Desde diciembre de 2008 nos han visitado

Buscar este blog

domingo, 26 de marzo de 2017

Los Enfermos De Mozambique "Que Duermen Solos Como Apestados"




VIH, malaria, dengue, cólera, tuberculosis… la lista es larga y dolorosa. Mi primera impresión al llegar a Mozambique fue la de un país pobre pero con una gran dosis de hospitalidad. La capital, Maputo, es casi un espejismo: edificios altos, calles asfaltadas, semáforos, autobuses, hospitales, centros de salud e incluso tiendas de firmas internacionales. En el resto del país lo que cuenta es sobrevivir, resistir y vivir de la mejor manera posible sin perder la dignidad. Aunque en la mayoría de los casos, esto último puede convertirse en una utopía.

En muchas barriadas de Mozambique quienes sufren enfermedades viven y duermen como apestados, como si fueran enfermos terminales sin remedio, sin posibilidad de curación. Y en realidad en la mayoría de los casos es así. En el momento en que ingresan, pierden su libertad y viven alejados de los suyos. No es una marginación 100% porque, aunque sea a través de una celosía, pueden recibir la visita de sus familiares más queridos.


Nunca olvidaré la imagen de aquellos niños asomados a una pequeña ventana mirando como se le acababan los días a sus padres. Me duele recordar esas caritas llenas de esperanza y esos cuerpecitos aguantando el peso de sus hermanos pequeños, algunos de ellos bebés. Captar esa fotografía —debajo de estas letras— fue muy duro, incluso con un objetivo de por medio.
El problema de Mozambique está sobre todo en las zonas rurales donde no llegan los medicamentos, donde los médicos se cuentan con los dedos de la mano y donde la vida parece que vale menos que en los países desarrollados.

Para ponernos en contexto: si nos fijamos en el índice de VIH, es muy preocupante que Mozambique sea el cuarto país con más casos en el mundo. Sin ir más lejos, en Beria —la segunda ciudad más importante del país— una de cada tres mujeres embarazadas padece SIDA. Y lo peor de todo es que se la transmiten a sus hijos en el vientre. Por culpa de la transmisión madre-hijo, uno de cada diez niños muere en los primeros 10 años de vida. Y no sólo eso, sino que la OMS estima que en Mozambique hay unos 500.000 menores huérfanos porque sus padres han muerto de sida. Una lacra tremenda difícil de erradicar, teniendo en cuenta que muchos —por falta de información o por su religión— son reacios a ponerse un preservativo. La clave es la educación, en este caso la educación sexual, algo inexistente en las escuelas que pude comprobar de primera mano.


Cuando alguien sufre en España una enfermedad de este tipo, lo más normal es que salga adelante. Con los medios que tenemos aquí, cualquiera de estas patologías es un trámite de fácil solución. Pero lo que aquí es un susto, allí es muerte segura. Darme cuenta de eso me provocó una terrible sensación de impotencia.

Los hospitales en zonas rurales como Mumemo, Manhica o Inharrime no tienen los medios necesarios para hacer frente a las enfermedades que están a la orden del día. No hay médicos suficientes y muchos de los que hay no tienen la formación necesaria para tratar a este tipo de enfermos. Por eso el trabajo de las ONG y las organizaciones internacionales es crucial. Quienes altruistamente dedican su vida a intentar hacérsela más fácil a otros, son héroes de carne y hueso. Si todos nos pareciéramos un poquito más a ellos, el mundo sería mejor. Estoy absolutamente convencida.

Fuente: Código Nuevo

lunes, 20 de marzo de 2017

Un viceministro de Tanzania defiende publicar los nombres de homosexuales: "La homosexualidad no es natural"

El viceministro de Sanidad de Tanzania, Hamis Kingwangalla, ha defendido este lunes la amenaza formulada la semana pasada por el Gobierno de publicar los nombres de personas homosexuales que residen en el país. En una agria disputa a través de la red social Twitter, Kingwangalla ha afirmado que "las libertades y derechos tienen límites", agregando que "la homosexualidad no tiene respaldo científico".

"¿Alguna vez os habéis cruzado con una cabra o un pájaro gay? La homosexualidad no es biológica, no es natural", ha dicho en un mensaje en esta red social. Ante ello, varios usuarios le han tildado de "homófobo" y la han advertido de que con sus declaraciones "azuza el odio, la violencia e incrementa el número de linchamientos (contra homosexuales)".

A principios de febrero, Kingwangalla ordenó a tres hombres a los que acusa de ser homosexuales que se entregaran a la Policía para ser interrogados, agregando que se arriesgan a ser arrestados. Se desconoce si finalmente han sido imputados.

Las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales en Tanzania, y aquellos condenados por ello se exponen a penas de hasta 30 años de cárcel. En 2016, el Ministerio de Sanidad suspendió los programas de prevención del VIH para los hombres homosexuales y amenazó con prohibir los grupos que "promuevan" los derechos de la comunidad LGTBI.

Tanzania tiene fama de ser uno de los países africanos más tolerantes en relación la comunidad LGTBI, sobre todo en comparación con su vecino, Uganda. No obstante, la campaña que ha estado llevando a cabo en los últimos meses el Gobierno contra este colectivo ha provocado numerosas condenas por parte de ONG y activistas. Hay alrededor de un millón y medio de personas con VIH en Tanzania, lo que supone un cinco por ciento de la población. La prevalencia del virus es mucho más alta en los hombres homosexuales, con un 25 por ciento.

Fuente: Antena 3

sábado, 11 de marzo de 2017

Más de 25.000 elefantes asesinados en una década en Gabón

La población de elefantes africanos de bosque (Loxodonta cyclotis) en Gabón, una de las reservas más grandes e importantes de África Central, ha descendido en más de un 80% en una década, lo que supone una pérdida de alrededor de 25.000 elefantes. Esta caída en su población se achaca a la caza furtiva que proviene del país vecino, Camerún.


"Se cree que cerca de la mitad de los elefantes de bosque de África Central, estimados en 100.000 ejemplares, viven en Gabón. La pérdida de 25.000 de ellos en este santuario es un retraso considerable para la preservación de la especie", declara John Poulsen, de la Universidad de Duke (EE UU) y coautor del estudio. "La subespecie entrará en peligro de extinción si los gobiernos y los organismos de conservación no actúan con rapidez”, añade.

Los investigadores calcularon el número de elefantes en 2014 utilizando métodos basados ​​en muestras de estiércol. Después las compararon con estimaciones de tamaño de la población para 2014 y 2004.

"Ya no podemos asumir que las grandes y remotas áreas protegidas conservarán a las especies. Los cazadores furtivos se desplazarán a cualquier parte donde puedan obtener ganancias. La caza furtiva transfronteriza es una gran amenaza para la protección de especies, y los esfuerzos bilaterales y multilaterales son esenciales para la conservación”, añade Poulsen.

Reducir la demanda de marfil y aplicar las leyes internacionales

Los investigadores explican que no se sorprendieron al descubrir que el número de estos elefantes había disminuido. Pero sí se asombraron al ver la rapidez y la gran pérdida sufrida en tan solo diez años.

El paso más importante para salvar a los elefantes de bosque es reducir la demanda de marfil. “Hay que crear nuevas áreas multinacionales protegidas y coordinar la aplicación de la ley internacional para garantizar el procesamiento de aquellos ciudadanos extranjeros que cometan o fomenten los crímenes sobre la vida silvestre en otros países", subraya el científico.

La prohibición anunciada recientemente por China del comercio interno de marfil ayudará si se implementa efectivamente. “La comunidad internacional necesita presionar a todas las naciones restantes que permitan este negocio para que todo el comercio legal se detenga. Necesitamos fondos de conservación y voluntad política para poner fin a la masacre", enfatiza Poulsen.

Los investigadores también abogan por reconocer a los elefantes de bosque como una especie distinta de los elefantes de la sabana africana. Tal diferenciación está apoyada por evidencias genéticas y morfológicas, y ayudaría a llamar la atención sobre estos elefantes olvidados.

"Los elefantes son ingenieros de los ecosistemas que desempeñan un papel importante en la dispersión de semillas y el ciclo de nutrientes. Tenemos muy poca información sobre cómo va a alterar la composición y estructura de los bosques la ausencia de elefantes en grandes extensiones de África Central y, por lo tanto, de los servicios ecosistémicos que proporcionan los bosques", apunta.

A pesar de las conclusiones, Poulsen se muestra optimista y piensa que sobrevivirán, aunque cree que muy probablemente vivirán en áreas restringidas dentro de parques nacionales bien protegidos.

Fuente: Agencia Sinc

sábado, 4 de marzo de 2017

La cruda realidad de las trabajadoras sexuales que venden su cuerpo por dos dólares



Ton Koene, fotógrafo documental proveniente de Amsterdam, viajó hasta el barrio de Badia, en Nigeria, lugar en el que las trabajadores sexuales —también apodadas como ‘Los Ángeles de la Muerte‘— padecen VIH-Sida y ofrecen sus servicios a dos dólares por cliente.

Ellas son víctimas de la miseria, y de los peores tratos. Buscan sobrevivir y cada uno de sus días debe ser un infierno.


Tal como revelan las fotografías, estas mujeres, muchas de ellas menores de edad, viven en ínfimas habitaciones distribuidas en un pasillo de tablas de madera vieja.

Según la experiencia que recogió el fotógrafo a partir de los relatos de las mujeres que viven allí, los hombres pagan más por las más pequeñas. Algunas cuentan que también las “visitan los (hombres) blancos, casi siempre gordos y feos, pero son los que tienen más dinero”.

Además, pese a que se sabe que muchas de las mujeres están enfermas, no suelen usar preservativos, lo que lleva a que una gran cantidad de ellas a quedar embarazada y propagar la enfermedad.


De acuerdo a un estudio realizado por el Centro Nacional de Biotecnologías, Nigeria tiene una población de aproximadamente 174 millones de habitantes y es el tercer país con mayor número de personas con sida en el mundo.

Fuente: Perú 21
Fotos: Ton Koene

lunes, 13 de febrero de 2017

Arqueólogos hallan en Egipto una momia de un cocodrilo de 4 metros



Un cocodrilo momificado de 4 metros de largo ha sido hallado en el norte de la provincia egipcia de Qina durante unas excavaciones realizadas cerca de la localidad de Nag Hammadi, a unos 100 kilómetros de Luxor, en el Alto Egipto, informa TASS, que cita al jefe de la OficinaProvincial de Antigüedades, Aiman Handi.

La zona es conocida por sus tumbas de nobles y de personas cercanas a los faraones, así como por varios templos erigidos en honor de las divinidades más importantes del antiguo Egipto, entre ellas Sober, el antiguo dios del agua representado en la mitología egipcia por los cocodrilos.

Los arqueólogos han descubierto también otros de estos reptiles momificados de una longitud superior a 1,2 metros, así como las cabezas embalsamadas de algunos animales más pequeños que los egipcios también consideraban sagrados.

Además, se han encontrado herramientas especiales que se utilizaban en las labores de embalsamamiento y rollos de tela en la que envolvían a las momias antes del entierro.

Los restos de los animales son únicos, ya que son los primeros símbolos de Sobek que se encuentran momificados. Antes de este hallazgo no se sabía que los antiguos habitantes de Nag Hammadi adoraban a esta deidad.

Ahora los científicos se plantean el objetivo de determinar a qué reino de los faraones pertenecen estas momias de cocodrilos, y en qué medida el culto a Sobek era común en la zona.

Fuente: R.T.com

lunes, 9 de enero de 2017

Cabo Norte, región de contrastes en Sudáfrica


Los amantes de la naturaleza pueden contemplar grandiosos paisajes y disfrutar de safaris que invitan a conocer más de cerca a la flora y la fauna de este destino exótico

El Cabo Norte de Sudáfrica, en la frontera con Botsuana y Namibia, es una región llena de contrastes: sabanas donde durante muchos años no cae ni una gota de agua y algunas de las explotaciones vitivinícolas más exitosas del país.

Suricatas
El sol de la mañana envía rayos centelleantes hacia el aire todavía frío de la noche. Nos encontramos medio dormidos delante de un edificio en el margen del parque nacional transfronterizo Kgalagadi, en el norte de Sudáfrica, cerca de la frontera con Botsuana. Y no estamos solos. Pequeños animales esponjosos con caras afiladas corretean curiosos sobre la arena roja hacia nosotros. 

Cabo Norte es la provincia más grande de Sudáfrica, en cuyo extremo se encuentra una delgada franja de tierra enclavada entre Botsuana y Namibia. Aquí comienza el paisaje de desierto arenoso del Kalahari y el parque transfronterizo Kgalagadi. Allí, en una superficie más grande que Gales, los animales endémicos pueden moverse libremente. Ninguna valla impide a los leopardos, ñus y chacales cruzar la frontera entre los países.

A unos 250 kilómetros más al sur, el imponente río Orange se dirige a Namibia abriéndose camino con rápidos por la tierra rocosa. Las dunas de arena quedan atrás para dar lugar a impresionantes paisajes rocosos y gargantas. Gracias al agua, aquí, muy lejos de la costa, se encuentra una de las regiones vitivinícolas más productivas del país.


Por kilómetros se extienden los viñedos y varias destilerías invitan a degustar brandys. Sin embargo, tampoco en esta región faltan los animales salvajes: en el parque nacional de las Cataratas Augrabies, en la frontera con Namibia, viven jirafas, babuinos y leopardos.

En cambio, la región del Kalahari es árida y seca. Los valles y las colinas resplandecen con tonos terrorosos, desde la arena casi blanca por la erosión en los valles hasta un rojo luminoso en las dunas. La vegetación está dominada por espinas de camello y las hierbas secas de las dunas. Salares marcan los lugares donde antes había lagos ya evaporados bajo el sol abrasador. Junto con el turismo, la explotación de los salares es una de las principales ramas de actividad económica de la región.

Para sobrevivir aquí, la flora y la fauna necesitan cualidades especiales: las raíces de las espinas de camello, una especie endémica de acacia, se hunden hasta una profundidad de 100 metros en el suelo arenoso.

Gracias a un sistema de refrigeración en la nariz, los macizos antílopes órice pueden aguantar temperaturas corporales de hasta 46 grados. Y estos animales cuentan con una reserva de agua especial: las raíces órice, que toman su nombre de esta especie de antílopes, tienen un alto contenido de agua. Las raíces saben muy amargas pero evitan la deshidratación.


En el margen occidental del parque se encuentra, escondida detrás de dunas, el lodge “!Xaus”. El signo de exclamación representa el ”cliqueo” en la lengua nama, un sonido que se produce chasqueando la lengua. Aquí hay una docena de cabañas de madera, intercomunicadas por pasarelas.
“¡Bajen las luces!”, ordena nuestra guía, Melissa, durante un safari nocturno, porque los coches han asustado a un par de avestruces. Si los animales miran directamente a las luces, se quedan ciegas durante un par de minutos y se convierten en un botín fácil para cazadores, explica Melissa.

La guía pertenece a los mier, un grupo étnico que, junto con los khomano san, son los pueblos nativos del Kalahari. La joven mujer se crió en una granja en la cercana ciudad de Rietfontein antes de que comenzara a trabajar como cocinera en el lodge y convertirse después en guía. Junto con Andries, miembro de la etnia khomano san, transmite sus conocimientos sobre el Kalahari.

Hoy, la sabiduría y las técnicas de caza de las dos etnias son más que nada folclore. En la década de los 60, los pueblos fueron expulsados del Kalahari y los privaron de su modo de vivir tradicional. A principios del presente siglo, una demanda presentada ante los tribunales fue aceptada y obligó a devolver a las dos comunidades 50.000 hectáreas de tierra.

Sin embargo, los tiempos de los recolectores y cazadores habían terminado de forma irreversible. Por esta razón, se instaló en su territorio un lodge como fuente adicional de ingresos. Una parte de los beneficios corresponde a los dos pueblos.

lodge “!Xaus
El alojamiento es gestionado por un consorcio con experiencia en el turismo. Sin embargo, la mayoría de los empleados proviene de las comunidades san y mier. “Ayudamos a mejorar su vida”, dice el director del lodge, Richard Ilett. Solo que una y otra vez le causa problemas la mentalidad de los san. “Ellos quieren disfrutar de la vida y relajarse”. Según Ilett, para los san el tiempo juega otro papel de lo que estipulan los contratos y las jornadas de trabajo.

La sequía en el Kalahari ya dura casi cuatro años. Por esto, los animales se agolpan alrededor de los pocos charcos. Se impone la ley del más fuerte. El león del Kalahari, de melena negra, tiene un derecho irrestricto a beber. Si uno de los antílopes órice con sus cuernos afilados cuestiona la jerarquía en el seno de la manada, se desatan peleas pese al calor sofocante. Una lucha que levanta el polvo de la arena infinita.

Fuente: Diario Las Américas

jueves, 5 de enero de 2017

El saltamontes, una delicia culinaria en Uganda


Los niños corren entre los arbustos, saltando por aquí y por allá para atrapar saltamontes. En un día bueno, muchos regresarán a casa con bolsas de plástico llenas de insectos para freír y comer como botana.

Los "nsenene", como los ugandeses llaman a estos verdes insectos saltarines, son una delicia culinaria buscada por muchos en esta época del año, cuando millones de insectos nacen con la temporada de lluvias. La gente dice en broma que les caerá una maldición si la temporada de saltamontes pasa sin que ellos prueben los insectos.

"Vine a comprar estos nsenene porque mi esposa me envió por ellos", dice O.J. Gerald mientras compra a un vendedor ambulante en la capital Kampala. "A ella realmente le encantan. Se fríen con cebolla y un poco de sal y saben muy bien. Son muy crujientes en la boca". Cuando se fríen, los verdes saltamontes cambian a un color dorado y despiden un aroma a tierra que encanta a los entusiastas.

La cacería de saltamontes se ha vuelto una actividad comercial en Uganda. Algunos colocan brillantes lámparas para atraer a los insectos, los cuales se estrellan en sábanas estratégicamente colocadas y caen en barriles donde quedan atrapados.

Pueden verse cientos de trampas para saltamontes en toda Kampala, muchas veces violando las normas locales de seguridad debido a que las instalaciones pueden ocasionar peligrosos cortos circuitos. La temporada de insectos corre de noviembre a enero, cuando el país por lo general recibe fuertes lluvias, y otra vez en abril y mayo.

Los vendedores callejeros hacen buenos negocios con cada bolsa de medio kilo (una libra) de saltamontes que venden ya listos para comer por unos 2,75 dólares cada una. Para prepararlos, les quitan las alas, las patas y la antena mientras todavía están vivos.

Los saltamontes cocinados tienen enormes cantidades de proteína y grasa, además de fibra dietética, dice Geoffrey Ssepuuya, nutriólogo ugandés e investigador de los saltamontes en la Universidad de Leuven en Bélgica. "Los saltamontes son muy nutritivos", agrega el experto. "De hecho son más ricos en comparación con las fuentes convencionales de proteína".


En un ajetreado mercado en Kampala, Sylvia Namwanje fríe los insectos con aceite, cebolla y ajo, creando un acento distintivo que puede olfatearse a metros de distancia. Las personas estacionan sus camionetas y esperan a que les sirvan. Entre sus clientes también hay ugandeses que viven en el extranjero.

"Los nsenene son muy deliciosos", dice Namwanje. "Solo están en temporada ciertos momentos del año. Las personas los comen porque saben que es el único periodo que podrán comerlos. Son mucho más deliciosos que el pollo o cualquier carne".

La comerciante asegura que la venta de saltamontes representa una parte importante de su ingreso anual."Con lo que gano he podido educar a mis hijos, cuidar a mi madre y familia", comenta orgullosa.

Fuente: El Horizonte

viernes, 30 de diciembre de 2016

Los bebés prematuros, los más frágiles de Malawi

Mi abuela era una mujer de montaña. Nació y creció en un pueblo donde las nevadas fácilmente podían empezar en octubre y acabar en mayo o junio. “Así nevaba antes”, decía ella. Y en medio de todo eso, la vida. Y fue durante uno de esos inviernos cuando su vecina dio a luz a unos mellizos sietemesinos. Me contaba que durante meses aquellos pequeños vivieron literalmente envueltos en algodones arropados con sus mantitas y permanecían todo el día sobre la trébede, la superficie que había sobre la lumbre de la cocina. Esa fue su particular incubadora en aquel lugar y aquellos tiempos de hace más de 50 años.

Recordé esta historia cuando hace unos meses visité en Malawi una de las unidades de bebés prematuros que apoyamos desde Save the Children. Allí 17 madres permanecían ingresadas con sus pequeños para recibir la formación y los cuidados que necesitan. Entre ellas había una madre de 37 años con sus mellizos, niño y niña. Me senté junto a ella mientras, con uno de sus bebés sujeto a ella, cambiaba la tela que servía de pañal al segundo. Me contó que tenía otros 5 hijos esperándola en casa, y que hacía 8 días que había dado a luz a sus mellizos. “¿Cómo se llaman?”, le pregunté. “Todavía no tienen nombre”, me contestó. Y no me atreví a preguntar el por qué.

En Malawi, 1 de cada 5 niños nace prematuro o con bajo peso. A esta unidad acuden desde las zonas rurales del sur muchas madres con bebés que apenas superan el kilo de peso. Aquí la batalla por sobrevivir es doble para estos niños. En la unidad no hay incubadoras, pero el calor no falta. Al que generan los calentadores que permanecen encendidos día y noche en varios puntos del espacio que comparten las mujeres, se suma el de sus propios cuerpos. El trabajo del equipo médico se centra en enseñar a las madres el método canguro; un método tan sencillo como valioso que permite a los bebés permanecer 24 horas pegados piel con piel a sus madres y recibir de ellas la fuente de calor que necesitan. El equipo de enfermeras que permanece constantemente junto a ellas les enseña cómo colocar a sus bebés en la posición adecuada sujetos con las telas de algodón tradicionales y las pautas de alimentación que deben seguir. Muchos de estos bebés apenas tienen fuerza para succionar y las madres deben sacarse la leche y dársela con ayuda de unos pequeños vasos de plástico. Madres y enfermeras se turnan y se ayudan con esta tarea. Violet, la enfermera jefe de la unidad, me decía que la receta que le da a todas las madres que atiende es la misma: Alimento, calor y amor. “Lo primero le corresponde a ellas dárselo. Pero del amor –decía– nos ocupamos juntas”.

El equipo médico cuida también de estas madres y trata de enseñarles cómo deben de cuidarse durante el embarazo. Como decía Violet, “muchas volverán a ser madres, y si conseguimos que se cuiden correctamente podremos evitar que sigan naciendo más niños con bajo peso”.

LA ALIMENTACIÓN DE LA MADRE ES CLAVE

Una de las causas de estos nacimientos prematuros o con bajo peso es la mala alimentación que han tenido las madres durante el embarazo. Malawi sufre en los últimos años las peores inundaciones y sequías de su historia como consecuencia de los efectos de El Niño. Las cosechas se han perdido y los casos de desnutrición han aumentado de manera alarmante, afectando de manera muy significativa a los niños y las embarazadas. En unidades como esta cada gramo ganado es una victoria. Cuando los bebés alcanzan 1,8 kilos empiezan a estar en condiciones de irse a casa y tienen que volver periódicamente a las revisiones para comprobar que siguen ganando peso. De no ser así, vuelven a quedarse ingresados.

Si nacer en Malawi es ya de por sí una dura batalla por sobrevivir, nacer prematuro o con bajo peso dobla las dificultades. Con el riesgo de la desnutrición cada vez más presente y la escasez de recursos médicos o la lejanía de centros sanitarios que viven la mayoría de mujeres durante el embarazo y el postparto, el método canguro está ayudando a salvar miles de vidas en Malawi.

15 MILLONES A AÑO

Cada año nacen en todo el mundo más de 15 millones de bebés prematuros, y el 96% de ellos lo hacen en países en vías de desarrollo donde los recursos y el personal médico escasean. Contar con unidades de prematuros como esta de Malawi y con el apoyo y los cuidados médicos adecuados durante el embarazo, en el momento del parto y en los primeros meses de vida de estos bebés, es fundamental para lograr que millones de niños sobrevivan y tengan la oportunidad de un futuro.

En Save the Children trabajamos cada día para seguir formando personal médico y dotando de recursos a los equipos sanitarios para que miles de bebés como estos mellizos de Malawi puedan sobrevivir, y para que sus madres puedan sonreír mientras les acunan y les llaman por su nombre.

Fuente: El periódico.com
Texto: María Cimadevila

lunes, 26 de diciembre de 2016

La colonia de las focas monje de Mauritania se triplica desde su crisis en 1997



La colonia de focas monje de la península de Cabo Blanco, en Mauritania, ha triplicado su número desde el duro revés que sufrió en 1997, cuando una epidemia redujo su población a un centenar ejemplares e hizo temer por su futuro, gracias a un programa financiado por España.

Los planes de recuperación que se pusieron en marcha entonces han conseguido elevar de forma notable su censo, hasta el punto de que la península de Cabo Blanco va a cerrar 2016 con unos 270 ejemplares de foca monje y 83 nacimientos, cifras especialmente significativas para un animal que llevó a figurar en la lista roja de especies amenazadas entre los diez mamíferos con mayor riesgo de desaparecer.

El director del programa de conservación de la foca monje en ese enclave de Mauritania, Pablo Fernández de Larrinoa, de la Fundación CBD-Habitat, ha dado a conocer estos datos durante la decimocuarta Conferencia Atlántica de Medio Ambiente de Fuerteventura, una isla que sueña con reintroducir en el futuro esta especie en sus costas.
La colonia de focas monje de la península de Cabo Blanco, en Mauritania, ha triplicado su número desde el duro revés que sufrió en 1997, cuando una epidemia redujo su población a un centenar ejemplares e hizo temer por su futuro, gracias a un programa financiado por España.

Los planes de recuperación que se pusieron en marcha entonces han conseguido elevar de forma notable su censo, hasta el punto de que la península de Cabo Blanco va a cerrar 2016 con unos 270 ejemplares de foca monje y 83 nacimientos, cifras especialmente significativas para un animal que llevó a figurar en la lista roja de especies amenazadas entre los diez mamíferos con mayor riesgo de desaparecer.

El director del programa de conservación de la foca monje en ese enclave de Mauritania, Pablo Fernández de Larrinoa, de la Fundación CBD-Habitat, ha dado a conocer estos datos durante la decimocuarta Conferencia Atlántica de Medio Ambiente de Fuerteventura, una isla que sueña con reintroducir en el futuro esta especie en sus costas.


Canarias figura como uno de los puntos negros en el mapa de los hábitats históricos de la foca monje (Monachus monachus), cuya presencia se extendía en el pasado desde el mar Negro hasta el Mediterráneo y el Atlántico oriental (de este a oeste) y desde el mar Cantábrico hasta las costas de Mauritania, de norte a sur.

En una entrevista con Efe, este experto de la CBD-Habitat recuerda que esta es "más amenazada" de todas las especies de focas, después de que "haya sido extirpada de todo su rango histórico de distribución al ser explotada, desde edades muy tempranas, para aprovechar su aceite y piel".

En la actualidad, el número de focas monje del Mediterráneo es de unas 600 repartidas por las islas del Egeo y Jónico, algunos ejemplares entre la frontera de Libia y Egipto y las dos poblaciones del Atlántico: la del archipiélago de Madeira, con unos 30 o 40 individuos, y la de Cabo Blanco.

En 1996, se calculaba que la familia de focas monje que vivía en esa zona fronteriza entre Marruecos y Mauritania estaba compuesta por unos 300 individuos. Al año siguiente, la colonia sufrió una gran mortandad debida a una marea roja que provocó que 200 animales adultos y subadultos desapareciera en dos meses.

Ante la situación crítica de esta especie, Portugal, España, Marruecos y Mauritania acordaron crear un plan de acción, dirigido por el Ministerio de Medio Ambiente español, para su conservación en el Atlántico oriental.

Fernández de Larrinoa señala que el objetivo de este plan era "mejorar su estado y llevarla a una situación de conservación favorable", para se tomaron decisiones como crear una red de zonas de especial protección que permitieran enlazar las poblaciones de foca monje en un futuro.

En resumidas cuentas, se trataba de asegurar que las áreas protegidas o de interés de los cuatro países que lideraban el proyecto fueran adaptadas para albergar poblaciones con el objetivo de ampliar el número de hogares de este mamífero marino.

Uno de los primeros pasos sobre el terreno fue la creación en 2001 de una reserva marítimo-terrestre, la Reserva de Costa de las Focas, en la península de Cabo Blanco, de seis kilómetros de largo.

La nueva reserva permitió proteger las cuevas de cría (tres en la actualidad), evitar la presencia humana desde costa y prohibir la instalación de redes de pesca.

Según explica Fernández de Larrinoa, la creación de "una línea de apoyo social, especialmente a los pescadores para conseguir su implicación y complicidad, permitió una relación muy positiva con ellos y delimitar un área de protección para las cuevas de cría".

Este especialista se muestra también optimista con el número de hembras reproductoras que habita en la reserva mauritana: "En 2015 había 99 identificadas y este año superaremos el centenar, un dato importante, porque la reproductividad es otro de los indicadores de que se está recuperando la colonia de forma muy clara".

Si el número de crías tras la mortandad quedó reducido a unas 26 por año, en 2016 se batirá el récord en nacimientos con unos 83.

Otro de los retos de la foca monje del Mediterráneo es la traslocación. En 2014, los países que firmaron el plan de acción acordaron en Fuerteventura explorar vías que permitieran crear nuevas colonias y la isla española figura entre los emplazamientos con más opciones para acoger focas de Mauritania, si esa idea se pone en práctica.

Fuente: El Diario
Texto: Eloy Vera

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El héroe que salva niños en el Chad

El chamán le había frotado el cuerpo con un manojo de plantas y, entrado en éxtasis, se puso a recitar un conjuro para quitarle la fiebre al niño y sanar el dolor de su vientre. Pero aquella tarde cálida de mayo, cuando la malaria más aprieta, los dioses pasaron del brujo y el pequeño, en brazos de su madre, no pudo llegar a tiempo a la consulta del doctor español. Terminó en una fosa de tierra, envuelto en una sábana blanca. Y no fue solo. "Perdíamos tres o cuatro niños al día...". Jorge acababa de llegar al Chad, corazón de África, dejando atrás el confort de su moderno hospital en las Islas Baleares. Lo cambió todo por una camilla, unas cuantas vendas, algunas pastillas y una mesa blanca desconchada. "Ni siquiera había oxígeno". Fue su aterrizaje en el quinto país más pobre del planeta, donde el 80% de la población malvive con menos de un dólar al día (muy por debajo del umbral de laextrema pobreza) y la gente se muere antes de cumplir los 47.


"Tres mil, cuatro mil, cinco mil... Ya he perdido la cuenta", dice el jefe de Pediatría del Hospital Quirón de Palmaplanas al hablar de los niños y adultos que ha salvado con Ayuda al Chad, su ONG. Va para seis años que este galeno de 48 y padre de cuatro hijos, con pinta de explorador romántico, baja a lo que él llama "el infierno más bonito que conozco". Donde los rayos X apenas hacen falta para ver por dentro los huesos de una criatura. Ahora ha sido finalista de los Premios One a los héroes anónimos (promovido por el Grupo Atenea), que se fallarán el 30 de noviembre. Por no importarle el riesgo. Porque los secuestros y los asesinatos son moneda corriente allí donde él se la juega para sacar adelante su labor humanitaria. Por eso su nombre en la categoría Mi héroe. Aunque Jorge, humilde, lo vea de otra manera: "Los héroes de verdad están ahí abajo, muy lejos de nuestros ojos, cerca de los huracanes, las epidemias, el hambre, la muerte...", dice.

En ese infierno de miradas profundas, negras, demasiadas veces perdidas, el hombre de éxito, el galeno del ojo clínico al que Paco de Lucía, amigo y escudero en las campañas a favor del Chad, acudía con sus hijos, experimentó su cambio radical. "He aprendido a ser más generoso, más paciente, a escuchar más, a sentir más...", resume el nuevo Jorge. Se entiende al contemplar las imágenes de Pep Bonet, ganador en 2013 del World Press Photo Multimedia, sobre el hombre blanco en medio de unos cuerpos oscuros como sombras. Entre el hueso y la piel no hay nada. Están vacíos. Muchos de ellos, moribundos. Otros, con gomas de alimento unidas a unas venas que parecen resecas.
Hay que completar 600 kilómetros y 12 horas de viaje por carretera arenosa desde Yamena, capital del país, para llegar al Hospital St. Joseph, en Bebedjia, donde oficia nuestro pediatra con su colega Reina Lladó, a la que ha embarcado en la aventura. Urgen antibióticos y sueros. Y manos, muchas manos abiertas. Basta un euro para pagar una cama y el tratamiento durante todo un día. Un lujo donde el salario medio ronda los 70 euros. 

"Y más que enseñaremos a la gente", adelanta el candidato a héroe. Habla del documental, firmado por Bonet, que verá la luz en febrero. Toma el nombre de El infierno más bonito que conozco, libro en el que Muñoz relata con desgarro sus primeros años en ese lugar maldito de África. Cuando se topó con Yahel, año y medio de vida. "Sentir esos huesecitos bajo una delgada y estropeada capa de piel (a causa de una desnutrición severa) te deja huella". O cuando la pequeña Charlene, con un quiste del tamaño de un melón en el estómago, fue a pedirle ayuda. O cuando al niño serpiente, sin cura y con parálisis cerebral por la malaria, lo vio marchar para siempre. Es la ley ancestral. Los niños que ya no son de utilidad para la familia son entregados a la abuela de la tribu. "Después de darle a beber su orina, quizás para intoxicarlos y aturdirlos, los llevan a una zona alejada, normalmente de juncos, poblada por serpientes...". 

Los reptiles se encargan de hacer el resto.Mensaje: "El mundo acomodado tiene que ver y escuchar lo que hay al otro lado". ¿Es lo que pretende con el documental? "Exacto... Un mazazo en las entrañas". En la conciencia.

Fuente: El Mundo
Texto: Paco Rego

Te puede interesar

Related Posts with Thumbnails

Por ahora nos siguen...


Árbol Babobab de Madagascar (Foto de Viaje a Africa)

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias

Se acuerdan de nosotros y nos premian. Gracias
(Marzo 2009)

Concedido por Ong Mediterránea (Marzo 2009)

Concedido por Cristina y Diego desde "Mi trocito de África" (Marzo 2009)

Concedido por Bet y Marc de "Camí d'África" (Julio 09)

Concedido por Kagurafrica (Octubre 2009)