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sábado, 27 de diciembre de 2014

Cada día un niño en República Centroafricana es asesinado o mutilado




Un año después de que la violencia extrema sacudiera la República Centroafricana, dos de cada cinco niños que necesitan urgentemente el apoyo de UNICEF siguen sin recibir ayuda humanitaria vital, según la organización. Los datos señalan que aunque sean ya los grandes olvidades del mundo hay mucho de lo que preocuparse.

“Los niños en la República Centroafricana ya no están en los titulares, pero más de 2,5 millones siguen viviendo en un miedo constante”, dijo Manuel Fontaine, Director Regional de UNICEF para África Occidental y Central. “Tienen muy poco acceso a los servicios esenciales y dependen totalmente de la ayuda humanitaria. Mientras nos preparamos para celebrar el Año Nuevo, debemos aprovechar la oportunidad para dar un futuro mejor a estos niños”.

UNICEF dice que la grave falta de financiación y la inseguridad –como por ejemplo las barricadas en las carreteras, los saqueos y los ataques contra trabajadores humanitarios– han dejado sin acceso a los servicios esenciales de salud, agua, educación y protección a los niños que esperaban ayudar este año.


Debido a que este año se ha recibido menos de la mitad de los fondos de emergencia necesarios, y a que el acceso humanitario ha estado limitado debido a la violencia, UNICEF ha tenido que realizar grandes esfuerzos para ofrecer la asistencia vital que las comunidades necesitan.

•      620.000 personas no pudieron recibir atención médica ni medicamentos básicos

•      250.000 personas no tuvieron acceso a fuentes mejoradas de agua

•      33.000 niños no fueron vacunados contra el sarampión

•      5.000 niños gravemente desnutridos menores de cinco años no recibieron tratamiento.

En el momento más álgido de la crisis, la lucha y los enfrentamientos generalizados obligaron a cerca de medio millón de niños a abandonar sus hogares. El conflicto ha destrozado las comunidades de todo el país, dejando una estela de destrucción y el colapso de los servicios básicos. Según UNICEF, un promedio de por lo menos un niño fue asesinado o mutilado todos los días de este año en la República Centroafricana. Los grupos armados reclutaron una cifra cercana a los 10.000 niños.

“Detrás del horror de la violación y el asesinato hay muchos maestros, vacunadores, trabajadores sociales y médicos en la primera línea de batalla que se arriesgan todos los días en pro de los niños”, dijo Manuel Fontaine. “Sin apoyo, su trabajo para salvar vidas está amenazado, y es muy posible se echen a perder la mayor parte de los progresos alcanzados este año."

Junto con las autoridades y los aliados locales, UNICEF pudo prestar servicios esenciales a miles de familias necesitadas. Cerca de 1,4 millones de personas recibieron medicamentos; más de 1 millón de niños fueron vacunados contra la poliomielitis; aproximadamente 550.000 mosquiteros fueron distribuidos para proteger a las familias contra el paludismo; y más de 22.300 niños con desnutrición grave recibieron tratamiento terapéutico.


Al mismo tiempo, la crisis se está ampliando a lo largo de las fronteras. En los últimos 12 meses, la violencia ha generado 188.000 nuevos refugiados que han huido a los países vecinos, como el Camerún, el Chad, el Congo y la República Democrática del Congo. Más del 80% de las personas que huyen de la violencia a través de las fronteras son niños y mujeres. Además, cerca de 430.000 personas que han huido de sus hogares siguen desplazadas dentro de la propia República Centroafricana. Más de 16.000 personas de las poblaciones minoritarias se mantienen sitiados en enclaves rodeados por grupos armados.

UNICEF hace un llamamiento por 72 millones de dólares para llevar a cabo en 2015 sus programas de emergencia en la República Centroafricana; el objetivo es reconstruir los servicios sociales, proteger a los civiles, involucrar a las comunidades para fomentar la reconciliación y promover la paz.

FUENTE: Te interesa. es

viernes, 29 de agosto de 2014

Las agresiones sexuales a mujeres y niñas se han duplicado en República Centroafricana

Las agresiones sexuales a mujeres y niñas en República Centroafricana se han duplicado llegando a contabilizarse 781 casos de violación en enero y febrero de 2014 frente a los 300 que se detectaron en noviembre y diciembre de 2013, según los últimos datos disponibles.

La presencia de grupos armados y los enfrentamientos continuos en República Centroafricana han producido un aumento de la inseguridad que ha dejado más vulnerables a las mujeres y niñas ante situaciones como la violencia de género, incluyendo las violaciones, o a los matrimonios forzosos, según ha informado la agencia de noticias humanitarias IRIN.

   "Casi no hay mecanismos de protección en vigor y los servicios básicos son muy limitados en los centros de acogida de mujeres y niñas desplazadas", ha explicado la coordinadora para la protección y el empoderamiento de la mujer de la ONG Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés), Elisabeth Roesch.



   A pesar del reciente compromiso de los gobiernos, las agencias de la ONU y las ONG para priorizar la protección de las mujeres y niñas de la violencia sexual, todavía falta financiación.

   En Bangui, la capital, menos de un tercio de las clínicas y centros de salud tienen medios para atender a las víctimas de la violencia de género. Desde la apertura de dos centros para mujeres en Bangui a principios de año, IRC ha atendido a más de 600 mujeres víctimas de la violencia machista. La más joven solo tenía cinco años de edad. Un tercio de las atendidas han sido víctimas de violación, en la mayoría de casos perpetrada por varios atacantes.

   "Violan a las abuelas delante de sus nietos y a las niñas delante de sus padres. Muchas de las mujeres han sido violadas por varios hombres y algunas lo han sido en más de una ocasión", ha explicado el doctor Armel Yangba, médico de la clínica Padre Pío, a las afueras de Bangui. "Hay una niña que solo tiene siete años y creemos que ha sido violada", ha añadido. La sala de espera de la clínica siempre está llena. Se atienden entre 10 y 25 casos diarios de mujeres víctimas de agresiones sexuales o violaciones.

   "Para muchas es la primera vez que ven a un médico. Antes no habían tenido posibilidad. Muchas vinieron a la clínica antes de que hubiésemos informado de dónde estábamos. Esto muestra que necesitaban nuestros servicios", ha asegurado Yangba mientras relazaba pruebas de embarazo y de contagio de enfermedades de transmisión sexual.

En el centro se realizan pruebas de enfermedades de transmisión sexual y embarazo a las mujeres. También ofrecen ayuda psicológica a las mujeres que han sido violadas, pero tienen pocos recursos."Este es uno de los pocos centros de salud de Bangui que atiende a las víctimas de violaciones. Intentamos atender a todas las mujeres que acuden a la clínica", ha afirmado Yangba.

La protección contra la violencia, incluida la violencia de género, está considerada de alta prioridad. En muchas ocasiones, servicios como los necesarios para salvar vidas, el apoyo psicosocial o programas de financiación para la protección contra la explotación sexual son insuficientes o inexistentes.

   Fuera de la capital la situación es mucho peor. ONG del país y organizaciones humanitarias como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) atienden a las víctimas de ataques sexuales y violencia machista pero en muchas áreas no hay ninguna ayuda para las mujeres y niñas que han sufrido estos abusos.

LA VIOLACIÓN, EL PRINCIPAL TEMOR DE MUJERES Y NIÑAS

   "Las violaciones y la violencia sexual es el temor número uno de las niñas y las mujeres", ha dicho Roesch. Muchas de las supervivientes no tienen acceso a la atención médica o psicológica necesaria o son reacias a acudir a los centros de atención a causa de la cultura del silencio que persiste en el país.


   "Estaban armados y nos amenazaban con matarnos. No tuvimos otra opción que hacer lo que nos decían. Me obligaron a acostarme con ellos, me violaron. También violaron a mi madre y a mi hermana", ha relatado Nancy, de tan solo 21 años de edad y madre de tres niños, desde el campo de desplazados en el que se encuentra. Durante los seis meses que lleva en el campamento no ha visitado a ningún médico ni ha recibido tratamiento sanitario.

   "La violación está muy estigmatizada en República Centroafricana. Muchas mujeres no se atreven a hablar de ello. Tienen miedo de que sus maridos las dejen o de que marginadas por la sociedad. Eso también contribuye a que no acudan a los centros de salud", ha afirmado una cooperante de Médicos Sin Fronteras, Tessy Fautsch. La organización afirma que en el hospital y la clínica que poseen en el campo de desplazados de Bangui atienden entre diez y quince mujeres a la semana por agresiones sexuales.

   Las mujeres y las niñas también son reclutadas por grupos armados o milicias en los que son muy vulnerables a los abusos sexuales, son obligadas a contraer matrimonio y se exponen a las enfermedades de transmisión sexual. En enero, 23 niños fueron liberados por los grupos armados del país, de los que seis eran niñas.

   "Las mujeres son muy precavidas y solo dejan el campamento durante el día. Muchas temen ser atacadas mientras recogen madera, van a buscar agua o mientras están usando los baños, que no tienen cerrojo", ha añadido Roesch, que ha mostrado su preocupación por que muchos de los casos de violencia sexual no se hayan contabilizado por el hecho de que las víctimas no sepan que existen las clínicas.

martes, 5 de agosto de 2014

Alrededor de 15.000 refugiados llegan al mes a Camerún procedentes de República Centroafricana

Unos 100.000 centroafricanos han llegado a Camerún huyendo del conflicto que está sufriendo su país, una cifra que crece en unas 15.000 personas al mes, según ha asegurado la ONG Acción contra el Hambre en un comunicado donde ha pedido ayuda urgente para estos refugiados.


   La ONG, que cita a la agencia de Naciones Unidas para los refugiados para dar las cifras, ha avisado del peligro humanitario que viven estos refugiados que "tras una larga travesía por el territorio de República Centroafricana llegan a Camerún exhaustos y con grandes necesidades".

   Ante esta situación, Acción contra el Hambre-Francia, en coordinación con los actores institucionales y las organizaciones humanitarias presentes en la región de África central, ha comenzado a trabajar en Camerún para asistir a todas las personas que, huyendo de la violencia, se han instalado en diferentes campamentos de acogida distribuidos a lo largo de la frontera entre ambos países, aunque también avisan que "es fundamental asistir a las comunidades locales de acogida".

 Entre 10.000 y 20.000 personas se beneficiarán de los programas que pondrá en funcionamiento la ONG junto a la Agencia de Cooperación sueca en los distritos de Ketté y Ndélélé, según ha indicado en el comunicado. Los esfuerzos irán encaminados a "programas nutricionales para niños menores de cinco años y para madres embarazadas y en periodo de lactancia", ha apuntado. Además, llevarán a cabo proyectos de agua, saneamiento e higiene y de apoyo psicológico para mejorar la relación padres-hijos, así como de formación de personal local. "Los niños menores de 5 años son los más vulnerables", ha asegurado.


APOYO A LA POBLACIÓN LOCAL

   Acción contra el Hambre también ha planeado una segunda fase de esta operación que se centrará en la población local pues "los recursos de las comunidades de acogida son limitados y la continua llegada de personas desplazadas podría agravar la situación, por lo que es imprescindible evitar posibles tensiones por el acceso a agua, a alimentos o a las tierras de cultivo".

   Por ello, la ONG ha pedido a las autoridades internacionales que desbloqueen los fondos necesarios para la puesta en marcha de la operación de emergencia "lo más rápidamente posible" para poder poner en marcha una intervención eficaz que evite un empeoramiento de las condiciones de vida de los centroafricanos y de las poblaciones camerunesas que los reciben, y evitar así tensiones ligadas al acceso a los recursos.

Fuente: Europa Press

miércoles, 25 de diciembre de 2013

República Centroafricana: las claves de un conflicto al borde del genocidio

Como parece ser la norma cuando se trata de África, el conflicto no ocupa demasiado espacio en los informativos, ni provoca la urgencia política internacional con la que se responde a otras crisis en zonas teóricamente más estratégicas del mundo. De hecho, de no ser por la inminencia de una intervención militar francesa, es probable que ni siquiera hubiese alcanzado un lugar mínimamente visible en los medios de comunicación occidentales. Y, sin embargo, los devastadores efectos del caos y la violencia en que está sumida la República Centroafricana desde hace meses pueden verse incluso desde el espacio.

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha publicado esta misma semana unas imágenes tomadas por satélite de la remota aldea de Camp Bangui, un poblado minero situado en el noroeste del país. Según la ONG, las fotografías se realizaron el pasado 23 de noviembre, un par de semanas después de un ataque brutal que dejó más de 200 viviendas (la mitad del poblado) reducidas a cenizas. De momento, la inseguridad existente en toda la zona ha hecho imposible acceder a la aldea para poder llevar a cabo un cómputo independiente de las víctimas, pero, en palabras de la propia organización, la imagen es "el aspecto que tiene un crimen de guerra visto desde el espacio"

Ataque

Según denunció HRW, la aldea, de mayoría cristiana, fue víctima, como muchas otras en toda la región, de un ataque de los exrebeldes de la coalición Seleka, de mayoría musulmana y responsables del golpe de Estado (el quinto desde que el país proclamó su independencia, en 1960) que el pasado mes de marzo derrocó al presidente François Bozizé.

El ataque habría sido una represalia contra las milicias civiles cristianas, responsables, a su vez, de numerosos atropellos. Se trata, en cualquier caso, de un episodio más en una escalada de violencia que está adquiriendo tintes cada vez más sectarios, en un país donde la autoridad estatal ha quedado totalmente desintegrada, y que carece de gobierno efectivo desde el golpe de Estado.

Según datos de la Agencia de Refugiados de la ONU, cerca de 470.000 civiles (el 10% de la población total) se han visto obligados a abandonar sus casas en el último año, dejando aldeas enteras vacías. En su defensa de una intervención militar por parte de su país, el ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius, ha llegado a decir que la excolonia francesa se encuentra "al borde del genocidio", una palabra que han empleado también, reflejando el temor a lo que puede ocurrir, funcionarios de la ONU. La embajadora estadounidense en Naciones Unidas, Samantha Power, calificó lo que está ocurriendo como "una de las peores crisis que se han oído jamás".

La guerra en República Centroafricana ha dejado ya unos 108.000 desplazados en Bangui, la capital del país. Una cifra que se ha multiplicado en los últimos dos días por los intensos enfrentamientos entre los combatientes de Séleka y los milicianos 'antibalaka' que continúan a pesar del despliegue de 1.600 soldados franceses y que han provocado la muerte de más de 400 personas.


Claves:

Estas son algunas de las claves de un conflicto que ha venido a agravar, más aún si cabe, las difíciles condiciones de vida de una población cuya esperanza de vida es de 51 años, en un país que, al igual que otras excolonias europeas en África, apenas ha conocido un momento de estabilidad desde su independencia, y que, a pesar de sus grandes reservas de uranio, oro, diamantes y madera (pasto abonado para la proliferación de 'señores de la guerra'), es uno de los diez más pobres del mundo, con una renta per cápita de 535 dólares.

El origen: Un golpe de Estado tras otro el 15 de marzo de 2003 el general François Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército, dio un golpe de Estado en ausencia del presidente del país y al día siguiente se proclamó presidente de la República Centroafricana, cerrando un paréntesis de diez años de legalidad constitucional. Era la cuarta asonada militar con éxito (intentos fallidos ha habido varios más) desde que la excolonia francesa proclamó su independencia en 1960. El país ha sufrido cinco golpes de Estado desde su independencia, en 1960.

El nuevo líder suspendió la Constitución y el Parlamento, e instauró un gobierno de unidad nacional, tras lo que fue elegido en referéndum con el 64% de los votos. En enero de 2011 Bozize renovó su mandato con acusaciones de fraude electoral, y en diciembre de 2012 la coalición de fuerzas rebeldes Seleka ("alianza", en lengua sango) tomó varios pueblos del noroeste, aduciendo que Bozizé no había respetado los acuerdos de paz firmados en 2007, unos acuerdos que contemplaban, entre otras cosas, la integración de combatientes rebeldes en el Ejército centroafricano, la liberación de prisioneros políticos y el pago a los milicianos sublevados que optaran por el desarme.

La revuelta, que originó la intervención de soldados de Chad y el envío de un contingente de militares franceses y de una misión de paz de la ONU (BINUCA), culminó el 24 de marzo de 2013 con la toma de la capital, Bangui por parte del líder de la coalición rebelde, Michel Djotodia. En un nuevo golpe de Estado, y tras la huida de Bozizé a la vecina República Democrática del Congo, Djotodia asumió el poder, convirtiéndose en el primer presidente musulmán en un país donde el 50% de la población es cristiana, y solo pertenece al islam el 15%.

Exodo:

Días más tarde se formó un gobierno de unidad nacional con los partidos de la oposición, que finalmente acabaron abandonando el Ejecutivo por discrepancias por la distribución de carteras. Se inició entonces una crisis que provocó decenas de muertos por los enfrentamientos entre grupos armados leales a Bozizé y los exrebeldes de Seleka, y que ha acabado causando la huida de más de 37.000 personas a los países vecinos y cerca de medio millón de desplazados internos.

La Comunidad Económica de Estados Centroafricanos (CEECA) ha reconocido a Djotodia como líder de un gobierno de transición que deberá celebrar elecciones en un plazo de 18 meses.

Los protagonistas: Milicias y grupos de autodefensa, la coalición Seleka, un movimiento formado originalmente por cinco milicias, se deshizo el pasado mes de septiembre tras no acatar la mayoría de sus hombres la orden del presidente Djotodia de que se integrasen en el Ejército nacional. Desde entonces, los exrebeldes (más de 20.000 milicianos con fácil acceso a armas, de acuerdo con Amnistía Internacional) habrían reclutado, según sus oponentes (ellos lo niegan), a centenares de mercenarios de Chad, Sudán y Níger, a quienes estarían pagando con las grandes reservas de oro y diamantes existentes en la zona que controlan.

Organizaciones de derechos humanos denuncian asimismo la presencia en las milicias de miles de niños soldado. En el bando opuesto están los grupos de autodefensa conocidos como anti balaka (antimachete), enfrentados a Djotodia, partidarios del expresidente Bozizé y contrarios a la llegada de mercenarios extranjeros. Los ataques: ¿Un conflicto confesional? Ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos. Los milicianos de Seleka atacan sobre todo barrios y aldeas de mayoría cristiana; los grupos de autodefensa, enclaves musulmanes. La violencia interconfesional, sin embargo, es un fenómeno reciente en el país, donde los diferentes grupos religiosos han convivido hasta ahora en relativa armonía, a pesar de las históricas quejas de la minoría musulmana del norte, que se ha sentido abandonada por los sucesivos gobiernos cristianos que han dominado la excolonia francesa.


Ahora, ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos, pero resulta difícil obviar los intereses económicos y la corrupción generados en la lucha por el control del lucrativo tráfico de diamantes y de madera, tanto en el interior del país como en los países vecinos. No obstante, y con independencia de las auténticas motivaciones, la realidad sí parece estar girando hacia un enfrentamiento general de carácter sectario.

Según señaló el embajador de Ruanda ante la ONU, Eugene Richard Gasana, el conflicto se parece cada vez más a la situación que desembocó en el genocidio sufrido por su país en 1994. Las consecuencias: Pánico, violencia, éxodo y emergencia sanitaria. El caos es total. Las organizaciones humanitarias sobre el terreno y testigos, que responsabilizan principalmente a los ex-rebeldes, denuncian ejecuciones extrajudiciales, torturas, ataques indiscriminados a civiles, agresiones sexuales a mujeres y niñas, pueblos arrasados, infraestructuras destruidas, viviendas y cosechas incendiadas, hospitales saturados, escuelas saqueadas... La falta de seguridad, además, hace que ni Naciones Unidas ni las agencias internacionales puedan acceder a los lugares más remotos en los que se precisa ayuda.

Población infantil:

Aproximadamente un 70% de los niños en edad escolar no pueden acudir a clase. Los desplazados han buscado refugio en el campo, en la selva o en las misiones católicas, donde, según ha alertado el Comité Internacional de la Cruz Roja, las condiciones son muy precarias, sin acceso a agua potable o a comida, y sin las necesarias medidas de higiene, por lo que se teme la propagación de enfermedades como la malaria. 

En la localidad de Batangafo, por ejemplo, el número de consultas en el hospital que mantiene Médicos sin Fronteras aumentó en 5.000 casos entre enero y julio con respecto al año pasado (de 33.000 a 38.000), debido al cierre de puestos de salud en la zona después del golpe de Estado, que forzó al personal del Ministerio de salud a buscar refugio, principalmente en la capital. 

La respuesta internacional: Presencia insuficiente 

Actualmente hay dos misiones internacionales desplegadas en la República Centroafricana, una de la ONU (BINUCA), que trata de fomentar el diálogo entre los grupos rivales, y otra regional (Misión Internacional de Apoyo a la República Centroafricana, MISCA), cuya misión es supervisar un desarme y proteger a la población civil. La Unión Africana prevé aumentar a 3.600 los soldados de la MISCA, pero Naciones Unidas no cree que sea suficiente, y tampoco la UE, que calcula que habría que multiplicar por cuatro el número de efectivos. El vicesecretario general de la ONU, Jan Eliasson, ha pedido al Consejo de Seguridad que refuerce la presencia militar hasta 6.000 soldados y que convierta la misión en una operación de pacificación.

El problema, como explicaba un miembro de la ONG Comité Internacional de Rescate a la BBC, es que no basta con proteger las ciudades, ya que en cuanto llegan las fuerzas extranjeras, los milicianos se desplazan a regiones más remotas. Una nueva intervención en África por parte de Francia, que tiene ya 410 militares desplegados en la capital del país, Bangui, empezó este jueves con el envío de más hombres y material desde países vecinos, a la espera de una próxima resolución de la ONU que autorice una intervención militar.

El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, anunció el martes el próximo despliegue de un millar de soldados para "restablecer el orden" en la República Centroafricana. Francia, que está a la espera de una resolución de la ONU, ha anunciado el despliegue de un millar de soldados. El pasado mes de enero, Francia emprendió una operación militar en Mali para contener el avance de grupos islamistas, y actualmente cuenta en este país africano con unos 2.800 militares. Evitar que la República Centroafricana se convierta en un "vivero de grupos extremistas" es, también en este caso, el principal objetivo estratégico de París. La República Centroafricana, un territorio rico en minerales y sin salida el mar, está encajonada entre seis países, cada uno de ellos vinculado a una zona más amplia de inestabilidad, y Francia teme que el vacío causado por la descomposición del Estado en su excolonia pueda atraer a redes de traficantes de drogas o armas, o a grupos radicales islamistas o de terroristas regionales.

El conflicto tiene repercusiones directas en los países vecinos de la República Centroafricana. Por un lado, el expresidente Bozizé llegó al poder apoyado por el ejército de Chad, país que ha acogido a miles de refugiados centroafricanos, y para el que el ascenso de Djotodia representa ahora una seria amenaza. Por otro lado, el ejército de Uganda combate en la República Centroafricana a facciones del tristemente famoso grupo rebelde ugandés, Ejército de Resistencia del Señor, cuyo líder, el fanático Joseph Kony, ha sido acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes contra la humanidad. Djotodia asegura, aunque sin ofrecer pruebas, que está a punto de lograr la rendición de Kony, uno de los jefes guerrilleros más buscados del continente.

El contexto: Una historia turbulenta

El territorio Ubangui-Shari, actual República Centroafricana, fue ocupado por Francia en 1894. La región se convirtió en colonia en 1905, se vinculó a la denominada África Ecuatorial Francesa (junto a Gabón y el Congo Central) en 1910, y se constituyó en territorio de ultramar de la Unión Francesa en 1946. En 1958 Francia le otorgó el autogobierno y se declaró la autonomía de la República Centroafricana en el seno de la Comunidad Francesa. Su primer presidente, Barthélemy Baganda, fue sustituido tras su muerte por su sobrino David Dacko, quien el 13 de agosto de 1960 proclamó la independencia plena del país. Desde entonces, la inestabilidad política ha sido constante.


En 1965 el coronel Jean-Bedel Bokassa da un golpe de Estado, abole la Constitución y disuelve la Asamblea Nacional. En 1972 se declara presidente vitalicio y en 1976, en una fastuosa ceremonia, se proclama "primer emperador del Imperio Centroafricano". Su mandato, dictatorial y caracterizado por represiones y torturas, tendrá el apoyo de Francia, que recibe del país africano el uranio necesario para su programa nuclear. En 1976 Bokassa es depuesto por su asesor personal, David Dacko, quien asume la presidencia del país. El exemperador será condenado a muerte en 1988, acusado de traición, asesinato, apropiación indebida de fondos estatales e incluso canibalismo.

En 1979 Dacko promulga una nueva Constitución, aprobada en referéndum, que establece un sistema multipartidista. Tras ganar las elecciones, Dacko será depuesto en 1981 por el general André Kolingba, quien promulga una nueva Carta Magna, aprobada en 1986. La nueva norma institucionaliza el partido dirigente de la Agrupación Democrática Centroafricana (RDC), partido único, y confía el poder ejecutivo al presidente de la República. En el año 1993 Ange-Félix Patassé gana las elecciones y es designado jefe de Estado, acabando con el régimen militar. Durante su mandato habrá tres sublevaciones y cuatro intentos de golpe de Estado.

En 2003 el general François Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército cesado por Patassé, da un nuevo golpe de Estado y se proclama presidente de la República. El nuevo líder instaura un gobierno de unidad nacional integrado por todas las fuerzas políticas y dirigido por Abel Goumba. En 2005 Bozizé es elegido presidente con el 64% por ciento de los votos. Renovará su mandato en 2011en unos comicios que fueron calificados de fraudulentos por la oposición. En diciembre de 2012 la coalición de fuerzas rebeldes Seleka toma varios pueblos del noroeste del país. El 24 de marzo de 2013 se produce la toma de la capital, Bangui, por parte del líder de Seleka, Michel Djotodia, quien se proclama nuevo presidente, tras la huida de Bozizé.

Fuente: 20 minutos

jueves, 15 de agosto de 2013

Niños sin infancia en los países africanos

Más de dos décadas después de la teórica adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, la utilización de menores con fines bélicos continúa siendo una realidad. ¿El último en demostrar su falta de compromiso moral? República Democrática del Congo, donde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denuncia que cerca de 2.000 niños están siendo utilizados como soldados en el conflicto al Este del país.

Niño soldado en Liberia en 2006

«Los responsables deben ser identificados, detenidos y procesados en el menor tiempo posible», reconoce Barbara Bentein, representante de Unicef en la región.

En la actualidad se estima que al menos 300.000 niños -menores de 18 años- son utilizados en cerca de 20 enfrentamientos globales. En este sentido, la organización Child Soldiers International señala al continente africano como el punto más crítico. Solo entre enero de 2010 y junio de 2012, miles de jóvenes intervinieron en crisis armadas como las de República Centroafricana, Costa de Marfil, Chad, Congo, Libia, Ruanda, Somalia y Sudán (norte y sur).

Menores de 9 años
Sirva de muestra el caso somalí. A finales de 2011, Unicef aseguraba que en ese año cerca de 600 menores fueron reclutados por las diferentes facciones armadas que combatían (y combaten) en el país.

Sin embargo, esta infamia moral no se limita tan solo a los rebeldes islamistas de Al Shabab. Doce meses antes, la representante del secretario general de la ONU para los Niños en Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, advertía de que el Gobierno somalí estaría captando para sus filas a decenas de menores soldado, algunos de tan sólo nueve años.

De igual modo, Coomaraswamy aseguró sentirse «muy decepcionada» por la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de seguir prestando apoyo financiero al Gobierno de, por entonces, Sharif Sheikh Ahmed, pese a su más que palpable violación de derechos humanos.

Aunque los motivos parecen obvios. En la actualidad, tanto EE.UU. como Somalia y Sudán del Sur son los únicos países del mundo que se mantienen sin ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Un texto que impide la participación de menores en conflicto así como su tráfico.

Mientras, la sangría educativa continua. Entonces, la organización Global Campaign for Education, reconocía que el índice de escolaridad de Somalia era de tan sólo el 10% y su analfabetismo del 70%; lo que convertía al país africano en el «peor lugar del mundo para los menores en edad colegial».

Así que ante la ausencia de escuelas, no es extraño que el conflicto continúe retroalimentándose.

Texto: Eduardo S. Molano
Fuente: ABC
Foto: EPA

domingo, 20 de enero de 2013

La guerra en la República Centroafricana, el segundo país más pobre del mundo


Escribo estas líneas desde el pueblo de mi mujer, en el Norte de Uganda, donde por fin he conseguido una conexión a internet medio decente. Desde que salí de Obo, en la República Centroafricana, el pasado 20 de dicieacontecimientos que se suceden allí en cascada y que son una guerra en toda regla que amenaza con desestabilizar toda la zona de países de África Central. Centroáfrica es un país del que los medios de comunicación internacionales suelen hablar muy poco, y menos aún los españoles. En estas líneas intento explicar lo que sucede desde primeros de diciembre.

Fue por aquellas fechas cuando cuatro grupos rebeldes formaron una coalición a la que bautizaron con el nombre de “Seleka” (“alianza”, en lengua Sango). Se trata de la Convención de Patriotas por la Justicia y la Paz (CPJP), la Unión de Fuerzas Democráticas para el Reagrupamiento (UFDR), el Frente Democrático del Pueblo Centroafricano) y la Convención Patriótica de Salvación del Kodro (CPSK). Varios de estos grupos habían firmado acuerdos de paz con el gobierno hacía pocos años y tomaron como pretexto su incumplimiento por parte de las autoridades del país para lanzar una ofensiva militar. El 10 de diciembre conquistaron tres localidades del norte: Ndele, Sam Ouandja y Ouadara y pocos días después entraron en el importante centro diamantífero de Bría. El ejército nacional (conocido como Fuerzas Armadas Centroafricanas, o FACA), apenas opuso resistencia. Lo que al principio parecía una revuelta confinada a algunas zonas del norte pronto se convirtió en una ofensiva bien coordinada que ocupó una ciudad tras otra: Batangafo, Bambari, Kagabandoro… El pasado 29 de diciembre el pánico se apoderó de los habitantes de Bangui, cuando Seleka anunció que había tomado la ciudad de Sibut, a unos 150 kilómetros al norte de la capital.

Para poner las cosas en contexto, hay que pensar que la República Centroafricana está considerado como el segundo país más pobre del mundo. Las tasas de desnutrición infantil y de mortalidad materna son alarmantes, abundan los desplazados internos y los refugiados en otros países y su crecimiento económico es nulo. Sin embargo, el país –bendecido por inmensos bosques tropicales y abundantes ríos- tiene grandes riquezas minerales de oro, diamantes y uranio, que serían más que suficientes para ofrecer un nivel de vida aceptable a sus apenas cuatro millones de habitantes, que ocupan un territorio algo más grande que Francia. La causa de este contrasentido hay que buscarlo en la historia reciente de Centroáfrica, que desde su independencia en 1960 ha sido una sucesión interminable de golpes militares, motines y rebeliones, en algunos casos teledirigidos por Francia, la antigua metrópolis, quien incluso durante las peores páginas de la historia de este país –como en tiempos del siniestro dictador-emperador Bokassa- supo sacar tajada de la situación.

El último de estos golpes tuvo lugar en 2003, cuando el actual presidente, el general François Bozizé, tomó el poder por la fuerza con ayuda de militares chadianos. Cinco años más tarde el gobierno, con ayuda de la comunidad internacional, organizó una conferencia nacional en la que se quiso dar cabida a todos: las autoridades, la oposición política y varios grupos rebeldes. Parecía que desde finales de 2008 el país empezaba a estabilizarse, pero detrás de una fachada de varias elecciones supuestamente democráticas Centroáfrica es una república bananera en la que gobierna una camarilla compuesta por familiares y allegados del presidente, como su sobrino Silvain, ministro de minas, destituido en junio de 2012 acusado de planificar un golpe de Estado, y su propio hijo Jean Francis Bozizé, ministro de Defensa hasta hace pocos días cuando su padre le despidió ante la ineficiencia extrema del ejército, que sólo ha demostrado saber huir en desbandada ante cualquier avance rebelde.

Si los rebeldes de Seleka no han conquistado aún la capital, Bangui, ha sido por las tropas de países de la Comunidad Económica de África Central –chadianas, gabonesas y camerunesas- que han detenido el avance de los insurgentes. Esta fuerza multinacional de estabilización se había formado en 2008 y durante la segunda mitad de 2012 habían empezado a retirarse, sólo para regresar apresuradamente. Bozizé había pedido a Francia y a Estados Unidos una intervención militar para sostener su frágil gobierno, pero ambos países se han negado, alegando que los tiempos de intervenciones coloniales se habían acabado.

El bloque regional y la Unión Africana, han advertido, además, a los rebeldes, que si llegaran a tomar el poder se encontrarían con sanciones que les convertirían en un gobierno paria. Uno de los peores temores de todos los actores políticos internacionales es la desunión que parece reinar en las filas de Seleka, y que podría desembocar en una guerra entre sus diferentes facciones si se diera el caso de que expulsaran del poder al general Bozizé. Esta falta de coordinación hace que sea difícil saber sus verdaderas intenciones: por ejemplo, el pasado 2 de enero su portavoz en París, Eric Massi, anunciaba que habían decidido detener el avance sobre Bangui para participar en conversaciones de paz en Libreville, la capital de Gabón. Pocas horas después, Armel Sayo, uno de sus jefes militares, aseguraba que no tenían ninguna intención en negociar con el gobierno centroafricano y que continuarían con su ofensiva hasta el final.

En la zona donde yo trabajo desde finales de mayo de 2012, Obo, en el Sureste del país, hay además otro grupo rebelde que campa por sus fueros: los crueles rebeldes ugandeses del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) de Joseph Kony, quienes desde 2008 secuestran, matan y aterrorizan a una población que vive en la zona más atrasada y pobre en su ya de por sí desastroso país. Soldados ugandeses y asesores militares norteamericanos intentan combatir al LRA, que está hoy muy debilitado, pero con suficiente fuerza aún como para hacer la vida imposible a la `población de esta zona que, curiosamente, hasta la fecha no parece que sea del interés de los rebeldes de Seleka.

La República Centroafricana es un ejemplo de lo peor que puede ocurrir a una población cuando vive bajo un Estado fallido que no puede asegurar a su población, no sólo los servicios más esenciales, sino sobre todo lo más esencial, que es la seguridad. En esta historia quizás lo único esperanzador sea el papel decisivo que el bloque regional de países de África Central parece estar teniendo hasta la fecha, aunque también aquí hay interrogantes serios, ya que muchos aseguran que Chad, al mismo tiempo que envía tropas para la fuerza multinacional en Centroáfrica, estaría apoyando militarmente a los rebeldes de Seleka, con un doble juego muy poco limpio.

Espero regresar a Centroáfrica dentro de pocos días y contarles desde allí cómo evolucionan los acontecimientos. Cuando en un país en crisis uno tiene amigos queridos las cosas se siguen y se miran de manera muy distinta a cómo se contemplarían desde la frialdad de la distancia.



Fuente: Periodista Digital
Texto: José Carlos Rodríguez

lunes, 22 de agosto de 2011

Patrimonio de la humanidad en la República Centroafricana


El Parque Nacional de Manovo-Gounda St. Floris es un patrimonio de la humanidad que se encuentra en la República Centroafricana, cerca a la frontera con Chad. Fue inscrito entre la lista de los patrimonios de la humanidad en 1988 como resultado de la diversidad de vida salvaje que allí se presente.
En la actualidad este parque se encuentra inscrito en los patrimonios de la humanidad en peligro debido a que algunas raras especies han muerto y algunas otras han sido asesinadas por cazadores furtivos que han alcanzado a acabar con el ochenta por ciento de la vida salvaje. Sin embargo, en la actualidad se llevan a cabo programas de crianza y de protección para que este lugar vuelva a ser un verdadero paraíso animal.

En el parque viven rinocerontes negros, elefantes, guepardos, leopardos, perros salvajes, gacelas, frentirrojas 
y búfalos. Unos pájaros acuáticos se refugian en las llanuras del norte, que suelen inundarse.



Este parque, que está ubicado en la parte norte del país, puede ser dividido en tres zonas principales. En el norte los ríos Bahr Kameur y Bahr Aouk ayudan a crear un pantano pastoso plano, mientras que la parte central se encuentran planicies más secas y en el sur se encuentra la meseta Chaine des Bongo.
El Parque Nacional del Manovo-Gounda St. Floris tiene una superficie de 1.740.000 hectáreas en las que se pueden encontrar una gran variedad de especies como los elefantes, guepardos, gacelas, rinocerontes negros y leopardos. Allí se tiene que llegar a través de grupos turísticos y organizados que hacen tours y safaris por esta zona.


viernes, 11 de septiembre de 2009

Más de 100 países siguen practicando la tortura


Amnistía Internacional ha constatado que, durante el año 2008 y los primeros meses de 2009, en 107 países de los 157 que analiza la organización, se practicaron torturas y malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad, la policía y otras autoridades del Estado.

Esto significa que, pese a la prohibición universal de la tortura, en más del 50% de los países del mundo siguen aplicando estas prácticas. Una cifra que se sitúa en el 79% referida a los países que integran el G-20.

"Con demasiada frecuencia, las víctimas siguen indefensas bajo sistemas justiciales que no exige rendición de cuentas a los responsables, no cuentan con acceso inmediato a representación letrada y temen represalias si denuncian", afirma el director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán. El resultado, añade, es que en muchos lugares "se ha perpetuado una cultura de impunidad".

En países de África como Camerún, Chad, la República Centroafricana, Sudán o Sierra Leona hubo una amplia variedad de violaciones de derechos humanos. Brutalidad policial, uso excesivo de la fuerza y numerosas detenciones arbitrarias y prolongadas sin cargos, entre otras. Muchas personas fueron torturadas y, según Amnistía, existen datos de ejecuciones extrajudiciales.

La inseguridad pública, como excusa

En América, la organización denuncia que algunos gobiernos intentaron justificar las acusaciones de torturas y homicidios ilegítimos, amparándose en el actual clima de inseguridad pública. Para AI es preocupante la falta de investigaciones independientes. Destaca también el trato dado a los más de 200 presoso que aún quedan en el penal de Guantánamo. De entre todos los países, la ONG destaca México, donde asesinatos, torturas, uso excesivo de la fuerza y detenciones arbitrarias por parte de la policía fueron generalizados.

En el continente asiático, el informe de Amnistía resalta las torturas aplicadas por China a los tibetanos detenidos tras los disturbios registrados en esta región en 2008, que algunos casos acabaron con sus vidas.


El Comité contra la Tortura criticó también la práctica policial de efectuar registros corporales. Sólo entre julio y septiembre den 2008 la policía realizó más de 1.600, en los que se obligó a los detenidos a desnudarse.

En Europa, AU pide a España que ponga fin al régimen de incomunicación de hasta 13 días sin acceso a abogado, a la familia, o a un médico, régimen bajo el cual fue presuntamente torturado Mohammed Fahsi, detenido en Barcelona en 2006. La organización pide que se investiguen estas denuncias.

El informe critica que otros Estados como Italia, Dinamarca, Alemania y Reino Unido se conformaron con recibir 'garantías diplomáticas' de terceros países, para justificar la expulsión de presuntos terroristas a países donde corrían peligro real de tortura y otros malos tratos.

En el caso de Francia, asegura haber constatado malos tratos de funcionarios. La mayoría de las denuncias afectaban a ciudadanos franceses de minorías étnicas o a ciudadanos extranjeros. Pero la discrepancia entre el número de denuncias presentadas y el de sanciones disciplinarias impuestas dejan duda sobre la minuciosidad e imparcialidad de las investigaciones.

Según el documento, en Oriente Medio y Norte de África, la tortura fue el modo más habitual de obtener confesiones. En Israel y los Territorios Ocupados aumentaron los informes de maltrato contra el Servicio General de Seguridad, especialmente en los interrogatorios de palestinos sospechosos de terrorismo. Atar a los detenidos en dolorosas posturas, impedirles dormir y amenazarlos con causar daño a sus familias, fueron algunos de los métodos utilizados.

Ante esta situación Amnistía pide a los Gobiernos medidas efectivas contra la impunidad de los responsables de la tortura y los malos tratos.

Fuente: El Mundo

Si quieres saber más:

"Órganos de vigilancia de tratados de las Naciones Unidas"

viernes, 10 de julio de 2009

Miles de evacuados por las lluvias en la República Centroafricana y Benín

Las intensas lluvias que están azotando a los países del África centro-occidental ya han causado algunos miles de evacuados y han aislado varias zonas, en especial en la República Centroafricana y en Benín, según informaraon la prensa local y la agencia misionera de noticias MISNA.



Desde mediados de junio hasta la fecha, unas 11.000 personas han perdido sus viviendas en Bangui, la capital de la República Centroafricana. La Cruz Roja, que se está ocupando de los sin techo, ha destacado que la verdadera causa del problema se encuentra en la urbanización rápida y sin reglas que ha hecho surgir en los últimos años barrios enteros sin los servicios básicos y fuera de todo plano regulador. Varias personas resultaron heridas en Bangui y por lo menos una murió.



   En Benín, el Gobierno ha declarado el estado de emergencia y ha pedido ayuda a la comunidad internacional para hacer frente a una situación difícil, sobre todo en las zonas meridionales. Fuentes locales indicaron a MISNA que los dos meses de lluvias torrenciales han tenido graves consecuencias también en la capital Cotonou, en particular en las áreas más pobres, donde desde hace días faltan el agua potable y la energía eléctrica.

   Varias ciudades se encuentran inundadas también en la vecina Togo, donde las autoridades han organizado la evacuación de algunos barrios de Lomé. En Ghana, algunos puentes han sido destruidos y varias localidades se encuentran parcialmente inundadas. Particularmente afectadas son las localidades de Winneba y Apam.

viernes, 17 de abril de 2009

Unicef pide 5 millones de dólares para frenar la meningitis en África


El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha solicitado a la comunidad internacional cinco millones de dólares para frenar la propagación de una epidemia de meningitis que ha causado al menos 2.519 muertos en África occidental y central entre 2008 y 2009.

En un comunicado divulgado hoy en Dakar, UNICEF advierte que la epidemia de meningitis podría propagarse a otros países del continente si no se dispone, de forma urgente, de una importante cantidad de vacunas.

En la actualidad, Nigeria, Níger, Burkina Faso y Chad son los países más afectados, con un total de 47.310 casos registrados, pero se han notificado algunos casos en la República Centroafricana, Costa de Marfil, Mali y Togo.

El grupo internacional de coordinación de la meningitis, integrado por representantes de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), Médicos Sin Fronteras (MSF) y la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), ha aprobado el envío a la zona de 9,14 millones de dosis de vacuna.

Nigeria, el país más afectado por la epidemia de meningitis, precisa 2,5 millones de dosis adicionales y su vecino, Níger, otras 300.000, indica UNICEF, que solicita el presupuesto adicional por ese motivo.

Fuente: EFE

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