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martes, 5 de octubre de 2010

La proximidad, el éxito de la sanidad en Ruanda

La combinación de un sistema de salud muy jerarquizado pero descentralizado, con agentes de salud voluntarios elegidos por su comunidad para ofrecer atención primaria y el uso masivo de la tecnología, ayuda a Ruanda a luchar con éxito contra las enfermedades.
Cardiopatías, diabetes y presión alta son dolencias que comienzan a diagnosticarse y tratarse en los hospitales rurales de Ruanda, una realidad que las autoridades sanitarias consideran muy positiva, dado que demuestra que las enfermedades transmisibles y más mortíferas retroceden. 

"En los últimos tiempos hemos notado el incremento de enfermedades que antes no se diagnosticaban, como las cardiopatías. No es que antes no existieran, simplemente la gente las sufría o directamente se moría, porque no podíamos curarlas dado que estábamos demasiado ocupados tratando las enfermedades transmisibles", explica Dariya Mukamusoni, directora del hospital del distrito de Bugesera.
"Ahora la demanda es mayor, el sistema de mutua de salud ha permitido dar acceso a personas que antes no venían al hospital porque no podían pagarlo", agregó la doctora Mukamusoni. 

La mutua de salud es un sistema de seguro médico por el cual todo ciudadano debe invertir una pequeña suma de sus ingresos para poder, eventualmente, tratarse de una dolencia, un fondo que se complementa con dinero público, y que ha dado acceso al sistema sanitario a centenas de miles que antes estaban excluidos.
"Cuando no existen barreras financieras, y se controlan las dolencias más mortíferas, las consultas aumentan por otro tipo de enfermedades y eso es muy positivo porque significa que el sistema funciona", señala a su vez Jorn Heldrup, responsable de África Oriental de la Alianza Mundial para la Inmunización y la Vacunación (GAVI).
Precisamente, en abril del 2009, Ruanda se convirtió en el primer país en desarrollo del mundo en incluir la vacuna contra la bacteria del neumococo (principal causante de la neumonía) en su sistema nacional de inmunización.
Esta vacuna, que tiene el potencial de salvar la vida de 6.000 niños ruandeses, fue introducida gracias a una donación de GAVI.
"La neumonía, y en general las dolencias respiratorias, son las principales enfermedades que tratamos en el hospital, unidos menores y adultos. Aunque aún es pronto para evaluar el efecto de la vacuna contra el neumococo, estamos viendo una tendencia positiva de reducción de los casos. Y tenemos que recordar que al hospital sólo llegan los casos más graves", señala la doctora Mukamusoni.
El resto de casos se tratan en los centros de salud esparcidos por el país, cuyo objetivo es atender "el 70 por ciento de las consultas a nivel comunitario", en palabras de la viceministra de Sanidad de Ruanda, Agnes Binagwaho.
Una de las normas de este "sistema de salud piramidal", como le gusta definirlo a la viceministra, es que ningún ciudadano tenga que caminar más de 5 kilómetros hasta un centro de salud.
Para evitar hacer el viaje en balde, el ministerio ha formado a 60.000 agentes de salud voluntarios -una media de tres por municipio- que están a disposición de su comunidad para ejercer la atención primaria.
Sistema descentralizado
"Es un sistema totalmente descentralizado pero en el que todos los niveles tienen un sistema de control propio y otro de supervisión superior, que permite que todo el mundo aplique los mismos programas y obtenga resultados parecidos", señala la viceministra. 

Es el caso de Pauline Mukabalisa, madre de 3 hijos, y que fue elegida por los miembros de su comunidad para ser agente de salud en el pueblo de Nyakabanda.
Los agentes de salud informan sobre defunciones, embarazos, nacimientos, casos de malnutrición, porcentajes de enfermedades, y pueden administrar medicamentos para paliar dolencias menores, así como para hacer un tratamiento de urgencia contra, por ejemplo, la malaria.
Mukabalisa no sólo trata dolencias, sino que pone especial énfasis en la prevención, clave en salud pública y mucho más en el caso de países como Ruanda "donde aún existe la propia percepción tradicional de cómo tratar la higiene y curar las enfermedades", recordó Heldrup.
"A veces es complicado, como cuando les distribuyes mosquiteras para evitar malaria, pero las personas no tienen cama donde sujetarlas; o les explicas la importancia de las letrinas y ellos dicen que eso es cosas de ricos", comenta Mukabalisa.
"Desde que yo empecé ningún niño ha muerto", afirma, orgulloso, Joseph Ngabo, agente de salud rural el municipio de Kayenzi, donde viven 87 niños menores de cinco años.
Ngabo muestra todas las hojas informativas con las que cuenta para hacer la diagnosis primaria y que explican los síntomas más visibles de cada dolencia, incluido un aparato que cuenta la respiración y que en función de la cifra de inhalaciones por minuto determinará si el paciente sufre de una dolencia respiratoria, y si es leve o grave.  En caso de que haya que trasladarlos al centro de salud y no sea posible hacerlo andando -método utilizado en la inmensa mayoría de los casos - se alquila una moto-taxi a cargo del paciente.
Ya, si el paciente sufre una dolencia severa y necesita tratamiento urgente y de más nivel, la ambulancia del hospital se trasladará hasta el centro.
"El último traslado al hospital fue en junio, de un niño que padecía complicaciones respiratorios; el anterior había sido en septiembre, de un caso que detecté de malaria", agregó Ngabo. 

Novedades
Una de las novedades que está a punto de ser implementada gracias a la ayuda de Unicef es la detección y control de todos los embarazos que hay en el país a través de la distribución de teléfonos móviles a todos los agentes de salud.
Éstos deberán registrar y hacer el seguimiento de todos los embarazos, así de las complicaciones que puedan surgir, y enviar un mensaje de texto que llegará directamente al ministerio, que se encargará de reenviarlo al centro de salud más próximo a la residencia de la paciente añadiendo una respuesta con el tratamiento a dar.
Por ahora, los agentes han obtenido el teléfono y están a la espera de recibir los cursos de formación.
"Con este sistema se superarán varias barreras: la toma de decisión por parte de las madres de visitarse o no; la distancia de los centros de salud, y la rapidez del tratamiento", explica, optimista, el doctor John Kalach, director del Hospital de Ruhengeri, donde se aplica el programa piloto de mensajes de texto.
"En mi distrito, los resultados son excepcionales: el año pasado murieron 10 mujeres embarazadas; este año sólo dos y ambas se negaron a seguir los consejos del agente de salud y parieron en casa", agregó Kalach.
El director del hospital, señala, además, que este sistema no será útil sólo para evitar y paliar enfermedades, sino que servirá para conocer más en detalle el desarrollo de la población infantil y que los datos también se podrán usar, por ejemplo, en el sistema educativo.
A pesar de éstas excelentes perspectivas la realidad a veces no se ajusta a los avances, como en el caso de Pauline Mukabalisa, que tiene que caminar varios kilómetros hasta el punto de energía donde puede cargar su teléfono.

1 comentario:

Bárbara Igor-ovalle dijo...

que grata sorpresa encontrarnos con tu blog, desde Chile estamos en un proyecto similar, también por aqui hay poca difusión sobre lo que sucede o ha sucedido en África, infelizmente.

Ojalá este contacto sirva para mantener una red de blogs en colaboración!

visitanos
http://misosoafrica.wordpress.com/

un abrazo afectuoso

Bárbara

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