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martes, 22 de marzo de 2016

Audrey Iteriteka, la “Beyoncé de Burundi”

Audrey Iteriteka es una estudiante de Burundi, país africano que se encuentra cerca de Ruanda y Tanzania, y posee una voz tan impresionante que fue  catalogada como la “Beyoncé de Burundi”. La joven de 18 años versionó “Halo” de Beyoncé frente a sus compañeros de colegio, quienes la grabaron y subieron el video a la red.

Lo que no se imaginaba Audrey era que su talento sería apreciado por millones de personas, convirtiéndola en un fenómeno musical. Su video, subido originalmente en Facbook, fue compartido por casi todas las celebridades locales y ahora se extendió al resto del mundo.


Actualmente, la joven estudia literatura moderna en el Lycée Sainte Therese Gitega, y canta en sus momentos libres, sin esperar a convertirse en famosa. Aunque ya intentan contratarla como cantante. Tras la repercusión, Audrey dijo : “Me causa felicidad y sorpresa al mismo tiempo”.

Además de “Halo“, la talentosa muchacha versionó “Without You”, de Mariah Carey.

Fuente: Exitoina

viernes, 18 de marzo de 2016

Mad Max, o cómo destruir el desierto de Namibia con una película



La película Mad Max se llevó más Oscars que nadie... aunque ninguno de los que de verdad importan. Y, de paso, la noche de premios de esta edición sirvió para reverdecer un asunto que ya dio que hablar en su día : la espectacularidad de la película de George Miller tuvo un alto coste medioambiental. 

En su día, el gobierno de Namibia se mostró encantado cuando el director eligió filmar la secuela distópica en su país. La película aportó 27 millones de dólares a la economía del país, dio empleo a 900 locales y pagó en impuestos 150 millones de dólares namibios. Pero también acarreó otra consecuencia mucho menos positiva. La devastación de uno de los desiertos más antiguos del mundo.

En 2012, debido a las lluvias que convirtieron Australia en un lugar inusitadamente verde, el equipo de Mad Max tuvo que trasladar el rodaje a Namibia. Parece que el verde no es el color más indicado para rodar una película sobre un futuro post-apocalíptica.


El rodaje tuvo lugar en el desierto de Namiba, el más antiguo del mundo —se calcula que tiene de 50 a 80 millones de años—, que se extiende desde el norte de Sudáfrica hasta Angola. Pese a ser un desierto, Namib cuenta con un ecosistema muy frágil compuesto en su mayoría por pequeños reptiles y peculiares especies vegetales.

Ahora, los locales y ambientalistas acusan al equipo de Mad Max de haber causado un daño irreparable en estas zonas tan sensibles del ecosistema del país africano. Tomy Collard, uno de los guías turísticos que trabajan en la zona, denunció que el equipo de la película había rodado en una zona muy sensible del cinturón de dunas del parque.

También fueron acusados de dejar huellas de neumáticos en algunas de las partes vírgenes del parque. Estas zonas reciben menos de la mitad de una pulgada de lluvia al año, por lo que la vida animal y vegetal depende de la humedad que llega desde el océano. Las huellas de estos neumáticos pueden tardar décadas en desaparecer. "Lo que es peor es que el equipo de la película trató de eliminar las marcas que dejaron arrastrando redes sobre las huellas, y con esto arrancaron plantas únicas", declaraba el guía Tommy Collard a AFP. "No se puede rehabilitar el paisaje del desierto de Namibia”, denunciaba.

En 2013 ya se filtró el borrador de un informe ambiental independiente que corroboraba que las zonas sensibles habían sido dañadas. El informe destacaba que la consulta pública previa a la aprobación del rodaje también había sido insuficiente. Uno de los investigadores del informe, Joh Henschel, incidía en que el permiso para rodar Mad Max fue concedido antes de que entrara en vigor la nueva legislación ambiental.

Por su parte, el equipo de la película contrató un equipo científico especial para afrontar la situación. Pero no fue suficiente. Henschel añade que “ellos hacen lo que pueden bajo estas circunstancias, pero es cierto que no se puede rehacer el daño causado al medio ambiente y también a su reputación”. Sin embargo, la Comisión de Cine de Namibia ha negado airadamente y en más de una ocasión cualquier problema con el rodaje, publicando un anuncio de página completa en un periódico local anunciando que concedieron a Mad Max: Fury Road un "certificado de limpieza”.


La secretaria de la comisión ejecutiva del gobierno de Namibia, Florence Haifene, dijo que se habían cumplido todos los requerimientos medioambientales. “No queremos una mala imagen de nuestro país, especialmente cuando las alegaciones no se han verificado”.

Mad Max consiguió seis premios Oscar hace solo unas semanas.Pero le damos un suspenso en ecología.

Fuente:Playground Noticias
Texto: Silvia Laboreo

martes, 15 de marzo de 2016

La primera mujer negra enóloga, emprende en Sudáfrica


"¿Qué es el vino? ¿Es una sidra o qué? Odié el primer sorbo".  Esa fue la primera reacción de Ntsiki Biyela tras haber ganado una beca para estudiar la elaboración del vino en 1998.

Ahora ella es una premiada viticultora y enóloga residente en la bodega Stellekaya en Stellenbosch, al este de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.También es la primera mujer negra enóloga del país en una industria dominada por hombres blancos. "Estoy rodeada de hombres que me apoyan, pero en general es una lucha debido a que tienes que esforzarte el doble para demostrar lo que vales", dijo Biyela. Su vino se vende a nivel mundial, pero su principal mercado es Estados Unidos, y tiene planes de comenzar su propia marca este año.

La vida de Biyela comenzó en 1978 en un pequeño pueblo de la provincia de Kwa-Zulu Natal, donde el único alcohol que conocía era la cerveza de elaboración casera. Como sudafricana negra, Biyela sufrió la discriminación y la opresión bajo el brutal régimen del apartheid. Movida por el deseo de forjarse una mejor vida, comenzó a buscar oportunidades fuera de su poblado. "Yo quería estudiar ingeniería química, pero no pude a causa de la situación financiera," dijo.

Poco después de la abolición del apartheid en 1994, South African Airways comenzó a ofrecer becas en enología como parte de un programa para ayudar a transformar la economía del país. Biyela no dejó pasar la oportunidad. "Era el momento para estudiar y convertirme en alguien", dijo. Así que dejó a su pueblo y a su familia para seguir una carrera en la fabricación de una bebida que nunca había probado.

En la Universidad de Stellenbosch, Biyela no sólo tuvo que aprender todo sobre el vino, además tuvo que estudiar en un idioma sinónimo de la opresión, la lengua afrikaans. "Fue difícil. No sabía afrikaans, pero no tenía otra opción," dijo. Graduarse fue sólo el primer paso. Biyela todavía tenía que encontrar trabajo en una industria que no era precisamente abierta a una mujer sudafricana negra.

Fue rechazada tres veces antes de que conseguir un trabajo en lo que ella llama la "moderna" Stellekaya. Pero rápidamente encontró el éxito. Su primera cosecha en 2004 produjo un vino muy premiado.

Biyela llevó de vuelta, a su pueblo natal, una botella de esa misma añada. Durante ese viaje, su abuela Aslina probó el vino por primera vez. ¿Su respuesta? "Es agradable". Biyela ahora prepara el lanzamiento de un nuevo vino como fabricante independiente. Dejará Stellekaya y comprará uvas de los agricultores porque, por el momento, no puede costear sus propios viñedos. Pero ya tiene un nombre para la marca: Aslina.

Fuente: CNN Expansión 
Texto: Eleni Giokos

domingo, 14 de febrero de 2016

Egipto prepara un museo bajo el agua

La Unesco está interesada en que el proyecto, que data del 2006, vea la luz en Alejandría, última gran capital del Egipto faraónico y que alberga bajo sus aguas miles de restos arqueológicos que fueron engullidos por el mar tras una serie de movimientos telúricos y maremotos ocurridos hace más de mil años. Solo falta que los más de 140.000 millones de euros que costaría la impresionante infraestructura subacuática aparezcan. ¿De dónde vendría el dinero? La Unesco está dispuesta a aportar, lo mismo que El Cairo, pero el grueso -eso esperan- procedería de la inversión extranjera.

El Gobierno egipcio, viendo que la sangría de turistas -la principal fuente de riqueza del país de las pirámides- es constante durante la última década, pretende apostar por el nuevo museo. La propuesta más aplaudida y que cuenta con más boletos para ser la elegida fue la presentada por la Fundación Jacques Rougerie. Un macroproyecto que ha regresado estos días a la mesa del ministerio correspondiente. Un espacio museístico que combinaría a la perfección el espíritu del acuario con el puramente artístico e histórico. Los promotores estiman que el futuro museo podría recibir anualmente a más de tres millones de visitantes.


Bajo las aguas de la bahía de la actual ciudad portuaria de Alejandría, la segunda en importancia de Egipto, los arqueólogos submarinos han hallado miles de restos desde los años 90, cuando comenzó la fiebre arqueológica bajo las aguas de la ciudad. Desde templos, obeliscos y estelas hasta estatuas colosales de faraones de las últimas dinastías, contemporáneos de la célebre erudita Hipatia, a la que homenajeó en el cine el director español Alejandro Amenábar. Tras la caída de los Ptolomeos, Macedonia y Roma coparon la política egipcia, fusionando su cultura con la indígena del país del Nilo, una hibridación que dio excelentes ejemplos artísticos.

Uno de los profesionales que más estudió los fondos acuáticos de la bahía y recuperó un mayor número de piezas fue Frank Goddio, fundador y presidente del Instituto Europeo de Arqueología Submarina (Ifasm), quien buceó en localizaciones próximas a Alejandría, caso del antiguo barrio de Canopus o del puerto de Herakleion, izando a la superficie joyas del arte egipcio amenazadas por el saqueo sistemático de los restos. Esta es una de las razones de peso para que el museo submarino se haga realidad.

Parcialmente sumergido

El proyecto del arquitecto Jacques Rougerie, especializado en estructuras subacuáticas, concibe el museo en cuatro edificios y dos plantas, y estaría situado a escasos metros de la recuperada Biblioteca. En total, superaría los 22.000 metros cuadrados de superficie. La primera de ellas albergaría piezas ya recuperadas, con un completo jardín de estatuas antiguas, mientras que la segunda, a través de túneles de vidrio transparente, permitiría la visión in situ de los restos arqueológicos tal y como quedaron sumergidos tras los terremotos de hace un millar de años. Esta zona se encontrará a unos siete metros de profundidad.

El futuro museo de la ciudad del desaparecido Faro -una de las consideradas siete maravillas de la Antigüedad- y desde la que gobernó Cleopatra, la de César y Marco Antonio, albergará más de 2.500 piezas arqueológicas en su interior.

En contra de este proyecto museístico -además de su elevado coste y de la dificultad del proyecto- se posicionan algunos colectivos de defensa del medio ambiente, que aseguran que su construcción modificaría las corrientes marinas, pero también que la turbiedad de los fondos de la bahía dificultaría la visibilidad de los restos.

Sin embargo, aunque Rougeire trazó el esbozo del nuevo museo de Alejandría -cuyo plazo de ejecución estimó en dos años-, las autoridades egipcias ya habían sugerido la idea en 1996, conscientes de los tesoros que reflotaban a diario los arqueólogos. Sin embargo, las convulsiones políticas, y en concreto la revolución que depuso al presidente Hosni Mubarak, borraron del mapa el proyecto, que ahora ha vuelto a entrar en la agenda del Gobierno de Egipto.

Y cómo no, el país de los faraones no sería tal sin una obra faraónica en su haber.

FUENTE: LA VOZ DE GALICIA

miércoles, 10 de febrero de 2016

Kenia, la cuna de los pagos a través del 'smartphone'

El teléfono móvil ya irrumpió como un elemento revolucionario en África. El número de terminales en el continente es cada vez más elevado. Los africanos adoran la comunicación y la inmediatez, y las compañías telefónicas lo saben. Las recargas de saldo y datos de Internet para los teléfonos móviles pueden encontrarse en los más remotos lugares, así como la cobertura y el 3G (a veces incluso en lugares insospechados).

Que el teléfono móvil diera un paso más y facilitara la vida a sus usuarios era cuestión de tiempo. Y entonces, nació M-pesa.En un universo tan inmediato y, para qué negarlo, tan consumista -abarcando todos los ángulos de la palabra-, facilitar el acceso económico y fomentar los pagos rápidos es una necesidad a la orden del día.


Sin embargo, no es lo mismo ser un cosmopolita europeo que vivir en un suburbio o poblado de una ciudad africana. Una tarjeta de crédito y una cuenta bancaria aún son grandes desconocidas para la mayor parte de la población de los países en vías de desarrollo. Aunque los bancos traten de expandirse en África subsahariana, la incapacidad de ahorro hace que el origen de una cuenta bancaria no tenga mucho sentido.

Sin embargo, la incipiente necesidad del envío de dinero al momento y del pago inmediato está presente en todos los niveles de sociedad. "Con M-pesa, el envío del dinero es instantáneo y se puede realizar en cualquier lugar, lo que supone una ventaja frente a un banco, ya que no es necesario desplazarse", cuenta a MERCADOS Alex, dueño de uno de los miles de establecimientos autorizados para gestionar transacciones de M-Pesa.

Pagos mediante el móvilM-pesa es la unión de M -móvil- y pesa -dinero en el idioma swahili-, y nació en Kenia en el año 2007 bajo el abrigo de la compañía de móvil Safaricom (filial de Vodafone).

Las posibilidades que ofrece el servicio de M-pesa son numerosas: desde realizar pagos mediante el teléfono móvil, enviar y recibir dinero entre usuarios, reservar hoteles o entradas o retirar dinero en cajeros. Es como una cuenta bancaria y tarjeta de crédito al mismo tiempo, pero sin necesidad de pisar el banco.

El procedimiento es sencillo


Mediante el número del teléfono móvil de la compañía Safaricom el usuario queda registrado con sus datos y simplemente tendrá que facilitar ese número de contacto para recibir ingresos de otras personas.

Asimismo, se puede hacer un ingreso propio en el número para tener dinero disponible que utilizar como si fuera una tarjeta de crédito. Para realizar las retiradas, tanto el emisor del dinero como el receptor simplemente tienen que acudir a uno de los establecimientos autorizados e identificarse con sus datos.

"Solemos atender una media de 80 personas que quieren hacer algún envío o retirada de dinero", explica Alex. Su pequeña tienda en el suburbio de Kabiria, en el noeste de Nairobi, no sólo permite este servicio, también presta mantenimiento de los terminales y vende recargas y otros productos necesarios para los vecinos.

"Actuamos como una sucursal bancaria sin necesidad de pagar tasas por abrir una cuenta. A veces llegamos a tener en efectivo hasta 100.000 kshs (unos 860 euros), pero nunca hemos tenido ningún intento de robo". Desde que empezaron como agentes de M-pesa, el número de personas que se han dado de alta no ha dejado de aumentar, así como el uso del servicio.

Beneficiarios de microcréditos

El servicio que proporcionaba M-pesa rápidamente fue extendido y copiado por otras compañías telefónicas. En 2014 contaba con más de 17 millones de usuarios (lo que equivale a más de dos tercios de la población adulta) y más de 40.000 distribuidores en todo el país. Más del 25% del producto nacional del país fluye mediante el sistema.


Aunque el origen comenzó en Kenia, países como Ruanda, Uganda, Tanzania e incluso India y Afganistán cuentan con versiones propias de M-pesa como MTN o AirtelMoney. En sus orígenes, el propósito de M-pesa era el de dar con un servicio de gestión a los beneficiarios de microcréditos, tanto para recibir el dinero como para pagar los préstamos con comodidad.

Así se conseguía evitar el paso por el banco y agilizar el proceso, haciendo más competitivos a los usuarios. Pronto se vio que podría ser extendido a toda la población con el fin de ayudar al flujo de capital. El éxito se debe a más factores aparte de la gratuidad del servicio, la posición dominante de la compañía Safaricom en el mercado y una perfecta estrategia de marketing. Muchos kenianos confían más en M-pesa para guardar su dinero que en los propios bancos.

El despegue del producto se produjo tras la ola de violencia posterior a las elecciones de 2008, cuando miles de personas utilizaron el servicio para enviar dinero a las personas atrapadas en las zonas marginales de Nairobi.

Fuente: EL MUNDO

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Viola tu movil los derechos humanos?

La relación entre teléfonos móviles e infancia es un tema de debate recurrente, sobre todo, en cuanto al uso que hacen los pequeños de las nuevas tecnologías y el acceso a las redes sociales. Uno más de los problemas del mundo desarrollado. Pero hay un lado oscuro en esa relación entre los dispositivos y los niños: cuando son ellos los que trabajan 12 horas al día por uno o dos dólares, en el mejor de los casos, en condiciones infrahumanas para extraer el cobalto necesario para fabricar las baterías. Ocurre en la República Democrática del Congo (RCD) y lo han documentado Amnistía Internacional y Afrewatch en un amplio informe.

Y sí, ese mineral arrancado de la tierra por los minúsculos dedos de un crío posiblemente malnutrido y envuelto en harapos en una mina ilegal puede haber acabado en el bolsillo de cualquier occidental medio. “Hay grandes marcas de aparatos electrónicos como Apple, Samsung y Sony que no hacen comprobaciones básicas para asegurarse de que en sus productos no se utilice cobalto extraído con mano de obra infantil”, denuncian las organizaciones en su investigación.



Por esto morimos: violaciones de los derechos humanos en la República Democrática del Congo para alimentar el comercio mundial de cobalto. Un jugoso negocio del que poco se beneficia el país, uno de los más pobres del mundo, que ocupa el puesto 176º de 188 en el Índice de Desarrollo Humano y en el que apenas un 28% de sus habitantes tienen un móvil y sólo 1,7% dispone de acceso a Internet, según datos de Unicef.

Paul, huérfano de 14 años, comenzó a trabajar en la minería a los 12. El suyo es uno de los testimonios recogidos por Amnistía en sus pesquisas. “Pasaba 24 horas allí abajo, en los túneles. Llegaba por la mañana y me marchaba a la mañana siguiente [...] Tenía que hacer mis necesidades allí abajo [...] Mi madre adoptiva quería que fuera al colegio, pero mi padre adoptivo estaba en contra y me explotaba haciéndome trabajar en la mina”.

La denuncia de la precaria situación en la que trabajan los mineros, y el drama del trabajo infantil en las explotaciones de RDC, no es nueva. Ya hace 15 años, el Consejo de Seguridad de la ONU alertó de la turbia relación entre la extracción ilegal en el país, el conflicto y las violaciones de derechos humanos. Pero Amnistía Internacional y Afrewatch han dado un paso más allá que el de la mera constatación de un secreto ya conocido.

“Los investigadores han seguido la trazabilidad del cobalto. Cómo las minas ilegales, donde se produce el 20% del total, lo venden a empresas autorizadas, y estas a otras más grandes”, subraya Gerardo Ríos, responsable del trabajo sobre empresas de Amnistía Internacional en España.

Tal como detalla el documento, se preguntó a 87 mineros de cobalto, 17 de ellos niños, en cinco minas en el sur de RCD entre abril y mayo de 2015. Los autores también entrevistaron a 18 comerciantes y siguieron los vehículos de otros tantos para averiguar que lo llevan a mercados legales donde las grandes empresas lo compran. La más importante de ellas es la Congo Dongfang Mining (CDM), filial en propiedad exclusiva del gigante chino del comercio de minerales Zhejiang Huayou Cobalt Ltd (Huayou Cobalt). Y voilá, entre sus clientes, tres fabricantes de componentes de la batería de iones de litio —Ningbo Shanshan y Tianjin BAMO de China, y L & F Materiales de Corea del Sur— que proveen, según sus propias memorias empresariales, a 16 marcas de consumo internacionales, asegura el informe.

La lista “de la vergüenza”, cita Ríos el término usado en el informe, la componen: Microsoft, Apple, Huawei, Lenovo, Daimler, Volkswagen, HP Inc, Samsung electronics, Samsung SDI, Sony, Tianjin Lishen Battery Joint-Stock Co, Vodafone Group, Tianjin Bamo Science and Technology, Coslight, Inventec (propietario del fabricante de móviles OKWAP), y LG.

Ante la evidencia hallada de que estas 16 compañías podrían estar ensamblando en sus aparatos o coches eléctricos baterías fabricadas con cobalto extraído por niños y adultos explotados, Amnistía Internacional se puso en contacto con las marcas. Todos negaron tener conocimiento de su relación (aunque indirecta) con la china Huayou Cobalt y reconocieron no saber de dónde procedía esta materia prima, ni se lo habían cuestionado antes del contacto de la ONG.

"Muchas de estas multinacionales dicen que tienen una política de tolerancia cero con el trabajo infantil. Pero esta promesa no vale ni el papel en que está escrita, cuando ni siquiera investigan a sus proveedores. Sus afirmaciones simplemente no son creíbles", censura el investigador Mark Dummett en el documento.

En resumen: “Una empresa admitió la relación, mientras que otras cuatro no supieron decir con seguridad si compraban cobalto de la RDC o Huayou Cobalt. Seis afirmaron que estaban investigando el asunto. Cinco negaron abastecerse de cobalto a través de Huayou Cobalt, pese a que figuran como clientes en los documentos comerciales de los fabricantes de baterías. Y dos negaron abastecerse de cobalto de la RDC”.

Para Ríos, “las respuestas son evasivas… La mayoría dice que van a intentar comprobarlo”. El responsable del trabajo sobre empresas de AI en España anuncia que volverán a contactar con las compañías en el futuro para interesarse por sus indagaciones (y medidas) sobre el origen de su cobalto. “Haremos seguimiento. Este informe es parte de una serie de investigaciones sobre las cadenas de suministro de minerales de países en conflicto”, detalla.

“Los riesgos para la salud y la seguridad convierten la minería en una de las peores formas de trabajo infantil. Unas empresas cuyas ganancias globales ascienden a 125.000 millones de dólares no pueden afirmar con credibilidad que les resulta imposible comprobar de dónde proceden los minerales esenciales para sus productos”, manifiesta su colega Mark Dummett.

La responsabilidad de cambiar las cosas no solo recae en las citadas empresas, sino también en los gobiernos, en este caso el congoleño, subraya Ríos. Asimismo, añade, tienen que estar comprometidos diferentes organismos internacionales, desde la OCDE hasta la Organización Mundial de Comercio y el FMI, para que violaciones de los derechos humanos como las expuestas no se repitan.

“RDC es el mayor productor de cobalto del mundo y tiene las mayores reservas, el 50%. El siguiente es Australia con un 20%”, anota Ríos. Por eso, el investigador destaca una de las recomendaciones que Amnistía dirige al Gobierno del país. “Se deben ampliar las zonas para la minería artesanal”, pide. De este modo, explica, las que ya operan en territorios vedados, dejarían de ser ilegales y se verían obligadas a respetar los derechos de sus trabajadores y no emplear a niños en sus explotaciones, práctica prohibida por ley".

En definitiva, la ONG reclama más control de autoridades, productores y compradores. A nivel internacional y local. En absoluto, apostilla Ríos, llaman a un boicot a la compra de cobalto congoleño. “Sería arruinar el país”, abunda. “Se trata de ayudar a la gente”.

Unicef estima que 40.000 niños trabajaban en 2014 en minas artesanales en RDC, muchas de ellas de cobalto. “Lo lógico es que estuvieran en la escuela”, reclama el investigador español. “Las empresas que se están beneficiando, tienen que contribuir, pagar cantidades justas...”, sugiere. Así los padres de estos niños, que trabajan para paliar como pueden su situación de extrema pobreza, no mandarían a sus hijos a la mina a cargar con bolsas llenas de piedras y expuestos a sufrir daños pulmonares permanentes, ahogados en la fiebre de otros por su cobalto.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Corre por la educación de los niños de Chad con Entreculturas

La V Carrera solidaria “Corre por una causa, corre por la educación” tendrá lugar el próximo 28 de febrero en las ciudades de Madrid, Valladolid, León, Santander y Zaragoza. Málaga dará el pistoletazo de salida celebrando la carrera el 7 de febrero. En Valencia, Bahía de Cádiz, Sevilla y Úbeda se celebrará el 6 de marzo.

Con los fondos recaudados en diccha carrera, Entreculturas facilitará el acceso a la educación infantil a 1.500 niños y niñas de 4 y 5 años de edad (un 54% de niñas), de 26 escuelas infantiles de la región de Guéra, en Chad, África. 


«Por un lado, se crearán las condiciones materiales favorables para la dinámica y enseñanza-aprendizaje a través del equipamiento de 26 escuelas infantiles, y por otro se mejorará la calidad de la educación impartida mediante la formación de las maestras y madres de los niños», explican desde Entreculturas.

Está previsto dotar las escuelas con mobiliario escolar: mesas y sillas adaptadas a la edad de los niños; material pedagógico con contenidos adaptados al entorno; y material extracurricular: juegos, columpios, material para huerto escolar y uniformes,para favorecer el desarrollo psicosocial de los niños y las niñas a través de actividades lúdicas y recreativas.

El equipo de Entreculturas realizará un seguimiento permanente a lo largo del año supervisando y retroalimentando la actividad docente directamente en el aula. Además, se organizarán campamentos de fin de semana para los niños de diez escuelas, con el objetivo de reforzar conocimientos y complementar los procesos pedagógicos.

En Málaga

En Málaga tendrá lugar el 7 de febrero, en el Estadio de Atletismo “Ciudad de Málaga”. Para todas las personas que quieran participar ya están abiertas las inscripciones a la carrera a través de www.correporunacausa.org y en la planta de deportes de El Corte Inglés de la Avenida Andalucía.

Los corredores y corredoras podrán participar en las siguientes modalidades:
  • Carrera de adultos: 5,6 y 11,2 km (cronometrada).
  • Carrera de niños y niñas: 400 y 1000 m. (Para Entreculturas es muy importante integrar a los niños y niñas en esta carrera).

ACTIVIDADES PARALELAS: Durante toda la mañana Entreculturas desarrollará en el Estadio de Atletismo diversas actividades de animación, conciertos, exhibiciones deportivas y talleres para los niños y niñas.


domingo, 31 de enero de 2016

La sequía de Etiopía pone en grave peligro a los bebés recién nacidos y a sus madres

Uno de cada diez etíopes, alrededor de 10,2 millones de personas, no pueden proveerse de alimentos porque sus cosechas se han estropeado y su ganado ha muerto a causa de la sequía.

"Dar a luz en una situación desesperada en donde hay una grave escasez de alimentos y en donde el ganado ha muerto en masa llevándose el principal recurso para la nutrición de las madres embarazadas o que amamantan a sus niños, es extremadamente peligroso tanto para los bebés como para sus madres", ha denunciado el director de Save the Children en Etiopía, John Graham.

Las madres embarazadas o que dan el pecho y que están desnutridas tienen más posibilidades de sufrir problemas durante el parto, además, sus hijos nacerán con un peso inferior al adecuado y no podrán alimentarles, ha asegurado mediante un comunicado.

"Esto es un código rojo de emergencia y se tiene que tratar como tal, pero todavía no he visto ninguna respuesta ante esta sequía de gran magnitud por parte de Naciones Unidas o de la comunidad internacional", ha lamentado Graham.

La ONU se ha comprometido a dar un cuarto de los 1.400 millones de dólares (1.300 millones de euros) que se necesitan para solucionar esta crisis, ha informado la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Ayuda Humanitaria. Sin embargo, la mayoría de estas contribuciones aún no se han pagado.

"No he visto una sequía así en Etiopía en los 19 años que llevo viviendo en este país", ha lamentado Graham. Se espera que más de 2,5 millones de niños abandonen el colegio por la sequía de este año, ha asegurado la organización.

Etiopía es el segundo país más poblado de África. Ha sido golpeado por dos sequías consecutivas, la más reciente a causa del fenómeno meteorológico 'El Niño', un calentamiento en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico que está causando hambre alrededor del mundo.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, se encuentra entre los asistentes a la cumbre de la Unión Africana, que se inició la semana pasada y que culminará con una reunión de los jefes de Estado el sábado y el domingo.

Fuente: Te Interesa. es

miércoles, 27 de enero de 2016

Los cazadores furtivos mataron 1.175 rinocerontes en Sudáfrica en 2015

Un total de 1.175 rinocerontes fueron abatidos por los cazadores furtivos durante 2015 en Sudáfrica, 40 menos que en 2014, informó hoy el Ministerio de Medio Ambiente del país austral, que alberga el 80% de la población mundial de esta especie.


Se trata de la primera reducción registrada desde 2007, en el que tan solo se registraron 13 animales muertos.

Desde entonces, la cifra ha ido aumentando notablemente hasta alcanzar los 668 en 2012 y los 1.215 animales abatidos en 2014.
El nivel de caza furtiva de los últimos años ha amenazado la existencia de la especie, cuyo cuerno se vende sobre todo en los mercados asiáticos -donde se le atribuyen propiedades curativas y afrodisíacas- por precios superiores a los del oro.

El anuncio del descenso del número de rinocerontes abatidos se produce horas después de que la Justicia sudafricana ratificara su decisión de legalizar el comercio de cuerno de rinoceronte dentro de Sudáfrica.

El Tribunal Superior la declaró legal en noviembre del año pasado, y revocó la prohibición dictada por el Gobierno en 2009, al considerar que fomentaba la caza furtiva de estos animales.

Organizaciones ecologistas han denunciado que la legalización en Sudáfrica fomentará el comercio internacional, que está prohibido por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora silvestres (CITES)

Fuente: ABC

martes, 22 de diciembre de 2015

¿Un muro antiterrorista de 700 kilómetros entre Kenia y Somalia?

Las virtudes de un muro para enfrentar una amenaza externa han resultado dudosas: a pesar del gigante de cemento que levantó Israel, las relaciones con su vecino Palestina desmejoran y el trato a los palestinos es discriminador; el Muro de Berlín sólo produjo una fuerte desdicha en los habitantes del lado oriental y la muerte de cientos que quisieron cruzar; Hungría erigió este año una verja extensa para prohibir el paso a los inmigrantes hacia Europa, y sin embargo los miles de exiliados tomaron camino por Eslovaquia o por Grecia sin que el problema de fondo se terminara. En esta ocasión, el gobierno de Kenia tiene la intención de levantar un muro de 700 kilómetros, que iría de punta a punta en la frontera que comparte con Somalia (desde Mandera en el norte hasta Kiunga en el sur). El único objetivo es detener a las milicias de Al Shabab, un ejército extremista que pretende imponer la ley islámica, fundado en 2006 y responsable de numerosos atentados en ciudades principales de Kenia.

Manifestantes en Nairobi
El centro de operaciones de Al Shabab es Somalia. En 115 ataques cometidos en 2014, por ejemplo, asesinaron a más de 1.000 personas. Dado que es una región vecina, las autoridades keniatas han hecho frente a sus militantes a través de las Amisom, el ejército de la Unión Africana conformado sobre todo por soldados de Uganda y Kenia. Por esa intención, Al Shabab anunció que atacaría a Kenia y cumplió: en 2013 realizó un tiroteo en el centro comercial Westgate en Nairobi, donde murieron 67 personas; otro más en la Universidad de Garissa sumó 148 muertos y 79 heridos. Ahora, Al Shabab es una amenaza latente para Kenia y las autoridades, en parte, han reculado en sus estrategias para detenerlo.

La construcción del muro parece una ensoñación. Fue el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, presionado por las muertes que Al Shabab ejecutó en su territorio, quien prometió a principios de 2015 que levantaría un muro de lado a lado en la frontera. La realidad económica es distinta. Para tomar un ejemplo, el muro que construyó Israel costó US$2 millones por kilómetro y en su mantenimiento se invierten US$260 millones cada año. Justo la semana pasada, Kenyatta dijo que la corrupción era una “amenaza nacional” y, aunque el gobierno podría poner su dinero en el levantamiento de un muro, tiene otras prioridades como el mejoramiento del sistema de salud, reducir la mortalidad infantil y aumentar el nivel educativo de los keniatas. Además, la economía creció en 2014 más de 5 puntos y Kenia se ha convertido, poco a poco, en un ambiente proclive a los negocios. En este momento, la construcción de un muro que lo separe de Somalia sólo afectaría la imagen de Kenia; en vez de convertirla en una aldea más segura, le daría el aspecto de un país en sitio. Un miembro del gobierno, en entrevista con Al Jazeera, dijo además que no existe dinero para dicha obra.

Las autoridades keniatas han mantenido en secreto el progreso de las obras. Según un reciente reportaje de Al Jazeera, hasta ahora no se ha levantado el primer bloque del muro (que incluiría puestos de vigilancia, muros de ladrillo y rejas), pero la intención está a la vista: en las zonas fronterizas se encuentra maquinaria y personal del Ejército en constante vigilancia. La utilidad del muro está basada en una premisa: dado que la frontera ha sido porosa por años, y por allí se han desplazado sin freno los militantes de células extremistas, cerrarla es el modo de detener a los enemigos foráneos.

De acuerdo con Simon Allison, corresponsal de The Guardian en África, la construcción de muros en la historia ha impactado el modo en que las sociedades interactúan pero, en el fondo, eluden el problema central. En este caso, una de las dificultades más profundas que enfrenta Kenia es el crecimiento de su enemigo dentro de sus propias fronteras (una característica que comparte con el conflicto entre Francia y los extremistas después de los atentados del 11 de noviembre). El muro cerraría el paso a grupos que, de hecho, ya cruzaron la frontera y de cualquier modo tienen redes que superan la mera barrera física.

El gobierno keniata ha dicho que confía en que el muro eliminará las posibilidades de que las células extremistas crezcan. La premisa es, por demás, incompleta: el conflicto con Al Shabab no es sólo político, sino también religioso y económico. Un reportaje de la revista Quartz anotaba que Al Shabab recoge cerca de US$12,2 millones al año por contrabando de azúcar, a través del cobro de “peajes” en ciertas zonas (el Ejército habría recibido, por lo menos, US$13 millones por el mismo concepto). La situación de escasez de las zonas de frontera (74% de la población está por debajo de la línea de pobreza), donde Al Shabab tiene gran influencia y el Estado muy poca, han creado un caldo de cultivo para la radicalización, pues Al Shabab toma las funciones de estado del mismo modo en que lo hace el Estado Islámico en, por ejemplo, Raqqa (Irak).

Al Shabab también ataca —acusándolos de “infieles”— a los cristianos y ha ejecutado masacres en las que separa a musulmanes de cristianos y mata a estos últimos. En el caso del Estado Islámico, la coalición occidental se ha propuesto cortar las fuentes de financiación de ese grupo; según reportes oficiales, Rusia ha destruido de plantas de procesamiento de petróleo, porque de allí viene el dinero que soporta sus actividades. Para terminar a Al Shabab, dicen analistas, la estrategia debería ser similar.

Las fuerzas de seguridad keniatas tienen también su parte en el origen del conflicto, recuerda un documental de Al Jazeera. En redadas constantes, son detenidos sospechosos de actividades terroristas y el acoso a los musulmanes (en un país de mayorías católicas) es constante. En las calles, la gente habla de los “escuadrones de la muerte” que se encargarían de dar muerte a cualquier persona que “empate” con el perfil de un terrorista (las víctimas son, en su mayoría, musulmanes). El líder de una mezquita dijo a Al Jazeera que esa se había convertido en una razón para que muchos se radicalizaran y viajaran hasta Somalia a unirse a las tropas de Al Shabab. Sumado a esto, los servicios de inteligencia estarían desconectados de las actividades de los oficiales en campo, imbuidos también en un círculo de corrupción.

Fuente: El Espectador.com
Texto: Juan David Torres Duarte

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