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miércoles, 19 de marzo de 2014

La Ley homófoba de Uganda

La reciente firma del proyecto de ley sobre homosexualidad por el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, ha centrado los debates locales e internacionales. El último comentario proviene de un alto funcionario del gobierno, Hon Amama Mbabazi, primer ministro de Uganda. Amama, quien también es abogado, sostiene que la firma del proyecto no era necesaria, ya que Uganda tenía una ley que criminalizaba antes actos como la homosexualidad.

Hasta hace poco no se conocía la existencia de homosexuales en Uganda. El grupo homosexual forma una población muy pequeña y no hay ningún informe que haya publicado su aumento o descenso.
Hemos preguntado a un número de personas en Kampala para conocer sus puntos de vista sobre la homosexualidad y estos son algunos de los comentarios:

Jackline Mutonyi (58 años), vendedora de ropa tradicional de mujeres: “¿de qué va el tema gay? Nunca he visto un homo (maricón) en mi vida y estoy segura de que todos mis hijos no lo son porque están casados con mujeres y tienen hijos. No sé nada del tema gay y no me afecta de ninguna manera”.
Al igual que Mutonyi, Evadine vende en la misma tienda y tampoco entiende el tema, y mientras hablábamos , ella añadió rápidamente: “Estoy leyendo en los periódicos y viendo en la televisión y me pregunto: ¿tenemos cuestiones de amor entre hombres en Uganda? Si es así: ¿están en su sano juicio? ¿Cómo puede un hombre casarse con otro hombre?”

Para algunos ugandeses, las cuestiones homosexuales tienen mucho que ver con la educación moral.John Ojok, cristiano reconvertido, dice que “algunos padres han dejado a sus hijos, concretamente jóvenes, sin guía. Por eso, se unen a grupos gays”. Sin embargo, añadió que “puesto que no se sabe mucho acerca de ellos y, ya que podría ser un porcentaje pequeño de nuestra población, no veo ninguna razón de por qué una ley tuviera que castigarlos”.

No obstante, ugandeses como Josephine Watmon piensan que antes de aprobar el proyecto de ley, se debería hacer un estudio y después un debate público, de manera que cada ciudadano sería consultado y no sólo una minoría del Parlamento.

Para Samuel Oduny, de Gulu (norte de Uganda) y partidario de Museveni, el presidente tomó la decisión correcta aprobando la ley anti gay. Oduny en un post reciente dijo: “La ley es una de las mejores obras del Gobierno Democrático de NRM. Durante muchos años, nuestros jóvenes se estaban comportando de la misma manera irrespetuosa que los extranjeros nos estaban imponiendo. Deberíamos alabar al Presidente Museveni por su punto de vista firme a pesar de las presiones del exterior. Así nació”.En el último desarrollo, el tema homosexual se está convirtiendo en un asunto político con analistas dentro del continente que han llegado a la conclusión de que la posición de Museveni sobre la homosexualidad era un movimiento perfectamente calculado para ganar votos de cara a las elecciones presidenciales de 2016.

Este punto de vista se puede confirmar en el último transcurso después de que un grupo de mujeres de la zona oriental del distrito Kumi salieran a la calle con pancartas apoyando al presidente Museveni por hacer lo que ellas describen como una “posición clara frente a la homosexualidad”. En sus pancartas se leía: “Le vamos a reelegir en 2016”.
La nueva ley anti gay condena a cadena perpetua a los homosexuales que se hayan casado o hayan tenido relaciones o prácticas homosexuales. Una sección de la ley también contempla los delitos de deseo, así como el apoyo a homosexuales a 7 años de cárcel; lo mismo para aquellas personas que inciten la homosexualidad.

Recientemente, el Banco Mundial pospuso la decisión de prestar 90 millones de dólares a Uganda para el sector sanitario. Esto sucede después de que tres países europeos, Holanda, Noruega y Dinamarca, publicaron su intención de suspender o aplazar su ayuda directa al Uganda.

Fuente: Inout Post

domingo, 9 de marzo de 2014

Malabo la ciudad colonial


El sector turístico en Guinea Ecuatorial ha ido creciendo en los últimos años gracias a la estabilidad y la apertura del país. La mejora de las infraestructuras permite además al país ofrecer al turista unas instalaciones más modernas y mejor acondicionadas para poder albergar a los visitantes. 
El importante patrimonio natural y lugares excepcionales como la isla de Bioko han permitido a Guinea Ecuatorial convertirse en un interesante atractivo turístico para numerosos viajeros.


Malabo, la capital situada en la isla de Bioko, es sin duda uno de los lugares más interesantes para instalarse durante la estancia turística y desde donde el visitante puede realizar interesantes excursiones. La ciudad posee un importante patrimonio arquitectónico, reflejo de su larga historia. La presencia sucesiva de los portugueses, británicos y españoles que ocuparon la isla desde principios del siglo XV, así como el paso de los comerciantes que trataban con las Antillas, han dado un carácter muy particular a su arquitectura.

El centro histórico con un trazado cuadrangular característico de las ciudades coloniales españolas, en las calles como Nigeria y Rey Boncoro el visitantes puede encontrar además con bonitas casas de madera con galerías y balcones de hierro forjado, levantadas en el siglo XIX. Malabo es una ciudad pequeña que permite al visitante recorrerla a pie. 


Se trata del centro económico y financiero del país. Conserva edificios de la época colonial tales como el Palacio de la Presidencia y el edificio del Palacio de Justicia de Malabo, o construcciones importantes como la Catedral de Santa Isabel, que es a su vez sede de la Archidiócesis de Malabo. Se trata de un templo de estilo neogótico, construido entre 1897 y 1916. Su arquitecto fue Luis Segarra Llairadó y se costeó con aportaciones del gobierno de España y donaciones de fieles. Cuenta con dos torres de 40 metros de altura. Puede que el mismo Antonio Gaudí supervisara los planos.

Otros lugares de interés son La Gaditana, casa conocida anteriormente como Finca Amilivia, anterior a 1918 la casa Teodolita, de 1902 y uno de los más antiguos de la ciudad, el edificio del ayuntamiento de Malabo, la iglesia de Elá Nguema, la Plaza de la Independencia, la Casa de España y la bahía del puerto.

Otro de los atractivos turísticos de la ciudad son las compras además de varios los centros comerciales y calles de tiendas, el visitante también encontrará mercados donde poder comprar desde souvenirs, a ropa, o frutas, pescado o carne fresca.

lunes, 10 de febrero de 2014

Mujeres nómadas de Etiopía




Dollo Ado, Etiopía, 29 de enero.- Yohamin Kesete, mujer de 32 años, y sus seis hijos viven en esta comunidad pastoril de la Región Somalí de Etiopía, azotada por la sequía. Pero no siempre se quedan aquí.

Kesete explicó que cuando aumentan las temperaturas o cuando las lluvias se hacen muy intensas, su familia se ve obligada a abandonar el área e ir en busca de agua o de pasturas.

“Tenemos que sobrevivir, así que nos trasladamos a otras regiones. Esta es un área difícil. Hubo veces en que nos tuvimos que trasladar cuando estaba embarazada, porque se ponía muy seco y no teníamos nada para comer. No nos podíamos quedar en Dollo Ado sólo para que el parto fuera en un hospital. Nos íbamos a morir de hambre”, dijo a IPS/Cimacnoticias.

Su aldea se encuentra a 980 kilómetros de la capital, Addis Abeba, y debido a la vida nómada de la comunidad les es difícil al gobierno y a organizaciones civiles brindarles servicios de planificación familiar.

“Apenas puedo alimentar a los hijos que ya tengo, y tengo miedo de parir seis más antes de cumplir 40 años”, señaló Kesete.

La planificación familiar es reconocida e implementada como una parte clave del desarrollo, sobre todo por su importancia en la reducción de la muerte materna y en la mejora de la salud de las mujeres embarazadas.

Pero el Estudio Demográfico y de Salud de Etiopía indica que la demanda insatisfecha de anticonceptivos en esta nación africana llega a 25.3 por ciento. Además, actualmente mueren 676 mujeres etíopes por cada 100 mil nacidos vivos, un leve aumento respecto de 2005 cuando fallecían 673 por cada 100 mil.

“La migración estacional de las comunidades pastoriles sigue frustrando los esfuerzos para asegurar no sólo que accedan a planificación familiar, sino también que tengan más opciones”, señaló Feven Alazar, funcionaria del Ministerio de Salud.


“Entre las comunidades pastoriles, las muertes maternas son mucho más altas. No sólo la prevalencia de anticonceptivos es baja, sino que además las mujeres dan a luz en sus casas, lo que generalmente acarrea complicaciones”, dijo a IPS/Cimacnoticias. “Cuando son trasladadas a centros de salud ya es demasiado tarde para salvar al bebé o a la madre”, añadió.

Alazar explicó que cuando los pastores se mueven de un área a otra en busca de agua, los funcionarios de salud que brindan servicios de planificación familiar casa por casa también lo hacen. “Al igual que la comunidad, los extensionistas de salud abandonan las áreas áridas cuando están demasiado secas. Tienen que sobrevivir”, precisó.

Como consecuencia, señaló, un significativo número de mujeres en las áreas áridas y semiáridas todavía no goza de un pleno acceso a los anticonceptivos.

Aunque el centro y sudoeste de Etiopía tienen una mayor tasa de prevalencia de métodos de control natal (en Addis Abeba llega a 56.3 por ciento), la situación es preocupante en el este y el sur.

“Hay muchos refugiados somalíes en Dollo Ado, que tiene una población de unos 500 mil habitantes. En el campamento de Kobe hay unas 127 mil personas y en el de Bokolmanyo 130 mil”, explicó Mekuria Altaseb, de la no gubernamental Asociación de Orientación Familiar de Etiopía.

“Aquí la prevalencia de anticonceptivos es inferior al 8 por ciento. La planificación familiar es clave para reducir las muertes maternas”, acotó a IPS/Cimacnoticias.

Altaseb reconoció que el gobierno trabaja para reubicar a las comunidades pastoriles en lugares con condiciones ambientales más favorables, pero sostuvo que “no se hace lo suficiente para proteger a los pastores del cambio climático”.

“Aunque Dollo Ado es muy seca, hay dos grandes ríos. Está el río Dawa, en la frontera con Kenia, y el Ganale, que cruza Dollo Ado. Se deben implementar innovaciones para ayudar a los pastores a que tengan acceso fácil al agua y que no solo la usen para el ganado, sino también para la agricultura, de forma que no tengan que estar constantemente trasladándose”, señaló.

No obstante, Altaseb destacó que Etiopía incrementó la prevalencia nacional de anticonceptivos de apenas 15 por ciento en 2005 a 29 por ciento en 2011, en un esfuerzo por reducir la MM a 267 para 2015.

Pero estadísticas de organizaciones y agencias como el Fondo de Población de las Naciones Unidas muestran que este país, junto a otros seis africanos, incluyendo a Nigeria y República Democrática del Congo, todavía responden por la mitad de todas las muertes maternas del mundo.

“Sin acceso a la planificación familiar, las mujeres en las comunidades pastoriles seguirán dando a luz hasta que sus vientres se sequen”, advirtió Alazar.
Fuente: Noticias IPS

viernes, 31 de enero de 2014

Los esclavos de las rosas de Kenia


Las orillas del lago Naivaisha recuerdan a Almería. No por el paisaje -es una de las zonas más húmedas de Kenia- sino por el mar de plástico que hace las veces de orilla. En los invernaderos no hay fresas ni tomates; abundan las rosas, claveles y una gran variedad de lirios. Kenia es el cuarto exportador de flores del mundo. El 70% de su producción se concentra alrededor de este lago, 90 kilómetros al noreste de la capital, Nairobi.

Mientras cebras y jirafas pastan alrededor de las plantaciones, dentro se violan los derechos de los trabajadores. El objetivo: conseguir más beneficios económicos. Numerosos informes de diversas organizaciones internacionales denuncian la situación. El más reciente, al que ha tenido acceso este periódico, tiene fecha de marzo del 2013 y lo firma la Comisión de Justicia y Paz de la Diócesis de Nakuru, organización católica de defensa de los Derechos Humanos.

Los empresarios controlan el entorno y los trabajadores. No hay multas para los productores que contaminan el lago ni para los que perjudican la salud de quienes pasan todo el día curvados sobre las flores, respirando con abonos y pesticidas. El sindicalismo está penado con el despido o la no renovación de contrato. Es la situación que ha podido comprobar un equipo de periodistas gracias a la colaboración entre El Mundo y la Bill & Melinda Gates Foundation, a pesar de que los empleados de seguridad del recinto impidan grabar el interior y el exterior de los invernaderos.

Jornada hasta el crepúsculo

El sol marca la jornada laboral. Al amanecer empieza el movimiento de los trabajadores hacia los invernaderos. Muchos andan varios kilómetros; los afortunados se desplazan en autobús o matatu, una furgoneta que lleva decenas de pasajeros. La jornada durará hasta el crepúsculo. Por doce horas de trabajo, cobran menos de 40 chelines kenianos, unos 33 céntimos de euro al día. En España el precio del ramo de rosas de Kenia en una floristería ronda los 30 euros.

La mayor parte de los trabajadores viven en poblados y chabolas alrededor de las plantaciones. Algunos barrios están construidos por la empresa. A cambio, descuentan del sueldo del trabajador el alquiler y los suministros, según explica Silas Mwiti, periodista freelance que cubre la zona de Naivasha. Entre las precarias viviendas es frecuente ver animales y pequeños huertos para complementar los ingresos familiares.

Los días son todos iguales: en el ecuador del mundo, las horas de sol no varían. Este fenómeno, combinado con la humedad del lago y las temperaturas ecuatoriales, aumenta el rendimiento en el crecimiento de las plantas. Los cambios vienen por la propiedad de las plantaciones.

El negocio de las flores de Kenia ha estado históricamente en manos de empresarios holandeses, que, sin embargo, están vendiendo sus empresas a nuevos inversores. Se trata sobre todo de ricos habitantes de la India, que llegaron con los colones británicos y permanecieron en el país después de la independencia. Representan una minoría poderosa que controla, además, negocios clave como bancos y supermercados.

El barrio de los trabajadores, sin luz

Sher Karuturi Ltd, la productora de flores más grande de Kenia, ahora es de propiedad india. La empresa exporta cada día un millón y medio de rosas a Europa, según detalla en su página web, pero el barrio construido para sus trabajadores no tiene electricidad por impagos: Sher Karuturi alega problemas financieros que contrastan con los millones de beneficios que asegura recaudar anualmente de la venta de rosas. El hospital, pagado por la empresa y que daba servicio a los trabajadores, ha dejado de funcionar por falta de electricidad.

El sindicalista Issa Werukha Wafulla nos recibe en un modesto asador de Navaisah. Es una precaria chabola de chapa donde sirven platos sencillos, como nyama choma (carne asada) y ugali (un grano compacto similar al cuscús). Wafulla es un antiguo recolector de flores que ahora trabaja para el sindicato Kenya Plantations and Agriculture Workers Union (KPAWU) que actúa cómo la sección agrícola de la Central Organization of Trade Unions (COTU), el sindicato más grande de Kenia.

Está en Naivasha para reunirse con los propietarios de Sher Karuturi. Quiere intentar devolver la electricidad al barrio y hospital de los trabajadores. Su intento es en vano: los propietarios no le dejan ni siquiera entrar en la plantación y rompen cualquier tipo de negociación. "No está prevista su reapertura a corto plazo. Va para largo", asegura con aire resignado. ¿Y qué tiene previsto hacer el sindicato? Wafulla responde con un silencio.

El Hospital Karuturi fue construido por los antiguos propietarios holandeses. Pese a dar servicio a precios muy reducidos, sus prácticas eran de dudosa legalidad. John Ojimbi, uno de los autores del informe sobre Derechos Humanos y miembro de la comisión de Justicia y Paz, denuncia: "cuando un obrero enferma el centro sanitario no le entrega el informe médico, sino que lo remite a la empresa".

La estructura sería fundamental en un entorno donde falta el material adecuado para trabajar en plantaciones llenas de abonos y pesticidas. Los primeros síntomas son mareos y enfermedades cutáneas, pero los trabajadores, denuncia Ojimbi, no tienen acceso a paliativos básicos.

Al no ser comestibles, las flores se escapan de cualquier control de regulación de pesticidas para frutas y verduras. La flor tiene que ser atractiva. En caso contrario, pierde todo el valor de mercado. Los antiguos propietarios holandeses los trataban y escondían las pruebas. "Ahora con los indios no tenemos ni el hospital", se queja amargamente Issa Wafulla.


Fuente: El Mundo
Texto: Eduardo Martín Borregón

martes, 28 de enero de 2014

Pase, el médico virtual le atenderá de inmediato

Miles de kilómetros separan a la Clínica Rural de Salud de Chanyanya, en Zambia, del hospital  de la Universidad de Nueva York. Están muy lejos y  pertenecen a dos mundos completamente distintos, pero los dos centros comparten una experiencia exitosa de medicina a distancia. No hay médicos residentes al comenzar el día en el primero, pese a ser el principal centro de atención primaria para casi 12.000 personas, mientras que en el segundo sobran los recursos por ser una de la escuelas de medicina más prestigiosas del mundo.

En  2011,  a Florence (nombre ficticio para proteger su identidad) le salió un extraño sarpullido, dos semanas después de empezar su tratamiento con fármacos antirretrovirales contra el VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).


Recurrió a la clínica,  ubicada a unos 90 minutos de Lusaka, en el sureño distrito de Kafue, pudo conectarse con un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Nueva York, en el otro extremo del mundo, con apenas unos clics del ratón de su computadora.

A través del Proyecto Médico Virtual (VDP, por sus siglas en inglés), una iniciativa de telemedicina que se realiza de modo pionero en Zambia vinculando a clínicas rurales del país con médicos voluntarios de todo el planeta mediante la red local de banda ancha, a Florence le prescribieron la medicación correcta.

Su erupción se había extendido “por todo el cuerpo”, recordó Kebby Mulongo, el primer funcionario clínico que la vio. “Habían pasado apenas dos días (cuando) el médico (ubicado en Nueva York) pudo volver a comunicarse conmigo. El experto supo enseguida cuál era el problema”, dijo Mulongo a IPS.

“Quedé feliz, después seguí tratando a la paciente en la clínica, y una semana después mejoró y no tuve que enviarla al hospital”, relató. “La medicina tiene que ver con la consulta. Si podemos consultar pulsando un botón de esa manera, es mejor para nosotros”, agregó Mulongo.

El VDP, que ahora se implementa en seis sitios de Zambia, emplea el programa informático eHealth Opinion para presentar electrónicamente los archivos sobre los pacientes. Funcionarios clínicos, entrenados para examinar a los pacientes antes de que vean a un médico, acceden al programa usando computadoras portátiles Fizzbook.

Estos ordenadores, a prueba de polvo y de agua, pueden transportarse fácilmente y cuentan con una batería de larga duración, que les permite soportar los cortes de luz, frecuentes en Zambia.

El programa informático permite al personal clínico crear un archivo por paciente, que se comprime y envía a uno de los expertos médicos del VDP en Zambia, Gran Bretaña, Estados Unidos, India, Pakistán, China, Nigeria, Nueva Zelanda o Malasia. Ese archivo incluye la información básica de cada paciente, su historia clínica, un registro de los medicamentos que se le prescribieron y las preguntas específicas que los funcionarios de Zambia necesitan que se les respondan.

Todos los funcionarios clínicos reciben una cámara básica Samsung de alta definición, con la que pueden realizar exámenes de rayos X. Estas imágenes pueden subirse a la computadora e incluirse en el archivo del paciente junto con los informes de laboratorio.

Luego, el “médico virtual” evalúa la información que recibió, realiza un diagnóstico y asesora en materia de tratamiento, con solo otro clic.

El VDP fue creado por una organización sin fines de lucro y opera en  Zambia desde hace seis meses. A fines de este mes pasará a operar en nueve sitios y para fines de año se espera que se eleven a 12. También buscan expandirse a Tanzania y otros países africanos en un futuro cercano.

“Se trata de una plataforma para poder hablar con alguien más a propósito de un paciente sobre el que una no está demasiado segura. La idea no es quitarles ninguna responsabilidad a ustedes”, dijo la coordinadora del proyecto, Heather Ashcroft, al personal que participó en los cursos de capacitación. “Ustedes siguen siendo la primera referencia y tienen la última palabra sobre cómo diagnostican o tratan a un paciente. La idea detrás de este sistema es que ustedes tengan una especie de caja de resonancia”, agregó.

Mercy Nalwamba, de 22 años, fue una de las dos funcionarias clínicas que asistieron a la sesión de capacitación del 23 de diciembre. Esta recién graduada de la Facultad de Ciencias de la Salud de Chianama, y ya es la encargada clínica general del centro sanitario de Makeni, en la ciudad de Chilanga, muy cerca de Lusaka. Cada día ve a unos 50 pacientes, la mayoría con infecciones respiratorias, diarrea y paludismo.

Nalwamba dijo que el acceso a los del VDP permitió a la clínica enviar menos pacientes a otros centros. “No puedo esperar a oír sus opiniones y nuevas ideas. Esto potenciará mi trabajo; obtendré más experiencia y conocimientos”, dijo a IPS.

“Pienso que habrá menos trabajo y que recibiremos más información sobre cómo proceder con pacientes con enfermedades crónicas y cómo manejarlos. Y cuando los remitimos a otros centros por lo menos podemos hacer que los pacientes estén más estables”, añadió.

Ashcroft dijo que el Memorando de Entendimiento firmado con el Ministerio de Salud de Zambia establece que el VDP aportará el equipamiento, la capacitación y el programa informático de modo gratuito por los primeros 12 meses. Así, explicó, se da tiempo al sistema para consolidarse y para disminuir  los pacientes remitidos a otros centros. El gobierno los apoya motivando y alentando al personal de salud a usarlo. “Después de este periodo, continuaremos apoyando a los funcionarios clínicos, pero se cobrará un pequeño monto para garantizar que el sistema pueda mantenerse e ir actualizándose en los centros de salud”, dijo Ashcroft a IPS.

“Todo el equipamiento y las licencias se obtienen mediante donaciones benéficas, así que nuestro objetivo es equipar a las clínicas con todo lo que necesitan para que el servicio se sostenga por sí mismo, aunque sea parte integral del funcionamiento cotidiano de los centros”, explicó.

Las organizaciones no gubernamentales que aportan fondos aceptan donaciones en Bitcoins.

Andrew Phiri, del Ministerio de Salud, confía en que el gobierno sea capaz de apoyar al VDP tras su primer año, porque, a su juicio,  es un proyecto muy necesario. “Tenemos muchas personas viviendo en áreas rurales, y tienen que caminar largos recorridos (para llegar a las clínicas). No tenemos muchas ambulancias. Nuestros centros de salud están separados por distancias enormes”, dijo Phiri a IPS.

“Mediante las consultas se dará al paciente cuidados de la mejor calidad. Esto dará un muy buen resultado, porque realmente en medicina es necesario consultar, no se puede trabajar solo”, agregó.

Fuente: IPS

viernes, 10 de enero de 2014

Aumenta la mendicidad infantil en Senegal

Siete noches a la semana, Cheikhou de 13 años y su hermano menor Bamba se dirigían a una cabaña de madera que compartían con decenas de otros niños descalzos que se dedicaban a la mendicidad. Acostados, todos cubrían el piso con sus cuerpos.

Una noche alguien tiró una vela y aquel lugar se convirtió en un infierno. Cheikhou se despertó ante los gritos de las personas. Se sumó a unos 50 menores que intentaban huir por la puerta mientras los vecinos llenaban cubos de plástico con agua en un intento inútil por sofocar el fuego.

Cheikhou logró ponerse a salvo, pero al menos ocho chicos perdieron la vida, entre ellos su hermano de 10 años y tres primos de menor edad.

La tragedia atrajo nuevamente la atención a la situación de decenas de miles de talibes (alumnos religiosos islámicos) senegaleses que son obligados a la mendicidad.


Los niños talibes (estudiantes religiosos islámicos) duermen apiñados en un cuarto que también sirve de salón de clases y lugar para vivir en una daara, una escuela de internado, en el suburbio de Medina Gounas de Dakar, Senegal, el 24 de septiembre de 2013. Los niños en estos lugares son obligados a mendigar, según las autoridades.

En este país del oeste de África, más de 50.000 chicos son obligados a mendigar durante los años que pasen en las escuelas de internado llamadas daaras, según la organización Human Rights Watch.

El gobierno de Senegal ha intentado durante años prohibir la práctica, pero está profundamente arraigadal, donde muchos padres pobres la consideran la única opción educativa para sus hijos.

Un número desconocido de talibes han muerto arrollados mientras mendigaban entre el tránsito, pero la tragedia ocurrida en marzo parecía que tendría un peso importante. Tres morabitos (profesores) fueron detenidos para interrogarlos y el presidente Macky Sall dispuso el cierre de todas las daaras que no reunieran los requisitos de calidad.

"Se adoptarán medidas para poner fin a la explotación de los menores con el pretexto de que son talibes", dijo Sall. "Esta tragedia nos obliga a intervenir e identificar todos estos sitios donde existan. Estos lugares serán cerrados y los niños devueltos a sus padres", agregó.

Sin embargo, nueve meses después de aquellas palabras firmes, nadie está detenido y tampoco fue cerrada ni una sola daara.

"En verdad nos sentimos traicionados... es verdadera esclavitud", dijo Bamba Fall, alcalde adjunto en el vecindario de Medina, de Dakar, donde ocurrió el fatal incendio.

El funcionario cree que el caso penal fue desechado por exigencias de los líderes religiosos de mayor rango.

En entrevista con The Associated Press, Fall afirmó: "Los niños eran explotados de día y apiñados de noche; hasta que murieron".

Texto: Krista Larson 
Fuente: El Nuevo Herald

lunes, 6 de enero de 2014

Los Hadza, una tribu africana que caza como los tiburones

Los Hadza de Tanzania utilizan el mismo patrón matemático que algunos animales cuando salen en busca de presas, un comportamiento natural que no se había demostrado antes en humanos.

Una de las últimas tribus de cazadores-recolectores de la Tierra, los Hadza de Tanzania, persigue a sus presas a pie y con métodos tradicionales. Para los antropólogos, es un ejemplo vivo de técnicas antiquísimas. Conocerlos es como viajar en el tiempo y ver el pasado de la humanidad. Ahora, un equipo de la Universidad de Arizona (EE.UU.) ha descubierto que los movimientos de los miembros de esta tribu africana durante la caza pueden ser descritos con un patrón matemático llamado «el vuelo de Levy», que hasta ahora solo había sido observado en animales como los tiburones o las abejas. Es la primera vez que se demuestra en seres humanos, según explica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El «vuelo de Levy», que abarca una serie de movimientos cortos en un área y entonces una larga caminata a otra área, aparece en el mundo animal de la misma forma que la proporción áurea se reconoce con facilidad en la naturaleza. Parece algo innato y muy extendido.


«Los científicos han estado interesados durante mucho tiempo en describir cómo cazan los animales -dice el antropólogo David Raichlen-, así que nosotros decidimos comprobar si algún grupo humano cumple unos patrones similares». Para ello, el equipo pidió a voluntarios de la tribu Hadza que llevaran relojes de pulsera con GPS incorporado, de forma que sus movimientos pudieran ser registrados durante la caza o la búsqueda de alimentos.

En efecto, los datos obtenidos por el GPS demostraban que durante la caza o la recolección de frutos, los seres humanos utilizan los mismos patrones de movimiento (caminatas) que otras muchas especies, como los tiburones y las abejas. Pero los científicos creen que este patrón, probablemente presente en nuestra historia evolutiva, puede ocurrir en distintos ambientes humanos, desde el Este de África a las áreas urbanas. Y no está limitado a la búsqueda de alimento, sino que también puede ocurrir cuando uno deambula entretenido por un parque, por ejemplo. «Piense en su vida -dice Raichlen- ¿Qué hace en un día normal? ¿Va al trabajo y vuelve, camina cortas distancias alrededor de su casa?». Un trayecto largo, varios cortos, otro trayecto largo… Ese es el patrón.

Como es lógico, seguir esta norma de Levy no significa que los humanos no decidan conscientemente adónde van. «Definitivamente, utilizamos la memoria y señales del ambiente mientras buscamos, pero este patrón parece emerger en el proceso», afirma el antropólogo. En futuros estudios, los científicos esperan entender las razones por las que los seres humanos utilizamos este patrón y si está determinado por la distribución de los recursos en el ambiente.

Texto: José Antonio Cabezas Vigara

sábado, 28 de diciembre de 2013

Gambia, atractivo rutístico en África del Oeste

Gambia se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos turísticos más novedosos del continente africano. Su cercanía geográfica con Europa, su reducida extensión y su atractiva costa son tres de las claves que han convertido a este país en una de las elecciones preferidas de los viajeros que buscan un lugar exótico y un clima excepcional.


La región de Tendaba es uno de los lugares de partida de muchas de las rutas programadas para recorrer las distintas zonas del país. Esta zona se caracteriza por su ancho río, manglares y sabanas por eso es de gran interés para los amantes de las aves y la fauna silvestre. A pocos kilómetros de la costa se encuentra también Kololi, un complejo de vacaciones muy concurrido por los turistas entre los meses de octubre y abril. Kololi ha ido creciendo y ampliándose en los últimos años con distintos alojamientos hoteleros que han contribuído además a mejorar las infraestructuras de la zona.

Para los viajeros que buscan más animación en la costa en la zona conocida como Senegambia, encontrarán
bares y locales de música donde disfrutar además del paisaje del océano Atlántico, o incluso disfrutar de las actuaciones de grupos de danza y música que recorren las playas, mientras pueden degustar pescados y frutas tropicales. Las extensas playas plagadas de cocoteros invitan al visitante a disfrutar de la costa tanto de día como de noche.

Otro de los atractivos de Gambia es el Parque Nacional de Kiang West, fundado en 1987 y situado en la zona sur del país. Salpicado de manglares, bosques y sabanas, esta área natural cuenta además con una variada fauna compuesta de cocodrilos, monos, jabalís, buitres, aves rapaces...Para llegar hasta el parque es necesario desplazarse en un vehículo 4x4 y los visitantes tienen la posibilidad de alojarse en el propio parque.

El viajero que llega a Gambia puede combinar el relax de sus playas y zonas naturales con otras visitas de interés cultural e histórico como a la localidad de Janjanbureh, fundada en 1832, en la isla de Janjanbureh en el río Gambia en el este del país, y conocida anteriormente como Georgetown.



Frente a Janjanbureh se encuentran los círculos de piedra Wassu, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad desde el año 2000. Estas representaciones megalíticas, levantadas con fines funerarios, se extienden  a lo largo de 15.000 kilómetros cuadrados entre los ríos Saloum y Gambia. Cada una de las piedras que forma cada circulo son de la misma altura y tamaño siendo las más grandes de unas 10 toneladas de peso.

No podemos dejar Gambia sin desplazarnos hasta la localidad de Basse Santa Su, parada de muchos de los cruceros fluviales y que se caracteriza por su animación y su extenso mercado de puestos callejeros, el comercio, la compra-venta. Con cerca de 19.000 habitantes esta localidad alberga también una de las bodegas más antiguas del país construidas durante la etapa colonial del país, y que actualmente se ha convertido en un museo con librería y restaurante. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

República Centroafricana: las claves de un conflicto al borde del genocidio

Como parece ser la norma cuando se trata de África, el conflicto no ocupa demasiado espacio en los informativos, ni provoca la urgencia política internacional con la que se responde a otras crisis en zonas teóricamente más estratégicas del mundo. De hecho, de no ser por la inminencia de una intervención militar francesa, es probable que ni siquiera hubiese alcanzado un lugar mínimamente visible en los medios de comunicación occidentales. Y, sin embargo, los devastadores efectos del caos y la violencia en que está sumida la República Centroafricana desde hace meses pueden verse incluso desde el espacio.

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha publicado esta misma semana unas imágenes tomadas por satélite de la remota aldea de Camp Bangui, un poblado minero situado en el noroeste del país. Según la ONG, las fotografías se realizaron el pasado 23 de noviembre, un par de semanas después de un ataque brutal que dejó más de 200 viviendas (la mitad del poblado) reducidas a cenizas. De momento, la inseguridad existente en toda la zona ha hecho imposible acceder a la aldea para poder llevar a cabo un cómputo independiente de las víctimas, pero, en palabras de la propia organización, la imagen es "el aspecto que tiene un crimen de guerra visto desde el espacio"

Ataque

Según denunció HRW, la aldea, de mayoría cristiana, fue víctima, como muchas otras en toda la región, de un ataque de los exrebeldes de la coalición Seleka, de mayoría musulmana y responsables del golpe de Estado (el quinto desde que el país proclamó su independencia, en 1960) que el pasado mes de marzo derrocó al presidente François Bozizé.

El ataque habría sido una represalia contra las milicias civiles cristianas, responsables, a su vez, de numerosos atropellos. Se trata, en cualquier caso, de un episodio más en una escalada de violencia que está adquiriendo tintes cada vez más sectarios, en un país donde la autoridad estatal ha quedado totalmente desintegrada, y que carece de gobierno efectivo desde el golpe de Estado.

Según datos de la Agencia de Refugiados de la ONU, cerca de 470.000 civiles (el 10% de la población total) se han visto obligados a abandonar sus casas en el último año, dejando aldeas enteras vacías. En su defensa de una intervención militar por parte de su país, el ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius, ha llegado a decir que la excolonia francesa se encuentra "al borde del genocidio", una palabra que han empleado también, reflejando el temor a lo que puede ocurrir, funcionarios de la ONU. La embajadora estadounidense en Naciones Unidas, Samantha Power, calificó lo que está ocurriendo como "una de las peores crisis que se han oído jamás".

La guerra en República Centroafricana ha dejado ya unos 108.000 desplazados en Bangui, la capital del país. Una cifra que se ha multiplicado en los últimos dos días por los intensos enfrentamientos entre los combatientes de Séleka y los milicianos 'antibalaka' que continúan a pesar del despliegue de 1.600 soldados franceses y que han provocado la muerte de más de 400 personas.


Claves:

Estas son algunas de las claves de un conflicto que ha venido a agravar, más aún si cabe, las difíciles condiciones de vida de una población cuya esperanza de vida es de 51 años, en un país que, al igual que otras excolonias europeas en África, apenas ha conocido un momento de estabilidad desde su independencia, y que, a pesar de sus grandes reservas de uranio, oro, diamantes y madera (pasto abonado para la proliferación de 'señores de la guerra'), es uno de los diez más pobres del mundo, con una renta per cápita de 535 dólares.

El origen: Un golpe de Estado tras otro el 15 de marzo de 2003 el general François Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército, dio un golpe de Estado en ausencia del presidente del país y al día siguiente se proclamó presidente de la República Centroafricana, cerrando un paréntesis de diez años de legalidad constitucional. Era la cuarta asonada militar con éxito (intentos fallidos ha habido varios más) desde que la excolonia francesa proclamó su independencia en 1960. El país ha sufrido cinco golpes de Estado desde su independencia, en 1960.

El nuevo líder suspendió la Constitución y el Parlamento, e instauró un gobierno de unidad nacional, tras lo que fue elegido en referéndum con el 64% de los votos. En enero de 2011 Bozize renovó su mandato con acusaciones de fraude electoral, y en diciembre de 2012 la coalición de fuerzas rebeldes Seleka ("alianza", en lengua sango) tomó varios pueblos del noroeste, aduciendo que Bozizé no había respetado los acuerdos de paz firmados en 2007, unos acuerdos que contemplaban, entre otras cosas, la integración de combatientes rebeldes en el Ejército centroafricano, la liberación de prisioneros políticos y el pago a los milicianos sublevados que optaran por el desarme.

La revuelta, que originó la intervención de soldados de Chad y el envío de un contingente de militares franceses y de una misión de paz de la ONU (BINUCA), culminó el 24 de marzo de 2013 con la toma de la capital, Bangui por parte del líder de la coalición rebelde, Michel Djotodia. En un nuevo golpe de Estado, y tras la huida de Bozizé a la vecina República Democrática del Congo, Djotodia asumió el poder, convirtiéndose en el primer presidente musulmán en un país donde el 50% de la población es cristiana, y solo pertenece al islam el 15%.

Exodo:

Días más tarde se formó un gobierno de unidad nacional con los partidos de la oposición, que finalmente acabaron abandonando el Ejecutivo por discrepancias por la distribución de carteras. Se inició entonces una crisis que provocó decenas de muertos por los enfrentamientos entre grupos armados leales a Bozizé y los exrebeldes de Seleka, y que ha acabado causando la huida de más de 37.000 personas a los países vecinos y cerca de medio millón de desplazados internos.

La Comunidad Económica de Estados Centroafricanos (CEECA) ha reconocido a Djotodia como líder de un gobierno de transición que deberá celebrar elecciones en un plazo de 18 meses.

Los protagonistas: Milicias y grupos de autodefensa, la coalición Seleka, un movimiento formado originalmente por cinco milicias, se deshizo el pasado mes de septiembre tras no acatar la mayoría de sus hombres la orden del presidente Djotodia de que se integrasen en el Ejército nacional. Desde entonces, los exrebeldes (más de 20.000 milicianos con fácil acceso a armas, de acuerdo con Amnistía Internacional) habrían reclutado, según sus oponentes (ellos lo niegan), a centenares de mercenarios de Chad, Sudán y Níger, a quienes estarían pagando con las grandes reservas de oro y diamantes existentes en la zona que controlan.

Organizaciones de derechos humanos denuncian asimismo la presencia en las milicias de miles de niños soldado. En el bando opuesto están los grupos de autodefensa conocidos como anti balaka (antimachete), enfrentados a Djotodia, partidarios del expresidente Bozizé y contrarios a la llegada de mercenarios extranjeros. Los ataques: ¿Un conflicto confesional? Ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos. Los milicianos de Seleka atacan sobre todo barrios y aldeas de mayoría cristiana; los grupos de autodefensa, enclaves musulmanes. La violencia interconfesional, sin embargo, es un fenómeno reciente en el país, donde los diferentes grupos religiosos han convivido hasta ahora en relativa armonía, a pesar de las históricas quejas de la minoría musulmana del norte, que se ha sentido abandonada por los sucesivos gobiernos cristianos que han dominado la excolonia francesa.


Ahora, ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos, pero resulta difícil obviar los intereses económicos y la corrupción generados en la lucha por el control del lucrativo tráfico de diamantes y de madera, tanto en el interior del país como en los países vecinos. No obstante, y con independencia de las auténticas motivaciones, la realidad sí parece estar girando hacia un enfrentamiento general de carácter sectario.

Según señaló el embajador de Ruanda ante la ONU, Eugene Richard Gasana, el conflicto se parece cada vez más a la situación que desembocó en el genocidio sufrido por su país en 1994. Las consecuencias: Pánico, violencia, éxodo y emergencia sanitaria. El caos es total. Las organizaciones humanitarias sobre el terreno y testigos, que responsabilizan principalmente a los ex-rebeldes, denuncian ejecuciones extrajudiciales, torturas, ataques indiscriminados a civiles, agresiones sexuales a mujeres y niñas, pueblos arrasados, infraestructuras destruidas, viviendas y cosechas incendiadas, hospitales saturados, escuelas saqueadas... La falta de seguridad, además, hace que ni Naciones Unidas ni las agencias internacionales puedan acceder a los lugares más remotos en los que se precisa ayuda.

Población infantil:

Aproximadamente un 70% de los niños en edad escolar no pueden acudir a clase. Los desplazados han buscado refugio en el campo, en la selva o en las misiones católicas, donde, según ha alertado el Comité Internacional de la Cruz Roja, las condiciones son muy precarias, sin acceso a agua potable o a comida, y sin las necesarias medidas de higiene, por lo que se teme la propagación de enfermedades como la malaria. 

En la localidad de Batangafo, por ejemplo, el número de consultas en el hospital que mantiene Médicos sin Fronteras aumentó en 5.000 casos entre enero y julio con respecto al año pasado (de 33.000 a 38.000), debido al cierre de puestos de salud en la zona después del golpe de Estado, que forzó al personal del Ministerio de salud a buscar refugio, principalmente en la capital. 

La respuesta internacional: Presencia insuficiente 

Actualmente hay dos misiones internacionales desplegadas en la República Centroafricana, una de la ONU (BINUCA), que trata de fomentar el diálogo entre los grupos rivales, y otra regional (Misión Internacional de Apoyo a la República Centroafricana, MISCA), cuya misión es supervisar un desarme y proteger a la población civil. La Unión Africana prevé aumentar a 3.600 los soldados de la MISCA, pero Naciones Unidas no cree que sea suficiente, y tampoco la UE, que calcula que habría que multiplicar por cuatro el número de efectivos. El vicesecretario general de la ONU, Jan Eliasson, ha pedido al Consejo de Seguridad que refuerce la presencia militar hasta 6.000 soldados y que convierta la misión en una operación de pacificación.

El problema, como explicaba un miembro de la ONG Comité Internacional de Rescate a la BBC, es que no basta con proteger las ciudades, ya que en cuanto llegan las fuerzas extranjeras, los milicianos se desplazan a regiones más remotas. Una nueva intervención en África por parte de Francia, que tiene ya 410 militares desplegados en la capital del país, Bangui, empezó este jueves con el envío de más hombres y material desde países vecinos, a la espera de una próxima resolución de la ONU que autorice una intervención militar.

El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, anunció el martes el próximo despliegue de un millar de soldados para "restablecer el orden" en la República Centroafricana. Francia, que está a la espera de una resolución de la ONU, ha anunciado el despliegue de un millar de soldados. El pasado mes de enero, Francia emprendió una operación militar en Mali para contener el avance de grupos islamistas, y actualmente cuenta en este país africano con unos 2.800 militares. Evitar que la República Centroafricana se convierta en un "vivero de grupos extremistas" es, también en este caso, el principal objetivo estratégico de París. La República Centroafricana, un territorio rico en minerales y sin salida el mar, está encajonada entre seis países, cada uno de ellos vinculado a una zona más amplia de inestabilidad, y Francia teme que el vacío causado por la descomposición del Estado en su excolonia pueda atraer a redes de traficantes de drogas o armas, o a grupos radicales islamistas o de terroristas regionales.

El conflicto tiene repercusiones directas en los países vecinos de la República Centroafricana. Por un lado, el expresidente Bozizé llegó al poder apoyado por el ejército de Chad, país que ha acogido a miles de refugiados centroafricanos, y para el que el ascenso de Djotodia representa ahora una seria amenaza. Por otro lado, el ejército de Uganda combate en la República Centroafricana a facciones del tristemente famoso grupo rebelde ugandés, Ejército de Resistencia del Señor, cuyo líder, el fanático Joseph Kony, ha sido acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes contra la humanidad. Djotodia asegura, aunque sin ofrecer pruebas, que está a punto de lograr la rendición de Kony, uno de los jefes guerrilleros más buscados del continente.

El contexto: Una historia turbulenta

El territorio Ubangui-Shari, actual República Centroafricana, fue ocupado por Francia en 1894. La región se convirtió en colonia en 1905, se vinculó a la denominada África Ecuatorial Francesa (junto a Gabón y el Congo Central) en 1910, y se constituyó en territorio de ultramar de la Unión Francesa en 1946. En 1958 Francia le otorgó el autogobierno y se declaró la autonomía de la República Centroafricana en el seno de la Comunidad Francesa. Su primer presidente, Barthélemy Baganda, fue sustituido tras su muerte por su sobrino David Dacko, quien el 13 de agosto de 1960 proclamó la independencia plena del país. Desde entonces, la inestabilidad política ha sido constante.


En 1965 el coronel Jean-Bedel Bokassa da un golpe de Estado, abole la Constitución y disuelve la Asamblea Nacional. En 1972 se declara presidente vitalicio y en 1976, en una fastuosa ceremonia, se proclama "primer emperador del Imperio Centroafricano". Su mandato, dictatorial y caracterizado por represiones y torturas, tendrá el apoyo de Francia, que recibe del país africano el uranio necesario para su programa nuclear. En 1976 Bokassa es depuesto por su asesor personal, David Dacko, quien asume la presidencia del país. El exemperador será condenado a muerte en 1988, acusado de traición, asesinato, apropiación indebida de fondos estatales e incluso canibalismo.

En 1979 Dacko promulga una nueva Constitución, aprobada en referéndum, que establece un sistema multipartidista. Tras ganar las elecciones, Dacko será depuesto en 1981 por el general André Kolingba, quien promulga una nueva Carta Magna, aprobada en 1986. La nueva norma institucionaliza el partido dirigente de la Agrupación Democrática Centroafricana (RDC), partido único, y confía el poder ejecutivo al presidente de la República. En el año 1993 Ange-Félix Patassé gana las elecciones y es designado jefe de Estado, acabando con el régimen militar. Durante su mandato habrá tres sublevaciones y cuatro intentos de golpe de Estado.

En 2003 el general François Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército cesado por Patassé, da un nuevo golpe de Estado y se proclama presidente de la República. El nuevo líder instaura un gobierno de unidad nacional integrado por todas las fuerzas políticas y dirigido por Abel Goumba. En 2005 Bozizé es elegido presidente con el 64% por ciento de los votos. Renovará su mandato en 2011en unos comicios que fueron calificados de fraudulentos por la oposición. En diciembre de 2012 la coalición de fuerzas rebeldes Seleka toma varios pueblos del noroeste del país. El 24 de marzo de 2013 se produce la toma de la capital, Bangui, por parte del líder de Seleka, Michel Djotodia, quien se proclama nuevo presidente, tras la huida de Bozizé.

Fuente: 20 minutos

domingo, 22 de diciembre de 2013

Marginados de Camerún quieren hacerse oír

Lydia Njang, viuda y madre de cinco hijos en la Región del Noroeste de Camerún, perdió sus cultivos en tres ocasiones. La primera fue cuando su esposo murió y los parientes de este heredaron la propiedad. Ellos le cedieron otra parcela para que pudiera trabajar, pero debió abandonarla cuando su cuñado se casó. Finalmente le permitieron cultivar una tercera porción de tierra, que perdió cuando decidieron venderla.

“Me quedé con un terreno muy pequeño, de 150 metros cuadrados, donde solamente puedo cultivar maíz. Pero esto no es suficiente para alimentar a mi familia. Antes tenía granjas en lugares muy fértiles y solía vender los excedentes de mis cosechas, pero ya no tengo derecho a cultivar aquí”, dijo Njang.

Mary Fosi, de la Fundación Myrianthus Fosi, organización no gubernamental dedicada a promover el desarrollo sostenible en Camerún, dijo a IPS que la experiencia de Njang era común en esta nación de África occidental. “Los ricos compran grandes terrenos para invertir en ellos, dejando a los miembros de las comunidades pobres, en especial a las mujeres, sin nada para plantar y peleándose por los pequeños predios remanentes”, dijo Fosi.

Aunque la economía camerunesa registra un crecimiento de 4,9 por ciento, es claro que las ganancias no se distribuyen de forma equitativa. El estudio Perspectivas Económicas de África señala que, aunque Camerún cuenta con una gran riqueza natural, “los ingresos obtenidos por la explotación de los recursos, y del petróleo en particular, no se han canalizado de modo suficiente en inversiones estructurales en la infraestructura y en los sectores productivos”.

De los 20 millones de personas que se estima viven en Camerún, 8,1 millones viven en áreas rurales, de los cuales solo 14 por ciento tienen acceso a electricidad. Esto es significativamente menos que en las áreas urbanas donde, según el Banco Mundial, entre 65 y 88 por ciento de la población cuenta con energía eléctrica. Para que los pobres se beneficien del crecimiento económico es necesario que participen en la toma de decisiones que los afectan, dijo a IPS el subdirector del Departamento de Ingeniería Rural y Mejoramiento del Entorno Agrario de Camerún, Celestin Ondoa.


“En el pasado, los principales actores, como las mujeres vulnerables, los jóvenes, los indígenas y otros grupos marginados, fueron excluidos de la formulación y de la planificación de los esfuerzos de desarrollo”, señaló Ondoa. “Las comunidades en Camerún carecen de acceso a servicios básicos y están marginadas de las oportunidades sociales y económicas. Estas poblaciones tienen que lidiar con conflictos agrarios, mala infraestructura, corrupción y acaparamiento de tierras, lo cual se ve agravado por la degradación ambiental”, añadió.

Según Princely Njong, uno de los organizadores de las Audiencias Públicas sobre Equidad y Sostenibilidad, realizadas en comunidades locales, los cameruneses desean que se incluya una reforma agraria en una política de reducción de la pobreza.

Esas audiencias son parte de un proyecto de la Iniciativa para la Igualdad, organización internacional de investigación y difusión que abre vías para que los más pobres y excluidos se expresen y puedan influenciar el diálogo mundial sobre desarrollo sostenible. “Las comunidades locales quieren que el desarrollo reciba apoyo concreto, con la creación de clínicas, calles, escuelas y acceso a tierra, ingresos agrícolas y mercados”, dijo Njong.

Actualmente, el sistema de tenencia de tierras en Camerún dificulta que los ciudadanos adquieran títulos de propiedad, pues eso implica un costoso y largo proceso administrativo que solo los más adinerados pueden pagar.

Según la Ley de Tierras de 1974, todos los terrenos no registrados del país son propiedad del Estado. Esto incluye también a aquellos que son cultivados u ocupados históricamente por comunidades. En Camerún, “solo aproximadamente tres por ciento de los predios rurales están registrados, en su mayoría a nombre de propietarios de grandes granjas comerciales”, según la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Camerún también tiene sufre el problema del acaparamiento de tierras. Cientos de miles de hectáreas han sido arrebatadas a comunidades. En el sur del país, el gobierno arrendó gran parte de los terrenos forestales, unas 47.000 hectáreas, a la compañía internacional United Forest Cameroon. En 2012 aceptó devolverles 14.000 hectáreas a las comunidades locales. En el Parque Nacional Korup, en el sudoeste del país, una firma agrícola con sede en Nueva York, Herakles Farms, planea iniciar una plantación de palmas aceiteras en 73.000 hectáreas. Y en la Región del Noroeste, la comunidad indígena mbororo acusa al millonario Alhadji Baba Ahmadou Danpullo de haberle robado su tierra. Los mbororos son tradicionalmente pastores nómadas.

Pero Deborah Rogers, coordinadora global de las Audiencias Públicas sobre Equidad y Sostenibilidad, dijo a IPS que “encontraron una forma de llevar a los más pobres y marginados directamente a los debates regionales y mundiales . Esto no es una investigación, sino un esfuerzo para empoderar a las personas, para que tengan una voz directa y colectiva, que es mucho más fuerte que la de individuos aislados o que los pensamientos de los grupos de la sociedad civil”, añadió.

En la pequeña aldea de Nshi-o-doh in Ndu, en la Región del Noroeste, Irene Kimbi sabe bien qué podría mejorar su vida: la creación de una cooperativa agraria. Las 1.500 personas que viven allí cultivan frijoles, maíz y papas. “Eso nos ayudaría a afrontar las dificultades de cultivo y del mercado, así como a reducir la pobreza en nuestra comunidad”, dijo a IPS.

Fuente: IPS Agencia de Noticias
Texto: onde Kingsley

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