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martes, 22 de diciembre de 2015

¿Un muro antiterrorista de 700 kilómetros entre Kenia y Somalia?

Las virtudes de un muro para enfrentar una amenaza externa han resultado dudosas: a pesar del gigante de cemento que levantó Israel, las relaciones con su vecino Palestina desmejoran y el trato a los palestinos es discriminador; el Muro de Berlín sólo produjo una fuerte desdicha en los habitantes del lado oriental y la muerte de cientos que quisieron cruzar; Hungría erigió este año una verja extensa para prohibir el paso a los inmigrantes hacia Europa, y sin embargo los miles de exiliados tomaron camino por Eslovaquia o por Grecia sin que el problema de fondo se terminara. En esta ocasión, el gobierno de Kenia tiene la intención de levantar un muro de 700 kilómetros, que iría de punta a punta en la frontera que comparte con Somalia (desde Mandera en el norte hasta Kiunga en el sur). El único objetivo es detener a las milicias de Al Shabab, un ejército extremista que pretende imponer la ley islámica, fundado en 2006 y responsable de numerosos atentados en ciudades principales de Kenia.

Manifestantes en Nairobi
El centro de operaciones de Al Shabab es Somalia. En 115 ataques cometidos en 2014, por ejemplo, asesinaron a más de 1.000 personas. Dado que es una región vecina, las autoridades keniatas han hecho frente a sus militantes a través de las Amisom, el ejército de la Unión Africana conformado sobre todo por soldados de Uganda y Kenia. Por esa intención, Al Shabab anunció que atacaría a Kenia y cumplió: en 2013 realizó un tiroteo en el centro comercial Westgate en Nairobi, donde murieron 67 personas; otro más en la Universidad de Garissa sumó 148 muertos y 79 heridos. Ahora, Al Shabab es una amenaza latente para Kenia y las autoridades, en parte, han reculado en sus estrategias para detenerlo.

La construcción del muro parece una ensoñación. Fue el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, presionado por las muertes que Al Shabab ejecutó en su territorio, quien prometió a principios de 2015 que levantaría un muro de lado a lado en la frontera. La realidad económica es distinta. Para tomar un ejemplo, el muro que construyó Israel costó US$2 millones por kilómetro y en su mantenimiento se invierten US$260 millones cada año. Justo la semana pasada, Kenyatta dijo que la corrupción era una “amenaza nacional” y, aunque el gobierno podría poner su dinero en el levantamiento de un muro, tiene otras prioridades como el mejoramiento del sistema de salud, reducir la mortalidad infantil y aumentar el nivel educativo de los keniatas. Además, la economía creció en 2014 más de 5 puntos y Kenia se ha convertido, poco a poco, en un ambiente proclive a los negocios. En este momento, la construcción de un muro que lo separe de Somalia sólo afectaría la imagen de Kenia; en vez de convertirla en una aldea más segura, le daría el aspecto de un país en sitio. Un miembro del gobierno, en entrevista con Al Jazeera, dijo además que no existe dinero para dicha obra.

Las autoridades keniatas han mantenido en secreto el progreso de las obras. Según un reciente reportaje de Al Jazeera, hasta ahora no se ha levantado el primer bloque del muro (que incluiría puestos de vigilancia, muros de ladrillo y rejas), pero la intención está a la vista: en las zonas fronterizas se encuentra maquinaria y personal del Ejército en constante vigilancia. La utilidad del muro está basada en una premisa: dado que la frontera ha sido porosa por años, y por allí se han desplazado sin freno los militantes de células extremistas, cerrarla es el modo de detener a los enemigos foráneos.

De acuerdo con Simon Allison, corresponsal de The Guardian en África, la construcción de muros en la historia ha impactado el modo en que las sociedades interactúan pero, en el fondo, eluden el problema central. En este caso, una de las dificultades más profundas que enfrenta Kenia es el crecimiento de su enemigo dentro de sus propias fronteras (una característica que comparte con el conflicto entre Francia y los extremistas después de los atentados del 11 de noviembre). El muro cerraría el paso a grupos que, de hecho, ya cruzaron la frontera y de cualquier modo tienen redes que superan la mera barrera física.

El gobierno keniata ha dicho que confía en que el muro eliminará las posibilidades de que las células extremistas crezcan. La premisa es, por demás, incompleta: el conflicto con Al Shabab no es sólo político, sino también religioso y económico. Un reportaje de la revista Quartz anotaba que Al Shabab recoge cerca de US$12,2 millones al año por contrabando de azúcar, a través del cobro de “peajes” en ciertas zonas (el Ejército habría recibido, por lo menos, US$13 millones por el mismo concepto). La situación de escasez de las zonas de frontera (74% de la población está por debajo de la línea de pobreza), donde Al Shabab tiene gran influencia y el Estado muy poca, han creado un caldo de cultivo para la radicalización, pues Al Shabab toma las funciones de estado del mismo modo en que lo hace el Estado Islámico en, por ejemplo, Raqqa (Irak).

Al Shabab también ataca —acusándolos de “infieles”— a los cristianos y ha ejecutado masacres en las que separa a musulmanes de cristianos y mata a estos últimos. En el caso del Estado Islámico, la coalición occidental se ha propuesto cortar las fuentes de financiación de ese grupo; según reportes oficiales, Rusia ha destruido de plantas de procesamiento de petróleo, porque de allí viene el dinero que soporta sus actividades. Para terminar a Al Shabab, dicen analistas, la estrategia debería ser similar.

Las fuerzas de seguridad keniatas tienen también su parte en el origen del conflicto, recuerda un documental de Al Jazeera. En redadas constantes, son detenidos sospechosos de actividades terroristas y el acoso a los musulmanes (en un país de mayorías católicas) es constante. En las calles, la gente habla de los “escuadrones de la muerte” que se encargarían de dar muerte a cualquier persona que “empate” con el perfil de un terrorista (las víctimas son, en su mayoría, musulmanes). El líder de una mezquita dijo a Al Jazeera que esa se había convertido en una razón para que muchos se radicalizaran y viajaran hasta Somalia a unirse a las tropas de Al Shabab. Sumado a esto, los servicios de inteligencia estarían desconectados de las actividades de los oficiales en campo, imbuidos también en un círculo de corrupción.

Fuente: El Espectador.com
Texto: Juan David Torres Duarte

sábado, 19 de diciembre de 2015

El líder golpista de Burkina, acusado de la muerte del expresidente Sankara

El general Gilbert Diendéré, líder del reciente golpe de Estado en Burkina Faso y aliado del expresidente Blaise Compaoré, fue acusado por un tribunal militar de la muerte del expresidente Thomas Sankara, asesinado en extrañas circunstancias en 1987. Diendére fue acusado de "asesinato, ocultación del cadáver y conspiración", según anunció a última hora de ayer el tribunal militar que realiza una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte de Sankara, un político conocido como el "Che Guevara africano".

Sankara
El Gobierno de Burkina, por su parte, aseguró que con esta acusación, se pone "fin a la impunidad" en el país y agradeció el "compromiso de los jueces para que triunfe la verdad".

Otras diez personas, precisó el Gobierno en un comunicado, han sido acusadas en relación con el asesinato de Sankara durante el golpe de Estado liderado por Compaoré en octubre de 1987. Diendéré, que recientemente también fue acusado de crímenes contra la humanidad, fue jefe del Estado Mayor en el antiguo Gobierno de Campaoré, derrocado por una revuelta popular a finales de 2014 tras permanecer 27 años en el poder.

El pasado 16 de septiembre, Diendéré lideró un golpe de estado en Burkina Faso perpetrado por una facción del Ejército contra el Gobierno de la transición, liderado por Michel Kafando.
Gilbert Diendéré
Precisamente, Kafando autorizó en marzo la exhumación de los restos enterrados en la tumba de Sankara, después de que su familia -su mujer y dos hijos que actualmente residen en Francia-, amigos y simpatizantes llevaran años reclamando la identificación de los restos, una petición rechazada en varios ocasiones por Compaoré. La autopsia desveló que el expresidente murió tras recibir diez tiros en el pecho, cabeza y piernas. En 1983 Sankara, que por aquél entonces tenía solo 33 años, lideró una revolución marxista-leninista en el Alto Volta, país al que renombró como Burkina Faso, que en las lenguas locales significa "tierra de la gente honesta".

En Burkina Faso todavía hoy se le recuerda como el hombre que intentó modernizar el país y que demostró a los burkineses que su valor como pueblo no estaba ligado a las materias primas o los recursos naturales que tuvieran.

Fuente: El Dia .es

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La isla africana de los "tsindas"

Los 'tsindas" así llaman a transexuales y gays en Cabo Verde, uno de los pocos países del continente que no persigue a las minorías sexuales. Llegan a ser líderes vecinales muy respetados.

En 38 de los 54 países de África, la homosexualidad está perseguida. En algunos incluso se publican listas de gays como si fueran terroristas. En otros, ni siquiera se toman en cuenta los crímenes cuando las víctimas son minorías sexuales. El escritor y periodista Marc Serena dedicó varios meses de 2011 a recorrer todo el continente inspirado por la frase de quien mejor contó su realidad, el periodista polaco Ryszard Kapuscinski: «África no existe, hay muchas áfricas». Serena trató de busca los escenarios donde logra sobrevivir la diferencia sexual, obsesionado con la idea de que «lo peor que te puede pasar en la vida es que te persigan por amar». Lo volcó todo en su libro 'Esto no es africano', en el que quince personas de otros tantos países contaban cómo lograban que sus sentimientos no les costaran la persecución, la cárcel o, aún peor, la vida.



Pero entre las islas de tolerancia que visitó en su peregrinar quedó fascinado por una real: San Vicente, el trozo de tierra más importante del archipiélago de Cabo Verde. «Allí encontré a transexuales que hacían de 'canguros' infantiles además de liderar los movimientos reivindicativos de sus barrios», recuerda Serena (Manresa, 1983). Unos cientos de kilómetros a la derecha del mapa, superada la barrera acuática del Atlántico, en Senegal, Ghana o el mismo Marruecos, algo parecido se perseguiría con saña. «Se considera una malsana herencia del colonialismo», refleja Serena. Eso también explica que lugares como Tánger fueran el paraíso de la tolerancia al que huían muchos gays occidentales mientras fue un protectorado francés. Fin del influjo europeo, caza del diferente.

Cabo Verde se convirtió en la gran excepción. De entrada, desde su independencia de Portugal hace 40 años nunca persiguió a ninguna minoría sexual. Tampoco es que hayan alcanzado los mismos derechos que las familias convencionales, pero al menos han podido vivir sin ocultarse. En su peregrinar por África, Marc Serena descubrió este oasis por casualidad. Se acercó hasta Mindelo, la segunda ciudad de la isla, para conocer a Cesária Évora, la cantante que situó al país en el mundo con su forma de poner voz a sus tristezas: las 'mornas', algo así como la versión africana del fado. Marc sabía que la propia Cesária era una mujer muy implicada en el apoyo de los diferentes.

Durante su trabajo de campo supo ganarse la confianza de Tchinda Andrade, la transexual más conocida de las islas desde que en 1998 habló en público de su orientación sexual. Es una esbelta hombre-mujer, que calza tacones de aguja y ganó el primer festival Miss Gay de Mindelo. Ella y su amiga también 'trans' Edinha le llevaron hasta Cesária. Ambas son la punta de lanza en el liderazgo de los colectivos sexuales diferentes. «¿Dejaríamos a nuestros hijos al cuidado de estas dos personas?» -pregunta Marc Serena-. «Pues en su comunidad puedes ver a Tchinda cuidando a los críos del vecindario, explicando a una joven madre cómo dar la lactancia o echando a un borracho del bar que regenta armada con un bate de béisbol en la mano». Évora le habló de esa lucha y le invitó a que regresara en carnaval, cuando el ansia de visibilidad de la gente como Edinha o Tchinda toma las calles. Le explicó «la fortaleza de las mujeres, que se han hecho respetar. Y la mujer transexual también». Era el 15 de diciembre de 2011. La cantante murió 36 horas después. Tenía 70 años. «Tuve la suerte de hacerle la última entrevista de su vida. Me pareció una señal para volver».

Un año después, Marc y el cámara Pablo García se presentaron en Mindelo para rodar el carnaval que convierte a la ciudad en un pequeño Brasil por unos días. Las calles se llenan de 'tchindas', que es como llaman ahora a gays y transexuales en todo Cabo Verde en homenaje a la que encabezó su lucha. El resultado es 'Tchindas', un documental que se pasea estos días por festivales de medio mundo después de un exitoso estreno en Estados Unidos o en festivales españoles como la Seminci (Valladolid) y Barcelona.
Delante de la cámara se pasean y pavonean con orgullo Tchinda, Edinha, Anita y Elvis, entre otras, mientras preparan sus trajes para deslumbrar en los desfiles de carnaval. «Cabo Verde es el talón de Aquiles de cualquier generalización. Esa fiesta tiene un efecto sano. Los diferentes se han ganado las calles», insiste el autor catalán. La cámara de Pablo García trató de hacerse invisible. Las protagonistas hablan portugués criollo por lo que se expresaban sin temor a que les entendieran dos 'intrusos' españoles. «Nos ofreció una ventaja importante ya que en ningún momento se sintieron juzgadas y se mostraban ante la cámara y ante nosotros con una autenticidad y desparpajo muy potentes», resume Pablo García.

Después de recorrer miles de kilómetros por África, Serena fue capaz de encontrar albinos perseguidos en Kenia, un imán que salió del armario en Ciudad del Cabo y un intersexual (hermafrodita) ugandés que sueña con operarse para definir su sexualidad. «Pero el retrato de la normalidad, la verdadera aldea de Astérix y Obélix de la resistencia, la encontré en Cabo Verde».

Fuente: Hoy.es
Texto: Antonio Corbillón
Foto: Marc Serena/Pablo García

domingo, 13 de diciembre de 2015

China levanta en Argelia la mezquita más grande de África

Desde principios de 2013, una hilera de cientos de obreros chinos sorprende a aquellos que al caer la tarde recorren la autopista que a lo largo de la costa une el aeropuerto y el centro de Argel.

Salen de una mole de hormigón y hierro que desde entonces crece a gran velocidad en un área de 400.000 metros cuadrados que se asoman al Mediterráneo y que el gobierno argelino ha dispuesto para elevar la que a partir de final de 2016 será la mayor mezquita de África y la tercera del mundo, tras las de Medina y La Meca, informó Efe.

Un proyecto faraónico del propio presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, que ha generado ilusión entre los afectos al régimen y duras críticas entre una gran parte de la población, que censura abiertamente lo que considera un gasto "descomunal e innecesario" en un momento de crisis económica. "Se ha gastado millones de euros para construir una mezquita. ¿Hasta cuándo el Gobierno va a continuar derrochando un buen dinero en cosas inútiles?", se pregunta Azedin Malik, un funcionario de unos cuarenta años."Personalmente, no estoy contra la idea de construir una mezquita al contrario, es un buen gesto. Pero no son mezquitas lo que hace falta en Argelia, hubiera sido mejor levantar hospitales o escuelas", afirma.

"Son millones de euros, (la cantidad) equivalente para construir cuatro hospitales o diez universidades", recalca Malik, padre de tres hijos y miembro de esa clase media que vive acomodada gracias a las subvenciones del estado.

Según sus cálculos, los cerca de mil millones de euros que va a costar la gran mezquita, que tendrá también el minarete más alto de todo el continente africano, suponen un tercio del presupuesto estatal para salud.

A su lado, un joven estudiante se mostraba incluso más crítico al asegurar que el proyecto solo sirve para satisfacer las ambiciones de "mul al sharita" (el hombre de silla de ruedas)", expresión coloquial con la que muchos se refieren al mandatario, enfermo desde que sufriera una trombosis en 2013.

Avanzado 2015, ya son perceptibles todos los elementos de este gran proyecto que redefinirá la bahía de Argel y que según sus promotores ensombrecerá en esplendor la mezquita a borde de mar que construyó Hasan II en Casablanca. El espacio comprende doce edificios independientes situados en un terreno de aproximadamente 20 hectáreas. Una grandeza que no ha sufrido recortes ni modificaciones en su estructura y presupuesto pese a que la economía de país ha entrado este año en un periodo de crisis y desaceleración debido al abrupto descenso de los precios del petróleo y el gas.

Los ingresos de Argelia dependen de la venta de hidrocarburos, que suponen un 97 por ciento de sus exportaciones y son la base en la que se sostiene su economía.

El domingo, el ministro argelino de Finanzas, Abderrahman Benjalfa, admitió que los ingresos se reducirán este año a la mitad y que ello obligará a subir los precios de productos esenciales que están subvencionados."Se deben revisar las tarifas de la electricidad, gas, gasolina y gasóleo para beneficio del país", dijo Benjalfa

En este contexto, el gobierno ha recurrido también al argumento de la economía, y en particular a un eventual repunte del turismo, para apaciguar las críticas de la población, argumentando que el templo podrá acoger a 120.000 fieles.

Las críticas también se centran en la decisión de entregar el proyecto a empresas chinas, que utilizan en su mayoría trabajadores chinos, cuando en el país las cifras de desempleo crecen desde hace años. Es la compañía "CSCEC" la encargada de construir un complejo que Buteflika considera "su legado" para el pueblo argelino. La misma que desde que en el año 2000 -Buteflika asumió la presidencia en 1999- ha logrado cientos de millones de dólares en contratos en todo el país.

Empresas chinas son igualmente las encargadas de la construcción del nuevo aeropuerto de la capital, y de numerosos proyectos de infraestructura a lo largo del país. También tienen una importante presencia en el mercado de la construcción, donde compiten con las europeas en general y las españolas y francesas en particular, gracias a su rapidez y mejores costes. 

Fuente: El Universal

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tres grandes multinacionales del chocolate acusadas de trabajo esclavo infantil en Costa de Marfil

La industria del chocolate no es una industria menor. Se calcula que su mercado ronda los 90mil millones de dólares. Su principal ingrediente son los granos de cacao, que en sus dos terceras partes provienen de África Occidental.

Hace 15 años ya, la organización inglesa True Vision Entertainment , sacó a la luz el lado oscuro de esta industria con su documental "Esclavismo: una investigación global":Trabajo esclavo infantil para el cultivo y recolección del grano de cacao, en países como Costa de Marfil.

Uno de los últimos informes publicados, el de la Universidad de Tulane, publicado el 30 de julio de 2015, cifra en alrededor de 1,4 millones los menores que trabajan en condiciones de esclavitud en esta industria. El dato más preocupante de la investigación es que a pesar de los esfuerzos realizados el trabajo esclavo infantil ha crecido en un 51% desde el anterior informe (2008-09). Y es remarcable el hecho de que han existido medidas en los últimos años.

La publicación del documental de True Vision supuso un jarro de agua fria a la conciencia del mundo occidental. Los testimonios de los niños protagonistas del documental donde describían su día a día, cómo eran golpeados de manera sistemática para doblegar su voluntad o las extremas condiciones en las que se veían obligados a trabajar acabaron llegando incluso al Congreso de los Estados Unidos de América. 

Fruto de aquel alcance se aprobó el Protocolo Engel-Harkin en el año 2001, por el que la industria chocolatera pretendía auto-regularse y acabar con el trabajo infantil esclavo para el año 2005. 8 grandes compañías firmaron el citado protocolo e invirtieron 2 millones de dólares para investigar las ilegales prácticas laborales y poder así acabar con ellas. 

La fecha límite estimada (2005) así como los fondos destinados ha resultado insuficientes y a día de hoy, tal y como muestra el informe de la Universidad de Tulane anteriormente enlazado, el problema sigue más presente que nunca. 




Ante esta situación han querido reaccionar tres ciudadanos de California y han presentado una demanda contra 3 grandes multinacionales de la industria chocolatera: Hershey (fundadora de KitKat o Whoppers), Nestle y Mars. La demanda es por "publicidad engañosa" ya que estas compañías no advierten del uso de trabajo esclavo infantil en su paquetería.

"Las compañías de alimentación más grandes y rentables de EEUU no deben tolerar el trabajo infantil, mucho menos el trabajo esclavo infantil, en cualquiera de las partes de su cadena de suministro. Estas empresas no deben hacer la vista gorda con los abusos de los derechos humanos, más si cabe siendo corporaciones que constantemente afirman actuar de manera social y éticamente responsable."

Nestle ha respondido rápidamente ante la demanda calificándola de "carente de mérito" y mostrándose como una compañía pro-activa en la lucha contra el trabajo infantil, remitiendo a su plan de acción "Nestle Cocoa Plan" en el que ha invertido 100 millones de dólares. Por su parte, Mars, en la misma línea que Nestle, ha remitido a su propio plan "Vision for Change", iniciativa que lanzó en el año 2012, indicando que ha construido 16 centros de distribución de cacao así como 52 centros locales para asegurar una producción sostenible y ética en Costa de Marfil.

Por último, Hershey, ha optado por posicionarse como la voz de la industria, y ha remitido al trabajo conjunto que se viene realizando con el tercer sector, canalizado a través de World Cocoa Foundation, y con una inversión total de 400 millones de dólares para el año 2020, con el objetivo de asegurar una vida justa en las comunidades africanas que se dedican al cultivo y recolección del cacao. 

Fuente: Seguimos Informando

sábado, 5 de diciembre de 2015

Azul en Acción: desde Murcia a seis países africanos

La ONGD Azul en Acción, nacida en el seno de la Policía Local de Murcia, cumple 15 años manteniendo su objetivo de intervenir en la cooperación internacional al desarrollo y la ayuda humanitaria.

En estos años de trabajo, sus integrantes han realizado 43 proyectos de cooperación al desarrollo, un proyecto de apoyo a los discapacitados de la Región de Murcia, 21 acciones de información y sensibilización social, varias intervenciones en situaciones de emergencia (terremotos de El Salvador y La India y campos de refugiados saharauis) y ha colaborado con otras ONG's en la ejecución de tres proyectos de cooperación al desarrollo.

Así lo ha expuesto la concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Lola Sánchez, en la presentación de las actuaciones realizadas en este tiempo. En la actualidad, es la única ONG del país integrada por miembros de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y cuenta con más de 360 socios y diversas empresas colaboradoras. Desde su fundación en el año 2000, Azul en Acción ha realizado numerosos proyectos de cooperación internacional al desarrollo en las áreas de sanidad, educación, construcción de infraestructuras y apoyo a colectivos especialmente sensibles como el de la mujer.

Así, han intervenido en diferentes países del continente africano, como Mali, Camerún, Mauritania, Marruecos, Burkina Fasso o Togo, así como en Latinoamérica. Además, ha realizado diversas campañas de sensibilización y educación para el desarrollo en la Región y ha colaborado con otras asociaciones en diferentes proyectos.

En este año 2015, Azul en Acción culminará tres proyectos de cooperación internacional al desarrollo de asistencia oftalmológica en La India y en Togo y de apoyo al colectivo de la mujer en el Sáhara Marroquí. Mejora de la salud visual Los cooperantes de Azul en Acción acaban de regresar del continente africano, en concreto del país de Togo, donde han llevado a cabo un proyecto de mejora de la salud visual de la población de este país. En este proyecto han participado 18 cooperantes entre oftalmólogos, ópticos, anestesistas, enfermeros y logistas que durante 15 días han estado realizando intervenciones quirúrgicas, consultas, tratamientos, graduaciones de visión y donación de gafas. Todo este trabajo se ha desarrollado en el Hospital Ciudad de Murcia, construido por Azul en Acción con la colaboración entre otros del Ayuntamiento de Murcia. Los resultados de esta campaña han superado con creces los objetivos marcados con un total de 120 cirugías de cataratas, 2.800 consultas con tratamientos y más de 800 gafas graduadas donadas.

Al hilo, el secretario de Azul en Acción, Jesús Franco, ha destacado el interés de la ONG por trabajar en aquellos proyectos que están dirigidos a los colectivos más desfavorecidos, en áreas de educación, sanidad, construcción de infraestructuras, pozos de agua potable, internados y ahora centrados en mejorar la situación oftalmológica de ciertos colectivos en África con unos resultados "muy buenos".

Franco ha destacado la alegría de los pacientes, muchos de ellos ciegos, que se resignan a quedarse así ya que la posibilidad de curarse es remota, puesto que supone un desembolso económico al que no pueden hacer frente y el acudir al hospital en la capital es una idea lejana, por cuanto está a 500 kilómetros y las carreteras son "malas", además de que no dan las suficientes garantías. Sin embargo, gracias al proyecto de Azul en Acción el Hospital Ciudad de Murcia incorpora las tecnologías más avanzadas en el campo oftamológico para la cirugía de cataratas. Reconoce, en este sentido, la gran satisfacción que supone operar a un paciente y tras 24 horas de cura vuelven a ver.

El equipo de Azul en Acción se encuentra trabajando a pleno rendimiento en este hospital oftalmológico ubicado en Kara (Togo), practicando una media de 35 cirugías diarias y más de 150 revisiones de diferentes patologías oculares, así como numerosas entregas de gafas según necesidades de los pacientes. Para poder colaborar se puede visitar la página web: 'http://www.azulenaccion.com/es/', además de las redes sociales Facebook y Twitter.

Fuente: 20 Minutos

martes, 1 de diciembre de 2015

Se construye el primer hotel de cinco estrellas en Mauritania

El presidente de Mauritania, Mohamed Uld Abdel Aziz, ha inaugurado hoy las obras de construcción del primer hotel 5 estrellas en el país, situado en la capital mauritana.

El hotel pertenece a la compañía estatal Sociedad Nacional Industrial y Minera (SNIM), que lo hará con un coste de 60 millones de dólares (56 millones de euros), en colaboración con la cadena hotelera internacional Sheraton.

El establecimiento contará con seis pisos de 127 habitaciones cada uno, suit presidencial, doce suites VIP, veinte suites, 39 salas de reuniones y dos salas de conciertos (una de ellas con una capacidad de 700 personas y otra de 150).Además, el hotel -que llevará el nombre de Sheraton Nouakchott Hotel- tendrá también una piscina, dos terrenos de tenis, un jardín y un parking para vehículos.

"Nuestra capital Nuakchot espera desde hace mucho la construcción de un hotel de alto standing que responde a los criterios internacionales en este ámbito", dijo el director general de la compañía SNIM, Mohamed Abdellahi Uld Oudaa, en su discurso de inauguración de las obras del hotel.

Uld Oudaa subrayó que el proyecto entra en el marco del "programa de modernización" de la capital Nuakchot.

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