONG WGK, el nacimiento de "Doctors 4 Gambia", que se planteó la necesidad de buscar fórmulas de cooperación con la Facultad de Medicina de la Universidad del país africano para formar médicos gambianos. En un segundo plano, pero también entre sus finalidades, el grupo quiere promover la cooperación internacional entre los estudiantes de medicina españoles.
Todo este proyecto de cooperación se estructura en dos actividades: la donación de material bibliográfico para las distintas unidades docentes de la Facultad de Medicina y la creación de becas para el pago de la matrícula universitaria a los alumnos gambianos sin recursos, para lo cual se aboga por involucrar a estudiantes españoles.

Cooperación
El panorama sanitario no escapa a esta realidad de penurias, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años por su gobierno y la cooperación internacional. A la mayoría de la población le falta una educación sanitaria adecuada y todavía mantiene creencias populares que le llevan a pedir el consejo de los curanderos ante una enfermedad, frente al uso de la medicina convencional. En época de lluvias, la malaria es una enfermedad muy común, y la malnutrición infantil no es infrecuente. Las neumonías, la tuberculosis, y otras infecciones respiratorias son otro grave problema de salud y, en el tiempo de la recogida de mango, son habituales los accidentes.

Doce sanitarios–entre ellos el pediatra oscense-, una bióloga y la antropóloga Adriana Kaplan, con la ayuda logística de su hijo, iniciaron un recorrido por el país en un pequeño autobús, acompañados por la embajadora de Venezuela, que aprovechó el viaje del grupo de colaboradores españoles al interior del país para también ella conocer de primera mano sus necesidades reales. Pudieron comprobar in situ que los recursos materiales son escasos.














Hospital de Farafenni (Gambia)

Tan sólo hay tres hospitales en el país y algunos dispensarios. La dotación de medicamentos y otros bienes sanitarios depende en buena medida de la cooperación internacional. "La situación de los dispensarios y hospitales es precaria -explica Carlos Pardos-. Casi todos los recursos llegan a través de las ONG. El Gobierno no tiene dinero. Faltaban cosas elementales. Por ejemplo, en uno de los hospitales que visitamos nos comentó el cirujano que, durante esos días, no podían operar por falta de suturas. En ocasiones se quedan sin determinados antibióticos. Allí no es que haya tres camas en una habitación; en época de malaria, hay tres niños en cada cama. Pero, por suerte, lo que nunca falta es el tratamiento para la malaria, porque la OMS (Organización Mundial de la Salud) se encarga de enviarlo con regularidad". Los centros reciben también donaciones de material de hospitales de diversos países del mundo que se van quedando anticuados, pero que funcionan, como ecógrafos o incubadoras. Sin embargo, los cambios de tensión y, en general, el deficiente sistema eléctrico de Gambia terminan por estropearlos. Por eso, no es tan raro ver en los pasillos de los hospitales aparatos inservibles acumulados.

"Con frecuencia están varias horas al día sin corriente eléctrica y tienen que servirse de generadores –señala Pardos-. Las incubadoras que mejor funcionan allí son las que fabrican ellos mismos con madera y unas bombillas. Es bueno conocer lo que realmente necesitan; posiblemente se beneficien más de suturas que de una súper incubadora". Por eso, añade, es tan importante la labor de las ONG sobre el terreno, porque "ven allí lo que se precisa, cuánto se precisa, se encargan de entregárselo a quien deben y controlan que se utilice en el lugar adecuado en lugar de que se venda en un mercado negro".
Pero, de entre todos los déficits que acechan la sanidad de Gambia, pronto descubrieron que uno de los problemas más acuciantes de esta grave situación es la escasez de recursos humanos. Tradicionalmente, el Sistema de Salud Público de Gambia ha estado formado por enfermeros y comadronas autóctonos, y el Gobierno ha contratado a menos de veinte sanitarios para atender las necesidades de toda la población. Desde 1991, la cooperación cubana, con financiación del Gobierno de Taiwán, aporta en torno a 150 médicos para completar los 170 que configuran el Sistema de Salud de Gambia. Así, más del 90 por ciento de sus médicos es proporcionado por la cooperación internacional. La mayoría son cubanos, pero del restante 10 por ciento no hay ninguno de nacionalidad gambiana. Esta ayuda internacional propició que, en los últimos años, haya disminuido mucho la mortalidad infantil. Pero los médicos cubanos no suelen quedarse permanentemente en Gambia. Tras trabajar un par de años suelen retornar a su país. Durante los seis primeros meses, son destinados al hospital o al dispensario más alejado de la capital y poco a poco se acercan a ella. Por su parte, los facultativos gambianos que se forman fuera ya no regresan.











Hospital de Bansang
Para crear un cuerpo de médicos autóctonos que pudiera vertebrar un Sistema de Salud propio, en 1999 la cooperación cubana decidió crear la Facultad de Medicina de la Universidad de Gambia. Su sede se encuentra en Banjul y dispone de una unidad docente adscrita al Royal Victoria Teaching Hospital, así como cuatro unidades docentes distribuidas a lo largo del país (los hospitales de Farafenni y Bansang y los dispensarios mayores de Basse y Bwiam). Las primeras promociones que han salido de esta Facultad se encuentran realizando distintas especialidades médicas fuera del país.
Desde marzo del 2008, se instauró, además, un nuevo modelo basado en el programa de Formación de Médicos en las Comunidades, de tal manera que los estudiantes seleccionados son originarios de la zona que corresponde a cada uno de los escenarios docentes. A cada alumno, que recibe instrucción teórica y práctica en su propia comunidad, se le asigna un tutor, que es el encargado de orientarle y evaluarle. Al finalizar la formación, el nuevo sanitario se compromete a permanecer allí y trabajar, al menos, durante cinco años. La primera promoción comenzó en el 2008.

Actualmente, cada curso reúne a 45 alumnos que, para acceder a la Facultad de Medicina, además de superar los cursos previos de educación primaria y secundaria, han de aprobar un examen de acceso.
Pero los estudios de Medicina no son gratuitos durante el primer año. El coste de la matrícula corre a cargo del propio alumno y su entorno familiar. Los restantes cursos académicos los asume el Estado, que aporta también las condiciones materiales básicas para el programa, como las aulas, los ordenadores, una conexión a internet y equipos reproductores de video, así como generadores eléctricos. La misión médica cubana, por su parte, proporciona el cuerpo de profesores, el Programa de Estudios y los materiales docentes en formato digital.

A pesar de todo este esfuerzo, todavía hay algunas carencias que dificultan el desarrollo de este proyecto, entre las que destacan la falta de libros entre los estudiantes y la imposibilidad de algunos alumnos de acceder a los estudios, por no disponer del dinero necesario para financiar el primer año de matrícula. "Hay jóvenes muy buenos, con muy buenas notas, pero no pueden acceder a la Facultad porque el primer año se lo tienen que costear ellos y no tienen los aproximadamente 250 euros que cuesta la matricula. A partir del segundo, es el Gobierno gambiano, a través de la Universidad, el que sustenta los estudios –comenta Carlos Pardos-. Pensamos que no es justo que un joven que sea válido intelectualmente y tenga vocación se quede fuera por motivos económicos".

Por eso, para contribuir a la formación de médicos gambianos y desarrollar una conciencia que fomente la cooperación internacional entre los estudiantes de las Facultades de Medicina de Zaragoza (iniciando con la sede de Huesca), Alcalá de Henares y Salamanca, el grupo de trabajo "Doctors 4 Gambia" va a desarrollar unas actividades dirigidas tanto a la adquisición de material docente para la Facultad de Medicina de la Universidad de Gambia como al establecimiento de vínculos entre los estudiantes de Medicina gambianos y los estudiantes de Medicina españoles.



Texto: Mirian Martínez
Si quieres saber más:


viernes, 26 de junio de 2009

Un año de escuela para 20 niños de Gambia


Los niños de Son Gotleu tienen un buen motivo para sentirse orgullosos. El dinero que recaudaron el día de Sant Jordi con la donación de libros por un euro ha servido para apadrinar a Jainaba Jallow, Basiru Danso, Mariamma Fadera, Madami Bayo, Domitín Manga y Musu Darry. Son seis chicos y chicas de 9 a 14 años que viven en Gambia (África) en unas condiciones que los pequeños palmesanos no pueden ni imaginar. Los chavales de las etnias Fula y Mandinka trabajaban con sus familias o solos en los vertederos de las afueras de los lugares turísticos, aunque ahora tienen la oportunidad de ir a la escuela gracias a los 627,15 euros recaudados en Son Gotleu el Día del Libro.
No son los únicos niños gambianos que se han beneficiado de la solidaridad de esta ciudad, ya que los residentes de la Llar d´Ancians realizaron una exposición y una jornada de puertas abiertas para conseguir fondos. Entre ambas actividades sumaron 1.400 euros y, como cada apadrinamiento para cubrir los gastos de acudir a la escuela durante un año cuesta cien euros, en total hay una veintena de nuevos estudiantes en dicho país africano gracias a los jóvenes y los mayores palmesanos.
"Era la primera vez que realizábamos esta actividad en Son Gotleu, aunque dado su éxito seguramente la repetiremos el año que viene", afirma Carlos Vecina, miembro del Proyecto de Desarrollo Comunitario de Pere Garau y Son Gotleu. La idea surgió de la Plataforma de servicios y entidades de la segunda barriada y el objetivo era "hacer una intervención comunitaria con estudiantes de los colegios Es Pont, Joan Capó, Corpus Christi, Sant Josep Obrer y Gabriel Vallseca y del instituto Sureda i Blanes para fomentar el protagonismo de los jóvenes, dar una imagen positiva del barrio y contribuir de forma solidaria con la ONG La Sonrisa de África (Gambia)", como detalla. Y qué mejor que organizar una actividad cultural el Día del Libro. Los niños pidieron a sus padres que les diesen libros usados que tuviesen por casa para hacer un mercadillo, aunque también hicieron donaciones el Ayuntamiento, el Institut d´Estudis Baleàrics y Cáritas.

La plaza Joanot Colom se llenó de alumnos de casi todas las nacionalidades –Son Gotleu es uno de los barrios con más inmigración– y algunos de ellos pudieron sentirse identificados, debido a su origen, con los niños de Gambia que aparecían en la muestra de fotos que también se hizo.

Proyecto de futuro

La autora de dichas fotografías es Conxi Pou, cooperante y mediadora en la isla de La Sonrisa de África. Cuando estuvo allí, conoció de primera mano la intención de la ONG de desarrollar un proyecto "para que los niños puedan tener más de un año de escolarización y no se vean abocados a la incertidumbre de su futuro. Se trataría de crear un centro donde puedan comer y dormir –muchos son huérfanos–, y donde aprendan un oficio que les permita salir adelante", tal como explica. Sin embargo, todavía no tienen dinero para desarrollar esta idea, por lo que serán necesarias más actuaciones como la de Son Gotleu y la Llar d´Ancians para conseguirlo.

Texto: Raquel Galán

sábado, 7 de febrero de 2009

Unos 70 millones de mujeres y niñas han sido mutiladas genitalmente en 27 países africanos


Muy triste leer noticias como esta que en pleno siglo XXI siguen siendo tan habituales. La práctica de la mutilación femenina se realiza en muchos casos para evitar que las mujeres sientan placer sexual, sean promíscuas y lleguen vírgenes al matrimonio. Además erroneamente se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.


Actualmente se calcula que la mutilación genital afecta a unos 135 millones de mujeres y niñas en el mundo y que cada vez se le practica a niñas de menor edad. Unos 70 millones de mujeres y niñas han sufrido mutilación genital en 27 países del continente africano y Oriente Medio según las cifras del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) difundidas con motivo de la conmemoración del Día Mundial de Tolerancia Cero con esta práctica que a menudo supone la muerte para quien la sufre.


Otros estados africanos están haciendo "esfuerzos" por erradicar la ablación o mutilación genital de las mujeres, como es el caso de Sudán, un país donde, según UNICEF el 69 por ciento de la población femenina ha sufrido algún tipo de ablación.


En países como Gambia, uno en los que más ablaciones se practica, se estudia cambiar la política social de los últimos 10 años e implantar un proyecto que propone sustituir el ritual de la mutilación genital. Se trata de un rito de cinco días, que se celebra dos veces al año y en el que las niñas que pasan a ser mujeres reciben regalos: ésta es la idea que dará a conocer la activista social masai Agnes Pareyio, que estará en Madrid hasta el 17 de febrero para mostrar, entre conferencias y mesas redondas, las actividades que lidera en su Kenia natal, contra la mutilación femenina y los matrimonios tempranos concertados.


Gracias a su programa 'Rescate de la mujer', niñas y adolescentes en Kenia tienen la posibilidad de informarse y protegerse de estas prácticas. Pareyio es una es una de las cabezas visibles de la lucha global contra la mutilación, dividida en varios tipos: la clitoridectomía (extirpación parcial o total del clítoris), la escisión (extirpación de labios mayores, inferiores y clítoris) y, la más cruenta, la infibulación (las extirpaciones anteriores más sutura).


Waris Dirie es una modelo somalí nacida en 1965 que sufrió con cinco años de edad la ablación de clítoris. Por este motivo se convirtió en una defensora de la lucha por erradicar esta práctica. Embajadora de la ONU (1997-2003), trabajando para abolir la ablación. Ha escrito varios libros sobre sus vivencias y ha creado una fundación con su nombre: Fundación Waris Dirie


Si quieres tener más datos sobre este tema:





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Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias

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