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martes, 19 de noviembre de 2013

Veinte países africanos prohíben las bolsas plásticas para reducir la contaminación

La bolsa de plástico se ha expandido de tal modo en el continente que en Sudáfrrica se la llama irónicamente “la flor nacional”, en tanto no queda ya un árbol, una brizna de parque ni campo de cultivo que se escape de la basura plástica en su peor expresión. Obstruyendo los canales pluviales genera inundaciones y estanca millones de cauces, expandiendo enfermedades mortales como la malaria y contaminando lo poco que va quedando del hábitat para las especies de la fauna nativa.

Pero si bien algunos países como Ruanda –que ya llevan seis años con la prohibición vigente- tienen estrictas normas y hasta un cuerpo inspectivo estatal para controlar el tema en las fronteras evitando ingresos, el futuro del plástico en forma de bolsas es una tentación demasiado grande para industriales y capitalistas que luchan denodadamente para saltear la veda.


Un “frente africano” contra las bolsas plásticas

Uganda, Gabón, Etiopía, Tanzania, Kenia, Sudáfrica, Marruecos, Botswana, Chad, Ghana, Togo, Congo, Eritrea, Burkina Faso, Argelia, Costa de Marfil, Mauritania y Mali han decidido ya la conformación de un “frente africano” que lucha para evitar la expansión de las bolsas plásticas: algunos ya tienen leyes con penas vigentes, otros caminan rumbo a su concreción.

Algunos países –como Mauritania- están acelerando procesos: el 80% de las vacas sacrificadas en la capital, Nuakchot, tenían bolsaas de plástico en sus estómagos. Cabras, ovejas y camellos también las comen y mueren tiempo después, ya que las bolsas impiden que el animal absorba los alimentos que ingiere.

Lentamente, la costumbre de las bolsas de tela para llevar alimentos está volviendo a la plaza, pero los comerciantes se niegan a su uso en tanto son más caras que el plástico. Los africanos no obstante lideran el mundo en la materia, luchando contra un flagelo que demorará cuatrocientos años en degradarse.

Fuente: La Red21

martes, 2 de junio de 2009

"Me fui para que no me mutilaran"

Ester llegó desde Eritrea. Mary vino de Senegal. La vida de estas dos mujeres ha estado marcada por la mutilación genital que se practica en sus países. Ahora esperan que el Gobierno acepte su petición de asilo. Buscan refugio en España alegando persecución por razón de sexo.


Cuando su madrastra le dijo a Ester, de 21 años, que tenía un marido para ella, huyó de casa y de su país. No sólo le horrorizaba el matrimonio con un viejo desconocido. Sabía que, como marca la tradición de su tribu, el paso previo a la ceremonia era la ablación del clítoris. Y tenía terror a ese momento: "Mucha gente muere, es muy doloroso, amigas del colegio no han sobrevivido". "Me iban a llevar a una mujer para que me mutilara", relata en la sede de Valencia de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que ha tramitado la solicitud para lograr el estatuto de refugiada. "Así que cogí el dinero que encontré en casa y me fui".

Llegó a Marruecos por carretera, en un largo viaje del que se resiste a dar detalles. "No quiero hablar de ello", comenta. Sólo apunta que salió hacia Sudán "en camión". Y que muchas mujeres mueren o son violadas en la carretera en su escapada hacia Europa. Tampoco debió ser nada sencilla su entrada en Ceuta desde Marruecos. Para evitar los controles y la valla de seguridad que separa la ciudad española del país norteafricano llegó a nado, como refleja su expediente de asilo. Ahora, mientras espera que se resuelva su solicitud, asiste a clases de fontanería, electricidad y soldadura. "Espero poder trabajar pronto, ganar algo de dinero y empezar los estudios de ingeniería que no pude empezar en mi país".

Ester ha podido esquivar una tragedia que afecta al 80% de las mujeres que viven en Eritrea, Somalia, Sudán y Etiopía, los países donde más extendida está esta lacra. Unicef calcula que entre 100 y 130 millones de mujeres africanas han sufrido la extirpación parcial o total de sus genitales. Unos 26 millones han padecido la forma más extrema, que incluye el clítoris, los labios menores, parte de los mayores y la sutura de la vagina, con la única excepción de una pequeña apertura para evacuar la orina y el fluido menstrual. Sobre todo, se practica a niñas. Dos millones de menores corren cada año el peligro de padecer la mutilación y, en algunos países, la costumbre se practica con las recién nacidas, como sucede en la mitad de las niñas eritreas que padecen la ablación, según la organización humanitaria.

El norte de Senegal es otra de las zonas donde la mutilación se transmite con fuerza de generación en generación. Mary (nombre bajo el que oculta su verdadera identidad) es una enfermera senegalesa de 46 años que se hartó de contemplar desde el hospital en el que trabajaba las "barbaridades" que les sucedían a las mujeres mutiladas "sin ningún tipo de higiene ni instrumental adecuado". "Cuando no eran infecciones recurrentes y dolorosas eran partos complicados o cesáreas de repetición en mujeres muy jóvenes que no podían dar a luz de forma natural", relata. "Recuerdo un caso de una joven de 18 años. Era su cuarto parto y su cuarta cesárea. Murieron ella y el bebé".

De modo que se convirtió en activista contra de la mutilación femenina. Primero fue concienciando a su entorno, "casa a casa". Con el tiempo fue extendiendo su capacidad de movilización en círculos cada vez mayores hasta llegar a crear una asociación que puso en guardia a los grupos más conservadores del país. "Me llegaron a golpear en la calle por ello", relata mientras muestra una cicatriz en su mejilla derecha y varias más en los brazos.

Hace seis meses salió de su país de vacaciones hacia España y ya no ha podido volver. "Recién llegada me dijeron que la policía me buscaba y que había registrado mi casa". La acusaron de un aborto que había practicado hacía tiempo. "Lo único que hice es evitar que muriera la madre", señala.

Ahora su máxima preocupación son sus hijos, de 13 y 15 años. "Están con unos vecinos, mi marido falleció", indica. Pero además, esta mujer teme que si se le concede el asilo, sea para residir en Portugal, destino para el que recibió el visado. La normativa europea establece que el permiso lo conceda el país que otorga el visado. "Sería una lástima, porque esta mujer ya ha creado redes con asociaciones senegalesas en Valencia, se ha integrado y resultaría muy duro para ella tener que volver a empezar de nuevo en otro país", señalan desde el gabinete jurídico de CEAR-Valencia.

Existen precedentes que han dado la razón a casos como el de Ester o el de Mary. El último se hizo público el pasado 22 de mayo. Una resolución del Tribunal Supremo reconoció la condición de refugiada de Bola O., una nigeriana que llegó a España huyendo de un matrimonio impuesto después de haber sido mutilada sexualmente. El caso también lo planteó CEAR-Valencia. La Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior lo rechazó en 2004 al considerar que la mutilación genital femenina no era motivo para poder pedir la condición de refugiada. Tras diversas disputas judiciales, el alto Tribunal ha reconocido el derecho de esta mujer al estimar que existen indicios suficientes para considerar que ha existido "una persecución por su pertenencia al género femenino que le impone un matrimonio no deseado y le ha mutilado un órgano genital".

Sólo en CEAR-Valencia hay una docena de solicitudes de asilo por motivo de género, a las que se suman decenas en el resto del país. Y no sólo se trata de mujeres que han huido de una mutilación sexual. Cada vez hay más homosexuales o transexuales perseguidos en sus países que llegan buscando refugio.

Fuente: El Pais
Foto: Carles Francesc

Si quieres saber más:
"Lucha contra la mutilación Femenina"
"La ablación mutila África"
"La ablación del clítoris, silencio y gritos en el desierto"

sábado, 7 de febrero de 2009

Unos 70 millones de mujeres y niñas han sido mutiladas genitalmente en 27 países africanos


Muy triste leer noticias como esta que en pleno siglo XXI siguen siendo tan habituales. La práctica de la mutilación femenina se realiza en muchos casos para evitar que las mujeres sientan placer sexual, sean promíscuas y lleguen vírgenes al matrimonio. Además erroneamente se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.


Actualmente se calcula que la mutilación genital afecta a unos 135 millones de mujeres y niñas en el mundo y que cada vez se le practica a niñas de menor edad. Unos 70 millones de mujeres y niñas han sufrido mutilación genital en 27 países del continente africano y Oriente Medio según las cifras del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) difundidas con motivo de la conmemoración del Día Mundial de Tolerancia Cero con esta práctica que a menudo supone la muerte para quien la sufre.


Otros estados africanos están haciendo "esfuerzos" por erradicar la ablación o mutilación genital de las mujeres, como es el caso de Sudán, un país donde, según UNICEF el 69 por ciento de la población femenina ha sufrido algún tipo de ablación.


En países como Gambia, uno en los que más ablaciones se practica, se estudia cambiar la política social de los últimos 10 años e implantar un proyecto que propone sustituir el ritual de la mutilación genital. Se trata de un rito de cinco días, que se celebra dos veces al año y en el que las niñas que pasan a ser mujeres reciben regalos: ésta es la idea que dará a conocer la activista social masai Agnes Pareyio, que estará en Madrid hasta el 17 de febrero para mostrar, entre conferencias y mesas redondas, las actividades que lidera en su Kenia natal, contra la mutilación femenina y los matrimonios tempranos concertados.


Gracias a su programa 'Rescate de la mujer', niñas y adolescentes en Kenia tienen la posibilidad de informarse y protegerse de estas prácticas. Pareyio es una es una de las cabezas visibles de la lucha global contra la mutilación, dividida en varios tipos: la clitoridectomía (extirpación parcial o total del clítoris), la escisión (extirpación de labios mayores, inferiores y clítoris) y, la más cruenta, la infibulación (las extirpaciones anteriores más sutura).


Waris Dirie es una modelo somalí nacida en 1965 que sufrió con cinco años de edad la ablación de clítoris. Por este motivo se convirtió en una defensora de la lucha por erradicar esta práctica. Embajadora de la ONU (1997-2003), trabajando para abolir la ablación. Ha escrito varios libros sobre sus vivencias y ha creado una fundación con su nombre: Fundación Waris Dirie


Si quieres tener más datos sobre este tema:





jueves, 5 de febrero de 2009

Poetisa y madre africana

Aquí os pego esta poesía de Elisa Kidane madre y poetisa de Eritrea.
Creo que con leerla es suficiente y no hacen falta más comentarios

Mientras el sol ardiente
quema impetuoso tu rostro
que tratas de proteger con tus manos.

Mientras la arena quema
tus pies desnudos
que hunden sus pasos
con la esperanza de dejar huella de una historia infinita.

Mientras el cántaro rebosante de agua
encorva tu espalda pero no tu corazón,
deseoso de apagar la sed
de los que amas.

Mientras tu vientre
esconde, nutre y protege
el enésimo fruto de tu anhelo,
de un amor más verdadero y humano...

Otros, extraños y lejanos a ti,
a tu mundo y a tus problemas,
que nunca te han visto
ni saben quién eres...

Otros hacen programas
para dirigir tu futuro
y deciden según sus esquemas
cómo y cuándo tendrás que ser Madre.

Otros, usurpando tu derecho de palabra,
pensamiento y opinión,
codifican según sus intereses tu silencio,
pisotean tu dignidad de mujer
e ignoran tu privilegio
de Madre de la Humanidad.

Entonces,
mientras el sol ardiente
quema impetuoso tu rostro,
una fuerza nueva te nace dentro
y te empuja a apresurar el paso
para dar vida a tu sueño milenario
de justicia y liberación.

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