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martes, 6 de mayo de 2014

Casamance la región más atractiva de Senegal

La región senegalesa de Casamance es sin duda la zona más atractiva de este país africano. Lejos de la capital Dakar, y situada al sur de Gambia, esta región está formada por la Baja Casamance y la Alta Casamance, y la ciudad más importante es Zinguinchor, desde donde salen la mayor parte de las rutas turísticas.


Casamance estuvo sometida tanto a la colonización francesa como portuguesa, antes de que su frontera fuera definida en el año 1888 entre la colonia francesa de Senegal y la entonces conocida como Guinea Portuguesa (actualmente Guinea Bissau) hacia el sur. Portugal perdió la posesión de Casamance, hasta entonces el núcleo de su colonia.

El Parque Nacional de Basse Casamance es uno de los siete parques naturales con los que cuenta el país africano. Se encuentra situado en el extremo suroeste del pais, en la Region de Casamance, a unos 60 kms al oeste de Zinguinchor, la principal ciudad de la región de Casamance y cercano a la frontera con Guinea Bissau.

Se establecio en el año 1970. Tiene una extension de 5.000 hectáreas, teniendo junto al Parque otra zona protegida, el Bosque de Diantheme. Se encuentra situado al nivel del mar, siendo su cota mas alta de 11 mts. La parte occidental tiene numerosos canales serpenteantes, sujetos a mareas, con manglares. La estacion de lluvias va de mayo a octubre. Este parque senegalés cuenta con zonas de bosques, manglares y árboles tropicales. Entre baobabs, palmeras, ceibas, bambúes, cocoteros y queseros, se pueden apreciar 200 especies de aves, leopardos, búfalos, manatíes, antílopes y serpientes como la pitón real. El Parque se puede recorrer a pie o en piragua por los canales del río Casamance. 


Otro de los atractivos de la región es el bosque de Djibelor. Se trata de un bosque protegido con una gran diversidad de vida salvaje, un enclave excepcional para contemplar arboles, plantas, aves e insectos. Tambien hay una parcela con una granja de cocodrilos del Nilo. Éstos son explotados por su carne y por su piel y es totalmente legal, ya que no son considerados salvajes.

Situada en el estuario del rio Casamance encontramos la isla Carabane, con una extensión de 57 kilómetros cuadrados. Es una isla sin carreteras ni coches en la que reina la calma y tranquilidad. Cubierta de manglares, cocoteros, palmeras, baobabs y una extensa y variada begetación, el viajero solo puede acceder a la isla en lanchas o canoas saliendo desde el puerto de Ziguinchor.


Pero además Casamance destaca por sus maravillosas y extensas playas, consideradas como de las mejores del continente africano.Sus arenales se han convertido en uno de los atractivos turísticos de Senegal. Uno de estos enclaves costeros es Cap Skirring situada en la Baja Casamance.

viernes, 10 de enero de 2014

Aumenta la mendicidad infantil en Senegal

Siete noches a la semana, Cheikhou de 13 años y su hermano menor Bamba se dirigían a una cabaña de madera que compartían con decenas de otros niños descalzos que se dedicaban a la mendicidad. Acostados, todos cubrían el piso con sus cuerpos.

Una noche alguien tiró una vela y aquel lugar se convirtió en un infierno. Cheikhou se despertó ante los gritos de las personas. Se sumó a unos 50 menores que intentaban huir por la puerta mientras los vecinos llenaban cubos de plástico con agua en un intento inútil por sofocar el fuego.

Cheikhou logró ponerse a salvo, pero al menos ocho chicos perdieron la vida, entre ellos su hermano de 10 años y tres primos de menor edad.

La tragedia atrajo nuevamente la atención a la situación de decenas de miles de talibes (alumnos religiosos islámicos) senegaleses que son obligados a la mendicidad.


Los niños talibes (estudiantes religiosos islámicos) duermen apiñados en un cuarto que también sirve de salón de clases y lugar para vivir en una daara, una escuela de internado, en el suburbio de Medina Gounas de Dakar, Senegal, el 24 de septiembre de 2013. Los niños en estos lugares son obligados a mendigar, según las autoridades.

En este país del oeste de África, más de 50.000 chicos son obligados a mendigar durante los años que pasen en las escuelas de internado llamadas daaras, según la organización Human Rights Watch.

El gobierno de Senegal ha intentado durante años prohibir la práctica, pero está profundamente arraigadal, donde muchos padres pobres la consideran la única opción educativa para sus hijos.

Un número desconocido de talibes han muerto arrollados mientras mendigaban entre el tránsito, pero la tragedia ocurrida en marzo parecía que tendría un peso importante. Tres morabitos (profesores) fueron detenidos para interrogarlos y el presidente Macky Sall dispuso el cierre de todas las daaras que no reunieran los requisitos de calidad.

"Se adoptarán medidas para poner fin a la explotación de los menores con el pretexto de que son talibes", dijo Sall. "Esta tragedia nos obliga a intervenir e identificar todos estos sitios donde existan. Estos lugares serán cerrados y los niños devueltos a sus padres", agregó.

Sin embargo, nueve meses después de aquellas palabras firmes, nadie está detenido y tampoco fue cerrada ni una sola daara.

"En verdad nos sentimos traicionados... es verdadera esclavitud", dijo Bamba Fall, alcalde adjunto en el vecindario de Medina, de Dakar, donde ocurrió el fatal incendio.

El funcionario cree que el caso penal fue desechado por exigencias de los líderes religiosos de mayor rango.

En entrevista con The Associated Press, Fall afirmó: "Los niños eran explotados de día y apiñados de noche; hasta que murieron".

Texto: Krista Larson 
Fuente: El Nuevo Herald

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Saint-Louis, ciudad histórica de Senegal, amenazada por el mar

"Era un hermoso pueblo. Quince de mis dieciséis hijos se criaron en esta área", dice Ameth Diagne, un pescador de 52 años al recordar su poblado, Doun Baba Dieye, en el norte de Senegal, hoy arrasado por las aguas del Océano Atlántico.

Como Doun Baba Dieye, la histórica ciudad de Saint-Louis, primer enclave fundado en 1659 por los europeos en África Occidental y hasta 1902 capital de la federación AOF, que reunía ocho territorios franceses en África, podría correr la misma suerte. "Se estima que a lo largo de nuestras costas el océano avanza un metro por año. En 100 años, si no se hace nada, el Atlántico habrá erosionado 100 metros de la ciudad", señala el profesor Boubou Aldiouma Sy, un investigador en geografía en la Universidad de Saint-Louis.



En un informe publicado en 2008, Alioune Badiane, director de ONU-Hábitat para África, designó a la ciudad como la más amenazada de África por la crecida de las aguas. La causa, según él, no sólo es el cambio climático, sino también la apertura de un canal artificial.

En 2003, la Ile Saint-Louis, la parte histórica de la ciudad situada sobre el río Senegal, a 500 metros de la parte continental y llamada la "Venecia de África", se vió amenazada por la inundación del río. Las autoridades decidieron entonces cavar un pozo en la Langue de Barbarie, una franja de arena de 40 kilómetros de largo y 300 metros de ancho, paralela a la costa, que protege la costa de Saint-Louis y Doun Baba Dieye del océano. Esta península separa el Atlántico de la última parte del río Senegal.

El objetivo era bajar el nivel del río, que no cesa de crecer debido a las inundaciones cada vez más numerosas, para permitirle fluir hacia el Atlántico a través del canal de cuatro metros de ancho. Pero al importante caudal del río que se suma, en el otro lado de la península, la embestida del mar. Dos fenómenos que afectan a la Langue de Barbarie, y amplían el canal, el cual desde 2003 se agranda un poco y hoy es una boca de 2,3 km.

Transformación de los Ecosistemas

Ubicado a dos kilómetros de la playa hace diez años, Doun Baba Dieye, abandonado por sus 800 habitantes, ha quedado librado al asalto de las olas.

Ameth Diagne, el jefe de la aldea, fue el último en irse. "En la noche del 17 de noviembre de 2012, cuando las olas llegaron a nuestra habitación, tuve que dejar mi casa", recuerda. "Lo que más me entristece es que no puedo transmitirle a mis hijos más jóvenes lo que mis padres me enseñaron sobre una flora y fauna que ya no existe".

El descenso del río en beneficio del océano ha hecho desaparecer los peces de agua dulce. La brutal transformación de los ecosistemas provocó una gran pérdida para los pescadores. También se vieron afectados los campesinos, ya que la salinización de las tierras acabó con toda actividad agrícola. "Aquí es donde dejábamos los bueyes", dice Diagne, señalando la arena que ahora reemplaza la zona otrora reservada al pastoreo.

A pesar del daño que causó el canal, ninguno de estos refugiados climáticos recibió ayuda financiera del gobierno, que había prometido a los residentes una nueva vivienda.

Aunque el canal impidió que Saint-Louis se inundara en 2003, la solución es sólo temporal. Y la "Venecia de África" todavía se enfrenta a peligros mayores. "La parte oriental de la ciudad fue construida sobre antiguos humedales, donde el agua se acumula y donde proliferan los mosquitos. Debido a esto, estamos viendo un resurgimiento de la malaria en Saint-Louis. Este es un gran problema que la ciudad no ha sido capaz de controlar", dice el profesor Sy.

A las inundaciones y los daños causados por el canal, se suma un tercer fenómeno natural: la erosión costera agravada por el cambio climático. El profesor Sy da la voz de alarma. Y aboga por la construcción de obras de protección para evitar que la ciudad sea tragada por el océano. "Cada año, muchas casas se derrumban. Algunas poblaciones están amenazadas. Saint-Louis tiene que reaccionar con rapidez, antes de que los habitantes se encuentren con los pies en el agua".

Fuente: AFP
Texto: Claire RAINFROY

martes, 12 de febrero de 2013

Los camarones que salvan vidas en Senegal


Un simple crustáceo como el camarón podría ser la clave para erradicar una mortal enfermedad parasitaria.
Investigadores creen que si se reintroducen los mariscos en los ríos de Senegal, estos se comerán a los caracoles que hospedan el parásito que causa la esquistosomiasis. La enfermedad, que se propaga en aguas contaminadas, también es conocida como bilharziasis y mata a más de 200.000 personas al año, de acuerdo con cifras de Naciones Unidas.


Más de dos millones son infectados anualmente por los gusanos parasitarios, que afectan el crecimie"nto en niños y dañan órganos internos. "Durante dos años estuve infectada con esquistosomiasis", cuenta Gadiaga Diop, de la localidad de Lampsar, ubicada en el norte del país, a 20 kilómetros de Saint Louis. Los niños juegan cerca y toman el sol mientras las madres lavan los platos y la ropa en el río Senegal.

Es una bonita postal. Sin embargo, el agua es peligrosa, pues contiene un 60% de prevalencia de esquistosomiasis. "Empezó con una dolorosa y sangrienta micción", recuerda Diop. "Un doctor me dio pastillas, pero tenían efectos secundarios, así que también tuve vómitos y diarrea". "Estaba muy cansada, perdí peso y temía por mi vida".

La esquistosomiasis es la segunda enfermedad parasitaria más común en el mundo, después de la malaria, con el 90% de los casos en África. Las complicaciones incluyen sangrado profuso en el sistema digestivo, que puede llevar a la muerte. La infección es tratada con un medicamento llamado praziquantel, bastante eficaz. Las gambas se comen a los anfitriones de los caracoles que causan esquistosomiasis. La última campaña gubernamental para distribuir la pastilla ha ayudado a disminuir los casos de esquistosomiasis en la localidad de Lampsar, de 30 a menos de diez al mes, explica Fatou Sarr Diouf, jefe del centro de salud regional.

Pero no hay nada para prevenir la reinfección. El gobierno ha puesto afiches y organizado charlas para explicar a los residentes que orinar en el agua puede enfermarlos y que deberían evitar bañarse al mediodía en el río, pues los caracoles salen más cuando aumenta la temperatura. En la medida que la gente se exponga al río, se expone también al contagio. "Me siento mejor, pero la enfermedad no desaparecerá completamente", señala Diop. "Yo sé que es porque sigo yendo al río, pero aquí no hay agua potable y tengo que ir al menos dos veces al día para lavar los platos, la ropa y bañar a mis niños. Tengo miedo cada vez que voy, pero tampoco hay otra opción".

Durante años los científicos han buscado formas de eliminar la enfermedad, especialmente desde la década de los 80, cuando se registró un brote sin precedentes de esquistosomiasis, poco después de la construcción de una represa en el río Senegal.

El proyecto sin fines de lucro Project Crevette espera que reintroduciendo camarones en el río Senegal no sólo se erradiquen las causas de la enfermedad, sino que también la región se beneficie económicamente. La idea surgió después de que el científico Armand Kuris, de la Universidad de California, comprobara que los camarones se comen a los moluscos anfitriones del parásito. Él compartió su descubrimiento con Elizabeth Huttinger, quien trabajó en proyectos de desarrollo de salud pública y fundó Project Crevette. "Inmediatamente me di cuenta que la idea de criar camarones y venderlos en un micro comercio significaba que el efecto de salud podría ser sostenible", señala.

Menos caracoles

El gobierno de Senegal ha lanzado campañas para que la gente no se bañe en el río Senegal al mediodía. Project Crevette se encuentra todavía en una fase experimental. Los investigadores cercaron un área en una de las zonas más populares para los bañistas y la llenaron con más de 100 camarones. Otra zona de baño fue dejada sin tocar.

El siguiente paso fue tratar a 300 personas con esquistosomiasis de las dos partes de la localidad.
Seis meses después, se hicieron pruebas a los pacientes y descubrieron que había una menor tasa de infección entre aquellos que se bañaron cerca de los camarones: un 80% menos que la zona donde no se introdujo el crustáceo. Los especialistas también informaron que había menos caracoles en las zonas del río donde estaban los camarones. Antes de que se construyera el dique, los camarones eran un importante recurso de ingresos para los locales. "Mi padre solía pescar cientos cada día", recuerda Batch Boye, un pescador que ahora trabaja cerca de la represa. "Se vendían bien. Ahora es muy difícil para nosotros, la generación más joven, mantenernos con la pesca".

Pero si el proyecto llega a ser concluyente, el mayor reto será conseguir una forma sostenible para restablecer la presencia de camarones en el río. El río solía ser su hábitat natural, pero la represa les impidió acceder al agua salada donde se reproducen.

Los mariscos que se utilizan en el experimento se exportaron de Camerún, pero en el futuro Project Crevette quiere criarlos a nivel local e involucrar a las comunidades de la zona lo más posible. Hace unos meses construyó un criadero en la Agencia Nacional de Aquacultura donde se entrenan a cuatro estudiantes de la Universidad de Saint Louis para que aprendan a criar los crustáceos. Ahmadou Tidjane Camara, jefe de la Agencia, que apoya la reintroducción del marisco, dijo: "Los camarones podrían ser una excelente fuente de recursos en poblaciones pobres del área".

Fuente: BBC
Texto: Maud Jullien

jueves, 4 de octubre de 2012

El silencio de 2.000 muertos

El 26 de septiembre de 2002, hace ahora 10 años, el Le Joola, un barco estatal que hacía la ruta entre Ziguinchor y Dakar, en Senegal, se hundía frente a las costas de Gambia en medio de un inmenso aguacero. De un pasaje de 2.000 viajeros, solo 64 pudieron ser rescatados. 


Fue uno de los peores naufragios de la historia, superior en número de víctimas al Titanic (1.491 muertos). Una década después, los familiares de los fallecidos siguen reclamando justicia. Mariama Diouf vive en una humilde casa de Yene, a unos 40 kilómetros de Dakar, rodeada de sus nueve hijos. Todos la conocen como Mariama Joola. Fue la única mujer que se salvó. Entonces tenía 38 años y, embarazada de cuatro meses, acudía a Ziguinchor a ayudar en el parto de su hermana. “Cuando llegué al barco y vi a tanta gente a bordo me asusté, pero era la primera vez que viajaba, no sabía bien de qué iba la cosa”, asegura. El Le Joola, construido por unos astilleros alemanes en 1990, tenía una capacidad oficial de 600 personas.

 “Sobre las once de la noche, empezó a llover muy fuerte y toda la gente corrió a refugiarse en el interior. Entonces el barco se inclinó hacia un lado, se apagaron todas las luces y empezó el caos”, relata Diouf. El brusco desplazamiento de cientos de personas bastó para quebrar la frágil estabilidad de un barco que no estaba diseñado para navegar en alta mar. En cuestión de segundos, el ferri se dio la vuelta. Mariama, como tantos otros, quedó atrapada en su interior. Tuvo que bucear para salir del navío volcado y encaramarse a la quilla, la única parte que asomaba a la superficie. Allí pasó toda la noche junto a 21 personas.

La tragedia fue inmensa, colosal. La lista oficial, elaborada semanas después, hablaba de 1.863 fallecidos, aunque los familiares confeccionaron un nuevo recuento incluyendo a las personas que viajaban sin título de transporte y que llegó a los 1.953 muertos. El Gobierno en pleno dimitió. El país estuvo meses conmocionado y, lo que es peor, la herida sigue abierta. El proceso judicial está bloqueado en Senegal (la Fiscalía General del Estado atribuyó, en 2003, toda la responsabilidad del accidente al capitán del barco, Issa Diarra, y ordenó el cierre de la investigación) y las autoridades nunca han mostrado interés en llegar hasta el final. Los familiares de las víctimas se sienten abandonados. Y el mejor indicio de que la herida sigue sangrando es que el propio barco, “el cuerpo del delito”, sigue en el fondo del mar hundiéndose lentamente en la arena.

“No sé cuánto tiempo pasamos encaramados a la quilla”, prosigue Mariama Diouf. “Solo pensaba en mis hijos y en qué sería de ellos si moría. Hablábamos entre nosotros y decidimos que si el barco se empezaba a hundir del todo, había que saltar y nadar, porque de lo contrario nos aspiraría hasta el fondo. Oíamos los gritos de los pasajeros que estaban debajo. El único blanco que estaba con nosotros [Patrice Auvrey, que perdió a su mujer en el naufragio y acaba de publicar un libro sobre la tragedia, Souviens-toi du Joola (¿Te acuerdas del Joola?)] empezó a golpear el casco con su anillo, para que supieran que estábamos fuera e intentaran salir. Pero no vi salir a nadie más”, recuerda. Este grupo fue rescatado a las siete de la mañana por una piragua de pesca.

Sobre esa misma hora, Idrissa Diallo, que se encontraba de viaje en Atlanta (Estados Unidos), recibe una llamada: “El Le Joola, donde iban tus tres hijos, se ha hundido. Han muerto casi todos”, dijo la voz al otro lado. “Se llamaban Cheikh Tidiane, Souleyman y Saliou. Eran mis tres únicos hijos, de 15, 13 y 8 años. ¿Sabes lo difícil que es asumir algo así? Me preguntaba todo el tiempo si iba a tener fuerzas para seguir adelante, pensaba mucho en la muerte”. Diallo preside en la actualidad una de las asociaciones de familiares de víctimas. “Esta lucha que empezamos me ayudó mucho, a veces me preocupaba más de los demás que de mí mismo, y eso me ayudó”.
Los casos eran terribles. Un hombre había perdido a su mujer y a sus nueve hijos. Otro que logró sobrevivir perdió a sus hijos... “Todavía esta persona se culpa de esas muertes, se pregunta cómo es posible que él lograra salir de allí con vida dejando atrás a sus hijos”, explica Diallo, quien señala a las autoridades y al entonces presidente senegalés, Abdoulaye Wade, como el gran responsable de lo ocurrido. “Su religión era el dinero, sabía que este barco necesitaba una reparación y prefirió gastarse una millonada en arreglar su avión que invertir en el barco. Sabía que el Le Joola no podía navegar. Si Dios se lleva a Wade antes que a mí, iré a molestarlo hasta su tumba porque esa persona no merece descanso”.
Entre las víctimas había tres españoles, Margarita Jiménez Salvador y sus dos hijos, Lara y Jorge Díaz de Tudanca, vecinos del madrileño barrio de Carabanchel, de turismo en Senegal. Sin embargo, en un primer momento se informó de que eran cinco los españoles a bordo. Y es que Fernando Cabezas y Jesús Beltrán Cuesta figuraban en el registro porque habían comprado billete. “En el último momento decidimos no subir”, recuerda Beltrán. “No quedaban plazas en cabina y tras más de diez días por Senegal estábamos cansados, así que optamos por el avión”, asegura este guionista jubilado de RNE.
Martine Kourouma se enteró de la muerte de su madre por televisión. Esta estudiante de Sociología en la Universidad de Dakar tenía entonces solo 11 años. “Los mayores tardaron varios días en decírmelo, pero la tele hablaba de esto todo el tiempo. Yo me aferraba en secreto a la esperanza de que estuviera viva, pero su cuerpo nunca apareció”, explica. Cada año, cuando se acerca el aniversario del naufragio, acude con el resto de huérfanos a limpiar el cementerio construido por el Estado a las afueras de Dakar. Allí están enterrados unos 200 cuerpos anónimos. “El Gobierno dijo que iba a garantizarnos la educación y la sanidad, pero apenas hemos recibido nada”, asegura.
“Nunca te imaginas que pueda ocurrir una tragedia así, ni siquiera en África. Pero lo más sorprendente de todo es el olvido. En Occidente apenas han oído hablar del Le Joola, apenas mereció unos segundos en las televisiones y un poco de espacio en los periódicos. Y luego nada, como si no hubiera pasado nada”, concluye Beltrán.
Fuente: El País
Texto: José Naranjo

martes, 8 de mayo de 2012

África descansa sobre enormes balsas de agua subterránea


Un mapa geológico elaborado por científicos británicos muestra que África descansa sobre una reserva inmensa de agua subterránea, cuyos mayores acuíferos se situarían en el norte, según ha explicado Alan MacDonald, el geólogo que lideró la investigación.



Gráfico del reparto de agua subterránea.

El volumen total de agua subterránea ascendería a medio millón de kilómetros cúbicos, una cantidad que equivale a veinte veces el agua procedente de las precipitaciones anuales en todo África.

Alrededor de la mitad de estas reservas -que datan de hace unos 5.000 años- se encontrarían en Libia, Argelia y Chad, coincidiendo con una parte del desierto del Sahara, detalló MacDonald. "Estas grandes bolsas de agua podrían aliviar la situación de más de 300 millones de africanos que no disponen de agua potable, así como mejorar la productividad de los cultivos", afirmó este experto, de la institución científica British Geological Survey.

Un volumen de agua 100 veces superior al agua de superficie

El estudio, en el que también participan expertos del University College de Londres, indica que el volumen de agua de los acuíferos sería cien veces superior a la cantidad que existe en la superficie. Se trata de la primera investigación que abarca todas las reservas de agua subterráneas de África e incluye una serie de mapas, que publica la revista científica 'Environmental Research Letters'. Para su elaboración, los expertos recolectaron los planos hidrológicos elaborados por distintos países africanos así como los resultados de 283 estudios regionales previos.


En el norte de África las bolsas de agua almacenada tienen un grosor de 75 metros y se encuentran protegidas por rocas de gran dureza como el granito, lo que ha supuesto una sorpresa para los investigadores.

Sin embargo, estos acuíferos no se rellenan con el agua procedente de las precipitaciones recientes y filtrada a través de la tierra, sino que sus reservas datan de hace aproximadamente 5.000 años. En esa época, el Sahara era un vergel, con numerosos lagos y vegetación de sabana, pero se convirtió en el mayor desierto cálido del planeta hace 2.700 años después de una lenta desertización.



Los acuíferos más pequeños, en el cuerno de África

Además, los geólogos hallaron grandes reservas en la costa de Mauritania, Senegal, Gambia y parte de Guinea-Bissau, así como en Congo y en la región limítrofe entre Zambia, Angola, Namibia y Botswana.

En muchas zonas áridas y semi áridas del continente sería posible extraer agua para abastecer a la población -aunque no para cultivos intensivos- mediante pozos de mano, dado que las reservas se encuentran a menos de 25 metros de profundidad.

La excepción son algunos países norteños como Libia, donde los acuíferos yacen a partir de los 250 metros, en los que sería necesaria una infraestructura más cara y compleja. "En el Cuerno de África se encuentran los acuíferos más pequeños, pero aún así habría suficiente cantidad como para el consumo humano y no resultaría caro extraerlo mediante pozos. Además, no sería necesario invertir en tratamiento del agua, porque su calidad es muy buena", añadió MacDonald.


Grandes perforaciones

Sólo el 5% de la tierra fértil de África está irrigada, y las proyecciones demográficas para las próximas décadas indican que el auge de la población incrementará la demanda de agua para consumo y riego de cultivos. MacDonald advirtió en cambio de que explotar estas grandes bolsas de agua mediante grandes perforaciones puede que no sea la mejor estrategia para incrementar el abastecimiento y expresó su preocupación ante la posibilidad de que la escasez de precipitaciones reduzca el nivel de los acuíferos.

"En la mayoría de África las precipitaciones no son suficientes como para rellenar los acuíferos, por lo que yo recomendaría no extraer más agua de la que se recarga cada año por la lluvia", aconsejó el geólogo.

Fuente: El Mundo.es

sábado, 9 de julio de 2011

Da-mán: Un viaje por la vida en Senegal

La ONG gallega "Da mán" son un grupo de profesionales gallegos, la mayoría del ámbito sanitario, que no cierran los ojos ante las injusticias. Un equipo de la ONG acaba de regresar de un viaje a Senegal donde desarrollan varios proyectos relacionados con la salud y la educación centrados especialmente en las mujeres embarazadas y en los niños.

Cuando un niño nace en Senegal, una fogata debe estar encendida durante una semana, el mismo tiempo que la madre debe permanecer dentro del habitáculo. La pediatra viguesa Pilar Martínez conoce a fondo las dificultades que muchas mujeres de este país africano han tenido para llevar a buen término su embarazo y las que encuentran cuando salen de esta peculiar cuarentena: la lucha de sus bebés para sobrevivir en un medio muchas veces hostil.

Esta comprometida profesional no dudó hace dos años en hacer las maletas y viajar a Senegal para ofrecer su ayuda a las mujeres y niños que más la necesitasen. De ese primer impulso nació la Organización Galega polo Desenvolvemento "Da man", una institución sin fines de lucro formada por medio centenar de gallegos, muchos de ellos del ámbito sanitario, que comparten su tiempo y sus conocimientos con los habitantes de Senegal. "Cooperación es ayudarles y aprender también de ellos", destaca Pilar, recién llegada de un nuevo viaje a la zona. Junto a varias enfermeras y otras personas de apoyo, el equipo continuó durante este viaje el desarrollo de los proyectos que tienen ahora mismo en marcha. El primero de ellos es la atención sanitaria y medicación para el cien por cien de la población en las regiones de Kedougou (Bandafassi y Dindefelo), Thies (Pout) y Touba Merina (Boulen).

"Nos pusimos en contacto con el Ministerio de Salud de Senegal para ofrecerles nuestra ayuda y ellos nos propusieron trabajar en estas zonas de interior, más desprotegidas que las de la costa", explica la pediatra. Cuando viajan allí –el de marzo ha sido su sexto viaje– las jornadas son muy largas. "Atendemos al día a un millar de personas; hay que entender que muchos enfermos no acuden al médico porque no tienen con qué pagarlo y tampoco pueden costearse los tratamientos por eso nos reciben con los brazos abiertos", describe. "Da mán" se vuelca especialmente en las mujeres embarazadas y los niños. "El índice de mortalidad infantil por desnutrición y anemias es muy alto y también el número de muertes en el momento del parto (la anemia hace que un mínimo sangrado produzca el fallecimiento de la mujer) ; desde los seis meses, los niños tienen como base de alimentación, junto a la leche materna, únicamente el mijo, lo que explica las terribles anemias, muchas incompatibles con la vida, que encontramos", apunta.

Además de atender a la población y realizarles un seguimiento y sus historias clínicas, la ONG desarrolla talleres de alimentación, higiene y prevención de enfermedades de transmisión sexual. "Desde el principio la población nos recibió muy bien y estuvo muy predispuesta a aceptar nuestros tratamientos y consejos; pero también nosotros hemos aprendido mucho de su medicina", asegura Pilar. Por otra parte, han becado a varias matronas tradicionales para que se formen en un hospital de la zona. Estas mujeres se encargan también de sacar adelante el proyecto de reparto de leche infantil y huevos (una forma de que tomen proteínas mucho más barata que la carne) que ha puesto en marcha "Da man". "Con estos suplementos alimentarios vamos consiguiendo paliar las anemias", destacan. Tras la construcción de una maternidad en Bandafassi, entre sus próximos proyectos se encuentra la construcción de una escuela en Touba Merina (la mayoría de los niños de la zona no están alfabetizados porque la escuela más cercana está a ocho kilómetros) que tendrá también una huerta y una granja en las que continuar los proyectos alimentarios. La aparejadora viguesa Carmen García Freire viajará con un nuevo equipo en octubre para levantar la infraestructura. "Compraremos el material en el propio país y creo que podremos conseguirlo en quince días", adelanta.

Los voluntarios de esta ONG se costean ellos mismos los desplazamientos y la estancia en Senegal. "Todo el dinero que llevamos es para los proyectos; nada se queda en burocracia ni en publicidad", asegura su responsable, al tiempo que solicita la colaboración de más personal sanitario. "Sería muy bueno que contásemos con algún oftalmólogo, porque hay muchos problemas a causa de la arena y el polvo, y algún ginecólogo". Y, por supuesto, socios y colaboraciones económicas (cuentan ya con el apoyo de algunas instituciones como La Caixa y el Concello de Redondela) para que éste sueño de un grupo de gallegos sea la sonrisa de miles de senegaleses.

Fuente: Faro de Vigo
Texto: Amalia Mauleón

sábado, 18 de junio de 2011

Monta un bosque de alimentos en Senegal con el dinero ahorrado al dejar de fumar

En 30 meses, Juan Antonio Antón ha ahorrado 3.000 euros. Dejó de fumar en 2004 para destinar ese dinero a proyectos solidarios y, desde entonces, ya ha posibilitado dos, en El Congo y en Honduras. El próximo 16 de junio, este jubilado alcireño volará hasta Senegal donde, en compañía de la médica madrileña Pilar Blanco, tratará de materializar su tercer proyecto: implantar en una barriada pobre de la ciudad de Saint Louis su concepto de "agricultura contra el hambre", que basa en sus bosques de alimentos y en la agricultura vertical, dos propuestas válidas para zonas rurales y urbanas, según asegura.


Con sus tres mil euros -"y algo más que he cogido de mi cuenta", confiesa-, Antón quiere poner en marcha en la barriada de Léona varios bosques de alimentos, siguiendo el ejemplo de su huerto de la Portella de Severino, junto a Alzira.

El alcireño se llevará consigo simientes de algunas de las más de 30 especies diferentes de árboles frutales que crecen sin apenas cuidados ni atenciones en sus poco más de 3,5 hanegadas de bosque agrícola para experimentar su cultivo en Senegal, aunque su intención es que el dinero dé para comprar los árboles allí y repartirlos por la barriada, facilitando así el alimento a cada una de las familias que residen en ella. "Por los datos que yo tengo, existe mucha necesidad allí. Y si hay hambre, se ha de atacar", dice.


El problema de la salinidad

El principal problema con que se encontrarán los cooperantes es la salinidad de las tierras de Léona, una zona entre el río Senegal y el Atlántico, lo que condicionará la viabilidad de los cultivos. "He estado informándome y hay una lista muy larga de árboles que crecen en tierras salinas", asegura Antón. Otro de los posibles inconvenientes es el precio de la tierra en Saint Louis.

Antón también quiere comprar una extensión de entre 600 y 1.000 metros cuadrados para crear un bosque de alimentos comunitario. "Yo seré el propietario de las tierras. Les pagaré las semillas para que arranque el proyecto", comenta.

Un inmigrante senegalés, que ya ha comenzado a dedicarse a la agricultura de vuelta su país, será el encargado de coordinar la experiencia. A él se le entregará un ordenador comprado por Antón para que puedan estar en contacto y facilitar la gestión del proyecto. La doctora Pilar Blanco, miembro de la Fundación Terapia de Reencuentro que ya desarrolla proyectos de asistencia a necesitados mediante microcréditos en Senegal, también ayudará a la puesta en marcha del proyecto.

"Queremos llenar el barrio de árboles frutales que den de comer al tiempo que dan sombra", indica. El barrio ha sufrido recientemente inundaciones, por lo que Antón quiere también desarrollar en las casas lo que él llama agricultura en vertical: huertos en macetas colocadas en estanterías. "Con poca agua funcionan. Es una manera muy económica de producir comida", comenta.

Otra de las ideas que le acompañará a Senegal es la construcción de cocinas solares para tratar de frenar la deforestación, que es otro de los problemas de Senegal. "La cultura de la alimentación es necesaria, por eso quiero trasladar allí mi experiencia del bosque de alimentos: enseñar a las familias a cultivar lo necesario para no morirse de hambre", dice.
Clima favorable

A favor de su proyecto juega el clima de Senegal. "Allí no hiela", asegura. Lo que ayudará a que cultivos como la naranja, el plátano o frutas tropicales como el mango, la chirimoya o el aguacate puedan crecer sin problemas. Éstas son algunas de las que cultiva en su bosque de alimentos en Alzira, donde árboles autóctonos, como el naranjo, el membrillo, el olivo, el almendro o el melocotonero, conviven con nogales de Macadamia o feijoas.

Fuente: Levante-emv.com
Texto: TERESA JUAN-MOMPÓ

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La mutilación genital femenina pervive en el norte de Senegal

La práctica de la mutilación genital femenina todavía causa estragos en esta ciudad del norte senegalés, denunciaron autoridades del hospital local. Aunque la tradición decae, algunos líderes religiosos aún la defienden. El pasado 3 de octubre, líderes musulmanes de 60 de las 300 localidades en el distrito aprobaron una declaración en la que abandonaban formalmente la llamada circuncisión femenina, así como el casamiento temprano forzoso para las mujeres. Sin embargo, otros religiosos se manifestaron en contra de esta decisión, defendiendo ambas prácticas como parte integral de las tradiciones locales.


La mutilación genital femenina está prohibida por ley en Senegal desde 1999, pero se mantiene vigorosa en Podor. Organizaciones no gubernamentales realizan continuas campañas para desalentarla. La práctica implica la extirpación total o parcial de los órganos sexuales externos de la mujer sin justificación médica y por motivos culturales.

Muchos hombres defienden la práctica arguyendo que disminuye el riesgo de que sus esposas les sean infieles, pues creen erróneamente que reduce el deseo sexual. Ciertas comunidades ven a la operación como una iniciación a la adultez y también una medida higiénica, en tanto que algunos musulmanes la defienden como un requisito religioso.

Pero las mujeres mutiladas padecen fusión de los labios vaginales, quistes y dolor durante el coito, problemas que suelen permanecer sin diagnóstico ni tratamiento durante años. Además, muchas niñas mueren poco después del procedimiento debido a hemorragias incontrolables o infecciones. El grupo no gubernamental estadounidense Tostan es uno de los que insta a mujeres y a religiosos islámicos a abandonar las prácticas de la ablación y del matrimonio forzoso.

Su coordinador regional, Abdoulaye Kandé, aclaró que condenar la circuncisión femenina no significaba criticar al Islam ni tratar de introducir normas sociales contrarias a las costumbres de la religión. "El gobierno senegalés se fijó el objetivo, de aquí a 2015, de convertir la práctica de la ablación en un recuerdo lejano para las comunidades que todavía la practican", dijo.

"Nuestra organización tiene que colaborar con las autoridades para efectivamente poner fin a la mutilación genital femenina y al casamiento temprano y forzado. Seguiremos creando conciencia entre las comunidades sobre el daño de estas prácticas", agregó. Pero Amadou Ba, sociólogo de la Universidad de Gaston Berger en la norteña ciudad de Saint Louis, sostuvo que la práctica no podría ser eliminada de la noche a la mañana, y que primero se debía convencer a los líderes locales sobre los beneficios de abandonarla.

La ablación y el matrimonio forzado "están grabados en la vida de las comunidades de Podor", señaló. "De otra manera, ¿cómo uno puede entender que una joven que no ha sido mutilada sea excluida del grupo? No es considerada una mujer. Por tanto, es preferible que organizaciones que luchan contra la mutilación adopten otras estrategias de comunicación", afirmó.

Para algunos líderes religiosos de la región, abolir esas prácticas significaría ir contra el Islam. Thierno Hamath Mbodj, imán de la mezquita en la localidad de Diattar, opinó que la fe musulmana nunca prohibió ambas costumbres y por tanto debían ser respetadas.

"Cortar a una niña está bien y es muy recomendado por el Islam. Estas prácticas han existido por mucho tiempo y nunca tuvieron un impacto negativo", afirmó. "Nadie puede prohibirnos hacer lo que el Islam autoriza. Continuaremos cortando a nuestras niñas y las daremos en matrimonio en el debido tiempo", agregó.

Pero Gamaji Saré, imán de Podor, no compartió esta opinión. "Los líderes religiosos deben ponerse de acuerdo para abandonar la práctica, pues todos saben que está prohibida por ley. Incluso el Islam no la autoriza, es más bien una costumbre", dijo.

Hawa Abdoul Ba, del Comité de Administración de la Comunidad de Podor, dijo que las mujeres tenían miedo de no someter a sus hijas a la ablación. "Según lo que sabemos, es difícil satisfacer sexualmente a una mujer que no ha sido mutilada. Por eso una tiene que llevar a su hija a una anciana para que le corte el clítoris y así pueda controlar su sexualidad hasta que se case", afirmó.

Pero Aminata Ba Diallo, quien realizaba ablaciones en Podor, dijo que los padres ya no llevan a sus hijas para la operación. "Hablé con un amiga que todavía hace las mutilaciones. Se quejaba de que los padres ya no traían a sus hijas. En mi barrio, Somna, desde enero hasta hoy solamente 12 niñas fueron cortadas y sus padres fueron amenazados por las autoridades. La práctica está decayendo", aseguró.

Las autoridades sanitarias de Podor subrayaron que los efectos de la circuncisión genital femenina eran terribles. Además de sufrir la extirpación del clítoris y de los labios menores de la vagina, las mujeres padecen de disfunciones sexuales, tétanos, fístulas y dificultades en el parto, explicó la partera Fatou Diaw Sène.

El jefe médico del distrito de Podor, Maodo Malick Diop, explicó que los partos se complicaban para las mujeres mutiladas debido al estrechamiento del área vulvo-genital. "Los labios menores del órgano genital femenino juegan un papel muy importante en el parto. Son elásticos y se abren para permitir que pase la cabeza del bebé. Con la ablación, pierden su elasticidad. Las complicaciones relacionadas con la mutilación frecuentemente nos obligan a recurrir a la cesárea", explicó a IPS.

El riesgo de repetidas cesáreas, según Diop, ha hecho que muchas mujeres opten por el ligamiento de trompas para evitar futuros embarazos y proteger su salud. En Podor, señaló, siete de cada 10 mujeres que dan a luz han sido sometidas a la mutilación. "La ablación es una práctica que debe ser condenada", sostuvo. 

Texto: Koffigan E. Adigbli
 Fuente: IPS

martes, 23 de noviembre de 2010

Joyería solidaria

La Fundación SOS Día Universal de la Infancia se creó con la intención de recuperar la celebración del 20 de noviembre como Día Universal de la Infancia.

Una vez conseguido el objetivo de concienciarnos sobre la precariedad en la que viven algunas criaturas en todo el mundo, se fijaron objetivos de ayuda concretos como levantar un internado para 150 niños en Senegal o proporcionarle un medio de vida a un grupo de enfermos, a las viudas y huérfanos de Khinshasa en el Congo al comprarles un rebaño de ganado. Grandes marcas como Folli Follie se implican con ellos y en el caso concreto de la firma de joyería griega, han creado un reloj del que destinarán una parte de las ventas a sufragar proyectos de la ONG.


Tita Thyssen prometió que una vez que regresara de Málaga compraría unos relojes: "Claro que tengo cosas de Follie Folie y relojes pero voy a comprar más para ayudar a los niños". Se retiró pronto porque al día siguiente salía a las 5 de la madrugada con rumbo al Sur para hablar de su museo en Málaga: "estoy muy feliz porque les he cedido las obras por 25 años y no tengo ningún problema con ellos. Todo son facilidades y estoy muy contenta". No le ocurre lo mismo con el gobierno central, parece que no tiene el mismo 'feeling' con González-Sinde.
Ajena a este lío pictórico, Miss Koutsolioutsos, propietaria de Folli Follie, daba las gracias a todos los presentes por haber acudido al Palacete de los Duques de Pastrana a interesarse por este proyecto solidario.
También quisieron poner un rostro solidario el torero Oscar Higares, Marian Camino, la bailaora Cecilia Gómez o Quique y Susana Díez de Mascaró, a los que les ronda hacer un proyecto juntos. Folli Follie - Mascaró. Todo se andará, pero de momento están felices con la primera tienda abierta por Úrsula Mascaró en Madrid y con lo mucho que usan su calzado menorquín todas las políticas. Normal, porque es un zapato robusto a prueba de inclemencias.

Fuente: yodona.com

viernes, 29 de octubre de 2010

Fibra de ébano

Miles de jóvenes y parados practican en Senegal la tradicional lucha libre, que supera ya al fútbol en aficionados, para olvidar la pobreza y convertirse en ídolos nacionales

Suenan los tambores, las mujeres cantan a coro ataviadas con sus mejores vestidos y los hechiceros invocan a los espíritus para implorarles la victoria de sus favoritos. Está anocheciendo. El combate se libra en una de las muchas aldeas de Senegal, en medio de la arena, donde un círculo delimita el ring en el que dos jóvenes atléticos exhibirán sus dotes de luchadores.
Es el inicio de una fiesta que ha reunido a decenas de vecinos de las poblaciones cercanas. La llegada de los contendientes, acompañados de una colorida comitiva con atuendos tribales, amuletos y pócimas mágicas con las que untarán sus cuerpos para tentar a la suerte, desata un verdadero alborozo. Gritos, aplausos, consignas. Una danza comunitaria sirve de precalentamiento a los colosos de ébano, que no se resisten a seguir el ritmo. 
Comienza el espectáculo. En un cuerpo a cuerpo, las musculosas anatomías, apenas cubiertas por un sencillo taparrabos, se entrelazan y serpentean, se tiñen de arena con el sudor, se duelen, hasta que una de las dos espaldas toca el suelo.
El ganador intentará derribar a los siguientes competidores. Los ánimos se calientan. Los luchadores se juegan mucho, no sólo el toro y la comida del trofeo, sino el honor de su pueblo y la esperanza de poder competir en los estadios de Dakar, la capital en la península de Cabo Verde, la meca de todos los aspirantes, el sueño de los senegaleses que quieren abandonar su poblado, olvidar la miseria, convertirse en ídolos nacionales, emular a Tyson (Mohamed Ndaw), ya retirado, espectacular luchador de dos metros de altura y 135 kilos de peso. Campeón absoluto de todos los torneos mundiales desde 1995 a 2002, Tyson, apodado así en homenaje al boxeador estadounidense, elevó este deporte a fenómeno de masas, hasta el punto de que cuenta con un periódico diario para informar de los eventos al público.
Ni que decir tiene que los combates en las canchas de Dakar se transmiten por televisión. El deporte de la lucha libre y los elevados cachés que alcanzan los ganadores en los estadios importantes -pueden cobrar en efectivo por una pelea hasta 150.000 euros-, ha despertado tanta pasión en Senegal que ya supera al fútbol en número de aficionados. Pero salir de la pobreza cuesta y la mayoría se queda en el camino cobrando unos míseros francos CFA, moneda de Senegal, en exhibiciones turísticas, como profesores en rudimentarios gimnasios o en fiestas locales. 
Las gestas de los grandes
Los orígenes ancestrales de la lucha libre ('laamb', en el dialecto wolof) se remontan a las batallas tribales en defensa del territorio y a la costumbre de las tribus de elegir a su jefe entre los más fuertes y valientes. En muchas aldeas, esta práctica rural festeja también el fin de las cosechas. Porque, en los poblados esos jóvenes soñadores entrenan diariamente durante casi todo el año, excepto cuando llega la época de las lluvias, y todos, incluidos los luchadores más avezados, han de trabajar el campo. 
Cuentan que fue un francés a quien, en la época colonial, se le ocurrió profesionalizar la lucha de los titanes negros, organizar combates en una sala de cine de su propiedad y cobrar entrada para ver el espectáculo. Sin embargo, la verdadera profesionalización comenzó en la década de los setenta, hecho que motivó el regreso a Senegal de grandes luchadores que habían salido al extranjero a perfeccionar este deporte, considerado arte por una gran mayoría de ciudadanos. Así, se crearon escuelas y comenzaron a adorar a los grandes y a cantar sus gestas, a subirlos a los altares de la fama y a convertirlos en héroes nacionales, como a Yékéni o Bombardier. Una veneración similar a la que Japón profesa a sus estrellas del sumo o los emperadores romanos a sus esclavos gladiadores. Pero el espectáculo es dinero y el dinero es capaz de transformar la esencia de los ritos más ancestrales con tal de engrosar las cifras de espectadores y, por tanto, de ganancias. Aunque se mantiene la modalidad tradicional, crece el número de adeptos de otra vertiente, la que incorpora golpes y puñetazos, morbo y sangre.
En uno de los países más pequeños y pobres de África, con 13 millones de habitantes, de los que 2,5 viven en Dakar y sus alrededores, con escasos recursos naturales y menos alfabetización, la juventud y los desempleados buscan salidas al túnel del hambre. Y han de darse prisa. En esta zona del África Occidental de donde salieron más de 24 millones de esclavos hacia Europa y América en el siglo XIX las expectativas de vida no superan los 56 años en los hombres ni los 59 en mujeres.
Fuente: Ideal.es
Texto: ISABEL F. BARBADILLO

viernes, 1 de octubre de 2010

Poemas senegaleses en las Rías Baixas

Abdouyale Bilal Traoré nació en Dakar (Senegal) en 1968 y hace diez años decidió emigrar y fijar su residencia en Galicia tras un breve paso por Bélgica. Poco se podía imaginar cuando emprendió la aventura de dejar su país para buscar un futuro mejor que se convertiría en el primer inmigrante que publicaría un libro escrito en castellano en Galicia. Este jueves presentó en Vilagarcía su primer poemario, 'Oculto al sol'.

"Para mí escribir es una necesidad desde hace mucho tiempo. Estos poemas han salido casi de forma natural. Cuando lo siento, lo escribo. Uno de los primeros poemas de este libro lo escribí hace ya seis años, cuando supe el suficiente castellano para hacerlo", relató.
El poemario, publicado por la editorial pontevedresa 'El Taller del Poeta', recoge "mis vivencias durante estos diez años en Galicia, cosas vividas directamente aquí y también durante mis viajes, pero sin olvidar el sitio de donde vengo, porque soy senegalés y quiero que se recuerde siempre”.
Fueron sus amigos quienes le animaron a publicar sus poemas, pero este senegalés de 42 años habría seguido escribiendo poesía aunque sus textos nunca llegasen a ver la luz porque "me permiten explicarme y explicar por que me quedé a vivir en Galicia. Ahora vivo en Vilanova de Arousa (Pontevedra) y me quedé en las Rías Baixas porque es el lugar más próximos que encontré a aquel del que vengo, aquí puedes salir y hablar con la gente”.

El libro "es para mí un andar hacia el otro con el otro, que es lo mismo que decir, sin pérdida ninguna, hacia las únicas fronteras útiles, las que separan la libertad del desarraigo, que oponen la palabra viva y fraterna al silencio, que enarbolan la fraternidad frente a la xenofobia y el racismo, tristes frutos de la ignorancia", relata.

Un relato de sus vivencias

La obra de este poeta, narrador y músico africano consta de 56 poemas de temática muy diversa "porque habla de la vida y en ella pasa de todo", pero que en su mayor parte se centran en las experiencias y en la manera de cambiar el mundo que tiene a su alredor que percibió el autor durante los años de su estancia en Galicia.
Hijo de padre maliense y madre mauritana y licenciado en Letras en la Universidad Cheikh de Dakar, las circunstancias de su país y su propia inquietud llevaron a Bilal Traoré de Senegal a Gambia y después a Mauritania, país en el que permaneció dos años "haciendo de todo: llevando un taxi, vendiendo pescado, pintando casas... Fueron años duros, pero aprendí mucho", relata.
Tras regresar a Senegal abrió un taller para montar 'djembés', hasta que una organización belga le invitó a una feria sobre arte y música africana. Durante todo un año residió en la capital de Europa, hasta que el azar lo trajo a Galicia y optó por quedarse.

Su poemario cuenta todas estas vivencias, pero, especialmente, todo lo que le sucedió desde que llegó a Galicia, desde el tiempo que vivió como inmigrante indocumentado dedicado a la venta ambulante hasta que conseguió regularizar su situación y regentar un locutorio en Pontevedra.

Dedicado a la percusión y la enseñanza

Pero el arte estaba en sus venas y, una vez asentado en esta tierra, fundó el grupo de percusión africana Deggo y la Asociación Multicultural Sinfronteras. Desde entonces se dedica a dar clases de 'djembé', recitales musicales y poéticos y a escribir.
Bilal Traoré lleva años desarrollando este tipo de actividades, tanto para entidades públicas cómo personales, en diferentes localidades de Galicia. En la actualidad, compagina las clases con su actividad como músico en el grupo de afrojazz Deggo y con sus actuaciones como cuentacuentos infantil.

Este jueves decidió presentar su poemario en Vilagarcía de Arousa porque reside en Vilanova y por su vinculación con esta localidad, donde hace unos meses comenzó a impartir en el Auditorio un curso de percusión africana.

En esta nueva aventura poética está arropado por el concejal de Cultura de Vilagarcía, Xosé Castro Ratón; el editor de El Taller del Poeta, Fernando Pérez Poza; y el autor del umbral del libro, Miguel Cuña Casabellas.

domingo, 27 de junio de 2010

Recogen en Palma casi 100 bicicletas para estudiantes de Senegal

La asociación Fetnic.com (Festival Étnico de Canto) ha recogido casi un centenar de bicicletas donadas por ciudadanos e instituciones que servirán para facilitar el acceso a la escuela de estudiantes de la población senegalesa de Keur Moussa.
Esta acción, integrada en una campaña más amplia que tendrá continuidad en los próximo días, ha contado con la colaboración especial de la Obra Social de Sa Nostra y de la Fundación Balears Sostenible, que han donado muchas de las bicis.
La entrega de las bicicletas a los escolares senegaleses estará supervisada por los profesores y deberá firmarse un compromiso entre los padres, el niño y el colegio que en caso de abandonar los estudios deberán devolver la bicicleta.


Las bicicletas restantes se entregarán como premio a los estudiantes que muestren más interés por los estudios y por aprender, como incentivo para reducir el absentismo escolar.
La campaña proseguirá el próximo día 11 con un concierto en la Catedral de Palma en el que participarán más de 50 artistas de Senegal, entre ellos un grupo de monjes benedictinos de la abadía de Keur Moussa.

Este primer concierto está previsto que comience a las 21.00 horas en colaboración con La Capella Mallorquina y habrá una segunda actuación al día siguiente en el Palau de Can Ayamans, a las 22.00 horas, en el que también participará la Coral Juvenil de Sant Josep Obrer.
Las dos actuaciones son de carácter benéfico y la entrada costará unos 15 euros, que se destinarán a dotar el colegio de Keur Moussa de luz eléctrica, mediante placas de energía solar, y a comprar equipamiento y medicinas básicas el dispensario médico.
 
Fuente: EFE
Si quieres saber más:  

viernes, 16 de abril de 2010

La lucha arrastra a las masas en Senegal


 

La lucha es desde hace poco el deporte más popular de Senegal. De ser el entretenimiento de las clases humildes y rurales de este país africano se ha convertido en un negocio que mueve a las masas en las grandes ciudades. La lucha libre es el deporte nacional, más popular incluso que el fútbol. en las zonas rurales los jóvenes de cuerpos espectaculares defienden el honor de sus pueblos. en los combates de la capital, donde todo vale, lo hacen como fórmula para salir de la miseria. un campeón nacional puede embolsarse 120.000 euros por ganar una pelea.
Los dos luchadores más respetados son Mohamed Ndao, alias Tyson, en alusión al que fue campeón del mundo de peso pesado de boxeo, y Yakhya Diop, que se hace llamar Yekini.  “Tyson es el responsable del repentino interés por la lucha”, dice Pape Konate, un hombre robusto de 100 kilos, que se ha propuesto convertirse en superestrella de la lucha. “Antes nadie le prestaba atención”, dice, “hasta que entró él en escena con su poderosa imagen”. 


“Los patrocinadores empezaron a fijarse en él”, dice Konate. “Cuando le ofrecieron 15 millones de CFA (US$31.500) por un combate nadie se lo podía creer. Más tarde doblaron a 30 millones de CFA y entonces todo el mundo comenzó a hablar de la lucha”. 
Hasta 60.000 espectadores llenan las gradas en el estadio principal de Dakar, la capital, para asistir a un combate, lo que da idea de la relevancia que el deporte ha adquirido gracias a la publicidad y el patrocinio comercial.
El comentarista de lucha más famoso de Senegal, Malick Thiandoum, explica: “La lucha senegalesa es única, porque mezcla diversas disciplinas. Reúne elementos del boxeo, del judo e incluso ciertos movimientos de la lucha grecorromana”. “Pero quienes destacan son los buenos boxeadores”, dice Thiandoum. “Es muy difícil exportar este deporte. Intentamos celebrar un combate en París pero las normas europeas prohíben la lucha con los puños desnudos”


Los luchadores se atan bolsitas de cuero con amuletos y versos del Corán alrededor de sus muslos, bíceps, pecho y a veces de su frente también, creyendo que les protegerán y les darán la victoria. Antes del combate también se rocían con pociones que dicen que les otorgan poderes. Más allá de la magia, Pape Konate, cuyo alias es Capitán PK, es consciente de que el trabajo duro y la concentración son la clave para triunfar. “Quiero ser campeón”, dice Konate. “Me estoy haciendo un nombre poco a poco. Tyson se va a retirar, así que le toca el turno a la siguiente generación. Estoy trabajando para ser un campeón, para hacerme rico”.


Fuente: BBC Mundo

Si quieres saber más:  EL MUNDO:  "Senegal, gladiadores del Siglo XXI"

martes, 19 de enero de 2010

Baloncesto solidario

La Federación Española implanta en Senegal, Malí y Costa de Marfil un modelo de integración social similar al de La Masía del Barça

"Hacer que el deporte en general y el baloncesto en particular formen parte de lo cotidiano". La frase de José Luis Sáez es la idea que subyace en los programas sociales que lleva a cabo la Federación Española de Baloncesto (FEB) que él preside y que, desde 2007, han dado un salto de calidad con el inicio de una cooperación internacional que se concreta en Marruecos, Senegal, Malí y Costa de Marfil. En estos tres últimos países, y con la colaboración de la Agencia Española de Cooperación Internacional y FIBA África, el proyecto está a punto de arrancar con la creación de Casa España. Se han rehabilitado antiguas escuelas en estado de semiabandono con la pretensión de que puedan ser utilizadas como centros de captación y residencia para niños, de entre ocho y doce años de edad, a los que se atenderá desde aspectos como la nutrición y la sanidad y se les dará una formación integral en los valores de la vida a través del baloncesto.

"El objetivo, en este caso, no es captar deportistas, sino solucionar las necesidades primarias de gentes muy necesitadas", afirma Alfonso Seoane, el director de la Fundación Sociocultural Baloncesto, de la FEB; se trata de un proyecto muy transversal en el que el deporte se utiliza como terapia para los problemas sociales". En Senegal, Malí y Costa de Marfil, la formación empieza desde cero: "Hay que explicar hasta lo que es un balón de baloncesto. Pero queremos huir de la tentación de crear un nicho para la formación de deportistas de élite". Con el fin de cubrir las necesidades básicas, insiste Seoane, también se crearán centros de asistencia primaria. Y en Abiyán, la capital de Costa de Marfil, empezará a funcionar el 1 de febrero, con el nuevo material proporcionado por la FEB y la Agencia Española de Cooperación, un Centro de Medicina Deportiva.


Además de recursos y material, la FEB envía a los países en cuestión a sus entrenadores para que formen a los técnicos locales. "No tenemos voluntad de permanencia en estos centros. Cuando estén en pleno funcionamiento, al cabo de dos o tres años, se los cederemos a los gobiernos en cuestión", explica Seoane.
Hace dos años ya se puso en marcha la Escuela Deportiva Tánger en colaboración con el club IRT Tánger. La FEB se ha encargado de la formación de los equipos inferiores de esta entidad y dirige la formación de 400 niños y un grupo de técnicos.

Fuente: El Pais

martes, 1 de diciembre de 2009

La semilla extremeña crece en Senegal

La Asociación Sociocultural Macodou S.Sall trabaja por el codesarrollo del país subsahariano gracias a la ayuda de la Diputación de Cáceres, el Ayuntamiento de Romangordo y la Junta de Extremadura, entre otros. Es conocido como el país de los cayucos, como la meta de un conocido rally, como el puerto de partida de los esclavos que llegaron a América. También es el país del color y del calor, del respeto a la religión, de ser zona de fusión entre desierto, sabana y selva, de ser cuenca de grandes ríos, de ser el principal puerto de Africa Occidental. Senegal está definido por todo esto, pero también por ser uno de los lugares a los que Extremadura destina fondos de cooperación.

Casi diez años lleva trabajando la Asociación Sociocultural Macodou S.Sall (Asomacs) para cambiar la realidad de Senegal, para que haya un sistema de saneamiento, para eliminar las basuras de las calles, para que todo el mundo tenga acceso al sistema sanitario y educativo, para que los cultivos sean rentables... Para que las miradas llenas de esperanza, ternura y emoción de los niños de ahora se conviertan en miradas de trabajo, desarrollo y, sobre todo, oportunidades en un futuro cercano. Ni siquiera han pasado 50 años desde que Senegal se independizó de Francia y hay muchas cosas por hacer. El trabajo que resta es inmenso, casi inabarcable, pero ya se han recorrido los primeros pasos de un camino que Extremadura ha decidido andar. Las semillas extremeñas germinan en las tierras senegalesas.



La Agencia de Cooperación regional ha destinado 271.000 euros para que la comunidad rural de Meouane labre 100 hectáreas con plantas como el mango o la jatrofa. A varias horas de allí, se encuentra la ciudad de Touba, marcada por la silueta de su mezquita y por la fe que profesan sus habitantes, donde Macodou tiene varios proyectos, y donde también han llegado los fondos extremeños. La semana pasada, el presidente de la Diputación de Cáceres, Juan Andrés Tovar, inauguró un centro de salud, que forma parte de un ambicioso centro multidisciplinar. Allí, ante más de un centenar de senegaleses, Tovar habló de Extremadura, una de las regiones más pobres de España, pero también de las más solidarias, según afirmó.



La delegación extremeña -de la que también formaba parte el párroco de Navalmoral David González, activo colaborador y socio de la asociación- también acudió a una escuela de Touba, en la que Ayuntamiento de Romangordo y la Diputación han construido cuatro nuevas aulas. La sonrisa de los niños y el cariño transmitido marcó a Rosario Cordero, alcaldesa de Romangordo, quien no dudó en comprometerse ante el director y los docentes para continuar enviando material escolar en el futuro. El reparto de los casi 150 kilos de cuadernos, bolígrafos y lapiceros que los vecinos del pueblo han donado hizo vivir a la delegación extremeña momentos de emoción y reflexión.
Todo viaje tiene su fin. Y a pesar del despegue del avión, la huella extremeña continúa en Senegal. Alfa Bocar y Amadou Bamba Sall, los responsables de Macodou en el país africano y en España, no tienen horarios y sus ideas para nuevos proyectos marcaron la mayoría de las conversaciones con la delegación extremeña, que se comprometió in situ a seguir colaborando. La colocación de la primera piedra de un centro de recuperación y transformación de plásticos, al que la Junta ha destinado 100.000 euros, ha sido la última semilla plantada.

Texto: M.A. Fernández

lunes, 26 de octubre de 2009

Senegal quiere crear una "gran muralla verde" en África




Senegal ha pedido a la comunidad internacional apoyo para el proyecto de la "Gran Muralla Verde" en África. La iniciativa consiste en la plantación de árboles a lo largo de todo el continente, del este el oeste, como un esfuerzo para reducir el impacto de la desertificación. La iniciativa consiste en la plantación de árboles en un área que atraviesa todo el continente, del este el oeste, en un esfuerzo para reducir el impacto de la desertificación.

En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, el presidente senegalés, Abdoulaye Wade, afirmó que la ONU debería aprobar el proyecto que va a contribuir a proteger el medio ambiente y ayudar en la lucha contra el cambio climático.

La Gran Muralla Verde se extendería desde Dakar, la capital de Senegal, a Djiboui, en el Cuerno de África, con una longitud total de unos 7.000 kilómetros y una anchura de 15 kilómetros.

Senegal tiene la responsabilidad de coordinar el proyecto y el presidente Wade dijo en la Asamblea General que su país ya plantó cerca de 525 kilómetros de árboles, además de revelar que Malí y Chad ya han confirmado su participación en breve en la campaña.

El jefe de Estado senegalés indicó que expertos internacionales podrían ayudar a los países africanos a elegir especies adaptables a las condiciones áridas de la zona del Sahel.





Mapa de la Franja del Sahel

Wade subrayó en su discurso que África debe desempeñar su papel dentro de los esfuerzos globales de protección del medio ambiente, afirmando que la muralla verde forma parte de esos esfuerzos y concluyendo que el proyecto podrá ayudar en la movilización de muchos jóvenes africanos al servicio de una causa que refuerza la paz y el medio ambiente.

Fuente: Afrol News 

Si quieres saber más:
Público.es: "África levanta una barrera contra el Sáhara"
Nuestro Clima: "La Gran Muralla Verde"

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Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias

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