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jueves, 21 de enero de 2010

El antepasado Ardi, hito científico del 2009

“Ardi”, el esqueleto de una hembra de homínido que vivió hace 4,4 millones de años en lo que hoy es Etiopía, es el ejemplar más completo encontrado de lo que sus descubridores consideran el antepasado más antiguo de los seres humanos, el Ardipithecus ramidus, y un eslabón clave en el historia de la evolución.
La investigación que dio vida a estos fósiles ha coronado la lista “top ten” de la revista Science de los descubrimientos científicos más significativos de 2009, revelada en su edición semanal el pasado jueves en Estados Unidos.
El hallazgo monumental antecede a “Lucy” —previamente el esqueleto parcial más antiguo de un homínido del que se tuviera registro—  por más de un millón de años, y acerca a los científicos aún más al último antepasado común compartido por humanos y chimpancés, explicó la publicación científica en un comunicado de prensa.
Science y la sociedad científica no lucrativa que la publica, American Association for the Advancement of Science (AAAS), también identificaron otros nueve importantes logros científicos de este año.
La elección de la investigación sobre Ardipithecus como el avance número uno del mundo este año fue argumentada por la revista científica por su trascendencia.
El hallazgo “cambia nuestra manera de pensar sobre la evolución humana temprana, y representa la culminación de 15 años de meticulosa investigación y  gran colaboración por parte de 47 científicos de nueve naciones, expertos en diversas materias, quienes analizaron cuidadosamente 150 mil especímenes de animales y plantas fosilizados”, dijo el doctor Bruce Alberts, editor en jefe de Science, en un editorial con relación al artículo.



En octubre, un equipo internacional de científicos ofreció la primera descripción comprensiva, colegiada de Ardipithecus. Esta investigación apareció en un ejemplar especial de Science, publicado el 2 de octubre de 2009 (http://www.sciencemag.org/ardipithecus/). Hasta entonces, el registro de fósiles contenía solo escasa evidencia de otros homínidos más antiguos que “Lucy”.
Tras analizar el cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores  determinaron que Ardipithecus poseía una mezcla de rasgos “primitivos” compartidos con sus predecesores, —los simios de la época del Mioceno— y rasgos “derivados”, que compartió exclusivamente con homínidos posteriores.
Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de la época más reciente.

Fuente: Los Tiempos
Texto: Osorio M. María Julia


martes, 19 de enero de 2010

Baloncesto solidario

La Federación Española implanta en Senegal, Malí y Costa de Marfil un modelo de integración social similar al de La Masía del Barça

"Hacer que el deporte en general y el baloncesto en particular formen parte de lo cotidiano". La frase de José Luis Sáez es la idea que subyace en los programas sociales que lleva a cabo la Federación Española de Baloncesto (FEB) que él preside y que, desde 2007, han dado un salto de calidad con el inicio de una cooperación internacional que se concreta en Marruecos, Senegal, Malí y Costa de Marfil. En estos tres últimos países, y con la colaboración de la Agencia Española de Cooperación Internacional y FIBA África, el proyecto está a punto de arrancar con la creación de Casa España. Se han rehabilitado antiguas escuelas en estado de semiabandono con la pretensión de que puedan ser utilizadas como centros de captación y residencia para niños, de entre ocho y doce años de edad, a los que se atenderá desde aspectos como la nutrición y la sanidad y se les dará una formación integral en los valores de la vida a través del baloncesto.

"El objetivo, en este caso, no es captar deportistas, sino solucionar las necesidades primarias de gentes muy necesitadas", afirma Alfonso Seoane, el director de la Fundación Sociocultural Baloncesto, de la FEB; se trata de un proyecto muy transversal en el que el deporte se utiliza como terapia para los problemas sociales". En Senegal, Malí y Costa de Marfil, la formación empieza desde cero: "Hay que explicar hasta lo que es un balón de baloncesto. Pero queremos huir de la tentación de crear un nicho para la formación de deportistas de élite". Con el fin de cubrir las necesidades básicas, insiste Seoane, también se crearán centros de asistencia primaria. Y en Abiyán, la capital de Costa de Marfil, empezará a funcionar el 1 de febrero, con el nuevo material proporcionado por la FEB y la Agencia Española de Cooperación, un Centro de Medicina Deportiva.


Además de recursos y material, la FEB envía a los países en cuestión a sus entrenadores para que formen a los técnicos locales. "No tenemos voluntad de permanencia en estos centros. Cuando estén en pleno funcionamiento, al cabo de dos o tres años, se los cederemos a los gobiernos en cuestión", explica Seoane.
Hace dos años ya se puso en marcha la Escuela Deportiva Tánger en colaboración con el club IRT Tánger. La FEB se ha encargado de la formación de los equipos inferiores de esta entidad y dirige la formación de 400 niños y un grupo de técnicos.

Fuente: El Pais

domingo, 17 de enero de 2010

El presidente de Sudáfrica contrae matrimonio por quinta vez

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, se casó hoy con Thobeka "Mabhija" Madiba (su esposa número cinco) en una ceremonia tradicional zulú en su casa de campo de Nkandla, en la provincia de Kwazulu-Natal.
La pareja estaba ya casada según las leyes civiles sudafricanas, que admiten la poligamia en las comunidades tribales, y tiene tres hijos.



Más de 200 personas, incluyendo empresarios, políticos y otras celebridades sudafricanas asistieron a la boda de Zuma, para la que se sacrificaron varias cabras y corderos destinados al banquete servido bajo una gran tienda marquesina en los jardines de la mansión.
La boda se llevó a cabo en medio de estrictas medidas de seguridad y la policía impidió a los periodistas acercarse a la residencia después que la Presidencia de Sudáfrica indicara en un comunicado que la ceremonia era un evento "estrictamente familiar" y que debía respetarse la "privacidad del Presidente".
Zuma, de 67 años, se casó en 2007 en la misma casa de campo de Nkandla con Nompumelelo Ntuli, con quien tiene dos hijos.
La primera esposa del presidente sudafricano es Sizakele Khumalo, a quien desposó en 1973, pero con la cual no tiene hijos, y que vive también en la misma residencia.
La segunda esposa del gobernante fue la actual ministra del Interior sudafricana, Nkosazana Dlamini-Zuma, que le dio cuatro hijos y se divorció de él en 1998 debido a "diferencias irreconciliables".
La ya fallecida Kate Mantsho, fue la tercera esposa de Jacob Zuma, con quien tuvo cinco hijos. Mantsho se suicidó en 2000 debido, según indicaron los medios de comunicación, a las "tensas relaciones del matrimonio".
Otra prometida del primer mandatario sudafricano, Gloria Bongi Ngema, oriunda de la ciudad balneario de Durban, presentó el lunes pasado "umbondo" (regalos) a la familia de su novio.
"Umbondo" es la última ceremonia tradicional que celebran las parejas de prometidos zulúes antes de su boda y es llevada a cabo después de que el novio ha pagado la "lobola" (dote) a la familia de su prometida.
La "lobola" es pagada tradicionalmente con cabezas de ganado vacuno en las áreas rurales de Sudáfrica, aunque en los centros urbanos la dote consta, generalmente, de joyas, automóviles o dinero en efectivo.
Se desconoce, sin embargo, cuando el presidente sudafricano intenta desposar a Gloria Ngema, con quien ya tiene un hijo de siete meses.
Zuma es padre de 18 hijos, incluido uno de 30 años que tuvo con Minah Shongwe, con quien nunca se casó.
Minah es hermana del juez Jeremiah Shongwe, quien a causa de esa conexión familiar tuvo que retirarse del juicio que en 2006 se instruyó a Zuma por la supuesta violación de una mujer de 31 años y del cual fue sobreseído después de que el tribunal determinara que había sido un "acto sexual consensuado".
En 2002, Zuma pagó "lobola" por la princesa Sebentile Dlamini, nieta del ya fallecido Rey Sobhuza III de Suazilandia, pero la boda no se llevó a cabo

jueves, 14 de enero de 2010

Cuando la calle es tu casa

Algunos tienen tan poco que ni siquiera cuentan con una casa y una familia. Es el caso de Nouhou, que vive en las calles de Niamey, la capital de Níger, el país más pobre de la Tierra. Su padre murió. Su madre lo abandonó. Desayuna pegamento; dice que le ayuda a olvidar.

Nos encontramos con Nouhou Yacouba –14 años– en su casa, una calle de Niamey, una esquina en tierra junto a un semáforo, uno de los pocos semáforos de Níger, el país más pobre de la Tierra junto con Sierra Leona, según el Índice de Desarrollo Humano que elabora Naciones Unidas. Lleva una camiseta azul Unicef, con un lema: “Juntos por una África digna para los niños”. Pero el primer día que pasamos con él ni podemos entrevistarle ni sirven las fotos: demasiado tristes. Nouhou ni oculta ni disimula que ha desayunado pegamento. Le pedimos que al día siguiente no lo haga.

Su padre murió hace dos años en Nigeria. Su madre vive a unos 50 kilómetros de Niamey, pero hace años que no la ve. “No sé cómo es. Desapareció cuando yo era muy pequeño, me abandonó en la calle; un vecino me rescató y me salvó dándome leche de vaca. Me gustaría volver a verla y vivir con ella. Me dicen que se marchó de Niamey para librarse de mí, pero yo no me lo creo”. Tras vivir unos años con su padre, Nouhou fue enviado a una escuela coránica, para que aprendiera a leer y a escribir; se convirtió en un talibé. Pero la realidad de los niños talibés es que terminan siendo seres muy vulnerables a la explotación sexual y económica. Nouhou fue talibé durante ocho años. Y no guarda buenos recuerdos: “Con el primer profesor coránico, íbamos de pueblo en pueblo. Pero más que estudiar el Corán, lo que hacíamos era mendigar; él se quedaba con todo el dinero”. “Después fui a vivir a casa de una tía, pero era peor que vivir en la calle. Tenía hijos pequeños, y me obligaba a hacer todo tipo de trabajos: fregar los platos, limpiar la casa, lavar la ropa. Jamás me pagó por hacer todo eso ni me envió a la escuela. Además, me torturaba repitiéndome que mi madre me había abandonado. Me pegaba a menudo y me castigaba muchos días sin darme comida”.


 Mariama en la gran duna de Niamey

Ahí, en esa esquina, ha encontrado su familia, la banda que lidera Khalilou, de 32 años, que vive en el Gran Mercado desde los cinco años y está de vuelta de todo.
Nouhou trabaja buscando aparcamiento para los coches que se acercan al mercado; así reúne unos 350 francos CFA al día (poco más de medio euro). Con ese dinero consigue el pegamento. Reconoce que nunca compra alimentos; que, cuando quiere comer, lo pide como limosna en los puestos del mercado. “Esnifar pegamento me ayuda a olvidarme de muchas cosas, y a no sentir hambre, hay días que no tengo nada que comer”. “Vivir en la calle es duro; has de ser fuerte y tener amigos que te defiendan, porque siempre hay alguien que intenta robarte el poco dinero que has conseguido. Y el más fuerte es el que se lo queda”. Dice que no roba, aunque muchos de su banda sí lo hacen.

Al día siguiente, lo llevamos a 30 kilómetros de Niamey, a una zona del río Níger con un paisaje limpio y sereno. Es la primera vez que Nouhou sale de la ciudad. Hoy no le ha dado al pegamento. Tiene una cara mucho más despejada. Y sonríe. Parece otro. Hoy sí deja adivinar detrás de su dura mirada que sigue siendo un niño. Además, nos enseña satisfecho algo que se ha traído para animar la foto: un alegre cinturón de plástico.
¿Pero de dónde lo has sacado? “Sonríe y calla”. Pero, al menos, sonríe.

Fuente: El País
Texto: Rafael Ruiz
Foto: Isabel Muñoz

martes, 12 de enero de 2010

Jóvenes de Burundi crean un "pequeño laboratorio de paz"

Manteniendo con discreción su condición de católico, el Centro Juvenil de Kamenge, en las afueras de Bujumbura trata de eliminar las barreras étnicas organizando tareas comunes. De un lado de la calle se encuentra el barrio hutu, del otro el barrio tutsi. La organización de la zona norte de Bujumbura, capital de Burundi, muestra todavía los estigmas de la guerra civil que tuviera lugar entre 1993 y 2008. A las masacres de 1994 se sucedieron los bombardeos de los grupos rebeldes. “Cuando se producía un ataque nos refugiábamos en la montaña, - cuenta un habitante de la comuna de Kamenge -luego cuando llegaba la calma bajábamos para enterrar a los viejos que, una vez más, no habían querido huir”

Algunos jóvenes de este barrio predominantemente hutu se enrolaron entonces en los grupos rebeldes que combaten al ejército, predominantemente formado por tutsis. Pero otros tienen la oportunidad de aprender informátic , hacer deportes y formarse en compañía de otros jóvenes hutus y tutsis, en un centro único en su género el Centro Juvenil Kamenge (CJK)

Creado en 1992 por iniciativa del arzobispo de Bujumbura y animado por misioneros javerianos, el centro se halla ubicado en la interseccion de seis comunas integrantes de la zona norte de la capital. Cuenta hoy en día con 25 mil inscriptos de entre 16 y 30 años y es conducido por 80 animadores la mayoría voluntarios.

“Aquí tú no sabes a que etnia pertenece el otro” Parece un hormiguero donde se ofrece - gratuitamente – todo lo que un joven africano o de cualquier otro lugar del mundo puede soñar: música, baile, deportes, cine, Internet, conferencias, cursos de informática, de costura, de idiomas, actividades religiosas… Disponen de un enorme campo de fútbol, que a veces se usa para rugby, canchas de básquet y una de tennis. En un salón, los jóvenes crean una coreografía hip-hop, mientras que un grupo de acróbatas se entrena en el jardín. La sala de musculación está llena de muchachos – ampliamente mayoritarios en el CJK- que tampoco dejan de frecuentar la biblioteca.




Todo está al alcance de la mano siempre que se “siga el juego” dice el responsable y cofundador del lugar el Padre Claudio Marano: “Hacer cosas juntos considerando a los demás como compañeros de ruta sin distinción étnica, política, social, religiosa o de género” Para favorecer esta idea el centro acentúa el desarrollo de actividades colectivas.

“Cuando tú llegas aquí no sabes a que etnia pertenece el otro, son como hermanos” asegura Jeff Riragonya un joven formado en el centro y convertido en animador, “Ni aún en los peores momentos hubo aquí problemas entre los jóvenes” señala el P. Claudio “comprendían que la guerra era un problema de los políticos y de los hombres de negocios que querían lograr el poder”.

Apertura internacional

Sin embargo concurrir al centro no está bien visto en los barrios étnicamente divididos, explica Jeff Riragonya, la gente dice que el centro es para la gente de la otra etnia sin embargo y a pesar de todo la fuerza del centro los arrastra.

Con otros cinco colaboradores permanentes Jeff lleva adelante el proyecto “Paz y reconciliación” que aplica los métodos del centro entre los habitantes de los barrios sin distinción de edad. “Organizamos actividades culturales, torneos deportivos, concurso que permiten a los miembros de las dos etnias encontrarse y establecer vínculos de amistad, explica. Los torneos de danzas tradicionales y las competiciones futbolísticas entre los diferentes barrios tienen mucho éxito. Los jóvenes del barrio hutu de Kamenge disputan así competencias deportivas con los del barrio tutsi de Ngagara".
Una de las marcas de fábrica del centro es su apertura internacional por medio de voluntarios extranjeros, sobre todo europeos que vienen por decenas a pasar aquí desde un mes hasta un año de sus vidas. Van generalmente a los campamentos de verano a los que concurren 2000 jóvenes que organizados por unos 180 animadores construyen casas para las familias más necesitadas.

“Esto ayuda a abrirse explica Fleuriste de 23 años. Y además impulsa a aprender idiomas” Pero los jóvenes que frecuentan el centro no son forzosamente los más pobres del barrio norte pues son generalmente francófonos.

“En contacto con los otros se operan cambios en ellos” El centro CJK que acoge jóvenes de todas las confesiones y trabaja en red con parroquias protestantes y mezquitas, mantiene serenamente su identidad católica. “Cuando el arzobispo nos pidió que construyéramos una capilla, temí reacciones negativas, explica Claudio Marano. Pero nuestros jóvenes nos aseguraron que nada cambiaría por eso para ellos”.

Antes que un lugar religioso el centro de considera un “pequeño laboratorio de paz” según el Padre italiano. Nada permitirá medir sus efectos atenuantes si un día vuelven a surgir las tensiones étnicas. “Lo que es cierto es que con muy pocos recursos uno alcanza a mucha gente y pone en movimiento muchas cosas, estima Claire Olivier-Gatabazi formadora y coordinadora de proyectos. “Hay aún jóvenes racistas. Pero cambian en contacto con los demás”

La joven francesa que permaneció dos años en el centro el 2000 y el 2001, antes de regresar en el 2005, subraya la importancia del marco que ofrece el centro .“En esta sociedad en donde reina la ley del más fuerte, los jóvenes necesitan refugios, explica. A menudo les digo que muchos jóvenes quisieran tener un lugar como este no solamente en Africa sino en otros países del mundo”.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Enfermedades psíquicas? no, son esríritus malignos

"Desaté en la selva a una persona que llevaba siete años encadenada a un árbol: no sabía donde se encontraba y apenas podía caminar. Tenía esquizofrenia", explica el presidente de la Fundación NEPP, el psiquiatra Dr. Jordi Domingo.

Si casi todo está mal atendido en África, la psiquiatría ni siquiera lo está. Por ello, las personas con enfermedades psíquicas –las más habituales son psicosis, epilepsia y trastornos de conducta– son vistas como humanos poseídos por el mal. "Los chamanes dicen que tienen espíritus malignos. Por eso los matan o los abandonan atados durante años", expone Domingo.
Para luchar y poder mejorar la situación de los enfermos psíquicos en África, la Fundación NEPP lleva seis años trabajando con el objetivo de instaurar un modelo de salud mental que asista y eduque a la población local. Crea infraestructuras, como centros psíquicos o orfanatos, forma a profesionales sanitarios especializados, realiza cursos, asiste a la población y construye pozos de agua.

Su ayuda no se centra sólo en enfermos mentales, también ayudan a enfermos físicos y a mejorar la vida de la población en general. Actualmente, la entidad desarrolla diversos proyectos en los países de Guinea Ecuatorial, Guinea Bissau y Mozambique. El próximo año empezarán la construcción de un psiquiátrico en el Sahara Occidental y emprenderán un proyecto para ayudar a niñas violadas en Sierra Leona.



Una fundación diferente

La ayuda llega a los africanos, si llega, a cuenta gotas. Muchas veces por culpa de la corrupción que mancha a organizaciones del llamado primer mundo. "He visto muchos proyectos para África elaborados y pagados en el papel, que luego no están hechos", sentencia Domingo.
La corrupción es lo que llevó a Domingo a organizar su propio equipo de trabajo. "Formábamos parte de otra fundación y empecé a ver que alguien se metía el dinero en el bolsillo". Una práctica común para Domingo en muchas ONGS.
En su organización, según cuenta, el dinero que llega va exclusivamente a los proyectos: "No se paga ningún viaje ni dieta a nadie". Pero, ¿cómo puede la gente saber cuándo una ONG es corrupta o no? "No se puede saber", declara.
Lo que sí pueden conocer es la filosofía de la entidad. "Desde NEPP pretendemos montar un movimiento revolucionario pacifista y cultural en la juventud, basado en los valores humanos para poder llegar a salvar a la sociedad en la que vivimos", sentencia Domingo, quien para empezar a cambiarnos propone la lectura de 'El viaje de Tánatos', una guía para acompañar y comprender en la muerte y en el duelo.

Caravana a Mozambique

En la misma linea, la fundación tiene en mente realizar con una caravana una ruta de Mozambique a Barcelona para difundir y concienciar sobre los valores humanos que pueden variar el actual sistema.
Un viaje que seguirá adelante como todos los proyectos, a pesar de los últimos secuestros en suelo africano. "A veces, en alguno de los viajes, he pasado miedo, pero no por ello traicionaré a mis conceptos", dice Domingo. Un ideal, el suyo, que puede con todo y con el que pretende mejorar el mundo.

Fuente: El Mundo
Texto: Cristina Fernández Sánchez

domingo, 3 de enero de 2010

Cantos de Ghana

La cantante alicantina Inma Serrano es la impulsora de éste proyecto solidario en colaboración con la ONG SED ( Solidaridad, Educación, Desarrollo). La cantante viajó a Ghana y quedó impactada ante el recibimiento del hermano Marista Aureliano, misionero en la localidad durante ocho años, el cual juntó a un grupo de niñas del colegio Saint Marcellin Champagnat de Kumasi (Ghana), y prepararon un baile con la canción de Inma Serrano "Cantos de Sirena", tema que encabeza el CD.


"Cantos de Ghana" es una  producción musical y audiovisual –CD + DVD que cuenta con la colaboración de artistas como Víctor Manuel, Tontxu, Caco Senante, Mai Meneses, Queco, Javier Álvarez y Tam Tam Go; quienes han colaborado desinteresadamente en esta iniciativa que apoya la construcción de una nueva escuela en Kasoa (Accra, Ghana).


Grabado entre Ghana y España, las jóvenes ghanesas interpretan temas tan conocidos por el público español
como Sólo pienso en ti, Aserejé, Las chicas son guerreras, Somos de colores, Cantos de sirena, Mojo Picón, Espaldas mojadas, No controles y Por qué te vas. Nueve versiones en las que se mezclan la energía con los ritmos de África y en los que se palpa la fuerza de un pueblo que lucha por su propio desarrollo.

















Junto al CD de canciones también se incluye un DVD con el documental ‘SED, un compromiso con la educación en África’. La pieza realiza un recorrido por la vida en Ghana, el origen del proyecto y los más de quince años de trabajo de la ONGD SED junto a los ghaneses y ghanesas, principalmente en el sector educativo. Cantos de Ghana apoyará la construcción de una escuela de enseñanza básica y secundaria en Kasoa. Esta localidad es una zona aún rural, ubicada a unos 30 kilómetros de la ciudad de Accra en Ghana. Este nuevo centro ofrecerá una mejora de las condiciones de vida de la población tanto de Kasoa, como de las zonas periféricas de la ciudad de Accra.


viernes, 1 de enero de 2010

Una mentira llamada Europa

Para que otros africanos no sufran la misma pesadilla, el ugandés Sssuna Golooba filmó su vida como inmigrante ilegal. Después de cuatro años de suplicio regresa a África sin nada más que la verdad en una cinta.

A diario intentan desesperados africanos entrar en la Unión Europea. Pero las condiciones de inmigración son cada vez más duras. Sólo un puñado recibe asilo o un permiso de trabajo. ¿Qué hacer entonces? - La mayoría entra y permanece aquí ilegalmente. Una pesadilla de temor, desempleo, pobreza y la sensación de haber fracasado. Muchos son expulsados: cada mes son deportados más de 70 ugandeses de Europa a su país.

Ficción versus sueño versus realidad…

La escena tiene lugar en un cinema de Kampala, capital de Uganda. Lleno total. Ansiosos esperan los espectadores, jóvenes en su mayoría, que empiece la película "Surprising Europe", "Europa sorprendente" que algunos prefieren llamar  "Una mentira llamada Europa".




Sssuna Golooba, su director, se esconde en las últimas sillas de atrás. Él se siente un poco inseguro durante el estreno de su primera película en África.  La cinta es nada menos que un documental sobre la vida de Sssuna Golooba en la ilegalidad de las calles europeas.

Sssuna Golooba regresó sin dinero europeo, sin computador, sin vestuario costoso. Sus pertenencias se reducen a una sola cosa: su película. Una historia que asusta por la pobreza, lo denigrante y los vejámenes que sufre por la carencia de papeles. Lo que les presenta aquí este ugandés a su familia y compatriotas no son pues riquezas materiales sino una vida llena de falsas esperanzas y sueños truncados.
"Antes de abandonar Uganda tenía amigos que había vivido por largo tiempo en Europa y que cuando visitaban África nos mostraban mucho dinero. Esos amigos ya no eran flacos; habían engordado muchísimo. Eso lo interpretamos de otra forma en nuestra sociedad. Lo que ellos no contaban es cómo se ganaban el dinero. Ellos crearon falsas expectativas que tienen a muchos paisanos sufriendo en Europa", cuenta Sssuna Golooba.

Hace cuatro años, Golooba vendió hasta la casa que tenía en África por irse a Europa en búsqueda de un puesto de trabajo. En Uganda dejó a su pequeña hija. Él quería estudiar en Holanda y ayudar a sacar a su familia de la miseria.

"Cuando le conté a una ugandesa en Holanda que buscaba trabajo, soltó una carcajada en mi cara. ¿Cómo? ¿Sin permiso? - Si ni siquiera muchos holandeses tienen empleo, me dijo". De casa en casa, durmiendo en sofás de conocidos y desconocidos se pasó el tiempo Sssuna Golooba en Holanda. A cambio de una cama lavaba platos y limpiaba baños. Pronto comprendió este africano que esa no era la vida que él quería llevar: "Hubiera querido regresar inmediatamente a Uganda", dice este ex inmigrante.














Dilema de emigrante: ¿vivir en el fracaso o regresar vencido?

Pero él no quería regresar con las manos completamente vacías. Y menos después de recibir las frecuentes llamadas de su familia que le pedían dinero para medicamentos, víveres, arriendo, etc.  A esto se agregaba el continuo temor a los controles de la policía que lo apresaría inmediatamente. Un miedo que aumentó tras ver en televisión cómo varios inmigrantes ilegales murieron presos de las llamas en el aeropuerto de Maastricht.

El miedo se convirtió en estupor y el estupor en deseos de contar la realidad. Al fin y al cabo, quienes sufrían y morían eran personas como él que sólo buscaban un trabajo en la Europa que les habían contado.

Sssuna Golooba decidió entonces "romper el silencio", plasmó en un papel su idea y la envió a una empresa de producciones cinematográficas. Hoy Golooba es coproductor de una película para la pantalla grande y siete episodios para televisión sobre la suerte que corren los africanos ilegales en Europa.

A los espectadores les gustó la función: "Al fin un africano nos cuenta la verdad sobre la vida en Europa."

Autora: Simone Schlindwein / José Ospina
Editor: Enrique López



martes, 29 de diciembre de 2009

En busca del ejército perdido

Arqueólogos italianos afirman haber hallado las tropas de Cambises II sepultadas en el Sáhara hace 25 siglos - Egipto denuncia que el equipo no tiene permisos

Ni arcas perdidas, ni tumbas de faraones, ni ciudades sumergidas, ni ejércitos de terracota. El mayor espectáculo arqueológico de la antigüedad, que quizá yace en algún lugar del gran desierto de Egipto, es un ejército de verdad, compuesto según diversas fuentes por 50.000 hombres, enterrado enterito hace 25 siglos por una tormenta de arena que se lo tragó -soldados, camellos, caballos, armas, estandartes y pertrechos- sin dejar ni rastro. Era el ejército enviado en el 525 antes de Cristo por el rey persa Cambises II -los persas dominaban a la sazón Egipto- para sojuzgar a los amonios, los habitantes del remoto oasis de Siwa, sede de uno de los más célebres oráculos del mundo antiguo (el que dos siglos después designaría a Alejandro Magno hijo del dios Amón y legitimaría sus conquistas). La expedición punitiva persa nunca llegó y nadie regresó.


Cambises II

Desde la misteriosa desaparición de la enorme tropa, atestiguada por el historiador Heródoto (aunque algunos estudiosos consideran el asunto una leyenda), han sido numerosos los intentos de exploradores -entre ellos el conde Almásy, el romántico protagonista de El paciente inglés-, aventureros y arqueólogos por encontrar ese ejército perdido. Hallarlo, con el inimaginablemente rico tesoro de sus pertenencias, pues puede suponerse que quedaron enterrados todos con lo puesto, constituiría uno de los descubrimientos más sensacionales de la historia.

Estos días, un polémico equipo científico italiano, encabezado por los hermanos gemelos Angelo y Alfredo Castiglioni, ha levantado una gran polvareda -y valga la imagen- al anunciar el descubrimiento de lo que consideran son restos del ejército de Cambises. Dichos hallazgos, que consisten, según los descubridores, en un surtido de objetos pequeños -puntas de flecha, una daga de bronce, un brazalete de plata, un pendiente- pero de incontestable factura aqueménida (la dinastía persa a la que pertenecía Cambises), han sido realizados, sostienen, en diferentes campañas a lo largo de 13 años de intensa búsqueda.

Los Castiglioni y su equipo, del que forma parte el controvertido geólogo egipcio Ali Barakat, opinan que el ejército, que según Heródoto (Historia, III) partió de Tebas, no siguió el itinerario lógico, tomando la ruta de los oasis y hacia el norte directamente, sino que, para sorprender a los amonios, se internó profundamente en el oeste hasta la meseta del Gilf Kebir para sólo entonces ascender y eventualmente enterrarse, como todo el mundo supone, en algún lugar del Gran Mar de Arena, el pavoroso desierto en cuyo borde septentrional está Siwa. Parte del material encontrado estaría en un refugio natural en el que los soldados habrían tratado de protegerse de la tormenta de arena.


Grabado del ejército Cambises II

Los investigadores aseguran haber hallado asimismo en lo que creen fue la ruta del ejército acumulaciones de vasijas que han podido datar por termoluminiscencia hacia el 500 a. C. También, gracias a viejas historias beduinas, han dado con un "valle de huesos", sembrado de numerosos esqueletos blanqueados por el sol, entre los que habrían aparecido puntas de flechas persas y un bocado de caballo.

Todo el relato, del que han dado buena cuenta, entre otros, medios italianos y el canal Discovery, hace arquear las cejas. El poderoso Zahi Hawass, jefe de la arqueología egipcia y recién nombrado viceministro de Cultura, ha calificado el hallazgo de "infundado y engañoso", puesto en tela de juicio la profesionalidad de los gemelos y anunciado que éstos carecen de permiso de excavación. Aparte de lo feo y sospechoso que es el que los italianos hayan estado trabajando sin las autorizaciones precisas, todo invita a ser muy cautos con el asunto. El egipcio Barakat habría encontrado los objetos ya en 1996 en Wadi Mastour (el Valle Oculto), cerca del oasis de Bahrein, en el curso de una expedición geológica que buscaba meteoritos.

Los indicios son muy pocos, cuestionables, y el hallazgo de material persa -si ése es realmente el caso- no prueba por sí sólo su pertenencia al ejército perdido: los persas dominaron Egipto más de un siglo y realizaron diferentes expediciones hacia el oeste. Los huesos pueden atribuirse a cualquier tragedia más o menos reciente, como la represión italiana de los senoussi en los años 30 que empujó a poblaciones enteras a morir de sed al desierto. Eso sin contar con que Heródoto no es una fuente muy fiable. El hecho de que un ejército persa entero se perdiera es raro: las tropas de Cambises tenían experiencia en el medio pues habían llegado a Egipto atravesando los desiertos árabes y contaban con contingentes de pueblos nómadas. Acaso los guías, quizá garamantes, no eran muy fiables o los engañaron -Cambises no era muy popular: ultrajó la momia de Amasis y apuñaló con su propia mano al sagrado buey Apis-. Tampoco se entiende que el ejército no partiera desde el Delta dado que el acceso a Siwa desde allí es mucho más seguro.

El gran saharista Theodore Monod menciona una caravana de 2.000 personas enterrada al completo en el desierto en 1805. Sin duda, el Gran Mar de Arena es peligrosísimo y en él el qibli, el temible viento caliente del sur, puede soplar inmisericorde durante días. Heródoto escribe: "Un viento del sur sumamente violento se desató sobre los persas mientras tomaban el almuerzo y arrastrando torbellinos de arena los sepultó". El Almásy real, que toda su vida estuvo obsesionado con la búsqueda del ejército de Cambises (de hecho, por eso se alistó en el Afrika Korps de Rommel y no por llegar hasta la ficticia Katherine Clifton de El paciente inglés), estuvo a punto de palmarla en ese océano de dunas de 600 kilómetros de largo en abril de 1935 con su colega Von der Esch, tres sudaneses y dos coches; les castigó un qibli inusual de ¡nueve días!, pero logró llegar a Siwa. "¿Quién sabe en qué punto nos hemos abierto paso sobre la tumba de arena del ejército persa?", escribió.

No es la primera vez que se encuentran restos que pudieran estar relacionados con la infausta tropa de Cambises (a cuya búsqueda ha dedicado una emocionante novela Paul Sussman): en 2000 un equipo geológico de la universidad de Helwan que hacía prospecciones petrolíferas en el desierto halló restos humanos, fragmentos de objetos metálicos que parecían armas y tejidos atribuibles al ejército persa.

Fuente: El Pais
Texto: Jacinto Antón

sábado, 26 de diciembre de 2009

Kenia afronta una de las peores sequías de la última década

Se supone que aquí no debería haber sequía, a un par de horas por carretera al este de Nairobi, la capital de Kenia. En la zona de Mwingi viven pequeños agricultores y granjeros, que cuando llegan las lluvias, dos veces al año, plantan maíz y alubias en su espesa tierra roja y sobreviven con lo ya recogido hasta la siguiente estación húmeda. Pero en los últimos años no ha llovido nada.

Mafuo David, una mujer de 36 años con cinco hijos, asegura que su finca de poco más de una hectárea produce unos ocho sacos de maíz y alubias. Pero habla sólo en teoría, porque el año pasado el maíz murió y no logró recoger nada, y el año anterior sólo consiguió dos sacos de cosecha; y el anterior a ese, nada de nada.

A lo largo de África oriental y del sur las comunidades se enfrentan a situaciones de hambruna debido a una sequía que va camino de convertirse en la peor de una década o más. Veinticinco años después de que un reportaje de la BBC desde Etiopía diese lugar a Band Aid y después a Live Aid y nos hiciese llegar la imagen real de África contemporánea (los niños escuálidos, las moscas sobre sus ojos que miran indiferentes a la cámara), la hambruna se cierne sobre Kenia, Etiopía, Yibuti y Somalia, y hay escasez de alimentos en Sudán, Eritrea, Uganda y Tanzania.

La organización humanitaria Oxfam calcula que la vida de más de 23 millones de personas está en peligro, y que sólo sobrevivirán si se les facilita rápidamente comida de emergencia.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), dependiente de las Naciones Unidas, ha pedido 1.000 millones de dólares para poder dar de comer durante los próximos seis meses a los habitantes de esta región del mundo castigada por la sequía. Pero no le está resultando fácil conseguir el dinero en un mundo en donde la recesión está bloqueando las ayudas caritativas.

Cosechas fallidas y almacenes vacíos

Grandes espacios de esta franja de África están habitados por una población dispersa de pastores, granjeros semi nómadas que viven en tierras semiáridas o desérticas del norte de Kenia y el sur de Somalia y Etiopía.

Estos pastores están acostumbrados a la vida dura, en condiciones severas, pero los últimos años de sequía han diezmado sus rebaños y han hecho que su existencia sea más marginal y precaria que nunca.
Es tal la dureza de la sequía que los granjeros e incluso los habitantes de las ciudades necesitan ayuda para subsistir, una situación que ha empeorado debido al encarecimiento de los alimentos en el mercado. Los pobres no pueden permitirse comprar maíz cuando se terminan las reservas de sus cosechas.

“Ha habido cuatro cosechas fallidas, los almacenes están vacíos y también se han agotado los pequeños ahorros para comprar comida”
, explica Gabrielle Menezes, del PMA en Kenia, que está alimentando a 3,8 millones de personas en el país: a uno de cada 10 habitantes. Los programas de alimentación en las escuelas alcanzan ahora a 1,1 millón de niños, algunos de ellos en las zonas consideradas tradicionalmente como el granero de Kenia.

 



Mucha agua para cambiar la situación

Las montañas escarpadas y bosques achaparrados de Mwingi deberían de estar salpicados por campos de maíz y alubias. Pero en vez de eso, sus habitantes se pasan el día mirando al cielo en espera de las lluvias. Hace unos días cayeron las primeras gotas, y el hijo mayor de Mafuo David, de 16 años, pudo por fin arar la tierra, a mano, y colocar las preciosas simientes en pequeños huecos abiertos entre el barro.

Ella nos asegura que está feliz de que haya vuelto a llover, pero sabe que un poco de agua no va a cambiar la situación.  “Cada año llueve un poquito y podemos llegar a plantar, pero no crece. Si llueve durante tres meses, entonces tendremos una buena cosecha”, dice. Mientras tanto, su familia sobrevive con la escasa ayuda mensual que reciben de maíz, alubias y aceite para cocinar.


En un pueblo cercano, Mutindi Maithya, de 36 años, también desea que la lluvia se prolongue. Ella complementa la ayuda de alimentos que recibe para su familia de seis hijos con el dinero que gana lavando ropa para los vecinos o cortando setos.

Aumentan las epidemias

Pero la lluvia en época de sembrado significa que no habrá tiempo para trabajar en otras cosas, así que los meses que vienen se presentan más duros. Y eso que para ella y su familia ya es extraño poder tener más de dos comidas al día, siendo la primera una simple taza de té negro con azúcar.
Las lluvias probablemente servirán de poco. En algunas partes del norte de Kenia ya se han producido inundaciones, lo que dificultará aún más el transporte de los alimentos a los hambrientos, ya que las carreteras se han convertido en mares de lodo.



También aumenta el riesgo de epidemias de malaria, cólera y enfermedades que se transmiten por el agua. El ganado, débil por el hambre y la sed, puede sucumbir rápidamente con el frío. En las zonas de cultivos, las inundaciones arrastran las capas fértiles de la tierra y las valiosas semillas. “La lluvia cambia el tema del agua, pero no acaba con el hambre”, apunta Menezes.

Texto y foto: Tristan McConnell 

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