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domingo, 26 de marzo de 2017

Los Enfermos De Mozambique "Que Duermen Solos Como Apestados"




VIH, malaria, dengue, cólera, tuberculosis… la lista es larga y dolorosa. Mi primera impresión al llegar a Mozambique fue la de un país pobre pero con una gran dosis de hospitalidad. La capital, Maputo, es casi un espejismo: edificios altos, calles asfaltadas, semáforos, autobuses, hospitales, centros de salud e incluso tiendas de firmas internacionales. En el resto del país lo que cuenta es sobrevivir, resistir y vivir de la mejor manera posible sin perder la dignidad. Aunque en la mayoría de los casos, esto último puede convertirse en una utopía.

En muchas barriadas de Mozambique quienes sufren enfermedades viven y duermen como apestados, como si fueran enfermos terminales sin remedio, sin posibilidad de curación. Y en realidad en la mayoría de los casos es así. En el momento en que ingresan, pierden su libertad y viven alejados de los suyos. No es una marginación 100% porque, aunque sea a través de una celosía, pueden recibir la visita de sus familiares más queridos.


Nunca olvidaré la imagen de aquellos niños asomados a una pequeña ventana mirando como se le acababan los días a sus padres. Me duele recordar esas caritas llenas de esperanza y esos cuerpecitos aguantando el peso de sus hermanos pequeños, algunos de ellos bebés. Captar esa fotografía —debajo de estas letras— fue muy duro, incluso con un objetivo de por medio.
El problema de Mozambique está sobre todo en las zonas rurales donde no llegan los medicamentos, donde los médicos se cuentan con los dedos de la mano y donde la vida parece que vale menos que en los países desarrollados.

Para ponernos en contexto: si nos fijamos en el índice de VIH, es muy preocupante que Mozambique sea el cuarto país con más casos en el mundo. Sin ir más lejos, en Beria —la segunda ciudad más importante del país— una de cada tres mujeres embarazadas padece SIDA. Y lo peor de todo es que se la transmiten a sus hijos en el vientre. Por culpa de la transmisión madre-hijo, uno de cada diez niños muere en los primeros 10 años de vida. Y no sólo eso, sino que la OMS estima que en Mozambique hay unos 500.000 menores huérfanos porque sus padres han muerto de sida. Una lacra tremenda difícil de erradicar, teniendo en cuenta que muchos —por falta de información o por su religión— son reacios a ponerse un preservativo. La clave es la educación, en este caso la educación sexual, algo inexistente en las escuelas que pude comprobar de primera mano.


Cuando alguien sufre en España una enfermedad de este tipo, lo más normal es que salga adelante. Con los medios que tenemos aquí, cualquiera de estas patologías es un trámite de fácil solución. Pero lo que aquí es un susto, allí es muerte segura. Darme cuenta de eso me provocó una terrible sensación de impotencia.

Los hospitales en zonas rurales como Mumemo, Manhica o Inharrime no tienen los medios necesarios para hacer frente a las enfermedades que están a la orden del día. No hay médicos suficientes y muchos de los que hay no tienen la formación necesaria para tratar a este tipo de enfermos. Por eso el trabajo de las ONG y las organizaciones internacionales es crucial. Quienes altruistamente dedican su vida a intentar hacérsela más fácil a otros, son héroes de carne y hueso. Si todos nos pareciéramos un poquito más a ellos, el mundo sería mejor. Estoy absolutamente convencida.

Fuente: Código Nuevo

viernes, 30 de diciembre de 2016

Los bebés prematuros, los más frágiles de Malawi

Mi abuela era una mujer de montaña. Nació y creció en un pueblo donde las nevadas fácilmente podían empezar en octubre y acabar en mayo o junio. “Así nevaba antes”, decía ella. Y en medio de todo eso, la vida. Y fue durante uno de esos inviernos cuando su vecina dio a luz a unos mellizos sietemesinos. Me contaba que durante meses aquellos pequeños vivieron literalmente envueltos en algodones arropados con sus mantitas y permanecían todo el día sobre la trébede, la superficie que había sobre la lumbre de la cocina. Esa fue su particular incubadora en aquel lugar y aquellos tiempos de hace más de 50 años.

Recordé esta historia cuando hace unos meses visité en Malawi una de las unidades de bebés prematuros que apoyamos desde Save the Children. Allí 17 madres permanecían ingresadas con sus pequeños para recibir la formación y los cuidados que necesitan. Entre ellas había una madre de 37 años con sus mellizos, niño y niña. Me senté junto a ella mientras, con uno de sus bebés sujeto a ella, cambiaba la tela que servía de pañal al segundo. Me contó que tenía otros 5 hijos esperándola en casa, y que hacía 8 días que había dado a luz a sus mellizos. “¿Cómo se llaman?”, le pregunté. “Todavía no tienen nombre”, me contestó. Y no me atreví a preguntar el por qué.

En Malawi, 1 de cada 5 niños nace prematuro o con bajo peso. A esta unidad acuden desde las zonas rurales del sur muchas madres con bebés que apenas superan el kilo de peso. Aquí la batalla por sobrevivir es doble para estos niños. En la unidad no hay incubadoras, pero el calor no falta. Al que generan los calentadores que permanecen encendidos día y noche en varios puntos del espacio que comparten las mujeres, se suma el de sus propios cuerpos. El trabajo del equipo médico se centra en enseñar a las madres el método canguro; un método tan sencillo como valioso que permite a los bebés permanecer 24 horas pegados piel con piel a sus madres y recibir de ellas la fuente de calor que necesitan. El equipo de enfermeras que permanece constantemente junto a ellas les enseña cómo colocar a sus bebés en la posición adecuada sujetos con las telas de algodón tradicionales y las pautas de alimentación que deben seguir. Muchos de estos bebés apenas tienen fuerza para succionar y las madres deben sacarse la leche y dársela con ayuda de unos pequeños vasos de plástico. Madres y enfermeras se turnan y se ayudan con esta tarea. Violet, la enfermera jefe de la unidad, me decía que la receta que le da a todas las madres que atiende es la misma: Alimento, calor y amor. “Lo primero le corresponde a ellas dárselo. Pero del amor –decía– nos ocupamos juntas”.

El equipo médico cuida también de estas madres y trata de enseñarles cómo deben de cuidarse durante el embarazo. Como decía Violet, “muchas volverán a ser madres, y si conseguimos que se cuiden correctamente podremos evitar que sigan naciendo más niños con bajo peso”.

LA ALIMENTACIÓN DE LA MADRE ES CLAVE

Una de las causas de estos nacimientos prematuros o con bajo peso es la mala alimentación que han tenido las madres durante el embarazo. Malawi sufre en los últimos años las peores inundaciones y sequías de su historia como consecuencia de los efectos de El Niño. Las cosechas se han perdido y los casos de desnutrición han aumentado de manera alarmante, afectando de manera muy significativa a los niños y las embarazadas. En unidades como esta cada gramo ganado es una victoria. Cuando los bebés alcanzan 1,8 kilos empiezan a estar en condiciones de irse a casa y tienen que volver periódicamente a las revisiones para comprobar que siguen ganando peso. De no ser así, vuelven a quedarse ingresados.

Si nacer en Malawi es ya de por sí una dura batalla por sobrevivir, nacer prematuro o con bajo peso dobla las dificultades. Con el riesgo de la desnutrición cada vez más presente y la escasez de recursos médicos o la lejanía de centros sanitarios que viven la mayoría de mujeres durante el embarazo y el postparto, el método canguro está ayudando a salvar miles de vidas en Malawi.

15 MILLONES A AÑO

Cada año nacen en todo el mundo más de 15 millones de bebés prematuros, y el 96% de ellos lo hacen en países en vías de desarrollo donde los recursos y el personal médico escasean. Contar con unidades de prematuros como esta de Malawi y con el apoyo y los cuidados médicos adecuados durante el embarazo, en el momento del parto y en los primeros meses de vida de estos bebés, es fundamental para lograr que millones de niños sobrevivan y tengan la oportunidad de un futuro.

En Save the Children trabajamos cada día para seguir formando personal médico y dotando de recursos a los equipos sanitarios para que miles de bebés como estos mellizos de Malawi puedan sobrevivir, y para que sus madres puedan sonreír mientras les acunan y les llaman por su nombre.

Fuente: El periódico.com
Texto: María Cimadevila

miércoles, 30 de noviembre de 2016

El silencio de la violencia: millones de niños huérfanos en la R.D. Congo

Huérfanos en el Centro Don Bosco de Goma

Más de 4 millones de niños han perdido al menos a uno de sus progenitores en la República democrática del Congo, a lo largo de las dos últimas décadas. El silencio de estas víctimas sigue inmerso en oleadas de violencia.

Más de 26 millones de huérfanos vievn en el Oeste y Centro de África, uno de estos países es la R.D.Congo, el segundo en el mundo detrás del Sudeste Asiático, según Naciones Unidas. 

Estos niños crecen en un ambiente de conflicto, con continuos enfrentamientos étnicos y luchas por la extracción de minerales. La violencia y los desplazamientos provocan además la separación de familias enteras. Estas rupturas familiares obligan a muchos niños huérfanos a buscarse una vida sólos desde muy pequeños. Los más vulnerables son reclutados por grupos armados y milicias, y otros muchos son víctimas de la expotación sexual en un país donde la violación se ha convertido en un hecho habitual en las calles.

"Se trata de huérfanos con historias llenas de violencia desde 1994, es una generación de víctimas contínuas" dice Francisca Ichimpaye, un monitor del Centro Les Enfants INUKA. 

Algunos de estos huérfanos, que viven en Goma como:


Alpha Meleki, de 6 años, que a comienzos de este año fue encontrado entre un montón de cadáveres tras el ataque de los rebeldes en Beni, el pueblo en el que vivía, situado al Este del país. A pesar de que recibió un disparo logró sobrevivir. Las heridas de bala y la cicatriz de cirugía sobre el vientre inflado se han curado recientemente. 

Las cicatrices emocionales todavía son recientes. Todavía desconfía de los desconocidos y sólo busca la mano de los adultos que conoce. Mientras se acaricia la cicatriz que todavía está visible en su cabeza. "Ellos me golpearon con un machete" repite el pequeño.

No soporta oir los gritos de otros niños cuando llegan con heridas y tienen que recibir asistencia médica en el centro INUKA.  Desde el centro nos dicen que el niño puede tardar años en encontrar a algún miembro de su familia, porque los ataques persisten en el Este del pais.

O como Jeannette Umutsi de 17 años, que cuida de su hermano pequeño intentando que no conozca los horrores que ella ha sufrido. Al principio ella cuenta su historia que comienza unos años después del genocidio de Ruanda. Los guerrilleros armados asaltaron su casa la golpearon en la pierna con una pala y casi mataron a su hermana. 



Ella y su familia escaparon de su ciudad natal Kirolarwe en 2008 para evitar la violencia. En el siguiente pueblo, ella se ocultó en una caseta de madera durante 3 días para salvarse de otro ataque. Mientras escuchó disparos y vió cadáveres, incluyendo el de su tío. "Tengo tantas pesadillas ahora. Tantas pesadillas" dice. 

Su madre volvió para salvarla. Pero más tarde murió tras el parto en el que nació su hermano Shukuru, ahora de cinco años. Su padre solía ser un luchador, ella dice. Una vez, él amenazó con matarla con un machete. Cuando Jeannette habla de él, ella se inclina y mete la cabeza entre sus piernas, el miedo es palpable en sus ojos. Finalmente logró escapar de la familia, envolvió a su hermano pequeño, se lo cargó a la espalda y caminó durante días hacia el Campo Mugunga en Goma. Actualmente es la mayor de una docena de niños en el Centro de INUKA, donde ayuda a cocinar el pescado y el arroz para el almuerzo y cuida de los niños durante las siestas.

Moise Munoka, de 7 años, que habla susurrando mientras relata la pérdida de su madre. Ella murió en 2013 después de sufrir varias violaciones y las enfermedades que padeció. 



Las violaciones en la R.D.Congo son constantes, en el Centro la Voz de los Niños en la ciudad de Goma, Moise y su hermana Agata son algunos de los 30 menores nacidos fruto de violaciones a mujeres congolesas. Aunque Moise nunca ha conocido a su propio padre, él sabe que él era probablemente un  guerrillero que violó a su madre. 

Cuando alguien le pregunta si le gustaría conocer a su padre algún día, Moise responde con un "no". Él es feliz tras haber dejado a trás la guerra en el pueblo de Massissi. " Es un lugar malo porque hay guerra, la gente se odia y les gusta matar, " dice él. " Hay gente siempre muerta, y la sangre", recuerda. 
Actualmente él y su hermana están a cargo de una mujer viuda Arlette Kabuo Malimewa, de 45 años y madre de otros tres niños y que también se ocupa de un bebé.  Agata duerme en la sala de estar, que tiene varios posters de Jesucristo. Moise tiene su propio espacio, donde sus dos bolsas de libros cuelgan de dos clavos en los tablones de madera. Malimewa vende sábanas para la cama y consigue unos 5 dólares a la semana. 

Fuente: AP

jueves, 25 de agosto de 2016

Explotación y tráfico de niños en África: una realidad en Togo y Gabón


La explotación y el tráfico infantil siguen siendo un problema sin resolver pese a que, en países como Togo y Gabón, las autoridades han adoptado en los últimos años leyes para tratar de atajarlo que sin embargo apenas están teniendo cumplimiento.

Ante ello, la sensibilización es clave, indica a Europa Press la misionera Covadonga Orejas, que trabaja en proyectos en estos dos países. “El tema de la trata y el reconocimiento del problema en los países en los que me muevo es reciente. Solo a partir del año 2000 después de una serie de encuentros internacionales, los gobiernos aceptaron que había un problema, aprobaron leyes y acogieron propuestas para combatirlo”, explica.

“En países en los que la comunicación es difícil y la educación escasa, que exista una ley no quiere decir ni que la conozcan ni que la apliquen”, subraya esta misionera carmelita vedruna, que vive desde hace 12 años en el continente. Por ello, siguen siendo necesarios “esfuerzos para divulgar la legislación existente contra el tráfico y sensibilizar a gobierno y sociedad para que la protección a las víctimas sea real”.

“No todo el mundo entiende que si una menor es extranjera tiene los mismos derechos que un niño del país”, incide Orejas, que trabaja en proyectos en ambos países destinados a la “protección de los menores en dificultad”.

 En el caso de Togo, el Centro KEKELI gestionado por las hermanas carmelitas vedrunas, ayuda a niñas víctimas de abuso sexual y a aquellas que trabajan y son explotadas en el mercado. Muchas de estas niñas han abandonado sus pueblos para viajar a la ciudad en busca de un futuro mejor y para ayudar a sus familias.

La realidad con la que se encuentran es muy distinta: en muchos casos nadie les paga, sufren malos tratos y reciben una alimentación deficiente, además de no poder ir a la escuela, explica la misionera, que también trabaja con niñas víctimas de abusos sexuales.

Dentro de una federación de asociaciones que luchan contra el tráfico, RELUTET, el Centro KEKELI trabaja en la “sensibilización en colegios y barrios para educar a niños y adultos sobre lo esencial de la protección del menor” y para que conozcan las leyes y acuerdos internacionales sobre la materia.

“Desgraciadamente aún tenemos el testimonio de maestros que nos explican en los pueblos de Togo cómo al comienzo del año tienen la clase llena y cómo se van yendo los jóvenes hacia Nigeria y Gabón para buscar una salida a la miseria”, lamenta.

En Gabón, las misioneras gestionan dos centros, Arcoiris y Esperanza, en los que acogen a niños y niñas que son víctimas de la trata y de cualquier otro tipo de violencia, así como a niños de la calle. En este caso, según Orejas, “el riesgo de exclusión o de terminar en prisión son fuertes”.

Hasta estos centros, según la misionera española, han llegado incluso menores procedentes de Camerún y de Congo, lo que demuestra que “es un fenómeno internacional”. La dificultad para combatirlo está, además de en la corrupción que permite la aparición de estas redes internacionales, “en la miseria de los lugares de origen que obliga a los menores a luchar por la supervivencia”, resalta.

En algunos casos, esta lucha les lleva “hasta el punto de arriesgar su vida en pateras, ser drogados durante el viaje, maltratados al llegar a su destino, ‘cosificados’ pues se comercia con ellos y a recibir un tratamiento inhumano para someterles por la violencia y obligarles a producir al máximo”.

Como en Togo, el trabajo de sensibilización también es fundamental en Gabón, donde las misioneras trabajan en colegios y mercados para recuperar a los menores que están pasando por situaciones difíciles puesto que los servicios sociales del Estado no realizan el trabajo de barrios o de calle, lo que genera “mucha indefensión”.

Asimismo, participan en las reuniones del Gobierno en las que se discuten leyes que afectan a los menores y realizamos informes complementarios a los del Ejecutivo. Sin embargo, según reconoce, todavía hay “muchas asignaturas pendientes en Gabón en lo relativo al tráfico de personas”.

“En el año 2000 la sensibilización se hacía continuamente pero se ha ido dejando y la corrupción ha impedido que a pesar de la ley de 2004 hayamos visto una sola condena de una persona gabonesa por tráfico de personas”, lamenta la misionera.

Para la hermana Covadonga, lo más “impresionante” de su trabajo es “experimentar al lado de las jóvenes que padecen este crimen, el proceso que se da en ellas”. Según explica, “llegan abatidas, enfermas, humilladas, deprimidas y después de un tiempo vamos viendo cómo cambia su rostro, recuperan la fuerza, aprenden a leer y a escribir, se atreven a contar su historia”.

“Y así llegan a rehacer su proyecto de vida, con objetivos de formación a corto plazo, el ahorro a medio plazo y la idea de regresar y recomenzar en su país con el tiempo”, añade la religiosa, subrayando que “cada caso es único”. “Hay que permanecer cerca para que tengan al menos una oportunidad de no quedarse atrapadas en las redes de la explotación y el abuso”, remacha.

Manos Unidas ha financiado con más de 57.000 euros la construcción por parte de las carmelitas vedrunas del centro KEKELI, al que asisten desde diciembre de 2015 más de 700 niñas rescatadas de un mercado situado a las afueras de Lomé, la capital. Este proyecto también cuenta con el apoyo de la Diputación de Vitoria.

Asimismo, Manos Unidas ha respaldado con 38.800 euros el proyecto ‘Formación y prevención comunitaria contra el maltrato infantil’ llevado a cabo por las religiosas en Gabón desde 2013 gracias al cual 970 niños en situación de vulnerabilidad están recibiendo formación y sensibilización sobre las posibles situaciones de trata y abusos a los que pueden enfrentarse.

Fuente: Irispress

sábado, 6 de agosto de 2016

"Hienas", los hombres a los que pagan para tener relaciones sexuales con niñas en Malawi

En algunas áreas remotas del sur de Malawi es tradición que las niñas tengan relaciones con un trabajador sexual de pago, conocido como "hiena", una vez alcanzada la pubertad. Los ancianos de los pueblos no consideran el acto una violación, sino un ritual de "limpieza".

Sin embargo, tiene el potencial contrario, el de ser una vía para propagar enfermedades, según explica el periodista de la BBC Ed Butler desde el país africano.


Me encuentro con Eric Aniva en el polvoriento patio de su rústica casa de tres cuartos en Nsanje, un distrito del sur de Malawi, mientras las cabras y las gallinas buscan comida entre la basura. Luce una camisa verde y sucia, camina con una pronunciada cojera que sufre desde niño, según cuenta, y me saluda con entusiasmo. Diría que le gusta la atención de la prensa.

Aniva es, a decir de todos los habitantes, la preeminente "hiena" de este pueblo. El de "hiena" es un título tradicional que en varias áreas remotas del sur de Malawi se otorga a un hombre al que la comunidad paga para que lleve a cabo rituales de "limpieza" sexual. En varios distritos, a este rito suelen tener que someterse mujeres que quedaron viudas o aquellas que sufrieron un aborto.
Sin embargo, aquí en Nsanje, son las adolescentes quienes, después de haber tenido su primera menstruación, deben tener relaciones sexuales con la "hiena" durante tres días. Este ritual marca su paso de la infancia a la edad adulta. Y en caso de que se nieguen a someterse a ello, se cree que su familia, incluso el poblado entero, podría caer en desgracia.

"La mayoría con las que dormí fueron niñas, niñas en edad escolar", me reconoce Aniva. "Algunas tienen tan solo 12 o 13 años, aunque yo las prefiero mayores", dice. "Todas estas chicas encuentran placer en tenerme como su hiena. De hecho, están orgullosas de ello y le dicen a la gente que éste -él mismo- es un hombre de verdad, que sabe cómo darle placer a una mujer".


Pero a pesar de sus alardes, varias niñas a las que conozco en un poblado aledaño me muestran su aversión ante la dura prueba por la que tuvieron que pasar. "No había nada que pudiera hacer. Tenía que someterme a ello por el bien de mis padres", me cuenta una de ellas, María. "Si me hubiera negado mis familiares habrían enfermado, incluso muerto. Y eso me asustó", cuenta. Estas niñas me contaron además que a todas sus amigas las habían obligado a tener sexo con la hiena.

Aniva parece tener unos 40 años -habla de su edad con imprecisión- y tiene dos esposas, ambas conscientes de su trabajo. Afirma haber tenido relaciones sexuales con 104 mujeres y niñas. Aunque esa misma cifra fue la que le mencionó a un diario local en 2012, por lo que sospecho que hace tiempo perdió la cuenta.

El hombre, que él sepa, tiene cinco hijos. Aunque no está seguro de si ha dejado embarazadas a más mujeres o niñas. Me explica que es una de las 10 hienas de su comunidad y que requieren sus servicios en cada uno de los poblados del distrito de Nsanje. Les pagan entre US$4 y US$7 por sesión.


A una hora en coche carretera abajo, me presentan a Fagisi, Chrissie y Phelia. Las mujeres, en su cincuentena, son las custodias de las tradiciones de iniciación de su aldea. Su tarea es organizar a las adolescentes en campamentos cada año e instruirlas en sus labores de esposas y en cómo satisfacer sexualmente al marido.

La "limpieza sexual" con la hiena es la etapa final del proceso. Y son los padres de las niñas los que acceden voluntariamente a que sus hijas sean sometidas a la prueba, me cuentan las mujeres. Es necesario "para evitar infecciones en la familia y en el resto de la comunidad", subrayan.

Ante esto, les planteo que, al contrario, estas "limpiezas" podrían ser la vía para la propagación de enfermedades. Y es que, según marca la costumbre, la hiena no debe usar preservativo. Aunque las custodias aseguran que la hiena en cuestión se selecciona por su buena moral, y que por lo tanto no puede estar infectado con el VIH ni tener sida.

Pero dada la naturaleza de esta práctica, el riesgo de contagio del virus en la comunidad es evidente. De hecho, la Organización de Naciones Unidas calcula que uno de cada 10 habitantes de Malawi porta el virus. Así que le pregunto a Aniva si es portador del VIH y su respuesta me deja de hielo: Sí, tiene el virus, pero no se lo menciona a los padres de las niñas con las que debe tener sexo cuando lo contratan, aunque pronto me dice que ya no hace tantas "limpiezas" como antes."Aún hago algún que otro ritual aquí y allí, pero lo estoy dejando".


Los que están involucrados en estos ritos saben que son muchas las voces que condenan la costumbre.
No sólo la desaprueban las organizaciones no gubernamentales y la iglesia, también lo hace el gobierno. De hecho, las autoridades lanzaron recientemente una campaña contra lo que denominaron "las prácticas culturales dañinas".

"No vamos a condenar a esta gente" que está envuelta en los rituales de las hienas, dice May Shaba, del Ministerio de la Igualdad de Género, la Infancia, la Discapacidad y el Bienestar Social. "Pero les vamos a dar la información que necesitan para cambiar esas prácticas".

Me cuenta que los padres con un nivel educativo más alto ya decidieron no contratar a una hiena. Pero las custodias con las que hablo se muestran desafiantes. "No hay nada mal con nuestra cultura", me dice Chrissie. "Si miras la sociedad de hoy, verás que las niñas no son responsables. Así que tenemos que instruir a nuestras niñas, para que no se pierdan, para que (en el futuro) sean buenas esposas y tengan a sus maridos satisfechos, y así nada malo les pase a sus familias".

De acuerdo a Clause Boucher, un cura católico francés que lleva 50 años viviendo en Malawi y es un notable antropólogo, los rituales con hienas se remontan a siglos atrás. Derivan de las creencias ancestrales sobre la necesidad de introducir a las niñas en la edad adulta por medio de un acto sexual, explica el experto.

En el pasado, cuando la niña no alcanzaba la pubertad hasta los 15 o 16 años, el ritual era llevado a cabo por un hombre al que la familia había seleccionado como futuro marido de ella, prosigue. Pero hoy suele involucrar a un trabajador sexual, una hiena, y no es considerado nada vergonzoso, indica. Boucher señala que en áreas del sur del país se resisten con tenacidad a los esfuerzos del gobierno y las organizaciones para terminar con esta "sexualización de las niñas". Y se hace a pesar de 30 años de epidemia del sida.

Pero en otras zonas del país, sobre todo en los alrededores de la capital Lilongwe o en Blantyre, el centro financiero del país y la segunda ciudad más importante, la "limpieza sexual" es una costumbre prácticamente extinta. En el distrito central de Malawi, en Dedza, sólo las mujeres viudas o las que se cree infértiles se someten al ritual de la hiena. Pero a pesar de ello la inkosi o jefa suprema Theresa Kachindamoto, quien ejerce su autoridad no formal sobre unos 900.000 habitantes, ha hecho de la lucha contra esa tradición una prioridad personal. Y está tratando de convencer a los líderes tradicionales de otras regiones para que se unan a ella en ese esfuerzo.

Así, en algunos distritos, entre ellos el oriental Mangochi, las ceremonias están siendo adaptadas y se empezó a sustituir el sexo por una unción. En Nsanje, sin embargo, no se hace mayor esfuerzo para traer el cambio en ese sentido. Además, siendo Malawi uno de los países más pobres del mundo y con reportes de un hambre creciente en zonas rurales, no es una prioridad para los políticos.

En una remota aldea conozco a una de las dos esposas de Aniva, Fanny, quien carga a su hija menor, un bebé. Ella misma, cuando quedó viuda, tuvo que pasar por un ritual de "limpieza" con Aniva. Y poco después se casaron. Hoy su relación parece tensa. Sentada junto a su marido, me reconoce tímidamente que odia lo que él hace, pero que gracias a ello trae los ingresos necesarios.

Le pregunto si cree que en unos diez años su hija, hoy un bebé de apenas dos años, se tendrá que someter al ritual de la hiena. "No quiero que eso pase, quiero que esta tradición se termine", añade.

"Nos obligan a dormir con las hienas. No es de nuestra elección y me parece algo muy triste para las mujeres". Entonces, le pregunto: "¿Lo odiaste cuando te pasó?". "Todavía hoy lo odio", contesta.

Y cuando interpelo a Aniva sobre si quiere o no que su hija pase por un ritual de "limpieza" sexual, me sorprende:
-No, mi hija no. No puedo permitirlo. (Y por ello), ahora estoy luchando para que esta mala práctica termine.
-Entonces, ¿luchas contra ella pero la sigues practicando tú mismo?
-No, como te dije, lo estoy dejando.
-¿De verdad?
-Seguro. De verdad. Lo estoy dejando.

La policía de Malawi confirmó el arresto de Eric Aniva, el hombre con VIH/sida que dice cobrar por tener relaciones sexuales con niñas como parte de un ritual de iniciación.


Fuente: BBC

viernes, 3 de junio de 2016

Cuatro de cada diez niños angoleños están casados o viviendo en pareja

Cuatro en cada diez niños de los 12 a 17 años de edad en Angola se encuentran casados o viviendo maritalmente, informó hoy, viernes, en Luanda, la Ministra de la Familia y Promoción de la Mujer, Filomena Delgado.

La advertencia fue hecha durante su discurso de apertura de la mesa redonda realizada por el Ministerio de Educación (MED) bajo el lema ”Educación sexual abarcadora y salud reproductiva para adolescentes y jóvenes".

Según la Ministra, las muchachas comienzan a relacionarse más temprano que los varones, y un tercio de ellas, de los 12 a los 14 años viven con un conyugue 10 años más viejo.

Adelantó que las niñas de las zonas rurales principalmente de las provincias de Lunda Sur, Moxico, Huambo, Bie y Malanje son las más vulnerables a los riesgos y consecuencias de los casamientos y embarazos precoces.

Con eso, realzó, las muchachas con nivel de escolaridad más bajo tienen mayor probabilidades de casarse temprano, y fue demostrado que el casamiento precoz resulta siempre en el abandono escolar.

De acuerdo con las Naciones Unidas, el casamiento y los embarazos precoces privan a las jóvenes de la vivencia de su infancia, perturba su proceso educativo, restringen sus oportunidades, aumentan los riesgos de sufrir actos de violencia y abusos sexuales y ponen en riesgo su salud.

Fuente: ANGOP

domingo, 31 de enero de 2016

La sequía de Etiopía pone en grave peligro a los bebés recién nacidos y a sus madres

Uno de cada diez etíopes, alrededor de 10,2 millones de personas, no pueden proveerse de alimentos porque sus cosechas se han estropeado y su ganado ha muerto a causa de la sequía.

"Dar a luz en una situación desesperada en donde hay una grave escasez de alimentos y en donde el ganado ha muerto en masa llevándose el principal recurso para la nutrición de las madres embarazadas o que amamantan a sus niños, es extremadamente peligroso tanto para los bebés como para sus madres", ha denunciado el director de Save the Children en Etiopía, John Graham.

Las madres embarazadas o que dan el pecho y que están desnutridas tienen más posibilidades de sufrir problemas durante el parto, además, sus hijos nacerán con un peso inferior al adecuado y no podrán alimentarles, ha asegurado mediante un comunicado.

"Esto es un código rojo de emergencia y se tiene que tratar como tal, pero todavía no he visto ninguna respuesta ante esta sequía de gran magnitud por parte de Naciones Unidas o de la comunidad internacional", ha lamentado Graham.

La ONU se ha comprometido a dar un cuarto de los 1.400 millones de dólares (1.300 millones de euros) que se necesitan para solucionar esta crisis, ha informado la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Ayuda Humanitaria. Sin embargo, la mayoría de estas contribuciones aún no se han pagado.

"No he visto una sequía así en Etiopía en los 19 años que llevo viviendo en este país", ha lamentado Graham. Se espera que más de 2,5 millones de niños abandonen el colegio por la sequía de este año, ha asegurado la organización.

Etiopía es el segundo país más poblado de África. Ha sido golpeado por dos sequías consecutivas, la más reciente a causa del fenómeno meteorológico 'El Niño', un calentamiento en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico que está causando hambre alrededor del mundo.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, se encuentra entre los asistentes a la cumbre de la Unión Africana, que se inició la semana pasada y que culminará con una reunión de los jefes de Estado el sábado y el domingo.

Fuente: Te Interesa. es

viernes, 5 de junio de 2015

El 'baby boom' desborda Egipto

Cada seis meses Egipto engorda su población total con un millón de recién nacidos. El endiablado ritmo de su crecimiento demográfico, equivalente al tamaño de dos ciudades como Málaga, se ha convertido en una bomba de relojería para un país de recursos naturales escasos que vive hacinado junto al curso del Nilo y ha transitado cuatro años de una agitación política que nació al calor de la desesperanza y la batalla por el pan y la justicia social.




"En los últimos tres años, el país, que cuenta actualmente con unos 88 millones de habitantes, ha registrado entre 2,5 y 2,6 millones de nacimientos anuales», reconoce Husein Sayed, profesor de estadística de la Universidad de El Cairo. El imparable 'baby boom' amenaza con degradar aún más las pobres expectativas de empleo y arrasar la ya mísera calidad de los servicios públicos.

"Desde el punto de vista macroeconómico, un crecimiento anual así necesita de un desarrollo de la economía muy elevado para mantener la renta per capita. En los últimos años se ha producido un pérdida real de poder adquisitivo y un aumento de la pobreza", señala a este diario Jaime Nadal, representante del Fondo de Población de Naciones Unidas en Egipto. Una realidad sombría que, unida a la carestía de recursos naturales, -con cortes de electricidad, el abastecimiento de agua amenazado por un nuevo reparto de la cuenca del Nilo y problemas de abastecimiento de trigo- podría conducir al país más poblado del mundo árabe hacia una nueva revuelta social.

"El Gobierno ha tomado nota. Se ha creado un ministerio de Población y se ha redactado una estrategia para controlar el crecimiento demográfico", indica Sayed. El plan de choque apuesta por invertir en la educación de las niñas, fomentar el acceso de la mujer al trabajo, promover la participación de la juventud y revitalizar una planificación familiar olvidada durante las últimas décadas.


"Egipto tuvo un programa de control de la población muy exitoso en los años 60 y 70 del siglo pasado. El entonces presidente Gamal Abdel Naser fue un claro defensor de la causa de la planificación familiar así como de la educación de la mujer y su incorporación a la vida laboral. Obtuvo grandísimos logros y fue un modelo para otros países", recuerda Nadal. "Lamentablemente -prosigue- a partir de los 90 esas políticas perdieron fuelle. Hubo un mayor conservadurismo en la sociedad y una política pública menos efectiva".

Las turbulencias políticas que sucedieron al ocaso de Hosni Mubarak enterraron la emergencia. Durante la fugaz presidencia de Mohamed Mursi, los Hermanos Musulmanes ni siquiera la consideraron una prioridad. Y el asuntó siguió escalando. El empujón más destacado a las estadísticas procede del sur del país donde el centro de investigación local Baseera ubica al 41% de los nuevos nacimientos.

La sensibilización y el regreso a los programas de planificación familiar son solo una arista del remedio. En un país donde el 96% de su población vive en el 4% de su territorio, urge la redistribución geográfica. Según estimaciones de Baseera, el país árabe alcanzará los 137,7 millones de habitantes en 2050 superando a Rusia o Japón. Para entonces El Cairo -aquejada hoy por el tráfico, la contaminación o los asentamientos informales- habrá duplicado su población hasta alcanzar los 40 millones.


Una pesadilla que el régimen egipcio quiere evitar con la construcción de una nueva capital a 45 kilómetros de El Cairo, en pleno desierto. El plan de proporciones faraónicas -con una extensión de 700 kilómetros cuadrados; capacidad para cinco millones de vecinos y una inversión de 45.000 millones de dólares- fue presentado en la cumbre económica que el Ejecutivo celebró recientemente en el enclave costero de Sharm el Sheij. "Por muy efectiva que sea la planificación familiar, este país tendrá una población en 2050 que oscilará entre los 120 y 170 millones de habitantes. Iniciar un proceso de desconcentración de la población de El Cairo mediante una capital que permita albergar la administración y derivar parte de ese crecimiento a esta otra ciudad tiene mucho sentido", arguye Nadal citando como ejemplo Brasil, Nigeria o Myanmar.

El megaproyecto -firmado por una compañía emiratí- ha suscitado, sin embargo, la crítica de expertos como David Sims, un urbanista residente en Egipto que ha documentado los fallidos intentos de las autoridades de colonizar el desierto a golpe de urbanizaciones convertidas en exclusivos guetos para ricos mientras el centro de El Cairo languidece con quienes no pueden sufragarse la mudanza. "Es continuar con el interés de los sucesivos gobiernos egipcios por desarrollar el desierto a gran escala. Hasta ahora los frutos de esa política han sido decepcionantes", explica a este diario Sims.

La ciudad de los mil minaretes cuenta actualmente con una veintena de localidades satélite -algunas con décadas de antigüedad- que acogen a apenas un millón de almas. "¿Por qué este proyecto debería ser diferente? Lo que Egipto necesita son programas para mejorar los asentamientos urbanos informales, mejorar el transporte público y desarrollar su industria en emplazamientos adecuados. Algo que puede lograrse por mucho menos del coste de la nueva capital", concluye.

Fuente: El Mundo
Texto: FRANCISCO CARRIÓN

jueves, 23 de abril de 2015

Burundi, los más pobres de los pobres

Este territorio africano vuelve a ser noticia, aunque poco divulgada, por las renovadas tensiones entre las etnias dominantes, que han dejado a más de 600 000 personas sin hogar y sin alimentos.
Ya conocía de la vida en Burundi por los relatos de Mario Verdugo, un buen amigo exdiplomático, exfutbolista y escritor jatiboniquense (Sangre de Jurados), de cómo a pesar de la malnutrición, vivían allí las personas más altas del planeta, con niños que sonreían y hasta jugaban sin tener nada que llevarse a la boca, inocentes de la herencia de explotación y muerte dejada por el colonialismo en uno de los países más pobres del mundo.


Este territorio africano vuelve a ser noticia, aunque poco divulgada, por las renovadas tensiones entre las etnias dominantes, que han dejado a más de 600 000 personas sin hogar y sin alimentos, recordando aquel 1993, año de matanza de hutus por tutsis, con más de 200 000 muertos y 500 000 desplazados, sin que Occidente, y principalmente Francia, hicieran algo para evitarla cuando tuvieron la oportunidad.

El lamentable hecho llevó la inestabilidad a la región y estuvo vinculado con el aún mayor genocidio de 1994 en Ruanda. De sus habitantes escribió un poeta que «Son pobres que no tienen nada de nada/ No piden limosna, no.../ Ni venden alfombras de lana./ Tampoco elefantes de ébano».

Pero mientras el 66,9% de la población vive en la miseria, hay una minoría que disfruta de unas condiciones materiales cada vez mejores.

Este país de África Oriental tiene el segundo Producto Interno Bruto más bajo, según el Banco Mundial, después de la República Democrática del Congo. Tras el sangriento genocidio y la estela de una guerra civil que duró 12 años, sigue sin recuperarse y carece de infraestructuras sanitarias y médicas apropiadas. Por no hablar de centros de educación adecuados.

Posee solo 600 kilómetros cuadrados de bosque: el resto fue defoliado, debido a la gran densidad de su población. Los más de siete millones de habitantes viven en unos 27 000 kilómetros cuadrados. Hay solo un 7% de carreteras asfaltadas y no hay ferrocarriles, aunque dispone de un aeropuerto internacional en la capital y otros siete aeródromos.


Volviendo a los más pequeños, son los que más sufren estas precarias condiciones. El índice del respeto de los derechos del niño en el país es de 4,67 puntos sobre 10, lo que significa que la situación es muy grave.

Casi la mitad de la población no tiene acceso a agua potable, por lo que muchos, sobre todo en zonas rurales, se ven obligados a hidratarse con agua sucia, lo que causa graves consecuencias en la salud. La esperanza de vida asciende a tan solo 50,4 años. Malaria, diarrea y VIH-SIDA son algunas de las enfermedades más frecuentes.

  La alfabetización adulta masculina ronda la mitad de los habitantes, y la femenina cerca de un cuarto. Según los datos recientes, un 70% de los niños reciben educación, aunque la escolarización es obligatoria hasta los 12 años. Lamentablemente, los menores no tienen mucho tiempo para estudiar: uno de cada cinco es obligado a trabajar para ayudar con las necesidades familiares. La Universidad de Burundi es la única del país y fue fundada en 1960. La medicina tampoco tiene un buen nivel: hay solo un médico por cada 37 581 habitantes.

Detrás de la violencia

Independientemente de las diferencias entre etnias, insufladas por el neocolonialismo, los monopolios están detrás de las riquezas de una nación donde fue detectado el 5% de las reservas mundiales de níquel, además de las de oro, platino y otros metales. Además, fue descubierto petróleo, que está siendo explotado por la transnacional AMOCO.

Es el principal exportador mundial de café, aunque la extrema sequía y la mala atención a las tierras han dañado seriamente a una economía que depende de la agricultura, la silvicultura y la pesca, así como de las cosechas de té, algodón, yuca y boniato.

China ha estado asistiendo a la nación en materia de salud, y en un programa de recuperación de cultivos intensivos de oleaginosas, caña de azúcar y frijoles, entre otros, lo cual favorece, además, la creación de granjas cooperativas; pero la mala convivencia étnica y las maniobras occidentales para alejar cualquier influencia de la nación asiática han estado contribuyendo al mantenimiento de una situación tan precaria como volátil.

Subrayemos que más de 600 000 personas desplazadas por nuevos brotes de violencia se hallan al borde de la inanición en Burundi, donde las constantes violaciones del acuerdo de cese al fuego, combates esporádicos entre fuerzas del gobierno y opositores, atentados personales y la inseguridad alimentaria, mantienen en vilo a la población. Y es que las divisiones dejadas por el colonialismo y la ambición de intereses imperiales relacionados con esos conflictos étnicos, son los principales responsables de que en Burundi subsistan los más pobres de los pobres.

Fuente: CUBASI
Texto: Arnaldo Musa

lunes, 30 de marzo de 2015

Angola, el país más letal para los niños en el mundo

Ubicado en la costa del Océano Atlántico y al sur de Africa, Angola es el segundo mayor productor de petróleo del continente. Parte de eso se ve reflejado en su capital, Luanda, donde los escaparates de las tiendas muestran caros diamantes y donde la distribuidora de Porsche no da abasto con la demanda de autos de lujo.


Sin embargo, Angola, ex colonia portuguesa, es un país de grandes contrastes. El país africano presenta la tasa de mortalidad de menores de cinco años más elevada del mundo. Esto quiere decir que uno de seis niños mueren antes de esta edad.

En Angola se registran 167 muertes de niños menores de cinco años por cada mil nacidos. En Chile, mueren ocho de cada mil. Así, los niños angoleños tienen 84 veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que los niños que nacen en Luxemburgo. El país europeo cuenta con la tasa más baja de mortalidad infantil del mundo, donde hay sólo dos muertes por cada mil, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.

Parte de esta tragedia se debe a las desigualdades existentes en el país africano. Mientras la economía local crece anualmente a más de un 7% por los ingresos del petróleo, el 38% de los habitantes de Angola aún viven en la pobreza. Esto afecta directamente al sistema sanitario del país.

En Angola, sólo el 60% de la población tiene acceso a la salud y el 42% tiene agua potable. También el 29,2% de los niños presentan un retraso en su crecimiento y el 15,6% tiene un peso insuficiente para su edad.

“La muerte es normal”

“La muerte en este país es normal”, le dijo Bimjimba Norberto, un médico que maneja una clínica en un barrio en las afueras de la capital, Luanda, al columnista de The New York Times, Nicholas Kristoff. En una columna publicada ayer, el columnista norteamericano denunció que bajo el mandato del Presidente José Eduardo dos Santos, quien ha gobernado el país por 35 años, el dinero sólo llega a un selecto grupo de elite, dejando a los niños en una situación especialmente vulnerable.

Según la Unicef, las principales causas de muerte en menores de cinco años son la malaria, la diarrea, las infecciones respiratorias y los problemas neonatales junto con el peso inferior al normal en el momento de nacer.

Y la situación actual no parece tener un buen pronóstico. Con la caída de los precios del petróleo, el gobierno propuso recortes en un tercio en el presupuesto de salud de este año. Los sectores de salud y educación se benefician de menos del 10%. Después de Angola, Sierra Leona tiene el segundo puesto con una tasa de mortalidad infantil que en 2013 fue de 161 muertes por cada mil nacimientos.

Fuente: La Tercera
Texto: María Paz Salas

domingo, 4 de enero de 2015

Escolares valencianos se solidarizan con los niños ruandeses

Proyecto Amakuru es el título de la nueva iniciativa solidaria con la finalidad de recaudar  fondos con su venta y poder escolarizar a menores sin recursos del país africano, según han informado los promotores de la iniciativa en un comunicado. Se trata de un libro de cuentos elaborado por escolares valencianos y niños ruandeses.


El libro, que se puede adquirir en las librerías París Valencia,  recoge una selección de historias fantásticas escritas por los pequeños, alumnos de  los centros Liceo Hispano, Escola Gavina, IES Marhuenda Prats, IES San Fulgencio, CEIP Virgen de la Puerta y CEIP Sagrados Corazones.

Este proyecto nació hace 2 años con el impulso de voluntarios no adscritos a organizaciones, algunos de los cuales han trabajado en o para Ruanda antes, durante y después de la guerra, en colaboración con la Asociación de Padres, Madres y Alumnos de Secundaria de Twirerere Murambi, cellule Murambi, secteur Murambi, district de Gatsibo, province de l’Est, y miembros de Vita et Pax, instituto secular que trabaja en Ruanda en el campo educativo y sociosanitario desde hace más de 30 años. Amakuru (‘Hola, ¿cómo estás?’ en kinyaruada) adelantó dinero para las matrículas del año escolar 2012 y para la compra de animales domésticos para liberar así a los niños de su trabajo en el campo y permitirles ir a la escuela.


Fuente:Ahora VALENCIA

sábado, 27 de diciembre de 2014

Cada día un niño en República Centroafricana es asesinado o mutilado




Un año después de que la violencia extrema sacudiera la República Centroafricana, dos de cada cinco niños que necesitan urgentemente el apoyo de UNICEF siguen sin recibir ayuda humanitaria vital, según la organización. Los datos señalan que aunque sean ya los grandes olvidades del mundo hay mucho de lo que preocuparse.

“Los niños en la República Centroafricana ya no están en los titulares, pero más de 2,5 millones siguen viviendo en un miedo constante”, dijo Manuel Fontaine, Director Regional de UNICEF para África Occidental y Central. “Tienen muy poco acceso a los servicios esenciales y dependen totalmente de la ayuda humanitaria. Mientras nos preparamos para celebrar el Año Nuevo, debemos aprovechar la oportunidad para dar un futuro mejor a estos niños”.

UNICEF dice que la grave falta de financiación y la inseguridad –como por ejemplo las barricadas en las carreteras, los saqueos y los ataques contra trabajadores humanitarios– han dejado sin acceso a los servicios esenciales de salud, agua, educación y protección a los niños que esperaban ayudar este año.


Debido a que este año se ha recibido menos de la mitad de los fondos de emergencia necesarios, y a que el acceso humanitario ha estado limitado debido a la violencia, UNICEF ha tenido que realizar grandes esfuerzos para ofrecer la asistencia vital que las comunidades necesitan.

•      620.000 personas no pudieron recibir atención médica ni medicamentos básicos

•      250.000 personas no tuvieron acceso a fuentes mejoradas de agua

•      33.000 niños no fueron vacunados contra el sarampión

•      5.000 niños gravemente desnutridos menores de cinco años no recibieron tratamiento.

En el momento más álgido de la crisis, la lucha y los enfrentamientos generalizados obligaron a cerca de medio millón de niños a abandonar sus hogares. El conflicto ha destrozado las comunidades de todo el país, dejando una estela de destrucción y el colapso de los servicios básicos. Según UNICEF, un promedio de por lo menos un niño fue asesinado o mutilado todos los días de este año en la República Centroafricana. Los grupos armados reclutaron una cifra cercana a los 10.000 niños.

“Detrás del horror de la violación y el asesinato hay muchos maestros, vacunadores, trabajadores sociales y médicos en la primera línea de batalla que se arriesgan todos los días en pro de los niños”, dijo Manuel Fontaine. “Sin apoyo, su trabajo para salvar vidas está amenazado, y es muy posible se echen a perder la mayor parte de los progresos alcanzados este año."

Junto con las autoridades y los aliados locales, UNICEF pudo prestar servicios esenciales a miles de familias necesitadas. Cerca de 1,4 millones de personas recibieron medicamentos; más de 1 millón de niños fueron vacunados contra la poliomielitis; aproximadamente 550.000 mosquiteros fueron distribuidos para proteger a las familias contra el paludismo; y más de 22.300 niños con desnutrición grave recibieron tratamiento terapéutico.


Al mismo tiempo, la crisis se está ampliando a lo largo de las fronteras. En los últimos 12 meses, la violencia ha generado 188.000 nuevos refugiados que han huido a los países vecinos, como el Camerún, el Chad, el Congo y la República Democrática del Congo. Más del 80% de las personas que huyen de la violencia a través de las fronteras son niños y mujeres. Además, cerca de 430.000 personas que han huido de sus hogares siguen desplazadas dentro de la propia República Centroafricana. Más de 16.000 personas de las poblaciones minoritarias se mantienen sitiados en enclaves rodeados por grupos armados.

UNICEF hace un llamamiento por 72 millones de dólares para llevar a cabo en 2015 sus programas de emergencia en la República Centroafricana; el objetivo es reconstruir los servicios sociales, proteger a los civiles, involucrar a las comunidades para fomentar la reconciliación y promover la paz.

FUENTE: Te interesa. es

domingo, 12 de octubre de 2014

Amnistía critica condición de niños presos en Malí

Los menores acusados de pertenecer a milicias armadas en Malí y de participar en disturbios son encarcelados y permanecen detenidos junto con adultos, denunció un grupo internacional defensor de los derechos humanos.

En un breve reporte Amnistía Internacional indicó que el encarcelamiento de niños con adultos, frecuentemente sin permitir el acceso a abogados o sus familiares, viola las leyes internacionales.

Los investigadores que visitaron el país de África Occidental en junio pasado hablaron con siete detenidos que sospechan son menores de edad. El grupo señaló que por mucho tiempo les ha preocupado que los niños reclutados por grupos militantes en Malí no reciben oportunidades para rehabilitarse y están siendo encarcelados junto con adultos.

"Los niños han sufrido a lo largo de este conflicto", dijo Gaetan Mootoo, investigador para Amnistía Internacional en África Occidental. "Varios de ellos de apenas 16 años han sido reclutados como niños soldados, y aquellos acusados de ser integrantes de grupos armados están siendo detenidos junto con adultos sin acceso a sus familias o asesoría legal".


El norte de Malí cayó bajo el control de separatistas y extremistas entonces vinculados con la red al-Qaida luego de un golpe militar en 2012. Una intervención encabezada por Francia el año pasado causó la dispersión de los extremistas, pero algunos siguen sembrando violencia en la región norte.

Amnistía Internacional ha exhortado a las tropas malienses y al ejército francés, que sigue colaborando en operaciones en Malí, a verificar la edad de quienes detienen. También pidió al gobierno de Malí que se asegure de que ningún menor se encuentra encarcelado.

Amnistía agregó que el Ministerio de Justicia dijo que atendería las acusaciones. Después de la visita de los investigadores, cuatro menores de edad han sido liberados, pero el grupo subrayó que aún hay más detenidos.

El reporte criticó además las condiciones de todos los encarcelados y documentó la muerte de dos reos, que, de acuerdo con Amnistía, no recibieron la atención médica adecuada.

Amnistía dijo que el Ministerio de Justicia reconoció que las condiciones de encarcelamiento son "infrahumanas" pero que se construye una nueva prisión.

FUENTE: EL NUEVO HERALD

sábado, 4 de octubre de 2014

El parto, el día más peligroso para 1 millón de recién nacidos en África

El parto sigue siendo un asunto obstinadamente mortal en la ex colonia portuguesa y otros 74 países en desarrollo, lo cual erosiona su capital humano y mantiene a miles de millones de personas atrapadas en un ciclo de pobreza.

La mujer terminó de hablar por teléfono y dio a luz al bebé en su falda color amarillo y naranja tan silenciosamente que las enfermeras casi no se dieron cuenta.

Un graznido sofocado debajo de su capulana, un trozo de paño tradicionalmente usado a la manera de un sarong, indicó la llegada de un varón de 2.27 kilos el mes pasado en un hospital arruinado por la inundación en una zona rural de Mozambique. Las enfermeras colocaban despreocupadamente bolas de lana de algodón en un plato de acero y preparaban una inyección de la hormona oxitocinapara para la madre cuando observaron que el recién nacido no respiraba.

Necesitó 10 nerviosos minutos de reanimación para sobrevivir. En la cama de al lado una mujer sufría una hemorragia después de dar a luz a un mortinato. Ese mismo día ya había muerto un bebé en la guardia de maternidad de Chokwe, en el sur de Mozambique.

El parto sigue siendo un asunto obstinadamente mortal en la ex colonia portuguesa y otros 74 países en desarrollo, lo cual erosiona su capital humano y mantiene a miles de millones de personas atrapadas en un ciclo de pobreza que, según un nuevo proyecto financiado por Naciones Unidas, puede revertirse con un gasto de apenas 1 dólar diario por persona más en salud.

“Deberíamos juzgar el avance de la humanidad y el avance en cualquier sociedad o país por la formaen que tratan a sus mujeres y niños”, dijo en una entrevista Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud. “Han quedado rezagados en los últimos 20 a 30 años de desarrollo. Deberíamos prestarles una atención especial”.

Las niñas y las mujeres son un pilar de la salud de la población, según la OMS con sede en Ginebra. Las mujeres desnutridas durante la infancia, adolescencia y sobre todo el embarazo tienen más probabilidades de dar a luz hijos prematuros o pequeños al nacer. Los bebés con bajo peso al nacer, a su vez, corren más adelante en la vida un mayor riesgo de diabetes de tipo 2, infarto y otras enfermedades crónicas que matan a los sostenes de familias y resultan costosas de tratar.



LEGADO PERSISTENTE

“Si no nos ocupamos de todos estos problemas, volverán a acosarnos”, dijo Chan. “El sistema de salud en muchos países se volverá insolvente”.

El año pasado, 289 mil mujeres murieron en el parto y aproximadamente 1 millón de recién nacidos no sobrevivieron al primer día debido a la falta de atención calificada y de buena calidad en el área de maternidad. Su difícil situación está atrayendo la atención en tanto faltan apenas 500 díaspara que el mundo cumpla con los Objetivos de Desarrollo del Milenio previstos para mejorar la salud y el bienestar de los habitantes más vulnerables del mundo. Los objetivos con menos probabilidadesde cumplirse son una reducción de dos tercios en la mortalidad infantil desde los niveles de 1990 y una disminución de 75 por ciento en la tasa de mujeres que mueren en el parto.

MUERTES EVITABLES

“El día del parto es el día más peligroso de la vida”, dijo Joy Lawn, directora del Centro de Salud Materna, Adolescente, Reproductiva e Infantil en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical en Londres. “La mayoría de estas muertes pueden evitarse con abordajes simples, pero es fundamental la idea de urgencia”.

El parto en el hospital de Chokwe el mes pasado tomó por sorpresa a las dos enfermeras que estaban ocupadas explicando su internación a la paciente con hemorragia. Esa mujer había estado a punto de morir desangrada después de dar a luz a su varón de 3.360 kilos, nacido muerto en una clínica de una aldea a unos 50 kilómetros de distancia.

Apenas unos minutos antes, la mujer en la cama de al lado junto a la ventana acababa de terminar una llamada por su teléfono móvil. El cuello del útero, que habían revisado menos de 20 minutos antes, presentaba una dilatación de apenas 2 pulgadas, dijo posteriormente una enfermera.

“¡Parto!” gritó una de las enfermeras en portugués cuando un ruido de derrame y un leve gemido señalaron el nacimiento. La madre había dejado caer sus rodillas flexionadas y permanecía recostada inmóvil. Cuando las enfermeras extrajeron al bebé de la capulana de la madre después de haber pasado minutos cruciales preparando una batea con algodón y una inyección de oxitocina, era evidente que no respiraba.

A PUNTO DE MORIR

Lo llevaron a la sala de partos y lo acostaron boca arriba sobre una mesa envuelta en una sábana quirúrgica verde. Una enfermera lo ventilaba con un frasco flexible sujeto a una máscara facial que le cubría la nariz y la boca, en tanto otra conectaba un delgado tubo nasal a una máquina succionadorapara extraer el líquido de sus vías respiratorias. Finalmente, 15 minutos después de nacer, el bebé comenzó a respirar.

Ese día se registraron dos muertes de bebés, incluida la del mortinato. La otra se produjo en elhospital por causa de hipertensión de la madre inducida por el embarazo.

En una semana, por cada mil bebés nacidos vivos en Mozambique, 21 mueren, según un estudio publicado en la revista médica The Lancet en mayo. Esto representa 50 por ciento más que el ratio de mortalidad neonatal global de 14 muertes cada mil nacimientos vivos.

Invertir otro dolar con 15 centavos por persona en los países con una alta carga de morbilidad como éste sobre el borde oriental del sur de África salvaría a 3 millones de mujeres, mortinatos y recién nacidos en 2025, según el Plan de Acción para Todos los Recién Nacidos, una hoja de ruta para un mayor avance en la salud materna e infantil.



TRIPLE RETORNO

“La atención en el parto es una de las cosas más valiosas en la salud global, con un triple retorno sobre la inversión: salvar mujeres, mortinatos y recién nacidos”, dijo Lawn, coautora del documento de 58 páginas.

Lawn tiene una relación personal con las tragedias en los partos. Su madre tuvo un trabajo de partoobstruido cuando vivía en una zona rural de Uganda y fue llevaba a un lejano hospital en el monte donde le practicó una cesárea un facultativo que nunca había realizado esa cirugía. La madre de Lawn desarrolló luego una sepsis debido a la cirugía, pero vivió.

Lawn, que actualmente es pediatra y epidemióloga perinatal, trabaja con gobiernos y socios paraintegrar, intensificar y evaluar la atención de los recién nacidos, particularmente en África.

Impulsa medidas de bajo costo como el secado y la estimulación inmediata del bebé al nacer, la lactancia inmediata y exclusiva, el cuidado del cordón umbilical con clorhexidina para evitar infecciones, y el contacto directo entre la madre y el bebé para facilitar la lactancia y regular la temperatura, la frecuencia cardíaca y la respiración del bebé.

Las mujeres en Mozambique tienen un promedio de 5.3 bebés y una probabilidad de 1 en 41 de morir en el parto. Esto se compara con un riesgo de 1 en 180 a nivel global y una probabilidad de 1 en2.400 en los Estados Unidos.

RECURSOS ESCASOS

Entre las 19:00 y las 07:00, el hospital de Chokwe tiene sólo un médico para emergencias y una persona que se ocupa del banco de sangre. No hay obstetra. El centro tiene un quirófano enfuncionamiento después de que las inundaciones causadas por el vecino Río Limpopo en enero de2013 dañaran los equipos de otra sala. El único ecógrafo lleva dos meses averiado y no hay incubadora, apenas una cuna, dijo la enfermera Ancha Ernesto Acuácua.

La mayoría de las mujeres da a luz en guardias como esta sala despojada con seis camas, donde cortinas plásticas de ducha están sujetas a palos sobre cada cama para usar en caso de que alguien insista en mantener su privacidad.

“A algunas mujeres la cama obstétrica y todos los equipos les daban miedo”, dijo Inacio Chichango Jr.,el médico a cargo del hospital. “La idea es que se parezca todo lo posible a cómo darían a luz en su casa”.

La madre que acababa de dar a luz no quería más hijos, dijo. Atribuyó su embarazo al hecho deolvidarse de tomar su píldora anticonceptiva. En todo Mozambique, sólo 29 por ciento de las mujeres dicen que tienen satisfecha su demanda de planificación familiar.

CONTROL DE NATALIDAD

Satisfacer esa necesidad en el mundo entero podría evitar 104 mil muertes maternas al año, demostró un estudio de 2012 financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates. También podría llevar a una reducción de 47 por ciento en las muertes infantiles, según una investigación publicada en The Lanceten mayo.

“La intervención más rentable y de alto impacto para reducir las muertes de recién nacidos es enrealidad la planificación familiar”, dijo Mariam Claeseon, directora de salud materna, de recién nacidos y niños en la Fundación Gates de Seattle.

Mozambique tiene 3 médicos cada 100 mil habitantes, aproximadamente un octavo de la media africana de 25 por 100 mil. Tiene 34 enfermeros y parteras en comparación con una media regional de 91. Se necesitan como mínimo 230 médicos, parteras y enfermeros cada 100 mil personas para la atención básica, según el Plan de Acción para todos los Recién Nacidos.

Los enfermeros, que ganan normalmente entre 5 mil y 7 mil meticais (entre 160 y 228 dólares) llegan a atender a 50 pacientes en la temporada pico de partos, dijo Acuácua.

En Gaza, proveedor clave de mano de obra para las minas de Sudáfrica, el número de partos tiende a aumentar en septiembre y octubre, nueve meses después de que los mineros migratorios retornan a su casa para su receso anual en enero. Los nacimientos en el hospital de Chokwe alcanzan su pico máximo de unos 290 mensuales, en comparación con 240 el resto del año, según Acuácua. “Muchas veces tenemos que poner colchones en el piso para las mujeres y los bebés, o comparten las camas”, dijo. “Las camas nunca alcanzan”.

Fuente: EL FINANCIERO

martes, 23 de septiembre de 2014

Niños de Congo juegan con ser pilotos en un aeropuerto abandonado


Sobre el ala de un avión vacío, un niño practica su flexión hacia atrás. Una multitud se ha reunido en la cabina, turnándose para jugar de capitán. Desde la perspectiva de una persona externa, el Aeropuerto Internacional de Goma (una vez un arsenal improvisado para las fuerzas armadas de la República Democrática del Congo) probablemente sea el último lugar donde esperarías encontrar un área de juegos improvisada.

Para los lugareños, tales dicotomías son típicas de una región que una vez se vio envuelta en conflictos. "Para mí, esto captura la experiencia del Congo", dice Michael Christopher Brown, un fotoperiodista que tomó las fotografías mientras cumplía una asignación para la revista Time. "Por un lado, este es un lugar que a menudo aparece en las noticias como un lugar horrible, porque ciertamente han sucedido cosas muy horribles ahí. Pero también ocurren cosas hermosas", dice.

Años de guerra y una erupción volcánica en 2002 (cuando la mayor parte de la ciudad y grandes áreas del aeropuerto quedaron cubiertas en lava) llevaron a que prácticamente se cerrara toda la actividad comercial en el lugar. Aunque el Aeropuerto de Goma básicamente cayó en desuso, los lugareños han utilizado los restos de rocas volcánicas (con las que muchos construyeron sus casas) y los aviones abandonados que salpican el lugar.

"Mientras estuve ahí, vi niños que entraban y salían de los aviones, recogiendo partes y hurgando los motores para llevarse los cables. Mi técnico, Horeb, dijo que luego vendían estos materiales en la calle para ser utilizados en otros productos. Un trozo de acero puede servir para una estufa, y los cables podrían utilizarse en otros aparatos eléctricos. Ahí, todo se recicla, de alguna manera".



Incluso los adultos usan su imaginación  

Aparte de cumplir con una función utilitaria, el Aeropuerto de Goma ha sido un tipo de Isla de Fantasía para los lugareños... los invita a soñar en grande, incluso si no cuentan con los medios suficientes.

Horeb recordó a un amigo que siempre había querido ser piloto. "Sus padres eran demasiado pobres y todas las escuelas eran costosas, así que no pudo aferrarse a ese sueño", le dijo Horeb a Brown.

Cuando el monte Nyirangongo hizo erupción, el amigo de Horeb fue uno de los cien lugareños que se apresuraron a mover los aviones antes de que fueran devorados por la inminente lava. Sin combustible, alimentos y pasajeros, fue fácil mover la nave.

El amigo de Horeb se apresuró al interior del avión para dirigirlo mientras los otros empujaban... durante un instante pudo vivir el sueño que nunca vio cumplirse. "Horeb dijo que la experiencia había sido estimulante para su amigo", recuerda Brown.

 'Estas imágenes son únicas'  


Brown estaba en Goma cuando los rebeldes del M23 le quitaron al gobierno congoleño el control de la ciudad. Aunque ellos eran quienes manejaban el sitio, dice, eso nunca impidió que los niños de la zona jugaran en los escombros. "Las tropas permitían que los niños caminaran sobre las alas. Si no iban a llegar aviones para llevar a cabo un entrenamiento militar, ellos permitían que los aldeanos pasaran por la pista de aterrizaje con agua y alimentos", recuerda. Sin embargo, a Brown no le dieron acceso al sitio.

Cuando los rebeldes salieron de la ciudad, hubo un corto período de tiempo en el que no había personal en el aeropuerto antes de que las fuerzas del gobierno congoleño (FARDC) llegaran. Brown aprovechó su oportunidad. "Realmente, estas imágenes son únicas, porque el acceso es tan difícil", dice.

"Vi esta breve ventana de oportunidad cuando no había nadie en el aeropuerto. Vi a los niños corriendo en el lugar y decidí intentarlo una vez más antes de que me sacaran. Esta vez, lo logré".

Desde esa primera visita, se ha levantado un muro alrededor del aeropuerto. "Luego de esa única tarde, no pudimos volver a entrar", recuerda. "Ahora que hay un muro, no estoy seguro si los niños pueden seguir entrando... no puedo verlos".

Fuente: CNN
Texto: Michael Christopher Brown
Fotos: Michael Christopher Brown/ Magnum Photos

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Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias

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